María Casares, la Única – "Los artistas son los testigos de la carne, no de la ley". Albert Camus





Albert Camus es un hombre que siempre tuvo la impresión "de vivir en alta mar, amenazado". Un hombre rebelde que muy bien conocía la función del intelectual: "Los verdaderos artistas no son buenos vencedores políticos, pues son incapaces de aceptar despreocupadamente la muerte del adversario. Están de parte de la vida, no de la muerte. Son los testigos de la carne, no de la ley (?), eso es lo que nos impedirá pronunciar el veredicto absoluto y, en consecuencia, ratificar el castigo absoluto (?). ¡Enemigos de nadie, excepto de los verdugos!".

Aquel que en marzo de 1945 dirigía una alocución imborrable y definitiva a un grupo de estudiantes, tratándolos, aclaro, de usted, como es costumbre en Francia: "No soy de los que predican la virtud; demasiados la confunden con la debilidad. Si tuviera algún derecho, les predicaría más bien la pasión. Quisiera que no cediesen cuando se les diga que la inteligencia está siempre de más, cuando se les pretenda probar que es lícito mentir para triunfar más fácilmente. Quisiera que no cediesen ante la astucia, ni ante la violencia, ni ante la abulia. Entonces, el hombre volverá a sentir ese amor por el hombre sin el cual el mundo sólo sería una inmensa soledad".



“Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos”.

Pedro Salinas