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Greta Thunberg antes del 20 de agosto

Todo el mundo conoce ya a Greta Thunberg. Desde el goteo de su huelga semanal, que se inició el 20 de agosto del año pasado, hasta su reciente nominación al Nobel de la Paz, pasando por su irrupción mundial al enfrentarse, sin apartar la mirada, de los ricos y los poderosos durante la cumbre de Davos y la cumbre del clima de Katowice. El movimiento iniciado por Greta suma ya cientos de miles de seguidores, millones, con más de 100 países involucrados. Los adultos se quedan sin argumentos y sin palabras ante la sencillez del mensaje: “Para qué vamos a estudiar, si nos habéis robado el futuro”. Pero, ¿de dónde surgió el fenómeno Greta Thunberg?

La charla TED con el título Cómo iniciar un movimiento dura poco más de tres minutos. En ella, el empresario estadounidense Derek Sivers comenta un vídeo casero que se reproduce en un proyector a su espalda. El vídeo muestra a un joven bailando solo en una especie de ladera llena de hierba, donde otras personas están sentadas mirándolo. El muchacho, sin camiseta ni zapatos, pero con gafas de sol, se contorsiona y salta de manera desinhibida, siguiendo una música que casi no se oye bajo la voz de Sivers: “El líder debe tener las agallas para destacar y ser ridiculizado”, afirma el ponente.

Unos segundos después del comienzo del vídeo, otro joven, de pelo negro y camiseta verde, se acerca corriendo al ‘líder’ y comienza a bailar con él, ante la atenta mirada de la gente que está sentada en la hierba. No cabe duda de que lo están pasando bien. Este ‘primer seguidor’ es, según Sivers, un segundo líder, al mostrar a todos los demás ‘cómo seguir’. Antes de dos minutos, la ladera entera está llena de gente bailando. Nadie queda sentado en la hierba.

El charla TED de Sivers fue subida a la popular plataforma en febrero de 2010, y ha sido vista por casi ocho millones de personas. Una de ellas es Bo Thorén, un activista del grupo local Fossil Free Dalsland, en el oeste de Suecia. En 2013, fue uno de los pioneros del movimiento por la desinversión en el país nórdico. “Me sentía muy frustrado, porque creía que faltaba una voz en el movimiento: la de los jóvenes”.

Durante la primavera del año pasado, el activista se reunió con compañeros y compañeras de otras organizaciones no gubernamentales en Estocolmo. Durante esas reuniones propuso la idea de una huelga escolar, pero no fue bien recibida por el resto. “Al volver de esas reuniones, seguía pensando que era algo necesario”. Así que, en colaboración con la ONG Climate Reality (que dirige el exvicepresidente estadounidense Al Gore), Thorén invitó a jóvenes activistas a una teleconferencia a través de Skype para proponer la idea de una gran marcha de escolares, inspirada en los movimientos climáticos estadounidenses Zero Hour y Sunrise Movement, así como en las manifestaciones de los supervivientes de la matanza del instituto de Parkland. Greta Thunberg, aún una desconocida, acudió a la llamada.

“Durante esas reuniones online presenté la idea de una huelga escolar. Había elecciones programadas para septiembre, tres semanas después del inicio del curso. Imagínate lo que ocurriría si llegaran los niños el primer día y dijeran ‘no volveremos hasta las elecciones’”. Desde el principio, Greta creyó en la idea de la huelga. Las otras opciones, como una gran marcha, no la convencían, según Thorén, “por el mero hecho de que ya se habían intentado y no habían funcionado”. El activista se puso en contacto con Svante Thunberg, el padre de Greta, quien unos días después confirmó que la joven iba a ponerse en huelga. Recordando el vídeo de Derek Sivers y la importancia de ser el segundo seguidor, Bo Thorén, su mujer y su hija, viajaron a Estocolmo para sentarse junto a ella el 21 de agosto, el segundo día de huelga, pero ya era tarde: ya había otra chica con ella.

“El resto es historia”, concluye Thorén.

Janine O’Keefe

Cuando Bo Thorén se sentó junto a Greta, Janine O’Keeffe aún no sabía nada de ninguno de los dos. O’Keeffe, ingeniera australiana afincada en Suecia, había trabajado como voluntaria para 350.org, la ONG de Bill McKibben en varias campañas, relacionadas sobre todo con el carbón. También pertenece al partido verde sueco. “Meses y meses de trabajo activista no conseguían mover un solo pelo en la cabeza de ningún político”, explica. El 29 de agosto, una semana antes de las elecciones, la activista se sentó con Greta Thunberg, y la entrevistó para ver si podía usar su experiencia para inspirar acciones similares en su país. Los vídeos están disponibles en su canal de Youtube.

A partir de ese momento, O’Keeffe se convirtió en una pieza fundamental en el engranaje de Fridays For Future (Viernes Por el Futuro), el movimiento iniciado por Thunberg. O’Keeffe se ha encargado de internacionalizar el movimiento, animando las iniciativas que aparecían fuera de Suecia.

El uso de las movilizaciones la convenció: “La huelga y la desobediencia civil son el único poder que nos queda. La desigualdad económica es tan enorme que hace que el voto se trivialice. Los medios de comunicación están monopolizados, e incluso la academia y los tribunales no reflejan igualdad”, afirma O’Keeffe, quien además cree que la periodicidad semanal favorece al movimiento: “Me criaron en un hogar católico, y hasta que fui mayor de edad no me perdí una misa los domingos. Sé muy bien cuál es la importancia de la reunión semanal. Creo que vamos a conseguir que mucha más gente se nos una si nos reunimos semanalmente”.

Janine O’Keeffe no sabe si habrá que hacer cambios en la organización para que siga con fuerza más allá de este 15 de marzo. “Será fácil si seguimos a Greta. Su voz está alineada con lo que la ciencia nos dice que tenemos que hacer, y estoy segura de que este es el camino”.

La entrada Greta Thunberg antes del 20 de agosto se publicó primero en lamarea.com.

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