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Yo también lloro

tortura

1. f. Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo.
La tortura existe. Empiezo por ahí porque podría parecer imposible, y si no h…

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Retrato de un país con El Fary de fondo

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Foto: Ministerio del Interior. Gobierno de España

En España siempre se vuelve a El Fary. O a Felipe González. Esta semana que va del 15 al 21 de enero, las palabras salidas del ámbito político han compuesto un retrato sin calificativos. Un retrato es un retrato, ni bueno ni malo, ni triste ni jacarandoso. Un retrato de España en pelotas.

Este, en muy resumido:

Lunes 15

Artur Mas: “¿Qué responsabilidades políticas puede haber más, cuando el propio partido ha desaparecido?”

La Audiencia de Barcelona acababa de declarar culpable de financiarse ilegalmente a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Aquello del 3 per cent de Maragall, sobre lo que nadie parecía tener dudas, tomaba cuerpo justo 13 años después de su denuncia pública. Tan poca era la duda, que los convergents habían liquidado convenientemente el partido dejando una raspa de estructura que absorbiera la culpa, habían trasladado la enjundia a unas siglas nuevas (PDeCAT) y habían colocado a Mas de presidente. De presidente… hasta seis días antes de la condena. Así que el muy Mas, sin sonrojo ni titubeo, respondió a la sentencia con un airado: “¿Qué responsabilidades políticas puede haber más, cuando el propio partido ha desaparecido?”.

Responsabilidades. Políticas. Je, responsabilidades políticas.

Martes 16

Felipe González: “Podríamos proponer que un elefante fuera presidente porque no lo impide el reglamento”

Al más rollizo ex de nuestra democracia se le podría aplicar el cuento aquel de Monterroso: Cuando despertó, Felipe todavía estaba ahí.

Cuando los problemas en España pesan, se inventa un argumentario. Cuando el argumentario no funciona, se inventa un pacto de Estado. Y cuando ni uno ni otro dan de sí, se saca en la SER a Felipe González. Así funcionan las cosas aquí. Da igual que el problema se plantee a diestra que a siniestro, González vale para todo, fenómeno del cual podría sacar algunas conclusiones quien se anime. A la pregunta de si Puigdemont podría ser president, que viene siendo LA pregunta, nadie encuentra una respuesta. Así que… Felipe a la SER. Y como los ex presidentes en España tienen –igual que en general los ex ministros de Industria, Interior, Fomento o Economía– dispensa para la majadería, dejó escapar un “elefante” que, si bien evidenciaba la dispensa recién citada, llenó titulares e incluso llenó argumentos.

Celia Villalobos: “Dos euros al mes, menos que una cajetilla de tabaco”

Bien es cierto que parece más ofensiva esta otra frase que la inefable Celia Villalobos dejó caer el Los Desayunos de TVE: “Hay ya un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir cobrando la pensión, que en activo, trabajando”. Más teniendo en cuenta que es la presidenta de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo.

Cabe explicar el retrato que ofrece esta señora en solo dos pasos:

Paso uno: El Pacto de Toledo se ocupa del “análisis de los problemas estructurales del sistema de seguridad social y de las principales reformas que deberán acometerse”.

Paso dos: La presidenta de tan “estructural” acuerdo recomendó “a los jóvenes” españoles de hoy empezar, de forma inmediata y quién sabe si con alborozo, a ahorrar dos euros al mes. Sin duda como “principal reforma que debe acometerse”.

Dos pasos y este bonus track: En la página web Sueldos Públicos, el periodista y politólogo Carles Torrijos puso la guinda: “este mes, Villalobos tendrá unos ingresos brutos de casi 8.500 euros (8.491) y 3.647 euros para gastos, libres de impuestos. En total, 12.139 euros”.

Francisco Correa: Todo lo que nosotros hemos facturado a los empresarios que han pasado por aquí, eran trabajos reales hechos para el PP, ninguno inventado”

Ni el dinosaurio ni Celia Villalobos pudieron tapar con sus sandeces la evidencia del barro. Y el barro, el irremediable, empezó el martes en Valencia, como cualquiera podía imaginar desde el momento exacto en el que el PP perdió el Gobierno. Si pierdes el poder, o sea la capacidad para seguir alimentando a las bestias, será a ti a quien se zampen. Es de Primero de Corrupción. Como es de Primero de Retrato de España que tras las acusaciones directas del jefe de la mayor trama de corrupción política conocida por estos democráticos lares no pasó nada.

Pero la cosa sigue…

Miércoles 17

José María Vázquez Honrubia: “correcto, procedente y prudente”

Entre los comederos periodísticos y sus alrededores el concepto “cantar” para referirse a alguien que confiesa y delata –como el de “tirar de la manta” o “poner el ventilador”– provoca un cosquilleo cercano al que precede al orgasmo, o al estornudo, según los hábitos de cada cual. Así que como Correa había “empezado a cantar”, pareció procedente afirmar que Pablo Crespo y Álvaro Pérez, El Bigotes, iban a “tirar de la manta”. Así lo dejaron entender ellos el miércoles, por lo que el presidente del tribunal que juzga el caso, José María Vázquez Honrubia, consideró “correcto, procedente y prudente” aplazar un par de días el juicio. A nadie le pareció feo que se diera por hecho “un pacto con la Fiscalía” para que, a cambio de la manta, se les ofrecieran beneficios a los acusados.

Jueves 18

Juan Ignacio Zoido: “A Catalunya se han desplazado numerosos efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional comisionados en esa Comunidad Autónoma. La cifra no es exacta”

De lo del ministro Zoido no tiene la culpa el ministro Zoido. Cualquiera que siga sus impericias se habrá dado cuenta de que, sencillamente, él es así. De lo del ministro Zoido tiene la culpa quien lo puso ahí –siendo él así– y de quien lo mantiene –siendo él así–. O sea, Mariano Rajoy. Porque siendo uno así, qué duda cabe que alguna tarea podrá desempeñar, incluso remunerada. Sobre todo, alguna que no pase por el ministerio de Interior, es un ejemplo.

Total, que el jueves Zoido dijo ante la Comisión de Interior en el Senado que la cifra de los “numerosos efectivos” enviados a Catalunya “no es exacta”. Sin embargo, sí era exacta, además de brutal en lo que se refiere a este retrato, lo que le costó a la ciudadanía la operación: 87 millones de euros. Y lo voy a poner en pesetas para mis coetáneos y anteriores: 14.475.582.000, más de catorce mil millones y medio de pesetas, ya me perdonarán la edad y esta licencia. Catorce mil millones y medio de pesetas para dejar en evidencia la incapacidad de dichos “efectivos” para encontrar unos miles de urnas. Golpes aparte. Portadas informativas internacionales aparte.

Él es así, y también nuestro retrato.

Viernes 19

Álvaro Pérez, El Bigotes: “Aquí lo que no han dicho es lo que conseguían cuando les soltaban la mandanga”

Que la declaración de El Bigotes iba de espectáculo chusco era de esperar. Hasta qué punto nos retrata, suele escapársenos entre las risas de barra grasa que nos provoca. Dijo que a él le daban las “heces, caca de vaca”. Dijo que delante de él “llamaban al presidente [Camps] y le decían: ‘oye que está aquí Álvaro’. Y decía: ‘pues dadle el acto del domingo’. Y ya está, otro cacahuete al mono”. Dijo y dijo y dijo, pero entre todos los dijos, sin duda su alusión a “la mandanga” es la mejor instantánea de en manos de quién estamos, hemos estado y probablemente estaremos.

Me permito remitirme a El Fary para ilustrar este último punto. En el vídeo que aparece aquí debajo, el artista cuenta cómo se le ocurrió la letra de su tema La Mandanga. Entre otras frases memorables, esta: “Déjales que camelen como ellos camelan, si los chavales camelan pegarle un poquito a la lejía o camelan pegarle un poquito a la mandanga, pues déjalos”. Y pasa a interpretarla. Aquí la dejo, a mayor gloria de Mas, Felipe, Villalobos, Correa, Zoido, Rajoy y El Bigotes.

Va por nosotros:

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“Archidona es un banco de prueba para normalizar los inmigrantes en la cárcel”

archidona

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La abogada y senadora de Podemos Maribel Mora ha seguido muy de cerca durante años la situación de la población reclusa y migrante como miembro de Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDH-A). La semana pasada visitó la cárcel de Archidona (Málaga), que ha sido reconvertida en CIE por el Ministerio de Interior. El Defensor del Pueblo, en una visita anterior a las instalaciones, ha constatado la violación de derechos de las personas allí encarceladas.

¿Cómo se han podido encarcelar a migrantes en la cárcel de Archidona?

En primer lugar, hay que afirmar tajantemente que la reclusión de cientos de migrantes, recién llegados a nuestras costas en patera, atenta contra la legalidad vigente, contra la propia Ley de Extranjería que aprobó el PSOE y sobre la que el PP posteriormente incluyó modificaciones que amparaban, por ejemplo, las devoluciones en caliente que ya se practicaban durante el gobierno socialista. En las resoluciones judiciales que el Ministerio del Interior utiliza para justificar su actuación se habla de internamiento en un centro de carácter no penitenciario dependiente de la Jefatura Superior de Policía de Archidona, cuando es un centro precisamente penitenciario por un lado y no existe siquiera una Jefatura Superior de Policía en Archidona por otro. Otros autos hablan del centro de internamiento de extranjeros habilitado que corresponda (es la nomenclatura que se utiliza para habilitar centros temporales) y esta cárcel no dispone de ninguna orden que le habilite como centro de internamiento temporal. Entre otras cosas porque no es posible hacerlo en un centro de carácter penitenciario. Es más, la orden que está publicada en el BOE el 18 de marzo de 2017 es de creación como centro penitenciario. Me consta que varios colectivos sociales han puesto en manos de la Fiscalía esta grave irregularidad. Y ya hemos presentado una queja ante el Defensor del Pueblo, detallando estas graves irregularidades que observamos e instándole a que actúe con urgencia ante una vulneración evidente de los derechos fundamentales de las personas a las que se ha privado de su libertad.

¿Entonces cómo, aun así, están encarcelados? El Defensor del Pueblo ya ha dicho que esas condiciones violan los derechos de esas personas…

Sucede, por desgracia, que aunque existen organismos a nivel estatal como internacional con competencias para fiscalizar posibles violaciones de los derechos humanos, Defensor del Pueblo y Tribunal Europeo de Derechos Humanos por ejemplo, no existen mecanismos para hacer efectivos sus dictámenes. En el caso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, respecto a las devoluciones en caliente, que considera ilegales, ya hemos visto que el Gobierno no lo acata cuando no le parece porque no hay mecanismos para que hagan ejecutivas sus sentencias. En el caso del Defensor del Pueblo, puede emitir recomendaciones solamente. En el caso de Archidona, el Defensor reconoce que se dan numerosas irregularidades y vulneraciones de la legalidad y de los derechos humanos, pero no insta a su cierre, entre otras cosas porque no tiene competencias para hacerlo. Eso sí, puede ser más o menos contundente y crítico con el Gobierno. En este caso toca ser lo más tajante posible porque estamos hablando de uno de los actos más graves en la historia de los internamientos de migrantes en España y un banco de pruebas para normalizar esta barbaridad y usar módulos de prisiones para internar inmigrantes que lleguen en pateras.

¿Cree que el Gobierno está endureciendo –aún más– las medidas contra la migración conscientemente, es decir, como un nuevo modelo iniciado con la legalización de las devoluciones en caliente?

Sí, así es. Nuestro país, por desgracia, ha sido el alumno aventajado de una Europa que prefiere mirar hacia otra parte ante la crisis humana que afecta a África, Oriente Medio y al conjunto del mundo árabe. La misma política de externalización de fronteras que Europa ha negociado con un país como Turquía, con acusaciones de graves violaciones de los derechos humanos, ya las habían puesto en práctica gobiernos españoles de diferente signo político (PP y PSOE) con Marruecos y otros países africanos, Estados con un grave déficit democrático. Lo que ha sucedido en Archidona puede sentar un grave precedente. El Gobierno ha recluido en una prisión a cientos de personas migrantes que huyen de la violencia y la miseria, algunos siendo víctimas de mafias que les han traído a Europa a través de una peligrosa travesía en patera. Cuando eso sucede, nos podemos temer lo peor, es decir, la criminalización de las personas migrantes. Es un banco de pruebas para ver cómo reacciona la opinión pública ante el hecho de recluir a migrantes en las cárceles. Si consiguen que esta posibilidad se normalice en la ciudadanía nos vamos a encontrar con que el Gobierno planteará una reforma legal en este sentido. Es un momento muy peligroso y grave.

¿Y cree que está habiendo suficiente contestación con respecto al caso de Archidona?

Creo que, a pesar de que numerosos movimientos y colectivos sociales están denunciando el inhumano encarcelamiento de migrantes en Archidona, la actualidad informativa que se nos impone va por otros caminos y un suceso tan grave y terrible pasa desapercibido para la mayoría de la población. Por eso vamos a seguir denunciando esta situación y estoy convencida de que habrá una importante contestación social y muchas personas que ocupamos puestos de responsabilidad política haremos todo lo posible para evitar la criminalización de la pobreza, y la ampliación de los políticas de externalización de fronteras que, pisoteando los DDHH de las personas migrantes, es lo que suponen los planteamientos del Partido Popular.

¿Qué opina de la presentación del CIE de Algeciras que hizo el ministro Zoido?

Me parece lamentable que el señor Zoido se atreva a acudir a Algeciras, donde hay un CIE cuyo plan de emergencia reconoce que sería imposible evacuar a las personas internas en caso de incendio. El ministro Zoido presentaba feliz un nuevo modelo de CIE pretendiendo hacernos creer que se trata de una especie de hotel 5 estrellas para inmigrantes. Por cierto, esas condiciones que vendía a bombo y platillo como algo fantástico que graciosamente pretende dar a los migrantes que encierra, son solamente las condiciones que según nuestra actual legislación deberían tener todos los CIE. No hay ningún CIE 5 estrellas, como Zoido nos intenta hacer creer. Se está publicitando la creación de nuevos CIE sin analizar si quiera la efectividad del sistema. Más de la mitad de las personas que internamos no son expulsables y quedan después en libertad. No tiene sentido que les dejemos hasta 60 días sin libertad para nada. En el CIE de Algeciras no se llegan a expulsar ni el 4% de las personas que se internan. Eso sí, el sufrimiento de alguien que llega después de meses o años de tránsito huyendo para terminar aquí es indescriptible. Estamos internando a personas que sufren naufragios en la patera donde ven perder la vida a amigos o compañeros de viaje, y tal como los rescatamos en el mar los metemos en un CIE.

¿Qué es lo peor del CIE en sí mismo?

Es terrible el hecho de que a una persona que no ha cometido ningún delito, sino una simple falta administrativa al acceder irregularmente a territorio español (entre otras cosas porque no hay vías seguras para hacerlo de forma regularizada), se la prive de libertad, se le limiten sus derechos más esenciales y se la obligue a vivir en condiciones inhumanas, tal y como sucede en los CIE de Algeciras y Tarifa, por ejemplo. A todo ello hay que añadir que los CIE no son siquiera útiles para la política migratoria del actual Gobierno. A la mayoría de personas a las que se interna no se las podré devolver a sus países de origen, porque no hay convenios de retorno firmados con los mismos. Y eso el Gobierno lo sabe. ¿Por qué mantienen los CIE como una herramienta central en sus políticas migratorias? Por que es mucho más fácil jugar con el miedo mostrando un enemigo, al que se criminaliza, que viene de fuera y que viene a “robarnos” lo que tenemos, mostrando así a “sujetos” a los que se trata como objetos y son deshumanizados. Sin embargo, otra política migratoria es posible. Respetuosa con la legalidad internacional de Derechos Humanos que España ha suscrito, y con nuestra propia legalidad, pero el Gobierno no está interesada en ello.

¿Por qué se incumplen sistemáticamente los DDHH si son eso, derechos humanos?

Los derechos humanos se vulneran, por desgracia, a lo largo y ancho del mundo, tanto en los países en vías de desarrollo como en las sociedades occidentales, en las que presuponemos que existen más garantías y libertades. Los responsables son los propios gobiernos en la mayoría de los casos. Las personas no se colocan en el centro de las prioridades políticas. A parte de que se usan dobles raseros y no se garantizan igual a todas las personas. 

¿Por qué no ocurre nada cuando los Estados violan los DDHH?

Recientemente en el Senado se ratificó el CETA, un tratado comercial que, una vez aprobado, vincula de manera efectiva a los Estados firmantes para afectar radicalmente a la sociedad en su conjunto. Sin embargo y muy lamentablemente, no sucede lo mismo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con otros convenios internacionales, que para los Estados tienen un carácter meramente simbólico. En este sentido, por ejemplo, es sintomático lo que sucede en Europa, a priori una referencia en materia de libertades y donde existe el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como digo, y cuyas sentencias no son de obligado cumplimiento por los Estados firmantes. Los pilares europeos se basan después de la II Guerra Mundial en proteger por ejemplo a los refugiados. Sin embargo, los intereses espurios tanto en este tema como en otros muchos están transformando Europa en un espacio insolidario y racista.

¿Cuánto hemos retrocedido en el cumplimiento de los DDHH?

Efectivamente, durante la última década, existe un retroceso en materia de derechos humanos que tiene que ver con una crisis (económica, política e incluso civilizatoria) de índole global. Sucede en un Oriente Medio que se desangra por las guerras y la violencia, pero también en una Europa que se sacude con movimientos xenófobos, islamófobos y antisemitas. Pienso que estamos en un momento crítico en el que es muy importante que a nivel personal y colectivo analicemos en qué sociedad queremos vivir y qué mundo vamos a dejar para quienes nos sucedan.

¿Y en España?

España, por desgracia, no es una referencia en materia de derechos humanos. El pasado 3 de octubre conocimos una sentencia del TEDH que consideraba “ilegales y contrarias a los derechos humanos” las devoluciones en caliente que se producen en nuestra frontera sur. Sin embargo, es algo que afecta al común de la sociedad y las políticas puestas en marcha por el Partido Popular durante los últimos años son una amenaza al común de la sociedad. Aunque debemos recordar que fue en épocas del Gobierno del PSOE cuando se comenzaron a realizar estas prácticas inhumanas y fueron quienes pusieron las concertinas. Es una realidad que las personas migrantes son víctimas sistemáticas de unas políticas que durante los últimos años han recortado sus derechos. Miles de migrantes malviven durante años en nuestro Estado sin posibilidad de tener papeles, tener por tanto trabajo legalizado, se les niegan derechos como ciudadanos pero no pueden volver a sus lugares de origen. Son ciudadanos de segunda categoría a los que abandonamos y miramos hacia otro lado. Las cárceles, donde como activista he estado involucrada durante 20 años, son otros de los lugares donde observamos preocupantes violaciones de los derechos humanos. De hecho el TEDH nos ha condenado ocho veces por no investigar suficientemente casos de malos tratos o torturas. Es quizás este uno de los mayores problemas de vulneración de DDHH que además se niegan. Mientras que se niegue la existencia de la tortura no avanzaremos como sociedad para erradicarla.

¿Qué derecho se incumpla en las cárceles españolas todos los días?

El derecho a la salud, por ejemplo. Un 40% de la población reclusa de nuestro país padece algún trastorno mental y en muchas prisiones no acude ningún psiquiatra. Un 6% es portador del VIH y hasta un 20% tiene hepatitis C sin que, por ejemplo, tengan acceso a los últimos tratamientos para combatir la hepatitis C en igualdad de condiciones que las personas en libertad. Las condiciones de la atención sanitaria en las prisiones son muy deficientes.

¿Qué es lo más doloroso que ha visto en primera persona relacionado con el incumplimiento de los DDHH?

Los casos de tortura, que afectan fundamentalmente a las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, personas presas o migrantes. Por desgracia en nuestra frontera sur y en las cárceles españolas se ven casos de vulneración de los derechos humanos terribles y escandalosos.

¿La sociedad sabe en general qué son los DDHH y que se violan a diario, por ejemplo, en asuntos de sanidad, vivienda, educación…?

Yo sí creo que las personas tenemos conciencia, por un instinto casi natural, de lo que es justo y de lo que no lo es. Hace ya varios años, con el estallido del 15-M, pudimos observar a una sociedad que se rebelaba contra la injusticia, que exigía fundamentalmente dignidad. También pienso que tanto la crisis económica como las nefastas políticas de los últimos años son un grave peligro, porque es posible que puedan generar sociedades menos solidarias, más arbitrarias e individualistas.

Se está legislando incluso contra los derechos humanos. La ley mordaza, otro ejemplo.

Para mí es evidente que la ley mordaza tiene como principal objetivo criminalizar la legítima protesta de una sociedad que se movilizaba contra los recortes sociales y contra la corrupción. Creo que la mayor parte de los gobernantes europeos son también conscientes de la involución democrática que la ley mordaza supone. Sin embargo, la actual Europa se ha edificado sobre los principios económicos del neoliberalismo y no sobre el respeto a los derechos humanos.

¿Por qué no se ha derogado todavía?

Tengo una absoluta confianza en que existe una mayoría parlamentaria que nos va a permitir derogarla en la actual legislatura. Es evidente que una amplia mayoría social está en contra de los recortes de libertad que el PP puso en marcha amparándose en su mayoría absoluta. Esperemos que esa mayoría social sea también mayoría parlamentaria.

¿Qué relación ve entre DDHH y el sistema económico en el que vivimos? ¿Qué papel juegan las políticas de austeridad y recortes?

Se trata de una relación estrecha y directa. Las sociedades que más se preocupan por respetar los derechos humanos son aquellas donde menos desigualdades existen y donde se procura garantizar al conjunto de la población unas condiciones mínimas de dignidad. Los recortes y el austericidio de la última década nos ubican en una perspectiva contraria. Cuando se recorta en sanidad y en educación, obviamente, se está recortando en derechos humanos y se está menoscabando la dignidad de nuestra sociedad.

¿Hacia dónde vamos en general? ¿Cómo quedarán los DDHH pongamos año 2049? Habría que redactarlos de nuevo?

Más que redactarlos de nuevo, creo que es necesario garantizarlos. Creo que durante los últimos años se ha producido una grave involución. A escala global, pero también en el Estado español. No soy capaz de prever en qué situación nos encontraremos en 2049, pero soy optimista y quiero pensar que podemos invertir la última deriva que hemos vivido. Eso solo será posible si la mayoría social lucha para que la minoría que ostenta el poder económico no imponga un modelo de sociedad donde unos pocos hacen el agosto a costa de los derechos del resto.

¿Es mayor el cumplimiento de los DDHH que su vulneración?

Es complicado hacer ese cálculo. Creo que es más interesante pensar sobre la dirección en la que vamos. Se trata de una reflexión tanto personal como colectiva respecto a la sociedad en la que queremos vivir, sobre las condiciones de vida que queremos, no solo para nosotras mismas, sino para nuestras semejantes también.

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Los ‘valencianistas’ de Zoido

Insultos al paso de la comitiva de Compromís durante los actos oficiales del 9 de octubre de 2015 en Valencia. FOTO: JORDI BORRÀS.

La construcción de un relato y la imposición de un marco conceptual que lo sustente es quizás la batalla de las ideas más importante. Para armar una visión de la realidad interesada es fundamental saber colonizar las mentes con la imagen que pretendemos dar de determinados sucesos y realidades. Existirán (y deben existir) varios puntos de vista sobre un mismo hecho o realidad. Pero la conquista del lenguaje y la imagen que queda de una historia, es sin duda la mayor victoria.

El pasado 1 de diciembre el Ministro del Interior español, Juan Ignacio Zoido, respondió a las preguntas lanzadas por Ricardo Sixto (EUPV) y Alberto Garzón (IU-UP). Los diputados cuestionaron la actuación policial ante las agresiones de la extrema derecha a los manifestantes valencianistas del pasado 9 de octubre en València. Zoido, como si no hubiese visto las imágenes que aparecieron en todas las televisiones, en YouTube y en las redes sociales, calificó los hechos como un “conato de enfrentamiento entre grupos antagónicos, resolviéndose por presencia policial”, y negó que hubiera heridos y cargas policiales. No hace falta que estuvieses allí para verlo. Puedes, insisto, buscar en las redes sociales los vídeos de aquella tarde y comprobar hasta qué punto el ministro miente. Y cómo trata de quitar importancia a unos hechos que, además, no fueron ningún “conato” (que la RAE define como “intento frustrado”), sino que consiguió lo que se pretendía: aterrorizar, coaccionar y agredir a los manifestantes e impedir el normal transcurso de la manifestación.

Aquella tarde, una plataforma de asociaciones formada por, entre otros, PSOE, CCOO, UGT, Intersindical, Compromís, Podemos e IU, tenía permiso para manifestarse por el centro de València. El lema era ‘Sí al valenciano’, y no era más que la tradicional marcha que cada año convoca la izquierda valenciana el Día del País Valenciano. Pero hacía muchísimos años, quizás desde la transición, que no se vivían unos episodios de violencia tan graves como los que vivimos quienes fuimos testigos (y víctimas) de aquella ignominia.

Sin embargo, lo más indignante de las declaraciones del ministro es que tacha a los acosadores de haber estado allí “en defensa del valencianismo”. Esto va más allá de su banalización de la violencia y del problema que supone la extrema derecha, que aquel día impidió el normal desarrollo de una manifestación legal.

Aquí, Zoido ya otorga la defensa del valencianismo a quienes, enarbolando banderas de España, escupían, insultaban, agredían y bloqueaban a los manifestantes que pedían una mayor protección a la lengua de los valencianos. Por supuesto que el lenguaje del señor ministro no es inocente. Sabe bien lo que dice, y el aplauso de los ultras a sus declaraciones así lo confirma.

¿Qué es ser valencianista?

Que el ministro Zoido catalogara así a los ultraderechistas que reventaron la manifestación del 9 d’Octubre, no es casual ni inocente. No solo él, sino una gran parte de los medios de comunicación así llevan haciéndolo desde hace décadas, contraponiendo este adjetivo al supuesto “catalanismo” que representaría la parte contraria. Y aquí nos metemos de lleno en lo que se refería al principio: la batalla de las ideas en el lenguaje y los marcos conceptuales.

Para los que reniegan de la unidad de la lengua, todo aquel que la asuma es “catalanista”. No importa que no lo sea, ni que ni siquiera lo pretenda, porque para ellos lo es. Y aquí entran desde los académicos (desde la universidad hasta los expertos en romanística de todo el mundo), hasta los miles de valencianos de todo signo político que defendieron una mejor financiación para el País Valenciano el pasado 18 de noviembre, ya que, según algunos sectores del blaverismo, esto serviría para financiar el catalanismo que emana del gobierno tripartito valenciano.

Vicent Flor realizó una magnífica tesis doctoral en el año 2009 bajo el título El anticatalanismo en el País Valenciano: Identidad y reproducción social del discurso del blaverismo. De esta tesis, Flor publicó un resumen en formato libro titulado Noves glòries a Espanya: anticatalanisme i identitat valenciana (Afers, 2011). Y nada más gráfico para explicar la latencia del conflicto que los sucesos que se desarrollaron durante su presentación en la FNAC de València: un grupo de ultraderechistas, entre los que se encontraban miembros de España2000 y del Grup d’Acció Valencianista (GAV), la organización que durante décadas abanderó la lucha sin cuartel contra todo lo que consideraron “catalanista”, irrumpieron en la sala e impidieron el acto. Junto a Flor se encontraba la actual vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, que recientemente sufrió el acoso en su domicilio precisamente de estos grupos.

Para el sociólogo, el valencianismo “es una ideología y un movimiento políticos que nace a principios del siglo XX que cuestiona el nacionalismo español y su propuesta de España unitaria y que defiende en un primer momento la recuperación del autogobierno y la oficialización del valenciano y, una vez conseguido estos, la ampliación de las competencias de la Generalitat Valenciana y la normalización del valenciano”. Este valencianismo es el que tradicionalmente se ha tildado de “catalanista”, aunque no tiene porqué aspirar a los Països Catalans ni tampoco a la independencia del propio territorio valenciano.

Contrariamente, el movimiento al que Zoido llamó “valencianista” y que también se conoce como blaverismo (en referencia a la franja azul de la senyera), es “anticatalanista, populista, conservador, regionalista y provincialista que defiende una identidad valenciana regional y subordinada a la identidad nacional española y que, por tanto, se opone frontalmente al valencianismo”, explica el sociólogo Vicent Flor. Para este experto en la materia, no es más que “un nacionalismo español que se reviste de autoctonismo, de valencianía que trata de considerar a los valencianistas como «traidores» a la ‘auténtica’ identidad valenciana”. El periódico Directa elaboró hace pocas semanas un mapa cronológico e interactivo con todos los actos violentos -la mayoría impunes- cometidos por defensores de estas ideas.

Este sector, al que el señor Zoido llamó “valencianista” y que salió el pasado 9 d’Octubre a reventar una manifestación legal, ha gozado durante mucho tiempo de esta patente. No solo los medios afines les otorgan la etiqueta de valencianista, sino que también y sorprendentemente todavía hoy lo hacen varios medios progresistas. Lograron hace ya muchos años imponer su marco conceptual, aunque el extenso tejido asociativo que lo formaba, hoy en día tan solo sobrevive en pequeñas organizaciones tras haberse visto capitalizado por el PP. Sociológicamente es cierto que sigue vivo, sobre todo allí donde nació, en la ciudad de València y sus alrededores. Cada 9 de octubre, estos grupos ocupan las calles del centro de València durante la mañana para participar en la tradicional procesión de la Senyera, donde desfilan las autoridades. Cada año, esta efeméride se convierte en un escaparate para todos estos grupos, que se desgañitan al paso de los miembros de Compromís, hoy en el gobierno, entre insultos y amenazas de todo tipo. El diario digital La Veu realizó un clarificador reportaje cuando todavía gobernaba el PP para mostrar la tensión y la impunidad con la que los grupos más radicales actuaban en València.

La unidad de la lengua o el secesionismo no es lo más importante, a mi juicio. Lo que está en juego es la normalización del valenciano, y el secesionismo es una estrategia para atacarlo. Si conflictivizamos la identidad de la lengua, piensan los anticatalanistas, contribuimos a su desprestigio y dificultamos su recuperación social. Y, en buena medida, lo han conseguido”, apunta Flor. “No es de extrañar que una parte importante de la base social del blaverismo sean valencianohablantes conservadores y regionalistas que no han transmitido el valenciano a sus hijos porque pensaban que el castellano era un instrumento de movilidad social ascendente. Con el castellano llegarían más lejos que ellos con el valenciano y, a partir de la década de los sesenta, se encuentran con una propuesta para recuperar la lengua que ellos, con la ayuda activa del franquismo, habían decidido abandonar o relegar a aspectos no formales. Y, por tanto, reaccionaron en contra aprovechando el discurso de la identidad regional hegemónico contra el cual planteó Joan Fuster su propuesta valencianista”, concluye el sociólogo.

El valencianismo definido por Flor, en cambio, es el responsable de haber mantenido viva la lengua y gran parte de la identidad valenciana que durante años había sido relegada a lo folclórico. Hoy existen decenas de grupos de música que cantan en valenciano. También una nueva generación de periodistas que se organiza y crea sus propios medios en valenciano. Una red de asociaciones que llevan las muixerangues y todas las expresiones de cultura popular a cada pueblo. Artistas como Pep Gimeno ‘Botifarra’, que recupera canciones y dichos centenarios hasta ahora olvidados, y que aprendió escuchando y grabando a decenas de personas mayores de todos los rincones del país. Y así, un sinfín de iniciativas que se desarrollaron en la más absoluta independencia de los poderes públicos durante los más de 20 años de gobierno del PP. Sin embargo, toda esta red cultural, muestra de la perseverancia de miles de personas, no merece para algunos la etiqueta de valencianista.

Muchos de estos valencianos “traidores” estaban el 9 d’Octubre recibiendo insultos y escupitajos de esos a quienes Zoido sí llamó “valencianistas”. Más allá de su legítimo derecho a reivindicar sus postulados y su concepto de valencianidad, siempre por vías democráticas y no violentas, lo del 9 d’Octubre no fue más que una cacería contra el valencianismo progresista. Un acoso organizado y violento que hoy se instruye en los juzgados.

Donación a La Marea

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10 consideraciones sobre “lo de Catalunya”

UNA
Tras las cargas y la violencia policial del 1-O, todas las críticas han ido a dar contra las denominadas Fuerzas del Orden Público. Llama la atención que nadie haya aludido al Gobierno, al Ministerio del Interior, al ministro Zoido.

Juan Ignacio Zoido, y por encima de él Mariano Rajoy, parecen salir de rositas del asunto mientras los trabajadores son señalados. Trabajadores, sí. Nos guste más o menos su perfil –y no detallaré mi opinión–, son trabajadores, por lo que el responsable de su actuación es Zoido, y en última instancia, Rajoy.

Cabe preguntarse por qué mecanismo andamos apaleando a los currantes –y el que haya delinquido que pague–, en lugar de al patrón.

DOS
¿Dónde está Artur Mas?

TRES
De la misma manera que no me gustan los modos de la Policía Nacional o la Guardia Civil, no comprendo el “blanqueamiento” de los Mossos d’Esquadra. Las torturas en la comisaría de Les Corts, las cargas contra los estudiantes que protestaban por el Plan Bolonia, las represiones ligadas al 15-M, el ojo de Ester Quintana, son algunos ejemplos que asquean a cualquiera.

CUATRO
¿Dónde está Artur Mas?

CINCO
El pasado lunes día 2, “unas 800 personas”, según La Vanguardia, se plantaron ante la comisaría de los Mossos en Mataró. Una vez allí, entonaron el himno llamado Els Segadors. Cerca de una docena de agentes salieron a recibir el homenaje y se cuadraron ante el himno.
Aquí se ve:

https://www.youtube.com/watch?v=-lEEFS0AFL8

Ignoro la sensación que provocan, en general, himno y fuerzas del orden juntos. Llámenme rancia, a mí me asusta.

SEIS
¿Dónde está Artur Mas?

SIETE
Desde hace algunos días llevo oyéndome en tertulias y no tertulias políticas que los críos en Catalunya están poco menos que educados como cabras con bandera. Mis hijos son catalanes y la educación que recibieron allí es impecable.

OCHO
¿Dónde está Artur Mas?

NUEVE
Soy desobediente. Creo firmemente en la desobediencia civil como una de las pocas armas que tienen los ciudadanos para rebelarse pacíficamente contra los atropellos. Cuatro: huelga, manifestación, boicot y desobediencia. Y porque creo en ella, tengo clarísimo que quien desobedece conscientemente, debe atenerse a las consecuencias de sus actos. A veces, incluso con alegría.

Y DIEZ
¿Dónde está Artur Mas?

 

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La memoria, verdad y dignidad de Zoido en Twitter

No vamos a hablar de Lezo, ni de sobresueldos, ni de pisos de la DGT. El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, publica periódicamente en su cuenta de Twitter mensajes recordatorios sobre los asesinatos cometidos por la banda terrorista ETA. Algunos ejemplos recientes: “El 5 de abril de 1979, ETA asesinó a Pedro Fernández Serrano al colocar una bomba en su bar de Pamplona. Hoy le recordamos 38 años después”. “Un 8 de abril ETA asesinó a los agentes de @policia Vicente Sánchez y José Manuel Cruz y al empresario Ángel Berazadi. #Memoria #Dignidad”. “Un 5 de mayo como hoy, ETA asesinó al ingeniero Ángel Pascual y falleció el sindicalista Félix Peña, herido en un atentado diez días antes”. “Un 6 de mayo, ETA asesinó a los @guardiacivil Andrés Segovia y Francisco Robles, al concejal Tomás Caballero y al senador Manuel Giménez”. “Un 7 de mayo, ETA asesinó a Fernando Llorente, Guillermo Tevar, Antonio Noguera, Manuel Rodríguez y José Luis López de Lacalle #memoria”.

Un 6 de mayo, ETA asesinó a los @guardiacivil Andrés Segovia y Francisco Robles, al concejal Tomás Caballero y al senador Manuel Giménez. pic.twitter.com/YBxn5SyQGk

— Juan Ignacio Zoido (@zoidoJI) 6 de mayo de 2017

No es una obsesión. Es un deber del Estado reconocer y reparar a las víctimas. Y ese ejercicio de memoria que cada día hace el ministro nos da una idea y nos obliga a no olvidar la barbarie cometida por el terrorismo con el que muchos de nosotros, los más afortunados, convivíamos cuando salíamos del colegio y empezaba el telediario. Pide el ministro Zoido memoria, verdad y dignidad. Porque recordar no reabre heridas, es el dolor lo que no las cierra. ”Un 9 de mayo, el terrorismo asesinó a Manuel López, Juan Marcos, Francisco Álvarez, Antonio Moreno y Juan Torres. CC @guardiacivil @policia”, escribió este martes, el mismo día que el PP, su partido, en el debate sobre la propuesta socialista de retirar los restos de Franco del Valle de los Caídos -finalmente aprobada este jueves-, volvió a demostrar que la memoria, la verdad y la dignidad que pide para unas víctimas, las rechaza para otras. 

Esta semana se han cumplido 36 años del caso Almería, que, por si el ministro no se acuerda, da nombre a la historia de Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero, los tres jóvenes torturados y asesinados por la Guardia Civil al ser confundidos con un comando de ETA en 1981. También estos días, Ascensión Mendieta, con más de 90 años, anda buscando a su padre en una fosa por segunda vez consecutiva y después de que una jueza argentina solicitase la exhumación al Estado español. Timoteo Mendieta fue fusilado el 15 de noviembre de 1939 en Guadalajara. Tenía siete hijos. 

La última biografía incluida en la web todoslosnombres.org recoge la historia de Rogelio Pérez Rodríguez, asesinado el 19 de noviembre de 1936 en las tapias del cementerio de Sevilla. Tenía 39 años. Ana París fue estrangulada en la cárcel el 5 de febrero de 1938. Tenía 38 años, una hija de cinco y un hijo de tres. Juan Rodríguez Tirado fue asesinado el 22 de agosto de 1936 en Carmona. Luego le quitaron la casa. El 5 de agosto de 1939 fueron fusiladas frente a la tapia del cementerio de la Almudena, en Madrid: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. 

Dos años antes, tras ser rapadas y paseadas por el pueblo con su correspondiente dosis de aceite de ricino, fueron fusiladas y arrumbadas a una fosa en Gerena (Sevilla) estas rosas de Guillena: Eulogia Alanís García, Ana María Fernández Ventura, Antonia Ferrer Moreno, Granada Garzón de la Hera, Granada Hidalgo Garzón, Natividad León Hidalgo, Rosario León Hidalgo, Manuela Liánez González, Trinidad López Cabeza, Ramona Manchón Merino, Manuela Méndez Jiménez, Ramona Navarro Ibáñez, Dolores Palacios García, Josefa Peinado López, Tomasa Peinado López, Ramona Puntas Lorenzo y Manuela Sánchez Gandullo. Y muchos puntos suspensivos más…

Por si el ministro no tuviera los datos a mano, recomiendo entrar en la web antes citada, con la que podrá realizar el mismo ejercicio de memoria casi a diario con estas otras víctimas. Para hoy, 11 de mayo: Florencio Martín Benítez, alias Vicente del Puerto, fusilado por un piquete de la Guardia Civil en 1953. Para mañana, 12 de mayo: Marcelo Hernández Sáez, fusilado en 1942.… Pasado mañana, 13 de mayo: la matanza de presos políticos en Guadalajara de 1940… Memoria, verdad y dignidad. Y también reparación. Y justicia. Cumplido. Ni Lezo, ni sobresueldos, ni pisos de la DGT.

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Los dos mundos que separan 120 metros

Rosario García llega con dos carpetas llenas de papeles. Entre ellos, un manuscrito con las fechas clave en la historia de una comisaría solicitada hace más de 30 años. Es justo el tiempo que lleva viviendo en ese barrio, el Polígono Sur de Sevilla. “Éste es el solar donde siempre quisimos que estuviera”, dice sobre un triángulo de tierra salpicado de jaramagos y margaritas. Dos vallas publicitarias anuncian coches desde 15.550 euros. A la espalda, tras unos barrotes de colores, los niños y niñas del colegio Fray Bartolomé de las Casas juegan en el recreo. “No puede haber tres porteros”, avisa el profesor. Un camión de Lipasam recoge basura esparcida junto a unos pisos desvencijados con ropa tendida en los balcones. Dos mujeres conversan sentadas en sillas de plástico. “Y allí, detrás de ese bloque moderno que se ve al fondo, fuera del Polígono Sur, es donde ahora quiere hacerla el ministro Zoido, que ya no se acuerda de lo que aprobó siendo alcalde de esta ciudad”, añade Rosario, portavoz de la plataforma Nosotros También Somos Sevilla.

Rosario García, portavoz de la Plataforma Nosotros también somos Sevilla.

Entre una y otra ubicación, distanciados por solo 120 metros, viven dos mundos completamente distintos. En el de Rosario, como denuncia ella misma, todavía mandan mucho los clanes y la droga. En el de Zoido, gobiernan las autoridades. Pocos de ese mundo quieren cruzar a este otro, separados en este punto concreto por una vía de cuatro carriles, una rotonda gigante y un parque; apartados en otros tramos por unas vías del tren que no acaban de soterrar y un muro de cemento que no terminan de demoler. A paso rápido, el trayecto entre ambos solares apenas dura unos seis o siete minutos, semáforos incluidos. “Yo creo que es este”, apunta Rosario sin estar muy segura del terreno o sin querer asegurarlo mucho por aquello que dicen de las pesadillas, que si no se cuentan, no se cumplen.

Una frondosa maleza verde cubre el espacio, escondido entre bloques nuevos, junto a un apeadero de Renfe, a las espaldas del hospital Virgen del Rocío y al lado de un centro de investigación de la Universidad de Sevilla. El Gobierno anunció a finales de enero que la ansiada comisaría, con una inversión de 5,5 millones de euros, estará terminada en 2019 en esta nueva ubicación, que fue la primera que se barajó cuando el Ejecutivo y el Ayuntamiento firmaron un convenio para la construcción de cinco comisarías de distrito. “El Polígono Sur es solo la cuarta parte del distrito y por eso la opción elegida se ha hecho con criterios exclusivamente policiales. Se hará una comisaría moderna y accesible para la que ya hay proyecto y presupuesto”, aseguró el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz. «Cada barrio no puede tener una comisaría», añadió en los medios obviando la particularidad del Polígono Sur, que con un porcentaje de exclusión de entre el 20% y el 40%, más que salir, necesita que vengan a él.

“¿Quién va a querer venir al Polígono Sur, para qué? Por eso queremos que la comisaría esté dentro y no fuera, por muy cerca que esté esta otra, por muy pocos metros que nos separen. Porque es evidente que con una comisaría no se van a resolver los problemas tan profundos y humanos que tiene mi barrio, y eso quiero decirlo claro, que el problema del Polígono no se reduce a tener o no tener una comisaría. Pero sí habría más seguridad, la gente acudiría con más tranquilidad y veríamos otra cosa, que nos levantamos todos los días y nos acostamos con la misma mierda”, resume Rosario.

El cambio de idea del actual ministro de Interior, en contra de lo establecido en el plan integral aprobado por las tres administraciones que lo desarrollan -Junta, Estado y Ayuntamiento- ha desconcertado a los vecinos y vecinas, que están recogiendo firmas y organizando movilizaciones como tres décadas atrás. Tanto el Ayuntamiento como la Junta han denunciado la nueva postura de Zoido -a quien IU, además, ha propuesto nombrar persona non grata- y la Comisionada para el Polígono Sur, Mar González, insiste en que debe reconsiderar su decisión sí o sí. En mitad también del desconcierto, expone varias razones fundamentales para que la comisaría esté dentro de este barrio en el que hasta no hace mucho ni la policía entraba: “Primero, porque contribuye a la seguridad objetiva y subjetiva; necesitamos policías con rostros, identificables, no una policía en abstracto. Ocurre lo mismo que con los maestros y maestras, las enfermeras, etc. Necesitamos una policía en la que poder confiar. Segundo, porque supone un elemento de normalización, que da servicio a todo el distrito y sería una oportunidad para que la gente venga hasta aquí. A renovar el DNI, el pasaporte… Y tercero, porque es crucial en la estrategia para desarrollar el plan integral. Es decir, todo lo demás se va a ver beneficiado si la seguridad está garantizada”.

La comisionada para el Polígono Sur, Mar González.

Su construcción, añade, tiene mucho de simbólica. “Esto no es un agujero negro. Tiene que ser un barrio más de la ciudad. Ya hay otra comisaría cerca, en Bami, y aquí no sirve de nada”, argumenta González, visiblemente contrariada al pensar en voz alta en los efectos negativos que conllevaría hacerla fuera sobre avances importantes como el trabajo en red, del que está especialmente orgullosa. No cumplir con ese símbolo, por tanto, pondría en cuestión el compromiso real para sacar adelante la zona. Luego coge un mapa señalizado y vuelve a reflexionar aún sin dar crédito: “Es incomprensible. El propio Zoido como alcalde dio su aprobación. Tanto es así que cuando lo nombraron ministro le enviamos una carta felicitándolo y alegrándonos porque por fin alguien que conocía el proyecto iba a poder ejecutarlo finalmente. Era como si se nos hubiera aparecido la virgen”.

Cuando González fue nombrada comisionada, en 2013, el solar que señala Rosario, donde incluso se puso una primera piedra simbólica, fue desechado porque, según explica, era de uso privado y los trámites complicarían la construcción. “Pero en 2014, en una comisión de las tres administraciones, se aprobó una nueva parcela, también dentro del Polígono Sur, que además era del Estado. Desde entonces, con las elecciones y el tiempo sin gobierno, todo se paralizó. Hasta ahora, que hemos vuelto al principio”, lamenta.

Parcela donde debe ir la comisaría, según la comisionada.La última parcela seleccionada para la construcción de la comisaría, dentro del Polígono Sur.

En el camino a esa tercera parcela, a unos doce o trece minutos andando desde el solar de Zoido, Rosario cuenta que solo ha tenido miedo una vez, cuando le hicieron el gesto de rajarle el cuello. No fue hace muchos años: “Estaba desayunando con una amiga y se quedó blanca. Yo ya no temía por mí, sino por la vida de mi familia”. En este otro lugar hay un centro de actividades sociales, una iglesia y un colegio, un enclave «estupendo» según la comisionada para hacer la comisaría. Las flores amarillas y lilas intentan comerse a las malas hierbas. «Macareno y trianero», reza una pintada en un tabique. “No me parece mal sitio tampoco -afirma Rosario- pero creo que tendrían que haber seguido defendido el que siempre quisimos, porque el cambio ha dado más aire al ministro, que ahora dice que eso es otro proyecto y que ralentizaría todo”. Delante hay un carril bici sin bicis. “Sí, y ese árbol está roto y esa papelera está descolgada. Eso se puede llevar años así”, denuncia Rosario. “Y detrás están los pisos de Martínez Montañés, porque a mí me gusta llamar a las cosas por su nombre”, matiza evitando pronunciar Las Vegas, como se conoce a la zona más conflictiva del barrio.

Rosario, que sabe lo que es correr delante de los grises, que sabe lo que es ser diferenciada de las demás niñas del colegio por ser pobre, que sabe lo que es trabajar siendo ama de casa y que sabe que las cosas se consiguen peleando -su primera batalla nada más llegar al barrio fue la ampliación de un colegio para evitar tener que cruzar una carretera cuatro veces al día-, se va con sus papeles debajo del brazo a seguir dando la batalla donde toque. Han mejorado cosas, admite, pero han empeorado muchísimas otras. “Yo le dije a mi marido: tú te dedicas al movimiento obrero y yo al movimiento social. Y aquí estoy, con 70 años”. El 32 abre sus puertas en la parada del autobús. Una publicidad tras la marquesina pide apadrinar niñas para que continúen su educación. El Polígono Sur va quedando atrás mientras el 32 avanza hacia el centro de Sevilla.

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