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“Hay un serio peligro de que las mujeres sean revictimizadas por el sistema judicial”

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Women’s Link Worldwide y Abogadas para la Igualdad han presentado una querella por un delito de odio contra el psicólogo forense que emite la mayoría de los informes periciales para la Administración de Justicia en Asturias. Según las organizaciones, en los informes que elabora en juicios por violencia de género y por abusos sexuales “desacredita el testimonio de las mujeres y de sus hijos e hijas basándose en prejuicios y estereotipos de género, como que las mujeres manipulan a sus hijos e hijas para dañar a sus parejas o exparejas”. Es decir, “no se las cree por el hecho de ser mujeres y se las trata como unas mentirosas que se aprovechan de los procedimientos judiciales”. La querella incluye cinco casos: tres sobre abusos sexuales a menores y dos por violencia de género. Hablamos con la presidenta de Women’s Link, Viviana Waisman, sobre el incumplimiento de los derechos humanos de las mujeres.

¿Cuáles son los DDHH más vulnerados que afectan a las mujeres?

Es importante entender que a las personas no se nos puede clasificar como si cupiéramos en ‘cajas’ que no están conectadas entre sí. Una mujer puede ser, a la vez, víctima de violencia de género, víctima de violencia sexual, víctima de conflictos armados y víctima de trata. Por tanto, son muchas las vulneraciones de derechos que una mujer o una niña puede sufrir. Las víctimas de trata, por ejemplo, sufren todas las vulneraciones de derechos conocidas: el derecho a vivir libres de discriminación, a la libertad de movimiento, a vivir libres de tortura, a la integridad física, a vivir libres de violencia, a la salud sexual y reproductiva e, incluso, el derecho a la vida.

¿Por qué se vulneran y no ocurre nada?

Cuando las mujeres y las niñas intentan acceder a la justicia muchas veces se encuentran con prejuicios o estereotipos de género sobre lo que una víctima debe ser o cómo debe comportarse. Existe una falta de formación en género muy grave en los órganos judiciales que lleva a que se produzcan este tipo de situaciones. Y hay un serio peligro de que sean revictimizadas por todo el sistema judicial.

¿El caso de la manada es un ejemplo?

No podemos seguir permitiendo que toda la responsabilidad de demostrar la violencia de género recaiga sobre las mujeres y su testimonio. No se debe seguir juzgando su forma de vestir, cómo se comportaron, si tuvieron cuidado o no cuando iban por la calle… La justicia tiene que poner el foco en qué nos sucede como sociedad para que las mujeres sigan siendo agredidas por los hombres.

¿Cómo ha sido el retroceso en los últimos tiempos?

No cabe duda de que en los últimos años se ha avanzado mucho en el marco legal que asegura los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Sin embargo, las personas que trabajamos en este ámbito sabemos que no se puede pensar de forma lineal, sino que hay que tener en cuenta que ante un avance siempre surgen amenazas y se producen retrocesos. El primer paso siempre es tener un marco legal que reconozca los derechos de las mujeres y prohíba la discriminación, pero además hace falta que se implementen los derechos sin estereotipos de género y cuidando el acceso a la justicia de todas las personas.

¿Por qué en muchos casos está siendo injusta la justicia con las mujeres?

En el campo en el que trabaja Women’s Link, que es la justicia, hay una brecha muy grande entre lo que dice el derecho sobre el papel y cómo se aplica en la realidad. Los estereotipos y prejuicios que pesan sobre las mujeres y las niñas cuando intentan acceder a la justicia hacen que muchas veces queden totalmente desprotegidas.

¿Hacia dónde vamos? 

Lo apasionante de trabajar con mujeres y niñas que enfrentan serias dificultades para disfrutar de sus derechos, ya sea en el empleo, en la salud sexual y reproductiva, en la justicia o en cualquier otro ámbito, es que cuando sus derechos se reconocen y se aseguran, el beneficio repercute en toda la sociedad porque todos y todas vivimos en un mundo más justo.

¿Pero cómo podemos garantizar esos derechos humanos?

Los instrumentos de protección de los derechos humanos son más que suficientes, lo que hay que hacer es aplicarlos con perspectiva de género para defender de una manera amplia y efectiva los derechos de las mujeres y las niñas. Todo el mundo sabe que los derechos humanos deben ser protegidos y respetados. Quizá no todas las personas sepan definirlos o enumerarlos, pero todos y todas sabemos que todas las personas tienen derecho a que sus proyectos de vida sean respetados y a que sus deseos, sueños y planes de futuro sean escuchados. Esa es la esencia de los derechos humanos.

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Una ONG denuncia la “situación degradante” de las internas en el CIE de Algeciras

Izquierda Unida se ha manifestado en contra de la apertura de un CIE en Algeciras. EUROPA PRESS / IU

MADRID // Las 11 internas del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras “están siendo discriminadas por ser mujeres”. Así lo denuncia Women’s Link Worldwide, que describe de esta forma la situación: “El centro, una antigua prisión con instalaciones obsoletas y deterioradas, está en un estado pésimo de conservación. Tanto es así, que los hombres internos han sido trasladados a otros centros, no siendo así con las mujeres, que han sido obligadas a permanecer en el insalubre edificio”.

Esta organización asegura que ha presentado varias quejas al respecto ante la jueza de control del CIE y ante la Defensora del Pueblo, quienes “están luchando para mejorar las condiciones de las mujeres internas en el centro”, afirma la ONG. Sin embargo, “las autoridades competentes de la gestión del CIE hacen caso omiso a los autos de la jueza y a las recomendaciones de las organizaciones sociales”, lamenta

Tras una visita al CIE, Patricia Orejudo, abogada de Women’s Link, refiere quejas de las internas como la humedad, el frío, la falta de luz natural y un espacio insuficiente para hacer ejercicio al aire libre. “Cuando solicitan una compresa o tampones, los policías se los dan al día siguiente. Por la noche las encierran con cerrojo en una celda que no puede abrirse de forma automática en caso de que se produzca, por ejemplo, un incendio”, detalla Orejudo.

Otra de las vulneraciones que denuncia la ONG es que “no se respeta el derecho de las mujeres de religión musulmana a realizar el Ramadán en condiciones adecuadas“. “Las comidas dejan mucho que desear en general, pero más aún para las mujeres musulmanas que han pedido hacer el Ramadán. Cuando rompen el ayuno, deberían empezar a ingerir líquidos poco a poco para luego tomar otros alimentos paulatinamente. Sin embargo, reciben la misma cena que las demás internas y no se les da otra comida ni a medianoche ni antes del amanecer”, añade Orejudo.

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