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Vientres de alquiler: proveedoras de hijos y fluidos para la élite

vientres de alquiler

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La marca británica The Licktators comercializa un helado de leche materna. Según reza su campaña promocional: para que sepas «cuán deliciosa es la leche materna, sea cual sea tu edad». La empresa Ambrosia Labs Milk, con sede en Utah (EEUU), dirige una clínica en Phnom Penh, capital de Camboya, donde se exprime a las madres para importar la leche de sus senos hasta Estados Unidos. La firma se ufana de ser la primera compañía norteamericana en importar leche materna humana desde el extranjero. «Compra leche segura para tu bebé» es uno de sus más populares reclamos.

Las dos informaciones anteriores son fruto de una búsqueda de meses ligada a los llamados «vientres de alquiler». Y es probablemente lo único verdaderamente «nuevo» que se puede añadir hoy sobre el tema de los «productos» en el mercado fruto del cuerpo de las madres. Eso y que en mayo se celebraba en Madrid una feria de muestras con empresas dedicadas a ofrecer vientres de alquiler: Surrofair. En dicho mercado, 23 expositores pugnaban por brindar el mejor vientre para gestar a tu hijo. Y eso incluye, sobre todo, precio y la seguridad de que la madre de la criatura, la que la ha gestado, renuncie a ella de forma inmediata y definitiva una vez parida.

Algunas de las empresas más populares en España en este momento son las californianas Building Families o California Center for Reproductive Medicine, la canadiense Canadian Fertility Consulting, la checa IFV Center o, ya en España, Soñando Juntos y Neovida (Comunidad de Madrid) y Gestavida (Euskadi).

PROLIFERACIÓN DE EMPRESAS

Cualquier información necesita datos. En eso se basa el periodismo y justo eso es lo que falta actualmente sobre la compra de servicios para adquirir bebés gestados en vientres lejanos. El nombre que se le suele dar actualmente es «maternidad subrogada», surrogacy en su acepción anglosajona. Sí cabe preguntarse por qué, sobre todo en el último año, aparece este debate una y otra vez en los espacios académicos y de comunicación. Por qué, si las personas que se plantean «alquilar vientres» son todavía una muy minoritaria parte de la población.

Básicamente por dos razones. La primera, porque pese a ser todavía un negocio muy residual, su crecimiento se ha acelerado. Y para hacer esta afirmación, de nuevo carecemos de datos concretos sobre cuántas personas tienen hijos gestados en vientres de alquiler, tanto en España como a nivel mundial. Sin embargo, se puede utilizar como síntoma la proliferación de empresas que los ofrecen. No florecen tantos y tan caros negocios alrededor de un producto que no «tiene salida». También es cierto que, desde algunas asociaciones de bioética, sobre todo norteamericanas, como The Center for Bioethics and Culture Networks, se ha empezado a alertar sobre esta proliferación.

PERSONAJE FAMOSO O POPULAR

El pasado 16 de abril, el cantante Miguel Bosé hizo pública una foto tomada durante su viaje a Disnyeland París con sus cuatro hijos. Se trata de dos pares de gemelos conseguidos a través de sendos vientres de alquiler. Solo 15 días antes, uno de los protagonistas del archiconocido programa Sálvame (Telecinco), Kiko Hernández, narró su experiencia al ir a buscar a Estados Unidos a sus mellizas. No se sabe cuánto ha pagado Bosé por sus hijos. Hernández sí afirma que le han costado más de 140.000 euros. Además de estos dos conocidos personajes, la prensa se ha hecho eco de la «paternidad» subrogada de los futbolistas Cristiano Ronaldo y Ezequiel Garay, los actores Nicole Kidman y Robert de Niro, el cantaor Miguel Poveda o la baronesa Carmen Thyssen.

Todas estas personas marcan eso que el mercado denomina «tendencias». Lo que significa, ni más ni menos, que la mayoría de los medios de comunicación se ponen de acuerdo para publicitar alguno de sus comportamientos. En este caso, la compra de servicios de empresas para conseguir mujeres desconocidas que gesten a sus hijos.

ILEGAL EN ESPAÑA

La Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida en España, en su Artículo 10, afirma: 1. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero; 2. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto; y 3. Queda a salvo la posible acción de reclamación de la paternidad respecto del padre biológico, conforme a las reglas generales.

El hecho de que la compra de criaturas gestadas en vientres de mujeres que renuncian a ellas sea ilegal en España no obsta para que se publicite dicha práctica y se organicen ferias comerciales con dichos servicios en oferta.

«Se podría considerar que una feria como Surrofair es ilegal aquí», afirma la abogada Ángela Alemany, especializada en violencias contra la mujer. «Estas prácticas no solo son nulas de pleno derecho en España, sino que además nuestra normativa afirma que se trata de prácticas contrarias al orden público». En el Código Penal, la «maternidad subrogada» está tipificada como conducta criminal cuando media compensación económica. «Por lo tanto», explica Alemany, «podría afirmarse que están haciendo propaganda de un acto criminal que va en contra del orden público». Alude la letrada a la prohibición en España «de comerciar con el ser humano». Sin embargo, detalla que los padres que se hacen con hijos a través de estos servicios pueden traerlos «por el interés superior del menor».

«MODALIDAD ALTRUISTA»

Algo que llama la atención –además del supuesto «bajo consumo» de bebés para tanta oferta–, es que muy pocos países en el mundo contemplan este tipo de maternidad como abiertamente permitida o legal. Georgia, Rusia, Grecia y Ucrania son los países de referencia europeos para alquilar cuerpos de mujeres con la finalidad de que gesten una criatura para terceros. El caso estadounidense es paradigmático: en algunos estados, como California, se trata de una práctica no solo permitida, sino que ha convertido a este Estado en uno de los principales destinos del llamado «turismo reproductivo», mientras en otros, como Nueva York, supone un delito penal.

En Francia, como en España, es ilegal. Y luego existe una larga lista de países donde solo se permite la denominada «modalidad altruista», como Canadá, Portugal, Brasil o, en muy determinadas situaciones, Reino Unido y Holanda. Dicha «modalidad altruista» ordena que la madre usada para gestar no puede cobrar ningún tipo de retribución por sus servicios. Sí cobran, paradójicamente, todo el resto de personas que participan en el proceso: agencias de oferta, servicios jurídicos, servicios médicos, biólogos, enfermería, agencias de viajes, etcétera.

Una de las críticas a la «modalidad altruista», hoy la más en boga, se basa en la falta de vigilancia, cuando no imposibilidad de hacerlo. Prácticamente no se conocen sanciones en ningún país a madres que han prestado su cuerpo gratis para gestar, lo que podría indicar una falta de celo de las autoridades en el control.

EL DEBATE

En este punto, un periodista debería estar en disposición de ofrecer el número de personas que, bien en España bien en cualquier otro país, han utilizado estos servicios. Por otra parte, también se debería conocer el global del dinero que, aproximadamente, mueve este sector económico. No es que estas cifras no estén al alcance de la prensa, sino que sencillamente no existen. Como tampoco está muy claro, en el caso de España, por ejemplo, a quién debería uno dirigirse para preguntar: ¿al Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad? ¿Al de Economía? ¿A la Agencia Española de Consumo? Ninguno de ellos se hace cargo, evidentemente, de un «consumo» que aquí está vetado por la ley.

Los dos países que han manejado cifras y las han hecho públicas son India y China. Según los datos de la Confederación de la Industria India, el negocio de los «vientres de alquiler» movía en el país, en 2012, alrededor de 2,3 millones de dólares. Hay que indicar que en aquel momento, y desde el año 2000, India era «el paraíso» de los vientres de alquiler, por la proliferación de servicios y, sobre todo, por sus bajos precios. En cuanto a China, no se conocen los datos económicos, pero sí que los niños nacidos allí desde los años 90 superan los 25.000. En este momento, tanto en China como en India, los «vientres de alquiler» están prohibidos, en teoría, para los españoles. En el caso de China, porque la maternidad subrogada es ilegal. En el de India, porque solo pueden acceder a ella aquellas parejas heterosexuales casadas en cuyo país sea legal.

POSTURAS IRRECONCILIABLES

Sin embargo, pese a la falta de datos, sí existe información sobre la opinión que genera el «alquiler de vientres» en España. Y se trata de dos posturas, en general, radicales e irreconciliables, en contra y a favor. Para ilustrarlas valen las dos páginas web que lideran ambos discursos. En contra de los “vientres de alquiler”, nosomosvasijas.eu. A favor, sonnuestroshijos.com. En líneas generales, las primeras denuncian la cosificación del cuerpo de la mujer y la explotación que supone por parte de una población rica que convierte a los hijos en un bien de consumo. Las segundas defienden el derecho de las personas a tener hijos y la libertad de las mujeres para ganar dinero usando su cuerpo.

Quienes defienden que la mujer es libre para explotar su propio cuerpo suelen comparar la «maternidad subrogada» con la adopción o la donación de órganos. Quienes, por el contrario, se oponen, alegan que las mujeres que prestan su cuerpo no son libres, sino que participan de una explotación cruel por razones de pobreza, y que no es comparable con la donación, sino con el tráfico de órganos, ya que media el lucro.

De hecho, ambas posturas coinciden en ese punto, el económico: se llame «gestación subrogada» o «vientre de alquiler», se trata de una práctica solo a disposición de un pequeño sector rico de la población. Los precios van de los alrededor de 40.000 euros que vale una gestación en Ucrania o Rusia, a los más de 200.000 que acaba costando una en Estados Unidos.

Se podría afirmar que, como en el caso de la importación de leche materna, existe una amplia población pobre que funciona como proveedora de una pequeña élite rica. El centro de la cuestión se encuentra en aquello que se «importa» o compra: fluidos, tejidos y criaturas procedentes del cuerpo de la mujer.

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Surrofair: el negocio de la gestación subrogada

Protesta durante la celebración de Surrofair 2017 en el Hotel Weare Chamartín de Madrid.

Este fin de semana se celebra en Madrid el mayor evento de promoción de gestación subrogada en España: SurrofairNi las denuncias a la Fiscalía por parte de la recién constituida Red Estatal contra el Alquiler de Vientres, ni la cancelación del acuerdo por parte del Hotel Meliá Avenida América —espacio que en un principio iba a acoger la feria— lo han impedido.

En los últimos días, desde la organización anunciaban en su página web el nuevo emplazamiento: el Hotel Weare Chamartín, cobijado en la estación madrileña del mismo nombre, mientras aseguraban que tomarán «las medidas legales oportunas» contra el Meliá Avenida America, que no ha aclarado los motivos de ruptura del acuerdo.

Así, este sábado, una veintena de agencias estadounidenses, ucranianas y canadienses —países donde la gestación subrogada sí es legal—, junto a otras españolas, se daban cita para promocionar sus técnicas y tratamientos: desde la donación de óvulos o esperma, hasta la fecundación in vitro o la transferencia del embrión a una mujer que gestará y parirá el bebé —la práctica que legalmente se conoce como gestación subrogada y que es ilegal en España—.

No obstante, sus servicios no terminan ahí: la coordinación del proceso en su totalidad, con una disponibilidad permanente, el acompañamiento psicológico para todos los implicados, la asesoría y el control de los aspectos legales, los procedimientos médicos y los seguros médicos y de vida, así como la recuperación post-parto de la mujer gestante, hacen que un «programa completo» supere los 100.000 euros. Al menos, en Estados Unidos, donde hay Estados, como California o Illinois, que permiten esta práctica de manera clara en su legislación. «Quienes no pueden afrontar los costes del proceso en Estados Unidos pueden irse a Ucrania, siempre que sean parejas heterosexuales casadas, allí es más asequible» explica una promotora de la feria. En este país, el coste total de un programa similar ronda los 50.000 euros y cubre viajes, servicio de intérprete, niñera, selección del sexo del bebé e incluso el cambio de la gestante.

Empresas como SurroBaby tienen Ucrania, Canadá y Estados Unidos entre sus posibles destinos y otras, como Building Families Open Arms, solo operan en este último. Pero todas tienen algo en común: hacer de la felicidad y los sueños su estrategia de márketing. «We have the happiest Eggs Donors» —tenemos las donantes de óvulos más felices—  alerta un cartel colocado en el expositor de la clínica EggHelpers, que en su panfleto informativo aclara que «descartamos a aquellas mujeres cuyos antecedentes médicos o sociales las hacen no aptas para donar óvulos».

Rodeados de fotos de bebés blancos sonrientes junto a mujeres y hombres también blancos, se leen otros slogans que siguen esta línea: el «Todo parece imposible hasta que se hace» de Surrofamily, el «Desafiando al destino» de SurroConexión o el «Construye la familia de tus sueños», de Building Families.

Las mujeres gestantes son la parte olvidada de Surrofair. Varias promotoras insisten en el carácter invisible de su papel: «Nos aseguramos de que las gestantes tengan muy claro que no son las madres del bebé», explica una de ellas. Otra señala que, aunque lo ideal es establecer una relación entre los padres de intención —así es como se llama a quienes solicitan que una mujer geste a su bebé— y las gestantes, «hay quien prefiere no hacerlo y es respetable». Eso sí, «un matching perfecto es fundamental para que el resto del proceso se desarrolle de forma satisfactoria», reiteran desde el folleto informativo de Building Families. Algunos agencias incluyen en su programa la posibilidad de cambiar de mujer gestante, que a menudo es elegida por la propia empresa.

Protesta contra los vientres de alquiler

Durante la celebración de la feria este sábado, un centenar de personas aproximadamente se han concentrado en la puerta del Hotel Weare Chamartín para protestar por lo que consideran «una feria de úteros». «Esto es un mercado de mujeres y de niños y las personas ni se compran ni se venden», ha denunciado Alicia Mirayes, de la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres, que ha calificado el evento de «clandestino». «En el hotel ni siquiera hay un cartel que indique que la feria es aquí, se están escondiendo y por algo será», explica la portavoz en relación con la quinta edición de Surrofair. 

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Quiero comprarme un hijo

hijo

Me muevo y me relaciono entre la comunidad gay de manera que tengo muchos, muchos amigos gays y lesbianas que han sido madres y padres. Ricardo lo hizo en un acuerdo con una amiga heterosexual. Enric y Joan lo hicieron en acuerdo con una pareja de amigas lesbianas. Nacho lo hizo con otra amiga lesbiana. En todos estos casos comparten custodia y gastos. Marta y Luisa lo hicieron con un amigo que es el padre biológico pero que dejó claro que no quería hacerse cargo de gastos o responsabilidades. Aun así, los dos hijos (mellizos) saben quién es su padre y pasan mucho tiempo con él.

Tengo también varios amigos que han acogido niños. Algunos son hombres, solteros, y han acogido a niños de más de cinco años. Esos niños ven a su madre biológica una vez al mes, en visitas supervisadas. Por último tengo infinidad de amigos heterosexuales que han acogido niños. Son niños mayores de cinco años. Esos niños tienen derecho a ver a su madre biológica en visitas supervisadas una vez al mes. Pero esa madre nunca recuperará la custodia.

Otro caso cercano a mí sería la versión ibérica de una gestación subrogada. Él es un hombre gay, soltero de más de cincuenta años, rico. Y ella es una mujer divorciada, con dos hijos. Eran muy amigos antes de llegar al acuerdo que pactaron, Ella se quedó embarazada de él por inseminación artificial, en un procedimiento en una clínica. Gestó a sus hijos y cuando los niños nacieron, cedió al padre su custodia. Pero los ve, los ve a menudo. Los niños saben quién es su madre y quiénes son sus hermanos. El, a cambio de este favor, le hizo a ella una compensación económica. Ella necesitaba ese dinero porque estaba en paro y el padre de sus hijos no se hacía cargo de ellos.

Llamémosles (nombres supuestos) José y Ana. Por supuesto, Ana podía arrepentirse en el último momento y no ceder la custodia. O José podía haberse arrepentido y no quedarse con los niños. Si hubiera sucedido lo primero, José, en cualquier caso, casi con seguridad hubiera obtenido la custodia compartida o al menos se le hubiera concedido el derecho de visita a sus hijos. Si hubiera sucedido lo segundo, Ana habría recibido una pensión mensual, pero probablemente no lo suficientemente alta como para que le compensara cuidar de dos niños cuando ya tenía otros dos. Los dos sabían que se arriesgaban, porque allí no había contrato de por medio. Pero en todas las relaciones en la vida, en todas, todos corremos riesgos

Como se ve, existen numerosas opciones en España para ser padre siendo gay o lesbiana. O siendo heterosexual e infértil o estéril. Hay muchos niños buscando familia. Alrededor de 40.000 niños en España están institucionalizados y buscan familias que les acojan. Repito: 40.000 niños viven en centros de acogida. Aunque pueda parecer contradictorio, en ocasiones, lo complicado no es adoptar en el ámbito nacional, sino encontrar familias para aquellos niños que lo necesitan.

En España los niños de 0 a 3 años tienen a muchas familias dispuestas a adoptar. Los problemas empiezan a crecer a medida que crecen los niños. Muchos de los menores que permanecen en los centros de acogida se convierten, entonces, en “menores en situación especial”. Es decir, tienen más de 7 años, padecen algún tipo de enfermedad o son grupos de hermanos, que se deben acoger o adoptar juntos.

Si la madre  de esos niños o algún familiar está vivo pero no puede hacerse cargo de su custodia esos niños podrían ser acogidos. Es casi lo mismo que una adopción, con una pequeña diferencia: ese menor tiene el derecho de visitar a su madre o a sus familiares biológicos, en visitas supervisadas.

No es “quiero ser padre”. Es “quiero comprar un bebé”

Entonces nos encontramos con gente que dicen que quieren ser padre o madre. Quiero ser padre o madre, dicen, pero con las siguientes condiciones. Que el hijo sea biológicamente mío. Es decir, no me vale si no tiene mi carga genética. Que además de eso la  mujer que lo gestó y parió no tenga ningún derecho sobre él, ni siquiera a verle, ni siquiera a que el niño sepa cómo se llamaba.

Es decir, soy una persona muy narcisista que considero que mi carga genética es híper valiosa y que está por encima de cualquier otra. Y además soy un freak del control y no quiero que nadie más interfiera en cómo educo a mi hijo. O no quiero que mi hijo desarrolle lazos amorosos con nadie más. Y quiero de paso que todo tenga un contrato muy cerrado para que se me garantice que la madre no se arrepentirá y no se podrá echar atrás si decide que no quiere desprenderse de ese hijo que ha gestado. Quiero todo cerrado y bien cerrado y bajo control. Y como tengo cien mil euros para pagar eso, lo pago.

El sufrimiento de la madre recipiente

Yo he gestado una hija. Y la he parido. Sé que el bebé te escucha, que te entiende, que desarrolla un vínculo prenatal contigo. No solo lo sé sino que la ciencia me lo confirma en numerosos estudios. Las orejas del feto están lo suficientemente desarrollados como a las 16 semanas de embarazo para escuchar la voz de la madre y el ruido exterior. En la semana 24 el feto reconoce lo suficiente la voz de la madre como para ser tranquilizado por ella. Los recién nacidos continuarán reconociendo el sonido de la voz de la madre, y  apenas la madre se relacione con el niño, formarán un enlace. Conectarse con la madre de esta forma desarrolla el sentido de seguridad del bebé.

Numerosos estudios han demostrado que los bebés en el vientre de la madre ya saben distinguir voces y sonidos, tiene capacidad de sentir, de ver, oír y desarrollan el sentido del gusto y son capaces de reconocer a sus madres después de haber nacido. La madre no es una simple vasija o un recipiente: el vínculo con la madre se produce tanto a nivel celular como en el apego afectivo, cuyo centro neuronal está en el cerebro. La madre gestante y su bebé  desarrollan un nexo que tiene una fuerte base biológica desde las primeras semanas de la gestación.  

Con el embarazo, el cerebro de la mujer cambia, estructural y funcionalmente, al responder a las consignas básicas que recibe del feto. Este vínculo se refuerza con el parto porque se potencian los circuitos neuronales más fuertes de la naturaleza. El conocido como »vínculo de apego” afectivo y emocional forma parte del proceso biológico natural.

Por otro lado, el parto supone la liberación de oxitocina almacenada para reforzar el vínculo de apego. La oxitocina te engancha al bebé, te hace adicta al bebé nada más nacer. Por eso es tan difícil, tan traumático, para una mujer separarse del bebé que ha gestado y parido.

Lo que aquí nos ocupa es que se han hecho estudios con mujeres embarazadas por ovodonación. Es decir, con el óvulo donado por otra mujer. Y el resultado era exactamente el mismo. Es decir, a la madre gestante le importa poco que el óvulo que generó a ese bebé no tuviera esa carga genética. La comunicación es idéntica.

La herida primaria. El sufrimiento del bebé mercancía

Nancy Verrier, psicóloga, tiene dos hijas. La primera biológica. La segunda, adoptada, le fue entregada en el mismo día del parto. Fueron criadas en la misma casa, por los mismos padres, con el mismo estilo afectivo, y siempre pensó que criar a las dos sería similar. Sin embargo, pronto descubrió su error. El miedo y la ansiedad de su hija adoptada frente al carácter equilibrado de su hija biológica. Para intentar entender el problema entrevistó a cientos de personas que habían sido adoptadas de recién nacidos. La gran mayoría no se habían enterado de que habían sido adoptados hasta en la edad adulta, y se les había dicho que eran los hijos biológicos de sus padres adoptivos. Sin embargo, todos, todos, habían crecido con una profunda desconfianza hacia sus padres.

Eso es fácil de explicar. En la asignatura de psicología de la memoria se estudia que no se tienen recuerdos conscientes antes de los tres años porque al no haber adquirido el lenguaje, esos recuerdos no se pueden organizar de forma racional. Sin embargo, a nivel inconsciente, sí nos queda una impronta de lo que nos sucedió de bebés. Esos adultos llevaban la impronta de la separación traumática de su madre. Fruto de esta investigación es el libro La herida primaria.

La separación de la madre biológica de cualquier niño, aunque sea un recién nacido, provoca una herida primaria, un sentimiento de pérdida y de abandono que dificulta las relaciones con los demás.  Y la madre gestante es la madre biológica incluso si el óvulo que gestó no era suyo, como lo demuestran los estudios en bebés gestados tras ovodonación.

Todas las personas adoptadas o apartadas de su madre biológica se plantean en algún momento de sus vidas su relación con la persona que los ha adoptado. Ella es la persona con la que más necesita conectar, pero al mismo tiempo puede ser la persona más peligrosa. El niño adoptado no siempre logra confiar en la madre o el padre adoptivo, pues su experiencia le dice que cualquier madre es capaz de abandonar a su hijo. Si tu madre biológica, en cuyo seno has permanecido nueve meses, te ha abandonado, ¿qué no será capaz de hacer una persona con la que no tienes ningún vínculo previo?

La herida primaria no es un libro contrario a la adopción, pero sí, de forma razonable y tajante, nos expone al daño que sufre el ser humano que es separado de su madre biológica. Nos invita a aceptarlo y a reconocerlo, para poder aliviarlo. Nos desengaña de la falsa ilusión de poder remediarlo. Nos enseña a superar los problemas que se presentan con los hijos adoptados.

Nancy Verrier pone en evidencia una sociedad donde el sufrimiento del bebé es, muchas veces, obviado. Por eso, en el tema de los vientres de alquiler mucho se habla de los derechos de las mujeres pero nadie habla de los derechos de los bebés.

Usted que va a ser padre de un niño o niña gestado por alquiler

Entonces, veamos, usted que va a ser padre de un niño o niña gestado por alquiler. Yo me pregunto:¿Le dirá de mayor lo siguiente?

Hijo mío, hija mía, te compré aprovechándome de la necesidad de su madre, comprando su útero, poniendo su cuerpo a prueba con un embarazo de nueve meses y un parto,  y firmando una cláusula en un contrato mercantil por la que, si el producto no me hubiera convencido, tenía el derecho a devolverlo como se devuelven los productos que no nos convencen al llegar a casa. Como si fueras una camisa o un bolso.

Hijo mío, hija mía, te compré porque no quería un niño cualquiera, sino un niño a mi imagen a semejanza. Con mi carga genética.

Hijo mío, hija mía, te compré porque no quería un niño mayor de tres años, sino que quería precisamente un bebé recién nacido para poder criarlo a mi gusto.

Hijo mío, hija mía,  te compré porque creo que la libertad es un hecho individual y no un compromiso colectivo con el bienestar y la dignidad de nuestra sociedad. Es decir, que yo creo que el hecho que haya gente que acepte un trabajo de 10 horas al día por debajo del salario mínimo es un acto de libertad, no de necesidad. Que ellos lo eligen libremente. Y por eso yo creo que el hecho de que haya una mujer que acepte pasar por el trago de sufrir las complicaciones de un embarazo y el trauma físico de un parto y ceder después al niño es un acto de libertad, no de necesidad. Que ella lo eligió libremente. Que no lo hizo por necesidad. 

Pero no se trata de libertad. Usted no tiene ni idea de lo que es libertad. Cobrar por debajo del salario mínimo es explotación, no libertad. Alquilar el vientre de una mujer es explotación, no libertad. No es libertad porque yo he pasado un parto y un embarazo y es una de las experiencias más duras de la vida de una mujer, no es un camino de rosas. Y lo paseé por amor a la niña que gestaba. Y no hubiera sido capaz de entregar a esa niña, con la que me había comunicado íntimamente durante nueve meses, por nada en el mundo.

¿Le dirá usted a su hijo que, según usted, la libertad se puede  usar para convertir a las personas en objetos, mujeres en vasija, niños en objetos de compra y venta? Pero sobre todo, ¿le dirá usted, hijo mío, hija mía, te compré porque quería un niño o niña a la carta?

Niños a la carta y la ilusión narcisista de omnipotencia

Usted quería un hijo que se pareciera a usted, con su carga genética. Recién nacido. Sin una madre que interfiriera o que pudiera criticar su estilo educativo, o a la que el bebé pudiera amar más que a usted. Usted ha hecho gala de la ilusión narcisista de la sociedad de consumo que cree que una persona con dinero puede tener todo lo que se le antoje cuando se le antoje.

Pero ¿qué sucederá si de mayor ese niño o niña no resulta ser el niño o niña maravillosa que usted deseaba? ¿Y si no es brillante? ¿Y si, pese a todo, no se parece en nada a usted? (La genética, ya sabemos, es caprichosa, yo misma tengo siete hermanos hijos del mismo padre y la misma madre y  no nos parecemos ninguno entre sí) ¿Y si de mayor el niño no comparte sus ideales? ¿Y si no le quiere? (Esas cosas pasan, no todos los niños aman a sus padres). Usted, que creía que a golpe de talonario se podía conseguir todo ¿cómo lo va a aceptar?

El narcisista es uno de los productos de esta sociedad de consumo. Es alguien que desea conseguirlo todo, que cree que puede conseguirlo todo. Que todo puede conseguirse con dinero. Que con dinero se compra el amor, la eterna juventud, los hijos. Es la lógica de la inmediatez, del cortoplacismo, del facilismo, de la falta de ética.

Cada vez menos personas toleran la frustración de percibir la brecha entre los anhelos creados por un ideal del yo reforzado socialmente y la realidad. 

La lógica de los vientres de alquiler es propia de una situación egocéntrica consonante con la vida narcisista posmoderna, es la lógica de la gratificación omnipotente. Es evidente la falta o escasez de empatía, de reflexión ante las conductas compulsivas, la falta de respuesta emocional hacia el otro.

La falta de respuesta emocional hacia el otro que se evidencia en que personas que tienen 100.000 euros para comprar un bebé no se plantean ni por un minuto acoger a un niño que vive en una institución solo porque es mayor de tres años. Para ellos, el bebé es como el coche: hay que comprarlo nuevo. No quieren ser padres: quien lucir a un niño.

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Organizaciones feministas impulsan una Red Estatal contra el Alquiler de Vientres

MADRID // Diversos colectivos feministas han presentado este lunes una Red Estatal contra el Alquiler de Vientres bajo el lema «Contra el mercado de cuerpos de mujeres para la explotación reproductiva».

«Comenzamos a organizarnos para hacer frente a esta barbarie que avanza en contra de los derechos colectivos de las mujeres», explican desde la plataforma, que pretende ser «un espacio que irá creciendo y que espera acoger a cuantas personas físicas, asociaciones y plataformas feministas, asociaciones de mujeres, organizaciones mixtas o colectivos LGTBI quieran unirse».

Por el momento, son 46 las asociaciones que conforman la red, entre las que se encuentra el colectivo No Somos Vasijas, una plataforma que denuncia desde hace aproximadamente dos años la práctica de la gestación subrogada —tal y como la nombra la Organización Mundial de la Salud—.

Su primera acción está convocada para el 6 de mayo, coincidiendo con la Surrofair, el mayor evento en España de gestación subrogada al que acudirán numerosas clínicas, profesionales y empresas internacionales como Babygest o Building Families. Desde la Red anuncian que llevarán a cabo una concentración contra esta feria que, según explican, «choca con la legalidad vigente y con los derechos de la infancia».

«Existe un lobby en España que pretende legalizar la industria que comercializa con las capacidades reproductivas de las mujeres», afirman desde la Red. Y denuncian que detrás de Surrofair «hay mucho más que una feria». «Existe todo un entramado de empresas médicas y farmacéuticas, hospitales e incluso agencias de viajes», concluyen.

En España, la gestación subrogada es ilegal. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida declara nulo de pleno derecho el contrato por el que se concierta una gestación —con o sin compensación económica— a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna del hijo que concibe, a favor del que la contrata o incluso de un tercero. Esta normativa declara nulo también el contrato de gestación por sustitución y determina la filiación materna por el parto.

En otros países como India, Tailandia, Ucrania o EEUU esta práctica sí es legal y es a estos lugares donde acuden quienes no pueden hacerlo en España, donde sí se permite la inscripción en el registro civil de los menores, siempre que se haya llevado a cabo en un país que permita dicha técnica, así como que al menos uno de los progenitores sea español y tenga una orden judicial. Aunque no existen datos oficiales sobre el número de menores que llegan a España nacidos a través de la gestación subrogada, algunas asociaciones que la defienden, como Son Nuestros Hijos, lo cifran en unos 1.000 al año.

 

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