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Cuba logra proteger a todos sus recién nacidos del contagio del VIH

Por Televisión Cubana, recogido de Cuba Información.

En 2015 Cuba se convirtió en el primer país del mundo en recibir la validación por eliminar la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis congénita de madre a hijo.

Para lograrlo registró una tasa del 1.85 %, por debajo del promedio regional, y por debajo de la meta del 2 % acordada por la Organización Mundial de la Salud. El desafío es mantener ese derecho a nacer sano, y hoy Cuba lo cumple. 
El sexto taller sobre cáncer bucal tuvo lugar en el Instituto Nacional de Oncología y Radiología en esta capital. El evento estuvo organizado por la Sociedad Cubana de Estomatología.
El Programa Nacional de Prevención y Control del Cáncer Bucal, del Ministerio de Salud Pública, ha propiciado que Cuba se ubique entre los primeros países con alto índice de curabilidad de esos tumores malignos, los cuales en el mundo ocupan el décimo lugar de incidencia.
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Medicamento cubano que evita amputaciones diabéticas llega a Europa

Por TeleSUR.

Gracias a su uso, el riesgo relativo de amputación por úlceras del pie diabético se redujo en más de un 78 por ciento en la isla.

    A través de inyecciones, el Heberprot-P cura las úlceras de los pies diabéticos.

    A través de inyecciones, el Heberprot-P cura las úlceras del pie diabético.

    El medicamento cubano Heberprot-P, llegó a Eslovaquia, siendo este el primer país de la Unión Europea (UE) en utilizarlo. Especialistas de ambos países, aseguraron este martes que se obtuvieron “resultados muy positivos” con su uso.
    Las conclusiones respecto a la aplicación de este producto de la biotecnología nacional, fue analizada durante la primera sesión del Comité Técnico Eslovaquia-Cuba, desarrollada en el hotel Meliá Habana de la capital cubana.
    El Heberprot-P, producido en el Cenro de Ingeniería Genética y Biotecnología, contribuye a disminuir el riesgo de amputación por úlcera del pie diabético.

    En la cita, ambas parte señalaron que, durante el periodo comprendido entre mayo y noviembre del 2017, se aplicó el medicamento en tres centros de la nación europea y los resultados fueron satisfactorios.
    El Heberprot-P, único de su tipo en el mundo para evitar la amputación en las úlceras del pie diabético. Con esa terapia se han tratado más de 132 mil pacientes en 20 países.

    Por su parte, el especialista cubano en angiología y cirugía vascular, Ridel Febles, quien se desempeña como asesor en el país de Europa central, aseguró que tanto la etapa de asesoría como la primera de aplicación se realizaron con efectos muy satisfactorios.
    Con el Heberprot-P, Se lograron tratar pacientes con úlceras muy complejas que no habían logrado responder a otros procedimientos de probada eficacia a nivel mundial. “En muchos de los casos las lesiones cicatrizaron completamente”, detalló Febles.

    Los participantes adelantaron que, a partir del encuentro del comité técnico en la capital cubana, se maneja la posibilidad de llegar a una segunda etapa de la aplicación del producto en Eslovaquia.

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    Científicos estadounidenses creen que la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón podría usarse para tratar todos los tipos de cáncer

    Por todocuba.org.

    Roswell Park en Nueva York continúa siendo el anfitrión del primer ensayo estadounidense de la vacuna contra el cáncer de pulmón desarrollada en Cuba llamada CIMAvax. Los ensayos comenzaron en enero de este año. Los ensayos clínicos podrían tardar hasta dos años en completarse.
    En una entrevista reciente con el doctor Kelvin Lee, director de inmunología del Roswell Park Cancer Institute de Buffalo, donde se está probando la eficacia del Cimavax, está impresionado con el medicamento. Reveló que los ensayos están superando sus expectativas. Dr. Kelvin Lee, dice que la primera fase se centra en determinar la seguridad de la droga.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Rosswell-Park-Cancer-Institute-en-Nueva-York.jpg?resize=696%2C464Rosswell Park Cancer Institute en Nueva York.
    “En realidad está a la altura de nuestras expectativas en estos primeros meses”. “Creo que el verdadero componente crítico de este ensayo es … si realmente la vacuna es tan segura como los ensayos clínicos cubanos dijeron que sería”.
    CIMAvax adopta un enfoque único en el sentido de que básicamente corta el suministro de alimento de un tumor, en lugar de atacar al propio tumor.
    “Lo que hace CIMAvax es generar una respuesta inmune contra el factor de crecimiento, en ese contexto … el cáncer de pulmón realmente se muere de hambre”.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/10/Vacuna-Cimavax.jpg?resize=696%2C609CIMAvax adopta un enfoque único en el sentido de que básicamente corta el suministro de alimento de un tumor, en lugar de atacar al propio tumor.
    Es demasiado temprano para saber si la vacuna tendrá la misma efectividad en la reducción y prevención de los tumores pulmonares que en los ensayos clínicos cubanos ya que apenas hemos comenzado, pero Lee dice que piensa que el fármaco también es prometedor contra otras formas de cáncer.
    El Dr. Lee piensa que los resultados positivos de los ensayos hasta ahora abren las puertas para explorar la posibilidad de usar el mismo método para tratar básicamente todo tipos de tumores de cáncer.
    “Como el cáncer de colon, el cáncer en la cabeza y cuello, el cáncer pancreático, el cáncer de mama, el cáncer de próstata “, dijo el Dr. Lee.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/11/Cimavax-vacuna-contral-el-cancer-1024x576.jpg?resize=696%2C392
    Sin embargo, nuevos informes han revelado que mas de una docena de ciudadanos estadounidenses viajan a Cuba para sus tratamientos
    Treinta y dos estadounidenses enfermos de cáncer de pulmón se han tratado este año en Cuba con la vacuna local Cimavax, desafiando las leyes del embargo y arriesgándose a altas multas y hasta a la cárcel.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Estadounidenses-como-Mick-Phillips-obtienen-el-tratamiento-en-Cuba.jpg?resize=696%2C392Pacientes como Mick Phillips obtienen el tratamiento en Cuba. – cbc.ca
    Según los resultados reportados por especialistas cubanos, esta vacuna puede prolongar la vida de las personas que padecen cáncer de pulmón y, en algunos casos, puede convertir a ese padecimiento en una enfermedad crónica, sin riesgo inmediato de muerte.
    La inmunoterapia contra el cáncer se está volviendo cada vez más cara en Estados Unidos, dijo el doctor Lee, quien señaló que, en contraste, es muy atractiva la idea de una vacuna barata como la cubana que pueda ser administrada a un nivel primario de atención médica.
    Estos pacientes forman parte de los cientos de miles de ciudadanos de Estados Unidos que han viajado este año a la isla, aunque aún no pueden hacerlo como turistas, debido también al embargo.
    https://i1.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/07/cubaturismo.jpg?resize=696%2C452Foto cortesia: Desmond Boylan – AP
    Pero CIMAvax no es sólo un gran descubrimiento por parte de médicos cubanos, sino que también es un gran activo monetario para el país. La industria biotecnológica de medio millón de dólares de Cuba, es considerada clave para el futuro del país, busca expandirse con la innovación y el desarrollo en el mercado externo.
    “Hoy exportamos nuestros productos a unos 50 países, y contamos con una cartera de medicamentos innovadores y únicos que están en diferentes etapas de investigación o ensayos clínicos”, dijo Merardo Pujol, director de desarrollo empresarial del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba.
    Científicos cubanos están buscando nuevas formas de crear medicamentos únicos e innovadores que no sólo beneficien a la población de la isla, sino también a millones de personas en todo el mundo. La industria también ha logrado avances terapéuticos a pesar del embargo comercial impuesto por Estados Unidos, pero necesita nuevos mercados para crecer.
    Hace más de tres décadas, Cuba se enfocó en convertirse en una potencia en la industria de la biotecnología.
    http://www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/02/Cuba-desarrolló-una-vacuna-terapéutica-para-combatir-el-VIH-Sida-900x600.jpg 
    Cuba desarrolló una vacuna terapéutica para combatir el VIH-Sida shutterstock.com
    A finales de la década de 1970, Cuba envió a sus mejores científicos a Europa y Estados Unidos para estudiar en centros de investigación líderes en el campo emergente de la biotecnología.
    Una epidemia de dengue a comienzos de los 80 dio un salto a la incipiente industria biotecnológica de Cuba, que desarrolló el interferón, una droga que impide virus potentes.
    “En las primeras etapas de la biotecnología cubana, el producto principal fue Interferón, y más tarde los científicos comenzaron a producir fármacos biológicos usando técnicas recombinantes relacionadas con la ingeniería genética”, dijo Pujol.
    La CIGB fue fundada en 1986 como la institución líder de la industria biotecnológica cubana. En el centro de investigación se lleva a cabo todo el ciclo científico desde la investigación inicial hasta la producción y comercialización de medicamentos de marca.
    Hoy, “CIGB investiga, desarrolla propiedad intelectual o patentes, convierte los hallazgos de laboratorio en pruebas piloto y produce medicamentos a gran escala para las exportaciones”, dijo Pujol.
    http://www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Científicos-del-Centro-de-Ingeniería-Genética-y-Biotecnología-CIGB-de-Cuba.jpgCientíficos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba – Foto: Yander Zamora
    El CIGB desarrolló una vacuna recombinante contra la Hepatitis B en 1990 y prácticamente eliminó la enfermedad en Cuba. El centro sigue produciendo vacunas eficaces, como Heberpenta, que protege contra enfermedades como la gripe.
    Junto con su desarrollo científico internacional, Cuba amplió sus centros de investigación y médicos para producir drogas a través de diferentes técnicas.
    El Centro de Inmunología Molecular (CIM), fundado en 1994, desarrolló inicialmente tecnología de anticuerpos monoclonales para diferentes usos médicos.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Centro-de-Inmunologia-Molecular-en-Cuba.jpg?resize=696%2C392Centro de Inmunología Molecular en Cuba.
    “El primer producto de la CIM fue un anticuerpo monoclonal llamado OKT3 que fue producido para trasplantes de riñón, para evitar que los pacientes rechacen el nuevo órgano”, dijo Eduardo Ojito, subdirector de la CIM.
    Después de más de dos décadas de investigación científica, la CIM también ha producido fármacos y vacunas de alto impacto contra ciertos tipos de cáncer.
    La CIM vende sus productos a más de 30 países, exportando cinco fármacos líderes y ha registrado unos 100 medicamentos a nivel internacional.
    Actualmente, la industria biotecnológica aporta más de 500 millones de dólares anuales a la economía cubana, con el CIGB ganando más de 100 millones de dólares por exportaciones el año pasado.
    Otro producto cubano que ha transformado la industria biotecnológica es Heberprot-P, un medicamento creado en 2006 para el tratamiento de las úlceras diabéticas en el pie.
    http://www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/01/fármaco-cubano-Heberprot-P.jpgFármaco cubano Heberprot-P – Fuente: acn.cu
    “Con cada inyección, los aminoácidos y la síntesis de proteínas dividen las células y la úlcera del pie comienza a llenarse de tejido sano y vigoroso, y en aproximadamente tres meses en promedio la herida está completamente cerrada”, dijo el doctor Manuel Raices, investigador del CIGB.
    Actualmente, Heberprot-P está registrado en 23 naciones en todos los continentes y se utiliza en 10 países.
    “Nuestro producto ya se ha utilizado en más de 60.000 pacientes en Cuba y alrededor de 250.000 pacientes en todo el mundo, previniendo más del 70 por ciento de las amputaciones”, dijo Pujol.
    Luego, en el año 2008 la CIM registró CIMAvax, una vacuna que años más tarde trajo esperanza a millones de personas que sufren de cáncer de pulmón.
    CIMAvax-EGF busca mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer de pulmón y es utilizado por el sistema de salud de Cuba y en otros cuatro países.
    CIMAvax-EGF ya ha sido sometida a extensos ensayos clínicos en Cuba y en todo el mundo y es una terapia aprobada para el tratamiento del cáncer de pulmón no sólo en la isla, sino también en Colombia, Perú, Paraguay, Bosnia y Herzegovina.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/10/vacuna-contra-el-cancer-cubana-1024x576.jpg?resize=696%2C392(AP Photo/Javier Galeano)
    La vacuna está registrada en todos los continentes para su posible uso comercial en todo el mundo. Más de 4.000 pacientes con cáncer de pulmón han sido tratados con la vacuna en ensayos clínicos mundiales, y los resultados muestran una estabilización prolongada del tumor, mejoraron significativamente las tasas de supervivencia global y la calidad de vida.
    Las estadísticas basados en varios estudios alrededor del mundo muestran que el 30 por ciento de los pacientes que reciben la vacuna CIMAvax-EGF se benefician positivamente del producto con calidad de vida sustancialmente mejorada.
    Los Estados Unidos está llevando a cabo ensayos clínicos para ver la efectividad de la vacuna, al igual que piensan explorar todas sus posibilidades, incluyendo el poder tratar diferentes tipos de cánceres.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/01/Cuba-vacunas.jpg?resize=696%2C392 
    Más de 4.000 pacientes con cáncer de pulmón han sido tratados con la vacuna en ensayos clínicos mundiales.
    El presidente y director general de Roswell Park, Dr. Candace Johnson, dice que el plan es que los ensayos clinicos continúen, a pesar de las políticas más restrictivas del presidente Trump con Cuba. “Nuestro ensayo clínico con CIMAvax comenzó en enero de este año, y estoy muy contento de tener en cuenta que continúa la inscripción de pacientes con cáncer de pulmón”, dijo el Dr. Johnson.
    “Estamos emocionados de avanzar nuestro trabajo para ver si esta vacuna de inmunoterapia única puede mejorar significativamente nuestra capacidad de tratar y controlar el cáncer. Esperamos continuar como estaba planeado y evaluar estas nuevas políticas a medida que avancemos “.
    Fuentes consultadas: 
    WGRZ-TV, wikipedia, cubadebate

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    Científicos estadounidenses creen que la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón podría usarse para tratar todos los tipos de cáncer

    Por todocuba.org.

    Roswell Park en Nueva York continúa siendo el anfitrión del primer ensayo estadounidense de la vacuna contra el cáncer de pulmón desarrollada en Cuba llamada CIMAvax. Los ensayos comenzaron en enero de este año. Los ensayos clínicos podrían tardar hasta dos años en completarse.
    En una entrevista reciente con el doctor Kelvin Lee, director de inmunología del Roswell Park Cancer Institute de Buffalo, donde se está probando la eficacia del Cimavax, está impresionado con el medicamento. Reveló que los ensayos están superando sus expectativas. Dr. Kelvin Lee, dice que la primera fase se centra en determinar la seguridad de la droga.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Rosswell-Park-Cancer-Institute-en-Nueva-York.jpg?resize=696%2C464Rosswell Park Cancer Institute en Nueva York.
    “En realidad está a la altura de nuestras expectativas en estos primeros meses”. “Creo que el verdadero componente crítico de este ensayo es … si realmente la vacuna es tan segura como los ensayos clínicos cubanos dijeron que sería”.
    CIMAvax adopta un enfoque único en el sentido de que básicamente corta el suministro de alimento de un tumor, en lugar de atacar al propio tumor.
    “Lo que hace CIMAvax es generar una respuesta inmune contra el factor de crecimiento, en ese contexto … el cáncer de pulmón realmente se muere de hambre”.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/10/Vacuna-Cimavax.jpg?resize=696%2C609CIMAvax adopta un enfoque único en el sentido de que básicamente corta el suministro de alimento de un tumor, en lugar de atacar al propio tumor.
    Es demasiado temprano para saber si la vacuna tendrá la misma efectividad en la reducción y prevención de los tumores pulmonares que en los ensayos clínicos cubanos ya que apenas hemos comenzado, pero Lee dice que piensa que el fármaco también es prometedor contra otras formas de cáncer.
    El Dr. Lee piensa que los resultados positivos de los ensayos hasta ahora abren las puertas para explorar la posibilidad de usar el mismo método para tratar básicamente todo tipos de tumores de cáncer.
    “Como el cáncer de colon, el cáncer en la cabeza y cuello, el cáncer pancreático, el cáncer de mama, el cáncer de próstata “, dijo el Dr. Lee.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/11/Cimavax-vacuna-contral-el-cancer-1024x576.jpg?resize=696%2C392
    Sin embargo, nuevos informes han revelado que mas de una docena de ciudadanos estadounidenses viajan a Cuba para sus tratamientos
    Treinta y dos estadounidenses enfermos de cáncer de pulmón se han tratado este año en Cuba con la vacuna local Cimavax, desafiando las leyes del embargo y arriesgándose a altas multas y hasta a la cárcel.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Estadounidenses-como-Mick-Phillips-obtienen-el-tratamiento-en-Cuba.jpg?resize=696%2C392Pacientes como Mick Phillips obtienen el tratamiento en Cuba. – cbc.ca
    Según los resultados reportados por especialistas cubanos, esta vacuna puede prolongar la vida de las personas que padecen cáncer de pulmón y, en algunos casos, puede convertir a ese padecimiento en una enfermedad crónica, sin riesgo inmediato de muerte.
    La inmunoterapia contra el cáncer se está volviendo cada vez más cara en Estados Unidos, dijo el doctor Lee, quien señaló que, en contraste, es muy atractiva la idea de una vacuna barata como la cubana que pueda ser administrada a un nivel primario de atención médica.
    Estos pacientes forman parte de los cientos de miles de ciudadanos de Estados Unidos que han viajado este año a la isla, aunque aún no pueden hacerlo como turistas, debido también al embargo.
    https://i1.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/07/cubaturismo.jpg?resize=696%2C452Foto cortesia: Desmond Boylan – AP
    Pero CIMAvax no es sólo un gran descubrimiento por parte de médicos cubanos, sino que también es un gran activo monetario para el país. La industria biotecnológica de medio millón de dólares de Cuba, es considerada clave para el futuro del país, busca expandirse con la innovación y el desarrollo en el mercado externo.
    “Hoy exportamos nuestros productos a unos 50 países, y contamos con una cartera de medicamentos innovadores y únicos que están en diferentes etapas de investigación o ensayos clínicos”, dijo Merardo Pujol, director de desarrollo empresarial del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba.
    Científicos cubanos están buscando nuevas formas de crear medicamentos únicos e innovadores que no sólo beneficien a la población de la isla, sino también a millones de personas en todo el mundo. La industria también ha logrado avances terapéuticos a pesar del embargo comercial impuesto por Estados Unidos, pero necesita nuevos mercados para crecer.
    Hace más de tres décadas, Cuba se enfocó en convertirse en una potencia en la industria de la biotecnología.
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    Cuba desarrolló una vacuna terapéutica para combatir el VIH-Sida shutterstock.com
    A finales de la década de 1970, Cuba envió a sus mejores científicos a Europa y Estados Unidos para estudiar en centros de investigación líderes en el campo emergente de la biotecnología.
    Una epidemia de dengue a comienzos de los 80 dio un salto a la incipiente industria biotecnológica de Cuba, que desarrolló el interferón, una droga que impide virus potentes.
    “En las primeras etapas de la biotecnología cubana, el producto principal fue Interferón, y más tarde los científicos comenzaron a producir fármacos biológicos usando técnicas recombinantes relacionadas con la ingeniería genética”, dijo Pujol.
    La CIGB fue fundada en 1986 como la institución líder de la industria biotecnológica cubana. En el centro de investigación se lleva a cabo todo el ciclo científico desde la investigación inicial hasta la producción y comercialización de medicamentos de marca.
    Hoy, “CIGB investiga, desarrolla propiedad intelectual o patentes, convierte los hallazgos de laboratorio en pruebas piloto y produce medicamentos a gran escala para las exportaciones”, dijo Pujol.
    http://www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Científicos-del-Centro-de-Ingeniería-Genética-y-Biotecnología-CIGB-de-Cuba.jpgCientíficos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba – Foto: Yander Zamora
    El CIGB desarrolló una vacuna recombinante contra la Hepatitis B en 1990 y prácticamente eliminó la enfermedad en Cuba. El centro sigue produciendo vacunas eficaces, como Heberpenta, que protege contra enfermedades como la gripe.
    Junto con su desarrollo científico internacional, Cuba amplió sus centros de investigación y médicos para producir drogas a través de diferentes técnicas.
    El Centro de Inmunología Molecular (CIM), fundado en 1994, desarrolló inicialmente tecnología de anticuerpos monoclonales para diferentes usos médicos.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/07/Centro-de-Inmunologia-Molecular-en-Cuba.jpg?resize=696%2C392Centro de Inmunología Molecular en Cuba.
    “El primer producto de la CIM fue un anticuerpo monoclonal llamado OKT3 que fue producido para trasplantes de riñón, para evitar que los pacientes rechacen el nuevo órgano”, dijo Eduardo Ojito, subdirector de la CIM.
    Después de más de dos décadas de investigación científica, la CIM también ha producido fármacos y vacunas de alto impacto contra ciertos tipos de cáncer.
    La CIM vende sus productos a más de 30 países, exportando cinco fármacos líderes y ha registrado unos 100 medicamentos a nivel internacional.
    Actualmente, la industria biotecnológica aporta más de 500 millones de dólares anuales a la economía cubana, con el CIGB ganando más de 100 millones de dólares por exportaciones el año pasado.
    Otro producto cubano que ha transformado la industria biotecnológica es Heberprot-P, un medicamento creado en 2006 para el tratamiento de las úlceras diabéticas en el pie.
    http://www.todocuba.org/wp-content/uploads/2017/01/fármaco-cubano-Heberprot-P.jpgFármaco cubano Heberprot-P – Fuente: acn.cu
    “Con cada inyección, los aminoácidos y la síntesis de proteínas dividen las células y la úlcera del pie comienza a llenarse de tejido sano y vigoroso, y en aproximadamente tres meses en promedio la herida está completamente cerrada”, dijo el doctor Manuel Raices, investigador del CIGB.
    Actualmente, Heberprot-P está registrado en 23 naciones en todos los continentes y se utiliza en 10 países.
    “Nuestro producto ya se ha utilizado en más de 60.000 pacientes en Cuba y alrededor de 250.000 pacientes en todo el mundo, previniendo más del 70 por ciento de las amputaciones”, dijo Pujol.
    Luego, en el año 2008 la CIM registró CIMAvax, una vacuna que años más tarde trajo esperanza a millones de personas que sufren de cáncer de pulmón.
    CIMAvax-EGF busca mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer de pulmón y es utilizado por el sistema de salud de Cuba y en otros cuatro países.
    CIMAvax-EGF ya ha sido sometida a extensos ensayos clínicos en Cuba y en todo el mundo y es una terapia aprobada para el tratamiento del cáncer de pulmón no sólo en la isla, sino también en Colombia, Perú, Paraguay, Bosnia y Herzegovina.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/10/vacuna-contra-el-cancer-cubana-1024x576.jpg?resize=696%2C392(AP Photo/Javier Galeano)
    La vacuna está registrada en todos los continentes para su posible uso comercial en todo el mundo. Más de 4.000 pacientes con cáncer de pulmón han sido tratados con la vacuna en ensayos clínicos mundiales, y los resultados muestran una estabilización prolongada del tumor, mejoraron significativamente las tasas de supervivencia global y la calidad de vida.
    Las estadísticas basados en varios estudios alrededor del mundo muestran que el 30 por ciento de los pacientes que reciben la vacuna CIMAvax-EGF se benefician positivamente del producto con calidad de vida sustancialmente mejorada.
    Los Estados Unidos está llevando a cabo ensayos clínicos para ver la efectividad de la vacuna, al igual que piensan explorar todas sus posibilidades, incluyendo el poder tratar diferentes tipos de cánceres.
    https://i2.wp.com/www.todocuba.org/wp-content/uploads/2016/01/Cuba-vacunas.jpg?resize=696%2C392 
    Más de 4.000 pacientes con cáncer de pulmón han sido tratados con la vacuna en ensayos clínicos mundiales.
    El presidente y director general de Roswell Park, Dr. Candace Johnson, dice que el plan es que los ensayos clinicos continúen, a pesar de las políticas más restrictivas del presidente Trump con Cuba. “Nuestro ensayo clínico con CIMAvax comenzó en enero de este año, y estoy muy contento de tener en cuenta que continúa la inscripción de pacientes con cáncer de pulmón”, dijo el Dr. Johnson.
    “Estamos emocionados de avanzar nuestro trabajo para ver si esta vacuna de inmunoterapia única puede mejorar significativamente nuestra capacidad de tratar y controlar el cáncer. Esperamos continuar como estaba planeado y evaluar estas nuevas políticas a medida que avancemos “.
    Fuentes consultadas: 
    WGRZ-TV, wikipedia, cubadebate

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    Así aprenden los médicos estadounidenses de la sanidad cubana

    Por Resumen Latinoamericano

    El hospital Salvador Allende acoge a 5.000 estudiantes de medicina, la mayoría procedentes del África subsahariana y de Latinoamérica, pero también norteamericanos.
    El hospital Salvador Allende es un oasis verde en el deteriorado barrio habanense de El Cerro, lejos de los hoteles costeros y los restaurantes para turistas de la capital cubana. El complejo hospitalario, construido originalmente en 1899 como centro de atención para los emigrados españoles de origen asturiano, está compuesto por edificios de columnatas dispuestos en medio de parques bien cuidados. Es lógico que recuerde a una pequeña universidad de artes liberales: el Salvador Allende es ahora un hospital docente, con 532 camas y más de 5.000 estudiantes de medicina, la mayoría procedentes del África subsahariana y de Latinoamérica. Incluso hay algunos estudiantes estadounidenses.

    Samantha Moore, de Detroit, estudia sexto curso y trabaja en la sección de gerontología, aprendiendo a cuidar ancianos. En un espacioso edificio lleno de azulejos de colores y luz natural, los pacientes geriátricos charlan sentados en la galería, al calor del sol matutino. Moore se inclina sobre una de ellos, Ofelia Favier, que ha perdido una pierna debido a la diabetes y está hospitalizada por deshidratación. Mueve las manos por el cuerpo de esta paciente de delicada constitución, apretando y pulsando levemente. “Buenos días, mami”, dice. “¿Cómo se siente? ¿Ha pasado buena noche? ¿Le duele algo?”.
    Ofelia, de 85 años, no está de buen humor. “Nunca me duele, estoy bien. Ya no tengo fiebre. Tengo hambre. Ojalá la cafetería se diese prisa”. Moore suelta una carcajada y se va para ver cómo va el desayuno, compuesto por arroz, alubias y huevos.

    “Me encanta la atención a los pacientes”, dice la alumna. En Cuba, los estudiantes aprenden la importancia de los factores de diseño medioambiental. Moore observa que la luz natural del pabellón, la libre circulación del aire y los suaves colores pastel contribuyen a la recuperación del paciente. “Es una educación asombrosa; en Estados Unidos esto no se aprende”. Se ha demostrado que la libre circulación del aire es más eficaz que el aire acondicionado y el aire recirculado que a menudo se ve en los hospitales estadounidenses y que constituyen un factor significativo en las tasas de infección hospitalaria.

    Casi todos los estudiantes de la ELAM reciben formación gratuita, gracias a becas concedidas por el Estado cubano o por su propio país. A cambio, se espera que regresen a su país natal y trabajen con comunidades médicamente desatendidas.

    Moore es una de las 93 estudiantes estadounidenses de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). En cierto sentido, es la respuesta cubana a la Kennedy School of Government creada por Harvard, que forma a profesionales de todo el mundo. Pero a diferencia de la Kennedy, que va más dirigida al grupo de Davos, los alumnos de la ELAM se están formando específicamente para trabajar en comunidades de rentas bajas. Casi todos los estudiantes de la ELAM reciben formación gratuita, gracias a becas concedidas por el Estado cubano o por su propio país. A cambio, se espera que regresen a su país natal y trabajen con comunidades médicamente desatendidas, usando la medicina de bajos recursos y centrada en la prevención que por lo general se practica en Cuba.

    En Estados Unidos, solo un pequeño número de estudiantes de medicina se especializan en atención primaria, y el porcentaje de los que deciden ejercer como médico de cabecera descendió un 50% entre 1997 y 2005, según The New England Journal of Medicine. En 2013-2014, menos del 10% de los titulados en medicina hicieron la residencia en la especialidad de familia (centrada en la atención primaria), según un informe de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia. El informe señalaba “la desatención de las facultades a una medida clave de la responsabilidad social”.

    Moore, de 35 años, siempre había querido estudiar medicina pero no tenía dinero para hacerlo. Por eso hizo un máster en informática. Como muchos estudiantes estadounidenses, encontró el ELAM a través del programa Pastores por la Paz, una organización neoyorquina que colabora con la escuela en la selección de estudiantes estadounidenses. Se sintió inspirada por un sermón del director fundador de la organización, el reverendo Lucius Walker, ya fallecido, que describía la ELAM como un lugar que permite formarse como médico para trabajar con los pobres y aquellos que sufren una atención médica deficiente.

    Cuando vuelva a Detroit, Moore quiere trabajar en medicina interna. Incluso quiere incorporar a su trabajo la atención domiciliaria, una práctica común en Cuba. “No entiendo por qué las personas con dificultades para acudir a una clínica no pueden acceder a un médico”, explica.

    La necesidad de médicos es urgente en todo el mundo. 

    Actualmente, en los países en desarrollo hay un déficit de siete millones de doctores, enfermeros y otros trabajadores sanitarios, y se prevé que la cifra prácticamente se duplique en los próximos 20 años. La Organización Mundial de la Salud advierte de que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, como reducir la mortalidad materna e infantil, no se lograrán sin más personal en este ámbito.

    A pesar de la nueva financiación de la que se dispone hoy en día para la sanidad mundial, la formación de profesionales sigue siendo una de las necesidades más desatendidas. Repartir fármacos para urgencias es una cosa; pero la enseñanza intensiva de varios años que se necesita para formar médicos exige un compromiso mucho mayor.

    La ayuda exterior depende notablemente de la moda: hace unos años, la parábola del “enséñale a pescar” era omnipresente. Pero como suele suceder, una cosa es la retórica y otra la realidad. La mayor parte de la ayuda extranjera de hoy en día se dedica a obtener un resultado determinado, como luchar contra una enfermedad, proporcionar alimentos de emergencia o aliviar las consecuencias de un desastre natural o una crisis. El modelo cubano adopta un planteamiento completamente distinto: enseña a las personas aptitudes esenciales, para que esas personas puedan responsabilizarse de sus propios resultados.

    La ELAM se creó en 1999, tras el huracán Mitch, que devastó el Caribe y Centroamérica. La idea era la de ayudar a sustituir a los médicos que habían perdido los vecinos de Cuba. Desde entonces, la escuela ha formado a más de 26.000 galenos de 124 países de todo el mundo.

    La necesidad de médicos es urgente en todo el mundo. En los países en desarrollo hay un déficit de siete millones de doctores, enfermeros y otros trabajadores sanitarios.

    En una pequeña clase de laboratorio hay dos docenas de alumnos procedentes de Chad, Sierra Leona, Angola, Sudáfrica, Congo, Belize y Nueva Jersey. “Siempre que nos hablan de epidemias, lo hacen compañeros que las han experimentado de primera mano”, explica Agyeiwa Weathers, de Newark. Por ejemplo, Saada Ly, estudiante de Conakry, Guinea, recordaba las repercusiones que tuvo la falta de trabajadores sanitarios durante el brote de cólera de 2015. “Todo el mundo vio que el sistema sanitario de mi país era deficiente”, dice.

    Los estudios de medicina de la escuela duran seis años, frente a los cuatro de las facultades estadounidenses. Los dos años adicionales se dedican a estudiar sanidad pública, medicina tropical, y el singular énfasis de Cuba en la prevención. Los médicos aprenden a hacer diagnósticos basándose en el conocimiento de las condiciones de trabajo y de vida de sus pacientes, y relacionándose con ellos, tocándoles y escuchándoles.

    A la ELAM empezaron a asistir alumnos estadounidenses en 2005, cuando los miembros del Grupo Negro del Congreso se reunieron con Fidel Castro y oyeron hablar del programa de formación. El representante Bennie Thompson le comentó al líder cubano que los votantes de sus circunscripciones carecen de acceso a una buena atención sanitaria. Castro ofreció de inmediato 500 puestos para alumnos estadounidenses. Hasta la fecha se han titulado 134 estadounidenses, y más de 50 de ellos están ahora realizando programas de especialización.

    Esa formación práctica es útil cuando vuelven a Estados Unidos, comenta Susan Grossman, directora del programa de médicos residentes en el Woodhull Medical Center de Brooklyn, al que asisten tres titulados de la ELAM. Cuando empiezan su residencia, explica Grosmman, tienen mucha más experiencia clínica que el titulado medio de una facultad de medicina estadounidense.

    Enfermeras caminando entre los edificios del Hospital Salvador Allende. Todos los alumnos estadounidenses de la ELAM realizan los estudios de tercero a sexto curso de medicina en este centro.

    Allison Shelley Woodhull, un hospital público, está especializado en atención comunitaria centrada en el enfermo, por lo que los titulados de la ELAM encajan de forma natural. “Estos tres residentes están muy centrados en los pacientes, y tienen excelentes dotes de comunicación”, comenta Grossman. “No sé si se debe a su formación o a su personalidad. Tienen una formación clínica excelente”.

    En Cuba, los médicos aprenden a hacer diagnósticos basándose principalmente en el examen personal, y se pueden pasar horas con los pacientes si la situación lo requiere. Usan los análisis de sangre y las pruebas radiológicas para confirmar su diagnóstico. Muchos médicos formados en Estados Unidos, por el contrario, confían en las pruebas para guiar sus diagnósticos.

    “En algunos países, la tecnología se ha convertido en un sustituto del pensamiento médico”, señala Enrique Beldarraín, epidemiólogo e historiador de la sanidad pública que trabaja en el Centro Nacional de Información de Ciencia Médicas cubano.

    Al principio, la formalidad del sistema médico estadounidense resultaba chocante, comenta Joaquín Morante, titulado de la ELAM y ahora residente de tercer año en Woodhull. Morante, que se crio en el Bronx y estudió los primeros años de medicina en Cornell, recuerda que un especialista le recriminó que se dirigiese a un paciente con un “Hola, colega, ¿cómo va eso?”. Él defiende su estilo: “Les hablo como un neoyorquino más”, dice.

    Una práctica común en Cuba es que los médicos hagan visitas domiciliarias, algo que en Estados Unidos muchos solo conocen por la televisión.

    En las aulas de la ELAM no hay portátiles. A diferencia de las facultades de medicina estadounidenses, donde la mayor parte de la formación se imparte en el aula, los estudiantes de medicina cubanos pasan mucho tiempo atendiendo a los pacientes y practicando procedimientos como insertar un catéter, colocar un hueso roto o atender un parto.

    Morante reconoce que hay algunos problemas médicos para los que Cuba no le ha preparado. Una es la resistencia generalizada a los antibióticos que se observa en los hospitales estadounidenses. Y a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, las heridas por arma de fuego son extremadamente raras en Cuba.

    Otra alumna, Keresse Gayle, que creció en Florida y Nueva Orleans, completaba no hace mucho su residencia en el Newark Beth Israel. Afirma que, desde un punto de vista médico, el principal cambio de Cuba a Estados Unidos “fue el pasar de no tener suficientes opciones a tener demasiadas”.

    Los estudiantes de la ELAM no están ni mucho menos mimados. Gayle recuerda que dormía en una habitación con otras nueve chicas, guardaba sus cosas en una taquilla, y compartía un baño con 50 personas. Los estudiantes reciben una pequeña asignación económica y necesidades básicas como desodorante, compresas y pasta de dientes, están cubiertas. “En Estados Unidos estamos acostumbrados a cierto nivel de comodidad”, comenta. “Allí no tienes agua corriente las 24 horas. A veces hay apagones. Es un lugar difícil”.

    Una calurosa tarde de miércoles tenía lugar en la ELAM una clase improvisada. Cassandra Cusack Curbelo, alumna de sexto que se crio en Miami, se había detenido para hablar con unos estudiantes de tercero sudafricanos que se refugiaban del calor sentados en un banco a la sombra. Los sudafricanos, Noluvuyo Dingele, Diago Jalkie y Felicity Bulo, estaban encantados de hablar con una alumna más experimentada.

    “¿Cómo te sientes ahora?”, pregunta Jalkie.

     “Cansada”, contesta Curbelo.

    “No, quiero decir como médico”, aclara Jalkie, haciendo referencia al hecho de que, a partir de tercero, los estudiantes de la ELAM pasan buena parte del tiempo atendiendo directamente a los pacientes. “¿Cómo te sientes?”.

    “Cansada”, repite Curbelo, sonriendo. Llegó a la ELAM con una mezcla de idealismo y ganas de aventura. Ella y sus amigos se referían a la escuela como “el campamento de verano disco revolucionario”. Pero muy pronto, con el método de formación práctica de la ELAM, se enfrentó a las responsabilidades que entraña el ser médico, además de a las realidades de la vida en Cuba, que dista mucho de las bien equipadas facultades médicas de Estados Unidos.

    Cuenta a los ansiosos estudiantes una de sus experiencias cuando ella estaba también en tercero y empezaba a ver pacientes. Trabajaba en el turno de noche, y llegó un hombre empapado en sudor, con una fuerte bajada de tensión, y que empezó a sufrir convulsiones. Estaba entrando en shock. Curbelo estaba intentando ponerle a toda prisa una vía intravenosa cuando se fue la luz. Por suerte, rememoraba, tenía una linterna de bolsillo, la sujetó con los dientes, puso la vía y estabilizó al paciente. “Fue mi primera experiencia con la medicina de guerrilla cubana”, cuenta.

    Los sudafricanos escuchan la anécdota con los ojos muy abiertos, imaginándose en esa situación. “Voy a invertir en una linterna de bolsillo”, dice Bulo con convicción.

    Se dice que la de los médicos cubanos es una vida dura, y un chiste habitual es que ganan lo mismo que los bedeles hospitalarios (al parecer ganan más, gracias a una reciente subida salarial que los sitúa en torno a los 60 dólares al mes). Al mismo tiempo, el hecho de que vivan en circunstancias similares a las de sus pacientes tiene sus ventajas. Al habitar las comunidades a las que atienden, los doctores conocen muchos de los problemas personales, las presiones sociales y los factores medioambientales que podrían estar afectando a la salud de un paciente. Es una parte fundamental de su método preventivo: determinar cuáles son los factores de riesgo y prestar atención a los enfermos.

    Una práctica común en Cuba es que los médicos hagan visitas domiciliarias, algo que en Estados Unidos muchos solo conocen por la televisión. “Para mí la medicina es un arte, pero en Estados Unidos no es más que un negocio”, comenta Katherine Leger, alumna de quinto nacida en República Dominicana que estudió también en el Ithaca College. La medicina estadounidense le parece demasiado impersonal, apresurada y regida por el dinero. “Si no consigues que un paciente se sienta cómodo, ¿cómo vas a descubrir qué tiene realmente?”

    La insistencia en la atención preventiva parece hacer dado buenos resultados

    Las investigaciones han establecido que el periodo de 40 años en el que Cuba dio prioridad a la atención primaria coincidió con un descenso del 40% en la mortalidad infantil.

    Desde el comienzo de su educación, los alumnos de la ELAM empiezan a trabajar en centros de atención primaria, llamados consultorios. Cada uno de ellos está dotado de un médico y una enfermera, responsables como máximo de 200 familias. El médico ve con regularidad a los pacientes para determinar factores de riesgo como tabaquismo, alcoholismo o presión arterial elevada. Después toma medidas para ayudar a aliviar esos factores, como derivar al paciente a grupos de apoyo o enseñarle a cambiar su estilo de vida.
    “Si en Estados Unidos tuviésemos eso, las disparidades sanitarias desaparecerían”, comenta el estudiante de segundo curso Nikolai Cassanova, de 27 años, nacido en Jamaica y criado en Brooklyn, Nueva York. Le impresionó especialmente que el médico de su consultorio conociese el nombre de todos los pacientes. “Me encantaría ver cuántos médicos estadounidenses saben cómo se llaman sus pacientes”.

    La insistencia en la atención preventiva parece hacer dado buenos resultados. Las investigaciones han establecido que el periodo de 40 años en el que Cuba dio prioridad a la atención primaria coincidió con un descenso del 40% en la mortalidad infantil (a pesar de que el PIB no había cambiado sustancialmente), y con pruebas de un descenso sustancial en el número de hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares. Según la OMS, Cuba va por delante de Estados Unidos en las tasas de mortalidad de recién nacidos y menores de cinco años, a pesar de que el gasto per cápita es muy inferior.

    Un área de especial interés en el país caribeño es la atención prenatal: una embarazada asiste al médico al menos una decena de veces. En Estados Unidos, por el contario, más de la quinta parte de las mujeres latinas y negras tienen problemas para recibir atención prenatal, según el Departamento Estadounidense de Servicios Sanitarios y Humanos.

    Antes de la revolución cubana, el mero hecho de dar a luz era extremadamente peligroso, recuerda Isolina Martínez Bacallao, de 81 años. Con el sistema caciquil de los tiempos prerrevolucionarios, dice, el alcalde decidía quién iba al hospital y quién no. A menudo las mujeres morían de parto porque no tenían un doctor que las atendiese. “Ahora el cambio es como de la noche al día”, opina. “Los médicos corren detrás de las embarazadas para cuidarlas”, dice.

    El actual sistema de atención primaria cubano se basa en la creencia de que vale más prevenir que curar, explica Angelina Cedré Cabrera, profesora de salud materna e infantil en la ELAM. Además de la formación biomédica normal que reciben como médicos, a los alumnos se les enseñan valores de humanitarismo, solidaridad y ética. “Aquí los estudiantes aprenden a ser doctores en ciencia y en conciencia”, bromea.

    Queda por ver cómo se trasladará el sistema médico cubano al resto del mundo. Miles de sudafricanos han llegado en los últimos años a la ELAM para ayudar a cubrir la importante escasez de galenos que padece el país. El énfasis cubano en la prevención es un gran cambio para Sudáfrica, comenta Jalkie, el estudiante de tercero. En su país, dice, “más o menos esperamos que la gente se ponga enferma y después intentamos curarla”.

    El sistema cubano ha mostrado al mundo de la atención sanitaria global cómo un país puede tener una población más sana con un presupuesto bajísimo, aunque carezca de los recursos necesarios para atender enfermedades avanzadas o mortales, explicaba Daniel Palazuelos, médico instructor de la Escuela de Medicina de Harvard que ha colaborado con médicos cubanos en Haití y en México. “Son como los médicos de cabecera estadounidenses realmente buenos; y responden perfectamente bien al 95% de los problemas a los que se enfrenta la mayoría de la población”, remacha.

    En el hospital Salvador Allende, en un pabellón de gerontología que, por extraño que parezca, no tiene nada de deprimente, Julián, el hijo de Ofelia, se sienta junto a la puerta de la habitación. Lleva allí 24 horas, turnándose con su hija y su hermano. Como es práctica habitual para todos los pacientes, allí siempre hay un familiar u otro cuidador.

    “Estoy aquí para ayudarla si quiere levantarse, ir al baño o dar unos pasos”, explica Julián. “Ella fue mi raíz, y yo la cuido”.

    Samantha Moore espera poder aplicar en Detroit las lecciones y las experiencias vividas en Cuba. “Es fenomenal ir por la calle y que alguien te diga ‘¿Qué hay, doctora, cómo está?”.

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    Así aprenden los médicos estadounidenses de la sanidad cubana

    Por Resumen Latinoamericano

    El hospital Salvador Allende acoge a 5.000 estudiantes de medicina, la mayoría procedentes del África subsahariana y de Latinoamérica, pero también norteamericanos.
    El hospital Salvador Allende es un oasis verde en el deteriorado barrio habanense de El Cerro, lejos de los hoteles costeros y los restaurantes para turistas de la capital cubana. El complejo hospitalario, construido originalmente en 1899 como centro de atención para los emigrados españoles de origen asturiano, está compuesto por edificios de columnatas dispuestos en medio de parques bien cuidados. Es lógico que recuerde a una pequeña universidad de artes liberales: el Salvador Allende es ahora un hospital docente, con 532 camas y más de 5.000 estudiantes de medicina, la mayoría procedentes del África subsahariana y de Latinoamérica. Incluso hay algunos estudiantes estadounidenses.

    Samantha Moore, de Detroit, estudia sexto curso y trabaja en la sección de gerontología, aprendiendo a cuidar ancianos. En un espacioso edificio lleno de azulejos de colores y luz natural, los pacientes geriátricos charlan sentados en la galería, al calor del sol matutino. Moore se inclina sobre una de ellos, Ofelia Favier, que ha perdido una pierna debido a la diabetes y está hospitalizada por deshidratación. Mueve las manos por el cuerpo de esta paciente de delicada constitución, apretando y pulsando levemente. “Buenos días, mami”, dice. “¿Cómo se siente? ¿Ha pasado buena noche? ¿Le duele algo?”.
    Ofelia, de 85 años, no está de buen humor. “Nunca me duele, estoy bien. Ya no tengo fiebre. Tengo hambre. Ojalá la cafetería se diese prisa”. Moore suelta una carcajada y se va para ver cómo va el desayuno, compuesto por arroz, alubias y huevos.

    “Me encanta la atención a los pacientes”, dice la alumna. En Cuba, los estudiantes aprenden la importancia de los factores de diseño medioambiental. Moore observa que la luz natural del pabellón, la libre circulación del aire y los suaves colores pastel contribuyen a la recuperación del paciente. “Es una educación asombrosa; en Estados Unidos esto no se aprende”. Se ha demostrado que la libre circulación del aire es más eficaz que el aire acondicionado y el aire recirculado que a menudo se ve en los hospitales estadounidenses y que constituyen un factor significativo en las tasas de infección hospitalaria.

    Casi todos los estudiantes de la ELAM reciben formación gratuita, gracias a becas concedidas por el Estado cubano o por su propio país. A cambio, se espera que regresen a su país natal y trabajen con comunidades médicamente desatendidas.

    Moore es una de las 93 estudiantes estadounidenses de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). En cierto sentido, es la respuesta cubana a la Kennedy School of Government creada por Harvard, que forma a profesionales de todo el mundo. Pero a diferencia de la Kennedy, que va más dirigida al grupo de Davos, los alumnos de la ELAM se están formando específicamente para trabajar en comunidades de rentas bajas. Casi todos los estudiantes de la ELAM reciben formación gratuita, gracias a becas concedidas por el Estado cubano o por su propio país. A cambio, se espera que regresen a su país natal y trabajen con comunidades médicamente desatendidas, usando la medicina de bajos recursos y centrada en la prevención que por lo general se practica en Cuba.

    En Estados Unidos, solo un pequeño número de estudiantes de medicina se especializan en atención primaria, y el porcentaje de los que deciden ejercer como médico de cabecera descendió un 50% entre 1997 y 2005, según The New England Journal of Medicine. En 2013-2014, menos del 10% de los titulados en medicina hicieron la residencia en la especialidad de familia (centrada en la atención primaria), según un informe de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia. El informe señalaba “la desatención de las facultades a una medida clave de la responsabilidad social”.

    Moore, de 35 años, siempre había querido estudiar medicina pero no tenía dinero para hacerlo. Por eso hizo un máster en informática. Como muchos estudiantes estadounidenses, encontró el ELAM a través del programa Pastores por la Paz, una organización neoyorquina que colabora con la escuela en la selección de estudiantes estadounidenses. Se sintió inspirada por un sermón del director fundador de la organización, el reverendo Lucius Walker, ya fallecido, que describía la ELAM como un lugar que permite formarse como médico para trabajar con los pobres y aquellos que sufren una atención médica deficiente.

    Cuando vuelva a Detroit, Moore quiere trabajar en medicina interna. Incluso quiere incorporar a su trabajo la atención domiciliaria, una práctica común en Cuba. “No entiendo por qué las personas con dificultades para acudir a una clínica no pueden acceder a un médico”, explica.

    La necesidad de médicos es urgente en todo el mundo. 

    Actualmente, en los países en desarrollo hay un déficit de siete millones de doctores, enfermeros y otros trabajadores sanitarios, y se prevé que la cifra prácticamente se duplique en los próximos 20 años. La Organización Mundial de la Salud advierte de que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, como reducir la mortalidad materna e infantil, no se lograrán sin más personal en este ámbito.

    A pesar de la nueva financiación de la que se dispone hoy en día para la sanidad mundial, la formación de profesionales sigue siendo una de las necesidades más desatendidas. Repartir fármacos para urgencias es una cosa; pero la enseñanza intensiva de varios años que se necesita para formar médicos exige un compromiso mucho mayor.

    La ayuda exterior depende notablemente de la moda: hace unos años, la parábola del “enséñale a pescar” era omnipresente. Pero como suele suceder, una cosa es la retórica y otra la realidad. La mayor parte de la ayuda extranjera de hoy en día se dedica a obtener un resultado determinado, como luchar contra una enfermedad, proporcionar alimentos de emergencia o aliviar las consecuencias de un desastre natural o una crisis. El modelo cubano adopta un planteamiento completamente distinto: enseña a las personas aptitudes esenciales, para que esas personas puedan responsabilizarse de sus propios resultados.

    La ELAM se creó en 1999, tras el huracán Mitch, que devastó el Caribe y Centroamérica. La idea era la de ayudar a sustituir a los médicos que habían perdido los vecinos de Cuba. Desde entonces, la escuela ha formado a más de 26.000 galenos de 124 países de todo el mundo.

    La necesidad de médicos es urgente en todo el mundo. En los países en desarrollo hay un déficit de siete millones de doctores, enfermeros y otros trabajadores sanitarios.

    En una pequeña clase de laboratorio hay dos docenas de alumnos procedentes de Chad, Sierra Leona, Angola, Sudáfrica, Congo, Belize y Nueva Jersey. “Siempre que nos hablan de epidemias, lo hacen compañeros que las han experimentado de primera mano”, explica Agyeiwa Weathers, de Newark. Por ejemplo, Saada Ly, estudiante de Conakry, Guinea, recordaba las repercusiones que tuvo la falta de trabajadores sanitarios durante el brote de cólera de 2015. “Todo el mundo vio que el sistema sanitario de mi país era deficiente”, dice.

    Los estudios de medicina de la escuela duran seis años, frente a los cuatro de las facultades estadounidenses. Los dos años adicionales se dedican a estudiar sanidad pública, medicina tropical, y el singular énfasis de Cuba en la prevención. Los médicos aprenden a hacer diagnósticos basándose en el conocimiento de las condiciones de trabajo y de vida de sus pacientes, y relacionándose con ellos, tocándoles y escuchándoles.

    A la ELAM empezaron a asistir alumnos estadounidenses en 2005, cuando los miembros del Grupo Negro del Congreso se reunieron con Fidel Castro y oyeron hablar del programa de formación. El representante Bennie Thompson le comentó al líder cubano que los votantes de sus circunscripciones carecen de acceso a una buena atención sanitaria. Castro ofreció de inmediato 500 puestos para alumnos estadounidenses. Hasta la fecha se han titulado 134 estadounidenses, y más de 50 de ellos están ahora realizando programas de especialización.

    Esa formación práctica es útil cuando vuelven a Estados Unidos, comenta Susan Grossman, directora del programa de médicos residentes en el Woodhull Medical Center de Brooklyn, al que asisten tres titulados de la ELAM. Cuando empiezan su residencia, explica Grosmman, tienen mucha más experiencia clínica que el titulado medio de una facultad de medicina estadounidense.

    Enfermeras caminando entre los edificios del Hospital Salvador Allende. Todos los alumnos estadounidenses de la ELAM realizan los estudios de tercero a sexto curso de medicina en este centro.

    Allison Shelley Woodhull, un hospital público, está especializado en atención comunitaria centrada en el enfermo, por lo que los titulados de la ELAM encajan de forma natural. “Estos tres residentes están muy centrados en los pacientes, y tienen excelentes dotes de comunicación”, comenta Grossman. “No sé si se debe a su formación o a su personalidad. Tienen una formación clínica excelente”.

    En Cuba, los médicos aprenden a hacer diagnósticos basándose principalmente en el examen personal, y se pueden pasar horas con los pacientes si la situación lo requiere. Usan los análisis de sangre y las pruebas radiológicas para confirmar su diagnóstico. Muchos médicos formados en Estados Unidos, por el contrario, confían en las pruebas para guiar sus diagnósticos.

    “En algunos países, la tecnología se ha convertido en un sustituto del pensamiento médico”, señala Enrique Beldarraín, epidemiólogo e historiador de la sanidad pública que trabaja en el Centro Nacional de Información de Ciencia Médicas cubano.

    Al principio, la formalidad del sistema médico estadounidense resultaba chocante, comenta Joaquín Morante, titulado de la ELAM y ahora residente de tercer año en Woodhull. Morante, que se crio en el Bronx y estudió los primeros años de medicina en Cornell, recuerda que un especialista le recriminó que se dirigiese a un paciente con un “Hola, colega, ¿cómo va eso?”. Él defiende su estilo: “Les hablo como un neoyorquino más”, dice.

    Una práctica común en Cuba es que los médicos hagan visitas domiciliarias, algo que en Estados Unidos muchos solo conocen por la televisión.

    En las aulas de la ELAM no hay portátiles. A diferencia de las facultades de medicina estadounidenses, donde la mayor parte de la formación se imparte en el aula, los estudiantes de medicina cubanos pasan mucho tiempo atendiendo a los pacientes y practicando procedimientos como insertar un catéter, colocar un hueso roto o atender un parto.

    Morante reconoce que hay algunos problemas médicos para los que Cuba no le ha preparado. Una es la resistencia generalizada a los antibióticos que se observa en los hospitales estadounidenses. Y a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, las heridas por arma de fuego son extremadamente raras en Cuba.

    Otra alumna, Keresse Gayle, que creció en Florida y Nueva Orleans, completaba no hace mucho su residencia en el Newark Beth Israel. Afirma que, desde un punto de vista médico, el principal cambio de Cuba a Estados Unidos “fue el pasar de no tener suficientes opciones a tener demasiadas”.

    Los estudiantes de la ELAM no están ni mucho menos mimados. Gayle recuerda que dormía en una habitación con otras nueve chicas, guardaba sus cosas en una taquilla, y compartía un baño con 50 personas. Los estudiantes reciben una pequeña asignación económica y necesidades básicas como desodorante, compresas y pasta de dientes, están cubiertas. “En Estados Unidos estamos acostumbrados a cierto nivel de comodidad”, comenta. “Allí no tienes agua corriente las 24 horas. A veces hay apagones. Es un lugar difícil”.

    Una calurosa tarde de miércoles tenía lugar en la ELAM una clase improvisada. Cassandra Cusack Curbelo, alumna de sexto que se crio en Miami, se había detenido para hablar con unos estudiantes de tercero sudafricanos que se refugiaban del calor sentados en un banco a la sombra. Los sudafricanos, Noluvuyo Dingele, Diago Jalkie y Felicity Bulo, estaban encantados de hablar con una alumna más experimentada.

    “¿Cómo te sientes ahora?”, pregunta Jalkie.

     “Cansada”, contesta Curbelo.

    “No, quiero decir como médico”, aclara Jalkie, haciendo referencia al hecho de que, a partir de tercero, los estudiantes de la ELAM pasan buena parte del tiempo atendiendo directamente a los pacientes. “¿Cómo te sientes?”.

    “Cansada”, repite Curbelo, sonriendo. Llegó a la ELAM con una mezcla de idealismo y ganas de aventura. Ella y sus amigos se referían a la escuela como “el campamento de verano disco revolucionario”. Pero muy pronto, con el método de formación práctica de la ELAM, se enfrentó a las responsabilidades que entraña el ser médico, además de a las realidades de la vida en Cuba, que dista mucho de las bien equipadas facultades médicas de Estados Unidos.

    Cuenta a los ansiosos estudiantes una de sus experiencias cuando ella estaba también en tercero y empezaba a ver pacientes. Trabajaba en el turno de noche, y llegó un hombre empapado en sudor, con una fuerte bajada de tensión, y que empezó a sufrir convulsiones. Estaba entrando en shock. Curbelo estaba intentando ponerle a toda prisa una vía intravenosa cuando se fue la luz. Por suerte, rememoraba, tenía una linterna de bolsillo, la sujetó con los dientes, puso la vía y estabilizó al paciente. “Fue mi primera experiencia con la medicina de guerrilla cubana”, cuenta.

    Los sudafricanos escuchan la anécdota con los ojos muy abiertos, imaginándose en esa situación. “Voy a invertir en una linterna de bolsillo”, dice Bulo con convicción.

    Se dice que la de los médicos cubanos es una vida dura, y un chiste habitual es que ganan lo mismo que los bedeles hospitalarios (al parecer ganan más, gracias a una reciente subida salarial que los sitúa en torno a los 60 dólares al mes). Al mismo tiempo, el hecho de que vivan en circunstancias similares a las de sus pacientes tiene sus ventajas. Al habitar las comunidades a las que atienden, los doctores conocen muchos de los problemas personales, las presiones sociales y los factores medioambientales que podrían estar afectando a la salud de un paciente. Es una parte fundamental de su método preventivo: determinar cuáles son los factores de riesgo y prestar atención a los enfermos.

    Una práctica común en Cuba es que los médicos hagan visitas domiciliarias, algo que en Estados Unidos muchos solo conocen por la televisión. “Para mí la medicina es un arte, pero en Estados Unidos no es más que un negocio”, comenta Katherine Leger, alumna de quinto nacida en República Dominicana que estudió también en el Ithaca College. La medicina estadounidense le parece demasiado impersonal, apresurada y regida por el dinero. “Si no consigues que un paciente se sienta cómodo, ¿cómo vas a descubrir qué tiene realmente?”

    La insistencia en la atención preventiva parece hacer dado buenos resultados

    Las investigaciones han establecido que el periodo de 40 años en el que Cuba dio prioridad a la atención primaria coincidió con un descenso del 40% en la mortalidad infantil.

    Desde el comienzo de su educación, los alumnos de la ELAM empiezan a trabajar en centros de atención primaria, llamados consultorios. Cada uno de ellos está dotado de un médico y una enfermera, responsables como máximo de 200 familias. El médico ve con regularidad a los pacientes para determinar factores de riesgo como tabaquismo, alcoholismo o presión arterial elevada. Después toma medidas para ayudar a aliviar esos factores, como derivar al paciente a grupos de apoyo o enseñarle a cambiar su estilo de vida.
    “Si en Estados Unidos tuviésemos eso, las disparidades sanitarias desaparecerían”, comenta el estudiante de segundo curso Nikolai Cassanova, de 27 años, nacido en Jamaica y criado en Brooklyn, Nueva York. Le impresionó especialmente que el médico de su consultorio conociese el nombre de todos los pacientes. “Me encantaría ver cuántos médicos estadounidenses saben cómo se llaman sus pacientes”.

    La insistencia en la atención preventiva parece hacer dado buenos resultados. Las investigaciones han establecido que el periodo de 40 años en el que Cuba dio prioridad a la atención primaria coincidió con un descenso del 40% en la mortalidad infantil (a pesar de que el PIB no había cambiado sustancialmente), y con pruebas de un descenso sustancial en el número de hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares. Según la OMS, Cuba va por delante de Estados Unidos en las tasas de mortalidad de recién nacidos y menores de cinco años, a pesar de que el gasto per cápita es muy inferior.

    Un área de especial interés en el país caribeño es la atención prenatal: una embarazada asiste al médico al menos una decena de veces. En Estados Unidos, por el contario, más de la quinta parte de las mujeres latinas y negras tienen problemas para recibir atención prenatal, según el Departamento Estadounidense de Servicios Sanitarios y Humanos.

    Antes de la revolución cubana, el mero hecho de dar a luz era extremadamente peligroso, recuerda Isolina Martínez Bacallao, de 81 años. Con el sistema caciquil de los tiempos prerrevolucionarios, dice, el alcalde decidía quién iba al hospital y quién no. A menudo las mujeres morían de parto porque no tenían un doctor que las atendiese. “Ahora el cambio es como de la noche al día”, opina. “Los médicos corren detrás de las embarazadas para cuidarlas”, dice.

    El actual sistema de atención primaria cubano se basa en la creencia de que vale más prevenir que curar, explica Angelina Cedré Cabrera, profesora de salud materna e infantil en la ELAM. Además de la formación biomédica normal que reciben como médicos, a los alumnos se les enseñan valores de humanitarismo, solidaridad y ética. “Aquí los estudiantes aprenden a ser doctores en ciencia y en conciencia”, bromea.

    Queda por ver cómo se trasladará el sistema médico cubano al resto del mundo. Miles de sudafricanos han llegado en los últimos años a la ELAM para ayudar a cubrir la importante escasez de galenos que padece el país. El énfasis cubano en la prevención es un gran cambio para Sudáfrica, comenta Jalkie, el estudiante de tercero. En su país, dice, “más o menos esperamos que la gente se ponga enferma y después intentamos curarla”.

    El sistema cubano ha mostrado al mundo de la atención sanitaria global cómo un país puede tener una población más sana con un presupuesto bajísimo, aunque carezca de los recursos necesarios para atender enfermedades avanzadas o mortales, explicaba Daniel Palazuelos, médico instructor de la Escuela de Medicina de Harvard que ha colaborado con médicos cubanos en Haití y en México. “Son como los médicos de cabecera estadounidenses realmente buenos; y responden perfectamente bien al 95% de los problemas a los que se enfrenta la mayoría de la población”, remacha.

    En el hospital Salvador Allende, en un pabellón de gerontología que, por extraño que parezca, no tiene nada de deprimente, Julián, el hijo de Ofelia, se sienta junto a la puerta de la habitación. Lleva allí 24 horas, turnándose con su hija y su hermano. Como es práctica habitual para todos los pacientes, allí siempre hay un familiar u otro cuidador.

    “Estoy aquí para ayudarla si quiere levantarse, ir al baño o dar unos pasos”, explica Julián. “Ella fue mi raíz, y yo la cuido”.

    Samantha Moore espera poder aplicar en Detroit las lecciones y las experiencias vividas en Cuba. “Es fenomenal ir por la calle y que alguien te diga ‘¿Qué hay, doctora, cómo está?”.

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    Cuba: Extienden medicina regenerativa a todo el país

    Por Orfilio Peláez, publicado en Granma.

    Cuba aparece hoy entre los primeros países del mundo con mayor empleo y desarrollo de la llamada medicina regenerativa.
    Medicina regenerativa en Cuba, implante de Células madre en rodilla

    Foto: Porfirio Hernández
    La cifra de pacientes tratados a nivel nacional con células madre al cierre del primer semestre del presente año asciende a 9.566, fundamentalmente en las especialidades de Ortopedia y Trau­matología, y Angiología.
    Así lo resaltó el doctor en Ciencias Porfirio Hernández Ramírez, coordinador del Grupo de Medicina Regenerativa y Terapia Celular del Ministerio de Salud Pública, en el primer Inter­cambio Interamericano de Células Ma­dre y el 4º. Simposio Interna­cional de Medi­cina Rege­ne­rativa, que reunió en el capitalino Palacio de las Convenciones a cerca de 180 profesionales cubanos y de Estados Unidos.
    Subrayó que Cuba aparece hoy entre los primeros países del mundo con mayor empleo y desarrollo de la llamada medicina regenerativa (se aplica ya en las 15 provincias y el municipio especial de Isla de la Ju­ventud), cuyo propósito es sustituir o regenerar células, tejidos u ór­ganos, para propiciar el restablecimiento de funciones perdidas. Uno de sus pilares es precisamente la terapia ce­lular.
    Durante su disertación, el profesor Her­nán­dez Ramírez precisó que también crece apreciablemente el uso terapéutico de las plaquetas con fines regenerativos (suman 8.568 los enfermos atendidos), lo cual muestra resultados satisfactorios en ortopedia, estomatología y cirugía maxilofacial, angiología, medicina deportiva, oftalmología y cirugía general. De manera particular se destaca la aplicación local de estas para el tratamiento de las úlceras cutáneas y de la artrosis de la rodilla.
    Entre los especialistas norteamericanos asis­tentes al evento figuraron el doctor Antho­ny Atala, director del Instituto de Medicina Rege­nerativa de la Universidad de Wake Forest, Carolina del Norte, y Robert Nerem, profesor del Instituto de Tecnología de Georgia y de la Escuela de Ingeniería Mecánica y Producción de Células Madre, junto a otros reconocidos investigadores y académicos.
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