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Qatar, el fundamentalismo ‘glam’ (3)

Tercer artículo de la serie dedicada al dinero del wahabismo de Arabia Saudí En España y Qatar.

El régimen de los Al-Thani, que domina con mano de hierro el país de Qatar, no es menos integrista y rigorista que el de Arabia Saudí. Su maquillaje occidental, su dinero, y el glamour de sus inversiones hacen que en Europa sea visto como el más aceptable de los fundamentalismos que vienen del Holfo. Al rascar levemente la pátina de modernidad deja al descubierto una dictadura que interviene de manera flagrante en la difusión del discurso de odio wahabi y del terrorismo salafista-yihadista.

La complejidad del proceso de influencia y control del mundo suní la evidencia como ninguno otro caso el emirato de Qatar. La lucha por la hegemonía en el mundo árabe ha provocado un enfrentamiento entre Arabia Saudí y el emirato catarí que no se debe a una concepción diferente de la visión rigorista del Islam que ambos países comparten y circunscriben al salafismo wahabita, sino a intereses mucho más crematísticos que son los que verdaderamente marcan las políticas y líneas de actuación de Doha.

Para conseguir esos objetivos el país de los Al-Thani no ha dudado en seguir una estrategia ambigua que engloba apoyar a diferentes organizaciones musulmanas, terroristas y grupos radicales, y hacer negocios al más alto nivel en occidente e inversiones en empresas de todo el mundo. La hipocresía y el pragmatismo dictan la política de los Al-Thani, cualquier alianza les sirve para lograr su cometido. Es la sublimación de la Realpolitik que los países occidentales acogen con buena cara.

Un buen ejemplo de este proceder se sucedió durante las revueltas árabes, como cuenta Andrés Mourenza en El Confidencial: el régimen catarí apoyó a todos aquellos que pedían un cambio de gobierno en Túnez, Libia, Egipto y Siria mientras reprimía con fiereza el levantamiento en Bahrein por miedo a que se contagiara a su territorio. 

Los Hermanos Musulmanes y Qatar

Qatar ha puesto en cuestión la hegemonía en el mundo árabe de la dictadura Saud sobre todo a partir de 2011, cuando se acercó durante las revueltas árabes a los Hermanos Musulmanes, uno los rivales históricos de la familia saudí, que tienen a dicha asociación en el listado de organizaciones terroristas. La cúpula de esta organización y de su brazo político, Libertad y Justicia, acabó refugiada en Qatar tras el golpe de Estado en Egipto de 2013 de al Sisi contra Mohamed Morsi. La relación de Qatar con la hermandad no se circunscribe a este momento temporal, ya se daba, y de forma muy importante, a través del clérigo Yusuf Al-Qaradawi con el programa que tiene en Al Jazzeera, La Sharia y la vida.

Al Qaradawi es una de las personas más influyentes del mundo musulmán gracias al altavoz que le proporciona Qatar con su televisión. El clérigo fue uno de los miembros más cercanos de Jalifa bin Hamad Al Thani, emir de Qatar hasta el año 1995. Al Qaradawi es lo más parecido a un papa en el cristianismo, dirige el consejo europeo de las fatwas y la investigación (ECFR) y la asociación internacional de Ulemas. Estos organismos intentan fijar posiciones homogéneas sobre cualquier circunstancia relativa al mundo musulmán, con especial incidencia en los que se encuentran en occidente.

Los órganos dirigidos por Al Qaradawi fomentan una interpretación rigorista del Islam, rechazan la laicidad del Estado y solo consideran la sharia como aceptable. Además, determinan que todo takfir (infiel) debe ser castigado y sus posiciones antisemitas se basan en publicaciones falsas como Los protocolos de los sabios de Sión. La proximidad de Al Qaradawi con los Hermanos Musulmanes es plenamente conocida y aceptada por el propio clérigo, aunque renunció a dirigir la organización para seguir con su influencia desde la independencia de sus propios medios auspiciados por Qatar.

La organización Hermanos Musulmanes es la que cuenta con mayor base social en países como Egipto y se ha ido radicalizando hasta situarse en el origen de multitud de grupos terroristas escindidos de su seno. La evolución del pensamiento de los Hermanos es compleja y con diferentes aristas, pero el fundamentalismo que defienden es difícilmente diferenciable desde el mundo occidental del wahabismo saudí y catarí. El salafismo ikhwaníta en el que se englobarían los hermanos es muy similar a la corriente salafista wahabita que impera en Arabia Saudí y Qatar. Lo importante es que todas estas corrientes están basadas en el precepto del takfirismo: considerar que cualquiera que no siga los preceptos del Islam a su manera es un apóstata y un infiel que debe ser castigado.

‘Una gran yihad [en cuanto que guerra santa] y la eliminación y la destrucción de la civilización occidental desde dentro, saboteando su miserable casa con las propias manos de los creyentes para que sean eliminados y la religión de dios sea victoriosa sobre todas las demás religiones’, decía un comunicado de los Hermanos Musulmanes en el que explicaban sus objetivos. José María Irujo, periodista de investigación de El País, publicaba esta semana que el imán de Ripoll aleccionó a los terroristas de Barcelona y Cambrils según los preceptos de una corriente sectaria llamada Takfir Wal Hijra, una organización yihadista wahabista que surgió como una escisión de los Hermanos Musulmanes por parte de Sukri Mustafa.

Qatar, el banco del odio y la violencia

El juego a varias bandas de los jeques catarís les lleva a apoyar también a cualquiera que pueda ayudar a sus propósitos, mezquitas rigoristas, organizaciones terroristas o grupos radicales. En España, la financiación directa de mezquitas está prácticamente copada por Arabia Saudí. Qatar, con la excepción de algún intento fallido en Barcelona, dirige el principal foco de su financiación del discurso de odio wahabí desde los centros de culto oficiales a otros países europeos. La difusión del salafismo en Europa por parte del régimen de los Al Thani está ampliamente documentada.

“Rechazamos cualquier tipo de financiación extranjera a instituciones que adoptan el discurso salafista y que no traen más que radicalismo a Europa y llevan a nuestros jóvenes a un terreno inaceptable”, decía a El Mundo el diputado holandés Ahmed Marcouch respecto a la noticia que descubrió que Qatar había enviado a través de su embajada en La Haya 200.000 euros a la mezquita Hamad Bin Khalifa en Copenhague.

Su influencia en las mezquitas no se circunscribe a Dinamarca, según un informe de 2012 del Gateston Institute el jeque Hamad bin Khalifa al-Thani aseguró en un discurso que no escatimaría esfuerzos para difundir el wahabismo por todo el mundo. El régimen catarí tiene incluso un proyecto específico para la banlieu parisina. Un informe de la agencia alemana de Inteligencia BfV y del servicio federal de inteligencia BND denunció la implicación directa de Qatar, Arabia Saudí y Kuwait en el apoyo de grupos radicales salafistas en Alemania. Entre las organizaciones responsables se encontraba la Eid Charity Fundation de Qatar.

Qatar y el terrorismo

La vinculación de Qatar con grupos terroristas quedó en evidencia tras la filtración de Wikileaks de los correos electrónicos de John Podesta, exdirector de campaña de Hillary Clinton. En uno de los correos filtrados, enviado desde el mail de Clinton, se advirtió a Podesta de la necesidad de abordar el problema de la financiación de ISIS por parte del régimen de Qatar y presionar de manera efectiva para cortar ese tipo de relaciones.

Qatar ha sido uno de los países en Siria que más apoyó a los grupos integristas rebeldes. El envío de armas a formaciones terroristas que combaten al gobierno de Al Assad está ampliamente documentado por el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), como por ejemplo mediante el envío de manpads a través de Turquía. La vinculación de Qatar con Ahrar al-Sham o Al Nusra es solo uno de los numerosos ejemplos de sus conexiones con organizaciones terroristas.

Durante las revueltas árabes, Qatar fue uno de los principales precursores de los rebeldes que pusieron en cuestión a los gobiernos del Magreb y de otras regiones. Las donaciones privadas permitidas por Doha han llegado al Ejército de los Hombres de la Cofradía (sufí) Al Naqshbandia durante las protestas de 2012 en Iraq. El grupo está liderado por Izzat Ibrahim al-Duri, el número dos de Saddam Hussein. El rey de tréboles combatió junto a ISIS al igual que muchos otros grupos de la insurgencia iraquí.

En definitiva, las evidencias sobre la unión de Qatar con la implantación del terrorismo global son muchas y adoptan diferentes formas. A través de la difusión del discurso takfirista de odio de su doctrina wahabí, con la financiación directa de grupos rebeldes radicales para derrocar a países que no son de su misma doctrina, con la venta de armas o con la tolerancia de las donaciones a grupos terroristas desde su territorio, el régimen qatarí fomenta una visión del mundo que no tiene cabida en nuestras democracias abiertas y basadas en el estado de derecho. La permisividad de Occidente con el emirato tiene mucho que ver con las ingentes inversiones en sus países, un tema que merece tratarse aparte.

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El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (1)

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El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (Parte 1)

Una de las causas más importantes para evitar el odio a los musulmanes es identificar correctamente a los responsables de que el discurso integrista y radical cale entre algunos de sus miembros. Tan irresponsable es incidir en la generalización sobre los musulmanes como pasar por alto la importancia de ideologías religiosas intolerantes que financian, promueven y difunden un mensaje de odio que no tiene cabida en una sociedad abierta y democrática. El wahabismo y el salafismo son dos corrientes diferentes sunitas pero imbricadas por un mismo concepto, el takfirismo. Que significa la expulsión del distinto, no concebir al resto de musulmanes como verdaderos y el rechazo al que no practica ni su religión ni su misma acepción de la misma. En esencia, el wahabismo y el salafismo son discursos de odio.

Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países difusores más importantes de la corriente fundamentalista del wahabismo. La visión del Islam wahabí del profeta Muhammad Ibn Abd Al Wahhab, que data del siglo XVIII, preconizaba un ideario mucho más riguroso para todos aquellos musulmanes que según él se habían desviado del verdadero mensaje del Islam. La unión de esa visión integrista del islam y Arabia Saudí se dio en el año 1744 por el acuerdo pactado entre el predicador y Muhamma Bin Saud, fundador de la dinastía Saud a la que hoy pertenecen los sátrapas del Estado actual de Arabia Saudí.

“La exportación por parte de Arabia Saudí de una rama rígida, fanática, patriarcal y fundamentalista del Islam conocida como wahabismo, ha alimentado el extremismo global y contribuido al terrorismo”, analizaba Scott Shane en un artículo en The New York Times. La visión extrema del Islam coaligada con la dictadura saudí ejerce una dramática influencia sobre el yihadismo dependiente de la corriente salafista, que persigue devolver La Meca a unas postulados utópicos de pureza islámica.

Por ello, paradójicamente, el terrorismo de raíz salafista actual es una serpiente venenosa creada por la visión dogmática de la religión que alimentan los Estados wahabistas de Arabia Saudí y Qatar, y que creció con el antiimperialismo, pero que no dudaría en matar a su creador si tuviera la oportunidad de conquistar La Meca.

Wahabismo en España

La mezquita de la M30, o Centro Cultural Islámico de Madrid, fue inaugurada el 21 de septiembre de 1992 con la presencia del rey de Arabia Saudí Salman Ben Abdelaziz y el rey Juan Carlos I. La inauguración se produjo 11 años después de un acuerdo al que habían llegado 18 países musulmanes con presencia diplomática en España y sólo después de que el rey Fahd de Arabia Saudí hubiera puesto 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para la construcción del complejo de seis plantas y más de 12.000 metros cuadrados.

El actual imán de la M30, Hussam Khoja, se ha pronunciado en diferentes ocasiones en contra de la violencia y contra la visión integrista y rigorista que nutre a los terroristas salafistas y el Estado Islámico, enarbolando su independencia ante el dinero wahabí que financia la mezquita pero ejerciendo el discurso implantado y gestionado desde La Liga del Mundo Islámico, la coalición islámica internacional que dirige la mezquita. El anterior imán, Moneir Mahmud, un suní de nacionalidad egipcia que ejerció de profesor e imán en Arabia Saudí, siempre ha rechazado influencia wahabí en su discurso y también sufrió el desprecio de los asistentes más radicales a su mezquita por sus discursos contra Abu Qutada, un clérigo radical próximo a Al Qaeda. Estos son dos ejemplos paradigmáticos de la controversia entre dos discursos integristas como el wahabí y el salafista por el control del mundo musulmán.

La mayor radicalidad del discurso no se da en las mezquitas grandes a cargo de los imanes plenamente identificados, sino en pequeños lugares de cultos ilegales y clandestinos, o centros islámicos de menor tamaño. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación de Arabia Saudí de las principales mezquitas en España y en Europa legitima una visión rigorista del Islam desde los grandes centros de oración. El dinero saudí está en las mezquitas de Marbella, de Whitechapel, en Londres, del rey Fahd en Los Ángeles o de Saint-Etienne, en Nantes. En el momento de la inauguración de la mezquita de la M30 los musulmanes moderados ya advertían del peligro de la implantación de la visión saudí del Islam: “Arabia Saudí pretende ser la representante verdadera del Islam, pero no lo practica”, afirmaba Jalifi Riadh, un profesor tunecino de ley islámica en un artículo de El País en 1992.

La mano de Arabia Saudí en la propagación del discurso del odio es tolerada por parte de los responsables políticos. En mayo de 2016 fue permitido un sermón en el Centro Cultural Islámico de Cornellá en la mezquita Al Tauba del imán saudí Saleh Al Moghamsy. Este clérigo, responsable de la mezquita de Quba en Medina, ha llegado a defender la santidad de Osama Bin Laden por encima de la de cualquier otro infiel.

Un informe del CNI al que tuvo acceso El País en el año 2011 advertía del escaso control que se tenía sobre el dinero que Arabia Saudí y Qatar, junto a otros cuatro países como Kuwait, Emiratos Árabes, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanes y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas. Nada ha servido para que la política exterior española cambie su postura frente a los petrodolares de las dinastías wahabitas.

La financiación de las mezquitas en España es solo una de las partes más evidentes del incesante flujo de dinero que las dictaduras de Arabia Saudí y Qatar usan para ampliar su influencia. Los negocios al más alto nivel y las fuertes inversiones de capital en empresas españolas, junto a los jugosos negocios que proporcionan estos países, hacen que se sea muy laxo con el discurso del odio que promueven y al que dan soporte.

‘El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España’ forma parte de una serie de artículos que serán publicados en los próximos días.
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