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China y Corea han decidido reforzar sus relaciones económicas

Por El Diario del Pueblo, traducido por Fuera las manos de China.
Los partidos gobernantes de China y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) han prometido reforzar sus intercambios y coordinación entre partidos, así como impulsar el desarrollo de las relaciones entre los dos países.
Esta promesa se ha realizado durante una visita a la RPDC de Song Tao, enviado especial del secretario general del Partido Comunista de China (PCCh), Xi Jinping, entre el 17 y el 20 de noviembre.

Song, quien también encabeza el Departamento Internacional del Comité Central del PCCh, se reunió con líderes del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea (WPK, siglas en inglés) para sostener conversaciones sobre varios temas.

Durante la citada reunión expuso en profundidad el espíritu principal y las contribuciones históricas del XIX Congreso Nacional del PCCh celebrado el mes pasado en Beijing.

El WPK felicitó al PCCh por el éxito de su Congreso Nacional y expresó sus deseos de que el pueblo chino, bajo el liderazgo del Comité Central del PCCh con Xi en el núcleo, consiga tremendos logros en la construcción de una gran nación socialista moderna con características chinas y alcance el sueño chino del gran rejuvenecimiento de la nación china.

Las dos partes también intercambiaron puntos de vista sobre las relaciones entre los dos partidos y los dos países y sobre el asunto de la península coreana y otros temas de interés común.

Expresaron sus deseos de reforzar los intercambios y la coordinación entre partidos y de impulsar el desarrollo de las relaciones entre China y la RPDC.

Durante su estancia en la RPDC, Song también visitó algunas instituciones en Pyongyang y rindió homenaje a los mártires del Ejército de Voluntarios del Pueblo de China en un cementerio en el condado de Hoechang, provincia de Phyongan del Sur.
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Corea del Norte: qué locura… la de nuestra ignorancia

Enviado por Red Roja.

“Todos los habitantes del pueblo y de los campos de alrededor resultaron muertos y quedaron en la misma posición en que estaban cuando los golpeó el napalm: uno disponiéndose a montar en su motocicleta, una cincuentena de niños jugando en un orfanato, una madre de familia intacta sosteniendo una página del catálogo Sears-Roebuck”. Tal paisaje macabro, digno de Pompeya, se encontró George Barret, del New York Times, en la ciudad de Anyang, en febrero de 1951.

 

Lo recoge Bruce Cumings, en “Memorias de fuego en Corea del Norte”, artículo imprescindible que fue publicado en 2004 en Le Monde Diplomatique y que desde Red Roja hemos traducido de la edición francesa. Puede encontrarse una gran cantidad de información imprescindible en dicho reportaje. Por ejemplo, el texto documenta que en Corea se lanzó una cantidad de napalm mucho mayor que en Vietnam y que su efecto fue mucho más devastador, por tener ciudades más pobladas. Hay detalles más concretos: el 6 de agosto de 1950, un oficial americano dio la orden al ejército del aire de “que fueran borradas las siguientes ciudades”: Chongsong, Chinbo et Kusu-Dong. El 31 de julio, 500 toneladas de bombas fueron arrojadas a través de las nubes en la ciudad industrial de Hungnam: las llamas alcanzaron cientos de metros de altura.

El general MacArthur ordenó que la zona situada entre el frente y la frontera china fuese transformada en un desierto, que la aviación destruyese todos los “equipamientos, fábricas, ciudades y pueblos” en un entorno de miles de kilómetros cuadrados del territorio norcoreano. Sinuiju fue borrada del mapa merced a 550 toneladas de bombas incendiarias lanzados por aviones 79 B-29. Otro diluvio de napalm se abatió sobre Hoeryong. Literalmente tierra quemada.

Sobre Pyongyang, los aviones Mustang lanzaron 700 bombas de 500 libras de napalm y 175 toneladas de bombas de demolición de efecto retardado, para que explotaran cuando la gente intentara recuperar los cadáveres abrasados por el napalm.

Esto le parecía poco a MacArthur, quien afirmaba tener un plan que permitiría ganar la guerra en diez días: “Yo hubiera lanzado una treintena de bombas atómicas (…) poniendo el paquete a lo largo de la frontera con Mancguria”. Decía el comandante supremo de las fuerzas americanas en el Lejano Oriente que hubiera enviado inmediatamente 500.000 soldados de la China nacionalista (anticomunista) al Yalu y que después “hubiera extendido detrás de nosotros, desde el mar de Japón hasta el Mar Amarillo, un cinturón de cobalto radioactivo (…) de una duración de vida activa de entre 60 y 120 años. Durante sesenta años al menos no habría sido posible la invasión de Corea por el Norte”.

*

Sin llegarse a materializar esto, la ofensiva aérea asesinó a millones de civiles y dejó arrasada Corea del Norte. Durante tres años, los norcoreanos se vieron frente a una amenaza cotidiana de ser quemados por el napalm. Tal como documenta Cumings, en 1952 prácticamente todo había sido completamente arrasado en el centro y en el norte de Corea. Los supervivientes vivían en cuevas. De las 22 principales ciudades del país, al menos en 18 de ellas la mitad de la ciudad había sido aniquilada. Las grandes ciudades industriales de Hamhung y de Hungnam habían quedado destruidas en un 80-85% y Pyongyang en un 75%.

El propio Che Guevara fue testigo directo de las consecuencias de la agresión americana en su viaje de 1960. En su “Informe de un viaje a los países socialistas”, escribió lo siguiente que, aun a riesgo de extendernos demasiado, consideramos necesario reproducir: “La mitad de habitantes fue asolada por una guerra tan fantásticamente destructiva que de sus ciudades no quedó nada, y cuando uno dice nada, es nada”, explicando que existían poblados “de los cuales no quedaban nada más que cenizas. Así quedó, por ejemplo, Pyonyang, que es una ciudad de un millón de habitantes. (…) El único recuerdo que queda es, en todos los caminos, en todas las carreteras y en todas las vías férreas, los huecos de las bombas que caían unas al lado de otras.

Ellos me mostraron muchas de las fábricas, todas ellas reconstruidas y otras hechas nuevas, y cada fábrica de esas había soportado entre 30 y 50 mil bombas. Si nosotros nos hacemos una idea de lo que eran 10 o 12 bombas tiradas alrededor nuestro en la Sierra, que significaba un bombardeo terrible, y había que tener su dosis de valor para aguantar esas bombas, ¡lo que significaban 30 mil bombas tiradas en un espacio de tierra, a veces menor que una caballería!”.

El Che continuaba diciendo: “Corea del Norte salió de la guerra sin una industria en pie, sin una casa en pie, hasta sin animales. En una época en que la superioridad aérea de los norteamericanos era tan grande, y ya no tenía qué cosa destruir, los aviadores se divertían matando bueyes, matando lo que encontraban. Era, pues, una verdadera orgía de muerte lo que se cernió sobre Corea del Norte durante dos años solamente. En el tercer año aparecieron los Mig-15 y ya la cosa cambió. Pero esos dos años de guerra significaron, quizás, la destrucción sistemática más bárbara que se ha hecho.
Todo lo que se pueda contar de Corea parece mentira. 
Por ejemplo, en las fotografías se ven gentes con el odio, ese odio de los pueblos cuando llega a la parte más profunda del ser, que se ve en las fotos de cuevas donde se meten 200, 300 y 400 niños, de una edad de 3 o 4 años, se asesinan allí con fuego y otras veces con gas. Los descuartizamientos de las gentes, matar a mujeres embarazadas a bayonetazos para hacerle salir el hijo de las entrañas, quemar heridos con lanzallamas… Las cosas más inhumanas que pueda imaginar la mente fueron realizadas por el ejército norteamericano de ocupación.”

*

Si el Che estuvo allí y se mostró siempre tan firme a la hora de defender a Corea del Norte, en el 50 aniversario de nuestro gran guerrillero, aparte de llevar un pin de él, no estaría de más seguir sus directrices. Sobre todo en temas controvertidos como este, que nada reportan al bolsillo, precisamente por ir en contra de la ideología biempensante y acomodaticia en la que vive instalada esa izquierda que siempre encuentra su hueco dentro del sistema. Una izquierda domesticada que, de modo indecente, rechaza a Corea sin informarse siquiera y sin conocer ni una mínima parte de lo que ocurrió, y de lo que sigue ocurriendo todavía.

Pero no solo hay que defender a Corea “en negativo” frente a la agresión. Es que además Corea es admirable. Como decimos, el hecho de que, desde el campo antiimperialista, no se defienda a Corea como a cualquier otra víctima que sufra las agresiones de los EE UU es, desde luego, indignante y cobarde. Sin embargo, es peor aún que buena parte del movimiento comunista se niegue a mirarse en el espejo de un pueblo organizado que ha dicho: “aquí no se entra” durante 60 años. Y que ha puesto fin a la explotación capitalista en su territorio. Algo así solo puede causar admiración: admiración al socialismo, independiente de las líneas concretas que se sigan a la hora de su implementación y desarrollo.

Corea del Norte, como decimos, causa admiración y enseñanza, pues ningún país sin la dirección de un gobierno revolucionario comunista como el de Kim Il Sung podría haber realizado la asombrosa reconstrucción del país; no sin explotar a terceros como hacen los países imperialistas que luego presumen de “Estados del bienestar”. Así, escribió también el Che que “lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.
Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy -que tendremos dentro de 2 o 3 años-, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes”.

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Los medios suelen ridiculizar al liderazgo norcoreano. ¿Y no es un vulgar bufón ese tal Rajoy, que acaba de expulsar al embajador de Corea del Norte en una payasada hecha, cómo no, para mostrar sumisión y respetos a otro gran payaso, como es Trump, aislado hasta por la propia intelectualidad de su país? ¿No es payasada ese rápido viaje programado para aparentar que el PP no se encuentra aislado, en medio de una situación en que hasta los medios internacionales se escandalizan ante la represión en Catalunya? 
En fin, si el nivel de la diplomacia española es echar al embajador norcoreano para ofrecer vasallaje a un Trump que busca no salir solo en la foto, parece que vuelve a cobrar resonancia aquella afirmación de Mao acerca de que el imperialismo resulta un tigre de papel desde el momento en que los pueblos deciden enfrentarlo y no dejarse embaucar por un pacifismo suicida.

Efectivamente, es nuestra responsabilidad dejar bien claro que los preparativos militares de Corea no son ninguna locura. 
Al revés. La locura sería no prepararse. Corea del Norte no quiere que le ocurra como a Yugoslavia, Irak, Libia y tantos otros. A propósito, debemos señalar que Corea podría tener muchas razones para no desear que los misiles se limitaran a sobrevolar el cielo de determinados países: hay que recordar lo que Japón le hizo en la II Guerra Mundial, convirtiendo a sus mujeres en prostitutas y desencadenando incontables masacres. Suele ocultarse lo que Corea ha sufrido; probablemente, cualquier persona razonable actuaría con más riesgo y violencia de lo que están haciendo ahora los supuestos “locos” norcoreanos. En suma, la agresividad contra Corea no es una respuesta a su contundencia militar; muy al contrario, esta es la respuesta a la agresión permanente de los EE UU y sus aliados.

*

Unos EE UU que viven en el desespero de mantener una hegemonía que no se sostiene, de controlar regiones estratégicas y de conservar una falsa “unidad imperialista” que viene de la Guerra Fría; y que, para ello, deben mantener en tensión permanente a todos sus aliados (en este caso, en su franja oriental: Japón). Es lo habitual en los yanquis: salvan a sus amigos ahogándolos, van a apagar los incendios que ellos mismos provocan y, de este modo, les imponen la agenda a sus propios aliados. Como a la UE, en la zona occidental. ¿Acaso esta dinámica es algo “puntual”, que pudiera justificarse por la manera concreta de actuar del gobierno coreano, y no forma parte de un guion perfectamente establecido por el imperio?

Pero últimamente nada les sale bien. A Rusia y China (aunque solo fuera por la defensa de sus intereses) no les interesa que los planes yanquis prosperen. El imperialismo no ha logrado que las potencias otrora socialistas entren en completa sumisión. Por desgracia, Rusia y China tienen aún la debilidad de someterse demasiado a los dictados de la ONU. Por nuestra parte, encontramos justo en esto otro motivo más para defender a Corea del Norte: lo que este país representa no tiene ninguna cabida en el marco de la ONU. Y habría que congratularse de que Rusia y China siguieran dando pasos adelante; no en vano, Rusia ya rompió con la política traicionera de Yeltsin hacia Corea, a la que dejaron aislada provocando hambrunas que luego fueron utilizadas propagandísticamente por el imperio. A propósito: Corea se repuso y, desafiando las sanciones criminales, hoy registra un sólido crecimiento económico que hasta Seúl se ve obligada a reconocer.

*

En lo que respecta a nuestro actuar concreto, debemos subrayar que nos avergüenza que no haya habido apenas reacciones desde el campo de las fuerzas revolucionarias ante los últimos acontecimientos. No solo porque haya que a salir al paso de una actitud tan estúpida como la de echar al embajador, sino porque además esto ha sido producto de una debilidad y de un vasallaje al amo yanqui. Si, ni aun así, salimos todos en defensa de Corea, ¿dónde queda eso de aprovechar las debilidades y contradicciones del enemigo?

Nos abochorna una realidad: Rajoy juega una carta tan mezquina porque sabe que no va a haber ningún tipo de contestación en casos como el de Corea del Norte dada la tremenda intoxicación paralizante y acomplejadora con respecto a este país. Y esto debe ser un motivo de preocupación para el movimiento antiimperialista… y no digamos ya para el comunista. Sabemos del carácter minoritario, al menos en lo organizativo, de la línea revolucionaria que aspiramos a representar. Pero hay momentos en que la grandeza de la dignidad no entiende de números de concentrados para defenderla.

Una inimaginable y odiosa locura de fuego imperial fue la que se dirigió contra Corea. Y está claro que los norcoreanos no van a cometer la locura de olvidarlo. Nosotros debemos, como mínimo, dejar en el olvido nuestra ignorancia al respecto. Y bajar a la calle, aunque sea en pequeñas dosis de razón frente a tanta payasada y cobardía. Corea del Norte tiene derecho como la que más a nuestra solidaridad internacionalista y antiimperialista.

Queremos cerrar citando una vez más el artículo del Che Guevara, quien, sin el menor complejo ideológico, con todo su orgullo revolucionario, declaraba: “De los países socialistas que visitamos personalmente, Corea es uno de los más extraordinarios. Quizás es el que nos impresionara más de todos ellos (…) Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II-Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado. (…) Es uno de los países que nos entusiasman más”.
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Declaración del Presidente del Comité de Estado de la RPD de Corea

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Por Embajada de la República Popular Democrática de Corea en el Reino de España.

Declaración del Presidente del Comité de Estado de la
República Popular Democrática de Corea
En la actualidad la situación de la Península Coreana se agrava más que nunca y se acerca cada día más al punto de explosión. En tales circunstancias delicadas, el mandatario norteamericano pronunció por primera vez un discurso en la ONU, el cual llama la atención mundial.
Supuse en cierto grado lo que él quería decir. Pero, pensé que ese sujeto, presidente norteamericano, haría declaraciones estereotipadas y preparadas que difieran un tanto de los disparates que eructaba de manera improvisada e irreflexiva en su despacho, pues la ONU es el escenario diplomático oficial más importante del mundo.
Sin embargo, lejos de decir las palabras convincentes a su mansa a favor de la distensión, él habló de la “destrucción total” de nuestro Estado, desatino grotesco que ninguno de sus predecesores había pronunciado.
El perro cobarde ladra más.
Aconsejo a Trump que al pronunciar palabras ante el mundo, elija con prudencia términos adecuados teniendo en cuenta a quién se dirige.
Sobrepasando el marco de la amenaza con cambiar nuestro Poder o derrocar nuestro régimen, él expuso abiertamente en la ONU su voluntad antiética de destruir completamente un Estado soberano. Una conducta tan desquiciada que deja perplejas a las personas de sana mentalidad y las priva de la prudencia y paciencia.
Esto me evoca los calificativos de “ignorante de asuntos políticos” y “hereje político” con que la gente se burlaba de Trump durante la campaña electoral en EE.UU.
Desde que asume la presidencia, Trump intranquiliza más que nunca al mundo entero amenazando y chantajeando a todos los países. No es un hombre adecuado como máxima autoridad de las fuerzas armadas de un país. No hay duda de que carece de cualidades propias de un político y es un bribón y gángster que siente afición por la guerra.
La alocución del gobernante norteamericano, que expresó sin rodeos la opción de su país, no me sorprendió ni me detuvo, sino confirmó que es justo el camino que he escogido y tengo que continuarlo hasta el fin.
Puesto que Trump hizo oficialmente la declaración de guerra para eliminar a la RPDC, de una atrocidad sin precedentes en la historia, negando e insultando a mi persona y a nuestro Estado, nos vemos en la necesidad de poner en práctica nuestra contramedida de superintransigencia, que jamás se ha visto en la historia.
La mejor opción es enseñar con acciones a ese viejo que no presta oídos a otros y dice lo que le da la gana.
Por la dignidad y el honor de nuestro Estado y pueblo y por los míos propios, yo, como representante de la RPDC, haré pagar sin falta al mandatario norteamericano por su desvarío de la extinción de la RPDC.
Ésta no es una de aquéllas retóricas que prefiere Trump.
Estoy analizando detenidamente hasta dónde se habrá imaginado Trump que llegaría nuestra reacción antes de soltar el disparate.
Sea cual fuere lo que él ha pensado, el resultado sobrepasará su imaginación.
Domaré con el fuego, declaro reiteradamente, al viejo maniaco estadounidense.
22 de septiembre de Juche 106 (2017)
Kim Jong Un

 

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Declaración del Presidente del Comité de Estado de la RPD de Corea

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Por Embajada de la República Popular Democrática de Corea en el Reino de España.

Declaración del Presidente del Comité de Estado de la
República Popular Democrática de Corea
En la actualidad la situación de la Península Coreana se agrava más que nunca y se acerca cada día más al punto de explosión. En tales circunstancias delicadas, el mandatario norteamericano pronunció por primera vez un discurso en la ONU, el cual llama la atención mundial.
Supuse en cierto grado lo que él quería decir. Pero, pensé que ese sujeto, presidente norteamericano, haría declaraciones estereotipadas y preparadas que difieran un tanto de los disparates que eructaba de manera improvisada e irreflexiva en su despacho, pues la ONU es el escenario diplomático oficial más importante del mundo.
Sin embargo, lejos de decir las palabras convincentes a su mansa a favor de la distensión, él habló de la “destrucción total” de nuestro Estado, desatino grotesco que ninguno de sus predecesores había pronunciado.
El perro cobarde ladra más.
Aconsejo a Trump que al pronunciar palabras ante el mundo, elija con prudencia términos adecuados teniendo en cuenta a quién se dirige.
Sobrepasando el marco de la amenaza con cambiar nuestro Poder o derrocar nuestro régimen, él expuso abiertamente en la ONU su voluntad antiética de destruir completamente un Estado soberano. Una conducta tan desquiciada que deja perplejas a las personas de sana mentalidad y las priva de la prudencia y paciencia.
Esto me evoca los calificativos de “ignorante de asuntos políticos” y “hereje político” con que la gente se burlaba de Trump durante la campaña electoral en EE.UU.
Desde que asume la presidencia, Trump intranquiliza más que nunca al mundo entero amenazando y chantajeando a todos los países. No es un hombre adecuado como máxima autoridad de las fuerzas armadas de un país. No hay duda de que carece de cualidades propias de un político y es un bribón y gángster que siente afición por la guerra.
La alocución del gobernante norteamericano, que expresó sin rodeos la opción de su país, no me sorprendió ni me detuvo, sino confirmó que es justo el camino que he escogido y tengo que continuarlo hasta el fin.
Puesto que Trump hizo oficialmente la declaración de guerra para eliminar a la RPDC, de una atrocidad sin precedentes en la historia, negando e insultando a mi persona y a nuestro Estado, nos vemos en la necesidad de poner en práctica nuestra contramedida de superintransigencia, que jamás se ha visto en la historia.
La mejor opción es enseñar con acciones a ese viejo que no presta oídos a otros y dice lo que le da la gana.
Por la dignidad y el honor de nuestro Estado y pueblo y por los míos propios, yo, como representante de la RPDC, haré pagar sin falta al mandatario norteamericano por su desvarío de la extinción de la RPDC.
Ésta no es una de aquéllas retóricas que prefiere Trump.
Estoy analizando detenidamente hasta dónde se habrá imaginado Trump que llegaría nuestra reacción antes de soltar el disparate.
Sea cual fuere lo que él ha pensado, el resultado sobrepasará su imaginación.
Domaré con el fuego, declaro reiteradamente, al viejo maniaco estadounidense.
22 de septiembre de Juche 106 (2017)
Kim Jong Un

 

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La vida de los norcoreanos que los medios de comunicación no muestran

Por Luíz Felipe Albuquerque para Brasil de fato, traducido por Gerardo Gamarra.

Mucho se escucha decir y poco se conoce sobre Corea del Norte. El país es constantemente presentado por la mayor parte de los medios de comunicación como una dictadura belicista bajo comando de Kim Jung-Un, con quien acostumbran bromear por causa de sus peinados y vestimentas, y supuestamente responsable por mantener un pueblo oprimido y hambriento.
Sin embargo, el relato realizado a Brasil de Fato por el consultor en Relaciones Internacionales, Rodrigo Ferreira, retrata otra realidad poco conocida por brasileños y brasileñas, del pueblo norcoreano. Ferreira estuvo en el país hacia finales de julio junto a una delegación de La Via Campesina (organización que aglutina internacionalmente movimientos populares del campo), y nos presentó sus impresiones sobre un país extremadamente estigmatizado por los grandes medios de comunicación. 
"Si pudieran, los norcoreanos iban a preferir investir los pocos recursos del país en sectores productivos", afirma Ferreira - Créditos: Rafael Stedile 
“Si pudieran, los norcoreanos iban a preferir investir los pocos recursos del país en sectores productivos”. Foto: Rafael Stedile.
Brasil de Fato: Usted viajo recientemente con una delegación a la Republica Democrática Popular de Corea. ¿Cuál fue el objetivo de su visita?
Rodrigo Ferreira: Fuimos invitados por la Embajada de Corea en Brasilia (capital de Brasil), en articulación con el Ministerio de Comercio de Corea y la Asociación Coreana de Ciencias Sociales. El objetivo era promocionar los lazos comerciales (Brasil es el octavo socio comercial de Corea), sobre todo en tiempos de ampliación de las sanciones impuestas al país, por las Naciones Unidas, consecuencia del programa de desarrollo y pruebas de misiles balísticos intercontinentales.
En paralelo, buscamos también una mejor comprensión de la realidad coreana, independiente de la visión filtrada por los grandes medios de comunicación, con el objetivo de traer esta realidad a la militancia brasileña y latinoamericana, a través de relatos como este o por la lente del fotógrafo Rafael Stedile que cubrió el viaje.
En Occidente, todos los días salen noticias de una probable guerra entre Corea del Norte y EEUU. ¿Cómo percibieron el clima del país, en las ciudades, en la población en general? ¿Ellos quieren que la guerra ocurra?
La visión que se tiene en Occidente, de un estado beligerante, principalmente a partir de la adopción explicita de la política Songun (priorización del sector militar) es bastante parcial. No se comenta, al menos no lo suficiente, que se trata de un territorio estratégico ambicionado por los EEUU desde la II Guerra Mundial, sobre todo por su capacidad de cerrar el cerco con China, sumándose a las bases ya establecidas en Japón, Corea del Sur, Guam, Taiwán, Singapur, para citar algunas.
Los líderes norcoreanos no tomarían este rumbo, es muy probable que se encuentren con la misma suerte que Hussein o Gadafi, mencionando solamente ejemplos recientes de gobiernos que no se sometieron a la hegemonía americana. En general, la población ve al Songun y al programa nuclear como la única forma posible de defensa, no de ataque. Si fuera posible, preferirían invertir los escasos recursos del país en sectores productivos, pero les es dada esta opción cuando hay decenas de ojivas nucleares esperando al otro lado de la frontera, listas a ser disparadas.
En una conversación bastante abierta, luego de cenar, nos fue dicho que el pueblo coreano quiere la paz y la reunificación del país, tanto que detestan la expresión “Corea del Norte”, pues consideran que hay una sola Corea, que se intentó construir muchas veces, y que la revolución surgió exactamente para la liberación del país, y que todo el pueblo coreano está dispuesto a dar la vida para no caer nuevamente en la subyugación extranjera, sea de Japón, como el pasado, o EEUU ahora.
¿Cuáles fueron sus impresiones sobre las condiciones de vida de la población? 
La primera impresión que se tiene al llegar es que el lugar se detuvo en el tiempo, en algún momento durante los años ’70. Los autos son modernos (en general chinos) y hay algunas edificaciones con arquitectura más moderna, pero la impresión general es de cierto anacronismo estético. Y este es un punto central de la contra propaganda, sobre todo en Corea del Sur, para asociar al norte con el retraso económico.
Frente a esta impresión inicial, sin embargo, es importante notar el mayor nivel de dignidad en la vida de la población, incluso en los sectores rurales, que en la mayoría de los países, inclusive de economías centrales, hoy están en crisis. Las ciudades son limpias y la propiedad pública muy bien cuidada, con todas las limitaciones de recursos. Los servicios básicos son gratuitos y de acceso universal; y hasta el problema urbano más común, el acceso a la vivienda, es inexistente. Con el casamiento, todos reciben del gobierno una residencia que puede no ser lujosa, pero sin dudas digna.
Es preciso aclarar, gran parte de nuestra visita, y eso fue bastante claro, fue en hospitales modelo, escuelas modelo, orfanatos modelo, que ciertamente ilustran adonde Corea quiere llegar, pero no es la realidad de todo el país. En cierto momento, pedimos parar el auto en una pequeña comunidad rural que elegimos al azar, a 200 km de Pyongyang, y no hay dudas que lo que vimos estaba mucho más allá de las condiciones de vida de nuestra media rural no organizada y de casi la totalidad de las periferias de nuestras ciudades.
Pudimos constatar que no hay, diferentemente de lo que se pregona en la contra propaganda Occidental; un grave problema estructural de hambre y desabastecimiento. Si hubo, luego del desmembramiento soviético o consecuencia de grandes inundaciones a mediados de los ’90, hoy estos problemas parecen estar superados, al menos en las regiones visitadas.
¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan, y cuál es la aspiración de la mayoría de la población?
El mayor problema es la auto resiliencia, en un mundo globalizado, es casi imposible. Les gustaría mucho no ser amenazados, reunificar el país por medio de un proceso de paz, pero todas las veces en las que se avanzó en este sentido, el proceso fue saboteado por los EEUU. Y no apenas eso, las sanciones impuestas al país, en respuesta a la única alternativa que les es dada para el resguardo de su soberanía nacional, son sanciones inhumanas. No tienen consideración por las crisis humanitarias que causan. No hay distinción, por ejemplo, si determinada limitación a las importaciones de hierro es para la fabricación de misiles o de contenido para un medicamento o equipamiento hospitalario. Eso es cruel, afecta directamente a la población civil.
Todavía, el país tiene grandes desafíos para romper el cerco de Occidente y contraponerse a las acusaciones genéricas de violaciones a los derechos humanos. No importa cuántos videos de tortura aparecieron o cuántas denuncias surgen de prisiones ilegales, incluso de menores, practicadas en Occidente, los medios occidentales siempre van a destacar las denuncias contra países como Corea del Norte, aun cuando no puedan acompañar esas informaciones con evidencias. Vencer este tipo de ataque ideológico es un desafío para el país.
Aquí en el Occidente siempre se coloca como folclore el comportamiento del presidente de Corea, y también se dice que el pueblo tiene verdadera admiración por sus dirigentes. ¿Cómo explica ese fenómeno?
La relación entre el pueblo y su representante es bien diferente de la nuestra, en las democracias occidentales. El culto al líder no es ni una particularidad de los gobiernos de izquierda ni de Corea, como quiere hacer pensar la propaganda occidental, ni siquiera de Oriente. Aun dentro de Oriente, varios otros ejemplos de verdadero culto a autoridades imperiales, como en el propio Japón, Tailandia, etc. En Occidente el nazismo es otro ejemplo de eso.
Pero el culto a la imagen, sobretodo de líderes vivos, toma sin dudas proporciones aún mayores en sociedades de base confucionista, donde hay una personificación del Estado en la figura de su líder. La relación entre gobernantes y gobernados es una de las cinco relaciones principales del confucionismo. Mientras que la revolución burguesa represento una insurrección contra la figura del monarca absolutista en Occidente,  la ideología Juche es de autoría atribuida al líder como se habla abiertamente para confundir Estado, Partido y Líder.
La expresión más clara tal vez sea el exagerado número de estatuas, fotos y broches que todos cargan al pecho. Hay una adoración a la imagen que tal vez no encuentre paralelo en otro lugar o época. Un tema interesante de debate es la contradicción de eso con la construcción de material colectivo, en el marxismo.
¿Usted cree que la población quiere la reunificación con el sur? ¿Por qué?
La paz y la reunificación, como dije antes, fue siempre un sueño coreano. En un rápido resumen sobre el proceso histórico, la primera iniciativa se dio a partir del Norte el 4 de julio de 1972, cuando se firmó el programa de Paz, Independencia y Reunificación. Para el Norte, el fin del conflicto estaría condicionado a estos tres factores, cosa que la presión norteamericana sobre el Sur hizo que esto no fuera posible. Vean que, la cuestión de la independencia proponía incluso el respeto a la diferencia de los dos regímenes, en un proyecto de reunificación con molde de la experiencia adoptada por China en la re anexión de Hong Kong, un país con dos sistemas.
El 15 de julio de 2000, sucedió el primer encuentro pos-guerra de dos jefes de Estado en la zona desmilitarizada en Panmunjom, incluso se creó un parque industrial conjunto (hoy desactivado) y, el 4 de diciembre de 2007, la primera visita de un presidente del Sur a Pyongyang. Sucede que con cada tentativa histórica de reaproximación, hay siempre una intervención norteamericana masiva en el proceso electoral para imponer un gobierno nacionalista y conservador que boicotease el proceso.
Vale recordar, no solo la presencia norteamericana en Corea del Sur, con más de 300 mil soldados, ya sería un motivo suficiente la grave situación política. Sino que también entra en juego la disputa con otras potencias como China y Rusia.
¿Podría destacar algún hecho pintoresco que llamó su atención en la visita y que pueda ser interesante a la militancia de Brasil y América Latina?
Hay muchos. El sistema de toma de decisiones colectivas por voto y hasta la palabra “voto” eran desconocidas para un representante del gobierno responsable por nuestros cuidados. En otra ocasión, al preguntar qué escuchaba por los audífonos, mencionó que era una música relacionada al amor materno. Quedamos admirados, después de tantos días de viaje, donde todas las referencias eran relativas a la doctrina, “amor de madre” o sea el partido.
Más allá de esa omnipresencia de la propaganda y la construcción ideológica que es algo que impresiona. Es difícil criticarlos cuando el mundo occidental desarrolló formas tan sofisticadas de dominación cultural, pero al mismo tiempo me pregunto qué pensaría Pablo Freire sobre ilustraciones infantiles de tanques y ojivas nucleares en jardines de infancia.
Un punto importante para nuestra militancia, la política aislacionista hizo que la mentalidad en relación a determinados asuntos sea comparable con nuestra media de una persona de 50/60 años. Eso se percibe sobre todo en la defensa de intereses de las minorías, como es el caso de las cuestiones de género. Al tratar el feminismo o la homosexualidad, por ejemplo, no hay mucha diferencia entre conversar con un norcoreano que con un conservador brasileño.
Si, por un lado hay grandes avances en frenar individualismos y restablecer lo colectivo, perdido con la revolución burguesa, eso se dio al costo de ignorar por completo los derechos de las minorías y no a partir de la unidad en la diversidad, utilizando un término de Houtart. No hubo, ni mínimamente, una preocupación en superar el carácter extremadamente patriarcal de la sociedad coreana.
Corea del Norte ya participó del Mundial de Futbol, por ejemplo en 2010, y parece que están bien posicionados en las clasificatorias del grupo de Asia. ¿Es importante el futbol allí? 
Durante nuestra estadía, Corea del Norte se clasificó para la Copa Asiática Sub-23, después de vencer a Hong Kong, Taiwán y Laos. El futbol es el segundo deporte más importante del país, solo el vóley lo supera. Hay un campeonato nacional y las escuelas de educación primaria y secundaria que, al mismo tiempo entrenan jugadores, y pudimos visitar una de esas escuelas. La relación entre el deporte y el espectador si es diferente a la nuestra. En el sub-23 por ejemplo, todos los simpatizantes eran jóvenes universitarios, recién salidos de clase. Nos pareció mas una forma de promoción de la identidad nacional y del patriotismo que una relación espontanea con el equipo.
La admiración por el brasileño es unánime. Hay sin embargo, menos programas de intercambio con clubes brasileños que con los de Europa.
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La vida de los norcoreanos que los medios de comunicación no muestran

Por Luíz Felipe Albuquerque para Brasil de fato, traducido por Gerardo Gamarra.

Mucho se escucha decir y poco se conoce sobre Corea del Norte. El país es constantemente presentado por la mayor parte de los medios de comunicación como una dictadura belicista bajo comando de Kim Jung-Un, con quien acostumbran bromear por causa de sus peinados y vestimentas, y supuestamente responsable por mantener un pueblo oprimido y hambriento.
Sin embargo, el relato realizado a Brasil de Fato por el consultor en Relaciones Internacionales, Rodrigo Ferreira, retrata otra realidad poco conocida por brasileños y brasileñas, del pueblo norcoreano. Ferreira estuvo en el país hacia finales de julio junto a una delegación de La Via Campesina (organización que aglutina internacionalmente movimientos populares del campo), y nos presentó sus impresiones sobre un país extremadamente estigmatizado por los grandes medios de comunicación. 
"Si pudieran, los norcoreanos iban a preferir investir los pocos recursos del país en sectores productivos", afirma Ferreira - Créditos: Rafael Stedile 
“Si pudieran, los norcoreanos iban a preferir investir los pocos recursos del país en sectores productivos”. Foto: Rafael Stedile.
Brasil de Fato: Usted viajo recientemente con una delegación a la Republica Democrática Popular de Corea. ¿Cuál fue el objetivo de su visita?
Rodrigo Ferreira: Fuimos invitados por la Embajada de Corea en Brasilia (capital de Brasil), en articulación con el Ministerio de Comercio de Corea y la Asociación Coreana de Ciencias Sociales. El objetivo era promocionar los lazos comerciales (Brasil es el octavo socio comercial de Corea), sobre todo en tiempos de ampliación de las sanciones impuestas al país, por las Naciones Unidas, consecuencia del programa de desarrollo y pruebas de misiles balísticos intercontinentales.
En paralelo, buscamos también una mejor comprensión de la realidad coreana, independiente de la visión filtrada por los grandes medios de comunicación, con el objetivo de traer esta realidad a la militancia brasileña y latinoamericana, a través de relatos como este o por la lente del fotógrafo Rafael Stedile que cubrió el viaje.
En Occidente, todos los días salen noticias de una probable guerra entre Corea del Norte y EEUU. ¿Cómo percibieron el clima del país, en las ciudades, en la población en general? ¿Ellos quieren que la guerra ocurra?
La visión que se tiene en Occidente, de un estado beligerante, principalmente a partir de la adopción explicita de la política Songun (priorización del sector militar) es bastante parcial. No se comenta, al menos no lo suficiente, que se trata de un territorio estratégico ambicionado por los EEUU desde la II Guerra Mundial, sobre todo por su capacidad de cerrar el cerco con China, sumándose a las bases ya establecidas en Japón, Corea del Sur, Guam, Taiwán, Singapur, para citar algunas.
Los líderes norcoreanos no tomarían este rumbo, es muy probable que se encuentren con la misma suerte que Hussein o Gadafi, mencionando solamente ejemplos recientes de gobiernos que no se sometieron a la hegemonía americana. En general, la población ve al Songun y al programa nuclear como la única forma posible de defensa, no de ataque. Si fuera posible, preferirían invertir los escasos recursos del país en sectores productivos, pero les es dada esta opción cuando hay decenas de ojivas nucleares esperando al otro lado de la frontera, listas a ser disparadas.
En una conversación bastante abierta, luego de cenar, nos fue dicho que el pueblo coreano quiere la paz y la reunificación del país, tanto que detestan la expresión “Corea del Norte”, pues consideran que hay una sola Corea, que se intentó construir muchas veces, y que la revolución surgió exactamente para la liberación del país, y que todo el pueblo coreano está dispuesto a dar la vida para no caer nuevamente en la subyugación extranjera, sea de Japón, como el pasado, o EEUU ahora.
¿Cuáles fueron sus impresiones sobre las condiciones de vida de la población? 
La primera impresión que se tiene al llegar es que el lugar se detuvo en el tiempo, en algún momento durante los años ’70. Los autos son modernos (en general chinos) y hay algunas edificaciones con arquitectura más moderna, pero la impresión general es de cierto anacronismo estético. Y este es un punto central de la contra propaganda, sobre todo en Corea del Sur, para asociar al norte con el retraso económico.
Frente a esta impresión inicial, sin embargo, es importante notar el mayor nivel de dignidad en la vida de la población, incluso en los sectores rurales, que en la mayoría de los países, inclusive de economías centrales, hoy están en crisis. Las ciudades son limpias y la propiedad pública muy bien cuidada, con todas las limitaciones de recursos. Los servicios básicos son gratuitos y de acceso universal; y hasta el problema urbano más común, el acceso a la vivienda, es inexistente. Con el casamiento, todos reciben del gobierno una residencia que puede no ser lujosa, pero sin dudas digna.
Es preciso aclarar, gran parte de nuestra visita, y eso fue bastante claro, fue en hospitales modelo, escuelas modelo, orfanatos modelo, que ciertamente ilustran adonde Corea quiere llegar, pero no es la realidad de todo el país. En cierto momento, pedimos parar el auto en una pequeña comunidad rural que elegimos al azar, a 200 km de Pyongyang, y no hay dudas que lo que vimos estaba mucho más allá de las condiciones de vida de nuestra media rural no organizada y de casi la totalidad de las periferias de nuestras ciudades.
Pudimos constatar que no hay, diferentemente de lo que se pregona en la contra propaganda Occidental; un grave problema estructural de hambre y desabastecimiento. Si hubo, luego del desmembramiento soviético o consecuencia de grandes inundaciones a mediados de los ’90, hoy estos problemas parecen estar superados, al menos en las regiones visitadas.
¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan, y cuál es la aspiración de la mayoría de la población?
El mayor problema es la auto resiliencia, en un mundo globalizado, es casi imposible. Les gustaría mucho no ser amenazados, reunificar el país por medio de un proceso de paz, pero todas las veces en las que se avanzó en este sentido, el proceso fue saboteado por los EEUU. Y no apenas eso, las sanciones impuestas al país, en respuesta a la única alternativa que les es dada para el resguardo de su soberanía nacional, son sanciones inhumanas. No tienen consideración por las crisis humanitarias que causan. No hay distinción, por ejemplo, si determinada limitación a las importaciones de hierro es para la fabricación de misiles o de contenido para un medicamento o equipamiento hospitalario. Eso es cruel, afecta directamente a la población civil.
Todavía, el país tiene grandes desafíos para romper el cerco de Occidente y contraponerse a las acusaciones genéricas de violaciones a los derechos humanos. No importa cuántos videos de tortura aparecieron o cuántas denuncias surgen de prisiones ilegales, incluso de menores, practicadas en Occidente, los medios occidentales siempre van a destacar las denuncias contra países como Corea del Norte, aun cuando no puedan acompañar esas informaciones con evidencias. Vencer este tipo de ataque ideológico es un desafío para el país.
Aquí en el Occidente siempre se coloca como folclore el comportamiento del presidente de Corea, y también se dice que el pueblo tiene verdadera admiración por sus dirigentes. ¿Cómo explica ese fenómeno?
La relación entre el pueblo y su representante es bien diferente de la nuestra, en las democracias occidentales. El culto al líder no es ni una particularidad de los gobiernos de izquierda ni de Corea, como quiere hacer pensar la propaganda occidental, ni siquiera de Oriente. Aun dentro de Oriente, varios otros ejemplos de verdadero culto a autoridades imperiales, como en el propio Japón, Tailandia, etc. En Occidente el nazismo es otro ejemplo de eso.
Pero el culto a la imagen, sobretodo de líderes vivos, toma sin dudas proporciones aún mayores en sociedades de base confucionista, donde hay una personificación del Estado en la figura de su líder. La relación entre gobernantes y gobernados es una de las cinco relaciones principales del confucionismo. Mientras que la revolución burguesa represento una insurrección contra la figura del monarca absolutista en Occidente,  la ideología Juche es de autoría atribuida al líder como se habla abiertamente para confundir Estado, Partido y Líder.
La expresión más clara tal vez sea el exagerado número de estatuas, fotos y broches que todos cargan al pecho. Hay una adoración a la imagen que tal vez no encuentre paralelo en otro lugar o época. Un tema interesante de debate es la contradicción de eso con la construcción de material colectivo, en el marxismo.
¿Usted cree que la población quiere la reunificación con el sur? ¿Por qué?
La paz y la reunificación, como dije antes, fue siempre un sueño coreano. En un rápido resumen sobre el proceso histórico, la primera iniciativa se dio a partir del Norte el 4 de julio de 1972, cuando se firmó el programa de Paz, Independencia y Reunificación. Para el Norte, el fin del conflicto estaría condicionado a estos tres factores, cosa que la presión norteamericana sobre el Sur hizo que esto no fuera posible. Vean que, la cuestión de la independencia proponía incluso el respeto a la diferencia de los dos regímenes, en un proyecto de reunificación con molde de la experiencia adoptada por China en la re anexión de Hong Kong, un país con dos sistemas.
El 15 de julio de 2000, sucedió el primer encuentro pos-guerra de dos jefes de Estado en la zona desmilitarizada en Panmunjom, incluso se creó un parque industrial conjunto (hoy desactivado) y, el 4 de diciembre de 2007, la primera visita de un presidente del Sur a Pyongyang. Sucede que con cada tentativa histórica de reaproximación, hay siempre una intervención norteamericana masiva en el proceso electoral para imponer un gobierno nacionalista y conservador que boicotease el proceso.
Vale recordar, no solo la presencia norteamericana en Corea del Sur, con más de 300 mil soldados, ya sería un motivo suficiente la grave situación política. Sino que también entra en juego la disputa con otras potencias como China y Rusia.
¿Podría destacar algún hecho pintoresco que llamó su atención en la visita y que pueda ser interesante a la militancia de Brasil y América Latina?
Hay muchos. El sistema de toma de decisiones colectivas por voto y hasta la palabra “voto” eran desconocidas para un representante del gobierno responsable por nuestros cuidados. En otra ocasión, al preguntar qué escuchaba por los audífonos, mencionó que era una música relacionada al amor materno. Quedamos admirados, después de tantos días de viaje, donde todas las referencias eran relativas a la doctrina, “amor de madre” o sea el partido.
Más allá de esa omnipresencia de la propaganda y la construcción ideológica que es algo que impresiona. Es difícil criticarlos cuando el mundo occidental desarrolló formas tan sofisticadas de dominación cultural, pero al mismo tiempo me pregunto qué pensaría Pablo Freire sobre ilustraciones infantiles de tanques y ojivas nucleares en jardines de infancia.
Un punto importante para nuestra militancia, la política aislacionista hizo que la mentalidad en relación a determinados asuntos sea comparable con nuestra media de una persona de 50/60 años. Eso se percibe sobre todo en la defensa de intereses de las minorías, como es el caso de las cuestiones de género. Al tratar el feminismo o la homosexualidad, por ejemplo, no hay mucha diferencia entre conversar con un norcoreano que con un conservador brasileño.
Si, por un lado hay grandes avances en frenar individualismos y restablecer lo colectivo, perdido con la revolución burguesa, eso se dio al costo de ignorar por completo los derechos de las minorías y no a partir de la unidad en la diversidad, utilizando un término de Houtart. No hubo, ni mínimamente, una preocupación en superar el carácter extremadamente patriarcal de la sociedad coreana.
Corea del Norte ya participó del Mundial de Futbol, por ejemplo en 2010, y parece que están bien posicionados en las clasificatorias del grupo de Asia. ¿Es importante el futbol allí? 
Durante nuestra estadía, Corea del Norte se clasificó para la Copa Asiática Sub-23, después de vencer a Hong Kong, Taiwán y Laos. El futbol es el segundo deporte más importante del país, solo el vóley lo supera. Hay un campeonato nacional y las escuelas de educación primaria y secundaria que, al mismo tiempo entrenan jugadores, y pudimos visitar una de esas escuelas. La relación entre el deporte y el espectador si es diferente a la nuestra. En el sub-23 por ejemplo, todos los simpatizantes eran jóvenes universitarios, recién salidos de clase. Nos pareció mas una forma de promoción de la identidad nacional y del patriotismo que una relación espontanea con el equipo.
La admiración por el brasileño es unánime. Hay sin embargo, menos programas de intercambio con clubes brasileños que con los de Europa.
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