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Una semana decisiva para el futuro de Reino Unido

Foto: Matt Brown / CC BY 2.0.

Resumen con la actualidad más destacada de la semana en Reino Unido, por Luis Miguel García.

Trump cancela su visita al Reino Unido

Esta parecía ser una semana más en el Reino Unido hasta que el viernes saltó la noticia de que Donald Trump cancelaba su visita prevista a Reino Unido, para febrero con motivo de la inauguración de la nueva embajada de EEUU, que ha costado 1.000 millones de dólares. Trump alegó que no le gusta la nueva localización, achacándola erróneamente a Obama -en realidad fue George W. Bush quien en 2008 firmó el acuerdo para el cambio de embajada, que ahora pasará a ser un hotel de un grupo catarí-. Sin embargo, un pensamiento ampliamente extendido es que el verdadero motivo de que esta visita haya sido cancelada ha sido la previsión de grandes protestas ante el que es uno de los presidentes más impopulares de EEUU en los últimos años. Esto, de todas maneras, alimenta los rumores de un posible distanciamiento entre el Reino Unido y EEUU, en las vísperas de una ronda de negociaciones de acuerdos de libre comercio entre los británicos y sus aliados. De todas maneras, el compromiso de una visita de Estado sigue vigente, por lo que sería razonable pensar que esta visita se pudiera producir a lo largo del año. Mientras tanto, los conservadores no han dudado en usar este incidente como arma para decir que con un gobierno laborista la “relación especial” (término usado por primera vez por Winston Churchill en 1946) entre EEUU y el Reino Unido estaría en peligro.

Cambios en el Gobierno británico

La semana empezó con la noticia de diversos cambios en el Gobierno británico, con varios ministros que fueron destituidos y alguno que se negaba a ser destituido y fue recolocado. Esto ha sido visto ampliamente como una debilidad de la autoridad de Theresa May, que apunta a que difícilmente acabará la legislatura que empezó tras su debacle en las elecciones anticipadas de junio de 2017, tras las que se vio obligada a pactar con los unionistas irlandeses al perder la mayoría absoluta. Especialmente sonado ha sido el caso de un alto cargo del Ministerio de Educación (famoso por sus ideas eugénicas y su confesada adicción al porno), cuya aptitud para el puesto fue defendida fervorosamente el pasado fin de semana, aunque luego él decidió dimitir el martes por la mañana. Mucho se ha hablado de la mayor diversidad étnica del nuevo gabinete, pero lo cierto es que el número de miembros del Gobierno que han estudiado en Oxford o Cambridge (Oxbridge) ha subido del 44% al 48%, lo que refleja poca diversidad social. Tanto es así que uno de los nuevos ministros, Jo Johnson (ministro de Londres y de Transportes), es el hermano de Boris Johnson, ministro de Exteriores y ex-alcalde de Londres. La bancada conservadora ya está buscando sustituto para Theresa May, que se sigue hundiendo en las encuestas, y que preside un partido que, con 70.000 afiliados, está en su mínimo histórico.

Ecuador da la nacionalidad a Julian Assange

Despues de casi siete años, el Gobierno ecuatoriano, buscando una salida a la situación del fundador de Wikileaks, ha decidido darle la nacionalidad. Sin embargo, el Reino Unido no le concede el estatus diplomático, con lo cual el futuro de Assange sigue en vilo a pesar de que la orden de detención contra él por presuntos delitos sexuales fue retirada en mayo de 2017. Assange teme que si sale de territorio ecuatoriano podría ser extraditado a Estados Unidos debido a las filtraciones que publicitó hace años, haciendo públicos documentos secretos del Gobierno estadounidense.

Colas en las urgencias de los hospitales

Sigue la polémica en torno a las colas de ambulancias que se formaron en muchos hospitales, donde miles de pacientes tuvieron que esperar en muchos casos más de una hora en las ambulancias a las puertas de urgencias ya que no había sitio para que pudiesen ser atendidos. Es habitual que, durante el periodo navideño, la lista de espera para ver a un médico de cabecera sea de un par de semanas, lo cual hace colapsar las urgencias de los centros hospitalarios. A pesar de que el NHS (Sistema Nacional de Salud) es el quinto empleador del mundo, y una de las instituciones británicas más prestigiosas, hace muchos años que es motivo de debate su falta de presupuesto. También ha sido noticia esta semana que el número de británicos que considera que el NHS es un tema de importancia nacional esta en máximos históricos.

Aumento de los cacheos en Londres

Al contrario que en España, es poco habitual que un policía haga un cacheo a un ciudadano en el Reino Unido. Para ello, excepto en algunas zonas (como alrededores de los estadios en las horas previas a un partido), es necesario cumplimentar un extenso formulario de unos 25 centrímetros de largo donde se argumenta el motivo que ha llevado al agente a proceder de esa manera, se le explican sus derechos al ciudadano antes de proceder al cacheo, y se registran datos raciales para evitar cachear de más a ciertos grupos étnicos. Sin embargo, estos últimos años se ha visto un fuerte incremento en el número de ataques con ácido en las calles londinenses, lo cual ha provocado una gran alarma social. Los atacantes sueles ser chavales de menos de 20 años que quieren cometer un robo (por ejemplo: robar una moto en un semáforo en rojo), y las víctimas suelen ser hombres jóvenes que sufren graves secuelas físicas de por vida. Aunque la política inicial del alcalde de Londres era reducir el número de cacheos en las calles, alegando que aumentan la desconfianza hacia la policía en algunos barrios, este incremento de ataques con ácido ha hecho que su política cambie hacia una en la que se hagan más registros. No sólo se ha incrementado el número de ataques con ácido (unos 75 al mes en Londres), sino que también está aumentando el número de víctimas de ataques con arma blanca, muchas de ellas menores de edad (20 adolescentes asesinados así en 2017). A fin de reducir este tipo de crímenes, el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, ha apoyado un plan que pretende subvencionar detectores de metales en los colegios.

Impuesto de 25p a las tazas desechables

El Gobierno británico está estudiando la posibilidad de fijar un impuesto de 25 peniques por cada taza desechable que se usa en un país donde es muy habitual tomarse el café por la calle, comprado en alguna de las grandes cadenas de cafeterías. La idea viene a colación tras el éxito que ha tenido el impuesto de 5 peniques por cada bolsa de plástico que se usa en los supermercados, que ha supuesto una reducción de entre el 85% y el 90% en el número de bolsas de plástico usadas. Esta idea se incluye en un plan a 25 años que, entre otras cosas, prevé la plantación de 50 millones de árboles entre Liverpool y Hull, y la concesión de subvenciones a los colegios para doblar el número de alumnos que hacen excursiones campestres.

Cambios en la Federación inglesa de fútbol

La Federación inglesa de fútbol (FA por sus siglas en inglés) ha introducido una nueva norma, copiada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), que obligará a entrevistar, para todos los principales puestos de entrenador -incluyendo la selección absoluta-, a candidatos de minorías étnicas, siempre y cuando cumplan una serie de criterios técnicos.

Encuestas electorales

Las encuestas electorales siguen reforzando la idea de un ascenso del voto laborista, que podría significar la llegada de Corbyn al gobierno en unas hipotéticas elecciones anticipadas antes del Brexit (marzo de 2019). La intención de voto de los laboristas es ahora del 41%, ligeramente por delante de los conservadores (40%), mientras que en tercera posición se situarían los liberal-demócratas (9%). El UKIP, tras la victoria del Brexit, sigue hundido en un 4% de intención de voto, mientras que los nacionalistas escoceses se quedan con un 3% -pero muchos escaños gracias al sistema electoral británico, donde el más votado en una circunscripción es el que gana el escaño-, y los verdes conseguirían en torno al 1%.

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La agenda de Theresa May

Theresa May

En el Reino Unido es tradición que en la apertura del Parlamento la reina lea en la Cámara de los Lores un discurso escrito por el Gobierno en el cual se detalla lo que pretende realizar a lo largo del año, el discurso que fija la agenda anual. Esta vez quien formará gobierno será la conservadora Theresa May con los 10 votos de los ultranacionalistas irlandeses del DUP (acuerdo conocido como Coalición del Caos), quienes gobernaban en Irlanda del Norte en coalición con los unionistas del Sinn Fein hasta que se rompió el acuerdo del Gobierno autónomo del Ulster. En teoría, si no hay un nuevo acuerdo ya, Londres debería asumir las competencias de esta autonomía, aunque tampoco sería la primera vez, ya que desde los acuerdos del Viernes Santo de 1998 la autonomía ha estado suspendida otras cuatro veces, sumando varios años de suspensión. El discurso principalmente ha girado en torno a tres temas: inmigración, terrorismo y Brexit.

En cuanto a la inmigración, se va a reducir el número de personas extranjeras que pueden recibir asistencia del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) y se va hacer pagar a otros extranjeros parte de sus tratamientos, ya que calculan que el 2% del presupuesto del NHS se gasta en “turismo sanitario”. Los conservadores siguen teniendo como objetivo reducir la inmigración neta a menos de 100.000 personas al año, aunque el cómo se verán afectados los inmigrantes comunitarios sigue siendo una incógnita.

En el tema del terrorismo lo que Theresa May propone es un endurecimiento de las penas por estos delitos, medidas para bloquear el acceso desde Internet a “propaganda venenosa” y la posibilidad de imponer sanciones internacionales (como congelación de activos o embargos) al margen de la ONU y la UE. Tras los atentados de Manchester y Londres este tema ha pasado a ser una prioridad aún mayor.

Sobre el Brexit, Theresa May tiene previsto aprobar ocho leyes, siendo la principal la que convertirá en británicas las leyes comunitarias ahora vigentes (Repeal Bill). Se recuperarán competencias en inmigración, pesca, agricultura y aduanas; y se aprobará una ley de Comercio Internacional para poder firmar acuerdos de libre comercio con otros países.

Otras iniciativas legislativas serán: la creación de una comisión de investigación (dirigida por un juez) sobre el incendio de la Torre Grenfell donde murieron al menos 80 personas, una reforma de los planes de salud mental, la prohibición de las escandalosas comisiones que los caseros y las agencias de alquiler cargan sobre los inquilinos, la creación de una red de puntos de recarga para coches eléctricos, la introducción del “derecho al olvido” en Internet, y el compromiso de llegar a un gasto del 2,0% en Defensa, tal y como sugiere la OTAN.

También hay que tener en cuenta las leyes que la reina no ha mencionado que se vayan a cambiar. Así pues, el recorte en comidas escolares, los permisivos planes sobre el fracking, el “impuesto a la demencia” (por el que la gente tendría que pagar incluso por su casa por los cuidados recibidos en vida) y otros recortes como las ayudas a la calefacción tendrán que esperar tiempos mejores para los tories. Tampoco dijo nada sobre el prometido tope que una familia debería pagar por su factura de electricidad y gas. Cabe destacar también que, aunque sí se mencionó la inminente visita de los reyes de España al Reino Unido, no se dijo nada sobre la visita de Donald Trump, que estaba prevista para “después del verano”, lo que alimenta los rumores sobre su posible cancelación o retraso.

En total, serán 27 las nuevas leyes que el gobierno pretende aprobar y, para ello, se ha fijado un plazo de dos años, por lo que en principio no habría apertura del Parlamento el año que viene. Pero, dadas las circunstancias, quizá lo más probable es que en cuanto los conservadores encuentren un sustituto para May se convoquen otra vez elecciones. Una inestabilidad política inusual en el Reino Unido y que llega en plenas negociaciones para su salida de la Unión Europea. Corbyn, cuyo liderazgo ahora nadie discute, no hubiese imaginado mejor escenario hace un par de meses. Mientras, la Unión Europea tiene que negociar un Brexit lo más suave posible con los conservadores, sin apretarles tanto como para que puedan perder unas posibles elecciones anticipadas, ya que la alternativa de Corbyn causaría escalofríos en las cancillerías europeas ante la posibilidad de que plantee una alternativa a la austeridad sin las cadenas de las leyes comunitarias que “blindan” el neoliberalismo.

Luis Miguel García es socio cooperativista de La Marea.

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El programa de Corbyn para la remontada

Aunque no estaban previstas hasta mayo de 2020, el próximo 8 de junio se celebrarán elecciones generales en el Reino Unido tras haber aprobado el Parlamento británico (casi por unanimidad) la sorpresiva decisión del 18 de mayo de Theresa May de adelantar las elecciones debido a las negociaciones del Brexit.

Aunque May siempre dijo que respetaría la duración de la legislatura, su cambio de opinión pudo ser debido a que las encuestas daban al Partido Conservador una ventaja de más de 20 puntos, lo que en un sistema mayoritario uninominal a una vuelta (el que consigue más votos en una circunscripción es el que consigue ese escaño y los demás no consiguen nada) le garantizaría una holgada mayoría absoluta para poder negociar un Brexit duro. Sin embargo, la campaña electoral no está siendo el camino de rosas que esperaba: las encuestas muestran unánimemente una remontada espectacular del Partido Laborista y le sitúan a solo 3 puntos de los conservadores, lo que les haría perder la mayoría absoluta para la que necesitan 326 escaños ya que en total son 650.

Las consecuencias de esto serían imprevisibles, por varios motivos: se descarta una Gran Coalición, el acuerdo con los nacionalistas escoceses es imposible ya que ellos se oponen frontalmente al Brexit,  un acuerdo con los liberal-demócratas se ve lejano y además podría ser insuficiente, y el UKIP no va a conseguir ningún escaño. Quizá una alianza con los unionistas de Irlanda del Norte, pero podría también ser insuficiente, lo que llevaría a un hung parliament (Parlamento “colgado”/dividido) donde ningún partido o coalición tenga mayoría y abriría un período de inestabilidad política en el Reino Unido justo en plenas negociaciones de salida de la Unión Europea. En 2010 ningún partido obtuvo mayoría pero en pocos días se formó una coalición entre conservadores y liberal-demócratas, y en 1974 hubo que repetir elecciones ese mismo año al no poder formarse Gobierno.

El candidato laborista es Jeremy Corbyn, de 68 años y del sur de Inglaterra, un viejo conocido de la política. Sus padres se conocieron cuando hacían campaña a favor de la II República Española y su hermano es miembro del Partido Comunista. Estuvo dos años trabajando en Ayuda al Desarrollo en Jamaica, hizo campaña contra la Guerra de Vietnam, a favor del medio ambiente y ha sido también sindicalista. A los 25 años fue elegido concejal, y con 34 fue diputado por Islington North (al norte de Londres), siendo conocido por haber votado centenares de veces lo opuesto a su partido al haber mantenido siempre un discurso y un hacer coherente con sus ideas.

Habla español con fluidez, quizá debido a su matrimonio con una mejicana y anteriormente con una chilena. Se presentó a las primarias en septiembre de 2015 consiguiendo los avales necesarios dos minutos antes del plazo ya que algunos diputados querían que el debate pareciese más plural y las casas de apuestas pagaban a 1.000 a 1 su victoria. Y ganó, arrasó con un 60% y 40 puntos de ventaja sobre el siguiente de los cuatro candidatos. Una campaña de afiliación masiva hizo que las filas del Partido Laborista se incrementasen y virasen la formación hacia la izquierda.

Sin embargo, sus enemigos dentro del partido, la vieja guardia nostálgica de los tiempos de Tony Blair, forzó otras primarias tras una campaña de acoso con el argumento de que Corbyn era demasiado de izquierdas para que el partido pudiese ganar. Y lo volvió a hacer, con un 62% de apoyo en septiembre de 2016. Y así es como el líder de la Muy Leal Oposición de su Majestad se enfrenta a estas elecciones.

Para su campaña ha contado con una plataforma de apoyo fundada en 2015 y que ya cuenta con más de 22.000 miembros y 200.000 donantes (Momentum) y también con el apoyo del equipo de Bernie Sanders. El atentado de Manchester hizo que se suspendiera la campaña por unos días, pero parece que no tendrá influencia sobre los votantes. Sí que influirá a favor de Theresa May que el UKIP, creado por y para el Brexit y que llegó a ganar las elecciones europeas de 2014 con casi un 28% ahora ha colapsado tras la dimisión de su carismático líder y apenas obtendrá un 3% de votos, pasando sus votantes en masa al Partido Conservador.

Corbyn va a tener dos bazas importantes para ganar las elecciones y conseguir la gran remontada: una estrategia nefasta de los tories y una planificación de los labours que les está proporciona excelentes resultados. Los dos Manifiestos, el Conservador (“dementia tax“, impuesto a la demencia) y el Laborista, han tenido una acogida muy diversa, sobre todo por ese impuesto a la demencia. Los conservadores han propuesto que, dado que los pacientes con demencia u otras enfermedades que necesitan cuidados continuos en su domicilio provocan un gasto considerable al NHS (Servicio Nacional de Salud), deberán costearlo en su totalidad y sin límites si tienen más de 100.000 libras (incluyendo el valor de su hogar).

Theresa May y otros ministros han hecho declaraciones contradictorias que han provocado un hundimiento en las expectativas electorales de su partido, que han querido amortiguar colocando un anuncio de pago en Google cada vez que alguien busca “dementia tax”. En la actualidad, las personas necesitadas de cuidados en una residencia deben pagar el coste íntegro de sus cuidados si su riqueza (casas incluidas) es mayor de 23.250 libras, pero esto no se aplica en los cuidados a domicilio.

Además, May quiere recortar el “winter fuel allowance” (subsidio para la calefacción), reducir los menús escolares gratuitos, intervenir los precios de la luz y el gas, no permitir que el saldo de inmigración neta sea mayor a 100.000 inmigrantes anuales y, en cuanto al Brexit, defiende que es mejor que no haya un acuerdo a que haya un mal acuerdo. Estos recortes a la tercera edad es lo que le puede costar las elecciones, ya que este sector de la población ha sido tradicionalmente su granero de votos.

Por otro lado, el Partido Laborista ha presentado otras medidas de orientación muy distinta que, a tenor de las encuestas, parecen haber encontrado mejor acogida entre el electorado:

* Subida del “Income Tax” (Impuesto sobre la Renta) a los que ganen mas de 80.000 libras al año (el 5% más rico de la población) y promesa de no subirlo al 95% restante
*Nacionalización del sector eléctrico (una mayoría de la población defiende la nacionalización de varios sectores)
* Abolición de las tasas de matrículas universitarias (en la actualidad son de hasta 9.000 libras por curso, aunque en Escocia es gratis, y esto crea un gran problema de sobreendeudamiento en los estudiantes)
* Nacionalización de los ferrocarriles
* Nacionalización del abastecimiento de agua
* Nacionalización del Royal Mail (Correos), que fue privatizado en 2015
* No subir el IVA (en 2011 se subió del 17,5% al 20%)
* Incremento del gasto en Sanidad, Servicios Sociales e Infraestructuras
* Integración en el Mercado Único Europeo y la unión aduanera (Brexit “blando”)
* Defiende que los ciudadanos de la UE residentes en el Reino Unido y los británicos residentes en la UE mantengan los derechos adquiridos
* Alcanzar el 3% de inversión en I+D en 2030
* Mayores impuestos a las empresas cuyo trabajador mejor pagado gane más de 20 veces lo que el trabajador peor pagado
* Transformación del nacionalizado Royal Bank of Scotland en varios bancos públicos locales
* Prohibición de que los bancos cierren sucursales donde claramente haya una necesidad local
* Reducción del Impuesto de Sociedades a las pequeñas empresas
* Obligación de las empresas a que paguen a sus proveedores antes de 30 días si quieren tener algún contrato con la Administración
* Doblar el peso de las cooperativas en la economía
* Subvenciones para el aislamiento térmico de los hogares
* Prohibición del fracking
* Creación de una red de guarderías capaz de satisfacer la demanda
* Ampliación de la baja de maternidad a 12 meses (actualmente el máximo pagado son 39 semanas), y de la de paternidad de las actuales 2 semanas a 4 semanas

En materia laboral:
* Abolición de los contratos de cero horas
* Aumento de los días festivos de los 8 anuales existentes a 12
* Subida del salario mínimo de las 7,50 libras/hora actuales a 10 libras/hora en 2020
* Subida del sueldo de los funcionarios públicos tras años de congelaciones
* Prohibición de las prácticas no pagadas

En cuanto a vivienda:
* Impulso a la vivienda pública
* Subida de la duración mínima del contrato de alquiler de 6 meses a 3 años, no pudiendo subir más que la inflación
* Prohibición de que las agencias de alquiler cobren comisiones por el alquiler a los inquilinos
* Recuperación de las ayudas al alquiler para los menores de 21 años

En definitiva, el Labour Party ofrece al electorado un programa opuesto a los programas de austeridad que se vienen practicando en la UE desde hace unos años y propone una redistribución de la riqueza y un aumento del gasto público. Asimismo, aboga por una política de nacionalizaciones que es lo opuesto a la ortodoxia thatcherista que ha impregnado la política británica en las últimas décadas. Por un lado, la propuesta del “dementia tax” le va a costar a los tories un buen puñado de escaños; por otro lado el Partido Laborista ha sabido presentar un programa atractivo para los jóvenes y los no tan jóvenes que sufren con mayor virulencia los efectos de la crisis.

Además, el hecho de que Theresa May se haya negado en varias ocasiones a participar en debates con Jeremy Corbyn, ya sea apareciendo en un formato en el que los dos no se enfrentaban o negándose a participar en un debate a 7 con los demás líderes, no ayuda a detener la sangría de votos de los conservadores.

Los ingleses, tan amantes de las apuestas, pagan 6 a 1 que Corbyn sea el próximo Primer Ministro. Ninguna locura si tenemos en cuenta que en la misma noche electoral la victoria de Trump o del Brexit se llegaron a mucho más. Hay que tener en cuenta además que los nacionalistas escoceses sacarán unos 50 diputados y ya han declarado que apoyarían a Corbyn.

¿Logrará Corbyn una remontada histórica? En unos días saldremos de dudas.

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El Brexit es una operación comercial

Donald Trump ha dicho esta semana que el Brexit le parece “fabuloso”. Quien será el presidente de Estados Unidos a partir de este viernes basó su campaña electoral en el lema Let’s make America great again. La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, ha justificado la salida de su país de la Unión Europea (UE) de una manera muy parecida. “Quiero que Gran Bretaña sea lo que corresponde a su potencial, talento y ambición: una gran nación de comercio, respetada en todo el mundo y fuerte y unida en casa”, dijo en un discurso el martes. En definitiva, let’s make Britain great again. Lo de unidos en casa va dirigido a los escoceses que rechazaron con gran mayoría el Brexit y ahora se replantean su escisión del Reino Unido.

El discurso de May en el que explicó la hoja de ruta del Brexit es difícil de superar en cinismo y falta de coherencia. Gracias a la primera ministra, que sucedió a David Cameron tras la dimisión de éste, nos enteramos ahora de que la mayoría de los votantes en el referéndum del pasado junio lo que pretendía era liberar al Reino Unido del yugo europeo para que pudiera establecer relaciones comerciales con el resto del mundo en sus propios términos. Ese es, al menos, el argumento central de la narrativa de May.

“El gran premio para este país es aprovechar este momento para construir una Gran Bretaña realmente global”, dijo la premier, “una nación de comercio grande y global. Una de las defensoras más firmes del libre comercio en todo el mundo”. Y, para lograr este objetivo, paradójicamente May apuesta por un “Brexit duro”, que consiste en salir por completo del mercado único europeo, el área de libre comercio más grande que se ha creado jamás.

La primera ministra también se acordó de los trabajadores asegurando que se protegerá y ampliará sus derechos laborales. Para empezar, se traspasará “el derecho europeo a las regulaciones domésticas”. Menos mal, porque si no hubiera sido por la UE, en el Reino Unido, un país muy clasista, hoy probablemente no existirían ni la mitad de esos derechos.

Hacia el final de su discurso, May tocó el asunto clave en la victoria del Brexit: el control de las fronteras para frenar la llegada de inmigrantes de otros países de la UE. Sin embargo, la dirigente conservadora no empleó el discurso xenófobo de los defensores del Brexit durante la campaña, sino todo lo contrario. “Gran Bretaña es un país abierto y tolerante. Siempre queremos inmigración, especialmente inmigrantes de alta cualificación, siempre queremos inmigración desde Europa y siempre daremos la bienvenida a inmigrantes individuales como amigos. Pero el mensaje del pueblo antes y durante el referéndum fue claro: Gran Bretaña debe controlar el número de europeos que llegan aquí”.

¿Dar la bienvenida al inmigrante individual pero controlar el número total? ¿Excuse me? Es una frase muy hipócrita, incluso para los niveles habituales de la política inglesa. Trump, por lo menos, dice sin rodeos que no quiere inmigrantes.

Artículo publicado en El Heraldo (Colombia)

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“Hay una guerra imperialista en Siria”

Un proyectil explota sobre la localidad siria de Kobane. FOTO: ARIS MESSINIS (2014).

“A ver quién es el listo que puede explicarnos lo que está pasando en Siria”. Aquellas palabras durante una conferencia sobre medios de comunicación fueron las que empujaron a Grégoire Lalieu, periodista belga de Investig’Action, a escribir Yihad made in USA. A lo largo de sus casi 300 páginas y con la ayuda del diplomático etíope Mohamed Hassan, este libro es una investigación periodística plagada de citas y referencias que pone de relieve las contradicciones de la propaganda y se aferra a los hechos para arrojar luz acerca de lo que está sucediendo en Siria, una guerra que ya ha causado más de 250.000 muertos y 4,5 millones de desplazados.

Tras su lanzamiento en español de la mano de la revista y editorial El Viejo Topo, los autores de esta controvertida obra responden por e-mail a La Marea sin ambigüedades ni rodeos.

Yihad made in USA es una radiografía a la complejidad de la guerra siria. ¿Podrían explicarnos en pocas palabras qué está pasando en Siria ahora mismo?

Mohamed Hassan (MH): Hay una guerra imperialista en Siria. Estados Unidos, Francia, Reino Unido y sus aliados regionales Arabia Saudí, Qatar y Turquía querían cambiar el régimen en Siria usando mercenarios y armando a grupos islamistas. Israel también está implicada. Desearon que el régimen colapsara rápidamente y trataron de romper la línea de resistencia entre Irán, Hezbolá y Siria que contribuyó a la derrota de Israel en Líbano en 2006. Esta guerra también intervino en el programa estadounidense para reorganizar esta región estratégica con el fin de mantener a raya las potencias emergentes de Oriente Medio. En el caso del conflicto sirio, se trata también de una guerra directa contra Rusia. El conflicto en Siria es una especie de ‘Ucrania de Oriente Medio’.

Grégoire Lalieu (GL): Hubo una chispa detonante que resultó en un levantamiento popular en Deraa en 2011. En el contexto de las primaveras árabes, Occidente y sus aliados usaron estas revoluciones como pretexto para hacer cambios de regímenes. Pero los levantamientos fueron secuestrados. Ahora dicen que apoyan al pueblo sirio, pero la mayoría de los sirios defiende a su gobierno y pide que se limpie el país de terroristas apoyados por la OTAN, tal y como reflejan muchas encuestas.

¿Quién es quién en esta guerra?

MH: Gobierno contra terroristas. El gobierno está compuesto por el Partido Baath, el Partido Comunista, el Partido Socialista y otras fuerzas patrióticas. Algunas estaban en la oposición y se unieron al gobierno en la guerra para derrotar a las fuerzas terroristas apoyadas por la OTAN.

GL: No se comenta en medios occidentales acerca de la oposición que se unió al gobierno. Nuestros medios sóloGrégoire Lalieu (izquierda) y Mohamed Hassan, autores de Yihad made in USA. hablan acerca de quienes están en contra del gobierno sirio. Supuestamente la OTAN apoya a rebeldes moderados, pero eso es una broma de mal gusto ya que la rebelión está dominada por grupos terroristas. En primer lugar, las fronteras entre moderado y terrorista no estaban claras. Algunos combatientes saltaron del Ejército Libre Sirio a Al-Nusra y viceversa, lo que llevó a la desaparición del Ejército Libre Sirio. Estados Unidos intentó crear un grupo moderado, destinaron mucho dinero e incluso fuerzas especiales, pero algunos de esos rebeldes moderados se unieron a grupos terroristas y otros huyeron y dieron sus armas a los terroristas. Si Occidente apoya a grupos moderados, ¿dónde están? ¿Por qué no los vemos en televisión? ¿Por qué no sabemos sus nombres?

Bajo el pretexto de “democratizar” Siria, varios países occidentales entregaron armamento y dinero a grupos rebeldes que finalmente se han convertido en un problema. ¿Qué piensan al respecto?

MH: Buscaron la moderación pero fallaron en sus cálculos. Como Occidente no puede mandar sus propias tropas, tuvo que usar grupos armados sobre el terreno, y su socio regional, Arabia Saudí, apoyó a los grupos terroristas para combatir al Ejército sirio. El periodista Seymour Hersh explicó que el antiguo jefe del servicio de inteligencia saudí, el príncipe Bandar, confesó a los oficiales estadounidenses que él podía usar a los grupos sectarios en la región. Estaba equivocado, y ahora hay un retroceso porque esos grupos, al igual que ISIS y Al Qaeda, no son sólo mercenarios, sino que tienen su propia agenda.

GL: La estrategia de la oposición y de Occidente fue presentar al gobierno sirio como un régimen alauí. Los alauís sólo representan el 10% de la población siria, mientras que los sunís son el 70%. Eso llevó a mucha gente a esgrimir eslóganes religiosos en las manifestaciones. Esperaban que la mayoría de la población se volviera en contra del gobierno y que muchos soldados abandonaran el ejército, pero fallaron. Esto destruyó el inicio de una revuelta popular, porque las consignas religiosas atemorizaron a la mayor parte de los sirios. Muchos querían reformas, acabar con la corrupción, más libertades… Pero no querían que en su país estallara una guerra confesional. Tenían el ejemplo de Líbano, y no querían eso. Por tanto, la estrategia confesional contribuyó a dar más legitimidad al gobierno sirio.

¿Por qué se habla tanto del régimen de Al Assad mientras que se guarda silencio sobre los de Arabia Saudí, Qatar, Bahrein y Egipto?

MG: Qatar, Arabia Saudí y Bahrein son Estados-cliente, están totalmente alineados con las políticas de Occidente. Son Estados feudales controlados por familias que tienen apoyo del imperialismo occidental, no podrían estar ahí si fuera de otra forma. Son camelleros con bases militares estadounidenses.

GL: Siria solía representar el nacionalismo árabe. El nacionalismo es un gran problema para el imperialismo porque pretende que los árabes saquen provecho de sus propios recursos, sin permitir que las empresas occidentales metan la mano en sus bolsillos. Desde el año 2000 el gobierno sirio intentó estar menos aislado, hizo algunas reformas económicas y cooperó en la guerra contra el terrorismo. En aquel entonces, Al Assad fue invitado por [Nicolas] Sarkozy para el desfile del 21 de julio. Gadafi también fue invitado a París. Pero no fue suficiente desde el punto de vista económico, y Siria mantuvo alianzas con Irán, Hezbolá, Hamás y Rusia, algo inaceptable para las fuerzas occidentales.

¿Hasta qué punto es posible hablar de buenos y malos en esta guerra?

GL: La vida no es en blanco y negro. La guerra siempre es terrible. En el caso del conflicto sirio, lo importante es encontrar una solución para poner fin a la guerra. Hace cinco años ya dijimos que este conflicto sólo podía tener una solución política. El problema es que el llamado “Grupo de Amigos de Siria” siempre sabotea las negociaciones. Mientras los sondeos revelaban que Al Assad tenía el apoyo de la mayoría de la población y el ejército sirio ganaba sobre el terreno, los “Amigos de Siria” siempre dijeron que la retirada de Al Assad era una condición sine qua non para negociar.

Los periodistas aún empleamos términos como “islamista” sin reparar demasiado en su complejidad. ¿Cuál es el resultado de esta ambigüedad?

GL: El resultado es que mucha gente pone en el mismo saco a terroristas, políticos, progresistas, conservadores y así sucesivamente. Tal y como explicamos en el libro, hay diferentes líneas de islamismo. Sucede igual en el cristianismo: no pondríamos en la misma línea a Angela Merkel, la Teología de la Liberación y Anders Breivik. ¿Por qué hacer eso con el islamismo?

Algunos argumentan que mantener a Al Assad en el gobierno es la única solución del conflicto. Otros piensan que la guerra continuará si Al Assad no se marcha. ¿Ven otras salidas para poner fin a la guerra?

MG: La guerra se acabó. Puedes crear una guerra, pero no predecir su resultado. La OTAN pensó que derrocaría a Al Assad rápidamente, nunca esperó tanta resistencia ni la intervención de Rusia, y esto ha cambiado el balance de poderes en la región. Turquía también cambió de parecer. Arabia Saudí tendrá problemas, pues apostó demasiado en la guerra siria y perdió. Un proverbio somalí dice: “si cavas un agujero contra tu enemigo, no lo hagas demasiado profundo. Puede que seas tú quien caiga en él, y si es demasiado hondo, no podrás salir”. Esa es la situación de Arabia Saudí.

El conflicto sirio está siendo retransmitido por medios relativamente nuevos, entre otros Al Jazeera y Russia Today. Sin embargo, al igual que sucede con otros medios como CNN o la BBC, estas cadenas también tienen sus propios intereses. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos para encontrar información objetiva sobre lo que sucede en Siria?

GL: El problema con los medios occidentales ocurre cuando cuentan la misma historia, y esto siempre sucede cuando la OTAN está envuelta en una guerra. La aparición de nuevos medios enriquece el pluralismo informativo. Por supuesto, pueden tener sus propios intereses y, por tanto, la solución está en las manos de los ciudadanos. La información no es una pizza precocinada que sólo hay que introducir en el horno. Estar informado implica hacer los deberes, hay que consultar diferentes fuentes, comparar hechos y tratar de obtener una opinión propia.

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Una promesa de dos años y 10.000 kilómetros a pie

Manos de refugiados sobre el fuego, en la Jungla de Calais. FOTO: JOSÉ BAUTISTA.

Sehia adorna la historia de su viaje desde Darfur con una sonrisa amplia y desconcertante. Durante dos años este joven caminó más de 10.000 kilómetros hasta llegar a Manchester, donde le esperaba su hermano pequeño y una promesa cumplida. Esta es la historia de Sehia, pero podría ser la de cualquiera de los miles de refugiados anónimos que estos días deambulan silenciosos por las calles de París, Berlín o Madrid, ocultando sus memorias y odiseas bajo un rostro amable de mirada limpia.

Sehia y su familia sobrevivían al hambre y la sequía en Darfur hasta que la limpieza étnica del gobierno de Sudan llegó a su aldea. Él ya se había topado antes con los militares del gobierno en una boda en la que se le ocurrió entonar una canción prohibida. Aquella osadía le costó varias semanas de tortura en el calabozo. Acababa de cumplir los 18 años cuando las tropas del dictador Omar al Bashir irrumpieron en su poblado, matando a todo el que encontraban y prendiendo fuego a las cabañas. En aquella matanza el primero en caer fue su tío, quien por su gran tamaño se convirtió en objetivo fácil para los soldados cuando estos aún no habían descendido de los todoterreno. De su familia solo sobrevivieron su madre, demasiado vieja para emprender el viaje, su hermano pequeño, Kamal, de 14 años, y Sehia.

Sehia y Kamal huyeron a pie de una muerte segura. Podían ocultar su idioma natal, pero no su color de piel. Antes de emprender el viaje sin equipaje, Sehia prometió a su madre que jamás se separaría de su hermano. Quien nada tiene, nada teme. A partir de aquel día, el único miedo de Sehia fue perder lo único que le quedaba: su palabra.

La pepita de oro que Sehia al huir de la mina en Chad. Foto: José Bautista.

La población negra de Sudán y Sudán del Sur tiene la extraña costumbre de sonreír mientras narra o asiste a desgracias que en nuestra cultura gestual arrancarían, como mínimo, un escalofrío. Con esa sonrisa explica Sehia que, junto a su hermano, atravesó el desierto hacia el oeste hasta que en algún lugar entre Sudán y Chad un beduino los avistó y les ofreció alimento y agua a cambio de conducir su Land Rover hacia el norte. Sehia y Kamal se sintieron bendecidos por esa aparición, pero varias semanas después entendieron que aquella generosidad no era gratuita. El beduino los condujo hasta una mina de oro clandestina en el desierto de Chad, donde un grupo de hombres armados los obligaron a trabajar en busca del metal precioso. Sehia y Kamal fueron esclavos desde el otoño hasta el verano, aunque hasta el final tuvieron fe en que recibirían algo de dinero por su trabajo. Se equivocaron, aunque Sehia logró esconder una pepita de oro.

En inglés y con acento africano, cuenta Sehia que huyeron una noche sin luna y con tanto miedo que no pararon hasta llegar a Libia, o lo que quedaba de ese país. Al caer el sol, la estrella solar les guiaba hacia el norte, igual que a los subsaharianos a los que se unieron en busca del mar Mediterráneo. Sehia solo sabe que fueron muchos los compañeros de viaje que perecieron a los asaltos diurnos de los mercenarios que deambulan ese territorio sin ley en busca de brazos capaces de empuñar un rifle.

Por fin el mar. Sehia y Kamal ya habían cumplido más de un año lejos de su madre cuando alcanzaron la playa al oeste de Trípoli, en Libia. En el trayecto hicieron varios altos para realizar trabajos de reconstrucción. La mano de obra escaseaba en un país devastado por una guerra que aún dura pero que ya no aparece en la agenda mediática. Con el dinero conseguido y el de un centenar de emigrantes y refugiados, Sehia y su hermano lograron embarcarse en una lancha de plástico dispuesta por los traficantes de personas.

Parecía que había terminado lo peor, pero una vez más Sehia se equivocó. La barcaza se pinchó en altamar y durante dos días naufragaron hasta que por fin alcanzaron la costa, no la de Lampedusa o Malta, sino la de Libia. Sehia y su hermano tuvieron más suerte que otros pasajeros que murieron en el agua, incluidas varias mujeres embarazadas, según explica. Sin quererlo ni saberlo, habían vuelto al punto de origen. Los mafiosos se negaron a compensar aquel servicio fallido, así que los supervivientes no tuvieron más remedio que reunir de nuevo los 2.000 dólares que costaba el trayecto. Es el precio más bajo, reservado para sudaneses, eritreos, etíopes y otros desesperados del escalafón inferior. Quienes proceden de Siria o Iraq deben afrontar precios más altos, pues las mafias presuponen que disponen de más riqueza.

A la segunda fue la vencida. Sehia, Kamal y el resto de subsaharianos fueron rescatados por una embarcación de salvamento marítimo que los condujo hasta Lampedusa. Desde ahí fueron enviados a la Italia continental, donde con paciencia y discreción pudieron colarse en los trenes hasta alcanzar Milán, y después Lyon, Lille y finalmente Calais. Cuenta Sehia que los revisores e incluso la policía hacían la vista gorda, conscientes de que ninguno de aquellos africanos de mirada limpia tenía intención de quedarse.

En octubre del año pasado el gobierno francés desmanteló la llamada Jungla de Calais, pero hasta entonces miles de refugiados se aglutinaban en sus lodos y plásticos a la espera de un milagro que les permitiera llegar a Inglaterra, al otro lado del Canal de la Mancha. Entre ellos se encontraban Sehia y Kamal, diestros en la lengua de Shakespeare, además del árabe y cuatro lenguas autóctonas de Darfur. Los emigrantes de Calais, un número marginal comparado con la cifra total de refugiados llegados a Europa, creían que su dominio del inglés les facilitaría la vida en Reino Unido. Otros simplemente soñaban reencontrarse con familiares que habían logrado entrar.

En uno de sus intentos por llegar a Liverpool a bordo de un camión, Sehia fue aprehendido por la policía. Kamal logró cruzar y, al ser menor de edad, pasó a tutela del gobierno británico, que lo entregó a una familia de acogida en Manchester. Ahí empezó la verdadera pesadilla de Sehia: sabía que su hermano estaba bien, pero se contagió de la intranquilidad de su madre. Casi nadie duerme en Calais, sea por el ruino de sirenas o por el insomnio fruto de los traumas de la guerra. A Sehia lo que le quitaba el sueño era aquella promesa incumplida.

Sehia junto a otros refugiados en la Jungla de Calais, al norte de Francia. Foto: José Bautista.

Durante cinco meses y noche tras noche, Sehia trató de saltar la valla de espino que rodea el puerto de Calais y colarse en los camiones que se detenían a repostar. Siempre en vano. La policía lo descubría y lo repelía a golpes, igual que a otros refugiados, empujándolo de vuelta al frío húmedo de la Jungla. Sehia cayó enfermo y se planteó permanecer en Francia, pero aquellos golpes eliminaron esa posibilidad. Un amigo sudanés presume de recordar dos palabras en español -desconoce su significado- que escuchó a un conductor: “están detrás”. Un día Sehia se coló en una camioneta de productos congelados y durante varias horas permaneció atrapado a 18º bajo cero junto a otros polizones, hasta que una inspección de la policía les salvó la vida.

Tras dos años de viaje, en junio Sehia logró entrar en Inglaterra. Con ayuda de amigos de otros países, pudo pagar cuatrocientos euros a los traficantes para que cerraran a sus espaldas las compuertas de un camión estacionado en Hazebrouck, a 70 kilómetros de Calais. El 23 de diciembre las autoridades británicas le concedieron el estatus de refugiado y desde entonces Sehia es uno de los miles de emigrantes anónimos que caminan por las calles de Manchester. El gobierno le concede una cama y una paga semanal de 36,95 libras, pero no está autorizado a trabajar.

Conocí a Sehia en la Jungla de Calais en enero del año pasado. Durante varios días él y sus amigos sudaneses me brindaron techo, arroz blanco y café con jengibre. Aquel mensaje de audio de WhatsApp en la víspera de Noche Buena fue un regalo que no esperaba. Detrás de su sonrisa hay algo más que infortunio y drama. Sehia terminó 2016 de la misma forma que ha empezado 2017: recordándome que ahora es muy, muy feliz.

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