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Susan George: “La socialdemocracia se ha entregado por completo al neoliberalismo”

La filósofa, analista política y activista Susan George. Foto: ÁLVARO MINGUITO.

Susan George es un referente del pensamiento crítico y altermundialista. Nació en Estados Unidos y vive en Francia desde hace muchos años, pero mantiene intactos dos rasgos muy anglosajones: el tono directo a la hora de responder y la humildad de reconocer que no sabe algo cuando no sabe algo. Estos días se encuentra en Barcelona para participar en las jornadas anuales del Centro Delàs de Estudios por la Paz –que comienzan este jueves poniendo el foco sobre ‘el negocio de las fronteras’–, donde hablará de algunos de los temas que mejor conoce: el fenómeno de la globalización, la transferencia de desigualdades y la amenaza del cambio climático.

A sus 83 años, la presidenta del Transnational Institute y presidenta de honor de ATTAC responde a La Marea sobre temas de actualidad tan aparentemente dispares como el procés en Cataluña, la evasión fiscal o la crisis de la socialdemocracia.

¿Es usted optimista?
Nunca respondo si soy optimista o pesimista. Desconozco el porvenir pero tengo esperanza, y es gracias a eso que creo que no hay que rendirse. Si decimos que somos pesimistas, transmitimos desmotivación. Hay quien cree que el destino está escrito y no merece la pena pelear por él, y esa es precisamente la actitud que no quiero fomentar ni en mí misma ni en los demás. Tengo esperanza en que las acciones de personas determinadas puedan cambiar las cosas.

En su opinión, ¿cuál es el problema principal que enfrentamos hoy en día?
El cambio climático. Puede representar el fin de la raza humana. Los cambios que se están produciendo en la naturaleza pueden ser definitivos.

Usted vivió la Gran Guerra, muy ligada al crash económico de 1929, ¿qué le diría a la juventud que se ha topado con la crisis global actual?
Tengo cuatro nietos de entre 22 y 28 años, así que respondo con gusto a esa pregunta. Debo decir que mis propios nietos son personas bien preparadas para la vida, y mi preocupación es saber si llegarán a mi edad y en qué condiciones. No tengo un mensaje como tal para los jóvenes, vivimos un periodo de neoliberalismo, de desigualdades extremas reforzadas estos días por Trump y su intento de aprobar una ley que solo beneficiará a los más ricos y reforzará el reinado de su plutocracia. Los jóvenes no han conocido ningún periodo en su propia vida fuera del neoliberailsmo y quizás piensesn que es el único sistema posible, pero eso es algo antinatural, podríamos encontrar formas de gobierno en las que el poder y el dinero estuvieran mejor distribuidos, en el que la riqueza no vaya automáticamente a lo más alto de la pirámide, al 1%, como sucede hoy. Hay otros sistemas en los que existe redistribución y esa es la clave: cuanta menos redistribución y más desigualdad, más crecen los problemas que aquejan hoy en día a la sociedad. Lo demuestran infinidad de estudios. Si crece la desigualdad, aumentan la criminalidad, las enfermedades físicas y mentales, aunque esta última esté infravalorada; crece la población carcelaria, el absentismo escolar, etcétera. Las cifras muestran cómo todo esto se está incrementando en economías desarrolladas. Fíjate en la obesidad y cómo crece en Europa. En Estados Unidos el 35% de la población ya es obesa: más desigualdad, más obesidad.

¿Qué relación ve entre el aumento de la desigualdad y la evasión fiscal?
Esa es una relación totalmente evidente. Si nuestros gobiernos dicen ‘sí, vamos a hacer algo contra el cambio climático’ pero no tienen dinero, la respuesta debería ser clara: organícense para poner fin a los paraísos fiscales y tendrán todo el dinero que necesiten para poner en marcha la transición verde. Los paraísos fiscales favorecen el enriquecimiento de los más ricos y las consecuencias son las mismas que expuse en la respuesta anterior.

¿Cómo interpreta el auge de la extrema derecha?
El éxito de la ultraderecha me parece, tristemente, algo normal en estas condiciones económicas. Mucha gente siente que los políticos no se preocupan por ellos, que les da igual su situación y que solo se preocupan por sí mismos. Ahí aparece la extrema derecha con un discurso nacionalista, populista… Mira el Brexit, mira a Trump en la presidencia de EEUU, incluso fenómenos como el separatismo en España o el norte de Italia… Mira a la AfD [Alternativa por Alemania, mayor partido de extrema derecha alemán], o cómo el este de Europa se vuelve autoritario… Es evidente que hay una reacción y habrá más.

¿Cómo interpreta lo que está pasando en Cataluña?
Prefiero no tomar posición, no conozco hasta ese punto la política general de España, pero sí puedo decir que no soy fan del señor Rajoy. Pienso que debería haber una salida democrática y que los catalanes deberían tener derecho a votar y decidir por sí mismos, pero también deseo que no se separen. Creo que en este momento de la historia la gente debe estar unida en torno a la democracia, y comprendo sus demandas y el malestar que generó la decisión del Constitucional de tumbar el Estatut en 2006. Más democracia nunca sienta mal.

Cambiando de tema, ¿ve relación entre la crisis de los refugiados, la industria armamentística y el cambio climático?
No me siento calificada para responder. Creo que las causas de la emigración son variadas. Permítame citar a Alfred Sauvy, muerto hace más de quince años. Sauvy decía que mientras la riqueza esté acumulada en el norte y la pobreza en el sur, la gente del sur se desplazará al norte. Si a eso añadimos guerras y bombardeos, ataques de EEUU que han matado a millones de personas… No hay lugar a dudas. Factores como la pobreza o el cambio climático, la imposibilidad de vivir donde se está. No es normal que la gente se desplace en masa, la mayoría quiere vivir donde está. Yo soy emigrante en Francia, en buenas condiciones por supuesto, pero en mi época no había miles de jóvenes de mi edad que quisieran irse de EEUU.

Existe un gran negocio en torno al desplazamiento de refugiados: venta de armas, construcción de muros fronterizos…
No me gusta hablar de temas en los que solo tengo nociones básicas. Sobre la industria armamentística, creo que mientras las condiciones no cambien, siempre habrá gente que saque beneficio de la desesperación de los demás.

¿Cuánto tiempo va a durar la incompatibilidad del capitalismo con la democracia?
Creo que la socialdemocracia, si se cumple realmente, es perfectamente aceptable. Siempre habrá una economía de mercado, el mercado ha estado presente desde hace miles de años, en todos los periodos de la vida humana. Mercado y capitalismo no son lo mismo. Se puede tener mercado sin fenómenos como la desigualdad o un sistema donde la redistribución no es respetada y los ciudadanos, tampoco. Creo que la socialdemocracia está en proceso de desaparición ahora, fíjate en Alemania, Francia… Eso muestra que la gente no cree en los socialdemócratas, y yo lo entiendo, porque ellos se han entregado por completo al neoliberalismo. La gente no ha conocido el sistema de economía keinesiana, siempre ha vivido bajo una economía de derechas, neoliberal, donde impera la idea de que el mercado puede decidirlo todo porque lo sabe todo y es mejor que la política, por lo que hay que dejarlo actuar. El objetivo de Trump es dejar claro que los ricos no le deben nada a los pobres. Ahora Macron está quitando fondos a los ayuntamientos, son miles de millones. Es una actitud que viene a decir ‘no te debo nada, nadie debe nada a nadie, los ricos no deben nada a los pobres, las grandes ciudades que van bien no le deben nada a las más pequeñas y pobres’, etcétera. Es la destrucción de la solidaridad, son crímenes contra la fraternidad.

¿Cree que la lucha contra el cambio climático puede ser una oportunidad para cambiar este sistema?
Podría serlo, pero haría falta una mayor conciencia de este fenómeno. Tengo la sensación de que la gente no entiende lo rápido que avanza esto. Siempre hemos visto huracanes en ciertas épocas y cambios de estación, pero no conocemos los extremos, ni esperamos inundaciones, ni vientos de 200 kilómetros por hora, no estamos preparados para fenómenos en los que la temperatura sube tan rápido que la vida se hace invivible. Esa es mi mayor preocupación. Este podría ser el principio del fin de la raza humana. No es con riqueza que algunos se salvarán de esto.

¿Cree que haría falta una gobernanza mundial para hacer frente al cambio climático y el aumento de la desigualdad?
Creo que estamos muy lejos de una gobernanza mundial y que es mejor tratar de gestionar espacios más pequeños. De momento no estamos suficientemente de acuerdo para gobernar junto con China o India, por ejemplo. Me gustaría que lográramos gobernar nuestros Estados y que eventualmente Europa evitara su propio suicidio. La idea de un gobierno mundial me parece tan utópica e indeseable, que prefiero poner mis energías en otras cosas.

¿Es posible compatibilizar a las instituciones públicas con un sistema de banca ética?
Sí, es un problema que podemos resolver.

¿Cómo?
Poniendo al poder financiero bajo supervisión. Podríamos nacionalizar bancos, ponerlos al servicio de la sociedad y evitar que sean tan grandes que, en caso de quiebra, todo el sistema se vea en riesgo y se exija al ciudadano aportar billones de dólares.

Las ventajas de la evolución tecnológica contrastan con la destrucción de empleo, ¿qué opina al respecto?
Siempre dijimos que la tecnología iba a destruir empleos pero se iban a crear otros. Viene sucediendo así desde que el mundo es mundo. Por ejemplo, piensa en las revueltas en Inglaterra contra los telares industriales, cuando todas las máquinas fueron vistas como destructoras de empleo. Creo que hace falta un sistema interino que forme a la gente en nuevos puestos de trabajo, que la prepare para nuevas oportunidades y cambios que van a venir. Evidentemente me parecen muy peligrosas otro tipo de tecnologías, como la que defiende el transhumanismo, porque representa una forma de aumentar las desigualdades: elegir genes, cambiar la raza humana, reservar oportunidades para una cierta clase que tiene características físicas e internas diferentes… Pero usted me considera un espíritu universal y yo no soy capaz de responder a todo, aunque tenga mis opiniones (risas).

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George Soros y la utopía democrática del ‘filantrocapitalismo’

La última investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) ha desvelado que el multimillonario George Soros usó los servicios del bufete Appleby, que ingresa en torno a 100 millones de dólares anuales y posee oficinas en casi todos los paraísos fiscales. Nacido en una familia judía asentada en Hungría que sobrevivió al Holocausto, Soros es cliente de una compañía líder del mercado en el negocio offshore que ayuda a los oligarcas más ricos del mundo —ya sean de Rusia, Oriente Medio, Asia o África— a enmascarar actividades en algunos casos delictivas. El mismo que financia mediante la fundación Open Society a grupos de la sociedad civil de todo el mundo con el fin de avanzar en cuestiones de justicia social, comparte técnicas de ingeniería fiscal para ocultar dinero de fuentes dudosas con aquellos de su misma clase social dominante, pero de países poco conocidos por sus valores democráticos. Pero a diferencia de estos, el especulador financiero traslada la imagen de un filántropo preocupado por la democracia mundial mediante decenas de proyectos por todo el mundo.

Tomando prestada la idea del filosofo Karl Popper, entre los proyectos de la Open Society -fundada en 1993- para lograr lo que su propio nombre indica, una verdadera sociedad abierta así como un capitalismo globalizado y democrático, se encuentra el de financiar la prensa libre. Tanto es así que el mismo consorcio señalado previamente recibió en 2015 un millón y medio de dólares de la fundación del magnate. El ICIJ reveló con los Papeles de Panamá miles de documentos filtrados, procedentes de la firma de abogados Mossack Fonseca, que contenían enlaces a Soros. Pese a que el consorcio guardó silencio sobre los vínculos de su benefactor con el bufete de abogados, una investigación de la Fox reveló que tres de las vías para actuar a través de sociedades offshore de Soros estaban en los documentos: Soros Finance, Inc., constituida en Panamá; Soros Holdings Limited, en las Islas Vírgenes Británicas; y otra sociedad limitada en las Bermudas, llamada Soros Capital.

George Soros promueve a través de su fundación la visión hegemónica de ese capitalismo especulativo del que se alimentó en 1992 para llevar al Banco de Inglaterra al borde de la quiebra por manipular el precio de la libra tras apostar casi 1.000 millones contra ella, lo que desembocó en una ganancia considerable si se unen a los ingresos que obtuvo tras hacer lo mismo con divisas regionales como la tailandesa o malaya. Buena parte de esa cuantía fluyó a través del grupo de fondos de cobertura privada Quantum, que no está sujeto a la regulación normal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos por estar basada en una de esas islas con nivel impositivo mucho más bajo. Como señalaba la Fox, en 2014 Soros donó 381 millones de dólares acciones de Quantum a Open Society, su fundación.

Al mismo tiempo, Soros transfirió recientemente a dicha fundación unos 18.000 millones de dólares de una fortuna personal que asciende casi hasta los 26.000, convirtiéndola en la segunda mayor organización sin ánimo de lucro de Estados Unidos por volumen de activos. El ensayista Esteban Hernández resumió a la perfección en un artículo la forma en la que Soros emplea su fundación para minimizar la factura de impuestos que los gerentes de fondos de cobertura debían abonar este año: “(…) el dinero que ganaba por gestionar sus fondos iba a parar a Irlanda, y allí era invertido de nuevo. Ahora, cuando llega el momento en que no pueden dilatar más el pago, muchos gestores de fondos están recurriendo a donaciones filantrópicas, en general a sus propias fundaciones, para reducir la cantidad que deben ingresar”.

Así que el mismo dinero que Soros evita pagar en impuestos en su país, mermando así la recaudación del Estado para financiar servicios públicos, es utilizado para apoyar al Partido Demócrata. Todo apoyo tiene un precio, y los 24 millones de dólares que donó en 2004 a los oponentes de George Bush, los ocho millones que transfirió directamente a la campaña de Hillary Clinton, o el millón que donó a su fundación, le sirvieron para “contratar” a la que también fuera Secretaria de Estado con el fin de que presionara en favor de sus intereses, según revelaron varios emails filtrados por Wikileaks.

Soros revela la dos caras que puede tener la democracia. De un lado, la visión democrática que promueve el otrora imperio norteamericano sobre los países de su órbita. “[El magnate] encarna como nadie la conexión entre el mundo de las finanzas depredadoras y la transformación de la sociedad post-soviética en líneas neoliberales, utilizando la movilización de la ‘sociedad civil’ como vehículo”, afirmaba Kees van der Pijl, científico político de la Universidad de Sussex, en el número 54 de La Marea. De otro, en una sociedad donde la hegemonía neoliberal cada vez es más abrumadora, representa la forma en la que se mezclan los viejos especuladores financieros con los llamados partidos demócratas y todo el entramado oscuro de poder, convirtiendo la democracia en un término vacío cuando choca con los intereses económicos.

Al fin y al cabo, el aspecto que resulta más curiosos de la aparición de Soros en los ‘Papeles del Paraíso’ es aquel que revela la hegemonía del capitalismo. Hablamos de que una de las investigaciones periodísticas más importantes de los últimos años no logra ningún efecto sobre la clase dominante. Pareciera que todo el dinero invertido por este y otros filántropos en financiar y salvar el periodismo ha cumplido su función: que la crítica no tenga ningún valor. La capacidad real que tiene el periodismo para hacer frente a los poderosos revelando información que les haga pagar por sus excesos se estrecha a medida que estos magnates alimentan la cultural capitalista, llenando los ingresos de las reacciones de medio mundo.

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La inversión española en paraísos fiscales se multiplica por cuatro

Billetes de 500 euros. Foto: Fufu Wolf.

Entre 2015 y 2016 la inversión española hacia paraísos fiscales se multiplicó por cuatro, hasta el punto de que actualmente uno de cada cuatro euros invertidos por empresas o particulares de España acaba en un territorio offshore, según detalla el informe El dinero que no ves, sobre paraísos fiscales y desigualdad, que este jueves publica Oxfam Intermón. A nivel internacional, el dinero acumulado en paraísos fiscales aumentó un 45% entre 2008 y 2016, más del doble del crecimiento económico mundial en ese periodo.

El crecimiento de esta actividad coincide con la dificultad de decenas de Estados de todo el mundo, entre ellos España, para ajustar sus deficitarios presupuestos nacionales a través de programas de austeridad basados en recortes de partidas como la educación, la sanidad y otros servicios públicos. Para Oxfam, los paraísos fiscales contribuyen al aumento de la desigualdad “ya que suponen una vía de escape para que grandes empresas y fortunas reduzcan su aportación fiscal al mínimo”, aumentando la presión fiscal del Estado sobre las familias, el trabajo y el consumo.

El creciente éxito financiero de estos países y territorios opacos llega en un momento en que las grandes multinacionales han visto un considerable aumento en sus beneficios que “no se ha visto reflejado en su contribución tributaria”, según el informe de Oxfam. Entre 2007 y 2014 los beneficios de estas corporaciones se multiplicaron por tres, pero su contribución a la Hacienda pública de los países de la OCDE (agrupa a 35 países, entre ellos España) cayó y pasó de representar el 3,6% al 2,8% del PIB de esas naciones. “Esta caída en la recaudación se debe en gran medida a su juego perverso, que les permite reducir al mínimo su contribución a las arcas públicas, lo que supone inmensas pérdidas de recursos fiscales esenciales para poner en marcha políticas públicas (…) y aviva así la actual crisis de desigualdad”, explica José María Vera, director general de Oxfam Intermón.

Según los cálculos de esta organización, las economías en fase de desarrollo pierden cada año 85.000 millones de euros de recaudación que terminan escondidos en paraísos fiscales, una cantidad similar a la que haría falta para escolarizar a 124 millones de menores o para establecer servicios sanitarios que salvarían hasta seis millones de vidas. En América Latina, la región más desigual del planeta, gravar los dividendos que las compañías reparten entre sus accionistas permitiría financiar políticas públicas para sacar de la pobreza a 32 millones de personas, según los cálculos de Oxfam. La movilización ciudadana es imprescindible para poner fin a las prácticas de ingeniería fiscal de las grandes empresas y forzar una reforma en profundidad del sistema fiscal internacional, sostiene esta organización independiente a través de la campaña El dinero que no ves.

Coladero fiscal en España

“En España tenemos una brecha de recaudación de seis puntos frente a los países de la zona euro”, sostiene el director de Oxfam, quien además pide la creación urgente de una ley española de evasión fiscal. Entre 2015 y 2016 la inversión procedente de España en paraísos fiscales se cuadruplicó. La organización advierte que la evasión fiscal en España ya acumula una pérdida de 23.000 millones de euros para las arcas españolas desde 2007, casi el doble del dinero que haría falta para pagar la renta mínima a todas las familias sin ingresos en España (12.000 millones). “No podemos renunciar a recaudar lo que en justicia corresponde pagar a las grandes empresas (…) eso supone dejar en la cuneta la lucha contra la desigualdad”, explica Vera. España es el país de la Unión Europea donde más aumentó la desigualdad en los últimos años, solo por detrás de Chipre.

Oxfam identifica varios problemas sobre la evasión fiscal en España y señala varias medidas para ponerle fin y acabar con la impunidad, como crear una ley de evasión fiscal, adoptar una definición clara y vinculante sobre paraísos fiscales, descartar de los concursos públicos a las empresas con actividad en territorios offshore, y equiparar los impuestos que pagan las grandes compañías, que actualmente tienen una presión fiscal muy por debajo de la que afrontan pequeñas y medianas empresas.

El 47% del dinero que grandes corporaciones y fortunas esconden en paraísos fiscales pasa antes por cinco democracias ‘desarrolladas’, de las cuales cuatro son países europeos. España es uno de los países de Europa que más recortó su presupuesto público desde el estallido de la crisis pero la lucha contra la evasión fiscal sigue siendo una tarea pendiente, según denuncian Oxfam e incluso los técnicos del Ministerio de Hacienda. En 2016 las empresas del Ibex 35 tenían 891 filiales en territorios offshore, mientras que la impunidad de los delitos financieros contribuye a que bancos como el UBS, salpicados por grandes escándalos fiscales, planteen trasladar su sede a España.

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En lucha contra los paraísos fiscales: del periodismo a la calle

Papeles de Panamá I La Marea

Como es de sobra conocido el escándalo de los de Papeles de Panamá, saltó a los medios el 3 de abril del pasado año. Fecha que será recordada por la mayor filtración de documentos de la historia del periodismo, a cargo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés). Y a partir de este año, como el Día de Acción Global Contra los Paraísos Fiscales, acordado en el Foro Social de agosto de 2016. Siendo este uno de los muchos legados que ha dejado ya esta impresionante labor de investigación y coordinación a cargo de más de 400 periodistas del todo el mundo.

“La base de datos” de la que se nutrió el ICIJ para realizar sus investigaciones constaba de más de 11 millones de documentos que fueron desgranando hasta llegar a poder afirmar que había 214.000 empresas offshore involucradas y repartidas en 21 jurisdicciones de los mas llamados “paraísos fiscales”, que efectuaban operaciones en casi todos los países. Un acontecimiento sin precedentes, tanto por el volumen de información que se manejó, como por la ingente cantidad y gravedad de los delitos y estafas realizadas a escala mundial.

No siendo menos desdeñable la importancia de los nombres que allí nos desvelan; 12 jefes de Estado, 128 políticos, numerosas personas cercanas a líderes políticos y como no podían faltar, conocidos futbolistas empresarios y actores.

Pero más allá de las impresionantes cifras, nombres y datos, lo impactante de esta trama es su magnitud global, la ineficiencia del sistema y por último, pero no menos importante, la falta de voluntad política para poner fin a la lacra de la evasión y elusión fiscal a través de los paraísos fiscales.

Ya que pueden llegar a resultarnos hasta irrisorios sus intentos de solución, sin ir más lejos me viene a la memoria, la grandilocuente declaración que hicieron los países del G-20 en la Cumbre de Londres de 2009, afirmando que “la era del secreto bancario había llegado a su fin”. A raíz de lo cual, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se suma anunciando una medida que conlleva la eliminación de la lista de paraísos fiscales a los países que firmaran un mínimo de 12 acuerdos de intercambio de información, consecuencia de la cual nos encontramos que en el año 2011 ya no existían paraísos fiscales para la OCDE.

Y en esta línea de actuación, España no se queda atrás y en ese mismo año, firma un convenio con la República de Panamá mediante el cual, dicho país dejar de ser considerado paraíso fiscal para España. Parece casi infantil esta lógica, recordándome inevitablemente al juego de niños que cerrando los ojos, se convierten en invisibles.

Sin embargo este no es asunto menor, es de sobra conocido los graves impactos que la evasión y elusión fiscal tiene en los presupuestos nacionales, estimándose unas pérdidas anuales de entre 50.000 y 70.000 millones de euros. Esto se traduce en dinero que no se invierte en servicios sociales públicos, siendo esta problemática aún más acentuada en los países en vías de desarrollo, llegando a elevarse esta cifra hasta los 100.000 millones de dólares según el Informe sobre las inversiones en el mundo de 2015 de Naciones Unidas.

Esto ya nos debería parecer suficientemente grave, pero es que además no podemos dejar de denunciar que se estima que hay 7,6 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales de fortunas individuales, una suma mayor que el PIB de Reino Unido y Alemania juntos.

Y que a su vez los principales bancos europeos son también grandes benefactores, como nos revela Oxfam en su último informe a nivel europeo “Bancos en el exilio”, donde se concluye que los 20 principales bancos europeos declaran una cuarta parte de sus beneficios en paraísos fiscales. Siendo la cifra de 25.000 millones de euros el beneficio obtenido en los paraísos fiscales.

Todas estas escandalosas cifras son más que suficientes, para volver a poner sobre la mesa, la necesidad de poner fin a los paraísos fiscales. Es hora de exigir una vez más, a nuestros representantes políticos que se tomen en serio esta problemática, y que tomen medidas para acabar con el fraude, la evasión y la elusión fiscal.

Son muchas ya las personas que en todo el mundo se han dado cuenta de la relevancia e implicaciones que tienen los abusos por parte de las multinacionales, bancos y grandes fortunas, y trabajan para conseguir una economía más humana y justa al servicio de la mayoría.

Un ejemplo de este compromiso es la Semana Global de Acción que comenzó el pasado sábado 1 de abril, en la que cientos de organizaciones y plataformas de la sociedad civil están saliendo a la calle a demandar soluciones y compromisos, tan claros como contundentes. Por citar algunos ejemplos, que la Unión Europea sancione a los países o territorios que conservan el secreto bancario. O ilegalizar en los estados de la Unión Europea toda actividad económica de empresas que cuenten con filiales en paraísos fiscales. Y a nivel estatal exigir que la ley de Contratación Pública, actualmente en trámite parlamentario, incorpore criterios para penalizar a empresas o bancos vinculados a paraísos fiscales, en la línea de la iniciativa “Zonas libres de paraísos fiscales”.

Ha llegado el momento de que los ciudadanos y ciudadanas nos tomemos también esta lucha como nuestra, es hora de recompensar y estar a la altura de ese esfuerzo colaborativo que hicieron los 400 periodistas del todo el mundo en un ejemplo sin precedente de cooperación para conseguir un fin para el bien común. Es el turno de la ciudadanía para sumarnos al movimiento global por la justicia fiscal.

* Ana Sagaseta Almazán pertenece al Departamento de Campañas y Ciudadanía de Oxfam Intermon y es miembro de la Plataforma por la Justicia Fiscal de Madrid.

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Los grandes bancos europeos ganan 25.000 millones en paraísos fiscales

Los 20 principales bancos europeos, entre los que se encuentran Santander y BBVA, registran el 26% de sus beneficios en paraísos fiscales, que les reporta 25.000 millones de euros aproximadamente y representan solo el 12% de su facturación y el 7% de su personal, según un informe de Oxfam Intermón y la Fair Finance Guide International, que sostienen que lo hacen para evitar el pago de los impuestos, para facilitar a sus clientes la elusión de estos o sortear ciertas regulaciones o requisitos legales.

Entre las principales conclusiones, la investigación destaca los siguientes datos: las empresas subsidiarias ubicadas en paraísos fiscales resultan el doble de lucrativas para los bancos que las ubicadas en otros lugares. Así, por cada 100 euros de actividad, los bancos obtienen un rendimiento de 42 euros en los paraísos fiscales, en comparación con los 19 euros que obtienen de media en otras ubicaciones.

Además, un empleado o empleada de banco en un paraíso fiscal genera un beneficio medio de 171.000 euros anuales, cuatro veces más que un empleado o empleada medio, que tan solo genera 45.000 euros anuales de media. En 2015, los bancos europeos obtuvieron al menos 628 millones de euros en beneficios en paraísos fiscales en los que no contaban con ningún empleado o empleada, indica el informe. Como ejemplo, el banco francés BNP Paribas obtuvo un beneficio de 134 millones de euros libres de impuestos en las Islas Caimán, donde carecen de personal.

La organización afirma que algunas entidades han reportado beneficios en paraísos fiscales a pesar de reportar pérdidas en otros países: en 2015, el banco alemán Deutsche Bank registró escasos beneficios o incluso pérdidas en sus principales mercados mientras obtuvo 2.000 millones en paraísos fiscales. Los preferidos son Luxemburgo e Irlanda, que concentran el 29% de los beneficios de 2015. Ese mismo año, las 20 principales entidades bancarias europeas obtuvieron un beneficio de 4.900 millones en Luxemburgo, más de lo que obtuvieron en Reino Unido, Suecia y Alemania juntos.

“La nueva normativa de transparencia de la Unión Europea nos permite hacernos una pequeña idea de  la ingeniería fiscal de los principales bancos europeos, y el panorama no es agradable. Los Gobiernos deben cambiar las normativas para evitar que los bancos y otras grandes empresas utilicen los paraísos fiscales para evadir y eludir el pago de impuestos o para ayudar a sus clientes a hacerlo”, afirma Miguel Alba, responsable de sector privado de Oxfam Intermón. Según el documento, los bancos no pagaron impuestos por los 383 millones de euros de beneficio que obtuvieron en siete paraísos fiscales en 2015. En Irlanda, las entidades bancarias europeas tributan a un tipo efectivo de no más del 6% (la mitad del tipo legal). Tres bancos –Barclays, RBS y Crédit Agricole– no pagan más de un 2%.

A costa de la pobreza

Intermón Oxfam denuncia, además, lo que supone esta práctica: “Roban a muchos países fondos que precisan para combatir la pobreza y la desigualdad, siendo los países más pobres los más perjudicados. Cada año, la evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de más de 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas”.

La organización, que valora la nueva normativa europea sobre la elaboración de informes país por país, considera sin embargo que la nueva propuesta de la Comisión Europea, dirigida a otros sectores e industrias, tiene importantes carencias como las siguientes: se limita a empresas con una facturación igual o superior a los 750 millones de euros, un requisito que excluiría hasta el 90% de las multinacionales, y no exige a las empresas que informen de sus actividades en todos los países en los que operan, incluidos los países en desarrollo.

“La normativa de transparencia de la Unión Europea está abriendo al escrutinio público el opaco mundo de la fiscalidad de las grandes empresas. Ahora, es necesario ampliarla para garantizar que todas las grandes corporaciones publiquen informes financieros por cada país en el que operan. Esto facilitará a todos los países, incluidos los más pobres, determinar si las empresas pagan los impuestos que les corresponden o no”, concluye Alba.

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