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George Soros y la utopía democrática del ‘filantrocapitalismo’

La última investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) ha desvelado que el multimillonario George Soros usó los servicios del bufete Appleby, que ingresa en torno a 100 millones de dólares anuales y posee oficinas en casi todos los paraísos fiscales. Nacido en una familia judía asentada en Hungría que sobrevivió al Holocausto, Soros es cliente de una compañía líder del mercado en el negocio offshore que ayuda a los oligarcas más ricos del mundo —ya sean de Rusia, Oriente Medio, Asia o África— a enmascarar actividades en algunos casos delictivas. El mismo que financia mediante la fundación Open Society a grupos de la sociedad civil de todo el mundo con el fin de avanzar en cuestiones de justicia social, comparte técnicas de ingeniería fiscal para ocultar dinero de fuentes dudosas con aquellos de su misma clase social dominante, pero de países poco conocidos por sus valores democráticos. Pero a diferencia de estos, el especulador financiero traslada la imagen de un filántropo preocupado por la democracia mundial mediante decenas de proyectos por todo el mundo.

Tomando prestada la idea del filosofo Karl Popper, entre los proyectos de la Open Society -fundada en 1993- para lograr lo que su propio nombre indica, una verdadera sociedad abierta así como un capitalismo globalizado y democrático, se encuentra el de financiar la prensa libre. Tanto es así que el mismo consorcio señalado previamente recibió en 2015 un millón y medio de dólares de la fundación del magnate. El ICIJ reveló con los Papeles de Panamá miles de documentos filtrados, procedentes de la firma de abogados Mossack Fonseca, que contenían enlaces a Soros. Pese a que el consorcio guardó silencio sobre los vínculos de su benefactor con el bufete de abogados, una investigación de la Fox reveló que tres de las vías para actuar a través de sociedades offshore de Soros estaban en los documentos: Soros Finance, Inc., constituida en Panamá; Soros Holdings Limited, en las Islas Vírgenes Británicas; y otra sociedad limitada en las Bermudas, llamada Soros Capital.

George Soros promueve a través de su fundación la visión hegemónica de ese capitalismo especulativo del que se alimentó en 1992 para llevar al Banco de Inglaterra al borde de la quiebra por manipular el precio de la libra tras apostar casi 1.000 millones contra ella, lo que desembocó en una ganancia considerable si se unen a los ingresos que obtuvo tras hacer lo mismo con divisas regionales como la tailandesa o malaya. Buena parte de esa cuantía fluyó a través del grupo de fondos de cobertura privada Quantum, que no está sujeto a la regulación normal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos por estar basada en una de esas islas con nivel impositivo mucho más bajo. Como señalaba la Fox, en 2014 Soros donó 381 millones de dólares acciones de Quantum a Open Society, su fundación.

Al mismo tiempo, Soros transfirió recientemente a dicha fundación unos 18.000 millones de dólares de una fortuna personal que asciende casi hasta los 26.000, convirtiéndola en la segunda mayor organización sin ánimo de lucro de Estados Unidos por volumen de activos. El ensayista Esteban Hernández resumió a la perfección en un artículo la forma en la que Soros emplea su fundación para minimizar la factura de impuestos que los gerentes de fondos de cobertura debían abonar este año: “(…) el dinero que ganaba por gestionar sus fondos iba a parar a Irlanda, y allí era invertido de nuevo. Ahora, cuando llega el momento en que no pueden dilatar más el pago, muchos gestores de fondos están recurriendo a donaciones filantrópicas, en general a sus propias fundaciones, para reducir la cantidad que deben ingresar”.

Así que el mismo dinero que Soros evita pagar en impuestos en su país, mermando así la recaudación del Estado para financiar servicios públicos, es utilizado para apoyar al Partido Demócrata. Todo apoyo tiene un precio, y los 24 millones de dólares que donó en 2004 a los oponentes de George Bush, los ocho millones que transfirió directamente a la campaña de Hillary Clinton, o el millón que donó a su fundación, le sirvieron para “contratar” a la que también fuera Secretaria de Estado con el fin de que presionara en favor de sus intereses, según revelaron varios emails filtrados por Wikileaks.

Soros revela la dos caras que puede tener la democracia. De un lado, la visión democrática que promueve el otrora imperio norteamericano sobre los países de su órbita. “[El magnate] encarna como nadie la conexión entre el mundo de las finanzas depredadoras y la transformación de la sociedad post-soviética en líneas neoliberales, utilizando la movilización de la ‘sociedad civil’ como vehículo”, afirmaba Kees van der Pijl, científico político de la Universidad de Sussex, en el número 54 de La Marea. De otro, en una sociedad donde la hegemonía neoliberal cada vez es más abrumadora, representa la forma en la que se mezclan los viejos especuladores financieros con los llamados partidos demócratas y todo el entramado oscuro de poder, convirtiendo la democracia en un término vacío cuando choca con los intereses económicos.

Al fin y al cabo, el aspecto que resulta más curiosos de la aparición de Soros en los ‘Papeles del Paraíso’ es aquel que revela la hegemonía del capitalismo. Hablamos de que una de las investigaciones periodísticas más importantes de los últimos años no logra ningún efecto sobre la clase dominante. Pareciera que todo el dinero invertido por este y otros filántropos en financiar y salvar el periodismo ha cumplido su función: que la crítica no tenga ningún valor. La capacidad real que tiene el periodismo para hacer frente a los poderosos revelando información que les haga pagar por sus excesos se estrecha a medida que estos magnates alimentan la cultural capitalista, llenando los ingresos de las reacciones de medio mundo.

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50 portadas dan mucho que hablar

MADRID // Desde nuestro primer número, hemos apostado por las ilustraciones en la portada. Su calidad nos ha valido el reconocimiento en los premios internacionales de diseño ÑH, pero sobre todo el del público. En nuestra portada han publicado algunos de los y las mejores artistas de este país. Además, contamos con la viñeta fija de Atxe en nuestra Bitácora.

De las 50 portadas que hemos publicado desde que vimos la luz, hemos seleccionado cuatro que tuvieron un éxito particular entre nuestro público.

En el número 3 (marzo de 2013), hicimos un relato detallado de cómo funciona la evasión de impuestos en los paraísos fiscales, antes de que el tema se pusiera de moda a raíz de los Papeles de Panamá.


La revista número 30 (septiembre de 2015) llevaba un amplio perfil de Florentino Pérez –”El puto amo”- en el que contamos cómo una de las personas más influyentes del país se aprovecha de su doble cargo de presidente del Real Madrid y de la constructora ACS.


La edición 43 (noviembre del año pasado) se agotó pronto en muchos quioscos. No es extraño que el entramado de intereses políticos y empresariales del expresidente Felipe González despertara tanto interés.


Recientemente, en el número 47 (marzo de 2017), explicamos cómo desde la Fiscalía y la Audiencia Nacional se está restringiendo la libertad de expresión, y dimos voz a algunas de las víctimas, como los titiriteros, el cantante César Strawberry o Cassandra, la chica que fue condenada por difundir chistes sobre Carrero Blanco en Twitter.

Podríamos recordar muchas más portadas pero no caben en esta página. La Marea fue de los primeros medios en informar sobre el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y EEUU, el famoso TTIP. El cambio climático ha sido el tema principal en más de una ocasión, al igual que el feminismo, el republicanismo o el Ibex35.

Revelamos –junto con Diagonal y eldiario.es– los llamados Papeles de la Castellana, que dieron cuenta detallada de cómo las élites de este país se beneficiaron de la amnistía fiscal del ministro Cristóbal Montoro. En estos más de cuatro años hemos entrevistado a decenas de líderes políticos, artistas y expertos de todo tipo.

Pero no todo es papel, en nuestra web apostamos por dar una vuelta de tuerca a la actualidad con noticias propias, análisis y comentarios, igualmente comprometidos con nuestros valores.

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En lucha contra los paraísos fiscales: del periodismo a la calle

Papeles de Panamá I La Marea

Como es de sobra conocido el escándalo de los de Papeles de Panamá, saltó a los medios el 3 de abril del pasado año. Fecha que será recordada por la mayor filtración de documentos de la historia del periodismo, a cargo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés). Y a partir de este año, como el Día de Acción Global Contra los Paraísos Fiscales, acordado en el Foro Social de agosto de 2016. Siendo este uno de los muchos legados que ha dejado ya esta impresionante labor de investigación y coordinación a cargo de más de 400 periodistas del todo el mundo.

“La base de datos” de la que se nutrió el ICIJ para realizar sus investigaciones constaba de más de 11 millones de documentos que fueron desgranando hasta llegar a poder afirmar que había 214.000 empresas offshore involucradas y repartidas en 21 jurisdicciones de los mas llamados “paraísos fiscales”, que efectuaban operaciones en casi todos los países. Un acontecimiento sin precedentes, tanto por el volumen de información que se manejó, como por la ingente cantidad y gravedad de los delitos y estafas realizadas a escala mundial.

No siendo menos desdeñable la importancia de los nombres que allí nos desvelan; 12 jefes de Estado, 128 políticos, numerosas personas cercanas a líderes políticos y como no podían faltar, conocidos futbolistas empresarios y actores.

Pero más allá de las impresionantes cifras, nombres y datos, lo impactante de esta trama es su magnitud global, la ineficiencia del sistema y por último, pero no menos importante, la falta de voluntad política para poner fin a la lacra de la evasión y elusión fiscal a través de los paraísos fiscales.

Ya que pueden llegar a resultarnos hasta irrisorios sus intentos de solución, sin ir más lejos me viene a la memoria, la grandilocuente declaración que hicieron los países del G-20 en la Cumbre de Londres de 2009, afirmando que “la era del secreto bancario había llegado a su fin”. A raíz de lo cual, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se suma anunciando una medida que conlleva la eliminación de la lista de paraísos fiscales a los países que firmaran un mínimo de 12 acuerdos de intercambio de información, consecuencia de la cual nos encontramos que en el año 2011 ya no existían paraísos fiscales para la OCDE.

Y en esta línea de actuación, España no se queda atrás y en ese mismo año, firma un convenio con la República de Panamá mediante el cual, dicho país dejar de ser considerado paraíso fiscal para España. Parece casi infantil esta lógica, recordándome inevitablemente al juego de niños que cerrando los ojos, se convierten en invisibles.

Sin embargo este no es asunto menor, es de sobra conocido los graves impactos que la evasión y elusión fiscal tiene en los presupuestos nacionales, estimándose unas pérdidas anuales de entre 50.000 y 70.000 millones de euros. Esto se traduce en dinero que no se invierte en servicios sociales públicos, siendo esta problemática aún más acentuada en los países en vías de desarrollo, llegando a elevarse esta cifra hasta los 100.000 millones de dólares según el Informe sobre las inversiones en el mundo de 2015 de Naciones Unidas.

Esto ya nos debería parecer suficientemente grave, pero es que además no podemos dejar de denunciar que se estima que hay 7,6 billones de dólares ocultos en paraísos fiscales de fortunas individuales, una suma mayor que el PIB de Reino Unido y Alemania juntos.

Y que a su vez los principales bancos europeos son también grandes benefactores, como nos revela Oxfam en su último informe a nivel europeo “Bancos en el exilio”, donde se concluye que los 20 principales bancos europeos declaran una cuarta parte de sus beneficios en paraísos fiscales. Siendo la cifra de 25.000 millones de euros el beneficio obtenido en los paraísos fiscales.

Todas estas escandalosas cifras son más que suficientes, para volver a poner sobre la mesa, la necesidad de poner fin a los paraísos fiscales. Es hora de exigir una vez más, a nuestros representantes políticos que se tomen en serio esta problemática, y que tomen medidas para acabar con el fraude, la evasión y la elusión fiscal.

Son muchas ya las personas que en todo el mundo se han dado cuenta de la relevancia e implicaciones que tienen los abusos por parte de las multinacionales, bancos y grandes fortunas, y trabajan para conseguir una economía más humana y justa al servicio de la mayoría.

Un ejemplo de este compromiso es la Semana Global de Acción que comenzó el pasado sábado 1 de abril, en la que cientos de organizaciones y plataformas de la sociedad civil están saliendo a la calle a demandar soluciones y compromisos, tan claros como contundentes. Por citar algunos ejemplos, que la Unión Europea sancione a los países o territorios que conservan el secreto bancario. O ilegalizar en los estados de la Unión Europea toda actividad económica de empresas que cuenten con filiales en paraísos fiscales. Y a nivel estatal exigir que la ley de Contratación Pública, actualmente en trámite parlamentario, incorpore criterios para penalizar a empresas o bancos vinculados a paraísos fiscales, en la línea de la iniciativa “Zonas libres de paraísos fiscales”.

Ha llegado el momento de que los ciudadanos y ciudadanas nos tomemos también esta lucha como nuestra, es hora de recompensar y estar a la altura de ese esfuerzo colaborativo que hicieron los 400 periodistas del todo el mundo en un ejemplo sin precedente de cooperación para conseguir un fin para el bien común. Es el turno de la ciudadanía para sumarnos al movimiento global por la justicia fiscal.

* Ana Sagaseta Almazán pertenece al Departamento de Campañas y Ciudadanía de Oxfam Intermon y es miembro de la Plataforma por la Justicia Fiscal de Madrid.

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Macri, el Ibex 35 y el orden natural de las cosas

El presidente de Argentina, Mauricio Macri I La Marea

“No se sale del populismo de un día para el otro. Es un proceso de purificación”. Con esta contundencia se manifestaba el viernes pasado el presidente de Argentina, Mauricio Macri, en el foro organizado por el Grupo PRISA en Madrid con el título Invertir en Argentina. Toda una declaración de intenciones por parte de quien ha demostrado una férrea voluntad de devolver a su país a la “correcta y respetable” senda del neoliberalismo desregulado. Senda que, sin ir más lejos, ya mostró su verdadero rostro en la crisis de 2001, motivando la irrupción en nuestras vidas del término “corralito”, el desempleo galopante o la defunción por colapso de algunos de los principales ejes de protección social.

La purificación, en este contexto, parece pasar por devolver a Argentina a un contexto de dominación indisimulada por parte de las grandes corporaciones extranjeras, en connivencia con las élites locales. Los negocios, lo primero, como algunos piensan que está establecido en el orden natural de las cosas. El resto, el abismo. Asistimos así al intento de revancha de las derechas más reaccionarias de América Latina, que vuelven reclamando lo que consideran que les pertenece por derecho propio.

En busca de inversión extranjera
El presidente argentino ha estado de gira por el Estado español tratando de vender a las instancias político-empresariales del país las virtudes de su Gobierno de cara a la atracción de inversión extranjera. Para ello, ha utilizado un discurso muy explícito: ha decretado el fin de la era de la inseguridad jurídica, las nacionalizaciones y lo que ha llamado el “despelote que armamos tantos años”. El diario El País reseña en su edición digital las risas cómplices de las personas asistentes ante la expresión pretendidamente  jocosa del mandatario. No en vano, tanto el público como los ponentes que compartieron panel con Macri a lo largo de estas jornadas son distinguidas personalidades de la política y de algunas de las principales multinacionales de matriz española: BBVA, Indra, Albertis, Telefónica y lo más granado del Ibex 35.

La confluencia de intereses y voluntades es clara: Macri desea fervientemente reavivar el desembarco transnacional en Argentina, y las multinacionales españolas esperan como agua de mayo un retorno al “orden natural de las cosas”. Un orden en el que la acción de gobierno, el ejercicio democrático, la defensa de la soberanía o la preservación, tímida incluso, de las condiciones de vida de las mayorías sociales se subordinen al plácido discurrir de los negocios entre élites. En palabras de Francisco González, presidente del BBVA, quien no ha ocultado su optimismo: “Lo importante es que este Ejecutivo tenga el tiempo suficiente para hacer las cosas. El destrozo de los últimos años ha sido muy grande y necesita tiempo. Es importante que el próximo Gobierno, sea este u otro, se incorpore a esa política”.

El Gobierno español tampoco es ajeno a este renovado estado de ánimo que parece acompañar las relaciones con el país sudamericano. Junto al presidente argentino, en las jornadas han participado los ministros Luis de Guindos y Alfonso Dastis, conformando una representación de primer nivel. Lejos quedan los tiempos en los que José Manuel Soria atacaba furiosa y públicamente al Gobierno argentino por la nacionalización de YPF en 2012. Entiende el Ejecutivo de Rajoy que los intereses de las empresas españolas están garantizados con Macri, y quiere hacerlo valer. Por cierto, no es este el único nexo que une a Soria con el presidente argentino: ambos figuran como titulares de sociedades offshore en “los papeles de Panamá”.

Recuperar el acuerdo UE-Mercosur
Uno de los elementos fundamentales que está sobre la mesa en la agenda de estas nuevas derechas latinoamericanas es la reversión radical de la institucionalidad para la integración regional impulsada, en sus diferentes variantes, por los gobiernos progresistas de la región los últimos 15 años. Macri se encuentra en primera línea de esta batalla, preconizando el retorno a aquel “regionalismo abierto” que dominó durante la década de los 90 del siglo pasado, y que tenía como principal objetivo la profundización en la apertura y la desregulación de los flujos de inversión transnacional hacia los países de la zona. Se trata de articular vías de consolidación de una arquitectura jurídico-política cada vez más presente en el debate internacional, con ejemplos como el TTIP, el TISA y el CETA, acuerdo recientemente aprobado por el Parlamento Europeo con el voto a favor de la gran coalición de conservadores, liberales y socialdemócratas.

En América Latina, uno de los principales ejes de articulación de los tratados de comercio e inversión pasa por la ya dilatada trayectoria de negociación del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur. Este proceso se detuvo en seco en 2004 con la asunción de la presidencia de Brasil por parte de Lula da Silva, que no aceptó algunos de los elementos de asimetría más marcados en los términos del acuerdo. Desde entonces, el proceso ha languidecido bajo una situación de congelación de facto, hasta que Mauricio Macri y Michel Temer, en Brasil, han irrumpido en escena. El carácter flagrantemente antidemocrático del actual Ejecutivo brasileño no parece suponer un obstáculo para la reactivación de las negociaciones, que ya se van anunciando públicamente, aún de manera muy embrionaria. Por su parte, para facilitar el camino, el Gobierno argentino ha apostado fuerte por la exclusión de Venezuela del Mercosur.

La visita del presidente argentino al Estado español tiene entre sus principales objetivos acelerar la puesta en marcha de este proceso, para lo cual el Gobierno español, como no podía ser de otra manera, ya ha mostrado una disposición favorable. Las nuevas derechas comprenden el rol fundamental que juegan este tipo de tratados a la hora de conformar las relaciones económicas —y también políticas— a nivel global, y buscan avanzar lo más rápido posible en su imposición con el fin de evitar posibles pasos atrás derivados de eventuales cambios en la correlación de fuerzas en la región. Nada que no conozcamos en Europa: la entrada provisional en vigor de la práctica totalidad del CETA tras su aprobación por la Eurocámara el pasado 15 de febrero —pese a estar pendiente la fase nacional de ratificación por parte de cada uno de los Estados miembros—, responde a esta misma lógica de hechos consumados y ausencia de criterios democráticos.

Ante ello, el panorama que ejemplifica la visita de Macri nos obliga a defender con más ahínco la construcción de alternativas y la generación de redes aquí y allá. Señalar al Gobierno español y a unas empresas multinacionales que avalan un proceso político manifiestamente regresivo; denunciar la visita oficial, tal y como se ha hecho, en la calle y en las instituciones, exigiendo a su vez la libertad de Milagros Sala como icono del carácter antipopular del actual Gobierno argentino. En definitiva, luchar por no normalizar lo que no puede ser normalizado, explicitar que el estado natural de los negocios conculca derechos y que, lejos de asumirlo, hay que trascenderlo.

* Gorka Martija (@TMcMartiman) es investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.

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Los protagonistas vascos de los ‘Papeles de Panamá’: “Su bandera es el dinero”

El periodista Ahoztar Zelaieta, autor de "Evasores, morosos y millonarios vascos. Panamá Connections". FOTO: HIRUKA.

Los Papeles de Panamá, que salieron a la luz el año pasado, pusieron en entredicho la aparente diversidad de la élite económica mundial. Entre los 2,6 terabytes de documentos confidenciales recopilados durante 40 años por la firma de abogados Mossack Fonseca en Panamá, el país caribeño aparece como denominador común para fortunas de todo el mundo, desde aristócratas europeos hasta filántropos millonarios y empresarios.

Como viene haciendo desde sus primeras aventuras periodísticas, Ahoztar Zelaieta permaneció lejos de los focos tras la filtración de esos documentos e inició una labor de cirujano para diseccionar y contrastar cada detalle acerca de las fortunas vascas que aparecen en los Papeles de Panamá. El resultado es el libro Evasores, morosos y millonarios vascos. Panamá Connections (Hincapié), una obra detallada que repasa las conexiones de cientos de nombres y apellidos de Euskadi con cuentas opacas en Panamá, desde fontaneros y empresarios evasores a destacados políticos, aristócratas, e incluso miembros de la familia real. Ahoztar responde desde el País Vasco a las preguntas de La Marea:

¿Cómo se las apañó para obtener fuentes de tanto nivel?

Son ya 25 años de trabajo, aunque soy un desconocido para el gran público. Mi abanico de fuentes es fruto de la paciencia, la tolerancia y mucho trabajo. Prefiero hablar con, más que hablar de. Y eso pese a mi estigma de periodista del gueto con el síndrome del Norte. Me empeño en conocer a las víctimas de la corrupción, en lugar de hacer una marca de negocio con ellas solo para ganar dinero y prestigio. Además, cuento con un abanico de fuentes documentales: registros mercantiles, boletines oficiales, sentencias judiciales… Este trabajo de investigación también ha consistido en cruzar nombres entre varias listas: vascos en el registro mercantil de Panamá, grandes adjudicatarios de la administración vasca y navarra, grandes morosos de las haciendas y defraudadores investigados o condenados por evasión fiscal.

En su libro aparece hasta el padre de Mariano Rajoy y el propio presidente…

La saga de los Rajoy ha tenido responsabilidades en el encubrimiento de diversos asuntos que salpicaban al régimen de Franco, como el caso Redondela, y a la financiación del PP en el caso del actual presidente. Soy portador de esas malas noticias gracias al periodista gallego Pepe Rei, mi maestro en el oficio.

¿Qué hace diferente a la élite económica vasca de, por ejemplo, la catalana, la madrileña o la andaluza?

La élite vasca de las cuatro últimas décadas puede radiografiarse a partir de 60 apellidos. No ha cambiado mucho, es un club exclusivista. No admite con facilidad el ingreso de nuevos miembros, muy pocos nuevos ricos consiguen penetrar en ese círculo. Gran parte de este grupo opera desde Suiza, Alemania, Londres o Madrid. Hay diferencias entre las castas. Juegan en distintas ligas y a la champion solo llegan apellidos con pedigrí. Pero son más relevantes los parecidos: tienen conciencia de grupo, van por libre y se intercambian los contactos de su agenda oculta. Su bandera es el dinero y han terminado por fagotizarse: son evidentes las puertas giratorias de la casta política, la casta financiera, la casta energética, la casta de los mass media…

¿Qué nombre destacaría de entre todos los que cita en el libro?

En la base del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPI) encontré muchos registros vinculados a contribuyentes vascos, navarros y del denominado “País Vasco francés”. Es contrastable la presencia en los Papeles de Panamá de Donaldo Nicosia, testaferro de Berlusconi, asociado en el registro a una asesoría bilbaína dirigida por Mikel Mendizabal Ibarrondo, hermano del Bárcenas del PNV, según el diario Gananzia. Añado que Iñaki Otaegui, gerente del club de fútbol Real Sociedad, entidad ligada a los papeles de Panamá, ha sido definido como Iñaki el Bárcenas por el diario Extraconfidencial.

¿Qué rol desempeña la élite vasca en Panamá?

La historia de “lo vasco en Panamá” no comienza con los famosos papeles. Desde la década de los 1970, jesuitas y miembros del PNV y Euskadiko Ezkerra (hoy PSE) han tejido en este país una importante red de influencias políticas y económicas. Muchas grandes fortunas de la diáspora vasca fueron labradas en tiempos de las dictaduras de América Latina, apoyadas por la CIA. Incluso colaboraban en tareas de vigilancia sobre movimientos de izquierda. En la actualidad, esta red de contactos de la diáspora se utiliza como trampolín para la nueva colonización: la internacionalización de las empresas vascas.

Allí los vascos han establecido relaciones variopintas. Un ejemplo lo encontramos en mercantiles panameñas controladas por Enrique Guzmán Gandarias, un empresario afín al PNV conocido como el Florentino Pérez vasco, con la ayuda de Jesús Barderas, un empresario español amigo del expresidente Felipe González que fue condenado por el caso Filesa del PSOE. En Panamá operan empresas con influencias políticas en el PNV, PSOE o UPN. Un matrimonio navarro que figura en los papeles de Panamá ejerce como mecenas millonario del Opus Dei, y entre los vascos también hay desde “empresarios del año” hasta importantes familias de consejos de administración de bancos, mass media…

La élite vasca acude a los mismos despachos de abogados y asesores, ¿por qué?

Miembros del PP, PSOE, PNV, CiU, la Casa Real, la familia Franco y las oligarquías vasca, navarra, catalana, española, inglesa… Acudieron a los mismos abogados para operar en Panamá. Desde narcos de Galicia hasta industriales del sector armamentístico vasco. Varios vascos optaron por el bufete de los Papeles de la Castellana, elegido también por Rodrigo Rato, entre otros, para operar en Panamá. Además, hay registros de vascos en Bahamas Leaks. Las “cañerías de las fontanerías” de las élites vasca y española son comunicantes, igual que las “fontanerías” y redes clientelistas de los partidos. Las élites de Euskadi, Navarra y el Estado español comparten “fontaneros”, asesores e intermediarios porque la endogamia determina estas relaciones y porque prefieren delegar la gestión de su patrimonio en consultores de banca y bufetes de abogados antes de que la dilapide su propia familia. La avaricia puede más que la sangre.

¿Resaltaría alguna anécdota que haya vivido mientras escribía el libro?

La anécdota de este libro, para mí, es la actitud del PNV frente a la presentación pública de los datos sobre contribuyentes vascos en los Papeles de Panamá. El PNV vetó una charla que iba a impartir en la biblioteca de la Diputación de Álava. Y vetó otra presentación en Mundaka, municipio del que fue alcalde el Diputado General de Vizcaya. En cambio, el Gobierno de Navarra sí tuvo a bien recoger la información sobre contribuyentes navarros recabada en la base de datos del CIPI. Tanto en Vizcaya como en Navarra hay expedientes abiertos por Hacienda para esclarecer la existencia de contribuyentes en Panamá que habrían eludido o evadido impuestos.

Durante el franquismo se consolidó buena parte de la élite vasca, ¿qué rol jugaron los grandes empresarios vascos durante la dictadura?

Muchas familias filo-nazis y franquistas de Euskadi han desarrollado un poder camaleónico acercándose a partidos como el PP o PNV. En Navarra siguen con el mismo traje del Opus de siempre. Es curioso que algunos de ellos estafaron al régimen como evasores fiscales ya en los 1950. A algunos los encontré en los Papeles de Panamá y en el registro mercantil de Panamá. Para los empresarios vascos lo importante no era el régimen franquista, sino su propia supervivencia. Muchos fueron expropiados por las dos repúblicas, y algunos participaron en intentonas golpistas pro-monárquicas. Franco premió su actividad con responsabilidades en la dictadura. La patronal de Euskadi está compuesta en gran medida por los herederos de esta élite colaboracionista.

¿Qué tienen que ver las grandes fortunas del País Vasco con el tráfico de armas?

Hay familias vascas que hicieron fortuna exportando armas por doquier. Nuestra industria armera diversificó sus beneficios en sectores como la energía, la aeronáutica e incluso la fabricación de bicicletas. Los Sendagorta de la armamentista Sener manejan varias mercantiles en Panamá, la empresa BH Bicicletas montó una firma en Panamá cuando se dedicaba a traficar con armas… De hecho se apoyó en el bufete de los Papeles de Panamá, pero su registro no figura en la base de datos del CIPI. Tampoco figura la firma Apóstoles, creada por el citado despacho por orden de Iñigo Sagarduy, empresario ligado al Obispado de Bilbao.

Hay grandes nombres del poder vasco desempeñando un papel clave en medios como La Razón e incluso en el Grupo PRISA o Vocento, ¿qué rol juegan las fortunas vascas en los grandes medios de comunicación de España?

En los registros vascos de los Papeles de Panamá encontré a Sulquisa y Minersa, dos empresas en cuyo consejo de administración figuran importantes personalidades del barrio de Neguri: léase BBVA, Vocento… Estos dos consejos de administración cuentan con miembros destacados de la sociedad vasca. Uno de ellos es un eminente columnista de Vocento, Ignacio Marco-Gardoqui. Los consejeros de Sulquisa y Minersa son la casta premiun de Euskadi, que manda más de lo que mandan los partidos. De hecho, manda más que el PNV en su propio partido. En el Olimpo financiero español, la comunidad de banqueros vascos fue y sigue siendo la más influyente del Estado español. Sucede igual en la voz de los bancos: los mass media. El peso del lobby mediático vasco se puede medir en Vocento, Recoletos, Telecinco, Cadena Ser… No hay que olvidar que Berlusconi aterrizó en Bilbao antes que en Madrid de la mano del hermano del exsenador del PNV Iñaki Anasagasti.

La Comunidad Autónoma Vasca encabezó la lista de sanciones por delitos fiscales en 2016, ¿estamos ante el declive de la impunidad de la élite vasca?

Los delitos fiscales y de corrupción han ido acumulándose bajo la alfombra del oasis vasco. Habíamos tolerado y normalizado estos factores criminógenos. Con la crisis económica se desató una indignación cuya demanda para la transparencia ha sido expuesta a una sobredosis de información sesgada. Existe el imaginario de que hemos tocado techo en la denuncia contra la impunidad, pero vuelven a ganar las elecciones los más sospechosos. Las élites tienen bajo control la reacción social y jurídica contra su impunidad. La mayoría de las denuncias por evasión fiscal o corrupción no tienen repercusión mediática. Son un número inmenso de casos sin los focos de fiscalías anti-corrupción (en Euskadi no existe esa figura) o de la Audiencia Nacional. Es un número ingente de casos dilucidados en administraciones de justicia provinciales infiltradas por la corrupción de los caciques locales. Hablamos de fiscalías sin unidad anti-corrupción y sin herramientas para combatir la impunidad. Se han incrementado las investigaciones contra los abusos de poder de la élite, pero son pocos los condenados y algunos terminan indultados. Su poder no se cuestiona.

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