You are here

EEUU: Secretario de Defensa dimite por la retirada de tropas de Siria

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, anunció que el secretario de Defensa, el general James Mattis, abandonaría el cargo a finales de febrero. “El general Jim Mattis se retirará, con distinción, a finales de febrero, tras haber servido en mi Administración como Secretario de Defensa en los últimos dos años”, dijo Trump en …

La entrada EEUU: Secretario de Defensa dimite por la retirada de tropas de Siria aparece primero en LaRepublica.es.

Read More

¿Pasará en Venezuela lo que Chávez denunció en Libia?


Antes y durante la agresión internacional que la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) descargaron contra Libia, el presidente Hugo Chávez realizó distintas apreciaciones advirtiendo sobre las particularidades de ese proceso.
En una de sus intervenciones comentó la sorpresa de Muamar al-Gadaffi ante la traición de líderes que decían ser sus amigos, centró su reflexión tanto en la voracidad petrolera de Estados Unidos (5% de la población que consume el 20% de la producción mundial) como en la dictadura del dólar.

CONGELAMIENTO DE FONDOS Y MANIFESTANTES PACÍFICOS 

También hizo alusión al supuesto congelamiento de “las cuentas de Gadaffi”, señalando que en realidad se trataba de un saqueo a las cuentas de Libia, cercanas a los 200 mil millones de dólares, el equivalente a 4 años de producción de petróleo del país. Además del combustible fósil, las finanzas, la economía y los recursos naturales de Libia siempre fueron premios tentadores para los Estados Unidos y sus aliados.
Se preguntaba Chávez por el destino de las reservas internacionales libias afirmando que la motivación de fondo de la destrucción de ese país era el intento de reflotar, en pleno colapso, por parte del capitalismo. Tan evidente es tal afirmación que los fondos libios fueron “congelados” en las arcas de actores financieros como Goldman Sachs, Société Générale SA, Carlyle Group, JP Morgan Chase, Och-Ziff Capital Management Group y Lehman Brothers Holdings, casi todos responsables de la burbuja financiera de 2008.
En otra ocasión, ya convaleciente, el líder de la Revolución Bolivariana reflexionaba sobre el rol de la industria mediática mundial ante la guerra entonces desatada en el mismo país en el que se realizó una operación mediática centrada en convertir a grupos terroristas armados en “rebeldes” o “manifestantes”. Asimismo refirió cómo grupos ejerciendo el rol desestabilizador eran apoyados por un ciclo de información autoalimentada entre medios de difusión masiva y ONGs de derechos humanos para la construcción narrativa de un “Estado fallido”.
Los llamados “manifestantes pacíficos civiles” se convirtieron en excusa para la intervención militar; estaban armados, y cuando esto se hizo más que evidente, comenzaron a presentarse como “fuerzas rebeldes”. Es conocida, además, la campaña mediática que se desató contra Gadaffi, tildándolo de asesino por enfrentar las acciones de esos grupos mercenarios que se apoderaron de territorios enteros y fragmentaron el país.
Ante estos señalamientos, Chávez declaró con cautela para no convalidar el relato de los mismos que le acusaron de ordenar el asesinato de manifestantes en abril de 2002 durante el golpe de Estado encabezado por Washington, y se preguntó en cadena presidencial: “¿Quién condena a Estados Unidos por más de 1 millón de muertos inocentes en Irak, en Afganistán, en el mundo entero?”.

OBJETIVO: ÁFRICA

Además de señalar el interés por las reservas de petróleo y agua, el líder de la Revolución Bolivariana reseñó que el interés geopolítico en la destrucción de Libia tenía que ver con la tarea que estaba haciendo por la “unidad del África”, mediante el apoyo a los países más pobres de aquel continente. Si bien la apropiación de la riqueza financiera y material de Libia eran objetivos de la guerra de la OTAN en 2011, los objetivos más amplios de la guerra criminal eran parte de la lucha por controlar el resto del continente africano y su vasta riqueza.
Fundamental y estratégico era detener el proyecto y las ambiciones de Gadaffi de unificar el continente africano bajo el liderazgo de Libia, cuyo desarrollo y proyecto político significaban una barrera para la recolonización del continente africano. Solamente en el caso del agua: enormes multinacionales, entre las que se cuentan estadounidenses y francesas, perseguían privatizar su agua dulce y controlar el Sistema de Acuíferos de Arenisca de Nubia que apuntalaría el desarrollo de vecinos como Chad, Egipto y Sudán.
Para ejecutar su plan, Washington primero alentó un conflicto utilizando a los países alrededor de Libia para buscar un casus belli para la acción militar, mientras se ocupó de las necesidades logísticas de los grupos de oposición controlados por la CIA que lanzaron una campaña de sabotaje contra la economía, la infraestructura y el gobierno.
También se habla de cómo fueron infiltrados sectores del gobierno, seguridad e inteligencia de Libia, y se desempolvaron los objetivos imperialistas de Washington, Londres, París y Roma existentes desde la Segunda Guerra Mundial, que buscaban dividir a Libia en tres territorios coloniales.
Por otro lado, en este contexto es importante recordar que Chávez y Gadaffi fueron los artífices de la Cumbre América del Sur-África (ASA), cuya primera reunión se llevó a cabo en la Isla de Margarita durante el año 2010, uno antes de la invasión a Libia.

DIPLOMACIA DEL ESTADO PROFUNDO: MENTIRA Y TRAICIÓN

Hoy en día se sabe que las víctimas de aquellos sucesos fueron presentadas como los agresores en el conflicto mientras las fuerzas del Consejo de Transición, insufladas por mercenarios y combatientes extranjeros, torturaban, violaban y asesinaban a civiles y a los que se interponían en su camino con la ayuda de los bombardeos de la OTAN y el CCG.
Periodistas actuaron como informantes de objetivos y puntos de control, organizaciones de “derechos humanos” formaban parte de una red que justificaba la agresión propagando mentiras sobre los mercenarios, los supuestos ataques de aviones militares libios contra civiles y masacres de civiles cometidas por el “régimen” de Gadaffi, como se vio reflejado con el montaje de un ataque a la Plaza Verde de Trípoli, capital libia, por parte de la cadena qatarí Al Jazeera.
Dicha red de mentiras que se presentó en el Consejo de Derechos Humanos en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, y luego se entregó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, funcionó como base para la guerra contra Libia. Estas mentiras fueron aceptadas sin ninguna investigación iniciada por las Naciones Unidas ni por cualquier otro organismo internacional. Cualquier solicitud libia de equipos internacionales de investigación fue ignorada.
Fue a partir de este punto en adelante que la OTAN utilizó al Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar su guerra de agresión contra Libia con el pretexto de proteger a los civiles y hacer cumplir una zona de exclusión aérea sobre el país árabe. Aunque no fue aceptado oficialmente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P) se estaba mostrando como un nuevo paradigma para la intervención militar de la OTAN. Actores del llamado Estado profundo (Deep State) como Elliott Abrams, o el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), se alinearon con otros “neocons” para reducir Libia a un protectorado africano débil y dividido.
Cabe destacar que, pocos años antes de su persecución y asesinato, Gadaffi había propiciado un acercamiento de Libia con los Estados Unidos y la Unión Europea, por lo que era impensable que Washington y cualquiera de sus aliados pudieran haberse estado preparando para derrocar al gobierno libio cuando los vínculos comerciales entre Libia y Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, España y Turquía (entonces aliada occidental) habían florecido desde 2003.
Analistas hablan del papel medular del líder libio en la disminución de la migración a través del Mediterráneo que tantas muertes ha cobrado desde 2012 a africanos que buscan el “sueño europeo”. En ese sentido, la labor de Gadaffi favorecía las exigencias migratorias de la Unión Europea hoy impactadas en todos sus sistemas sanitarios y educativos, entre otros, por el aluvión de inmigrantes africanos.

LO QUE CHÁVEZ VIO VENIR

Desde aquel contexto en el que veía venir agresiones del mismo estilo contra Venezuela, el Comandante Chávez precisó muchos de los eventos que hoy se han producido tanto en los últimos años como en los más recientes días. Resaltó en todo momento el rol de Venezuela en la unión de América Latina y el Caribe mediante espacios de coincidencia programática como la ALBA-TCP, u otros donde la confluencia es más amplia como Unasur y Celac.
sabia que la agresión de la en sentaría un precedente funesto. Advirtió del peligro de reconocer “gobiernos” paralelos. .

55 personas están hablando de esto

En este contexto, Chávez afirmó en un Consejo de Ministros que la conformación de un Consejo de Transición en Libia, reconocido por Estados Unidos y países de Europa, destruía las bases de Derecho Internacional. “Esto es muy peligroso, como se lo decía a otros presidentes, porque mañana podemos ser uno de nosotros”, enfatizaba en ese momento el Comandante.
Hoy ese presagio parece lo más real posible, y responde a un modelo de intervención, proyectado como en Libia, para destruir a un pivote de la integración regional como es Venezuela. Necesario como con Gadaffi, es que el chavismo caiga para que Estados Unidos pueda consolidar su intento de recolonizar el continente.
Responsable, por otro lado, es señalar las diferencias que existen entre ambos contextos y el equilibrio desfavorable a Estados Unidos en el terreno geopolítico global. Lo que no hace esta amenaza menos creíble, pero sí marca una distancia entre la posibilidad de concreción de este tipo de planes en Venezuela.

Read More

¿Pasará en Venezuela lo que Chávez denunció en Libia?


Antes y durante la agresión internacional que la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) descargaron contra Libia, el presidente Hugo Chávez realizó distintas apreciaciones advirtiendo sobre las particularidades de ese proceso.
En una de sus intervenciones comentó la sorpresa de Muamar al-Gadaffi ante la traición de líderes que decían ser sus amigos, centró su reflexión tanto en la voracidad petrolera de Estados Unidos (5% de la población que consume el 20% de la producción mundial) como en la dictadura del dólar.

CONGELAMIENTO DE FONDOS Y MANIFESTANTES PACÍFICOS 

También hizo alusión al supuesto congelamiento de “las cuentas de Gadaffi”, señalando que en realidad se trataba de un saqueo a las cuentas de Libia, cercanas a los 200 mil millones de dólares, el equivalente a 4 años de producción de petróleo del país. Además del combustible fósil, las finanzas, la economía y los recursos naturales de Libia siempre fueron premios tentadores para los Estados Unidos y sus aliados.
Se preguntaba Chávez por el destino de las reservas internacionales libias afirmando que la motivación de fondo de la destrucción de ese país era el intento de reflotar, en pleno colapso, por parte del capitalismo. Tan evidente es tal afirmación que los fondos libios fueron “congelados” en las arcas de actores financieros como Goldman Sachs, Société Générale SA, Carlyle Group, JP Morgan Chase, Och-Ziff Capital Management Group y Lehman Brothers Holdings, casi todos responsables de la burbuja financiera de 2008.
En otra ocasión, ya convaleciente, el líder de la Revolución Bolivariana reflexionaba sobre el rol de la industria mediática mundial ante la guerra entonces desatada en el mismo país en el que se realizó una operación mediática centrada en convertir a grupos terroristas armados en “rebeldes” o “manifestantes”. Asimismo refirió cómo grupos ejerciendo el rol desestabilizador eran apoyados por un ciclo de información autoalimentada entre medios de difusión masiva y ONGs de derechos humanos para la construcción narrativa de un “Estado fallido”.
Los llamados “manifestantes pacíficos civiles” se convirtieron en excusa para la intervención militar; estaban armados, y cuando esto se hizo más que evidente, comenzaron a presentarse como “fuerzas rebeldes”. Es conocida, además, la campaña mediática que se desató contra Gadaffi, tildándolo de asesino por enfrentar las acciones de esos grupos mercenarios que se apoderaron de territorios enteros y fragmentaron el país.
Ante estos señalamientos, Chávez declaró con cautela para no convalidar el relato de los mismos que le acusaron de ordenar el asesinato de manifestantes en abril de 2002 durante el golpe de Estado encabezado por Washington, y se preguntó en cadena presidencial: “¿Quién condena a Estados Unidos por más de 1 millón de muertos inocentes en Irak, en Afganistán, en el mundo entero?”.

OBJETIVO: ÁFRICA

Además de señalar el interés por las reservas de petróleo y agua, el líder de la Revolución Bolivariana reseñó que el interés geopolítico en la destrucción de Libia tenía que ver con la tarea que estaba haciendo por la “unidad del África”, mediante el apoyo a los países más pobres de aquel continente. Si bien la apropiación de la riqueza financiera y material de Libia eran objetivos de la guerra de la OTAN en 2011, los objetivos más amplios de la guerra criminal eran parte de la lucha por controlar el resto del continente africano y su vasta riqueza.
Fundamental y estratégico era detener el proyecto y las ambiciones de Gadaffi de unificar el continente africano bajo el liderazgo de Libia, cuyo desarrollo y proyecto político significaban una barrera para la recolonización del continente africano. Solamente en el caso del agua: enormes multinacionales, entre las que se cuentan estadounidenses y francesas, perseguían privatizar su agua dulce y controlar el Sistema de Acuíferos de Arenisca de Nubia que apuntalaría el desarrollo de vecinos como Chad, Egipto y Sudán.
Para ejecutar su plan, Washington primero alentó un conflicto utilizando a los países alrededor de Libia para buscar un casus belli para la acción militar, mientras se ocupó de las necesidades logísticas de los grupos de oposición controlados por la CIA que lanzaron una campaña de sabotaje contra la economía, la infraestructura y el gobierno.
También se habla de cómo fueron infiltrados sectores del gobierno, seguridad e inteligencia de Libia, y se desempolvaron los objetivos imperialistas de Washington, Londres, París y Roma existentes desde la Segunda Guerra Mundial, que buscaban dividir a Libia en tres territorios coloniales.
Por otro lado, en este contexto es importante recordar que Chávez y Gadaffi fueron los artífices de la Cumbre América del Sur-África (ASA), cuya primera reunión se llevó a cabo en la Isla de Margarita durante el año 2010, uno antes de la invasión a Libia.

DIPLOMACIA DEL ESTADO PROFUNDO: MENTIRA Y TRAICIÓN

Hoy en día se sabe que las víctimas de aquellos sucesos fueron presentadas como los agresores en el conflicto mientras las fuerzas del Consejo de Transición, insufladas por mercenarios y combatientes extranjeros, torturaban, violaban y asesinaban a civiles y a los que se interponían en su camino con la ayuda de los bombardeos de la OTAN y el CCG.
Periodistas actuaron como informantes de objetivos y puntos de control, organizaciones de “derechos humanos” formaban parte de una red que justificaba la agresión propagando mentiras sobre los mercenarios, los supuestos ataques de aviones militares libios contra civiles y masacres de civiles cometidas por el “régimen” de Gadaffi, como se vio reflejado con el montaje de un ataque a la Plaza Verde de Trípoli, capital libia, por parte de la cadena qatarí Al Jazeera.
Dicha red de mentiras que se presentó en el Consejo de Derechos Humanos en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, y luego se entregó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, funcionó como base para la guerra contra Libia. Estas mentiras fueron aceptadas sin ninguna investigación iniciada por las Naciones Unidas ni por cualquier otro organismo internacional. Cualquier solicitud libia de equipos internacionales de investigación fue ignorada.
Fue a partir de este punto en adelante que la OTAN utilizó al Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar su guerra de agresión contra Libia con el pretexto de proteger a los civiles y hacer cumplir una zona de exclusión aérea sobre el país árabe. Aunque no fue aceptado oficialmente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P) se estaba mostrando como un nuevo paradigma para la intervención militar de la OTAN. Actores del llamado Estado profundo (Deep State) como Elliott Abrams, o el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), se alinearon con otros “neocons” para reducir Libia a un protectorado africano débil y dividido.
Cabe destacar que, pocos años antes de su persecución y asesinato, Gadaffi había propiciado un acercamiento de Libia con los Estados Unidos y la Unión Europea, por lo que era impensable que Washington y cualquiera de sus aliados pudieran haberse estado preparando para derrocar al gobierno libio cuando los vínculos comerciales entre Libia y Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, España y Turquía (entonces aliada occidental) habían florecido desde 2003.
Analistas hablan del papel medular del líder libio en la disminución de la migración a través del Mediterráneo que tantas muertes ha cobrado desde 2012 a africanos que buscan el “sueño europeo”. En ese sentido, la labor de Gadaffi favorecía las exigencias migratorias de la Unión Europea hoy impactadas en todos sus sistemas sanitarios y educativos, entre otros, por el aluvión de inmigrantes africanos.

LO QUE CHÁVEZ VIO VENIR

Desde aquel contexto en el que veía venir agresiones del mismo estilo contra Venezuela, el Comandante Chávez precisó muchos de los eventos que hoy se han producido tanto en los últimos años como en los más recientes días. Resaltó en todo momento el rol de Venezuela en la unión de América Latina y el Caribe mediante espacios de coincidencia programática como la ALBA-TCP, u otros donde la confluencia es más amplia como Unasur y Celac.
sabia que la agresión de la en sentaría un precedente funesto. Advirtió del peligro de reconocer “gobiernos” paralelos. .

55 personas están hablando de esto

En este contexto, Chávez afirmó en un Consejo de Ministros que la conformación de un Consejo de Transición en Libia, reconocido por Estados Unidos y países de Europa, destruía las bases de Derecho Internacional. “Esto es muy peligroso, como se lo decía a otros presidentes, porque mañana podemos ser uno de nosotros”, enfatizaba en ese momento el Comandante.
Hoy ese presagio parece lo más real posible, y responde a un modelo de intervención, proyectado como en Libia, para destruir a un pivote de la integración regional como es Venezuela. Necesario como con Gadaffi, es que el chavismo caiga para que Estados Unidos pueda consolidar su intento de recolonizar el continente.
Responsable, por otro lado, es señalar las diferencias que existen entre ambos contextos y el equilibrio desfavorable a Estados Unidos en el terreno geopolítico global. Lo que no hace esta amenaza menos creíble, pero sí marca una distancia entre la posibilidad de concreción de este tipo de planes en Venezuela.

Read More

¿Pasará en Venezuela lo que Chávez denunció en Libia?


Antes y durante la agresión internacional que la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) descargaron contra Libia, el presidente Hugo Chávez realizó distintas apreciaciones advirtiendo sobre las particularidades de ese proceso.
En una de sus intervenciones comentó la sorpresa de Muamar al-Gadaffi ante la traición de líderes que decían ser sus amigos, centró su reflexión tanto en la voracidad petrolera de Estados Unidos (5% de la población que consume el 20% de la producción mundial) como en la dictadura del dólar.

CONGELAMIENTO DE FONDOS Y MANIFESTANTES PACÍFICOS 

También hizo alusión al supuesto congelamiento de “las cuentas de Gadaffi”, señalando que en realidad se trataba de un saqueo a las cuentas de Libia, cercanas a los 200 mil millones de dólares, el equivalente a 4 años de producción de petróleo del país. Además del combustible fósil, las finanzas, la economía y los recursos naturales de Libia siempre fueron premios tentadores para los Estados Unidos y sus aliados.
Se preguntaba Chávez por el destino de las reservas internacionales libias afirmando que la motivación de fondo de la destrucción de ese país era el intento de reflotar, en pleno colapso, por parte del capitalismo. Tan evidente es tal afirmación que los fondos libios fueron “congelados” en las arcas de actores financieros como Goldman Sachs, Société Générale SA, Carlyle Group, JP Morgan Chase, Och-Ziff Capital Management Group y Lehman Brothers Holdings, casi todos responsables de la burbuja financiera de 2008.
En otra ocasión, ya convaleciente, el líder de la Revolución Bolivariana reflexionaba sobre el rol de la industria mediática mundial ante la guerra entonces desatada en el mismo país en el que se realizó una operación mediática centrada en convertir a grupos terroristas armados en “rebeldes” o “manifestantes”. Asimismo refirió cómo grupos ejerciendo el rol desestabilizador eran apoyados por un ciclo de información autoalimentada entre medios de difusión masiva y ONGs de derechos humanos para la construcción narrativa de un “Estado fallido”.
Los llamados “manifestantes pacíficos civiles” se convirtieron en excusa para la intervención militar; estaban armados, y cuando esto se hizo más que evidente, comenzaron a presentarse como “fuerzas rebeldes”. Es conocida, además, la campaña mediática que se desató contra Gadaffi, tildándolo de asesino por enfrentar las acciones de esos grupos mercenarios que se apoderaron de territorios enteros y fragmentaron el país.
Ante estos señalamientos, Chávez declaró con cautela para no convalidar el relato de los mismos que le acusaron de ordenar el asesinato de manifestantes en abril de 2002 durante el golpe de Estado encabezado por Washington, y se preguntó en cadena presidencial: “¿Quién condena a Estados Unidos por más de 1 millón de muertos inocentes en Irak, en Afganistán, en el mundo entero?”.

OBJETIVO: ÁFRICA

Además de señalar el interés por las reservas de petróleo y agua, el líder de la Revolución Bolivariana reseñó que el interés geopolítico en la destrucción de Libia tenía que ver con la tarea que estaba haciendo por la “unidad del África”, mediante el apoyo a los países más pobres de aquel continente. Si bien la apropiación de la riqueza financiera y material de Libia eran objetivos de la guerra de la OTAN en 2011, los objetivos más amplios de la guerra criminal eran parte de la lucha por controlar el resto del continente africano y su vasta riqueza.
Fundamental y estratégico era detener el proyecto y las ambiciones de Gadaffi de unificar el continente africano bajo el liderazgo de Libia, cuyo desarrollo y proyecto político significaban una barrera para la recolonización del continente africano. Solamente en el caso del agua: enormes multinacionales, entre las que se cuentan estadounidenses y francesas, perseguían privatizar su agua dulce y controlar el Sistema de Acuíferos de Arenisca de Nubia que apuntalaría el desarrollo de vecinos como Chad, Egipto y Sudán.
Para ejecutar su plan, Washington primero alentó un conflicto utilizando a los países alrededor de Libia para buscar un casus belli para la acción militar, mientras se ocupó de las necesidades logísticas de los grupos de oposición controlados por la CIA que lanzaron una campaña de sabotaje contra la economía, la infraestructura y el gobierno.
También se habla de cómo fueron infiltrados sectores del gobierno, seguridad e inteligencia de Libia, y se desempolvaron los objetivos imperialistas de Washington, Londres, París y Roma existentes desde la Segunda Guerra Mundial, que buscaban dividir a Libia en tres territorios coloniales.
Por otro lado, en este contexto es importante recordar que Chávez y Gadaffi fueron los artífices de la Cumbre América del Sur-África (ASA), cuya primera reunión se llevó a cabo en la Isla de Margarita durante el año 2010, uno antes de la invasión a Libia.

DIPLOMACIA DEL ESTADO PROFUNDO: MENTIRA Y TRAICIÓN

Hoy en día se sabe que las víctimas de aquellos sucesos fueron presentadas como los agresores en el conflicto mientras las fuerzas del Consejo de Transición, insufladas por mercenarios y combatientes extranjeros, torturaban, violaban y asesinaban a civiles y a los que se interponían en su camino con la ayuda de los bombardeos de la OTAN y el CCG.
Periodistas actuaron como informantes de objetivos y puntos de control, organizaciones de “derechos humanos” formaban parte de una red que justificaba la agresión propagando mentiras sobre los mercenarios, los supuestos ataques de aviones militares libios contra civiles y masacres de civiles cometidas por el “régimen” de Gadaffi, como se vio reflejado con el montaje de un ataque a la Plaza Verde de Trípoli, capital libia, por parte de la cadena qatarí Al Jazeera.
Dicha red de mentiras que se presentó en el Consejo de Derechos Humanos en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, y luego se entregó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, funcionó como base para la guerra contra Libia. Estas mentiras fueron aceptadas sin ninguna investigación iniciada por las Naciones Unidas ni por cualquier otro organismo internacional. Cualquier solicitud libia de equipos internacionales de investigación fue ignorada.
Fue a partir de este punto en adelante que la OTAN utilizó al Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar su guerra de agresión contra Libia con el pretexto de proteger a los civiles y hacer cumplir una zona de exclusión aérea sobre el país árabe. Aunque no fue aceptado oficialmente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” (R2P) se estaba mostrando como un nuevo paradigma para la intervención militar de la OTAN. Actores del llamado Estado profundo (Deep State) como Elliott Abrams, o el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), se alinearon con otros “neocons” para reducir Libia a un protectorado africano débil y dividido.
Cabe destacar que, pocos años antes de su persecución y asesinato, Gadaffi había propiciado un acercamiento de Libia con los Estados Unidos y la Unión Europea, por lo que era impensable que Washington y cualquiera de sus aliados pudieran haberse estado preparando para derrocar al gobierno libio cuando los vínculos comerciales entre Libia y Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, España y Turquía (entonces aliada occidental) habían florecido desde 2003.
Analistas hablan del papel medular del líder libio en la disminución de la migración a través del Mediterráneo que tantas muertes ha cobrado desde 2012 a africanos que buscan el “sueño europeo”. En ese sentido, la labor de Gadaffi favorecía las exigencias migratorias de la Unión Europea hoy impactadas en todos sus sistemas sanitarios y educativos, entre otros, por el aluvión de inmigrantes africanos.

LO QUE CHÁVEZ VIO VENIR

Desde aquel contexto en el que veía venir agresiones del mismo estilo contra Venezuela, el Comandante Chávez precisó muchos de los eventos que hoy se han producido tanto en los últimos años como en los más recientes días. Resaltó en todo momento el rol de Venezuela en la unión de América Latina y el Caribe mediante espacios de coincidencia programática como la ALBA-TCP, u otros donde la confluencia es más amplia como Unasur y Celac.
sabia que la agresión de la en sentaría un precedente funesto. Advirtió del peligro de reconocer “gobiernos” paralelos. .

55 personas están hablando de esto

En este contexto, Chávez afirmó en un Consejo de Ministros que la conformación de un Consejo de Transición en Libia, reconocido por Estados Unidos y países de Europa, destruía las bases de Derecho Internacional. “Esto es muy peligroso, como se lo decía a otros presidentes, porque mañana podemos ser uno de nosotros”, enfatizaba en ese momento el Comandante.
Hoy ese presagio parece lo más real posible, y responde a un modelo de intervención, proyectado como en Libia, para destruir a un pivote de la integración regional como es Venezuela. Necesario como con Gadaffi, es que el chavismo caiga para que Estados Unidos pueda consolidar su intento de recolonizar el continente.
Responsable, por otro lado, es señalar las diferencias que existen entre ambos contextos y el equilibrio desfavorable a Estados Unidos en el terreno geopolítico global. Lo que no hace esta amenaza menos creíble, pero sí marca una distancia entre la posibilidad de concreción de este tipo de planes en Venezuela.

Read More

OTAN: se bombardeó Yugoslavia “para proteger a los civiles”

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha afirmado que la organización bombardeó la antigua Yugoslavia en 1999 “para proteger a los civiles y detener el régimen” de su entonces presidente, Slobodan Milosevic. Durante una reunión con estudiantes de la Universidad de Belgrado (Serbia), Stoltenberg respondió a cuestiones referentes al bombardeo y sobre la …

La entrada OTAN: se bombardeó Yugoslavia “para proteger a los civiles” aparece primero en laRepublica.es.

Read More

“Hay una guerra imperialista en Siria”

Un proyectil explota sobre la localidad siria de Kobane. FOTO: ARIS MESSINIS (2014).

“A ver quién es el listo que puede explicarnos lo que está pasando en Siria”. Aquellas palabras durante una conferencia sobre medios de comunicación fueron las que empujaron a Grégoire Lalieu, periodista belga de Investig’Action, a escribir Yihad made in USA. A lo largo de sus casi 300 páginas y con la ayuda del diplomático etíope Mohamed Hassan, este libro es una investigación periodística plagada de citas y referencias que pone de relieve las contradicciones de la propaganda y se aferra a los hechos para arrojar luz acerca de lo que está sucediendo en Siria, una guerra que ya ha causado más de 250.000 muertos y 4,5 millones de desplazados.

Tras su lanzamiento en español de la mano de la revista y editorial El Viejo Topo, los autores de esta controvertida obra responden por e-mail a La Marea sin ambigüedades ni rodeos.

Yihad made in USA es una radiografía a la complejidad de la guerra siria. ¿Podrían explicarnos en pocas palabras qué está pasando en Siria ahora mismo?

Mohamed Hassan (MH): Hay una guerra imperialista en Siria. Estados Unidos, Francia, Reino Unido y sus aliados regionales Arabia Saudí, Qatar y Turquía querían cambiar el régimen en Siria usando mercenarios y armando a grupos islamistas. Israel también está implicada. Desearon que el régimen colapsara rápidamente y trataron de romper la línea de resistencia entre Irán, Hezbolá y Siria que contribuyó a la derrota de Israel en Líbano en 2006. Esta guerra también intervino en el programa estadounidense para reorganizar esta región estratégica con el fin de mantener a raya las potencias emergentes de Oriente Medio. En el caso del conflicto sirio, se trata también de una guerra directa contra Rusia. El conflicto en Siria es una especie de ‘Ucrania de Oriente Medio’.

Grégoire Lalieu (GL): Hubo una chispa detonante que resultó en un levantamiento popular en Deraa en 2011. En el contexto de las primaveras árabes, Occidente y sus aliados usaron estas revoluciones como pretexto para hacer cambios de regímenes. Pero los levantamientos fueron secuestrados. Ahora dicen que apoyan al pueblo sirio, pero la mayoría de los sirios defiende a su gobierno y pide que se limpie el país de terroristas apoyados por la OTAN, tal y como reflejan muchas encuestas.

¿Quién es quién en esta guerra?

MH: Gobierno contra terroristas. El gobierno está compuesto por el Partido Baath, el Partido Comunista, el Partido Socialista y otras fuerzas patrióticas. Algunas estaban en la oposición y se unieron al gobierno en la guerra para derrotar a las fuerzas terroristas apoyadas por la OTAN.

GL: No se comenta en medios occidentales acerca de la oposición que se unió al gobierno. Nuestros medios sóloGrégoire Lalieu (izquierda) y Mohamed Hassan, autores de Yihad made in USA. hablan acerca de quienes están en contra del gobierno sirio. Supuestamente la OTAN apoya a rebeldes moderados, pero eso es una broma de mal gusto ya que la rebelión está dominada por grupos terroristas. En primer lugar, las fronteras entre moderado y terrorista no estaban claras. Algunos combatientes saltaron del Ejército Libre Sirio a Al-Nusra y viceversa, lo que llevó a la desaparición del Ejército Libre Sirio. Estados Unidos intentó crear un grupo moderado, destinaron mucho dinero e incluso fuerzas especiales, pero algunos de esos rebeldes moderados se unieron a grupos terroristas y otros huyeron y dieron sus armas a los terroristas. Si Occidente apoya a grupos moderados, ¿dónde están? ¿Por qué no los vemos en televisión? ¿Por qué no sabemos sus nombres?

Bajo el pretexto de “democratizar” Siria, varios países occidentales entregaron armamento y dinero a grupos rebeldes que finalmente se han convertido en un problema. ¿Qué piensan al respecto?

MH: Buscaron la moderación pero fallaron en sus cálculos. Como Occidente no puede mandar sus propias tropas, tuvo que usar grupos armados sobre el terreno, y su socio regional, Arabia Saudí, apoyó a los grupos terroristas para combatir al Ejército sirio. El periodista Seymour Hersh explicó que el antiguo jefe del servicio de inteligencia saudí, el príncipe Bandar, confesó a los oficiales estadounidenses que él podía usar a los grupos sectarios en la región. Estaba equivocado, y ahora hay un retroceso porque esos grupos, al igual que ISIS y Al Qaeda, no son sólo mercenarios, sino que tienen su propia agenda.

GL: La estrategia de la oposición y de Occidente fue presentar al gobierno sirio como un régimen alauí. Los alauís sólo representan el 10% de la población siria, mientras que los sunís son el 70%. Eso llevó a mucha gente a esgrimir eslóganes religiosos en las manifestaciones. Esperaban que la mayoría de la población se volviera en contra del gobierno y que muchos soldados abandonaran el ejército, pero fallaron. Esto destruyó el inicio de una revuelta popular, porque las consignas religiosas atemorizaron a la mayor parte de los sirios. Muchos querían reformas, acabar con la corrupción, más libertades… Pero no querían que en su país estallara una guerra confesional. Tenían el ejemplo de Líbano, y no querían eso. Por tanto, la estrategia confesional contribuyó a dar más legitimidad al gobierno sirio.

¿Por qué se habla tanto del régimen de Al Assad mientras que se guarda silencio sobre los de Arabia Saudí, Qatar, Bahrein y Egipto?

MG: Qatar, Arabia Saudí y Bahrein son Estados-cliente, están totalmente alineados con las políticas de Occidente. Son Estados feudales controlados por familias que tienen apoyo del imperialismo occidental, no podrían estar ahí si fuera de otra forma. Son camelleros con bases militares estadounidenses.

GL: Siria solía representar el nacionalismo árabe. El nacionalismo es un gran problema para el imperialismo porque pretende que los árabes saquen provecho de sus propios recursos, sin permitir que las empresas occidentales metan la mano en sus bolsillos. Desde el año 2000 el gobierno sirio intentó estar menos aislado, hizo algunas reformas económicas y cooperó en la guerra contra el terrorismo. En aquel entonces, Al Assad fue invitado por [Nicolas] Sarkozy para el desfile del 21 de julio. Gadafi también fue invitado a París. Pero no fue suficiente desde el punto de vista económico, y Siria mantuvo alianzas con Irán, Hezbolá, Hamás y Rusia, algo inaceptable para las fuerzas occidentales.

¿Hasta qué punto es posible hablar de buenos y malos en esta guerra?

GL: La vida no es en blanco y negro. La guerra siempre es terrible. En el caso del conflicto sirio, lo importante es encontrar una solución para poner fin a la guerra. Hace cinco años ya dijimos que este conflicto sólo podía tener una solución política. El problema es que el llamado “Grupo de Amigos de Siria” siempre sabotea las negociaciones. Mientras los sondeos revelaban que Al Assad tenía el apoyo de la mayoría de la población y el ejército sirio ganaba sobre el terreno, los “Amigos de Siria” siempre dijeron que la retirada de Al Assad era una condición sine qua non para negociar.

Los periodistas aún empleamos términos como “islamista” sin reparar demasiado en su complejidad. ¿Cuál es el resultado de esta ambigüedad?

GL: El resultado es que mucha gente pone en el mismo saco a terroristas, políticos, progresistas, conservadores y así sucesivamente. Tal y como explicamos en el libro, hay diferentes líneas de islamismo. Sucede igual en el cristianismo: no pondríamos en la misma línea a Angela Merkel, la Teología de la Liberación y Anders Breivik. ¿Por qué hacer eso con el islamismo?

Algunos argumentan que mantener a Al Assad en el gobierno es la única solución del conflicto. Otros piensan que la guerra continuará si Al Assad no se marcha. ¿Ven otras salidas para poner fin a la guerra?

MG: La guerra se acabó. Puedes crear una guerra, pero no predecir su resultado. La OTAN pensó que derrocaría a Al Assad rápidamente, nunca esperó tanta resistencia ni la intervención de Rusia, y esto ha cambiado el balance de poderes en la región. Turquía también cambió de parecer. Arabia Saudí tendrá problemas, pues apostó demasiado en la guerra siria y perdió. Un proverbio somalí dice: “si cavas un agujero contra tu enemigo, no lo hagas demasiado profundo. Puede que seas tú quien caiga en él, y si es demasiado hondo, no podrás salir”. Esa es la situación de Arabia Saudí.

El conflicto sirio está siendo retransmitido por medios relativamente nuevos, entre otros Al Jazeera y Russia Today. Sin embargo, al igual que sucede con otros medios como CNN o la BBC, estas cadenas también tienen sus propios intereses. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos para encontrar información objetiva sobre lo que sucede en Siria?

GL: El problema con los medios occidentales ocurre cuando cuentan la misma historia, y esto siempre sucede cuando la OTAN está envuelta en una guerra. La aparición de nuevos medios enriquece el pluralismo informativo. Por supuesto, pueden tener sus propios intereses y, por tanto, la solución está en las manos de los ciudadanos. La información no es una pizza precocinada que sólo hay que introducir en el horno. Estar informado implica hacer los deberes, hay que consultar diferentes fuentes, comparar hechos y tratar de obtener una opinión propia.

faldon_noticias

Más en lamarea.com

Read More