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Lengua oficial:
Árabe y lenguas berebere
Tipo de gobierno:
Monarquía constitucional
Máximo mandatario:
Mohamed VI
Población:
35,3 millones de personas
Moneda:
Dirham marroquí
PIB: 93.635 millones de euros (2016)
Puesto Índice de Desarro…

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Datos escandalosos sobre la Frontera Sur (que no escandalizan al Estado)

Una nueva avalancha. Dos mujeres más muertas. Y las autoridades continúan mirando para otro lado. A veces, negando u obviando la realidad. Otras, vulnerando directamente los derechos humanos. El caso de las porteadoras, mujeres que llevan pesadas mercancías que cargan durante horas sobre su espalda y aguantan colas, avalanchas y empujones, representa una de las cuestiones más escandalosas en la frontera de Ceuta y Melilla.  Según el informe audiovisual #DDHHFronteraSur, hacia el restablecimiento de la legalidad, realizado por Irídia – Centro por la Defensa de los Derechos Humanos, Fotomovimiento y Novact, estas mujeres marroquíes, de en­tre 35 y 60 años, tienen un sa­la­rio que os­ci­la en­tre los tres y los cinco eu­ros por bul­to.

«La vio­len­cia po­li­cial a am­bos la­dos de la fron­te­ra es una de las que­jas re­cu­rren­tes tan­to de las por­tea­do­ras como de las per­so­nas que tra­ba­jan en la zona. Es ha­bi­tual que vean sus bul­tos ras­ga­dos o re­qui­sa­dos, y que se en­fren­ten a si­tua­cio­nes de vio­len­cia ver­bal y fí­si­ca. La ges­tión de los pa­sos se rea­li­za por los po­li­cías que no es­tán pre­pa­ra­dos para di­cho tra­ba­jo, que re­quie­re ca­pa­ci­dad de diá­lo­go y me­dia­ción», denuncia el informe.

El documento calcula que unos 50.000 tra­ba­ja­do­res trans­fron­te­ri­zos, entre ellos las porteadoras, cru­zan a dia­rio. En la siguiente infografía destacamos otros datos igualmente escandalosos de la Frontera Sur, donde se siguen produciendo también las denominadas devoluciones en caliente, legalizadas por el Gobierno.

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El espionaje de Marruecos soborna a policías franceses de la lucha antiterrorista

Estado de emergencia en Francia tras los atentados terroristas en París en 2015.

El Gobierno de Marruecos compró la voluntad de agentes de la policía francesa para obtener ficheros S, calificados de alto secreto y que contienen información confidencial y sensible principalmente sobre personas bajo investigación por su posible relación con el yihadismo y el espionaje extranjero, según desveló en exclusiva el diario Libèration.

Las autoridades galas han confirmado que llevan meses investigando este asunto, con la atención puesta sobre Charles D., capitán de policía desde 2014 en el Aeropuerto de Orly, el segundo más grande de París, que se sospecha suministró entre 100 y 200 de estos ficheros de alto secreto a un agente marroquí, de forma ilegal y a cambio de dinero en efectivo y viajes de lujo a Marruecos y Angola con todos los gastos pagados. Este agente, de 59 años, estaba al frente de un equipo de siete policías de fronteras dedicados a la lucha antiterrorista y la vigilancia del aeropuerto. De momento el gobierno marroquí no se ha pronunciado al respecto.

Portada del diario francés Libèration, 5 de septiembre de 2017.Un tribunal de Cretéil (municipio de la región parisina) mantiene bajo arresto al agente desde el pasado 31 de mayo, acusado de corrupción y violación del secreto profesional, así como a Driss A., un empresario de origen marroquí que supuestamente ejerció de intermediario entre el policía y el agente secreto de Marruecos. Según explica Libèration, Driss A. ocupa un cargo directivo en la empresa de vigilancia privada ICTS, responsable de la seguridad del aeropuerto de Orly. La instrucción del caso revela que el agente Charles D., de origen congoleño, ya había tenido problemas al frente de una división de inmigración y seguía las órdenes del empresario Driss A., a quien llamaba «señor director». El gran volumen de llamadas telefónicas entre el policía y el empresario al servicio del servicio secreto marroquí da cuenta de la estrecha relación entre ambos.

El agente secreto marroquí que completa la ecuación es Mohamed B., sospechoso de ser el receptor de los documentos secretos que Charles D. facilitaba a Driss A. «Empecé a hacerlo tras los eventos del Bataclan. Le doy una media de dos o tres [ficheros S] cada semana», reconoció el policía detenido a los investigadores, según la instrucción del caso a la que tuvo acceso Libèration. Charles D. reconoció los cargos que le imputan y explicó que lo hacía para que las autoridades marroquíes pudieran vigilar a sospechosos yihadistas a su regreso a Marruecos. A la pregunta de por qué Marruecos no solicitaba esa información por canales oficiales y legales, el agente de policía respondió que «no había confianza porque había tensiones entre Francia y Marruecos».

El abogado de Charles D., Blandine Russo, utilizó los atentados de Barcelona para argumentar a favor del agente de policía. «Los atentados en España fueron cometidos por marroquíes, lo que prueba la importancia de la cooperación con los secvicios secretos del Reino [de Marruecos]», explicó el letrado. La policía francesa investiga también ingresos en efectivo y sin declarar, entre ellos uno de 10.000 euros, en la cuenta bancaria del agente Charles D.

Los investigadores pudieron saber que esta filtración de documentos al espionaje marroquí comenzó en 2015 y no se limitó a ficheros S relativos de personas relacionadas con el islamismo radical. Entre los papeles hallados en casa de Driss A. había información sobre altos cargos argelinos, incluidos dos ministros, así como documentos de la embajada argelina.

Este no es el único encontronazo entre los servicios secretos de Marruecos y las autoridades francesas. En febrero de 2014 la Justicia gala ordenó detener a Abdelatif Hamouchi, jefe de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST, servicio secreto marroquí), acusado de torturar a dos marroquíes y un saharaui en territorio francés. Hamouchi se encontraba en la embajada de Marruecos en París, pero logró huir en un episodio digno de película de acción. El rey de Marruecos, Mohamed VI, se tomó el episodio como una afrenta personal y, ante la negativa del entonces presidente François Hollande de intervenir ante los jueces en favor de Hamouchi, decidió cortar toda la cooperación judicial y en materia de espionaje con las autoridades galas.

Un año después, en enero de 2015, un grupo de yihadistas atentó contra la redacción del semanario Charlie Hebdo. Tras ese ataque, Hollande decidió normalizar a toda costa el intercambio de información antiterrorista de Francia con Marruecos. Para ello, concedió a Hamouchi la medalla de Oficial de la Legión de Honor, la máxima condecoración de la República francesa.

Durante el año en que Marruecos se negó a cooperar con Francia en la lucha antiterrorista tras el episodio de Hamouchi, el Ministerio del Interior español concedió a Hamouchi la Cruz honorífica al Mérito de la Policía.

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Marruecos condena a los presos políticos saharauis de Gdeim Izik

El Tribunal de Apelación de la localidad marroquí de Salé ha condenado a los presos políticos saharauis de Gdeim Izik a penas que van desde los dos años de cárcel a la condena perpetua. El Tribunal Supremo marroquí había anulado una anterior sentencia dictada por la justicia militar, de 20 años a perpetuidad, por falta de pruebas y ante una oleada de protestas internacionales.

La historia se remonta a finales de 2010, cuando más de 20.000 saharauis residentes en el Sáhara Occidental ocupada por Marruecos erigieron sus haimas a 15 kilómetros de El Aaiún y crearon un campamento protesta bautizado como “Dignidad” (Gdeim Izik) para protestar contra las malas condiciones de vida y la discriminación laboral que sufre la población autóctona de la antigua provincia española. Cuando las autoridades marroquíes enviaron a la policía y el ejército a desmantelar el campamento, los saharauis enarbolaron consignas independentistas y se iniciaron los enfrentamientos violentos en los que murieron 11 gendarmes y dos saharauis. En aquel momento, Marruecos expulsó del territorio a todos los periodistas.

El campamento Gdeim Izik fue el precursor de la Primavera Árabe, según varios analistas y pensadores, incluido Noam Chomsky, y el episodio más violento entre marroquíes y saharauis desde que el Frente Polisario y Rabat firmaron el alto el fuego en 1991 para organizar un referéndum de autodeterminación que dirima el futuro del último territorio africano pendiente de descolonización y cuya soberanía, en términos legales, sigue correspondiendo a España.

En diciembre de 2016 se reabrió el caso por la vía civil, con una primera vista que duró seis horas y que estuvo plagada de momentos de tensión. Aquella sesión fue aplazada por orden del juez después de que los imputados y sus familiares esgrimieran lemas a favor del referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental.

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Dos soldados marroquíes condenados a cadena perpetua por ayudar a saharauis

Hombre saharaui con turbante cerca del campamento de refugiados de Dajla, Tindouf. Foto: José Bautista.

El Tribunal Militar de Rabat ha condenado a cadena perpetua a dos soldados del Ejército marroquí por «incorporarse al enemigo» e incurrir en delitos de alta traición al ayudar a que civiles saharauis huyeran hacia los campos de refugiados de Tindouf, situados al sur de Argelia y gestionados por el Frente Polisario.

Según la información del diario local Assabah y que difundió la Agencia EFE, los militares, con rango de sargento y sargento primero, están destinados en Bir Ganduz, en la zona sur del Sáhara Occidental. El Tribunal Militar de Rabat afirma, además, que estos soldados son culpables de «incitar a la incorporación a grupos rebeldes», en alusión al Frente Polisario, considerado grupo terrorista en el Reino de Marruecos. Los condenados fueron espiados durante varios meses por la Gendarmería Militar, que finalmente los arrestó en marzo. Entre las pruebas aportadas por este cuerpo de policía político-militar hay mensajes de redes sociales que los soldados condenados enviaron a «partes cercanas al enemigo fuera del territorio nacional», así como banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

En 1975, tras la fugaz salida de España de la provincia del Sáhara Occidental ordenada por el entonces príncipe en funciones Juan Carlos de Borbón, Marruecos y Mauritania se anexionaron el territorio y dieron comienzo a una guerra que se prolongó 16 años. En 1991 Marruecos y el Frente Polisario, representante oficial del pueblo saharaui, firmaron el alto el fuego e iniciaron conversaciones en aras a un referéndum de descolonización organizado por Naciones Unidas que hasta el día de hoy no se ha celebrado.

Actualmente la población saharaui vive dividida entre los territorios ocupados por Marruecos y los campamentos de refugiados de Tindouf, Argelia. En junio el expresidente de Alemania Horst Köhler asumió la responsabilidad de desbloquear esas negociaciones después de que en 2016 se vivieran varios sucesos que estuvieron a punto de poner fin a la paz entre ambas partes. Actualmente entre los principales puntos de fricción de Marruecos y el Frente Polisario están los acuerdos comerciales con la Unión Europea y el macrojuicio contra 24 saharauis por las protestas de Gdeim Izik, entre otros.

El juicio contra los soldados marroquíes que ayudaron a ciudadanos saharuis no contó con la presencia de periodistas internacionales. La labor informativa es especialmente compleja en los asuntos relacionados con el conflicto saharaui, así como en el territorio del Sáhara Occidental bajo control marroquí. En 2016 la policía alauí expulsó a almenos 100 extranjeros de la antigua colonia española, según la Agencia EFE.

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