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La descomposición

La primera muestra de una descomposición se atisba en el rostro. La tez se torna blanquecina, los sudores fríos comienzan a humedecer las sienes y se empiezan a descolgar las pieles. Una descomposición es imposible de ocultar, la degradación es palpabl…

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Los usuarios de Twitter se ríen de Mariano Rajoy por no saber en que año vive

El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha intervenido hoy en un acto público en Galicia. En el acto se inauguraba la ampliación de un puente y Rajo aprovechó la ocasión para lanzar unas palabras a los medios de comunicación que allí se encontraban. Rajoy ha apelado a tender y ampliar puentes “que unen y no […]

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El no-Gobierno y su realidad inventada

Las últimas declaraciones de Rajoy y su banda –no diré los “últimos hechos” porque lo de hacer no es lo suyo– han acabado de convencerme. Y no bromeo en absoluto: este tipo no nos gobierna. Así, sencillamente. Hará otras cosas, quién sabe: andar deprisa, leer prensa deportiva, dejarse grabar de vez en cuando, acudir a un lugar al que aún llamamos Parlamento, y así. Pero no gobierna. Ni él ni nadie de estos que conocemos y que, más o menos, con cierta frecuencia le rodean.

No me refiero a que su Gobierno actúe mejor o peor, sino a que no es eso exactamente lo que se dedican a hacer. ¿Qué, pues? Difícil describirlo. Algo así como un teatro básico en el que basta con asomar la cabeza un par de veces a la semana –si eres ministra de Sanidad, puedes reservarte y aparecer solo en manis de derechas–, abrir la boca y dejar que escape un lugar común, “por activa y por pasiva”. Tiene su intríngulis, y quienes asistimos al espectáculo en primera fila lo sabemos.

Con objetivo de evitar sobresaltos, han construido un sistema básico de vida/comunicación según el cual se elimina la realidad –incluso puede que hayan desechado la idea misma de “realidad”– y se crea una narración que la sustituya. Para que dicha narración inventada por aquellos que no nos gobiernan funcione, esa a la que ellos llaman “realidad” e incluso “nueva realidad”, resulta imprescindible que la escriban cada día de forma breve y esquemática, pero contundente. Después, se la reparten y aquellos encargados de asomar la cabeza durante esa jornada la repiten con mucha circunspección, sea cual sea el entorno o tema para el que hayan sido reclamados.

Lo llaman “argumentario” y su no-realidad sirve igual para quienes no nos gobiernan y para quienes tampoco hacen de oposición.

Todo lo anterior sería impensable sin la participación entusiasta de los medios de información. Pero es que cuando un Gobierno ha pasado directamente a no gobernar, se da por hecho que los medios informativos tampoco informan. Oiga, sin aspavientos. A estas alturas, en las que quienes debían informar siguen manejando la posibilidad de que el “M. Rajoy” de los Papeles de Bárcenas no sea “Mariano Rajoy”, no cabe el aspaviento.

Bueno, todo lo anterior sencillamente hay que saberlo. Es así. Y a poco que rasques te das cuenta de que ese pasmarote –sea cual sea— que suelta su cagarruta argumentaria del día ante una cámara o micrófono, no tiene ni necesidad de ni capacidad de gobernar un país. De la misma forma que un día aparece por fin la prueba de que los empresarios les pagaban para participar en el reparto de lo NUESTRO, y como si tal cosa.

Pero tengo miedo. Soy antigua y todavía necesito saber quién roba, quién permite el robo, quién construye el robo y quién alimenta a los ladrones… quién inventa la mentira.

Y, sobre todo, quién nos gobierna. Y no lo digo en broma, que con miedo se bromea mal.

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Rajoy disuelve el Parlament de Cataluña y convoca elecciones en diciembre

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras su intervención en el Senado. Foto: Moncloa / Diego Crespo.

Horas después de que el Parlament de Catalunya declarase la independencia de la República catalana (70 votos a favor, 10 en contra, 2 en blanco -y el resto de parlamentarios ausentes-), el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha calificado como “acto delictivo” la decisión unilateral del legislativo catalán. Durante su comparecencia sin preguntas, Rajoy ha anunciado la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución, una decisión que esta misma tarde había recibido el visto bueno del Senado (81% de los votos a favor) y que justo después ratificó en sesión extraordinaria el Consejo de Ministros.

El presidente español ha avanzado que el Gobierno central asume la gestión de las competencias de la Generalitat catalana. Rajoy ha dado la orden de cesar a todo el Govern, incluyendo al president catalán, Carles Puigdemont, así como a su vicepresidente, Oriol Junqueras, y a todos sus consejeros. Además, Rajoy comunicó que el Parlament queda disuelto y convocó elecciones autonómicas “libres, limpias y legales” para el próximo 21 de diciembre para, según sus propias palabras, “restaurar la democracia en la comunidad autónoma”.

Rajoy pidió tranquilidad a los ciudadanos de España y Cataluña y aseguró que “las cosas se harán bien, con mesura, con eficacia, como hemos hecho hasta ahora”, y subrayó que “España es un país serio”.

Además, según explicó, el Ejeutivo va a estar “a la altura de las circunstancias” y ya ha presentado ante el Tribunal Constitucional un recurso contra la declaración unilateral de independencia aprobada este viernes por el Parlamento catalán, y señaló también la destitución de Pere Soler, director de los Mossos d´Esquadra. Entre los cargos que quedan relegados de sus funciones también se encuentran los delegados de la Generalitat en Madrid y ante las instituciones europeas en Bruselas, así como los cargos directivos de Diplocat (servicio exterior de la Generalitat). “El Estado dispone de medios suficientes para, de forma pacífica y moderada, recuperar la normalidad legal”, aseguró el presidente español, que agradeció el apoyo del PSOE y Ciudadanos a la decisión del Ejecutivo central.

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El Gobierno exige a Puigdemont que rectifique su respuesta antes del jueves

Carles Puigdemont, en el Parlament | La Marea

El Ejecutivo ha exigido al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, que “vuelva a la sensatez”, tras analizar el contenido de la carta remitida este lunes por el mandatario catalán a Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno exigió a Puigdemont a que resolviera la duda sobre si había proclamado, o no, la independencia de Cataluña. La respuesta del president se mantiene en la ambigüedad mantenida hasta el momento para no provocar la fractura en en el seno del independentismo.

“Está en su mano evitar que se den los siguientes pasos”, ha advertido la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien ha recordado a Puigdemont que “el plazo que ahora nos marca es el del jueves a las diez de la mañana”. Esto implica la activación del segundo requerimiento previo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución española. Ese día y a esa hora, el Ejectutivo trasladará al Senado las medidas propuestas adoptadas tras un Consejo de Ministros.

“Puigdemont sigue teniendo en su mano la solución. Que conteste sí o no”, ha insitido Sáenz de Santamaría. En su opinión, el presidente de la Generalitat aún “tiene la oportunidad de decir que no tiene que revocarla [la declaración de independencia] porque no la ha declarado”. “Tiene una oportunidad de rectificar”, ha remachado.

“Me gustaría recordar una cosa al señor Puidemont. El artículo 155 no es para suspender el autogobierno, es para que el autogobierno se ejecute de acuerdo con la legalidad”, ha afirmado la vicepresidenta. Además, ha asgurado que “nadie le niega el diálogo, pero el diálogo tiene que hacerse dentro de la Ley”. “El diálogo no se exige, se practica”, ha concluido.

Una carta de dos páginas

En su carta, Puigdemont no contesta de forma explícita al requrimiento de Moncloa. El presidente catalán se muestra abierto a iniciar un diálogo en el plazo de dos meses a cambio de que el Gobierno cese en la represión y las actuaciones judiciales. La misiva, de dos páginas, hace una única mención al cuestionamiento exigido por parte del Gobierno de España: “La suspensión del mandato político surgido de las urnas el 1 de octubre demuestra nuestra firme voluntad de encontrar la solución y no el enfrentamiento”.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ya había adelantado la postura del Ejecutivo a la respuesta de  Puigdemont asegurando que no responde a la preguna exigida. El Gobierno advirtió que si la respuesta no fuera satisfactoria se activaría el ultimátum del requerimiento expresado en el artículo 155 de la Constitución.

Carta de Puigdemont a Rajoy

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Las grandes compañías españolas apoyan y aprovechan las privatizaciones en Brasil

Mariano Rajoy junto al presidente Michel Temer. Foto: Mercosur.

Difícil de construir, fácil de destruir. Brasil vive uno de los periodos más convulsos de las últimas décadas, pero la magnitud de los hechos y la velocidad con que se suceden dificultan la visión del conjunto. El gobierno –no electo– que preside el conservador Michel Temer avanzó en septiembre el paquete de privatizaciones más grande en la historia reciente del país, que afecta a 57 empresas públicas e infraestructuras. Este martes fue más allá al anunciar que sopesaba privatizar también Petrobras, la petrolera semiestatal de Brasil que es, además, la compañía más grande de América Latina.

Varias de estas privatizaciones coinciden con distintas peticiones formuladas por empresarios españoles en los últimos años. Un gesto que, según el periodista brasileño Pericles Carvalho, revela la desesperación del gobierno de Temer por recuperar la desconfianza ante los inversores.

Varias privatizaciones coinciden con peticiones formuladas a Temer por empresarios españoles. De las 57 empresas públicas en venta, la mayoría corresponden a los sectores del transporte, la construcción, la energía y las telecomunicaciones, en los que las multinacionales de España (entre ellas, varias antiguas compañías públicas) se hicieron fuertes en los años 90. Destacan el rol y la presencia de las constructoras Abertis, Sacyr, ACS, Ferrovial y OHL, que ya han mostrado interés por un lote de ocho autopistas y otras infraestructuras; Telefónica, que estudia hacerse con el control del primer satélite nacional de Brasil (su principal mercado, por delante de España); en el sector energético, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Repsol y Red Eléctrica de España estudian pujar por varias centrales hidroeléctricas, empresas de distribución (incluida Eletrobras, la mayor eléctrica del país), líneas de transmisión y pozos petrolíferos.

El presidente Michel Temer con Ana Botin, presidenta del Grupo Santander. Foto: Beto Barata/PR.

Aena, Adif y Renfe podrían hacerse con el control de algunos de los aeropuertos más rentables y transitados del país, además de la autopista Ferrovia Norte-Sur, la “espina dorsal del transporte ferroviario en Brasil”. Algunos analistas apuntan a que el Banco Santander (tercera mayor entidad bancaria de Brasil), será uno de las que sacarán más provecho al financiar concesiones y privatizaciones en ese país, mientras aguarda la reforma financiera prometida por el gobierno de Temer.

Puede leer el reportaje íntegro en #LaMarea53, a la venta en nuestro kiosco por €1,90.

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Ficción de miseria

Mariano Rajoy, durante su investidura como presidente el 29 de octubre de 2016. Foto: CONGRESO.ES

La moción de censura me pilla lejos, aunque, probablemente, esto sea problema mío. No teman, no voy a emplear ese argumento populista tan del gusto de los tertulianos de derechas de aludir a lo tedioso de las formas parlamentarias cuando lo que se dice en el hemiciclo no interesa a los oídos satisfechos con lo que hay. Seguí la sesión de ayer de forma fragmentada, más pendiente de mi incertidumbre que de la de todos, que al final es lo que ha impulsado esta reprobación al partido del Gobierno que, como su presidente, dormita a ratos y a ratos monta bronca, calla cínico o responde con ironía de farmacéutico redicho al chico que le sirve los cafés.

Irene Montero, de la que no soy admirador, sorprendió con una gran intervención donde fue capaz de mantener por dos horas una dureza fría sin caer en la astracanada, bajando a tierra los conflictos del país, esto es, poniéndoles caras y contextos. La respuesta, que ya se da tanto en redes sociales y medios como en sede parlamentaria, fue la de un Rajoy que solo pasaba por allí o que veía todo como una exageración radical, mientras que sus diputados y periodistas en una confusión que empieza a resultar dolorosa aludieron a la relación sentimental de Montero en un gesto que, además de machista, está ya manido y carece por completo de interés. A menudo nuestras formas de criticar definen nuestro universo ideológico, en este caso se diría uno muy reducido, como de portero cotilla que mira de arriba a abajo a la nueva vecina que no se pliega a las expectativas.

Iglesias sacó su lado pedagógico y tranquilo, en un intento de quitarse el manto de extremista, que es eso que los señores que escriben editoriales te echan por encima cuando sacas los pies de su tiesto. Le vino bien porque así se desprende de cierta bravuconería que le sale al saberse por encima, y probablemente estarlo, de gran parte de la bancada popular. Pero también le hizo perder algo de ese brillo arrogante que hay que sacar cuando los torpes con pasta te miran por encima del hombro confundiendo capacidades con posición.

Es el eterno problema, posiblemente irresoluble, de quien necesita limpiar un campo de malas hierbas pero no puede permitirse incendiar el bosque. De Rajoy, de nuevo, habría que destacar más las alabanzas recibidas por hacer su trabajo que su trabajo en sí. Parece, para los cronistas de lo inevitable, que el paso del plasma y la madriguera a la tribuna es de por sí digno de mención para dar figura de estadista a alguien que, siendo inteligente, ha jugado a hacerse el tonto con gran maestría.

A mí, sin embargo, que no soy muy aficionado a la dialéctica como juego, sobre todo si ésta es refranero más lugar común, me hizo levantar la vista una frase del presidente. “Ficción de miseria”, dijo Rajoy, refiriéndose al bloque de cuestiones laborales y sociales que Iglesias le planteó desglosando los problemas cotidianos a los que los ciudadanos, concretamente esos que venden su fuerza de trabajo, se enfrentan cuando carecen de él o están sumidos en la precariedad. Y me hizo levantar la cabeza, de la forma en que un perro se gira brusco al ver a una paloma, porque reconocí, más que una excusa, una falta de respeto.

Entiendo que haya quien no confíe en Iglesias y Montero, entiendo que ser de derechas puede ir más acorde con una tradición personal de conservadurismo incompatible con lo que se percibe como un cambio brusco, entiendo hasta el mal gusto de ser un número en las cifras de los que se han quedado atrás y seguir empecinado en el voto a los de la gaviota por las más variopintas razones. Lo que no entiendo, ni admito, ni soporto, es que alguien al que suponemos sobradamente informado sobre la situación del país hable de ficciones de miseria. Porque lo peor de los discursos de Iglesias y Montero no fue si ellos lo harían mejor y perdonen la estupidez esa de gobernar para todos o si disponen de soluciones eficaces para hacer frente a los enormes problemas que relataban, sino que, simplemente, todos esos problemas eran tan ciertos como el paso de los días.

Las cifras económicas, que se pretenden infalibles e imparciales, no suelen ser más que un arte para adaptar lo que ocurre a los intereses de quien maneja el estudio. Así, cuando Rajoy maneja sus cifras construye ficciones de lujo y esplendor, que quizá sean ciertas para esa parte pequeñísima de la población que decide sobre nuestras vidas entre copas y miradas al escote de las azafatas en los palcos de los grandes estadios, que quizá sea inaprensible para esos exitosos y adaptados periodistas que comparten también miradas, copas y palco, pero que resultan hirientes para quien sabe lo que es manejarse cada mes con cifras en la cuenta del banco que nunca sobrepasan los tres dígitos y que acaban al final del mes, a menudo, en dos o ninguno.

Lo que jode, y perdonen la expresión, no es si Montero es novia de Iglesias, si su intervención fue tediosa para el repentino gusto retórico de los analistas, si esta moción de censura es apropiada para la estabilidad del país. Lo que jode es vivir, efectivamente, en una inestabilidad constante, dando tumbos como una peonza, incapaces de saber dónde nos caeremos muertos no dentro de 30 años sino tan sólo de 30 días. Lo que jode es escuchar hablar con soltura de la escasez a tu gente, a esa que no se puede permitir el lloro porque las lágrimas no cotizan ni suman días para el siguiente paro.

Lo que jode es ver la alegría por la aspiración conseguida al mileurismo y que te entreguen un papel de menú del día y repares en que el precio, unos 20 euros, corresponde a la ficción de seguridad con la que la clase media pasa sus sobremesas mientras que a ti te toca manta y bocadillo en el césped porque hasta en eso hay clases. Lo que jode es ver los anuncios de créditos rápidos protagonizados por señoras andaluzas con acentazo que están en esa edad donde, en vez de disfrutar de su jubilación, tienen que andar haciendo piruetas para echar una mano a hijos y nietos.

Lo que jode es conocer a gente que mientras que se prepara una oposición se saca unas perras con esta chamarilería posmoderna de hazme una rebajita, guapi. Lo que jode es ver a alguien a quien quieres comerse kilómetros y dolores y encima que te lo cuente con una media sonrisa. Y eso que ni se nos ha ocurrido citar a los que se quedan sin casa, a los que tienen que ir a la beneficencia o a los que tapizan con sus cuerpos entre cartones el centro de las grandes ciudades. El ahora qué, la Balsa de la Medusa cotidiana, joden, sobre todo, porque ya nos hemos acostumbrado a ellas, más que por abnegación porque no nos queda otra mientras que sigamos siendo disciplinados aprendices del consenso. Jode porque no son ficciones de miseria, jode porque son pedazos de realidad.

 

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Febrero, por Dios Tuitero

Pablo Iglesias, junto a los miembros del Consejo Ciudadano elegido en Vistalegre II. Foto: PODEMOS

Febrero es mi mes favorito porque es el más corto del año, así tengo que aguantaros menos días. Estas semanas hemos descubierto que, según un amigo de Donald Trump, “París ya no es más París”, que a saber lo que era antes para estos tipos. Desde luego, para el Barça, después del 4-0, ya es otra cosa. Nosotros podríamos decirle al Señor Naranja que, tras su elección, “América ya no es más América”. ¿Y sus declaraciones hablando del inexistente atentado en Suecia? Ya veréis cuando se entere de que, en Ecuador, Lenin ha ganado las elecciones.

En España, todo en orden. Ha sido un mes de convenciones políticas, ya sabéis, Vistalegre y Pepelandia, mientras en el PSOE a Susanita se le rebela el ratón. El estado de la cuestión es más o menos así, a ver si coincidís conmigo (y si no, me da igual, que para eso soy Dios):

– El PP. La organización criminal conocida como Partido Popular vive días de gloria. Con la izquierda más dividida y desorientada que nunca, no necesitan ni disimular. Tienen muy fácil batir su propio récord de permanencia en el poder, establecido en 36 años por su padre político y guía espiritual Francisco Franco, al que homenajean siempre que pueden.

Este mes han celebrado su Congreso de Adoración Mariana, con gran éxito de crítica y público. Es decir, crítica, ninguna, como siempre en el PP, y público, lo justo, los asistentes, que a ellos lo que les gusta es privatizar. Este febrero además nos han deleitado otorgándole a Santa Rita Barberá, patrona del pitufeo, la “Llave de Oro del Municipalismo”, y con la creación del hashtag #YoConPedroAntonio, el primer Trending Topic de apoyo a un imputado por corrupción en España, en relación al presidente de Murcia, qué hermosa eres. ¡Enhorabuena!

– Podemos. ¿Qué os voy a contar que no se haya dicho ya? Del ¡Sí se puede! al ¡Unidad, unidad! Pablo ha entendido lo de la unidad, como referido a uno, él. El partido “de la gente” ha pasado a ser el partido de Pablo Iglesias. Errejón, desterrado a la Comunidad de Madrid 2019, y la transversalidad, el eje del tablero y el núcleo irradiador al trastero. ¿Cómo se pretende llegar a gobernar algún día España sin atraer nuevos votantes y sin pactar con otras fuerzas políticas? Misterio. A lo mejor es que ya no se trata de gobernar, sino de otra cosa.

– PSOE. En el PSOE hay un chico nuevo en la oficina. Se llama Pdr Snchz y ha pegado un giro a su vida. El amigo de Ciudadanos y matarife del artículo 135 es ahora más rojo que nadie, y va por ahí diciendo que sus rivales en el partido no son de izquierdas. Si medio partido te detesta, todos los exsecretarios generales echan pestes de ti, tus antiguos colaboradores te repudian y prácticamente ni una sola figura del socialismo español te apoya, intenta engañar a la militancia diciendo que eres como ellos. Es la única opción que te queda antes de volver a tu puesto de dependiente de El Corte Inglés. ¡Ay, Pedro, si no hubieses mentido a todo el mundo y no hubieses tratado de saltarte a la torera las directrices del Comité Federal a lo mejor te querrían más! Las otras dos opciones no enamoran: un Patxi López que no molesta, pero que tampoco ilusiona, y la versión femenina de Felipe González, la baronesa por excelencia, la mandamás de Andalucía, algo conspiradora y partera de esa criatura que ahora se ha vuelto en su contra: el Lenin de Pozuelo, Pdr Snchz.

– Ciudadanos. La marca blanca del PP, la nada, el cuñadismo hecho política, se ha cubierto de gloria esta semana al no pedir la dimisión del imputado presidente de Murcia, incumpliendo así su famoso “Pacto por la regeneración y contra la corrupción”. Tampoco esperábamos otra cosa, la verdad. Y por si era poco, han votado junto al PP para impedir que se revisen los privilegios de mi Iglesia. Da gusto con estos chicos tan modernos. ¡Ah, y han tenido un congreso también, creo, porque no se ha enterado nadie! Ahora dicen que no son socialdemócratas, sino liberales. O algo así, qué más da.

Del resto de partidos hablaremos… la semana que viene. Sed buenos.

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