You are here

Coerción y represión

Hace bastantes años estuve en una manifestación convocada por movimientos antiglobalización en Roma. La mayoría de los presentes caminaba (hombres y mujeres jóvenes, hombres y mujeres mayores, niños) por una ancha avenida, despacio, confiados, muchos h…

Read More

Miedo de la policía

Un policía es un funcionario público. Su obligación, para la cual pagamos todos los ciudadanos, es velar por nuestra seguridad y procurar el cumplimiento de la Ley.

En marzo de 2015 el Congreso de los Diputados aprobó con el voto único del PP la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, la Ley Mordaza. La Ley Mordaza convierte al policía en una autoridad pública con capacidad para condenar. La Ley Mordaza permite al policía multar con 600/6.000/60.000 euros a un ciudadano por algo que él -el policía- considere “desobediencia”, o considere “falta de respeto”. Sin más prueba que su criterio.

Una autoridad
Tras el atentado de las Ramblas los gobiernos español y catalán permitieron que la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra se enzarzaran en asuntos de corte político, altos asuntos relativos a la seguridad del Estado, que no les competen.

Antes, durante y después del 1-O en Cataluña, los Gobiernos español y catalán centralizaron su actuación política en la policía. Y no solo eso, si no que utilizaron a los agentes de uno y otro lado como arietes políticos, convirtiéndolos así, además, en héroes/villanos para la población.

El pasado 12 de octubre día de la Hispanidad, o de la Raza, o de las Fuerzas Armadas, por primera vez, el Gobierno español puso a desfilar a la Policía Nacional junto a los cuerpos del Ejército.

En los últimos dos años y medio, han sucedido en España dos asuntos paralelos y preocupantes:

Asunto 1. El Gobierno español ha convertido a la Policía Nacional en una autoridad moral y política. Los ciudadanos lo han celebrado con besos a los agentes.

Asunto 2. Las redes sociales han permitido que proliferen foros, cuentas y grupos de policías, guardias civiles y similares con los resultados ya conocidos.

De primera mano
He sufrido los rigores de la Ley Mordaza. También he sufrido ataques por parte del Sindicato Unificado de Policía (SUP) que tuvieron como consecuencia amenazas de muerte a mí y a mis hijos.

En aquel momento hablé con algún miembro del SUP. “Tú no gustas”, me dijo. Y también me alertó sobre la presencia de miembros de extrema derecha en dicho entorno.

Sin duda, toda esta disparatada construcción policial no es responsabilidad de los distintos cuerpos de seguridad (energúmenos hay en todas partes), si no del Ministerio del Interior.

Pero quiero recordar que esos mostrencos que desean la muerte de Manuela Carmena, de otros de nuestros representantes políticos, de inmigrantes y periodistas, van armados y están en la calle.

Mi relación no siempre ha sido pacífica con la policía española. Recibí algún porrazo y también bastantes identificaciones, no todas arbitrarias. Lo mismo me sucede con la Guardia Civil. Quise mucho a Ion Arretxe, ya desaparecido, torturado hasta el límite donde la vida es muerte y que sobrevivió. Y un día vi en Barcelona cómo golpeaban los muslos de un amigo hasta convertirlos en dos bolsas moradas.

Mi relación con policías y guardias civiles no siempre ha sido amable. Y sin embargo esta semana por primera vez en democracia he tenido miedo de la policía.

Donación a La Marea

Más en lamarea.com

Read More

Lavapiés se levanta contra la gentrificación y el turismo de masas

Un tour festivo por los emblemas de la turistificación recorrió Lavapiés este miércoles.

MADRID // Un tour turístico ha recorrido en las últimas horas el barrio madrileño de Lavapiés para denunciar el turismo masivo que, desde hace tiempo, soportan sus vecinos. Con esta acción, el colectivo Lavapiés ¿dónde vas? ha querido poner de relieve la realidad a la que se enfrentan quienes viven en el centro de la ciudad: “El acelerado proceso de gentrificación y turistificación del barrio, que tiene como consecuencia la expulsión de las vecinas y vecinos”.

Al son de las ruedas de una decena de maletas, con mapas, cámaras de fotos, bermudas, vestidos de flores y un animado hilo musical, los 50 asistentes a la Manifestación Internacional por los Derechos del Turista —todos vecinos de Lavapiés— celebrada la tarde del miércoles, han peregrinado por los emblemas de la transformación de su propio barrio: pisos turísticos, hoteles, hostales y nuevos comercios. “En el edificio situado justo enfrente ya solo quedan siete vecinos, el resto de pisos son de Airbnb“, explica la guía turística al tiempo que señala el número 14 de la Plaza de Tirso de Molina.

“En Lavapiés, solo en el último año, más de mil viviendas se han dedicado solo a dar cobijo a turistas, hay edificios enteros solo con pisos turísticos”, denuncian desde la plataforma. “Lavapiés se ha convertido en un lugar donde hacer negocio y eso acaba por expulsar a quienes vivimos aquí”, cuenta un vecino durante el tour en el que se escuchan consignas como “un desalojo, ocho Airbnb“, “fucking castizo, fuera de mi piso” o “Starbucks y Pizza Hut, 24 horas ya”.

“Nunca ha habido tantas viviendas disponibles en esta zona y, sin embargo, la población decrece”, observan desde Lavapiés ¿dónde vas?. Los hay quienes ya se han ido, pero también “los hay que ya no encuentran piso en alquiler o que esperan con temor el final de su contrato, conscientes de que les espera una enorme subida o la no renovación”, continúan.

Según los últimos datos del Ministerio de Fomento, el precio del alquiler en Madrid se sitúa en máximos históricos y la subida en esta ciudad ha sido del 15,6% a lo largo de 2016. “Hay vecinos que se ven acosados por agencias y fondos buitre, y que ven como todos los pisos de su edificio van cayendo en la trama del negocio especulativo que acompaña a esta forma de turismo”, relatan desde la plataforma que ha comenzado a denunciar esta situación y que espera concretar otras protestas durante el mes de mayo.

Aunque los pisos turísticos han proliferado, también lo han hecho los hostales y hoteles. Alrededor de Atocha, uno de los vértices de Lavapiés, “hay ocho hoteles de lujo”, precisan los vecinos. De hecho, el tour celebrado este miércoles reservaba su última parada para uno de los emblemas de este proceso de turistificación, un nuevo hotel de la cadena Ibis que se está construyendo en la calle Valencia y que ha indignado a muchos vecinos. Así fue como surgió el proyecto Parque Lavapiés, que pedía la construcción de un espacio verde que fuese gestionado por los habitantes del barrio en el solar que, finalmente, ha sido reservado al hotel.

“En Lavapiés no todo va sobre ruedas”, sentencian los organizadores de la marcha. Aunque son conscientes de que el movimiento asociativo que caracteriza al barrio sigue vivo. “No hay un Lavapiés al que volver, sino un Lavapiés cuya capacidad de autogobierno no sea interrumpida: un Lavapiés que decida por sí mismo sin la amenaza del poder, el miedo y la precariedad apuntando a nuestras cabezas”, añaden.

Más en lamarea.com

Read More