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2017, un año pésimo para la sanidad pública

Lo único positivo en 2017, según la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, ha sido el compromiso de la Comunidad Valenciana de revertir el Hospital de Alzira a la gestión pública. Y damos fe de ello: en el dossier ¡Buenas noticias! con el que abrimos #LaMarea56, este ha sido uno de los ámbitos en el que más nos ha costado encontrar hechos esperanzadores. El año que acaba ha vuelto a ser un mal año, enturbiado, además, por el procés, añade la organización. “Necesitamos otra política sanitaria, cuando menos una financiación suficiente, controlar el gasto farmacéutico, recuperar lo recortado y acabar con las privatizaciones. Habrá que seguir trabajando en 2018 para conseguirlo”, concluye. Estas son las cuestiones más destacadas de 2017, según la federación.

Recortes

El Gobierno continúa con la política ya conocida de recortes y privatizaciones, expresada en el techo de gasto que impone Hacienda a las comunidades autónomas y que hace que los presupuestos autonómicos no hayan recuperado los niveles de 2009 (350 millones de euros menos en total), a lo que hay que sumar los recortes en administraciones locales, Seguridad Social y Administración central: en total más de 1.000 millones de euros por debajo del de 2009. A ello debe de añadirse la intención declarada del Gobierno de seguir reduciendo el gasto sanitario en relación al PIB en lugar de aprovechar la mejora en la situación económica para recuperar lo recortado, y la continua postergación de un nuevo modelo de financiación autonómica”.

Gasto farmacéutico

El gasto farmacéutico sigue subiendo (tanto en recetas que tiene un aumento del 2,89% interanual a octubre de 2017; como el hospitalario con un crecimiento del 6,5% interanual a septiembre de 2017), disminuyendo los fondos disponibles para la atención sanitaria, y ello a pesar de que tenemos un elevado gasto farmacéutico (18% sobre gasto sanitario frente al 15% del promedio de la OCDE). Situación esta que es más comprometida debido al acuerdo entre el Ministerio de Sanidad y Farmaindustria, que le garantiza un crecimiento del gasto en medicamentos equivalente al del PIB. Se produce en un momento en que, como se ha señalado, el gasto sanitario público crece por debajo de este aumento del PIB, con lo que disminuye su peso respecto al mismo. Ello supone un escenario de empeoramiento de la sostenibilidad del sistema sanitario a costa de incrementar los beneficios empresariales de la industria farmacéutica”.

Privatizaciones

Desde el Ministerio de Sanidad se continua la política de privatizaciones más o menos silenciosas, y de la gestión de la ministra poco puede decirse fuera de su desastrosa participación en la política catalana, y del hecho de que ha confirmado los pronósticos más negativos sobre su incapacidad y/o desinterés para  hacerse cargo de la sanidad del país”.

Sentencias del Constitucional

También resaltamos las dos sentencias del Tribunal Constitucional anulando (por motivos competenciales) las legislaciones del País Vasco y Valencia que permitían la ampliación de la atención sanitaria a los inmigrantes no regularizados saltándose el RDL 16/20112 que nos retrotrae a un escenario de desatención de este grupo de población. De nuevo se evidencian las contradicciones de las políticas del PP, que ha recurrido estas normativas pero no las de otras CCAA que tenían efectos similares”.

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Nos la jugamos en la campaña de Navidad

La Marea es un medio muy particular, pero hay algo en lo que nos parecemos a muchas empresas: en Navidad nos lo jugamos todo. A lo largo del año hacemos malabares con la economía y lanzamos ofertas para promover las suscripciones. Pero ya sabes que el marketing no es lo nuestro. Nunca hemos dedicado demasiado tiempo a “vendernos”, sino que hemos preferido “producir”. Alma obrera, que diría nuestro compañero Antonio Maestre, quien está a punto de empezar a coordinar el suplemento Apuntes de Clase. Así nos va.

Bromas aparte, realmente necesitamos aumentar nuestros ingresos y la principal vía es, cada ejercicio, la campaña de finales de año. En esta ocasión, potenciamos los regalos útiles, duraderos y fáciles de compartir: una agenda que es fruto del amor colectivo –la portada reproduce una frase de Virginia Woolf que fue la más votada por nuestra comunidad en una encuesta en Twitter–, cursos de periodismo  y suscripciones.

Y, como el párrafo de arriba suena a publicidad pura y dura, no vamos a insistir más. Solo queremos explicarte que en las páginas 32 y 33 de este número (si lo tienes en papel) puedes encontrar un vale-regalo listo para que lo tunees a tu gusto. La idea es que lo recortes y escribas sobre la línea de puntos qué presente has escogido entre todos los que te ofrecemos en nuestra página web: kiosco.lamarea.com –se recomienda que la compra sea real ;-)– para no quedar mal con la persona agasajada. En definitiva, te proponemos refinar un ritual que ya es un clásico popular: ¿quién no ha improvisado alguna vez un “vale” o incluso un “vale por un vale” en temporada de vacas flacas?

Si te pones tan emocional como nuestro redactor más joven, puedes añadir detalles del tipo “Vale por 12 dosis de conocimiento todos los meses en tu buzón y una agenda que te regalo de corazón”. Igual incluso te vienes arriba y necesitas varios vales. Puedes descargarlos desde nuestra web. Si ya te habías suscrito a la revista en papel, habrás recibido con tu ejemplar un vale impreso en cartulina, que siempre queda más aparente.

Las ofertas especiales de Navidad de La Marea estarán disponibles hasta el 6 de enero. A partir de esa fecha tendremos que subir los precios para asegurar la sostenibilidad del medio. ¡Así que aprovecha! ¡Y feliz 2018!

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