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Mauricio Valiente: “Es un derecho humano que haya fuentes en la calle”

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A Mauricio Valiente (Madrid, 1966) se le solía ver en protestas contra los desahucios. Ahora es concejal en el Ayuntamiento de Madrid (Ahora Madrid) y, más que batallar a pie de calle, lo hace desde las instituciones. En su carrera se ha desarrollado como abogado especializado en asilo, inmigración y derechos humanos. Hablamos con él sobre la aspiración de su gobierno a convencer a la población de que los derechos humanos son transversales: sin igualdad no hay bienestar común.

En el imaginario colectivo, el concepto derechos humanos nos remite a países como Ruanda. Sin embargo, la violación de estos derechos también se produce en países privilegiados.

Hasta ahora, cuando se hablaba de derechos humanos parecía que se hablaba del otro lado del planeta. Derechos humanos es una aspiración compartida de igualdad, de libertad, de superación… Pero tiene que ver también con lo cotidiano. Quien presuma de que en su país se respetan los derechos humanos empieza mal. Nuestro punto de vista es que tenemos mucho que trabajar para cumplir con algo a lo que nos hemos comprometido a nivel internacional. Hay derechos que, independientemente de la ideología política, todos los gobiernos están obligados a garantizar. Por ejemplo, el derecho a la alimentación, que en esta ciudad, lamentablemente, no se garantiza. No es llegar con un discurso catastrofista de que hay hambre. No, es que hay subalimentación y está demostrado que eso tiene que ver con los ingresos de la población. Algunas veces se ha intentado caricaturizar los análisis que hacíamos de la situación, como si estuviéramos en otro país. Precisamente queríamos hacer ver que las violaciones de derechos humanos forman parte de la vida cotidiana.

¿Qué rango de acción tiene un gobierno municipal cuando quiere invertir más en gasto público pero la política que se aplica en el ámbito estatal y europeo es neoliberal (que recorta en gasto público)?

Es evidente que hay una superestructura concebida para evitar que puedan hacerse otras políticas que no sean las neoliberales. Prueba de ello es cómo Montoro está utilizando ese marco para impedir que el Ayuntamiento de Madrid haga lo que tenemos que hacer, que es priorizar las políticas sociales. Aun así, hay margen de maniobra para que nosotros o cualquier gobierno dé un giro real a lo que estamos viviendo. Por poner un ejemplo: cuando más se necesitaba, el gobierno municipal de Madrid [el anterior del PP] vendió viviendas sociales a fondos buitre. Cuando más se necesitaba. Nosotros evidentemente no solo no vamos a hacer eso sino que vamos a intentar recuperar vivienda pública. La normativa y el mercado hacen que sea muy difícil recuperar lo que se vendió, lo que se dilapidó, pero vamos a ir a los tribunales y vamos a invertir para tener un derecho tan básico como la vivienda. El mercado trabaja en dirección contraria a los derechos humanos. Solo una política pública de vivienda ambiciosa garantizará derechos y el equilibrio de una ciudad que será cada vez más desigual.

Hace poco participó en el festival Transeuropa, donde habló de ciudades refugio. ¿Qué son exactamente?

Son espacios de acogida que garantizan que cualquier persona que vive en ellos tiene igual acceso a los recursos municipales. Una ciudad que no pone fronteras, en la que su mobiliario público no es hostil para nadie.

Esa hostilidad se vio cuando el anterior gobierno quitó bancos de lugares públicos para que no pudiesen dormir en ellos personas sin hogar.

Sí, en nuestro plan de derechos humanos hay cosas tan concretas como que haya fuentes en la calle. Las ciudades tienen que ser abiertas. Una ciudad refugio, por ejemplo, es una ciudad solidaria que acoge a personas que se han desplazado de manera forzosa.

En épocas de crisis suelen preocupar cuestiones materiales e inmediatas (como el empleo), por encima de cuestiones posmaterialistas (racismo, derechos LGTBI…). ¿Cómo se convence desde el ayuntamiento de que los DDHH son transversales?

La derecha xenófoba avanza en toda Europa y han usado con éxito el argumento de la competencia por los recursos, o sea que el problema de la precariedad en el empleo es el inmigrante y no el empresario… Aunque parezca sorprendente, ha triunfado. Es difícil explicarlo. Hay que empezar con un discurso coherente y persistente en materia de derechos. Por ejemplo: “No hay personas ilegales”.

Esta entrevista forma parte del dossier Cuestión de Derechos (Humanos) de #LaMarea55.

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‘Puedo hacer tus sueños realidad’, por Isaac Rosa

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Te gustaría protagonizar este cuento? Sí, tú, hablo contigo que estás ahí leyendo estas primeras líneas de un cuento que nunca imaginaste que podrías protagonizar. ¿Te gustaría que tu nombre apareciese aquí, ya en el primer párrafo? Necesito varios personajes para este relato que estoy escribiendo, y me he fijado en ti: eres la persona ideal. De verdad. Lo he notado nada más verte. Lo que se dice un flechazo. No me pasa habitualmente, créeme, que me tope con alguien leyendo y a primera vista ya sepa que ahí está: justo a quien andaba buscando.

Como te decía, necesito varios personajes: un par de protagonistas y media docena de secundarios, dos de ellos con frase. Si me he fijado en ti es porque estoy pensando en el papel principal, claro, pero no vayamos tan rápido. Aún no sé nada de ti. Y no te creas que esto es llegar, gustar al autor, y ya está todo hecho: tienes que valer para personaje, no todo el mundo puede. Mucha gente querría una oportunidad así, pero hay que tener cualidades, talento. Haber nacido para esto.

Es una oportunidad, sí. Una gran oportunidad. Pensarás que es solo un cuento, pero ten en cuenta que se va a publicar en La Marea. Miles de personas leerán tu cuento, que después sacaremos en un libro, y eso ya significa que estarás en librerías, bibliotecas, mesillas de noche, en las manos de alguien que viaja en el metro. Y espera, hay más: mi primer libro de cuentos se tradujo al francés, y tenemos ofertas en alemán e inglés. Imagínate, lectores norteamericanos pronunciando tu nombre, emocionándose contigo.

Qué bueno que nos hemos encontrado, cielo. No te importa que te llame “cielo”, ¿verdad? Así llamo a la gente que aprecio. Ya sé que nos acabamos de encontrar, pero es que siento una cercanía enorme entre tú y yo. Como si nos conociésemos de toda la vida, no sé si también te pasa. Ha sido una coincidencia mágica: un autor necesita personaje, y de pronto está ahí, al otro lado de la página.

Si no te importa, cierra la puerta, que nadie te moleste mientras me lees. Así mejor, a solas tú y yo. Acércate un poco la página. Ajá. Me gustas mucho. No te importa que te lo diga, ¿verdad? Me gustas como personaje, no pienses cosas raras. Tienes un atractivo especial, cielo. Un magnetismo. Me encantan tus ojos, esa forma de fijar la mirada al leer. Tus facciones son… preciosas. Ya te lo habrán dicho más veces. Tus labios, así de cerca, entran ganas… de besarlos.

Oye, espera, no quería incomodarte. Sigue leyendo, por favor, no pases la página. Estaba pensando en voz alta, en el personaje, en la historia. Habrá un momento, hacia el final del cuento, en que los dos protagonistas se besen. Y tus labios son perfectos, me recuerdan a los de… Por cierto, ¿te he dicho ya que varias de mis novelas se han adaptado al cine? También un cuento, del que acaban de hacer un cortometraje. Eso sí que no te lo esperabas: verte en la gran pantalla. Bueno, tú no, sino alguien que te interprete, quizás cierta estrella de cine que tiene tus mismos labios.

Hace calor aquí, ¿verdad? Puedes quitarte el jersey, preciosidad, yo ya lo he hecho. Bueno, no solo el jersey: me lo he quitado todo. No puedes verme, pero mientras escribo estas líneas estoy desnudo. No te rías, es verdad: me encanta escribir desnudo. Cada escritor tiene sus manías, los hay que escriben de pie, descalzos, en pijama, con mono de obrero, vestidos de la época en que transcurre su historia. A mí me gusta escribir desnudo. Completamente desnudo. Subo la calefacción, caldeo la habitación hasta que se empañan los cristales, y entonces me quito toda la ropa. Te parecerá una manía, o una superstición, pero escribo mejor así, sintiendo que mi cuerpo responde a los estímulos de la historia: la piel se me eriza en las escenas escalofriantes, sudo cuando escribo algo intenso, me empalmo en las páginas excitantes…

No, no, espera, no dejes de leer. No pienses mal. Retiro la última frase del párrafo anterior. No quería molestarte. Es solo que… Si vas a ser mi personaje, necesitamos mucha confianza, conocernos a fondo, a ciegas. Ya sé, solo es un cuento, pero quién sabe: a veces empiezo un cuento y acabo escribiendo una novela. Tú mereces algo más que un par de páginas de periódico: una novela entera. Trescientas páginas sobre ti. Cuanto más te veo, más claro lo tengo: eres la persona que buscaba. Y yo, reconócelo, soy el autor que esperabas. Puedo hacer tus sueños realidad. Solo tienes que confiar en mí.

Te he revelado un secreto. Nunca le había contado a nadie que escribo desnudo, solo a ti. Si lo difundieras, pasaría mucha vergüenza, sería objeto de burla entre los colegas. Pero confío en ti. Ahora te toca a ti darme algo, para que la confianza sea mutua. No sé. Puedes enviarme una foto. Una foto especial.

No te agobies, hablo estrictamente como autor. Necesitaré unas cuantas fotos tuyas, para retratar bien a tu personaje. Soy un escritor realista, me gusta cuidar los detalles. Una foto de cuerpo entero, otra de medio cuerpo, varias del rostro desde distintos ángulos y con diferentes expresiones. Sonriendo, con enfado, triste, feliz. Me vendría bien alguna foto… con poca ropa. Es un cuento de amor, ya te dije que al final hay beso. Si lo acabo convirtiendo en novela, habrá más que un beso. No sabes lo difícil que es escribir una escena de sexo. Espero que no te importe que tu personaje se acueste con otros personajes. Es solo ficción, y no tendrás que hacer nada, yo lo imaginaré y escribiré. Pero me vendría bien algo de… información. Ver tu cuerpo, para describirlo bien. Cómo arqueas la espalda, cómo de firmes son tus pechos, qué marca dejan unas manos apretando tus nalgas en pleno polvo.

Te has ruborizado. De verdad que no es mi intención molestarte. Entiéndeme: la relación autor-personaje es muy especial. Intensa. Extremadamente intensa. Debemos estar compenetrados. Tengo que meterme dentro de tu cabeza, de tu alma, de tu cuerpo. Sentir lo que tú sientes, desear lo que tú deseas. Esto no es un trabajo. Es arte. Hay que dejar fuera de la página miedos, prejuicios, barreras. Ser libres. Dejarnos llevar. Te podría contar historias de otros escritores, mucho menos delicados. Escritores que directamente se acuestan con sus personajes, o que exigen una mamada si tienen que describir una mamada. Yo me conformo con un beso.

Era broma, no te vayas. Hablando de escritores: tengo varios colegas que seguro has leído. Autores importantes. Best sellers, gente que no hace cuentos en una revista: novelistas que venden cien mil, quinientos mil, un millón de ejemplares. Podría hablarles bien de ti. Quién sabe. Ya me pasó una vez, un personaje mío acabó teniendo un papel en la novela superventas de un colega. Podría ser tu caso. ¿Te gustaría?

Estoy pensando que, si te parece bien, podríamos quedar. Vernos de verdad, sin página por medio. Para hablar más tranquilos. Para conocernos. Porque así, tú leyendo y yo escribiendo, ni siquiera podemos tocarnos. A ver, no es que pretenda tocarte, más allá de cogerte la mano para luego poder escribir qué se siente al apretarla, o rozar tu piel para reflejar fielmente cómo es acariciarte. Y olerte. Detalles importantes en una novela. El tacto, el olor. Sí, ya estoy hablando directamente de novela, olvida el cuento. Te mereces una novela. Quiero que protagonices mi próxima novela. Y que el personaje se llame como tú. Tienes un nombre precioso. Podría quedar bien hasta como título. ¿Qué te parece? Dar título a una novela. Estar en boca de miles de lectores. Pasar a la historia de la literatura.

¿Te parece si quedamos esta noche? Yo soy escritor nocturno, me inspiro mejor al final del día. Podemos cenar juntos, te invito. Conozco un restaurante que… O aún mejor: en mi casa. Prepararé mi plato especial. La ocasión lo merece. Así podremos hablar sin prisa, tengo mucho que contarte. Tengo grandes planes para tu personaje. Desde que te he visto no paro de imaginar escenas, situaciones, diálogos, páginas enteras que ya tengo en la cabeza. Estoy muy excitado. Soy un escritor apasionado, cuando me meto en una historia, me meto de cabeza, hasta el fondo, sin respirar. Todo mi organismo se altera, es algo brutal. Ahora mismo, por ejemplo, estoy empalmado. Solo de pensar en ti, en tu personaje, en las páginas de nuestra novela. Me he empalmado, date cuenta de lo que me has hecho. No es nada sexual, no temas. Es pura energía. Fuego creativo.

¿Te importa si me toco mientras sigues leyendo? Ni siquiera me verás, porque yo estoy en mi casa escribiendo (escribiendo desnudo, recuerda), y tú estás ahí, sosteniendo la revista mientras yo me acaricio sin dejar de escribir, con una mano tecleo y con la otra me aprieto los huevos, me paso los dedos por el glande pensando que es tu mano la que me toca, la que me agarra con fuerza la polla y la menea, así, así, despacio, cuidado, no tan rápido, vas a conseguir que me corra, ah, ah, sigue, no te pares, sigue, ahora más deprisa, ah, ah, un poco más, ya me voy, ya me voy, ya…

Gracias. Ha sido maravilloso. Y no has tenido ni que tocarme. Me ha bastado con saber que estabas ahí, que seguías leyendo. Viva la literatura. ¿Te ha gustado? Reconócelo. Mientras me masturbaba con tu mano imaginaria, pensaba que tú también te estabas tocando, que al leerme te excitabas y te acariciabas. ¿Ha sido así? ¿Nos hemos corrido a la vez?

Espera, ¿dónde vas? ¿Por qué te pones así? Yo no te he hecho nada, ni te he tocado, ni siquiera nos hemos visto todavía. No hemos pasado de esta página. No tienes motivos para enfadarte, y mucho menos para acusarme de nada. ¿Acoso? ¿Que te he acosado? No me hagas reír. Dónde se ha visto que un autor acose a un personaje, que un cuento acose a quien lo está leyendo.

Oye, baja un poco esos humos, cielo. No te consiento… Te estoy haciendo un favor, no tienes derecho a ponerte así. No te he hecho ni dicho nada que se salga de la estricta relación autor-personaje. Si esa es tu respuesta, olvida lo de protagonizar nada. Te quedas ahí leyendo, y se acabó. No sabes cuánta gente querría estar en tu lugar, tener una oportunidad así, hacer realidad su sueño.

Mira, me estás hinchando las pelotas más de la cuenta. Si no me quieres leer más, pues muy bien, tú te lo pierdes, pero no me vengas con amenazas. ¿Denunciarme? ¿A mí? ¡Debería denunciarte yo a ti, por la trampa que me has tendido! Vas de mosquita muerta, mendigando un papelito en un cuento, y así te ganas mi confianza y me haces hablar de más. Mírame, desnudo, masturbándome. Me has humillado. ¿Eso es lo que buscabas?

Oye, cariño, no perdamos los nervios. Todavía estamos a tiempo de arreglarnos. Entiendo tus dudas, tu miedo, tu reacción. De hecho, me gustas más así, con ese genio, le va muy bien al personaje. Que sí, que todavía pienso que este personaje es para ti. No te vayas. Espera. Hablemos como personas civilizadas. No lo tires todo por la borda.

¡Como quieras, tú te lo pierdes! ¡Vete a la mierda! Pero ya te digo que no llegarás muy lejos así. No vas a conseguir ni un secundario en tu puta vida, ni en un cuento inédito. Como no te lo escribas tú, no encontrarás ningún autor con la paciencia que yo he tenido, porque además voy a avisar a todos los colegas escritores, que tengan cuidado si los lees. Te has aprovechado de mi confianza. Soy gilipollas por pensar que eras otro tipo de persona. En realidad eres como la mayoría. Lárgate de mi cuento, puta.


‘Welcome’ reúne los últimos relatos de Isaac Rosa publicados en ‘La Marea’. Puedes encontrar el libro aquí (Versiones en papel y digital).

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Leyes que pisotean tus derechos humanos día a día

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Es 18 de noviembre. Twitter ha abierto la veda a los 280 caracteres. Un timeline cualquiera. “.@ppmadrid y @Cs_Madrid bloquean el trámite de la @ILPViviendaMad exponiendo a las familias madrileñas a los desahucios”, se puede leer en la cuenta de la PAH de Barcelona. “A Cristina Fallarás le impusieron una multa en Madrid (600 euros o 13.000 pesos) por protestar por el asesinato de Javier Valdez frente a la embajada de México”, recoge el perfil de Témoris Grecko. “Ha ido a volarle los sesos a la puerta del colegio cuando ella iba a recoger a su hijo. ¿Ni a tiros en lugares públicos se entenderá que la violencia machista es un problema de todas y todos?”, tuitea Carmen GMagdaleno. “Dando una conferencia sobre memoria histórica en Soria, para hablar de fosas comunes y explicar que las víctimas del franquismo han acudido a los tres poderes del Estado sin conseguir ni verdad, ni justicia ni reparación (…)”, escribe Joaquim Bosch. “¡Triste noticia! El Senado rechaza derogar las devoluciones en caliente pese a la sentencia del #TEDH”, lamenta CEAR en otro tweet. Y uno más: “¿Eres mujer? Pues debes saber que desde hoy hasta el 31 de diciembre trabajarás absolutamente gratis (…)”, denuncia el perfil de Mujeres Periodistas de Sevilla. ¿Qué hay detrás de estas seis situaciones tan distintas, tan dramáticas y tan pegadas a la actualidad? Una violación diaria de derechos humanos aquí, en España.

“Prácticamente todas nuestras acciones cotidianas tienen que ver o están afectadas por los derechos. Es importante concienciar a la ciudadanía sobre este dato y sobre la necesidad de que estén vigilantes y atentos a su cumplimiento no solo por los poderes públicos, sino también por los particulares, por ejemplo, en las relaciones laborales”, reflexiona Rafael Escudero, asesor en el Ayuntamiento de Madrid y profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III. “Es muy significativo (y lamentable) que el gobierno del Partido Popular sitúe la Oficina de Derechos Humanos en el Ministerio de Exteriores, dando a entender que son algo que tiene que ver con la acción política fuera del territorio español, pero no dentro. Hay que romper con esta tendencia”, concluye.

Que las mujeres cobren menos que los hombres, que se reduzcan las prestaciones sociales, que se genere un sistema de empleo precario como el que está dejando la reforma laboral, que ni siquiera trabajando se obtenga un salario digno, que se privatice la sanidad, que se mercantilice la educación, que uno de cada tres niños en España esté en riesgo de pobreza o exclusión social… Son violaciones de derechos humanos que se producen en el día a día de este país y que se han ido agrandando con la crisis económica y la aprobación, a su vez, de leyes contrarias a estos. Más allá de las vulneraciones flagrantes sistemáticas por las que España incluso ha sido condenada –migración y torturas–, analizamos con profesionales de distintos ámbitos en qué momento nos encontramos 69 años después de la firma, un 10 de diciembre de 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y hacia dónde nos encaminamos.

No son políticas públicas, son derechos

“Hay muchos gobiernos que creen que la salud, la educacion o la alimentación no son derechos humanos sino que son simplemente políticas públicas. Y hemos vivido una época de crisis económica que se ha convertido en una crisis de derechos humanos que permanece”, explica el director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán. Otra cosa es que los DDHH deban introducirse en todas las políticas públicas, como indica Escudero. Es decir, que estas tengan en cuenta el impacto de las medidas sobre los derechos, como se hace –aunque no siempre– con el enfoque de género. “Por poner un ejemplo muy de moda últimamente –cita el profesor–, a la hora de regular el fenómeno de la economía colaborativa o de los apartamentos turísticos hay que hacerlo teniendo siempre presente el derecho a la vivienda (que se ve terriblemente afectado por fenómenos como Airbnb y la subida de precios que ha provocado en ciudades como Madrid o Barcelona), y no solo la libertad de empresa”.

Normas contrarias

El decreto que dejó sin atención primaria a la población inmigrante sin documentación y a aquellas personas mayores de 26 años que no hubieran cotizado a la Seguridad Social, es un claro ejemplo de legislación contra DDHH. Sin embargo, el Tribunal Constitucional (TC) consideró que no violaba la Carta Magna porque el Gobierno justificó su adopción en un contexto económico excepcional y ha anulado normas autonómicas que lo corregían. “La política que se lleva a cabo en el Estado español es implantar los DDHH en función del coste, en vez de en función de la necesidad. Lo que han hecho ha sido mercantilizar los derechos humanos, y hemos caído en esa derrota”, explica el presidente del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, David Bondia. “Por eso el TC asume que en época de crisis se puede recortar este derecho. Pero oiga, no. Si quieres recortarlo, denuncia los tratados internacionales en los que te comprometes a dar asistencia sanitaria a todas las personas bajo tu jurisdicción. A todas. Por tanto, lo que intentan es rebajar los estándares de garantía en materia de DDHH que hay en los tratados mediante la legislación interna. Y por eso estamos recibiendo condenas”, añade Bondia.

Condenas, no obstante, sin mucho recorrido: “Los Estados tienen instrumentos para imponer sus normas e ignorar y descalificar cualquier denuncia ética. Ignoran a los parlamentos, ignoran recomendaciones de la sociedad, sea civil o religiosa. El poder es cínico, se ríe del llamado buenismo, desprecia y amedrenta a quien osa levantar la voz, cuenta con voceros sin escrúpulos que atropellan países, clases sociales, organizaciones y hasta continentes. Miremos el espectáculo que el poder da en el mundo y luego vomitemos“, dice la presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río, que está impulsando una declaración de deberes basada en el discurso del escritor portugués al recibir el Nobel. El sistema manda –insiste–, y para el sistema, la declaración de DDHH “no es una norma de obligado cumplimiento, no la utilizan ni en los discursos oficiales, les da como repelúS citar ese articulado, salvo para condenar a un país al que le declararán una guerra”.

La ley mordaza, que regulariza las devoluciones en caliente –por las que España ya ha sido condenada– y criminaliza la protesta, es probablemente el ejemplo estrella de legislación contra DDHH. “El Gobierno no entiende que es su derecho y su deber proteger el derecho de reunión y manifestación pacíficas. Con esta ley lo que se hace es apartarnos del derecho de reunión, de participación, de libertad de expresión… Y vamos viendo que la pretensión, en este caso, es reducir el número de manifestaciones públicas, algo que ha conseguido”, admite Beltrán. En el caso de los periodistas, las multas son ya frecuentes. La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) ha presentado varias quejas al Defensor del Pueblo.

Evidentemente, la pobreza y la desigualdad suponen, como destaca el director de Amnistía Internacional, un caldo de cultivo en la violación de DDHH y una de las principales consecuencias de la crisis de DDHH desde 2007 hasta hoy. “Los DDHH no son un lujo, los necesitamos para mejorar como sociedad. El error está en haberlos convertido en privilegios”, afirma Bondia, que pone un ejemplo muy concreto con la población que huye buscando refugio: “El asilo es un derecho humano y lo tiene cualquier persona que está siendo perseguida, que sufre por su integridad. Sin embargo, cuando hablamos de cuotas y de que vamos a aceptar a tantas personas, ya estamos hablando de un privilegio”.

“Lo más doloroso es la normalización de la pérdida del derecho a la vida”, sostiene la activista de Caminando Fronteras Helena Maleno, que lleva años denunciando las violaciones de DDHH en la Frontera Sur. En su reflexión, introduce cómo quienes se sentían intocables están siendo ahora despojados de derechos. “Estamos acostumbrados a que era ese sur global el que estaba siendo expulsado de los márgenes de los DDHH, pero con estas políticas de austeridad y recortes estamos dentro de ese proceso de expulsión también los que nos sentíamos en una situación de superioridad“. Desde su punto de vista, quien gana con ello es el poder económico y financiero, que se alimenta a su vez de lo que ella denomina “industrias criminales”. La Fundación porCausa concluye en un informe que se ha conformado una industria del control migratorio sin la que no es posible llevar a término los objetivos declarados de la política de gestión de fronteras y que depende casi absolutamente de los fondos públicos que recibe. “A medida que España y la Unión Europea iban definiendo los fundamentos administrativos e ideológicos de sus políticas migratorias, un ecosistema de empresas y organizaciones privadas ha ido conformando la red de intereses y relaciones que caracteriza cualquier sector industrial”, denuncia.

El poder financiero siempre gana

La relación entre derechos humanos y sistema económico está presente desde el propio nacimiento de la categoría. “Nacieron en el marco del Estado liberal del siglo XIX como un elemento de legitimación de las políticas favorecedoras de la propiedad privada (de ahí que la figura fuera objeto de crítica por parte de Marx). Después, fueron un elemento propio del Estado social de derecho propio de la segunda mitad del siglo XX”, recuerda Escudero. Hoy la relación sigue siendo evidente. ¿Por qué el Estado permite las inasumibles subidas de las facturas de la luz? ¿Por qué, como plantea Bondia, el Gobierno deja el derecho al agua o a los recursos energéticos en manos privadas? ¿Quién gana, por ejemplo, con los recursos de inconstitucionalidad que el Gobierno ha presentado contra leyes autonómicas antidesahucios? La andaluza, que fue suspendida, establecía la posibilidad de expropiar a las entidades financieras el uso de inmuebles durante tres años para personas en riesgo de exclusión social sujetos a un proceso de ejecución hipotecaria. Partiendo de un concepto que abrazaba el uso social de la propiedad, establecía además un régimen de sanciones contra entidades que mantuviesen viviendas vacías. Ninguno de los dos aspectos gustó al Gobierno central, que criticó que las medidas andaluzas ponían en riesgo la estabilidad económica del país. Así lo justificó en el recurso, en el que incluso hacía referencia a la prima de riesgo –que sin embargo bajó en los tres meses en los que la norma se mantuvo en vigor– y mencionaba informes de instituciones como el Banco de España, el memorándum suscrito con la Troika y la carta enviada por la Comisión Europea a raíz de la aprobación del primer decreto. Ahora ya ha anunciado que recurrirá las leyes valencianas antidesahucios y contra la pobreza energética.

La vivienda y el trabajo son, según Escudero, los derechos que se vulneran en mayor grado en la España actual: “En la Constitución de 1978 estos derechos se conciben más bien como principios orientadores y no como auténticos derechos. Es decir, detrás de ellos no hay obligaciones correlativas de los poderes públicos. Lo que supone que no cabe reclamación de los mismos ante los tribunales. Cualquier persona sí puede reclamar ante un juez su derecho a la manifestación, pero no puede reclamar su derecho al trabajo o a la vivienda. En estos casos solo pueden hacerlo de acuerdo con lo que dispongan las leyes que los desarrollen, según dice el artículo 53. Esta es una de las razones por las que se debería reformar esta Constitución”, expone. El Comité de derechos económicos, sociales y culturales de la ONU determinó el pasado julio que España había violado el derecho a la vivienda de una familia con hijos menores porque, aunque la orden judicial de desahucio era legal, las autoridades no habían tomado todas las medidas necesarias para proporcionar a la familia una vivienda alternativa. Según el último informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), referido al segundo trimestre de 2017, Cataluña fue donde se ejecutaron más desahucios –con 3.625, un 21,5% del total–, seguida de Andalucía (2.947), Valencia (2.287) y Madrid (1.791). Estas cuatro comunidades concentraron el 63,2% del total.

El CIE de Aluche. DANI GAGO

El mismo día que el Senado aprobó la aplicación del artículo 155 en Cataluña, ratificó también el CETA, “un tratado comercial que, una vez aprobado, vincula de manera efectiva a los Estados firmantes para afectar radicalmente a la sociedad en su conjunto”, destaca en la misma línea la abogada y senadora de Podemos Maribel Mora. Ella ha seguido muy de cerca durante años la situación de la población reclusa y migrante como miembro de Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDH-A). Un incumplimiento diario en las cárceles, denuncia, es el derecho a la salud: “Un 40% de la población reclusa de nuestro país padece algún trastorno mental. Un 6% es portador del VIH y hasta un 20% tiene hepatitis sin que, por ejemplo, tengan acceso a los últimos tratamientos para combatir la hepatitis C”. Tras una reciente visita a España, el Comité Europeo de Prevención de la Tortura ha pedido la eliminación de la detención incomunicada y la inmovilización mecánica.

En su libro Los CIE, el Guantánamo español (360º), el periodista Toni Martínez pone el foco, además, en el negocio que existe en torno a estos otros agujeros de los DDHH en España: “Quien ha estado cerca conoce el ajetreo de coches y furgonetas de la empresa Clece entrando y saliendo. Esta empresa, de la que es máximo accionista el empresario y presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se encarga de la limpieza. Es casi imposible conocer las condiciones del contrato de Clece con el Gobierno, que, pese a ser de interés general, no se ha publicado”. La cocina, los servicios sanitarios y de trabajo social también dependen, indica el autor, de empresas privadas.  El Ministerio del Interior acaba de convertir la cárcel de Archidona (Málaga) en un CIE “provisional” en el que incluso hay menores.

Igualdad a la basura

“El Estado debe asegurar que las barreras legales no obliguen a las mujeres a recurrir al aborto clandestino, que pone su vida y salud en riesgo”, avisaba en su último informe el Comité de Derechos Humanos de la ONU sobre la reforma de la ley del aborto impulsada por el exministro Alberto Ruiz-Gallardón. La OCDE también ha llamado la atención a España por la alta tasa de cesáreas injustificadas. Y por la brecha salarial. Y por un asunto tan grave que continúa sin ser reparado: el caso de Ángela González y su hija, asesinada por el padre en una visita. El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Cedaw) ha condenado a nuestro país por ello y, en su último informe, de este mismo verano, denuncia que obvia sus recomendaciones sobre violencia machista desde 2015. “En el campo en el que trabajamos, que es la justicia, hay una brecha muy grande entre lo que dice el derecho sobre el papel y cómo se aplica en la realidad. Los estereotipos y prejuicios que pesan sobre las mujeres y las niñas cuando intentan acceder a la justicia hacen que muchas veces queden totalmente desprotegidas”, denuncia Viviana Waisman, presidenta de Women’s Link Worldwide.

El último informe de la organización denuncia que las autoridades españolas retiran sistemáticamente la custodia de los hijos e hijas de las mujeres nigerianas víctimas de trata, en lugar de proteger la unidad familiar. “Existe una falta de formación en género muy grave en los órganos judiciales que lleva a que se produzcan este tipo de situaciones. Y hay un serio peligro de que sean revictimizadas por todo el sistema judicial”, concluye.

Siempre nos quedará Estrasburgo

Los abogados de los detenidos por el caso Alsasua han denunciado varias anomalías en la instrucción del juicio en la Audiencia Nacional y la vulneración del derecho de defensa. “Esperamos no tener que llegar al Tribunal de Justicia Europea”, destacaron. O a Estrasburgo. Frases como “Si hay que ir a Estrasburgo, iremos“, se repiten como un mantra entre quienes no encuentran justicia en España o consideran que esa justicia ha violado sus derechos. Y ahí comienza el fracaso, explica David Bondia: deberían ser los tribunales internos los que aplicasen los tratados internacionales sobre derechos humanos. “¿Qué ocurre? Que los DDHH son una asignatura optativa en las facultades de Derecho. Existe una laguna muy grande. Hay que empezar en la base y no solo en las efemérides, sino introducir proyectos transversales en primaria y secundaria que hagan que el alumnado los toque, los perciba y los conozca. Hace falta más pedagogía. No solo tenemos que hablar de DDHH cuando se violan. Los DDHH son una forma de vivir el día a día”, prosigue.

En el caso de España, además, el sistema de designación de los miembros del Constitucional reproduce las mayorías parlamentarias. “La mayoría de sus miembros son afines política e ideológicamente al PP, de ahí que previsiblemente acaben declarando la ley mordaza como constitucional”, advierte Escudero. Y pesa también sobre el sistema judicial español, como ha denunciado el propio Comité de Derechos Humanos de la ONU, la losa de no investigar con exhaustividad determinadas denuncias relacionadas con torturas. María –nombre ficticio– volvía de la discoteca. Sus dos amigas cogieron un taxi y ella decidió ir caminando hacia su casa, a apenas unos metros, en Córdoba. “Unos agentes me retuvieron y acabé en el hospital con la nariz rota”, narró a La Marea. Hace más de un año y medio, después de que todos los tribunales españoles archivasen su denuncia, llevó el caso al Comité contra la Tortura de la ONU. Según el abogado de la APDH-A Valentín Aguilar, que ha gestionado el caso, la última noticia que han tenido ha sido el requerimiento al Estado para que informara de los hechos. “Esto va lentísimo, es una vergüenza”, denuncia.

Avances y retrocesos

Todas las personas consultadas coinciden en que, aunque se ha avanzado bastante en el cumplimiento de los DDHH desde 1948, se ha retrocedido también de forma considerable en los últimos años. Ninguna de ellas aventura qué ocurrirá en el futuro, pongamos 2049, por fijar una fecha cinematográfica reciente. Pero todas insisten en la necesidad de crear instrumentos efectivos de protección y promoción y de reformular el enfoque: los derechos humanos no son una entelequia, nos afectan a todos. “Podemos tener un magnífico catálogo, pero no servirá si no institucionalizamos mecanismos reales de defensa e implementación”, avisa Escudero, que destaca otra cuestión importante a la hora de exigir responsabilidad a los gobiernos: “No contamos con indicadores de derechos humanos consensuados y aceptados generalmente que sirvan para medir su grado de cumplimiento, lo que dificulta la labor de rendición de cuentas y control de los poderes públicos”.

Maleno sitúa el poder de resistencia de la ciudadanía hacia las industrias depredadoras y extractivas. “Hay que salir del marco racista y colonialista en el que se han construido los derechos humanos e ir hacia otros caminos. Esto no son teorías o utopías, es el día a día de los pueblos del sur global pero también de la Unión Europea”. La historia no está escrita, anima Beltrán: “Depende de nosotros y nunca ha habido una sociedad civil tan coordinada, equipada y con tantas ganas de seguir resistiendo y avanzando en DDHH”. “Soy optimista y quiero pensar que podemos invertir la última deriva que hemos vivido”, añade Maribel Mora. Ojalá no sea necesaria otra guerra mundial.


8 DDHH QUE NO PUEDES OLVIDAR

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión

Artículo 23

Toda persona tiene derecho al trabajo, a condiciones equitativas y a la protección contra el desempleo

Artículo 26

Toda persona tiene derecho a la educación

Esta información forma parte del dossier Cuestión de Derechos (Humanos) de #LaMarea55.

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La mercantilización de la democracia

JUAN HERNÁNDEZ ZUBIZARRETA y PEDRO RAMIO* // La profunda crisis normativa en la que nos encontramos se ha convertido en un campo más de experimentación donde transformar el Derecho en una armadura jurídica de dominación, pasando a formar parte –de manera expresa y con funcionamiento autónomo– del conjunto de mecanismos de opresión de las mayorías sociales. La mercantilización de la democracia es una de sus expresiones más preocupantes.

Con la crisis económica y financiera que se inició en 2008 se ha ido consolidando esa tendencia por la que los gobiernos deben acatar “normas inviolables” que sustraen las reglas del mercado al control de la democracia representativa. Se trata de aprobar y constitucionalizar una serie de límites no negociables por la soberanía popular. Y así parece que la democracia se convierte en un procedimiento de designación de gobernantes, cuyas decisiones quedan constreñidas por una armadura jurídica infranqueable al margen de la alternancia electoral. Son normas que permiten al mercado actuar sin límites y garantizar la acumulación de riqueza por parte de las grandes corporaciones transnacionales. No podemos olvidar que, al fin y al cabo, las constituciones son “mecanismos estabilizadores” que formalizan jurídicamente las relaciones de fuerza en el combate socio-político.

Desde esta perspectiva, las normas privadas pasan a situarse en la cúspide de la pirámide normativa. Y se convierten en una “constitución económica” que se impone –en la mayoría de las ocasiones sin ninguna oposición de los gobiernos– a los poderes ejecutivo y legislativo, sometiendo la soberanía popular al sistema económico capitalista. Por su parte, el poder judicial queda vinculado a la mera interpretación de esa sacrosanta constitución económica. Como afirman Laval y Dardot, se sustituye el gobierno de las personas por el gobierno de las leyes privadas.

Esta constitución económica, eso sí, no se encuentra formalizada en ningún texto jurídico. Es una suma de normas, disposiciones, decisiones, pactos, tratados, resoluciones judiciales, planes, recomendaciones, rescates, deudas soberanas, indicadores riego-país, tratados comerciales y acuerdos de inversión, laudos arbitrales, etc. Todos ellos entrelazados, “amontonados” y superpuestos, de forma que desacoplan las reglas de la jerarquía normativa, el imperio de la ley y el Estado de Derecho.

De la reforma del artículo 135 de la constitución española hasta la aprobación del CETA, pasando por el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Japón que se ha anunciado hace unos días, se trata de normas que se sustraen a la democracia y a los derechos de las mayorías sociales. Un nuevo marco institucional que fortalece el mercado, la propiedad privada, la privatización y la desregulación de los derechos sociales. Y que se vincula, a la vez, con acciones públicas que incorporan a la armadura jurídica de dominación la estabilidad monetaria, el control de la inflación, la austeridad fiscal, el no endeudamiento, la “independencia” de los bancos centrales, el pago de la deuda… Normas privadas constitucionalizadas que todo el mundo debe obedecer, al margen de los vaivenes de la democracia representativa. Lo que resulta novedoso es que se formaliza constitucionalmente la protección de los intereses de las clases dominantes y se disciplina la soberanía popular a las reglas de derecho privado.

Esta es una tendencia que viene fraguándose desde hace años y que el modelo neoliberal ha ido implementando poco a poco. Sería muy interesante disponer de un análisis detallado sobre los límites que las armaduras jurídicas globales heredadas por los gobiernos progresistas en América Latina han supuesto para el ejercicio de las políticas públicas a favor de las mayorías sociales, ya que nos podría dar mucha luz respecto a las dificultades que conlleva poner en práctica la voluntad popular. En cualquier caso, la Unión Europea es un ejemplo paradigmático en esta línea. Recordemos aquellas palabras de Juncker hace tres años cuando dijo que no podrían celebrarse elecciones que contravinieran los tratados europeos.

Esta afirmación implica limitar los cambios sustanciales que pueda generar la alternancia electoral y, al mismo tiempo, consolidar de facto las reglas económicas por encima de las normas que protegen los derechos humanos y socioambientales que también forman parte de los mismos tratados. Y como nos demuestra la experiencia reciente de Grecia, representa una amenaza latente para toda opción política que pretenda modificar los intereses corporativos constitucionalizados. ¿Qué papel jugaron la Carta Europa de Derechos Fundamentales de la UE o la Convención Europea de Derechos Humanos en las decisiones que la troika impuso al pueblo griego que, por cierto, había ejercido su soberanía por medio de un referéndum democrático? Absolutamente ninguno.

Además, la propuesta de las instituciones comunitarias y de la mayoría de los gobiernos miembros de la Unión incide en la necesidad de filtrar la voluntad de las mayorías al ejercicio “responsable” de la política de los gobernantes, que deben ajustar la soberanía popular a las reglas privadas de carácter económico que consolidan la armadura jurídica de dominación. La aprobación de la reforma constitucional exprés para limitar el déficit público del gobierno Zapatero es nuevamente un ejemplo paradigmático al respecto.

La privatización de las normas jurídicas está dislocando los núcleos centrales y garantistas del Derecho. Así, el “derecho oficial” pierde su centralidad y se desestructura al coexistir con otro derecho no oficial dictado por diversos legisladores –no democráticos, como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, el Banco Central Europeo, etc.– en el ámbito de la globalización neoliberal. A eso hay que añadir la “contractualización” de la ley y de las relaciones económicas, lo que provoca la anulación de los procedimientos legislativos, la dislocación de la separación de poderes y la mutilación de la soberanía de los pueblos y naciones. De este modo, se van suprimiendo las normas parlamentarias generales y se sustituyen por sistemas contractuales asimétricos o de adhesión, muy especializados, fragmentados y de una altísima complejidad técnica. Todos ellos, atravesados por las relaciones de poder que imponen las clases dominantes.

Como colofón, los acuerdos y tratados de comercio e inversiones van privatizando el poder judicial mediante los tribunales arbitrales. Igualmente, van “administrativizando” el poder legislativo, subordinándolo a instituciones y procedimientos que profundizan en la libre competencia y en la mercantilización de todas y cada una de las esferas del sector público y el interés general.

La fragilidad de los mecanismos de control, la irresponsabilidad de los poderes públicos, la sustitución de instituciones democráticas por instituciones tecnocráticas y la aprobación de técnicas y procedimientos que evalúan los derechos en función de su eficacia económica, además, provocan que las legislaciones se impregnen de oscuridad y “confusión democrática”. El secreto y la opacidad son elementos constituyentes del nuevo Derecho Corporativo Global y forman parte de su metabolismo funcional. De hecho, las reglas de comercio e inversiones se elaboran fuera del control parlamentario y muy alejadas de la ciudadanía. Casi nunca se conocen los negociadores concretos, los criterios utilizados, las decisiones adoptadas… y se envuelve todo el procedimiento de valoraciones técnicas que “necesitan de la confianza” y “discreción entre los negociadores”. Las decisiones se toman a espaldas de las mayorías sociales y al margen de los procedimientos parlamentarios, “secuestrando” los textos en discusión incluso a los representantes públicos.

Todo ello va alejando a la ciudadanía del control de los centros reales de poder, consolidando mecanismos autoritarios y debilitando la legitimidad de las instituciones representativas. Y es que la privatización de las normas jurídicas y la mercantilización de la democracia están provocando que los derechos humanos sean expulsados del imaginario colectivo y que se esté procediendo a una reconfiguración de quiénes son sujetos de derecho y quiénes quedan fuera de la categoría de seres humanos. Lo que nos conduce a una nueva etapa en la descomposición del sistema internacional de los derechos humanos: las normas privadas están desplazando a los derechos humanos, protegiendo la “seguridad jurídica” de unos pocos frente a los intereses de la mayor parte de la población.

Frente a la hegemonía del proyecto neoliberal, los movimientos sociales y las comunidades en resistencia tenemos el reto de diseñar nuevas formas de participación para todas aquellas personas que viven en los márgenes del modelo político y económico. Y eso requiere, de entrada, reconstruir la democracia y los derechos humanos desde abajo y para las de abajo.

* Juan Hernández Zubizarreta (@JuanHZubiza) y Pedro Ramiro (@pramiro_) son investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad.

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“Hay una parte de la población amplísima que acepta la tortura, e incluso la pide”

Intxaurrondo torturas

Esta entrevista sobre las torturas está incluida en #LaMarea55, que puedes comprar en kioscos y en nuestra tienda online. Puedes suscribirte aquí.

La narración más sorprendente y admirable sobre la tortura que he leído es un libro llamado Intxaurrondo. Lo escribió Ion Arretxe (Rentería, 1964) y lo publicó Manuel Blanco Chivite (San Sebastián, 1945) en El Garaje Ediciones. Chivite dice que lo último que hizo en su editorial fue descubrir “el enorme talento” de Arretxe. A Ion lo torturaron durante días en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. A Manuel Blanco Chivite, en “los despachos” de la Brigada Político Social franquista. Esta conversación podría haber sido con Arretxe, pero Arretxe murió en marzo de este año.

Cuando leí Intxaurrondo pensé que nunca había leído algo semejante sobre la tortura, esa forma de enfrentar violencia y dolor con inteligencia.

Él solía decir que había tardado 30 años en poder escribirlo. No en contarlo, porque en realidad, él contó lo que le había sucedido en Intxaurrondo en cuanto salió de la cárcel. Lo hizo inmediatamente: en el mismo hotel donde se hospedó para esperar a que su hermana llegara a recogerle, encontró a dos chicas desconocidas. Él les preguntó si se hospedaban en el hotel, le respondieron que sí, y resultó que eran de Bilbao. ¿Os puedo contar una cosa que me ha pasado?, les preguntó. Y les contó las torturas.

Y luego necesitó 30 años más para poder contarlo de otra manera.

Luego lo contó muchas veces, incluso al juez, que no le hizo ni puto caso. Pero tardó 30 años en escribirlo. Necesitó ese distanciamiento para, digamos, superar el trauma, o los elementos de rabia, viscerales… Para alcanzar la obra de arte, la estética.

¿Una forma de superación?

Él decía: “Yo ahora veo a aquella gente [a los torturadores] como cuando se mira el espejo retrovisor en un coche que avanza hacia delante, ahí los veo, cada vez más pequeños, atrás y pequeños”.

Ese distanciamiento le permite jugar con el elemento del humor, que haya humor. En la situación más dramática hay humor, como el momento en el que se inventa un comando o un zulo solo para que le den un pitillo.

El humor está en la escena en sí, y no digamos ya en la prosa, pero en lo que sucedió. Él se va inventando sobre la marcha porque quiere evitar el dolor… se inventa un zulo, un comando, se inventa no sé qué armas… y ellos poco a poco se van dando cuenta hasta que le dicen “coge esa pistola” y no sabe coger el arma, porque ni siquiera había hecho la mili.

Sí, humor, pero las torturas que describe son siniestras.

Para empezar, le meten en un saco y lo envuelven con cinta de precinto como una momia y le dejan fuera del saco la cabeza y las manos. Rasgan el envoltorio para sacar las manos porque al introducirlo en el río para ahogarlo, la coloración de las uñas da información sobre si está a punto de morir o no. Para controlar el terror y la muerte. El hombre es como una momia con las manos a los costados sueltas. Entonces lo introducen en un río, así, durante la noche, que es como probablemente murió Mikel Zabalza esa misma noche. Lo que hay en él es una superioridad humana, insisto, humana.

Esa superioridad humana frente al torturador la muestra sin mostrarla.

La expone, está ahí, solo eso, no hace panfleto, no hace política, por así decirlo. No hace más que narrar, y lo que se percibe es la superioridad humana de un hombre que está ahí sometido a esa tortura y en un momento dado se inventa lo que sea. Y ese invento tiene un aire de retranca.

Leyendo a Ion desaparece la suposición de inteligencia en el torturador, queda solo la obediencia animal.

Es la obediencia debida. Si uno lee los protocolos de la tortura de la Inquisición, son exactamente los mismos que los de la Brigada Político Social franquista. Y los mismos que la tortura en la actualidad, en este Estado monárquico. Consiste en lo siguiente: Nos obligas a hacerlo. Cuéntanos lo que nos tienes que contar y ya está, pero no nos obligues… Nos vas a obligar a hacer esto. Nos vas a obligar a hacer esto. En los protocolos de la Inquisición era lo mismo. Se decía: y si insiste el interrogado en no contar la verdad, y se produce derramamiento de sangre, la responsabilidad de este derramamiento o muerte será del interrogado.

Ha dicho “en la actualidad”.

Lo terrible es que, en los últimos 20 años, en este mundo en el que vivimos, la tortura no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado.

¿Por qué no hablamos de ello?

Porque hay una parte de la población amplísima que la acepta, e incluso que la pide. No contra ellos, sino contra quienes considera sus enemigos.

¿De verdad cree que la piden?

Lo creo de verdad porque lo he oído pronunciar en voz alta. Pero no en público, cuidado… Y porque se vota insistentemente a partidos que ejercen la tortura.

¿En qué ámbito lo ha oído?

Pues hasta en un bar de menú del día, vamos. Y también lo he oído en algún gabinete de prensa de algún partido que tiene diputados. Es más, Intxaurrondo no se ha reprobado socialmente. En el campo del periodismo, los periodistas de determinados medios, los que podríamos llamar periodistas policía, que hay muchos, están perfectamente al cabo de la calle de las torturas que se han hecho en este país, desde la Brigada Político Social hasta Intxaurrondo o en los años 80 o 90 o 2000. Lo saben perfectamente.

¿Y por qué lo callan?

Lo ocultan porque lo aprueban y lo callan porque lo aprueban. Quien calla la existencia de la tortura no lo hace porque cree que no existe, sino porque conscientemente la oculta. No hay nadie, nadie en España, ninguna persona con un oficio o profesión pública de información que no sepa que en España se ha torturado y que se siguen dando casos de tortura hoy en día. Y aquellos que lo niegan lo hacen por ocultamiento, un deseo consciente de ocultamiento y en muchísimos casos por sus propias relaciones de interés con los gabinetes de prensa de los cuerpos y fuerzas del Estado… del Estado, un nombre perfecto, no de la sociedad.

¿Por qué los grupos políticos no insisten en que salga a la luz?

Porque la sociedad está a favor de la tortura.

¿A favor o no quiere verla?

A favor, Cristina, a favor… Y no quiere verla porque está a favor. Es una relación hipócrita como otra cualquiera, como la señora que sabe que el marido viola a la hija y no quiere verlo.

Entiendo, se refiere a algo comparable a la violencia machista. De alguna forma hasta ahora no se ha permitido que se vea.

Es cierto que no se ha permitido. En el caso de la tortura, quienes no lo han permitido son la primera línea que la aprueba y la ejerce. En sus ámbitos gubernamentales la ejerce. Luego está el sector de “el ciudadano que vota”, que piensa que los aparatos armados del Estado tienen que cumplir unas funciones y ahí está la educación del cine, las series, la literatura, donde dicho cumplimiento les exige determinadas actividades moralmente reprobables pero necesarias para nuestra seguridad. Ahora mismo mientras hablamos se están produciendo muertes bajo tortura en Siria, en Irán, en Paquistán, en Marruecos, en Afganistán, Israel… y en todos estos países se están produciendo desapariciones bajo tortura.

Permítame que vuelva a la comparación con la “institucionalización” de los millones de mujeres torturadas en hogares y burdeles. Se escapa al delito/castigo.

Se escapa del vaso. El vaso esencial donde radica la tortura es en los aparatos del Estado. Además, hoy son tan numerosos… y de ahí se expande a la sociedad. Hay una hipocresía de no aceptación de la violencia.

Y una herencia…

La tortura forma parte de la cultura de la represión en España. Hay que tener en cuenta que la dictadura fue económica. Los militares solo se pusieron en marcha cuando los March, los Urquijo, etc., soltaron el dinerito.

Y manteniendo eso intacto se mantiene una forma de violencia constante contra una gran parte de la población.

En el franquismo, desde fines de los 50 se produce una reconversión general de la economía y se desplaza de la España agrícola a las grandes ciudades entre 6 y 8 millones personas. Hay que ver cuántos de ellos, en lugar de irse al andamio o a Alemania, deciden meterse en la Guardia Civil o en la Brigada Político Social […]. Estoy hablando del perfil humano del torturador. Es un tipo repugnante. En el mejor de los casos, un psicópata. En el mejor de los casos… Se trata de un castigo en términos de poder social. Placa y pistola: la placa es impunidad y la pistola poder. Es un acceso al poder por la vía rápida.

¿Cabe la posibilidad de que la tortura no deje mella?

Sí que dejaron mella en Ion. Lo que ocurre es que fue capaz de sanar. Me recuerda a algo que decía Virginia Woolf, que el gran escritor se desprende de las mellas, de la visceralidad, de lo inmediato para profundizar en lo que quiere decir. Para hacer universal su discurso. Para hacer arte, en definitiva. Es interesante en Intxaurrondo lo que tarda Arretxe en estar en disposición de escribir algo tan estremecedor y al mismo tiempo tan humano y profundo. Es porque el tiempo le ha dado sabiduría, distancia, y es importante, muy importante, la inteligencia.

A usted le torturaron hace 42 años.

Sí, pasé por los despachos de la Brigada Político Social, y no, no lo pasé muy bien. Pero uno no puede vivir toda la vida en la tortura. De la misma forma que si una ha salido de un campo de concentración no puede instalarse toda la vida ahí.

Entonces la grandeza de Ion es que es capaz de sublimarlo y hacer arte con ello.

No es una escritura terapéutica si no artística. Cuando sale y se lo cuenta a esas dos desconocidas ya inicia, de forma espontánea, una cura por su cuenta. En el caso de Ion como en el de muchos más, hay una opción por la vida.

E imagino que un ejercicio individual, íntimo.

Sí. Es un ejercicio individual, tiene un componente social, pero es un ejercicio fundamentalmente individual. Por ejemplo, yo hice mía la idea de Ion del retrovisor, de ver cómo esas personas se van haciendo cada vez más pequeñas, quedan atrás y uno avanza.

*La foto de Ion Arretxe incluida en este artículo fue realizada en diciembre de 2015 por Álvaro Minguito.

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“Archidona es un banco de prueba para normalizar los inmigrantes en la cárcel”

archidona

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La abogada y senadora de Podemos Maribel Mora ha seguido muy de cerca durante años la situación de la población reclusa y migrante como miembro de Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDH-A). La semana pasada visitó la cárcel de Archidona (Málaga), que ha sido reconvertida en CIE por el Ministerio de Interior. El Defensor del Pueblo, en una visita anterior a las instalaciones, ha constatado la violación de derechos de las personas allí encarceladas.

¿Cómo se han podido encarcelar a migrantes en la cárcel de Archidona?

En primer lugar, hay que afirmar tajantemente que la reclusión de cientos de migrantes, recién llegados a nuestras costas en patera, atenta contra la legalidad vigente, contra la propia Ley de Extranjería que aprobó el PSOE y sobre la que el PP posteriormente incluyó modificaciones que amparaban, por ejemplo, las devoluciones en caliente que ya se practicaban durante el gobierno socialista. En las resoluciones judiciales que el Ministerio del Interior utiliza para justificar su actuación se habla de internamiento en un centro de carácter no penitenciario dependiente de la Jefatura Superior de Policía de Archidona, cuando es un centro precisamente penitenciario por un lado y no existe siquiera una Jefatura Superior de Policía en Archidona por otro. Otros autos hablan del centro de internamiento de extranjeros habilitado que corresponda (es la nomenclatura que se utiliza para habilitar centros temporales) y esta cárcel no dispone de ninguna orden que le habilite como centro de internamiento temporal. Entre otras cosas porque no es posible hacerlo en un centro de carácter penitenciario. Es más, la orden que está publicada en el BOE el 18 de marzo de 2017 es de creación como centro penitenciario. Me consta que varios colectivos sociales han puesto en manos de la Fiscalía esta grave irregularidad. Y ya hemos presentado una queja ante el Defensor del Pueblo, detallando estas graves irregularidades que observamos e instándole a que actúe con urgencia ante una vulneración evidente de los derechos fundamentales de las personas a las que se ha privado de su libertad.

¿Entonces cómo, aun así, están encarcelados? El Defensor del Pueblo ya ha dicho que esas condiciones violan los derechos de esas personas…

Sucede, por desgracia, que aunque existen organismos a nivel estatal como internacional con competencias para fiscalizar posibles violaciones de los derechos humanos, Defensor del Pueblo y Tribunal Europeo de Derechos Humanos por ejemplo, no existen mecanismos para hacer efectivos sus dictámenes. En el caso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, respecto a las devoluciones en caliente, que considera ilegales, ya hemos visto que el Gobierno no lo acata cuando no le parece porque no hay mecanismos para que hagan ejecutivas sus sentencias. En el caso del Defensor del Pueblo, puede emitir recomendaciones solamente. En el caso de Archidona, el Defensor reconoce que se dan numerosas irregularidades y vulneraciones de la legalidad y de los derechos humanos, pero no insta a su cierre, entre otras cosas porque no tiene competencias para hacerlo. Eso sí, puede ser más o menos contundente y crítico con el Gobierno. En este caso toca ser lo más tajante posible porque estamos hablando de uno de los actos más graves en la historia de los internamientos de migrantes en España y un banco de pruebas para normalizar esta barbaridad y usar módulos de prisiones para internar inmigrantes que lleguen en pateras.

¿Cree que el Gobierno está endureciendo –aún más– las medidas contra la migración conscientemente, es decir, como un nuevo modelo iniciado con la legalización de las devoluciones en caliente?

Sí, así es. Nuestro país, por desgracia, ha sido el alumno aventajado de una Europa que prefiere mirar hacia otra parte ante la crisis humana que afecta a África, Oriente Medio y al conjunto del mundo árabe. La misma política de externalización de fronteras que Europa ha negociado con un país como Turquía, con acusaciones de graves violaciones de los derechos humanos, ya las habían puesto en práctica gobiernos españoles de diferente signo político (PP y PSOE) con Marruecos y otros países africanos, Estados con un grave déficit democrático. Lo que ha sucedido en Archidona puede sentar un grave precedente. El Gobierno ha recluido en una prisión a cientos de personas migrantes que huyen de la violencia y la miseria, algunos siendo víctimas de mafias que les han traído a Europa a través de una peligrosa travesía en patera. Cuando eso sucede, nos podemos temer lo peor, es decir, la criminalización de las personas migrantes. Es un banco de pruebas para ver cómo reacciona la opinión pública ante el hecho de recluir a migrantes en las cárceles. Si consiguen que esta posibilidad se normalice en la ciudadanía nos vamos a encontrar con que el Gobierno planteará una reforma legal en este sentido. Es un momento muy peligroso y grave.

¿Y cree que está habiendo suficiente contestación con respecto al caso de Archidona?

Creo que, a pesar de que numerosos movimientos y colectivos sociales están denunciando el inhumano encarcelamiento de migrantes en Archidona, la actualidad informativa que se nos impone va por otros caminos y un suceso tan grave y terrible pasa desapercibido para la mayoría de la población. Por eso vamos a seguir denunciando esta situación y estoy convencida de que habrá una importante contestación social y muchas personas que ocupamos puestos de responsabilidad política haremos todo lo posible para evitar la criminalización de la pobreza, y la ampliación de los políticas de externalización de fronteras que, pisoteando los DDHH de las personas migrantes, es lo que suponen los planteamientos del Partido Popular.

¿Qué opina de la presentación del CIE de Algeciras que hizo el ministro Zoido?

Me parece lamentable que el señor Zoido se atreva a acudir a Algeciras, donde hay un CIE cuyo plan de emergencia reconoce que sería imposible evacuar a las personas internas en caso de incendio. El ministro Zoido presentaba feliz un nuevo modelo de CIE pretendiendo hacernos creer que se trata de una especie de hotel 5 estrellas para inmigrantes. Por cierto, esas condiciones que vendía a bombo y platillo como algo fantástico que graciosamente pretende dar a los migrantes que encierra, son solamente las condiciones que según nuestra actual legislación deberían tener todos los CIE. No hay ningún CIE 5 estrellas, como Zoido nos intenta hacer creer. Se está publicitando la creación de nuevos CIE sin analizar si quiera la efectividad del sistema. Más de la mitad de las personas que internamos no son expulsables y quedan después en libertad. No tiene sentido que les dejemos hasta 60 días sin libertad para nada. En el CIE de Algeciras no se llegan a expulsar ni el 4% de las personas que se internan. Eso sí, el sufrimiento de alguien que llega después de meses o años de tránsito huyendo para terminar aquí es indescriptible. Estamos internando a personas que sufren naufragios en la patera donde ven perder la vida a amigos o compañeros de viaje, y tal como los rescatamos en el mar los metemos en un CIE.

¿Qué es lo peor del CIE en sí mismo?

Es terrible el hecho de que a una persona que no ha cometido ningún delito, sino una simple falta administrativa al acceder irregularmente a territorio español (entre otras cosas porque no hay vías seguras para hacerlo de forma regularizada), se la prive de libertad, se le limiten sus derechos más esenciales y se la obligue a vivir en condiciones inhumanas, tal y como sucede en los CIE de Algeciras y Tarifa, por ejemplo. A todo ello hay que añadir que los CIE no son siquiera útiles para la política migratoria del actual Gobierno. A la mayoría de personas a las que se interna no se las podré devolver a sus países de origen, porque no hay convenios de retorno firmados con los mismos. Y eso el Gobierno lo sabe. ¿Por qué mantienen los CIE como una herramienta central en sus políticas migratorias? Por que es mucho más fácil jugar con el miedo mostrando un enemigo, al que se criminaliza, que viene de fuera y que viene a “robarnos” lo que tenemos, mostrando así a “sujetos” a los que se trata como objetos y son deshumanizados. Sin embargo, otra política migratoria es posible. Respetuosa con la legalidad internacional de Derechos Humanos que España ha suscrito, y con nuestra propia legalidad, pero el Gobierno no está interesada en ello.

¿Por qué se incumplen sistemáticamente los DDHH si son eso, derechos humanos?

Los derechos humanos se vulneran, por desgracia, a lo largo y ancho del mundo, tanto en los países en vías de desarrollo como en las sociedades occidentales, en las que presuponemos que existen más garantías y libertades. Los responsables son los propios gobiernos en la mayoría de los casos. Las personas no se colocan en el centro de las prioridades políticas. A parte de que se usan dobles raseros y no se garantizan igual a todas las personas. 

¿Por qué no ocurre nada cuando los Estados violan los DDHH?

Recientemente en el Senado se ratificó el CETA, un tratado comercial que, una vez aprobado, vincula de manera efectiva a los Estados firmantes para afectar radicalmente a la sociedad en su conjunto. Sin embargo y muy lamentablemente, no sucede lo mismo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con otros convenios internacionales, que para los Estados tienen un carácter meramente simbólico. En este sentido, por ejemplo, es sintomático lo que sucede en Europa, a priori una referencia en materia de libertades y donde existe el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como digo, y cuyas sentencias no son de obligado cumplimiento por los Estados firmantes. Los pilares europeos se basan después de la II Guerra Mundial en proteger por ejemplo a los refugiados. Sin embargo, los intereses espurios tanto en este tema como en otros muchos están transformando Europa en un espacio insolidario y racista.

¿Cuánto hemos retrocedido en el cumplimiento de los DDHH?

Efectivamente, durante la última década, existe un retroceso en materia de derechos humanos que tiene que ver con una crisis (económica, política e incluso civilizatoria) de índole global. Sucede en un Oriente Medio que se desangra por las guerras y la violencia, pero también en una Europa que se sacude con movimientos xenófobos, islamófobos y antisemitas. Pienso que estamos en un momento crítico en el que es muy importante que a nivel personal y colectivo analicemos en qué sociedad queremos vivir y qué mundo vamos a dejar para quienes nos sucedan.

¿Y en España?

España, por desgracia, no es una referencia en materia de derechos humanos. El pasado 3 de octubre conocimos una sentencia del TEDH que consideraba “ilegales y contrarias a los derechos humanos” las devoluciones en caliente que se producen en nuestra frontera sur. Sin embargo, es algo que afecta al común de la sociedad y las políticas puestas en marcha por el Partido Popular durante los últimos años son una amenaza al común de la sociedad. Aunque debemos recordar que fue en épocas del Gobierno del PSOE cuando se comenzaron a realizar estas prácticas inhumanas y fueron quienes pusieron las concertinas. Es una realidad que las personas migrantes son víctimas sistemáticas de unas políticas que durante los últimos años han recortado sus derechos. Miles de migrantes malviven durante años en nuestro Estado sin posibilidad de tener papeles, tener por tanto trabajo legalizado, se les niegan derechos como ciudadanos pero no pueden volver a sus lugares de origen. Son ciudadanos de segunda categoría a los que abandonamos y miramos hacia otro lado. Las cárceles, donde como activista he estado involucrada durante 20 años, son otros de los lugares donde observamos preocupantes violaciones de los derechos humanos. De hecho el TEDH nos ha condenado ocho veces por no investigar suficientemente casos de malos tratos o torturas. Es quizás este uno de los mayores problemas de vulneración de DDHH que además se niegan. Mientras que se niegue la existencia de la tortura no avanzaremos como sociedad para erradicarla.

¿Qué derecho se incumpla en las cárceles españolas todos los días?

El derecho a la salud, por ejemplo. Un 40% de la población reclusa de nuestro país padece algún trastorno mental y en muchas prisiones no acude ningún psiquiatra. Un 6% es portador del VIH y hasta un 20% tiene hepatitis C sin que, por ejemplo, tengan acceso a los últimos tratamientos para combatir la hepatitis C en igualdad de condiciones que las personas en libertad. Las condiciones de la atención sanitaria en las prisiones son muy deficientes.

¿Qué es lo más doloroso que ha visto en primera persona relacionado con el incumplimiento de los DDHH?

Los casos de tortura, que afectan fundamentalmente a las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, personas presas o migrantes. Por desgracia en nuestra frontera sur y en las cárceles españolas se ven casos de vulneración de los derechos humanos terribles y escandalosos.

¿La sociedad sabe en general qué son los DDHH y que se violan a diario, por ejemplo, en asuntos de sanidad, vivienda, educación…?

Yo sí creo que las personas tenemos conciencia, por un instinto casi natural, de lo que es justo y de lo que no lo es. Hace ya varios años, con el estallido del 15-M, pudimos observar a una sociedad que se rebelaba contra la injusticia, que exigía fundamentalmente dignidad. También pienso que tanto la crisis económica como las nefastas políticas de los últimos años son un grave peligro, porque es posible que puedan generar sociedades menos solidarias, más arbitrarias e individualistas.

Se está legislando incluso contra los derechos humanos. La ley mordaza, otro ejemplo.

Para mí es evidente que la ley mordaza tiene como principal objetivo criminalizar la legítima protesta de una sociedad que se movilizaba contra los recortes sociales y contra la corrupción. Creo que la mayor parte de los gobernantes europeos son también conscientes de la involución democrática que la ley mordaza supone. Sin embargo, la actual Europa se ha edificado sobre los principios económicos del neoliberalismo y no sobre el respeto a los derechos humanos.

¿Por qué no se ha derogado todavía?

Tengo una absoluta confianza en que existe una mayoría parlamentaria que nos va a permitir derogarla en la actual legislatura. Es evidente que una amplia mayoría social está en contra de los recortes de libertad que el PP puso en marcha amparándose en su mayoría absoluta. Esperemos que esa mayoría social sea también mayoría parlamentaria.

¿Qué relación ve entre DDHH y el sistema económico en el que vivimos? ¿Qué papel juegan las políticas de austeridad y recortes?

Se trata de una relación estrecha y directa. Las sociedades que más se preocupan por respetar los derechos humanos son aquellas donde menos desigualdades existen y donde se procura garantizar al conjunto de la población unas condiciones mínimas de dignidad. Los recortes y el austericidio de la última década nos ubican en una perspectiva contraria. Cuando se recorta en sanidad y en educación, obviamente, se está recortando en derechos humanos y se está menoscabando la dignidad de nuestra sociedad.

¿Hacia dónde vamos en general? ¿Cómo quedarán los DDHH pongamos año 2049? Habría que redactarlos de nuevo?

Más que redactarlos de nuevo, creo que es necesario garantizarlos. Creo que durante los últimos años se ha producido una grave involución. A escala global, pero también en el Estado español. No soy capaz de prever en qué situación nos encontraremos en 2049, pero soy optimista y quiero pensar que podemos invertir la última deriva que hemos vivido. Eso solo será posible si la mayoría social lucha para que la minoría que ostenta el poder económico no imponga un modelo de sociedad donde unos pocos hacen el agosto a costa de los derechos del resto.

¿Es mayor el cumplimiento de los DDHH que su vulneración?

Es complicado hacer ese cálculo. Creo que es más interesante pensar sobre la dirección en la que vamos. Se trata de una reflexión tanto personal como colectiva respecto a la sociedad en la que queremos vivir, sobre las condiciones de vida que queremos, no solo para nosotras mismas, sino para nuestras semejantes también.

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Helena Maleno: “Lo más doloroso es la normalización de la pérdida del derecho a la vida”

“Yo estoy tranquila, confío en el tribunal marroquí, sé que está haciendo su trabajo como tribunal de investigación. Acudiré a la declaración y contaré quién soy, cuál es mi labor como defensora, y que mi empeño es siempre la salvaguarda del derecho a la vida de las personas”. Helena Maleno, defensora de los derechos humanos, acudirá este martes a declarar en el marco de una investigación penal sobre “tráfico de seres humanos” acusada por el Estado español, según ha denunciado la activista de Caminando Fronteras. Decenas de organizaciones han apoyado un manifiesto en su apoyo: “[Es] un proceso judicial claramente destinado a criminalizar el trabajo que desarrolla Helena Maleno desde hace años como defensora de derechos humanos”. Ella es una de las voces de nuestro especial sobre DDHH.

¿Por qué se incumplen los derechos humanos?

Porque el discurso de los derechos humanos ha sido un discurso colonial: derechos humanos hechos para unos determinados grupos de personas y no para todos los seres humanos. Este discurso lo que hace es dar valor a esos Estados-nación coloniales y dar una serie de derechos a los que están dentro del marco de esos Estados-nación, pero no a todos ni a todas. Los DDHH nunca han sido para todos los seres humanos. Y por eso hemos normalizado que se puedan violar sistemáticamente.

¿Por qué no ocurre nada cuando los Estados violan los DDHH?

Vemos cómo el discurso de los DDHH es muy débil, por ejemplo, cuando el derecho de la defensa del territorio en esos Estados-nación está siempre por encima de los derechos de las personas. Por eso en nuestro imaginario ese derecho del territorio está por encima del derecho de las personas y por eso pueden morir personas en la frontera y por eso existe un discurso que justifica esas muertes en las fronteras. Cuando estás dentro de esos márgenes, disfrutas de ciertos derechos. Porque al final los derechos humanos son una escala de privilegios. Los más privilegiados disfrutan de más derechos y los menos privilegiados, de menos.

¿Hemos retrocedido mucho?

El otro día escuchaba a la periodista que habla sobre la doctrina del shock [Naomi Klein]. Evidentemente, estamos retrocediendo en todos los derechos humanos, si alguna vez estuvimos avanzados. En los Estados privilegiados, en los Estados europeos, en los EEUU… estamos disminuyendo en derechos conforme aumenta el poder y la concentración económica. Es esa doctrina del shock que te permite reducir en derechos, que te permite dar golpes de Estado, que permite que la economía controle como ya controla y que te permite hacer lo que se califica como expulsiones. Al final, el Estado-nación es solo una construcción que nos venden a través de discursos diferentes, como el de los DDHH. Y al final hay muchas personas que están expulsadas de ese marco por las grandes concentraciones de la riqueza.

¿Qué relación hay entre paraísos fiscales y el incumplimiento de DDHH?

Quienes gestionan el mundo son estas grandes ciudades financieras, los paraísos fiscales. Dentro de las industrias están las industrias criminales, que trabajan codo a codo y funcionan codo a codo con el resto de industrias que permiten la concentración de la riqueza y que no sabemos dónde están, donde limpian y blanquean su dinero. El 1,8% del PIB mundial pertenece a esas industrias criminales, entre ellas la industria de la esclavitud. Hay una esclavitud en el mundo que podemos ver a través de la trata de seres humanos, de la explotación laboral, de la mendicidad, del tráfico de órganos… El sistema necesita esclavos y esclavas. Es el sistema financiero quien decide cómo aplica esas doctrinas del shock, cómo expulsa y a quién expulsa del sistema para que se permita mayor concentración de la riqueza.

¿Qué papel están jugando las políticas de austeridad y recortes en la reducción de derechos humanos en España?

Aquí está la política de austeridad y recortes, que está enfocada a permitir que las industrias y las industrias criminales pervivan y se alimenten de ella. Siempre hemos visto, Estados coloniales como somos, que era ese sur global colonizado el que estaba siendo expulsado de los márgenes de esos DDHH. Pero con estas políticas de austeridad y recortes estamos también dentro de ese proceso de expulsión quienes nos sentíamos en situación de privilegio respecto a los DDHH. Lo vemos al sur global, todos esos desplazamientos, todas esas personas que se mueven son expulsadas, pero lo estamos viendo también en el norte global, esas personas que se están viendo afectadas por ejemplo con los desahucios o la gente que está en estado de pobreza en el Estado español, dos millones de niños y niñas, recordemos.

¿Qué es lo más doloroso desde su experiencia?

Lo más doloroso es la normalización de la pérdida del derecho a la vida, que haya discursos que en defensa del territorio te justifiquen que haya personas que han perdido su derecho a la vida, que haya asesinatos y que haya una guerra como la guerra de las fronteras en las que hay personas que están armadas y otras que no tienen cómo defenderse. Ese ataque al derecho a la vida, que es diario y está normalizado y está justificado por una parte importante de la sociedad europea, es lo más doloroso. Y dentro de ese marco entra cómo se construye con un racismo institucional. El terrorismo machista también hace que las mujeres valgan mucho menos dentro de esas violaciones de DDHH. Sin duda, lo más doloroso es el día a día, ese día a día en el que ves cómo no existen esos derechos, cómo la gente va muriendo y los que ven que mueren no solo no hacen nada por impedirlo sino que normalizan que se estén muriendo.

¿Por qué se puede legislar contra los DDHH, como está ocurriendo?

El Estado-nación siempre decepciona, es colonial, está construido por los intereses económicos internacionales y va a traicionar los DDHH. En cuanto necesite expulsarnos, nos va a expulsar. Por eso puede crear leyes mordaza, por eso puede justificar asesinatos en la frontera, por eso puede justificar que los derechos del territorio estén por encima siempre. Además, al Estado-nación le sirve la bandera para que todos esos expulsados y expulsadas del sistema no se sientan tan expulsados y expulsadas de ese sistema, de esa Unión Europea que se construye con el odio y el enfrentamiento a un tercero, que es el que está esperando a las puertas de la fortaleza europea.

¿Hacia dónde nos encaminamos?

Hay que reflexionar sobre hacia dónde vamos, cuáles son los marcos de los DDHH. Tenemos que ir hacia otros caminos, otros mandatos, otras resistencias. Y eso no son teorías, ni utopías, es el día a día de las poblaciones, de los pueblos del sur global, pero también de la Unión Europea. No quiero ser pesimista, pero sí creo que vamos hacia un mundo donde las industrias criminales, depredadoras, extractivas… son las que cada vez más gestionan el poder. Nosotros y nosotras tenemos que crear nuestras resistencias a partir de ahí. Hay que reformular el enfoque de lo que son los DDHH y de cómo nos afectan.

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