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Noticias climáticas de la semana: la compra-venta de derechos de contaminación

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Arranca la COP23

El pasado lunes comenzó en la ciudad alemana de Bonn la 23ª Conferencia de las Partes (COP23), el mayor encuentro global sobre el clima en el que participan la práctica totalidad de los gobiernos del mundo, representantes de ONG, de la ciencia y de agencias internacionales. También, por supuesto, están presentes las industrias “interesadas”. La presidencia ha recaído en Fiji, pero se celebra en Alemania porque el país del Pacífico no podía acoger a todos los participantes.

Esta cumbre sirve como un termómetro para evaluar los avances en los recortes de gases de efecto invernadero necesarios para cumplir con los compromisos adoptados en el Acuerdo de París (que trata de evitar un calentamiento por encima de los dos grados centígrados). En París se detallaron las líneas generales. En Bonn deben marcarse líneas de actuación concretas. Y deben ser bastante severas porque no vamos todo lo bien que podríamos.

China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, se ha convertido en el líder de las negociaciones, tras la abdicación el pasado mes de junio de los Estados Unidos. El gigante asiático, sin embargo, no parece muy por la labor de apretar las tuercas a los países ricos.

Donald Trump, por cierto, se ha quedado completamente solo en su negacionismo climático. Si la semana pasada Nicaragua firmaba el Acuerdo de París, esta semana ha sido Siria, lo que deja a Estados Unidos aislado como el único país en rebeldía climática. El hecho de que Trump no quiera aceptar las normas internacionales ha hecho que activistas africanos pidan que se expulse al país norteamericano de las negociaciones. Sin saber aún si esto será posible, lo cierto es que el presidente americano no ha sido invitado a una cumbre que tendrá lugar el mes que viene en Francia, según fuentes oficiales del país galo.

Y en la calle…

Mientras la COP23 prosigue en las salas de conferencias de Bonn, fuera se suceden las manifestaciones, acciones y protestas. El domingo, los activistas de Ende Gelände tomaron la mayor mina de carbón de Alemania.  Según la organización, en la acción participaron unas 4.500 personas, que se tuvieron que enfrentar a la violencia policial. El sábado ya había habido manifestaciones masivas en Bonn, con unas 25.000 personas exigiendo el fin del uso del carbón, del cual Alemania es el mayor productor a nivel europeo. Y el miércoles una delegación de activistas de países insulares del Océano Pacífico amenazados por el cambio climático leyeron un manifiesto, firmado por 23.000 personas, en el que demandaban el fin inmediato de todos los proyectos de exploración de combustibles fósiles.

Seguimos batiendo récords (malos)

El año 2017 va camino de convertirse en el tercero más cálido jamás registrado, batiendo registros en eventos extremos como huracanes u olas de calor. Según la Organización Meteorológica Mundial, los indicadores del cambio climático, como la concentración de CO2 en la atmósfera, la acidificación de los océanos o la subida del nivel del mar, continúan avanzando sin inmutarse.

La media global de temperatura de enero a septiembre de 2017 ha estado 1,1ºC por encima de niveles preindustriales. Los compromisos adquiridos en París exigen que las naciones del mundo reduzcan sus emisiones para contener el calentamiento en 2ºC para finales de este siglo. Algo muy difícil, pero no imposible.

Seguimos por el camino equivocado (el del gas)

La estrategia de la Unión Europea de apostar por el gas natural como solución climática (sea transitoria o no), no está dando resultado. Un nuevo informe científico afirma que, de no reducir las emisiones de gas natural, añadiremos otros 0,6ºC a la cuenta del cambio climático, lo que es completamente incompatible con el cumplimiento de los acuerdos internacionales. Para poder contener el calentamiento por debajo de los 2ºC, según el informe, la UE tendrá que reducir su consumo de gas natural en un 12% anual hasta 2035.

En lugar de eso, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo concedió hace dos semanas un préstamo de 500 millones de dólares para la construcción del Corredor Sur de Gas, que encadenará al continente al gas durante cuatro o cinco décadas. El Banco Europeo de Inversión se plantea inversiones de hasta 3.000 millones en el mismo proyecto, que, por si fuera poco, se ha visto salpicado de escándalos de derechos humanos y corrupción.

¿Quién compra cambio climático?

El Parlamento Europeo y el Consejo de Europa aprobaron el jueves la revisión del Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS), un mercado que permite la compra venta de derechos de contaminación. Es decir, la unión reparte las emisiones entre sus países miembro y estos pueden tratar unos con otros. El Comisario Europeo de Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete, ha tildado el acuerdo de histórico, afirmando que esto pone a Europa a la cabeza del liderazgo climático, y en buen camino para cumplir los compromisos adquiridos en París.

El sistema, no obstante, ha sido criticado duramente por grupos activistas, como la Red de Acción Climática Europea (CAN), que ha definido el ETS como un “fracaso”, y ha afirmado que debía ser mucho más ambicioso. Los sistemas de comercio de emisiones, en sí mismos, presentan graves problemas, que van desde la medición de emisiones hasta la fijación de precios, por no hablar de los dilemas éticos que supone.

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El tiempo que está por venir

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Octubre de 2017. Temperaturas que superan los 30 grados en la mayoría de ciudades españolas. Semanas enteras sin ver una sola gota de lluvia. Pantanos bajo mínimos. Cosechas que se adelantan. A 1.700 kilómetros de distancia, en la ciudad alemana de Bonn, del 6 al 17 de noviembre, se celebrará la conocida como Conferencia de las Partes, la COP23, patrocinada por la automovilística BMW y la empresa de paquetería y logística DHL, algo que ya pasó en París (2016) con Nissan e Ikea, y en Marrakech (2017) con BNP-Paribas, el banco que financia grandes proyectos de extracción minera.

Bonn acoge una cumbre que no ha levantado grandes expectativas a la espera de la que tendrá lugar el año que viene en la ciudad polaca de Katowice, donde los países que firmaron el Acuerdo de Parísdeberán revisar sus compromisos de reducción de emisiones de gases contaminantes. Hasta entonces, desde el movimiento ecologista ya se escuchan voces que alertan de que los compromisos firmados hasta el momento se muestran “insuficientes” y confían en que la próxima década se tomen medidas para salvar el futuro del planeta más allá de 2030. Precisamente para ese año, Europa se ha comprometido a reducir sus gases de efecto invernadero en un 26% respecto a 2005. Asimismo, del total de la energía consumida, al menos el 27% deberá proceder de fuentes renovables, y la eficiencia energética tendrá que mejorar otro 27% respecto a la situación actual. Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo, cree que de la reunión alemana deberían salir más acciones concretas que pongan en práctica el citado Acuerdo de París, y apela a que cada Estado haga una revisión más ambiciosa de sus compromisos. Por otro lado, destaca que es el momento de actuar desde el ámbito local y “dar más relevancia a nuevos actores de la lucha contra el cambio climático, como las ciudades del cambio o la ciudadanía energética”.

Alemania acogió la primera conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP1) hace 22 años. Desde entonces, se han firmado acuerdos vinculantes como el de París y Kyoto. Además, se han desarrollado 12 sesiones de la Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto (CMP12) y una sesión de la Conferencia de las Partes del Acuerdo de París (CMA1). La próxima cita se celebra  en mal momento: llega pocas semanas después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, haya decidido derogar el Plan de Energía Limpia, aprobado por el anterior gobierno y que estaba dirigido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. “Con esta decisión vamos a facilitar el desarrollo de los recursos energéticos de Estados Unidos y a reducir cargas reguladoras innecesarias”. Las declaraciones de Scott Pruitt, dirigente de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, son una prueba más de la falta de compromiso de la administración de Trump en la lucha por el clima.

En España, el pasado 9 de octubre concluyó el periodo abierto (en pleno verano) por el Gobierno para presentar aportaciones a la Ley de Cambio Climático y Transición energética que debe aprobarse esta legislatura y que servirá de base para cumplir los acuerdos de París. Greenpeace es una de las organizaciones que han presentado propuestas a la normativa que, a su juicio, debe ir encaminada a crear un marco normativo que establezca un modelo energético 100% renovable. En eso coinciden con la Asociación de Empresas de Energías Renovables-APPA, que defiende el modelo de “quien contamina, paga”. Otras voces, como la del director de Política Energética y Cambio Climático de la multinacional Iberdrola, Carlos Sallé, ven en la lucha contra el cambio climático una “gran oportunidad social y económica”.

Elevadas temperaturas

Mientras la clase politica y los organismos internacionales se ponen de acuerdo, el clima sigue con su tendencia, marcando máximos de temperatura. El año 2017 ha sido el que más olas de calor ha registrado desde 1975, la fecha a partir de la cual se manejan datos. Las cinco que se han producido suman 25 días bajo esta situación. En 1991 y 2016 hubo cuatro olas de calor cada año; y en 2015, las temperaturas fueron tan altas durante 29 días que la Agencia Española de Meteorología tuvo que dar un aviso a la población. A estas elevadas temperaturas hay que añadir la falta de lluvias, que ha provocado la peor sequía de las dos últimas décadas y ha dejado los embalses al 38% de su capacidad total. Además, el último informe de Ecologistas en Acción sobre la calidad del aire en España denuncia que cuatro de cada cinco españoles respiraron niveles de ozono superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un contaminante que afectó al 87% del territorio.

En 2021 se entregará el sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Su función es evaluar los aspectos científicos, técnicos, ambientales, económicos y sociales de la vulnerabilidad al calentamiento global. A través de la fotografía fija que elaboren, el mundo tendrá una imagen real de hacia dónde nos encaminamos, quizás sin solución ya que, como apuntan algunos expertos como Ed Hawkins, del Centro Nacional de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Reading (Reino Unido), ya habríamos superado el temido umbral de los 1,5 grados centígrados. Esperemos que cuando llegue el informe del IPCC no sea demasiado tarde. Quizás para entonces París, Marrakech, Bonn y Katowice solo sean algunos nombres de un extenso listado de oportunidades perdidas.


CRONOLOGÍA DE UNA LUCHA A DESTIEMPO

2006

Verdades incómodas

El exvicepresidente estadounidense Al Gore protagonizó el documental Una verdad incómoda, la primera gran producción que hablaba de las causas y consecuencias del cambio climático. Diez años después Leonardo di Caprio produjo Before the flood. Este otoño, Gore ha ido más allá con Una verdad muy incómoda: ahora o nunca. En el mundo literario, Naomi Klein publicó en 2014 el libro Esto lo cambia todo, un manual de referencia para tomar conciencia sobre la gravedad del problema.

China vs. EEUU

Ese año China adelantó a Estados Unidos en la dramática carrera por ver cuál de los dos países emite más gases contaminantes a la atmósfera. Juntos representan el 40% del total de las emisiones globales. Los presidentes Barack Obama y Xi Jinping firmaron en 2014 un acuerdo para reducirlas. Ya nadie se acuerda de esa fecha ni del compromiso. El tercer país más contaminante es India.


2007

El primo de Rajoy

Mariano Rajoy hizo famoso a su primo el negacionista. En una conferencia, el entonces líder de la oposición, más allá de algún chascarrillo propio de sus discursos, afirmó al referirse al cambio climático: “Tampoco lo podemos convertir en el gran problema mundial”. Su gobierno ha firmado el Acuerdo de París y, por suerte, su primo no está entre los ponentes que deberán discutir la nueva ley sobre cambio climático prevista para este año.


2014

Esto va en serio

El quinto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) acaparó la atención mundial. Los científicos demostraban que los impactos del calentamiento global ya son visibles en todos los continentes y sentenciaban que la responsabilidad es humana. Además, los expertos alertaban de que si había un aumento global de las temperaturas de más de dos grados, el planeta sufriría daños irreversibles.

Marchas: no hay un plan B

Nueva York acogió una de las manifestaciones más numerosas de su historia. Más de 300.000 personas salieron a la calle para recordar a los jefes de Estado que el cambio climático es un problema global. En todo el mundo se realizaron un total de 2.808 marchas en otras tantas ciudades pidiendo medidas urgentes. Una de las pancartas más repetidas, que sigue en vigor, sentenciaba: No hay plan B porque no tenemos un planeta B.

2017

La irrupción de Trump

El 1 de junio, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos abandonaba el acuerdo firmado en la COP21 de París con la excusa de “proteger a Estados Unidos y a sus ciudadanos”. Trump, que se ha rodeado en su gabinete presidencial de negacionistas del cambio climático, denunció las condiciones “draconianas” y pidió un acuerdo “justo” que no restrinja el desarrollo económico. Del futuro del planeta no dijo nada.


2020

La última oportunidad

Los países que hayan firmado los acuerdos de París deberán empezar ese año a cumplir sus compromisos de reducción de gases contaminantes, que tendrán que ser mucho más restrictivos que los del Protocolo de Kyoto. El objetivo será que el aumento de la temperatura mundial no supere los dos grados centígrados a finales de este siglo. Quizás el año 2020 ya sea demasiado tarde, lo que está claro es que será la última oportunidad.

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Dossier #LaMarea54: último empujón por el clima

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Claro que hay temas importantes, preocupaciones diarias, el paro, la precariedad, las pensiones… Pero, como sostiene la antropóloga Yayo Herrero en la entrevista que incluimos en #LaMarea54, hasta que no comprendamos que existe una estrecha correlación entre el empobrecimiento de las mayorías sociales y el deterioro de la naturaleza tampoco entenderemos que el cambio climático tiene que ser una prioridad en nuestras vidas, en la agenda política y, por supuesto, en la mediática. “Es el problema más acuciante”, afirmó el exdirector de The Guardian Alan Rusbridger al dejar su puesto en 2015. Y admitió que en su diario no habían sabido contar la que debería ser la noticia principal. No es fácil hacerlo.

En La Marea dedicamos un amplio espacio a informar sobre el calentamiento global, pero es insuficiente. Este otoño queremos ir más allá. Por ello, aprovechamos la celebración de la próxima cumbre en la ciudad alemana de Bonn para insistir en que esta es la última oportunidad que nos queda. Las altas temperaturas registradas en octubre y los incendios –pirómanos aparte– han hecho saltar algunas alarmas. Pero, ¿qué hacemos? ¿Qué no estamos haciendo? En este dossier intentamos dar un enfoque práctico con propuestas de colectivos que están trabajando de manera activa para evitar que la situación empeore.

En efecto, el cambio climático es la noticia y, por ello, iniciaremos en breve un proyecto para el que contamos con vuestra complicidad. O empujamos ahora o la niña de la fotografía de portada balanceará a sus hijos e hijas en un paisaje muy distinto. Escriben en este dossier Toni Martínez, Noemí López Trujillo y Santiago Sáez.

Con Cataluña inevitablemente de fondo, hacemos varias paradas. Primero, una entrevista con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, realizada por Magda Bandera y Antonio Maestre. Segundo, un recorrido por otras noticias que quizás nos hayamos perdido el pasado octubre: manifestaciones sin banderas y un análisis sobre los diez años de Gürtel, escrito por Cristina Fallarás. Y tercero, en #yoIBEXtigo, José Bautista y Asier Andrés escriben sobre las patrias de conveniencia a las que se ha ido sumando Banco Sabadell según sus intereses empresariales.

¿Alianzas con Facebook? ¿Con Google? En este número abordamos las nuevas dependencias de los medios de comunicación a través de la filantropía y de Silicon Valley, con un análisis de Ekaitz Cancela sobre el mundo Soros. Titulado como La sombra eterna de Prisa, analizamos también los últimos movimientos de Juan Luis Cebrián en el grupo mediático.

En internacional nos ocupamos de Colombia tras el proceso de paz. Esta vez, con un reportaje de Germán Doporto sobre cómo se ha reciclado el conflicto armado. Y aquí, en España, tras la firma del Pacto de Estado contra la violencia de género incluimos un reportaje de Olivia Carballar sobre un asunto al que las leyes continúan sin dar solución: la violencia económica que lastra a las víctimas tras la separación.

En cultura, regresamos a Cataluña con un cuarto tema sobre la herencia de la canción política catalana, escrito por Elena Rosillo y Mònica Artigas. Y Antonio Maestre se estrena en Apuntes de clase, la nueva sección bajo su batuta.

 

Y como siempre, nuestras secciones habituales: la viñeta de Atxe, los Apuntes de Economía de Eduardo Garzón, el relato de Isaac Rosa, las recomendaciones culturales y la Herstory. En las ya tradicionales rutas de la memoria, viajamos a Lugo, hasta la antigua cárcel, en pleno casco histórico de la ciudad gallega.

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