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‘La escala’: maquillar el recuerdo de la guerra

¿Qué razones impulsan a dos chicas a ir a la guerra? Pues las mismas o parecidas a las de los chicos.”Tenía 19 años, no tenía curro y no sabía qué hacer. Me alisté por el dinero y por la libertad que da. Y, como suele decirse, por ver mundo”, dice una de las protagonistas de La escala, un drama dirigido por dos mujeres, las hermanas Delphine y Muriel Coulin.

La escala, que se estrena este viernes, cuenta la historia de un destacamento de soldados franceses que regresa de Afganistán pero que hace una parada de “descompresión” en Chipre antes de volver con la familia. Para liberar el estrés acumulado se alojan en un resort de cinco estrellas y son sometidos a exploración psicológica: un programa de realidad virtual simulará los dramas que vivieron durante los combates.

Esta perversa terapia existe realmente. Sirve para que la pantalla maquille el recuerdo de la violencia de la que han sido testigos, transformándola en algo parecido a un videojuego o una película. Para las mujeres soldado el trauma de la guerra no será su único problema. Rodeadas de testosterona a flor de piel, verán que no están a salvo ni siquiera lejos de los talibanes.

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¿Qué razones impulsan a dos chicas a ir a la guerra? Pues las mismas o parecidas a las de los chicos.”Tenía 19 años, no tenía curro y no sabía qué hacer. Me alisté por el dinero y por la libertad que da. Y, como suele decirse, por ver mundo”, dice una de las protagonistas de La escala, un drama dirigido por dos mujeres, las hermanas Delphine y Muriel Coulin.

La escala, que se estrena este viernes, cuenta la historia de un destacamento de soldados franceses que regresa de Afganistán pero que hace una parada de “descompresión” en Chipre antes de volver con la familia. Para liberar el estrés acumulado se alojan en un resort de cinco estrellas y son sometidos a exploración psicológica: un programa de realidad virtual simulará los dramas que vivieron durante los combates.

Esta perversa terapia existe realmente. Sirve para que la pantalla maquille el recuerdo de la violencia de la que han sido testigos, transformándola en algo parecido a un videojuego o una película. Para las mujeres soldado el trauma de la guerra no será su único problema. Rodeadas de testosterona a flor de piel, verán que no están a salvo ni siquiera lejos de los talibanes.

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