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Chamizo: “Ni soy errejonista ni de Pablo Iglesias. Hay que estar en la calle y en las instituciones”

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Exdefensor del Pueblo andaluz, referente de la izquierda dentro y fuera de la comunidad. José Chamizo no se anda con paños calientes. Fue pretendido por Podemos y por Izquierda Unida para encarar el nuevo escenario político tras el 15-M. Habla claro. “Después de analizar el comportamiento de algunos gobiernos europeos con los refugiados, sólo una pregunta: ¿Estamos tan lejos del fascismo?”, reflexionaba a principios de este año. Entonces casi nadie se tomaba en serio a Donald Trump. Diez meses después ganó las elecciones de EEUU.

¿Qué es la izquierda para usted?

Yo pienso que ante todo una forma de pensamiento y vida que va orientada al servicio absoluto hacia la gente y especialmente a la gente más vulnerable, sin olvidar las clases medias. Es una actitud de servicio permanente a la sociedad, pero desde una perspectiva donde lo que importa es el bienestar de todos a la vez, no de unos cuantos.

¿Por qué ha ganado Trump y ha perdido Clinton?

Por el cansancio y el agotamiento que tienen los votantes. La gente está cansada del modelo economicista y, curiosamente, aunque parezca contradictorio, regresa alguien que les promete el volver a ser lo que fueron. A tener una vida sin esta angustia que da el sistema económico, a una sociedad auténtica del bienestar. No sé si la gente se lo ha creído o ha pensado que Clinton es más de lo mismo, a pesar del discurso tan tremendo que Trump tiene para mí. Lo que es fuerte es que lo hayan votado tantas mujeres e incluso tantos extranjeros inmigrantes. Esa es la explicación que tiene la locura en la que vive la gente.

¿Han sido un error las críticas que se han hecho desde el propio feminismo a Hillary Clinton?

Yo creo que no han favorecido. Igual que lo del FBI es de vergüenza también. Aunque en el fondo es posible que no lo explique todo. Son cuestiones que están ahí.

¿La fractura de la izquierda influye en el crecimiento de la ultraderecha?

Totalmente. La izquierda tiene que llegar a unos mínimos de acuerdo, porque si no el fascismo va a ser una realidad en Europa entera en menos de cinco años. Porque aquí todo el mundo piensa que tiene razón y a mí me parece muy bien, pero hay que pactar y llegar a acuerdos para que no venga lo que se ve venir, que es el fascismo. Y un fascismo complicado porque es mucho más sutil que el anterior. No tiene una cara tan próxima o no se le ve venir tanto como al otro. Sin una unidad no hacemos nada, no digo ideológica absoluta, pero en unos puntos básicos sí. Estamos asistiendo a una pelea permanente. Hay cinco de izquierdas y tres están contra dos. O uno contra cuatro, en fin. Eso no puede ser. Por supuesto que el debate siempre tiene que existir, pero un debate sensato y sereno, no esta barbaridad en la que estamos.

¿Qué responsabilidad tiene la izquierda en el ascenso de líderes como Trump?

Tiene mucha responsabilidad necesariamente. Los personalismos, los dogmatismos no han favorecido a una respuesta real a los problemas que tiene la gente. Muchas veces se lucha más por la discusión que por la gente.

¿En qué condiciones ve a Unidos Podemos para enfrentar a la ultraderecha?

Yo espero que triunfe la sensatez. Yo creo que Pablo [Iglesias], Errejón, toda esta gente son gente sensata al final. Y además nos jugamos el futuro, ¿eh? Me consta también que Izquierda Unida va en esa dirección. Y gente del PSOE. En el PSOE hay gente de izquierdas que puede perfectamente entrar en esa recomposición de la izquierda.

¿Qué está ofreciendo la izquierda ahora mismo para frenar esa ola?

Ahora mismo no se está haciendo nada. Lamentar y poco más. Yo creo que hay que movilizar y que hay que poner objetivos concretos. Hay que hacer algo más de lo que se está haciendo. Hay que movilizar pero con resultados, no sólo salir por salir a la calle. Hay que dar un paso más desde las instituciones.

¿Pero las cosas no se consiguen en la calle?

Sí, pero también en las instituciones. Por eso ni soy errejonista ni de Pablo Iglesias. Hay que estar en la calle y en las instituciones.

¿La izquierda ha abandonado a la clase obrera?

No, yo creo que es al revés. La clase obrera es la que se ha distanciado de la izquierda porque no le da las respuestas que esperábamos. Yo creo que es al revés.

¿Qué papel han jugado los sindicatos?

Todo el mundo hace su papel, pero cada uno por su lado. Lo que se necesita es la unidad. Aquí cada uno va a echar balones fuera, a conseguir cosas como ahora, que contamos tres horas menos a los funcionarios. Pues mire usted, no sé hasta qué punto es el momento. Si fuera posible, incluso yo pondría jornadas más cortas.

¿Cómo han influido las políticas de la UE?

Esas han dado un retroceso increíble. A las políticas sociales de Europa no hay quien las conozca, cuando lo mejor que tenía Europa eran las políticas sociales. Y yo creo que todo es amparado en la inmigración, en los refugiados, pero a partir de ahí ellos son la excusa diabólica para cortar, cortar, cortar.

¿Por qué en España no hay un partido ultraderechista potente a pesar de lo presente que sigue todavía el franquismo?

Porque el espectro que abarca el PP es muy amplio. Ahí cabe gente de todo tipo. Hay gente muy normal y gente de extrema derecha.

¿Trump va a hacer bueno a Rajoy?

Sí, por supuesto. Rajoy todavía es un hombre con sensatez, a pesar de que nos guste más o menos.

José Chamizo participó en el debate organizado por La Marea en Sevilla el pasado 19 de diciembre junto a Teresa Rodríguez, Antonio Maíllo, Antonio Hurtado y Lina Gálvez. Puedes ver sus intervenciones en este vídeo

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“Las concertinas estaban antes de Trump. ¿Las puso el populismo o la demagogia?”

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El neoliberalismo ha creado vencedores y vencidos. Y los vencidos han apostado por opciones neofascistas ante la insuficiente respuesta de la izquierda. No hay frontera para el capital, pero sí para las personas. Trump no es el inicio de ninguna ola. La ultraderecha lleva fermentando años en Europa. Estas son, básicamente, las ideas en las que han coincido todos los ponentes del debate Antídotos de izquierda contra el neofascismo, organizado por La Marea en Sevilla. En este vídeo puedes ver las principales intervenciones.

“No se están practicando políticas en clave antifascistas en los barrios”, denunció José Chamizo, exdefensor de Pueblo Andaluz, quien apeló a los políticos a llevar su discurso de izquierda a los rincones donde siguen votando al PP. La coordinadora de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, reivindicó el papel del 15-M y las protestas en la calle como arma para frenar las políticas de ultraderecha. “Si en Francia hubiera habido 15-M Le Pen no estaría donde está”, dijo. En respuesta a Antonio Hurtado, diputado del PSOE por Córdoba en el Congreso, que propuso más derechos, acabar con el miedo al otro, a los musulmanes, y hacer políticas que no sean ni “demagogia ni populismo”, Rodríguez afirmó que las concertinas en España estaban antes de Trump: “¿Y quiénes las han puesto, la demagogia o el populismo?”.

Tras realizar una autocrítica sobre la izquierda pero también denunciar “el degüello” a todo lo que va en contra del establishment -en referencia a Unidos Podemos-, el coordinador general de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, denunció las políticas de la UE con los refugiados y abogó por construir la política desde el pueblo. “España está rota socialmente”, aseguró. Maíllo también recriminó al diputado del PSOE que hubiera votado a favor de la reforma del artículo 135 de la Constitución. Hurtado justificó que esa modificación no había afectado a la vida de las personas y reivindicó su posición como persona de izquierda por su defensa de la libertad, derechos y la justicia distributiva. “El Estado del Bienestar es posible”, aseguró. La defensa del 135 generó un sonoro revuelo en el espacio Tramallol, donde se celebró el acto. Numerosos asistentes desaprobaron sus palabras.

Lina Gálvez, catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide, argumentó la necesidad de construir la democracia “derribada por el neoliberalismo” con profundos cambios culturales y económicos: “Porque si no, no vamos a llegar a amplias capas de la población que pueden permitir precisamente esos cambios”. Y como Chamizo, insistió en la necesidad de estar en los barrios y “recuperar a esas clases desposeídas”.

Las intervenciones duraron más de dos horas y varias personas del público se quejaron de los escasos minutos que tuvieron para participar. La Marea se comprometió a organizar un debate en el que los protagonistas sean los asistentes.

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