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Militares, diplomáticos, políticos… Las puertas giratorias de Indra

Juan Carlos Aparicio junto a Mariano Rajoy en un acto del PP en Castilla y León (2011). Foto: PP.

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Indra es la principal contratista de la industria armamentística nacional y la única española que figura en el top 100 de compañías militares del mundo, aunque sus negocios abarcan sectores tan lejanos en apariencia como el de la energía, los servicios electorales y los medios de comunicación. Indra, dios del cielo y la lluvia en la mitología védica, también es una de las empresas del Ibex 35 con mayor apetito por los altos cargos militares y políticos, principalmente del Ministerio de Defensa. Las puertas giratorias de Indra no son tan conocidas como las de otras compañías del selectivo español. Indra presta especial atención a personalidades de la segunda línea del poder, desde secretarios de Estado hasta tenientes generales de las Fuerzas Armadas, algunos de los cuales han diseñado la lista de la compra del  Ejército español. Rostros sin rastro en las hemerotecas.

La industria militar es especial. El Estado tutela parte de su negocio para evitar que, por ejemplo, el enemigo se adueñe de la tecnología bélica. Como contraprestación, favorece la contratación de estas empresas y, con ayuda de asesores, directivos y consejeros procedentes del estamento castrense y político, se crean nuevos acuerdos e incluso subsidios para investigar y desarrollar productos y servicios que después compra el Estado.

A principios de noviembre, Indra anunció que había aumentado su beneficio en un 76%. La privatización de la empresa se fraguó en 1993, con Felipe González al frente. Sin embargo, el partido con más puertas giratorias en Indra es el PP. El pasado 15 de noviembre, una investigación reveló que el gobierno de Esperanza Aguirre había pagado 2,9 millones de euros a Indra por unos servicios electorales que ya había abonado el Interior. Desde Indra señalan que a la hora de fichar a “personas políticamente expuestas”, se ciñen a la ley y a sus normas internas de contratación. A continuación, recogemos una selección de figuras ligadas a la política y el ejército que estuvieron o están a sueldo de esta empresa.

Consulta la lista completa de puertas giratorias de Indra haciendo clic aquí o entrando en la web de #YoIBEXtigo.

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El gran negocio electoral de Indra

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Se acercan las elecciones de Cataluña del 21 de diciembre, fecha en la que todos estaremos pendientes del resultado. ¿Saldrá de nuevo una mayoría para el independentismo? ¿Ciudadanos ganará más diputados? ¿Los perderá el PDeCAT? La respuesta a estas preguntas las resolverá Indra, la compañía tecnológica del Ibex 35 que provee sistemas electorales, según informó El Periódico. La decisión del Gobierno ha tenido su miga política: la carrera por la gestión de recogida y difusión de los datos provisionales se ha disputado entre Indra, en la que el Estado es el principal accionista, y Syctel, una empresa catalana fundada en 2001 por un grupo de investigación de la Universitat Autònoma de Barcelona.

El Ministerio del Interior ha tramitado este contrato por vía de urgencia debido a la falta de tiempo ante la inminente cita electoral, lo que significa que no ha habido concurso público en el que se detallaran las condiciones, servicios solicitados y precios. Es la segunda vez que se aplica esta vía para realizar el escrutinio provisional (no el definitivo). En las elecciones generales del 26 de junio de 2016, también se optó por este procedimiento e Indra fue la adjudicataria de un contrato de 4,7 millones de euros.

El coste de la tecnología para los comicios varía mucho entre unas elecciones y otras, algo que llama la atención. La periodista Eva Belmonte, de Civio, una organización que lucha por una mayor transparencia, indicó en el programa El Objetivo de LaSexta que el precio de los comicios de 2011 fue tres veces mayor –costaron 16,8 millones por la inclusión de 2.000 nuevas mesas electorales– que el de las elecciones repetidas de 2016. La primera convocatoria de las generales, en diciembre de 2015, también costó más del doble que en 2016: 11,7 millones y estuvo a cargo de Scytl, que batió por primera vez a su competidora Indra en el concurso.

Casi 40 años de experiencia

Civio define a Indra como “un gigante con muy buenas relaciones con el Estado”. De hecho, esta compañía ofrece a la Administración pública una larga lista de productos y servicios, desde tecnologías médicas hasta tareas de mantenimiento de áreas de aterrizaje en buques de guerra, sin olvidar el control de las fronteras, especialmente en lugares como Ceuta y Melilla (Indra ingresó 87 millones desde 2002 por servicios de vigilancia fronteriza, según El Confidencial). Su primer accionista es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con el 18,7% de las acciones. El segundo es la Corporación Financeria Alba (10,5% de las acciones), seguido por varios inversores internacionales con paquetes de más del 3%.

La compañía tiene 39 años de experiencia en el negocio electoral en España y ha sido la encargada de realizar la mayoría de recuentos provisionales en elecciones generales, europeas, autonómicas y locales. Además, en las últimas décadas, también se ha encargado de gestionar, prácticamente en solitario, los escrutinios provisionales en unos 400 procesos electorales en el ámbito internacional. Según consta en sus informes anuales, el negocio electoral de este “gigante” al servicio del Estado depende de su división de Administraciones Públicas y Sanidad, encargada, entre otros servicios, de automatizar procesos administrativos que la ciudadanía lleva a cabo en el día a día. Este segmento generó 398 millones de euros el pasado año, equivalentes al 15% de las ingresos totales del grupo.

En 2014, Indra llegó a organizar también las elecciones iraquíes a cambio de 130 millones de dólares, con un contrato de gran envergadura debido a que eran los primeros comicios legislativos de ese país tras la salida de las tropas de EEUU. Desde entonces, sin embargo, el negocio electoral de Indra ha caído de forma constante, principalmente debido al menor número de proyectos “básicamente en España y América”. Durante los últimos tres años, la empresa ha vivido varios sobresaltos ligados a dos de los grandes casos de corrupción que han salpicado (principal pero no exclusivamente) al gobierno de la Comunidad de Madrid: las operaciones Púnica y Lezo.

En el primero de ellos, la detención en octubre de 2014 de José Martínez Nicolás, el jefe de la Agencia de Informática y Comunicaciones del gobierno autonómico madrileño, se relacionó con la compañía tecnológica por la adjudicación de contratos a cambio, presuntamente, de pagar a proveedores de la trama Púnica. Según publicaron varios medios de comunicación de ámbito nacional, estas investigaciones llevaron a la Comunidad de Madrid a paralizar un contrato adjudicado a Indra, por 4,5 millones de euros, para realizar el escrutinio provisional en las elecciones autonómicas de 2015.

Sin embargo, esta misma compañía ya poseía un contrato con el Ministerio del Interior para realizar el mismo servicio, al que se aconsejaba a las comunidades autónomas que se sumasen para evitar un mayor gasto público. Esta licitación directa entre la Comunidad de Madrid e Indra habría supuesto un sobrecoste de un millón de euros, de acuerdo a la información recogida por El Español. Este método ya se había utilizado en 2011: Indra ganó ambos contratos, tanto el de Interior como el de la Comunidad de Madrid, por el que cobró 2,9 millones. El juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que instruye Lezo, sostiene que la empresa recompensó presuntamente al PP madrileño sufragando gastos de campaña y otros servicios.

Las pesquisas de la Púnica llevaron a imputar en abril de 2015 al todavía consejero delegado de Indra, Javier de Andrés, que también se encuentra relacionado con la Operación Lezo a través de su mujer, María Fernanda Richmond, exdirectora financiera del Canal de Isabel II. La implicación de la empresa en este último entramado supuso el registro de la sede de Indra en abril de este año.

Acusaciones de fraude

Más allá de las fronteras españolas, Indra también ha tenido problemas en el desarrollo de su negocio electoral. En la República Dominicana, la Junta Central Electoral (JCE) reportó errores en los sistemas comprados a Indra por 40 millones de dólares (33 millones de euros) en las elecciones generales de 2016, unos comicios que se desarrollaron en medio de grandes manifestaciones.

Los más recientes contratiempos los tuvo en Argentina y Angola, donde los partidos de la oposición criticaron y acusaron a los gobiernos de Mauricio Macri y João Lourenço, respectivamente, de la falta de transparencia en la contratación de los servicios electorales de Indra. La empresa española, que espera remontar sus expectativas de negocio este año, rechazó las acusaciones lanzadas sobre las primarias celebradas en agosto en Argentina y en cualquier otra elección: “Indra no ha llevado a cabo ningún tipo de manipulación en ninguna elección en las que participó, tanto en Argentina como en el exterior”.

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Un día en la feria de armas más grande de España

MADRID // Homsec quiere convertirse en un salón de referencia internacional para la venta de armamento, una posición a la altura de España, el sexto mayor exportador mundial de productos de guerra y defensa. De momento se contenta con ser el mayor salón de productos militares en suelo español. Este año, las protestas se llevaron parte del protagonismo al estar presentes durante los tres días del evento —la primera se saldó con una veintena de detenciones—y los organizadores compartieron sus opiniones con la prensa, lo cual también es loable en una industria habituada al secretismo y los silencios cómplices. “Se deben al desconocimiento (…), nos encantaría que conocieran el salón”, dijo a Europa Press la directora de Homsec, Ana Victoria Suárez, refiriéndose a las múltiples manifestaciones.

En esta sexta edición, que concluye este jueves, los organizadores estiman que 15.000 visitantes harán negocios y desfilarán frente a los productos de guerra fabricados en España, Francia, Suiza o Estados Unidos… Pero, ¿cómo es una feria donde la mayoría de los artículos en venta —misiles, tanques, radares, RPG…— solo pueden ser comprados por gobiernos?

Homsec es un espectáculo en el que se respira tranquilidad y alegría a pesar de las sonadas protestas en su contra. El viento sopla a favor para una industria con un lucro proporcional al miedo y los dramas del momento. Nada más llegar, el visitante tropieza con sus simpáticas contradicciones. El evento tiene lugar en el recinto de IFEMA (Institución Ferial de Madrid), propiedad conjunta del Ayuntamiento —que se ha desmarcado de la organización del salón— y la Comunidad de Madrid con la Cámara de Comercio, en cuyos pabellones también se celebra la Pasarela Cibeles o Fitur. La seguridad de IFEMA está en manos de la Prosegur, pero la de esta feria armamentística privada sí corre a cargo del Gobierno.

Tras varias filas de vehículos de alta gama con matrícula diplomática y del Ejecutivo —”ve enfriando el coche”, grita un alto cargo del Ejército de Tierra a su chófer—, el visitante entra en el pabellón 12, un espacio de 1,5 hectáreas construido para unos Juegos Olímpicos que nunca llegaron. A primera vista el interior parece una inocente feria de juguetes para militares. No hay coches de choque ni escopetas de perdigones, pero sí tanques, cazabombarderos y armas de gran calibre para manosear “como si estuvieras en tu casa”, dicen en el stand de Raytheon. La gente no deja sus vasos y platos de plástico sobre una barra de contrachapa sino sobre un sistema móvil de misiles tierra aire. Tampoco hay algodón de azúcar, pero sí un constante flujo de canapés y barra libre de jamón de bellota al cuchillo. No se echan de menos los fuegos artificiales entre las demostraciones y los vídeos en bucle de misiles demostrando su poder letal.

Homsec es quizás el único evento de España en el que es posible ver en público a la plana mayor del Ejército español —ni una mujer entre los que acudieron el miércoles— pertrechada en sus mejores galas y luciendo medallas mientras una legión de mujeres jóvenes rellena copas de vino entre vehículos con ametralladoras y aviones no tripulados. Estatuillas de Blas de Lezo a 1.100 euros la pieza y tecnología punta para una de las instituciones más tradicionales y herméticas del mundo contemporáneo.

No acudió al salón el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el rey Felipe VI, aunque el visitante estrella fue el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el almirante García Sánchez. En su recorrido posó ante los fotógrafos con los tres soldados que custodiaban la nueva versión del tanque pesado Pizarro, la joya de la española Santa Bárbara Sistemas, ahora propiedad de General Dynamics —la misma empresa que fabrica los ascensores OTIS.

¿Por qué trabajan soldados en el stand de General Dynamics? “Les hacemos el favor porque somos el primer batallón que lo ha recibido”, responde el más joven de los uniformados. El representante de esta compañía, que ingresó más de 59.000 millones de euros en 2016, remite a su propietario, el Ministerio de Defensa.

El Ibex, presente en la feria
En el centenar de expositores de Homsec no podían faltar algunas de las empresas civiles favoritas del presupuesto militar español, como Iberdrola, Iberia o El Corte Inglés, que este año deslumbró con uno de los stands más grandes de la feria —el primero que se ve al entrar, a 350 euros el metro cuadrado—para mostrar su catálogo de uniformes de combate. A tenor del número de carteles y fichas técnicas en árabe, es fácil deducir la importancia de los clientes de Oriente Medio y el Magreb para una industria que representa el 2,5% del PIB mundial, superior al gasto global en Educación o Agricultura.

Junto a una mesa con varias paletillas de ibérico está el stand de Navantia, repleto de uniformados azul marino, muchos con acento latinoamericano. “Ojalá aumenten la Innovación, como ha prometido la ministra (…). Todo lo que sea dar trabajo yo lo apoyo”, dice un militar español de la Armada que luce numerosas condecoraciones y que asegura estar tranquilo a pesar de que España está entre las naciones europeas con un menor gasto militar en proporción al tamaño de su economía. “No pasa nada porque están los programas de modernización, que no van en la partida de Defensa”. Los Programas Especiales de Armamento creados por Felipe González y potenciados por José María Aznar y el exministro Pedro Morenés (ahora embajador de España en Washington) atesoran una deuda de más de 21.000 millones de euros. El 97% de esa cifra corresponde a contratos con Santa Bárbara (General Dynamics), Navantia y CASA (Construcciones Aeronáuticas S.A.).

Una representante de Navantia afirma que el programa de Jordi Évole en La Sexta sobre la polémica venta de cinco corbetas a Arabia Saudí no afecta a su negocio porque “va dirigido a un público con un perfil distinto al de nuestros clientes”. Cerca del puesto del Ejército de Tierra —sin ellos saberlo, los soldados ejercen como comerciales de carros blindados— y del de Táser (la marca de pistolas de electrochoque que ha elevado su nombre a la categoría de producto, igual que Danone o Tesafilm), se expone un robot equipado con un fusil semiautomático que se maneja con el mando de una Play Station. “Queríamos un mando fácil de manejar y que pudiera comprarse en cualquier lugar del mundo”, explica el vendedor. Dice que, de momento, los militares prefieren el control manual, aunque su empresa ya está lista para vender sistemas autónomos letales, máquinas capaces de matar sin supervisión humana popularmente conocidas como robots asesinos.

La picaresca de los feriantes es centenaria y en Homsec luce su versión más refinada. Aeronáutica SDLE igual vende un potente dron no tripulado que un sistema inhibidor antidrones. Indra ofrece desde sistemas para guiar misiles hasta servicios para supervisar procesos electorales. Picaresca. El evento lo organiza el Grupo Atenea, presidido por el ex coronel José Luis Cortina, alto cargo de inteligencia absuelto en el juicio del 23-F. El Grupo Atenea factura hasta 30.000 euros a cada empresa que quiera estar con “400 asistentes VIP” como “delegados internacionales, autoridades civiles, Fuerzas Armadas, Cuerpos de Seguridad del Estado” y otros contactos a sueldo del Estado que Cortina fue tejiendo durante su polémica y política carrera militar. El cóctel VIP con los amigos militares del excoronel asciende a 5.000 euros, el alquiler de un reservado a 10.000, estampar su marca sobre la moqueta, 30.000 euros también. Precios simbólicos para una industria millonaria y unos clientes que pueden comprar a su antojo y en secreto con el dinero de todos.

Cortina conserva la amistad con Florentino Pérez, antiguo socio de negocios que este miércoles invitó a Homsec a una cena de gala en el Santiago Bernabéu. Los asistentes no necesitaron partido de fútbol para firmar contratos y celebrar que los buenos tiempos han vuelto al mercado de la guerra.

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