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Moira Millán, líder mapuche: “Macri y su plantel son títeres de las ‘corporocracias’”

Ceremonia mapuche en Coquimbo, Chile. Foto: Viciovillano.

Mapuche significa ‘gente de la tierra’. Se podría decir que corren tiempos difíciles para este pueblo de no ser porque, desde la llegada de los españoles y la posterior independencia de Chile y Argentina, no ha vivido tregua. El pasado 27 de noviembre la policía argentina puso en marcha el desalojo de un campamento mapuche y mató a Rafael Nahuel, de 22 años. La muerte de este joven indígena, última víctima de una larga lista, se produjo en plena negociación entre la Justicia argentina y representantes mapuches que reivindican tierras del Parque Nacional Nahuel Huapi (Bariloche, sur de Argentina), un territorio que sus ancestros habitaron durante miles de años. El mismo juez que dialogaba con los mapuches fue quien ordenó enviar 300 agentes que dispararon con ametralladoras MP5 contra Nahuel.

Argentina es noticia. En los últimos días abrieron portadas la desaparición del submarino ARA San Juan y el juicio contra los responsables los ‘vuelos de la muerte’ y el centro de tortura y detención ESMA, pero este conflicto sigue en segundo plano.

Moira Millán es una de las voces más destacadas de este pueblo indígena. Las malas noticias no cesan y obligan a esta dirigente a posponer varias veces su entrevista telefónica con La Marea. “Justo ahora se están llevando detenido a Javier Cañú, un hermano mapuche que es autoridad en su comunidad; lo están queriendo incriminar en un atentado que hubo a un puesto de la estancia de Benetton en el invierno y en el que él no tuvo nada que ver”, dice Millán con tono de preocupación y propósitos de disculpa. En 1990 esa multinacional textil italiana compró 900.000 hectáreas de la Patagonia argentina, sumando otra página a la lista de problemas que acumula la lucha histórica y tenaz de este pueblo.

¿Qué representa el asesinato del Rafael Nahuel a manos de la policía argentina?

El asesinato de Rafael Nahuel es una afrenta al pueblo mapuche, un acto de provocación, una forma de demostrar el nivel de instrumentalización genocida para con nuestro pueblo y la impunidad con la que cuentan, sostenida por un poder mayor. Entendemos que Macri y todo su plantel son títeres de las ‘corporocracias’, lo que está demostrando es una obediencia ciega a las exigencias de los intereses de las multinacionales.

¿Cómo se encuentran las personas que resultaron heridas? ¿Y las personas detenidas?

Los dos jóvenes detenidos fueron liberados. Las personas heridas están mejorando, una de ellas recibió atención médica a raíz de los disparos de balas de plomo en sus brazos, todo ello gracias a la ayuda de un cordón humanitario que presionó para que permitieran a los médicos llegar al lugar.

¿Cómo resumiría la situación del pueblo mapuche a alguien que no conoce el conflicto?

La nación mapuche hace 14.000 años que vive en nuestro territorio ancestral, llamado Wallmapu, un territorio muy extenso que va desde el centro-sur de la provincia de Buenos Aires, sur de Mendoza, sur de Santa Fe, hasta la provincia de Chubut, bien al sur de la Patagonia, y desde la región del Bío Bío hasta la isla de Chiloé. La Wallmapu sostiene la estructura económica tanto del gobierno argentino como del chileno, en el caso de Argentina casi del 60%. Hay que recordar que tenemos reservas de agua dulce y también petróleo, con los yacimientos de Vaca Muerta emplazados en el centro del territorio mapuche. Es la tercera mayor reserva de petróleo del mundo.

Es importante entender que el conflicto fundamental se debe a dos características: por un lado, la Wallmapu es un territorio geopolíticamente estratégico para los intereses millonarios de las corporaciones; por otro lado, las lógicas y el arte de habitar de nuestro pueblo son antagónicas al sistema dominante. Fundamentalmente los recursos principales por los que vienen son el agua, que dijeron que se iba a terminar primero, y después el petróleo y la minería. En muchos de nuestros territorios vírgenes se están constituyendo una especie de estados feudales postmodernos, donde grandes millonarios adquieren inmensas extensiones de tierra para fines privados, sus paraísos en el planeta.

La muerte de Rafael se produjo en plenas negociaciones entre representantes mapuches y del Estado argentino. ¿Por qué cree que el juez Gustavo Villanueva ordenó desalojar el lugar en medio de esa negociación?

Los Estados nación saben que no van a poder negociar con nosotros. Para nuestro pueblo la vida es sagrada, para los Estados nación lo sagrado es la propiedad privada. El Estado argentino, mediante la ministra de Defensa y otros altos funcionarios, dijeron que nunca habían avalado la negociación con la comunidad, con el lof [nombre en mapudungún de la organización social básica mapuche], dijeron que no van a negociar con el pueblo mapuche. Hay una contraposición de intereses y posturas: por un lado el Ejecutivo, con una sólida posición genocida, y por el otro, fingiendo, el aparato legal, que va a buscar justicia. Nos entretienen con pseudo avances en negociación y justicia, pero en realidad ya tienen predeterminado y definidos los desalojos violentos y nuestra muerte.

Argentina tuvo un gobierno ‘izquierdista’ y en Chile continúa Bachelet, que se define como mujer de izquierdas. ¿Qué han hecho los gobiernos ‘progresistas’ de Chile y Argentina para poner fin al drama del pueblo mapuche?

Los gobiernos progresistas han sido utilizados e instrumentalizados por las corporaciones para poner un pañito de agua fría en los conflictos que iban recrudeciéndose. Por un lado, generan políticas absolutamente folcloristas de nuestros derechos culturales, al mismo tiempo que los derechos fundamentales de nuestro pueblo son violentamente avasallados. Hay una suerte de folclorización de nuestras demandas y puesta en marcha de políticas reformistas que en realidad no tratan de resolver de manera profunda y estructural el problema, sino que son apenas el maquillaje de esta política racista.

¿Qué valores mapuches chocan con la idea de ‘modernidad’ que predica este sistema de democracia capitalista?

Fundamentalmente, creo que encerramos una esperanza para la humanidad. Creo que estamos emplazando un nuevo marco ideológico, un nuevo pensamiento que posibilitaría repensarnos y refundarnos como humanidad, buscando la recuperación de la reciprocidad entre los pu newen, las fuerzas de la naturaleza, y los pueblos.

¿Qué amenazas enfrenta usted como voz destacada del pueblo mapuche?

Hay una campaña política y mediática muy fuerte contra mi persona. Se me estigmatiza en los principales canales de televisión de Argentina diciendo que soy una de las organizadoras de todo este conflicto, líder de este estallido, que es una invención de los servicios de inteligencia. Hay persecución y hay amenazas de muerte que han llegado hasta la puerta de mi casa, torturando y asesinando a una zorra, poniéndola en mi puerta y diciendo que eso es lo que me va a suceder a mí. Son momentos muy duros.

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Tribu siux de Standing Rock a Trump: “Crear otro Flint no hará grande a EEUU otra vez”

Desde que asumió el cargo, y ya no solo a través de Twitter, el presidente Donald J. Trump no ha dejado de emitir órdenes ejecutivas y memorandos presidenciales. El martes, sus pronunciamientos se refirieron a los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. Ambos proyectos fueron rechazados o retrasados por el gobierno de Barack Obama, tras grandes protestas de la población en ambos casos. Ahora, con las acciones del gobierno de Trump, respaldadas por un Congreso servil con mayoría republicana, los megaproyectos de combustibles fósiles están recibiendo luz verde otra vez.

Sin embargo, se necesita algo más que la acción veloz de la pluma de Trump para sofocar la vigorosa resistencia a estos dos oleoductos y al creciente movimiento mundial que demanda medidas urgentes para combatir el cambio climático.

El oleoducto Dakota Access (DAPL, por su sigla en inglés) es un proyecto de 1.770 kilómetros de extensión, valuado en 3.800 millones de dólares, que tiene como objetivo transportar petróleo obtenido mediante fracturación hidráulica desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo al golfo de México.

Los opositores al oleoducto Dakota Access temen que una ruptura del oleoducto pueda envenenar el río Missouri, que abastece de agua potable a 17 millones de personas. El núcleo base de la oposición se encuentra en los campamentos instalados dentro de la Reserva Siux de Standing Rock y sus alrededores, donde está planificado que el oleoducto cruce por debajo del río.

El proyecto del oleoducto Keystone XL (KXL) propone transportar los combustibles fósiles más sucios del mundo, arenas alquitranadas, desde Alberta, Canadá pasando por la frontera hacia Estados Unidos, también culminando en el golfo de México. El 6 de noviembre de 2015, tras cinco años de protestas contra el KXL, el presidente Barack Obama declaró que el oleoducto “no era de interés nacional para Estados Unidos”, y acabó definitivamente con el proyecto. El 5 de diciembre de 2016, en una segunda victoria para los ambientalistas de base, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense le negó el permiso a la propietaria del Dakota Access para perforar debajo del río Missouri, lo que detuvo ese proyecto de oleoducto.

“La orden ejecutiva de Trump sobre el oleoducto Dakota Access viola la ley y los tratados tribales. Tomaremos medidas legales”, dijo el jefe de la tribu siux de Standing Rock, David Archambault II, en un comunicado de prensa. “Crear otro Flint no hará a Estados Unidos grande otra vez”. El memorando presidencial de Trump sobre el Dakota Access instruye al secretario del Ejército a “evaluar y aprobar de forma expedita… las solicitudes de aprobación para construir y poner en funcionamiento el oleoducto Dakota Access”. El mismo tipo de redacción se puede ver en el memo respecto al oleoducto Keystone XL, dirigido al secretario del Ejército, así como a los secretarios de Estado y del Interior. La persona designada por Trump para el cargo de secretario de Estado, Rex Tillerson, anteriormente fue director ejecutivo de ExxonMobil, una empresa que cosecharía enormes ganancias mediante la explotación del petróleo de las arenas alquitranadas canadienses. El nominado de Trump para el puesto de secretario de Energía y ex gobernador de Texas, Rick Perry, poco tiempo atrás integraba la junta de la empresa Energy Transfer Partners, propietaria del Dakota Access.

La orden ejecutiva de Trump titulada “Acelerar las evaluaciones ambientales y aprobaciones para proyectos de infraestructura de alta prioridad”, emitida junto con los dos memorándums, incluye la declaración de que “muy a menudo, los proyectos de infraestructura en Estados Unidos han sido retrasados de forma rutinaria y excesiva por los procesos y procedimientos de las agencias”. Junto con un cuarto memo que exige –sin tener fuerza de ley– que los proyectos de construcción y reparación de oleoductos “usen materiales y equipos producidos en Estados Unidos”, esta oleada de decretos prepara el terreno para el resurgimiento acelerado de ambos oleoductos.

Winona LaDuke, activista indígena estadounidense y directora ejecutiva del grupo “Honor the Earth”, dijo en una entrevista en Democracy Now!: “Es prácticamente una declaración de guerra contra todos nosotros aquí, no solo contra los pueblos indígenas sino contra cualquier persona que desee beber agua. [Trump] definitivamente quiere forzar la construcción de estos oleoductos como sea”.

Bobbi Jean Three Legs, miembro de la nación sioux de Standing Rock, comenzó las protestas contra el Dakota Access antes del surgimiento del primer campamento de resistencia el pasado mes de abril. La joven, de 24 años de edad, ayudó a dirigir una carrera con relevo de 3200 kilómetros para los jóvenes indígenas, desde el campamento Sacred Stone en Cannon Ball, Dakota del Norte hasta Washington DC, con el objetivo de atraer la atención a su lucha contra el oleoducto. Su principio básico es “El agua es vida” o, en lengua lakota, “Mni Wiconi”. Bobbi declaró en Democracy Now!: “[Trump] está despertando a mucha gente. Ahora mucha gente realmente le está prestando atención al cambio climático. No vamos a retroceder jamás”.

A Bobbi Jean Three Legs y Winona LaDuke les preocupa el aumento de la violencia por parte de la policía y la Guardia Nacional. Bobbi describió la situación: “Aún estamos sufriendo brutalidad policial. Reprimen a la gente con gas. Les disparan. Nuestra hermana Red Fawn sigue en la cárcel. Más de 600 personas han sido arrestadas al momento, y esta cifra sigue aumentando”. Los ojos de Bobbi Jean se llenan de lágrimas mientras habla. “Ahora mismo les pido a todos los jóvenes del país que nos apoyen. Les pido a todas las personas del mundo que nos apoyen, dondequiera que estén… Me temo que quieren matarnos”.


© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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