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Noticias climáticas: Arde California

Los fuertes vientos empeoran el alcance del incendio, como en Santa Ana (California). Foto: NASA

Vuelve a quemarse California

Llevamos toda la semana viendo terroríficos vídeos de los incendios que asolan el sur de California en las redes sociales. El mayor de esos siniestros ya ha calcinado más de 500 kilómetros cuadrados, afectando a las localidades de Santa Bárbara y el condado de San Diego. Miles de personas han sido evacuadas ante el peligro que suponen las llamas. El sheriff del Condado de San Diego afirmó que nunca había visto “un diciembre como este”. El presidente Donald Trump ha declarado el estado de emergencia en el territorio californiano. Los fuegos están siendo agravados por los fuertes vientos, conocidos como vientos de Santa Ana. El nivel de alerta por viento declarado el jueves ha alcanzado el violeta, lo que nunca antes había ocurrido en California.

Una vez más, desde La Marea queremos hacer hincapié en que los eventos meteorológicos individuales no pueden, normalmente, atribuirse al cambio climático. Sin embargo, sí que podemos relacionarlo con las condiciones generales y las tendencias. Las condiciones de sequía y altas temperaturas que han resecado California impulsadas por el calentamiento global hacen que este Estado sea peligrosamente combustible.

Recordamos que el clima de California y el de la Península Ibérica son similares, y hay valiosas lecciones que podríamos aprender de este desastre. No hace tanto que ardió Galicia.

Fecha de juicio

Los jóvenes estadounidenses que mantienen una querella contra el gobierno de su país por no proteger el clima ya tienen fecha para exponer su caso ante el juez. Este mismo lunes, 11 de diciembre, se presentarán ante un juzgado de apelación de San Francisco para exponer su caso. Jacob Lebel, con el que hablamos en La Marea hace unos meses,  se ha mostrado tranquilo. En una entrevista con una radio local del Estado de Oregón, Lebel ha afirmado que confía en que el juez de validez a sus argumentos, que están basados en el principio de beneficio público recogido por la constitución estadounidense.

No es pesimismo – es realismo

Un estudio publicado el miércoles en la revista Nature concluye que las proyecciones que más se aproximan a la evolución real del clima en años recientes son también las que predicen consecuencias más alarmantes. Los investigadores han realizado un análisis estadístico de los diferentes estudios que, en las últimas décadas, han tratado de predecir el clima del futuro. Aunque el análisis no es definitivo, las noticias son malas: Los modelos que mejor han acertado hasta ahora predicen un calentamiento cercano a los 5ºC sobre niveles preindustriales, lo que se traduciría en efectos catastróficos de toda índole.

Los océanos, más amenazados que nunca

La serie documental de la BBC Blue Planet 2, que se ha estado emitiendo estas últimas semanas, contiene en su último episodio un siniestro aviso: Los océanos están más amenazados que nunca antes en la historia. La alerta la ha hecho sonar el naturalista británico David Attenborough, que ha señalado a la acción humana como la causa del peligro. Entre las muchas consecuencias negativas de la industrialización para la salud de los mares (plásticos, polución química, reducción del caudal de los ríos…) también se encuentra el cambio climático.

La semana pasada, un estudio publicado en Nature ya avisaba de que las profundidades oceánicas estaban sufriendo una acidificación acelerada debido a la elevada concentración de CO2 en la atmósfera (gran parte del cual es absorbido por el mar). Además, el derretimiento de los casquetes polares y los glaciares produce cambios químicos en el medio marino que amenazan a algunos de los ecosistemas más delicados del planeta, como los arrecifes de coral, el mayor de los cuales (la Gran Barrera de Australia) ha sufrido, este año y el pasado, dos de los peores episodios de blanqueo de su historia.

Actualización de la lista de extinciones

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) publicó este martes la actualización de su “Lista Roja”, la clasificación de especies según su riesgo de extinción. En ella, la organización hace hincapié en el cambio climático y en unos modelos de alimentación insostenibles como principales amenazas para especies como el delfín Irrawaddy del sudeste asiático. Craig Hilton-Taylor, que encabeza la unidad que se ocupa de actualizar la lista, afirmó que las extinciones se están produciendo a un ritmo nunca visto en la historia de la humanidad.

 

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Incendios en Doñana: otra amenaza anunciada

Primero, hay que apagar el fuego. Segundo, hay que investigar las causas. Y tercero, hay que hacer lo que se tendría que haber hecho hace mucho tiempo: una ley que blinde Doñana. Este es el análisis del ecologista Juan Romero sobre el incendio generado el pasado fin de semana. “A ver si nos enteramos ya de que a Doñana hay que dejarla en paz. Que es un monumento y que no hay que tocarla, como pasa con la Mezquita o con la Alhambra”, explica por teléfono. Cuenta que el domingo permaneció hasta las dos de la madrugada en la zona: “Espero que el fuego no llegue a la Rocina, si no, esto sí que puede ser una desgracia irreparable”.

Nadie sabe hasta el momento por qué ha ocurrido pero quienes vienen alertando de las amenazas que se concentran en torno a Doñana eran conscientes de que algo gordo podía suceder. “Un día es el gas, otro día el dragado, otro día los cultivos intensivos descontrolados… Ya está bien. Y ya está bien de decir que esta zona es protegida y esta no. Doñana es todo. Y su pulmón es la biodiversidad”, concluye Romero, de Ecologistas en Acción.

Un informe sobre los problemas medioambientales en la comarca publicado por WWF en 2006 ya señalaba como una zona de riesgo los parajes donde se ha producido el fuego: “Los incendios suponen un importante problema para Doñana (…) La destrucción de bosques en un incendio no sólo afecta a la flora o la fauna residente, sino que hace aún más proclive el suelo a la erosión, la cual, como ya hemos analizado en otros apartados, es el mayor problema en las cabeceras de los arroyos de Doñana. La recuperación del capital natural quemado en el incendio es muy difícil y no siempre se consigue, siendo además siempre una recuperación a largo plazo”.

Los incendios más recientes hasta la publicación del informe se produjeron en Cabezudos, La Rocina, Bonares, Rociana del Condado y Moguer, con más de 1.200 hectáreas quemadas en el verano de 2005 en este último municipio. La organización ecologista suma a estos focos las mechas preparadas para ser encendidas en varios puntos de la Raya Real (Hinojos), junto al parque, “en el corazón de uno de los territorios linceros más importantes de Doñana”. Los vertidos derivados del turismo –añade– también son otro foco: “Son varios los puntos afectados por este problema, entre los que cabe citar los pinares de Aznalcázar, Sanlúcar de Barrameda, Almonte e Hinojos y las playas de Cuesta Maneli y el Parador de Mazagón”, avisaba el documento. Esta última zona ha quedado calcinada.

Juanjo Carmona, responsable de WWF en Doñana, confirma que todos los problemas y amenazas poco a poco se van cumpliendo. “Incluso las que parecen imposibles y nos dicen ‘pero hombre, ¿eso cómo va a pasar?’ Pues pasa. Avisamos, por ejemplo, de los problemas que se estaban generando alrededor de El Rocío con los gatos asilvestrados. Pues en poco tiempo, la leucemia felina se llevó a diez linces fuera del campo cuando no había ni 30. Y fue un momento crítico. Lo que pasa es que las administraciones no actúan hasta que no están al borde del precipicio”, reflexiona Carmona.

En informes posteriores, WWF recomendaba la elaboración de estudios específicos para conocer las causas y causantes de los incendios forestales con el objetivo de planificar las medidas de prevención, control y concienciación adecuadas para cada situación concreta, y llevar a cabo un programa de eliminación de infraestructuras ilegales y peligrosas para los espacios forestales como los cables eléctricos que abastecen los pozos y viviendas ilegales. “Es preocupante que en un espacio tan vigilado y con una gran superficie forestal incluida en espacios protegidos, se produzcan tantos incendios”, destaca.

Juan Romero afirma en la misma línea que no es la primera vez, de confirmarse, que quieren “meterle fuego” a Doñana: “Los bosques tienen que seguir conservándose porque son fundamentales ante el nuevo escenario climático, que va a hacer cada vez más difícil su supervivencia y la del ser humano. Ecologistas en Acción va a exigir la restauración de toda el área boscosa incendiada y que no se pierda ni un solo metro cuadrado de superficie forestal en Doñana para ningún otro uso”, concluye la organización. La Junta ha asegurado que ni un solo metro va a ser recalificado. 

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