You are here

Seguimiento masivo del paro general en Cataluña

Concentración de bomberos ante la Delegación del Gobierno en Barcelona. | La Marea

Decenas de carreteras cortadas, comercios a medio gas, piquetes, cierre de universidades y escuelas, cortes en las vías del tren y miles y miles de personas en las calles. El seguimiento de la jornada de huelga convocada este martes en Cataluña por las patronales Pimec y Cecot, los sindicatos CGT, IAC, COS, Intersindical CSC y las entidades soberanistas Òmnium Cultural y Assemblea Nacional Catalana (ANC) como respuesta a la “violencia” ejercida por la Policía y la Guardia Civil el pasado 1-O ha tenido un seguimiento masivo en las administraciones públicas, el transporte, el comercio, la estiba, los servicios y la agricultura. En la sanidad catalana, el 75% de los trabajadores ha secundado los paros, según la Conselleria de Salut. Los sindicatos UGT y CCOO se han desmarcado de la huelga, que sí han apoyado sus federaciones catalanas. La Generalitat, por su parte, ha anunciado que no descontará el sueldo a los funcionarios que hoy no acudan a sus puestos de trabajo.

Los organizadores no consideran que las movilizaciones de este martes sean una huelga general. Taula per la Democràcia, la plataforma que reúne sindicatos, patronales y entidades soberanistas, define la jornada como “paro de país”. Jordi Cuixart, presidente de la ANC, ha calificado “la respuesta del pueblo de Cataluña” de “ejemplar, mayoritaria, pacífica, serena y democrática”. En su opinión, este paro general “emplaza a todos los ciudadanos de Cataluña a seguir trabajando en defensa de la democracia, la libertad de expresión y los derechos fundamentales de la ciudadanía”.

“La paz, el civismo y la dignidad nos han traído hasta aquí. El éxito definitivo depende de que nos mantengamos más comprometido que nunca”, ha añadido el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El mundo nos mira y tenemos que ganar. Esto debe ir bien”, ha añadido el presidente de la Asociación Catalana de Municipios (ACM), Miquel Buch.

Lo cierto es que las protestas han colapsado las principales calles de las ciudades catalanas, muy especialmente las de Barcelona. En algunos puntos de la capital se han vivido ciertos momentos de tensión. La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha denunciado el “acoso” y la “intimidación” sufrida por los diputados de la formación por decenas de manifestantes que se han concentrado ante la sede de su partido ante el grito de “fascistas fuera de nuestras calles”.

Algo similar ha ocurrido en las oficinas del PP en Barcelona y ante las sedes de la Delegación del Gobierno y la Jefatura Superior de Policía, con gritos de ritos de “Fuera las fuerzas de ocupación” o “Este edificio será la biblioteca”. Precisamente este martes, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha anunciado que ni la Policía ni la Guardia Civil abandonarán ningún hotel donde están hospedados en Cataluña en el que exista un contrato en vigor.

El anuncio llega horas después de que varios establecimientos de Calella y Pineda de Mar, en Barcelona, instaran a los agentes a que abandonasen las instalaciones. “Esto es un comportamiento mafioso y no vamos a tolerar comportamientos mafiosos de los ayuntamientos en Cataluña”, ha denunciado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Mientras, el PSOE ha anunciado la presentación de una iniciativa en el Congreso para reprobar a la número dos del Gobierno como responsable de las instrucciones que provocaron las cargas policiales en los colegios electorales catalanes en la jornada del referéndum independentista.

Donación a La Marea

Más en lamarea.com

Read More

Los estibadores comienzan la huelga para salvar sus empleos

MADRID // El conflicto laboral de los estibadores continúa. Este lunes está convocada la primera jornada de huelga en los puertos españoles. Si la patronal no admite las peticiones de los trabajadores, los paros se alargarán al menos otras siete jornadas, con una nueva huelga el 9 de junio. La ruptura por parte de la patronal portuaria ANESCO de los compromisos y las promesas adquiridas con los estibadores el pasado 22 de mayo, que facilitaron la anulación de las movilizaciones previstas, han obligado al colectivo a retomar de nuevo los paros para presionar en las negociaciones y lograr su cometido. 

La Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) y los sindicatos CCOO, UGT, CIG y CGT exigen a ANESCO el mantenimiento de los puestos de trabajo de los 6.156 estibadores que operan en los 36 puertos españoles. Estos empleos se encuentran comprometidos tras la reforma liberalizadora aprobada en el Congreso de los Diputados el 18 de mayo con el voto a favor del PP, Ciudadanos y la abstención del PdCAT. 

“La patronal ha dado un giro con respecto al planteamiento hecho la pasada semana y ya no se compromete con la subrogación de los trabajadores”, explicó Antolín Goya, coordinador general de CETM tras la ruptura de las negociaciones. 

El Ministerio de Fomento insiste en que garantizará el cumplimiento de los servicios mínimos establecidos. En algunos casos alcanzan hasta el 100% en trabajos que afecten a mercancías perecederas y peligrosas, pasajeros y productos esenciales para las islas, Ceuta y Melilla. Los puertos son un sector estratégico para la economía del país ya que el 86% de las importaciones españolas entran por las terminales marítimas, y de ellas sale el 60% de las exportaciones. Los estibadores continuarán con las movilizaciones y paros hasta que su trabajo les sea garantizado.

Donación a La Marea

Más en lamarea.com

Read More

El apoyo a la huelga en el Grupo Zeta logra que hoy no se publiquen ‘El Periódico de Catalunya’ y ‘Sport’

'El Periódico' y 'Sport' no se publicaron el 16 de mayo por la huelga de sus redacciones. COMITÉ DE EMPRESA

MADRID // Por primera vez en su historia, El Periódico de Catalunya el Sport no han llegado hoy al quiosco. La plantilla de ambas publicaciones, dos cabeceras pertenecientes al Grupo Zeta, iniciaron ayer una huelga que, según los sindicatos, ha tenido un seguimiento del 90%. El detonante “ha sido la rebaja unilateral e ilegal del 16% del salario de abril a mitad de la negociación”, declara el miembro del Comité de Huelga Toni Fuentes.

Los sindicatos y la empresa estaban pactando antes de la huelga un descuelgue de convenio, que consiste en reducir temporalmente los derechos de los trabajadores debido a causas económicas u organizativas. El descuelgue consta de cuatro pasos, donde una hipotética rebaja salarial solo podría producirse después de haberse completado el proceso y mediante un arbitraje. El Grupo Zeta, según la versión del Comité de Huelga, decidió realizar la rebaja salarial al completarse el segundo paso del descuelgue, sin arbitraje y sin finalizar la negociación. Fuentes señala además un agravio para la plantilla, ya que a los directivos de las dos cabeceras se les ha reducido el sueldo únicamente un 6’9%.

Debido a esta rebaja se ha convocado una huelga de cinco días en El Periódico y de dos en el Sport. Las anteriores huelgas se produjeron en el año 2013 debido al intento del cierre de la rotativa Gráficas de Prensa Diaria (GDP): hasta 15 días de paros en GDP y tres en El Periódico intentaron evitar el cierre de la planta. El conflicto finalizó llegándose a un acuerdo in extremis.

A pesar de haberlo intentado por diversos medios La Marea no ha conseguido que ningún directivo del Grupo Zeta hiciera declaraciones sobre la actual huelga aen El Periódico y Sport.

Un mes de mayo repleto de reivindicaciones

La huelga del Grupo Zeta coincide con el sexto aniversario del 15-M. Si en las diversas acampadas del que se conoció como el movimiento de los indignados los temas laborales y huelgas fueron asuntos laterales en la mayoría de las asambleas de las plazas, ahora la situación ha cambiado radicalmente.

Una huelga de actores de doblaje finalizó el pasado 12 de mayo, este lunes se han producido paros en Transports Metropolitans de Barcelona por tercer lunes consecutivo, la huelga en la UB ha hecho que se suspendieran las clases de cinco facultades, las empleadas de Bershka en Pontevedra comenzarán el jueves 18 huelga indefinida y los estibadores convocan nuevos paros a partir del 24 de mayo. Hay que recordar que durante el 2016 hubo menos huelgas que en el 2015, pero estas fueron secundadas por el triple de trabajadores y además se perdió un 21,3% más de horas de trabajo. Este 2017 apunta a que va a ser aún más conflictivo laboralmente que el 2016.

 

Más en lamarea.com

Read More

Amplio seguimiento de la huelga de profesores de los Institutos Cervantes de Brasil

MADRID// Las primeras dos jornadas de los 20 días de huelga convocados por los profesores de los Institutos Cervantes (IC) de Brasil han contado con un masivo seguimiento que CCOO cifra en el 88%.

Los trabajadores reclaman mejores condiciones y una subida de sueldos, que llevan congelados desde el año 2009 con una pérdida de poder adquisitivo cercana al 70%, debido al alto nivel de inflación de la economía brasileña.

Hace casi ocho años que el profesorado lleva denunciando esta situación a la Dirección del Instituto Cervantes y a los responsables de Recursos Humanos, a los directores de los centros en Brasil y al embajador de España en el país sudamericano, sin que nadie haya tomado ninguna decisión al respecto.

Pese a que los directivos del Instituto Cervantes conocen este problema, no han tomado ninguna medida para solucionarlo, por lo que los profesores se han visto obligados a convocar estas jornadas de movilizaciones.

La dirección del Instituto Cervantes, según denuncia CCOO, “en lugar de atender las justas reclamaciones de sus trabajadores y las de la representación sindical, ha dejado que el tiempo transcurra haciendo que cada año se haya ensanchado la brecha salarial entre los distintos colectivos del IC en Brasil, y no haber aprovechado la oportunidad que en 2016 le propició el que su presupuesto general registrara un aumento del 20%”.

Más en lamarea.com

Read More

Casa Revolucioná. Calle Sin Luis, 12. Sevilla. Aquí vive el feminismo

“Vivas nos queremos”, reza una pancarta sobre el balcón central del edificio. La puerta está abierta. Bienvenidas. A un lado, un taller de bicicletas en construcción. Al otro, una ludoteca para los niños y niñas que acompañan a sus madres. Un futbolín, una trona, un parque, unas maracas, un libro de animales… Al fondo, en un patio de luz, África toca la guitarra sentada sobre unas escaleras, bajo una higuera sin higos. “Volare, ohhh, cantare, oh, oh, oh, oh…”. Lina pega puñetazos contra un saco de boxeo rojo. Entran dos chicas. “Hola, venimos a la clase de autodefensa”, dice María. Se presenta en ese momento. “Claro, qué bien. Pues estáis en vuestra casa. Nosotras vamos a la terraza, ¿queréis venir?”, les propone Mónica, que muestra su particular palacio a La Marea. Es la casa Revolucioná Feminista, la Revo, un espacio ocupado por una veintena de mujeres en la calle Sin Luis (San Luis en el callejero oficial). Pleno centro de Sevilla.

De momento, el paso está vedado a los hombres. Algunas se conocen entre ellas. Otras no. Unas llevan rastas y tatuajes, otras pelo corto y flequillo. A algunas se les ve el vello en las axilas, otras van perfectamente depiladas. Unas tienen 20 años, otras 50. Unas estudian. Otras trabajan. Enfermeras, historiadoras, bailarinas, biólogas…  “Este es nuestro sitio, ya hay demasiados espacios mixtos”, afirma Verónica, 26 años, mientras bebe un refresco del bar que han fabricado ellas mismas. “Quizás algunas personas no entiendan el porqué de un espacio no mixto. Lo único que podemos decir es que nosotras lo necesitamos: necesitamos construirnos a nosotras mismas, a nuestra historia y a nuestro propio lugar; necesitamos hacer llegar el feminismo a más mujeres; necesitamos espacios de comunicación crítica y de producción de pensamiento colectivo; necesitamos un espacio físico, liberado y libre de actitudes opresoras, donde fortalecernos, conocernos y cuidarnos”, escriben en su blog. Es su refugio. Un lugar en el que aprenden, hablan, ríen y también lloran sin necesidad de tener que recordar que los hombres no son más que la mujeres. Una obviedad que en pleno siglo XXI aún no es una obviedad. Un espacio sano y seguro, en constante construcción.

La Revo no es nueva. La Revo nació unos años antes en la Puerta Ovario (Osario en el callejero oficial). Y desde entonces ha crecido, ha madurado. “Allí no teníamos sitio. Más de 60 mujeres en las asambleas, gente del barrio, no queríamos que esto fuera un gueto. Llegó a venir la propiedad del edificio, nos pintaron pollas, nos mearon, la Policía nos descolgó las pancartas, pero teníamos claro que íbamos a seguir, nos dimos cuenta de que el feminismo estaba creciendo mogollón en Sevilla y decidimos ocupar esta otra casa, más grande, para continuar los debates que ya habíamos iniciado, como el de las identidades trans y lésbicas, el del antiespecismo o el de la resistencia indígena, como hicimos el 12 de octubre”, cuenta Luz, estudiante de 21 años. “Yo tenía miedo de que la casa se llenara de blancas ese día, que estuviéramos diciendo ¡vivan los indígenas! y todas fuésemos blancas. Pero vinieron muchas personas de Latinoamérica. Esa actividad, por ejemplo, fue mixta”, añade Esperanza, 21 años, amante de la poesía. 

Una escalera de mármol da acceso a la segunda planta de la casa, en la que residió el presidente de la antigua Cajasol, hoy absorbida por La Caixa, Antonio Pulido. En una cartulina, analizan las supuestas relaciones entre el poder político y el edificio. “La biblioteca aún está muy vacía, pero mira ese rinconcito”, muestra orgullosa Mónica, 30 años. Hirviendo, de Noelia Morgama. La extracción de la piedra de locura y otros poemas, de Alejandra Pizarnik. En las orillas del Sar, de Rosalía de Castro. La mar es tu substancia, de Pilar Marcos. El color de la granada, de Carla Badillo. Beat Attitude. Antología de mujeres poetas de la generación beat, de Annalisa Marí Pegrum. Poesía reunida, de Cristina Peri Rossi. Poeta de guardia, de Gloria Fuertes. “Hago versos, señores, pero no me gusta que me llamen poetisa. Soy poeta desde niña y pacifista desde antes de nacer”, decía la cabra sola, que este año hubiera cumplido 100. También hay libros escritos por hombres. Jorge Manrique y Luis de Góngora. Un manual de okupación y un ejemplar de Píkara Magazine.

En una sala con espejos y suelo de parqué, todos los miércoles imparten clases de danza. También hay talleres de música y de autogestión de la salud y de teatro y de películas… Esta noche toca Thelma y Louise dentro de un ciclo de cine feminista. Un enorme salón con chimenea acoge el esquema con las tareas de cada una. Agenda, comunicación y redes, ambigú, apoyo a actividades y tesorería. Todo es rotatorio. La casa y lo que se cuece en ella es un ser vivo –anticapitalista y anárquico– que hay que cuidar.

Esperanza es la encargada ahora del ambigú: “Vamos a ser coherentes. Es más fácil ir al DIA y por ocho euros te traes lo que necesitas. Pero si defendemos un consumo responsable, hay que actuar desde esa convicción”. Dicen que ahora compran menos botellines y más zumos. Y los botellines, además, tienen que ser retornables. “¿Cómo quieres que afecte tu consumo a nivel individual, barrio, planeta? ¿Cómo se materializa? Alimentación, vestimenta, higiene, energía”, avisa un cartel en mitad de aquella casa venida a más llena de habitaciones y lujosos baños. Uno de ellos tiene jacuzzi. No hay agua en ese momento. De aquellos polvos no quedan ni los lodos. “Nos hace sentir mucho mejor que este edificio, un símbolo de la especulación, de cómo nos han engañado los políticos de este país, esté sirviendo para que muchas mujeres se empoderen”, interviene Cati. 

Sobre un azulejo en forma de virgen, cuelga un mensaje a Nuestra señora de la autodefensa: “Señora nuestra, que estás en todas nosotras, santificadas sean tus armas, venga a nosotras tu feminismo. Hágase nuestra voluntad así en las casas como en las plazas. Danos hoy nuestros derechos de cada día; no perdones sus ofensas, porque nosotras tampoco perdonaremos a los que nos ofenden; déjanos caer en la tentación y líbranos del heteropatriarcado. Amén”.

En la terraza, Yerbabuena, la profesora de defensa personal, se sienta sobre la barandilla y da instrucciones a las chicas, en torno a una veintena. A su espalda, desde el edificio de enfrente, una mujer observa de reojo los movimientos mientras tiende la ropa. Abajo se ubica la sede de la casa Hermandad de la Virgen de la Cabeza. “¡Mierda!”, exclama una de ellas. “Grrrrrr”, vomita otra chica con una clave de sol tatuada en su nuca. “Basta ya!”, dice Mafalda en una camiseta. Cada grito tiene un significado. Solo ellas pueden descifrarlo. “Este es nuestro secreto”, finaliza Yerbabuena, que pide experiencias y sensaciones al finalizar la clase. Bullen las frases: “Las mujeres no estamos acostumbradas a pelear”. Suenan las campanas de una iglesia cercana. “Te defiendes como puedes, eres inferior en fuerza y llega un momento en que tienes que parar porque ves que te va a matar”. Tolón-tolón-tolón. “Y eso me ha pasado a mí. Tienes que bloquear al contrincante y salir huyendo de esa situación de peligro”. Ladran dos perros. “Yo me congelé el día que me atacaron. ¿Pero este gilipollas qué hace?”. La próxima semana, será una de ellas la que prepare la clase. Como quiera. “Me asomo a la ventana de mis sueños y veo lo que me da la gana”, se adivina en un escrito medio borrado sobre un muro encalado.

Quizá ninguna de estas experiencias hubiera salido en una reunión con hombres, justifican las chicas. “Yo sé que la pedagogía es muy positiva, y hay que explicarle a los hombres todas estas cuestiones, a veces lo hago tomándome una cerveza con ellos, pero a veces me canso de hacer pedagogía”, explica Verónica. “Los hombres tienen privilegios y eso es muy difícil de quitar. Ahí tienes los sanfermines, las violaciones, el acoso, los asesinatos…. Vivimos con una estructura que legitima todo esto. Incluso cuando intentas defenderte de los piropos, la sociedad se sale con la suya porque te ridiculizan. Nos pegan, nos matan, nos violan, pero vamos a seguir juntas reaccionando”, afirma Luz.

“Todos al patio! Y nosotras también, seño?”, preguntan una niñas en una clase. Es un dibujo pegado en la puerta del bar. Es, en realidad, un ejemplo de las veces que se han sentido discriminadas desde la sutileza. “Yo he ocupado otras casas con hombres, hemos habilitado espacios. Y allí, cuando hacíamos la asamblea, los hombres se autoasignaban la electricidad y a las mujeres nos mandaban a limpiar”, admite Verónica. “Mira esa barra”, apunta Mónica. Es un mostrador montado con palés de madera. “En la casa con hombres, lo habrían hecho ellos. Aquí no sabíamos ninguna de carpintería y lo hemos hecho nosotras, aprendiendo entre nosotras”, añade Vero. “Entre los movimientos okupas de izquierda hemos sido las invisibilizadas, por eso hacía falta un espacio de verdad, que no oprima de verdad”, insiste Esperanza. Un espacio desde el que pretenden crear un movimiento. “Aquí cogemos fuerza, confianza y se crea una conexión entre todas desde la diferencia. Es la igualdad suprema. Nunca ha estado tan viva esta casa”, concluye Mónica.

No todas están en el mismo momento, ni todas han tenido la misma trayectoria de vida, ni todas han llegado a la Revo pensando en si hay que hablar no solo de mujeres, sino de mujeres, boyeras y maricas. Luz es rotunda: “Ninguna hemos nacido en círculos feministas, hemos soltado burradas y hemos llegado a los movimientos sin saber, pero estamos juntas para crecernos mutuamente”. Por eso los debates se alargan y se alargan y se alargan. “Si necesitamos dos meses, pues dos meses. No queremos ser superactivistas de carné, queremos disfrutar del proceso. Con el tema de las identidades, por ejemplo, llevamos año y pico. Tenemos mucho en cuenta los ritmos de la gente”, aclara. “Porque si criticas a esas mujeres que están alienadas, al final actúas igual que el heteropatriarcado”, prosigue Verónica.

Ella recuerda que las batallas de su madre y de su abuela no son las mismas que las suyas y las de sus compañeras: “Antes el piropo era un piropo. No era un problema. Ahora muchas veces detrás del piropo hay una lucha por hacer entender que el no es no”. También admiten que en la casa, donde sobran los partidos políticos, faltan madres que aporten la perspectiva de la conciliación. África vuelve a coger la guitarra. Todas se ponen a bailar y a cantar de manera improvisada. Están en la calle San Luis, sin Luis. Son ellas, sin normas de género, sin fronteras, sin opresión. Aquí vive el feminismo.

*Todos los nombres de las mujeres son ficticios por petición de ellas. 

Más en lamarea.com

Read More

Mamá, no quiero graduarme

Cristina, estudiante de Periodismo, vivió la experiencia en Unidad Editorial. Allí le han felicitado y reconocido su trabajo, y considera que tiene bastantes opciones de ampliar el periodo de prácticas. Sin embargo, ya le han advertido de que la contratación es imposible. Le han invitado a vender temas y ser colaboradora esporádica. A la pregunta sobre su futuro, Cristina reconoce que prefiere no obtener el título de la carrera, porque perdería el convenio con la Universidad. Teme que le ocurra como a alguno de sus amigos: dos años de prácticas estables y despido inmediato en cuanto finaliza la vinculación de la empresa y la institución académica.

Vivir es fácil con los ojos cerrados, como cantaba John Lennon, pero no es el caso de la hornada de becarios y becarias que están realizando sus prácticas o las han concluido recientemente. Las redacciones de los medios clásicos caminan hacia la merma, y las alternativas comunicativas no equilibran la balanza. Aunque el paro en el sector ha descendido este año, las posibilidades de trabajar dignamente continúan reduciéndose, muy especialmente para los recién llegados. Consideran, por tanto, como una necesidad seguir haciendo prácticas, y, para eso, un diploma de Periodismo en la pared del cuarto no es una credencial, sino un obstáculo. 

Según datos del Informe Anual de la Profesión Periodística de 2015, elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en el año 2014 hubo casi 7.000 estudiantes graduados o licenciados nuevos en Periodismo y/o Comunicación Audiovisual. El objetivo de las prácticas, como recoge el Real Decreto que las regula, es “facilitar la inserción en el mercado de trabajo” y mejorar la “empleabilidad”. Pero lo cierto es que, según el citado informe de la APM, ha descendido un 13,3% el porcentaje de jóvenes periodistas que disponen de una oportunidad laboral a menos de un año de acabar. Por el contrario, ha aumentado casi un 8% los que tardan entre uno y cuatro años para estrenar su primer contrato. Esto, por supuesto, explica que el 61% de los encuestados estime que le “será muy difícil” encontrar su primer empleo.

Juan comparte la preocupación con Cristina. Él ha realizado prácticas en 20 Minutos y su esperanza de retornar con un contrato es una sustitución temporal por una baja. Por eso tampoco quiere graduarse: “Yo creo que no hay otra alternativa que no sea alargar la carrera. Es una situación de competitividad con el resto y, con la situación tan mal, la única manera de verte mejor frente al resto es hacer prácticas para las que necesitas a la Universidad y al convenio”.

David ha tenido dos experiencias alejadas de los medios de comunicación. Primero realizó reportajes teatrales para una empresa que ya no existe. De primeras comprendió que quedarse allí era imposible: los becarios iban y venían y no permanecía ninguno de ellos. Ahora está en el departamento de comunicación de Anaya, y aunque tiene esperanza en la “política de cantera” del grupo, asume que no hay posibilidades de ampliar personal, solo de entrar por sustitución. David reconoce encontrarse ante un “marrón” que dice compartir el 80% de su clase. “Todos nos vemos en la tesitura de tener que acabar este año. Nos sentimos ‘obligados’ a hacer un máster porque es la única salida: o vas por ahí o se acaba tu carrera en el periodismo. Nadie te va a dar una oportunidad de primeras, la única manera son las prácticas y el convenio. Y el máster, cuando se acaba la carrera, son más horas de convenio”.

Laura terminó Comunicación Audiovisual el año pasado, y también su periodo de prácticas curriculares. Cuando se presentó, hace dos meses, en una productora que ofertaba prácticas le negaron la posibilidad: sin convenio con una institución académica no hay prácticas. Javier e Iraxte hicieron prácticas este verano en ABC. Les llamó la atención que, a pesar de que los jefes estuvieran satisfechos con su trabajo, en ningún caso tuvieran la oportunidad de prolongar ese periodo de beca. La única manera de seguir trabajando para el diario era la vía de un máster de 6.000 euros.  

Los másteres como única salida

Pablo confiesa que tras sendas estancias en la SER y Radio 3 su única alternativa para pagarse alguno de los másteres a los que les han redirigido las empresas es la siguiente: “Ver que riñón vendo”. Entre 5.000 y 13.000 euros. Ni siquiera así tiene asegurada una continuidad, como cabría deducir de las expectativas generadas o de la situación de años pretéritos. Y no solo porque todas estas titulaciones cuenten con exigentes fases de preselección. En el máster de realización de RTVE, por ejemplo, aseguran entre un 25% y un 30% de ingresos posteriores en la empresa. En el de El País dicen desconocer esos datos, mientras que el contacto con el de Unidad Editorial, vía telefónica, ha sido directamente imposible. El director del máster de ABC, Luis Prados, se muestra muy interesado en la fidelización de posibles futuros estudiantes y asegura entender la preocupación de los interesados. Según explica a La Marea, de sus 15 alumnos anuales, 8 del curso pasado son redactores, 6 del de 2015 y 11 del de 2014.

Tras la mayoría de los casos de nuevas contrataciones, sin embargo, está el propio ahorro de la empresa a costa de la pauperización progresiva de las condiciones laborales. En ABC, por ejemplo, en las últimas semanas ha habido una docena de despidos, que sumados a una posible rebaja salarial, han tenido como consecuencia la segunda huelga de firmas en la historia del rotativo. En 2012, Inspección de Trabajo impuso a El País una multa de 160.000 euros por “utilizar a los becarios de la Escuela de Periodismo como si fueran trabajadores contratados”. Una situación tristemente habitual.

El periodista Esteban Hernández explica en El fin de la clase media (Clave Intelectual, 2014) el sentimiento que sostiene a estos precarios contemporáneos (o como les llama Diego San José, el “becariado”). Proviene de la “terca negativa a abandonar a aquello que les gusta y para lo que se han formado”, a veces “contra lo que la razón les indica”. “Su insistencia en no tirar por la borda años de inversión, estudios y sacrificios va más allá del deseo de prolongar un rato su permanencia en el campo que les gusta y de añadir cinco minutos más a una aventura que se sabe a punto de terminar. Tiene mucho más que ver con la defensa de un sentido del yo, con un deseo de preservar tanto sus esperanzas como la misma promesa en que crecieron. Su reacción aspira a dar un poco de sentido y solidez, cuando no un punto de justicia, a un mundo extraviado”. Cinco minutos más, mamá.

Más en lamarea.com

Read More

El sector educativo clama en la calle contra la LOMCE y los recortes

Manifestación de estudiantes I LA MAREA

MADRID // Es la tercera huelga de estudiantes de la enseñanza pública este curso, la segunda convocada por CEAPA y la primera de sindicatos de profesorado. La Plataforma Estatal por la Escuela Pública, integrada por sindicatos, profesores, estudiantes y padres, han convocado este jueves una huelga general en todos los niveles de enseñanza y manifestaciones en toda España para exigir más inversión educativa y la derogación de la LOMCE. Los convocantes han llamado a “vaciar las aulas” desde Infantil hasta la Universidad, y para exigir que el pacto educativo sea social “y no sólo político”.

Además de tumbar esta ley educativa, los convocantes de la protesta piden la reversión de los recortes; la derogación del decreto 3+2; un incremento presupuestario dedicado a educación; la recuperación de un sistema de becas que garantice la igualdad de oportunidades; la eliminación de las contrarreformas universitarias y de las prácticas no remuneradas en FP; la recuperación de las plantillas; la dignificación de las condiciones laborales del profesorado; el freno a la privatización del sistema educativo y la bajada de ratios, entre otras cuestiones.

A la huelga se han sumado los sindicatos Comisiones Obreras, UGT, STES y CGT; los alumnos del Sindicato de Estudiantes, del Frente de Estudiantes y Faest; la confederación de padres CEAPA y los Movimientos de Renovación Pedagógica. Otros sindicatos de la educación pública como ANPE o CSIF se han desmarcado del paro. Tampoco lo respaldan los más representativos de la enseñanza concertada (FSIE y USO) y la principal asociación de padres de este sector, la CONCAPA.

“Esta huelga es un gran paso en lo que debe ser una movilización sostenida en el tiempo y ascendente hasta que logremos todas nuestras reivindicaciones”, sostiene el Sindicato de Estudiantes. “Dicen que la huelga general no sirve para nada, pero gracias a ella la LOMCE está muerta, Wert fuera de España y las reválidas eliminadas. Los que se queden quietos tienen que saber que juegan a favor de la LOMCE y los recortes”, recuerda la CEAPA.

“La educación se genera, se construye, se desarrolla y se gestiona día a día. Lo que está pasando  hoy en los centros, lo que pase mañana y lo que pase el lunes es una responsabilidad diaria de las administraciones educativas. Lo que estamos pidiendo es lo que pide la sociedad: más inversión. Si desinviertes en educación, que es lo que ha pasado —por eso hemos perdido 9.000 millones— la calidad del sistema educativo se resiente”, lamenta José Luis Pazos, presidente de CEAPA.

Por su parte, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ha dicho que no ve “ningún motivo” para esta huelga. “Si el gobierno derogara la LOMCE dejaría en la cuneta educativa a 8,1 millones de alumnos y a 680.000 profesores porque no tendrían legislación, y eso lo saben los convocantes. Si alguien tuviera esa mala idea de derogar la Lomce dejaría en el limbo jurídico a todos los estudiantes”, ha asegurado el ministro. En su opinión, en la educación española en estos momentos hay “tranquilidad y certidumbre” y por eso considera que esta huelga, que fue convocada hace tres meses, “no se justifica en absoluto”.

Como siempre ocurre en estos casos, los datos sobre el éxito de la convocatoria son dispares. Educación considera que la incidencia de la huelga “es mínima y la normalidad, absoluta”, mientras para los organizadores “el seguimiento es masivo”. Según el Sindicato de Estudiantes, la incidencia de la huelga está siendo “masiva e histórica” entre los alumnos de la educación pública, con una incidencia media de “más del 9 %”, especialmente en Madrid, Andalucía, Cataluña y País Valenciano. No obstante, el seguimiento ha sido mayor en institutos y universidades que en colegios.

Tras las marchas de esta mañana en distintas ciudades españolas, una gran marcha por la tarde recorrerá las calles de Madrid esta tarde a partir de las 18.00 horas que partirá desde la Plaza de Neptuno hasta llegar a Sevilla, sobre las 20.00 horas.

Más en lamarea.com

Read More