Damos asco. Carta a nuestros hijos e hijas

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NOELIA ORDIERES* // ¿Qué coño hemos hecho con el mundo? Siento que tengáis que ver lo que os dejamos, cae en vuestras manos una responsabilidad demasiado grande para lo pequeñitas que aún son. Damos asco, siento decirlo así, de esta manera; no vosotros y vosotras, sino nosotros los mayores, los del ejemplo, los que os exigimos comportamiento, educación, esfuerzo, generosidad. Los mismos que os exigimos eso os enseñamos cómo nos llenamos las manos con la sangre de los cuerpos que aparecen en nuestras playas; os mostramos la indiferencia del sufrimiento que provocan las fronteras quienes os pedimos esto; vejamos, pegamos, humillamos a la mujer o al homosexual por el hecho de serlo, los que os exigimos todo esto. Lanceamos toros para disfrutar de “nuestra cultura”.

Damos asco, sí, y dejamos en vuestras pequeñas manos la responsabilidad de cambiar esto. Nosotros y nosotras ya somos generaciones perdidas, somos generaciones corrompidas. Joder, da miedo que os digamos esto, enanos. ¿Sabéis que somos capaces de cruzar el Estrecho por encima de los cadáveres que hemos consentido que quedaran allí olvidados? Es eso, asco.

A ti enano: te pido que seas capaz de defender la portería con todas las ganas, que pongas todo el empeño, no puedes dejar pasar el machismo, la injusticia, la insolidaridad, la indiferencia. Sí, eso es lo principal, defiende con uñas y dientes para que la indiferencia no te meta un gol, corre más rápido que ella, te consiento hasta que hagas la falta si quieres, hazlo, pero no la dejes pasar, es el peor de los goles, el que te hará perder el partido y con él el campeonato. Y este hay que ganarlo, este sí.

Mantente vigilante ante el machismo que llega por la delantera, es rápido y astuto, vaya que si lo es. Intentará colarse por medio de mofas, de chistes, de normalidad. Mantén siempre la alerta. En cuanto te descuides, ya jugarás para el otro equipo y ese será un gol, pues recuerda quién llega detrás, recuerda a tu hermana, a tus amigas, a tus compañeras, ellas solo se merecen que te mantengas firme.

Algo más de lo que debo advertirte es del tamaño del campo y del tiempo de partido, hijo. Se te hará largo el terreno de juego, muy largo y los tiempos parecerán eternos, pero no te rindas, no lo hagas jamás, el resto ya hemos perdido el partido por no saber aguantar, tú estás cogiendo fondo. Te prometo (es lo único que puedo prometerte) que lograrás estar a la altura, sé tenaz y aunque lleguen los goles, que podrán llegar, no dejes tu puesto en la defensa, sigue ahí, lo vas a lograr, y serás partícipe y responsable también de ver cómo ganáis poco a poco este partido tan jodido que os dejamos.

A ti enana: qué decirte, eres mujer, este mundo lleva desde siempre construyéndose para que tú seas los que unos pocos quieren y no lo que a ti te dé la gana. Te obligo a que sigas hablando con los dragones y las dragonas, te obligo a que sigas viéndole alas a las cerezas y a que quieras coger un balón si es lo que te apetece y que no se te olvide lo que somos, feministas, y que los chicos serán “femisnitos”, claro que lo serán y tú los vas a ayudar a ello.

Con tu hermano es difícil, pero creo que contigo aún más, te pido lo mismo que a él, no te rindas, por las que no lo lograron y desgraciadamente por las que no lo lograrán.

Sé princesa si quieres, de esas guerreras que tanto nos gustan, vístete de rosa o de amarillo o de azul, pero siempre porque te da la gana, ¿me oyes?, porque te da la gana. Sé bombera, piloto de rally, árbitro, futbolista, minera, astronauta, sé lo que quieras y no consientas, nunca, jamás, que por ello te etiqueten, no lo consientas. Sé impasible ante las etiquetas, hacen daño, se clavan en la piel y crean realidades que nada tienen que ver con la verdad.

He de decirte que me da mucho miedo lo que veo a mi alrededor, pero me invade la esperanza cuando te veo, sé que en ese cuerpo diminuto lleno de vida caben cosas como el respeto, la dignidad, la lucha, la perseverancia y también sé que en ocasiones te sentirás sola, porque tendrás amigas que prefieran ser guapas por fuera a ser guapas por dentro, que se pinten los labios y se maquillen las ojeras por esconder lo que realmente son. Sé justa, no te impongas, simplemente sigue en tu camino, en ocasiones es lo mejor que debemos hacer. Algún día ese camino lo seguirán todas y todos y no habrá que seguir defendiéndose de las campañas de marketing que nos venden como floreros decorativos.

Siento mucho que el camino no sea más fácil, alguna de nosotras lo intenta, pero nos está costando un poquito, nos cuesta la vida incluso. Recuérdalo siempre, cuando a una mujer la llaman puta, nos lo llaman a todas, cuando a una mujer la insultan o le pegan, nos lo hacen a todas. Recuerda esta palabra, sororidad, llévala hasta las últimas consecuencias, es lo que nos queda, somos defensoras, guerreras, de una batalla que hemos de seguir librando.

A las generaciones que llegan detrás. Sois nuestra esperanza, que el asco que nosotros damos os sirva como el ejemplo que nunca hay que seguir.

* Noelia Ordieres es trabajadora social. Vive en Gijón (Asturias)

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