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Alfonso Armada Out

Alfonso Armada ya no es periodista asalariado. Su diario de las dos últimas décadas lo ha echado como si fuera un mueble inservible. Al menos han tenido la gentileza de tratarle económicamente sin acritud. Es la segunda vez que a Alfonso Armada le abre…

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PP, PSOE y Ciudadanos rechazan vetar la venta de armas a Arabia Saudí

En el centro, el rey Felipe VI junto a Salman Bin Abdulaziz Al-Saud, rey de Arabia Saudí. FOTO: CASA REAL.

España seguirá vendiendo armamento a Arabia Saudí a pesar de las violaciones de derechos humanos y de la Convención de Ginebra en Yemen gracias a los votos en contra del Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos durante la sesión de la Comisión de Defensa del Congreso celebrada este martes. Unidos Podemos, PDCat y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) votaron a favor del veto a la exportación de armas a Arabia Saudí y también a Iraq, mientras que el PNV se abstuvo.

Actualmente España es el tercer mayor proveedor de material militar al régimen saudí, por detrás de Estados Unidos y Reino Unido, con unas exportaciones de armas que superaron los 1.360 millones de euros entre 2013 y 2016, es decir, 26 veces más que en el trienio anterior (2009-2012).

En 2016 las organizaciones Oxfam Intermón, FundiPau, Aministía Internacional y Greenpace pidieron por carta al Gobierno que vetara la venta de armas españolas a Arabia Saudí después de comprobar que estaban siendo utilizadas para atacar objetivos civiles en Yemen y violar varias ‘leyes de la guerra’ recogidas en la Convención de Ginebra, contribuyendo así a la grave crisis humanitaria que vive ese país. Además, alertan de las violaciones a los derechos humanos de la petromonarquía saudí contra sus propios ciudadanos. Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países más relevantes en la difusión del wahabismo, la corriente del islam fundamentalista que nutre el ideario de los combatientes de DAESH.

Entre los principales contratos armamentísticos de España con Arabia Saudí está la fabricación de cinco corbetas en los astilleros de Navantia en Cádiz, con el beneplácito del consistorio gaditano de Podemos. Oxfam Intermón advirtió de que el ejército saudí planea emplear estos buques militares para asediar y bloquear la entrada de víveres al puerto de Saná, capital de Yemen, una acción prohibida por los tratados internacionales por su devastador efecto sobre la población civil.

En la votación de este martes la Comisión de Defensa aprobó dos propuestas para prohibir la venta de armas a países que violen los derechos humanos (una medida ya contemplada en tratados firmados por España) y para mejorar el seguimiento parlamentario de la venta de armas a otros países una vez realizada la entrega del material bélico. No obstante, la negativa del PP, PSOE (preside la Comisión) y Ciudadanos para poner fin a la exportación de armas a la monarquía saudí llega apenas 10 días después de que Civio revelara que en septiembre de 2016, los gobiernos de España y Arabia Saudí firmaron un acuerdo sobre protección mutua de información clasificada en el ámbito de la defensa, un secretismo que varias organizaciones denunciaron por última vez en mayo de este año. Este pacto entró en vigor en agosto y tendrá una duración de cinco años.

España fue uno de los primeros países en ratificar en 2014, con Pedro Morenés al frente del Ministerio de Defensa, el nuevo Tratado Internacional de Comercio de Armas, que prohíbe vender material bélico a gobiernos que cometen atrocidades y violan de manera sistemática los derechos humanos y la legislación internacional. Actualmente España es el sexto mayor exportador de armamento a nivel mundial y es uno de los principales proveedores militares de Egipto, Turquía, Bahréin, Israel, Brasil y Colombia, con gobiernos acusados de emplear armamento de guerra contra la población civil. A pesar de los votos en contra de PP y Ciudadanos, la Comisión de Defensa aprobó este martes pedir al gobierno más detalles sobre las armas exportadas a estos países.

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‘La escala’: maquillar el recuerdo de la guerra

¿Qué razones impulsan a dos chicas a ir a la guerra? Pues las mismas o parecidas a las de los chicos.”Tenía 19 años, no tenía curro y no sabía qué hacer. Me alisté por el dinero y por la libertad que da. Y, como suele decirse, por ver mundo”, dice una de las protagonistas de La escala, un drama dirigido por dos mujeres, las hermanas Delphine y Muriel Coulin.

La escala, que se estrena este viernes, cuenta la historia de un destacamento de soldados franceses que regresa de Afganistán pero que hace una parada de “descompresión” en Chipre antes de volver con la familia. Para liberar el estrés acumulado se alojan en un resort de cinco estrellas y son sometidos a exploración psicológica: un programa de realidad virtual simulará los dramas que vivieron durante los combates.

Esta perversa terapia existe realmente. Sirve para que la pantalla maquille el recuerdo de la violencia de la que han sido testigos, transformándola en algo parecido a un videojuego o una película. Para las mujeres soldado el trauma de la guerra no será su único problema. Rodeadas de testosterona a flor de piel, verán que no están a salvo ni siquiera lejos de los talibanes.

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‘La escala’: maquillar el recuerdo de la guerra

¿Qué razones impulsan a dos chicas a ir a la guerra? Pues las mismas o parecidas a las de los chicos.”Tenía 19 años, no tenía curro y no sabía qué hacer. Me alisté por el dinero y por la libertad que da. Y, como suele decirse, por ver mundo”, dice una de las protagonistas de La escala, un drama dirigido por dos mujeres, las hermanas Delphine y Muriel Coulin.

La escala, que se estrena este viernes, cuenta la historia de un destacamento de soldados franceses que regresa de Afganistán pero que hace una parada de “descompresión” en Chipre antes de volver con la familia. Para liberar el estrés acumulado se alojan en un resort de cinco estrellas y son sometidos a exploración psicológica: un programa de realidad virtual simulará los dramas que vivieron durante los combates.

Esta perversa terapia existe realmente. Sirve para que la pantalla maquille el recuerdo de la violencia de la que han sido testigos, transformándola en algo parecido a un videojuego o una película. Para las mujeres soldado el trauma de la guerra no será su único problema. Rodeadas de testosterona a flor de piel, verán que no están a salvo ni siquiera lejos de los talibanes.

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La interminable guerra en Afganistán se acaba de alargar

Afganistán

En Estados Unidos tenemos dos presidentes: el verdadero Donald Trump y el Trump del teleprompter. El verdadero Trump dice –y tuitea– lo que se le pasa por la mente. El del teleprompter lee desde una pantalla discursos que le preparan. Su voz suena forzada al leerlos, de forma tal que algunas personas comparan estos discursos con el video de un rehén. Las dos versiones de Trump han estado en plena exhibición últimamente, tanto en las declaraciones en las que afirmó la equivalencia moral entre los neonazis y los activistas antifascistas que se congregaron para oponerse a ellos, como en sus ataques a los medios de comunicación y las amenazas con cerrar el gobierno si no se construye su muro fronterizo.

Sin embargo, fue el anuncio que hizo en su discurso del lunes pasado, en el que el presidente Trump prometió que la guerra en Afganistán –la más larga en la historia estadounidense– iba a continuar, lo que podría ser lo más atemorizante de todo, asegurando más sufrimiento y muertes tanto para los soldados estadounidenses como para los civiles afganos.

Matthew Hoh, veterano de guerra, excomandante de la Armada que luchó en Irak, dijo sobre el anuncio en una entrevista para Democracy Now!: “Fue una vil y desagradable demagogia basada en el miedo. Por supuesto, me entristece mucho que no hubiera nada en ese discurso más allá de la perspectiva de más muertes”.

Tras combatir en Irak, Hoh trabajó en el Departamento de Estado estadounidense en Afganistán, cargo al que renunció en 2009. En su carta de renuncia de cuatro páginas, Hoh escribió: “No veo el valor ni el sentido de las continuas bajas de tropas estadounidenses ni de los gastos de recursos en apoyo al gobierno afgano en lo que, en realidad, es una guerra civil que lleva 35 años en curso… No creo que ninguna fuerza militar haya estado a cargo de una misión tan compleja, opaca y hercúlea como la que ha recibido el Ejército estadounidense en Afganistán”.

Donald Trump sostuvo durante mucho tiempo que Estados Unidos debería retirarse de Afganistán. En octubre de 2011, tuiteó: “Es hora de irse de Afganistán. Estamos construyendo carreteras y escuelas para gente que nos odia. No contempla nuestros intereses nacionales”. En enero de 2013, en una rara coincidencia de opinión con el entonces presidente Barack Obama, tuiteó: “Estoy de acuerdo con el presidente Obama en torno a Afganistán. Debemos hacer una rápida retirada. Para qué seguir desperdiciando nuestro dinero… ¡a reconstruir Estados Unidos!”. Más adelante, en las elecciones presidenciales de 2016, obtuvo la mayoría de los delegados del Colegio Electoral y, a pesar de perder el voto popular nacional por tres millones de votos, se convirtió en presidente del país.

El lunes, en un discurso en la base militar Fort Myer, justo al lado del Cementerio Nacional de Arlington, el Trump del teleprompter dijo: “Poco después de asumir la presidencia, instruí al secretario de Defensa Mattis y a mi equipo de seguridad nacional para que emprendieran una revisión exhaustiva de todas las opciones estratégicas en Afganistán y el sur de Asia”. El círculo íntimo de Trump en la Casa Blanca se ha reducido a sus familiares y sus generales: el general John Kelly, jefe de Gabinete; el general James Perro Loco Mattis, secretario de Defensa y el teniente general H.R. McMaster, asesor de seguridad nacional. Después de una reunión en Camp David con estos generales y otros asesores militares, Trump anunció en su discurso de Fort Myer su compromiso de enviar miles de tropas más y de destinar decenas de miles de millones de dólares de los impuestos de los ciudadanos para la guerra en Afganistán.

Kathy Kelly, tal como Matthew Hoh, tiene una amplia experiencia en Afganistán. Como activista por la paz del grupo Voces por la No-violencia Creativa fue nominada en dos ocasiones para el Premio Nobel de la Paz. Ella está de acuerdo con Hoh respecto a que el gobierno de Afganistán, que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, se ha venido abajo y no está ofreciendo ninguna seguridad contra los diversos caudillos de la guerra afganos.

En una entrevista para Democracy Now!, Kelly explicó: “Estados Unidos es uno más de los varios caudillos militares del país en este momento. Sin duda es el que está más armado y el que tiene mayor acceso a fondos, pero Estados Unidos no ha favorecido ningún tipo de gobierno que haya sido conveniente para el pueblo de Afganistán”.

El periódico The New York Times informó recientemente que el presidente Trump está siendo informalmente asesorado sobre Afganistán por el multimillonario inversionista Stephen Feinberg, propietario de la empresa contratista militar DynCorp, y que Trump podría estar procurando el control por parte de Estados Unidos de la riqueza mineral aún sin explotar de Afganistán, que se estima que tiene un valor de un billón de dólares. Kathy Kelly responde al respecto: “Afganistán es un país que necesita poder alimentar a su pueblo, no enviarlo a mazmorras y minas para trabajar como siervos. Para restaurar la infraestructura agrícola se debería volver a sembrar los huertos, limpiar los sistemas de riego, reponer los rebaños. Se necesitaría desvincular a la gente del comercio del opio. Esas son cosas que se podrían hacer”.

El presidente Trump debería reunirse un fin de semana en Camp David con activistas por la paz, así como con civiles afganos, que conocen su país y su sufrimiento mejor que nadie. No obstante, si tenemos en cuenta lo que hemos aprendido sobre Donald Trump en los primeros siete meses de su presidencia –ya sea sobre el verdadero Trump o el hombre del teleprompter– podemos asumir que ese tipo de reunión no está en el guion.


© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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