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La semana fantástica de la Audiencia Nacional

La sede de los juzgados de la Audiencia Nacional es un búnker en pleno centro de Madrid. En la plaza Villa de París se puede ver una pequeña construcción acristalada que da acceso a las salas de vistas, donde se juzga a narcotraficantes, terroristas yihadistas, de la banda terrorista ETA, los macrocasos de corrupción y a una serie de ciudadanos que escriben chistes, barbaridades e insultos al destinatario equivocado. Esta semana se han sucedido seis juicios por enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales. Ha sido lo único juzgado esta semana, a excepción del juicio contra Mohamed Said Mohamed, detenido en 2014 en Melilla acusado de adoctrinar y entrenar a una célula terrorista.

El lunes se celebraba el primer juicio por enaltecimiento, a la misma hora que el de Mohamed Said. Los periodistas, el público y los acusados entramos a la vez por el estricto control de seguridad que hay que pasar, y que te hace tomar consciencia de la peligrosidad de algunos reos. Hay que bajar dos plantas. Un pasillo largo de suelo blanco amarmolado distribuye la sala de vistas. Una atmósfera de tensión y silencio que se rompe por el ruido de las pisadas con suelas de goma sobre las baldosas. Luz blanca, aspecto industrial, gelidez arquitectónica y cabezas agachadas en la sala de espera.

Alfredo Remírez Marañon, el acusado del día por enaltecimiento del terrorismo, habla conmigo y me pide que pregunte cualquier duda a su abogado, también me agradece estar ahí para contarlo. Su abogado es Kepa Mantzisidor, un hombre con experiencia en la defensa de este tipo de delitos, y que además fue una de las 16 personas detenidas en la Operación Mate que la Guardia Civil llevó a cabo contra un colectivo de abogados por integración en organización terrorista.

Remírez conoce lo que es estar en la Audiencia Nacional por un caso similar. En 2009 ya fue condenado a un año de prisión por enaltecimiento del terrorismo. Quizás por eso se le nota tranquilo, aunque sea solo una pose para aliviar la pesadumbre, que sí es más visible en sus dos acompañantes. La Fiscalía le pedía dos años de cárcel y 16 de inhabilitación absoluta. Por eso, y con los antecedentes previos, llegaron al juicio con una conformidad con la fiscalía.

“¡Audiencia Pública!”, exclama el secretario judicial. Ese es el aviso destinado a las visitas para poder acceder al tribunal. Entramos a la sala de vistas. Un grupo de estudiantes se une a los dos acompañantes del encausado y a un periodista. Frente a nosotros, el fiscal Carlos Bautista y el juez Fernando Grande Marlaska. Comienza la lectura de las acusaciones y al juez se le ve con ganas de despacharlo rápido.

Es vox populi entre los compañeros de prensa que trabajan con asiduidad en la Audiencia Nacional el hartazgo que esta avalancha de juicios por comentarios en redes sociales provoca entre los magistrados. Las partes han llegado a un acuerdo, lo que se conoce como juicio por conformidad. El fiscal Carlos Bautista acepta rebajar la pena a un año y seis meses de prisión y retirar la calificación de delito continuado y la petición de libertad vigilada a cambio de que el acusado reconozca los hechos y acepte la pena impuesta. Visto para sentencia, dice Grande Marlaska. Todos nos vamos de la sala. Han sido 5 minutos. Que pase el siguiente.

Y el siguiente fue el martes. Un joven de Iruña que a la salida reconocía con la cabeza baja que había dicho muchas barbaridades pero que no entendía cómo podía estar allí. Algunos de los comentarios que le llevaron a la Audiencia Nacional no dejaban lugar a la interpretación: “Al Olentzero le pido la cabeza del Rey”, o “Policías heridos no, que sean muertos”. Consciente de que la situación no tenía buen color, aceptó en un juicio por conformidad también dirimido por Grande Marlaska una pena de dos años de cárcel que quedaba en suspenso si no reincidía. A la salida, la tensión se desató, una chica que le acompañaba llora y el acusado la abraza y la tranquiliza. Todo se ha acabado. Se vuelven a casa.

Miércoles, el juicio por enaltecimiento del día estaba fijado para las 10 de la mañana. Se retrasa porque el abogado entra y sale de la sala de vistas. Habla dentro con la fiscal, y dentro con su acusado varias veces. Parece que se fragua otro juicio por conformidad. El juez Jaime Martínez Lázaro preside el tribunal. Pero no hay conformidad. El acusado es Jesús María Llastra, con antecedentes por violencia de género, al que se le imputa un delito de enaltecimiento del terrorismo por comentarios ofensivos contra Manuel Broseta, catedrático asesinado por ETA en 1992.

La fiscal acordó reducir la pena impuesta a 1 año de prisión por el arrepentimiento mostrado. El acusado leyó una carta que envió a la familia Broseta y a la asociación de víctimas del terrorismo, y aludió a una situación personal muy delicada y a estar sometido a un tratamiento de opiáceos que le hacía ir “contra el mundo”. El acusado aseguró en repetidas ocasiones su arrepentimiento y que el hecho de que ahora esté trabajando le permitiría reponer el daño provocado. Los denunciantes, la familia de Manuel Broseta, no acudieron a testificar. Visto para sentencia.

Ya es jueves, hoy tenemos tres. Jordi Clará y Xabier Zelaia alcanzaron sendos acuerdo de conformidad para aceptar una condena de un año de cárcel por hacer chistes sobre Irene Villa en el caso de Clará, y comentarios alabando a ETA en el de Zelaia. La misma pena por hacerlo en serio que en broma. No importa.

Arkaitz Terón, abogado juzgado por hacer chistes sobre Carrero Blanco, no llegó a ningún acuerdo. Fue uno de los detenidos por la Operación Araña, la acción de la Guardia Civil en 2014 que acabó con 19 detenidos destinada a cribar las redes sociales con palabras clave como “Argala” o “Carrero” para ejemplarizar y dar una lección política a tuiteros.

Los pactos con la Fiscalía han sido mayoritarios esta semana. Las condenas libran a los acusados de la cárcel, liberan de trabajo a los jueces y dan argumentos a la Fiscalía y el Gobierno para seguir persiguiendo este tipo de hechos.

La semana que viene solo se juzga un caso de enaltecimiento en redes sociales. Demasiados condenados por delitos de terrorismo que no son terroristas banalizan el execrable delito que hace años golpeaba con dureza nuestro país. Comentarios bárbaros e imprudentes, descerebrados o desalmados, fruto de la inmadurez, a veces con una marcada crítica social o de una ideología no tolerada, bromas, mofas y chistes hirientes o certeros, respetables o censurables. Todos diferentes, algunos inexcusables, solo palabras.

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La Audiencia Nacional juzga esta semana a seis personas por enaltecimiento del terrorismo en redes

La Audiencia Nacional celebra esta semana seis juicios por enaltecimiento del terrorismo en redes sociales. El miércoles estaba previsto el de la tuitera Cassandra, pero finalmente ha sido aplazado. La Fiscalía pide penas de entre uno y dos años y medio de prisión para los acusados por, entre otros, publicar “comentarios laudatorios y propagandísticos” de grupos terroristas como ETA y los GRAPO, y humillar a las víctimas del terrorismo.

Las sentencias por enaltecimiento del terrorismo se han multiplicado por cinco desde el anuncio del cese de la violencia de ETA. Las diligencias de investigación incoadas por la Fiscalía de la Audiencia Nacional por este delito aumentaron un 40% entre 2014 y 2015.

#LaMarea47 analiza en profundidad quién conforma la Fiscalía de la Audiencia Nacional y el deterioro de la libertad de expresión en los últimos años. Puedes encontrar la revista aquí.

 

 

 

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Javier Zaragoza, el fiscal que se opuso a investigar el franquismo y colaboró con EEUU

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. I La Marea

MADRID // El fiscal jefe de la Audiencia Nacional (AN), Javier Zaragoza, apura sus últimos días en el puesto. El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha propuesto al Gobierno que Jesús Alonso, hasta ahora teniente fiscal de la Audiencia Nacional y portavoz de la Asociación de Fiscales desde 2015, sustituya en el cargo a Zaragoza, quien ha dirigido la Fiscalía de la AN durante los últimos diez años. Zaragoza, quien como jefe de la Fiscalía Antidroga participó en importantes operaciones contra el narcotráfico, fue nombrado máximo responsable de los fiscales de la AN en 2006, por el entonces fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, en sustitución de Eduardo Fungairiño.

En la última década, todas las actuaciones de la Fiscalía de la Audiencia Nacional (AN) han dependido en última instancia de Zaragoza. Ningún procedimiento del resto de los fiscales subordinados se ha realizado sin su mandato y autorización. Lo cierto es que la separación de poderes establecida en la Constitución y base de cualquier sistema democrático está perdiendo vigor por los últimos movimientos de la Fiscalía General del Estado en lo que respecta a la libertad de expresión. La fiscalía especial de la Audiencia Nacional encargada de perseguir los delitos de terrorismo se ha mostrado solícita a la hora de encausar a multitud de ciudadanos por sus comentarios en redes sociales o por sus expresiones y actividades artísticas. En este punto, el papel que ha jugado Javier Zaragoza ha sido esencial. Sus actuaciones contra el ejercicio de la libertad de expresión tuvieron un momento culmen en 2008, que sirve para mostrar el especial énfasis que la Fiscalía de la AN tiene en este asunto. Zaragoza presentó una querella por injurias al rey contra los diarios Deia y Gara por un artículo titulado “Las tribulaciones del Oso Yogui”, y por una viñeta en la que se presentaba al rey Juan Carlos junto a un oso cazado diciendo: “Estaba cocido”. Esta tira cómica se refería a las informaciones publicadas en Rusia en las que se aseguraba que el rey había cazado un oso llamado Mitrofán, que previamente había sido emborrachado con vodka con miel para favorecer que el monarca no fallara en su intento de abatirle.

El juicio celebrado en la sede de la AN pasará a los anales del surrealismo jurídico creando jurisprudencia del esperpento. José Antonio Rodríguez y Javier Luis Ripa, autores de la viñeta, fueron absueltos por el juez José María Vázquez Honrubia. La misma suerte tuvo Nicolás Lococo, redactor del artículo. Lococo realizó una intervención en su declaración, relatada en el diario El País por Manuel Altozano, digna de ser rescatada. El fiscal encargado de defender la postura de su superior fue Pedro Rubira, que apeló al derecho del monarca a ser respetado: “¿Acaso, como diría William Shakespeare, si pinchamos al rey no sangra?”. Las preguntas sobre el contenido del artículo motivaron unas respuestas del autor que causaron risas y carcajadas en la sala: “Había que explicar que el borracho era el oso, no el rey. Yo me refiero al animal, no a Su Majestad”. Lococo explicó que su artículo venía motivado por su empatía con los úrsidos: “Desde mi infancia me considero un oso a nivel espiritual porque desde hace cinco generaciones a los miembros de mi familia, que viven en Castro Urdiales, les llaman osos”, prosiguió. Y añadió que desde su más tierna infancia se crió con un oso de peluche y que únicamente fue consciente de la mentira en la que vivía cuando lo vio “colgado con pinzas al salir de la lavadora”. El juez consideró, tras oír a las partes, que las peticiones del fiscal no eran adecuadas y que las críticas y la sátira deben ser respetadas en democracia.

Javier Zaragoza también se opuso frontalmente a la investigación contra el franquismo que impulsó el juez Baltasar Garzón. El fiscal acusó al magistrado de realizar una “suerte de inquisición general” contraria al proceso penal propio de un Estado de derecho. El recurso que Zaragoza presentó contra la admisión a trámite de la querella que permitiría la investigación de los crímenes del franquismo consideró que dudar de la legitimidad de la Ley de Amnistía ponía en duda el ordenamiento jurídico general, y calificó las intenciones de Garzón de “causa general”. El recurso del fiscal fue el inicio de las actuaciones judiciales contra Baltasar Garzón por prevaricación que impulsaron Manos Limpias y Falange.

Otra de las cuestiones relevantes en las que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional tuvo una implicación directa fue en las maniobras para archivar todas las causas que se dilucidaban en el juzgado y tenían a EEUU como implicado. En los papeles del departamento de Estado estadounidense revelados por WikiLeaks se mencionaban las reuniones que Zaragoza había tenido con miembros de la Administración norteamericana para anular la investigación por crímenes de guerra y torturas en la cárcel de Guantánamo. Según los cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks y publicados por El País, el fiscal asesoró y aportó claves del juicio a William Duncan, consejero político de la Embajada de EEUU, en una reunión mantenida en su despacho en la calle Génova, el 31 de marzo de 2009. En los hechos narrados de la reunión se exponía que el fiscal maniobraría para evitar que el caso acabase en manos de Baltasar Garzón y se ocupara de él el juez Ismael Moreno. Un hecho que fue uno de los muchos que WikiLeaks reveló sobre la participación de Javier Zaragoza a favor de EEUU.

* Texto actualizado del artículo publicado en el número 47 de la revista La Marea

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Celebrado el juicio al rapero Valtonyc por injurias a la Corona

El rapero Valtonyc I La Marea

MADRID // La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha juzgado este miércoles al rapero Valtonyc, Josep Miquel Arenas, por los delitos de calumnias e injurias graves contra la Corona y por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, que habría cometido en las letras de varias de sus canciones.

La Fiscalía pide tres años y tres meses de cárcel para el rapero. En concreto, solicita un año y tres meses de prisión por las injurias al rey Juan Carlos y otros dos años de cárcel y ocho meses de inhabilitación absoluta por enaltecer el terrorismo.

Pedro Martínez Torrijos, el fiscal encargado de realizar el escrito de acusación, considera que insinuar en su canción No al Borbó que el rey no mató a su hermano accidentalmente y haberle llamado “hijo de puta” son suficientes motivos para determinar la comisión del delito. Por otra parte, los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas se han sustanciando en el juicio con algunas frases de sus canciones como “Yo reventé el culo a Pueyes” o “la cloaca de Ortega Lara”.

“Poner una bomba de destrucción masiva”
Durante la sesión, la acusación particular que defiende los intereses de Jorge Campos Asensi, presidente de la fundación Círculo Balear, y que está personado por amenazas, ha considerado que la intencionalidad de la instigación del uso de la violencia contra su defendido queda demostrada en la frase “Ponerle una bomba de destrucción masiva”. Un extremo que ha negado la defensa de Valtonyc, quien ha insistido en que no se conoce ningún vínculo del acusado con organizaciones terroristas que tengan acceso a armas de destrucción masiva o nucleares.

Pablo Iglesias y La Tuerka
En su defensa ante el tribunal, el rapero ha señalado a Pablo Iglesias por encargarle la canción No al borbó para emitirla en su programa televisivo La Tuerka, con motivo del espacio dedicado al 14 de abril.
Uno de los momentos más intensos de la vista judicial ha sido la declaración del policía instructor, que ha aseverado que el acusado tenía como intención hacer “proselitismo de la extrema izquierda, que es su ideología”. En el turno de preguntas, la juez Concepción Espejel no ha dejado al abogado de Valtonyc preguntar al agente cuál era el problema en hacer proselitismo de una ideología completamente legal.

https://www.youtube.com/watch?v=H9QXVS-gb2o

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