El Congreso de los criminales y el Congreso de los peleados

Algunos de los principales líderes del Partido Popular durante el 18º congreso de esta formación. Foto: PP

Como de todos es sabido, este fin de semana se celebran dos congresos, el del Partido Popular y el de Podemos. Cada uno de ellos está envuelto en unas determinadas circunstancias, muy diferentes. En el Partido Popular la unidad es absoluta, las discusiones y debates serán en torno a asuntos de segundo orden: por ejemplo la situación burocrática de compatibilidad de cargos de Dolores de Cospedal y la posición del partido frente a la maternidad subrogada. En cambio, en Podemos el enfrentamiento entre el número uno y el número dos, con sus correspondientes partidarios, es muy virulento y probablemente se escenifique en Vistalegre, el lugar del encuentro.

Pero existen más circunstancias relacionadas con estos partidos. Precisamente el día anterior del comienzo de los congresos, los jueces valencianos han condenado a 11 personas por delitos de malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho, falsedad y asociación ilícita. Su modo de actuar era la coordinación entre empresarios, mediadores y cargos públicos del Partido Popular para manipular la adjudicación de obras y servicios a determinadas empresas burlando los mecanismos legales a cambio de comisiones con las que lucrarse o financiar ilegalmente las campañas electorales del Partido Popular. No solamente ha sucedido eso los días anteriores a los congresos. Nueve empresarios admitieron ante la justicia que financiaron de forma ilegal al PP en la campañas electorales de las municipales y autonómicas de 2007 y en las generales de 2008.

Huelga decir que nada de esta índole sobrevuela en el congreso de Podemos, donde no existe sombra alguna de corrupción, cobro de comisiones o financiación ilegal. Sin embargo, estoy convencido, y como yo muchos más, de que el desarrollo de este fin de semana de congresos será más duro y desagradable para los dirigentes de Podemos que para los del Partido Popular. Es decir, habrá en nuestra sociedad un mayor ambiente de sanción, condena, enfado y castigo contra Podemos por su discusión, diferencias y debate que contra el PP por robar nuestro dinero público y ganar elecciones ilegalmente. Nadie discutirá que la sombra de pérdida de apoyos se cierne hoy más sobre Podemos por su confrontación que sobre el Partido Popular a pesar de todo lo que sucede en los juzgados.

Evidentemente, hay muchas cosas de las que acusar a los de Podemos por el modo en que están manejando su crisis, pero quizás lo más grave sea una sociedad que termina siendo más permisiva contra los criminales que contra los peleados.

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