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Siento que no me merezco este premio

Discurso leído tras recibir el Premio José María Portell a la Libertad de Expresión, que se otorga en recuerdo del periodista asesinado por ETA en junio de 1978 en Portugalete. Estaba casado con la periodista Carmen Torres Ripa*, madre de sus cinco hijos.

Querida Carmen: el día que asesinaron a tu marido, José María Portell, tenía 18 años. Estaba haciendo el servicio militar en Las Palmas cuando el teniente coronel que mandaba mi unidad y,  que sabía que yo quería estudiar periodismo, me dijo: “Acaban de asesinar a un periodista en Portugalete. Vas a escoger una profesión peligrosa al menos en el País Vasco”. Quién me iba a decir a mí que casi cuarenta años después de su vil y cobarde asesinato me iban a conceder un premio que lleva su nombre.

He pensado mucho en ti estos días. Llevo más de tres décadas viendo la muerte de cerca. He sido testigo de ejecuciones a muy pocos metros. He visto cómo se mira cuando se mata y, también, cómo se mira cuando se muere. Los verdugos siempre se escudan en excusas banales para justificar sus asesinatos porque “ningún crimen tiene fundamentos razonables”, como dijo hace más de 2.000 años el historiador romano Tito Livio.

Los asesinos de José María Portell tendrían que haber dado la cara, admitido su acto de cobardía y haber pedido perdón a ti y a tus hijos por el brutal descalabro que provocaron en vuestras vidas hace cerca de cuarenta años. Fueron cobardes cuando dispararon a bocajarro. Como fueron cobardes los que silenciaron el crimen, lo justificaron o lo celebraron. Los asesinos también fueron cobardes durante décadas por no aceptar la terrible injusticia que cometieron. Los asesinos son cobardes hoy al no admitir públicamente o, incluso, de forma privada, que aquel asesinato fue un acto inútil que produjo un dolor imperecedero en una familia.

Siento que no me merezco este premio, querida Carmen, porque no tengo las cualidades ni el coraje que tuvo tu marido. Lo he dicho muchas veces: nunca me implicaría en un conflicto que afectase a mi país. Me iría lo más lejos posible. Sería incapaz de intermediar o buscar compromisos para reducir el sufrimiento si supiera que me pueden matar por mi actitud. No solamente por cobardía. Sobre todo para evitar que mi familia sufriera como sufrió la tuya.

He conocido a lo largo de mi vida profesional a demasiados periodistas locales, a menudo olvidados, que han muerto por ejercer su trabajo en la línea más peligrosa de nuestra profesión, que sabían que iban a morir y, a pesar de ello, continuaron haciendo su trabajo. Como vocal de la organización Reporteros sin Fronteras recibo cada día informes actualizados de periodistas locales asesinados o perseguidos con nombres muchas veces difíciles de pronunciar y fáciles de olvidar.

Siento que no me merezco este premio, querida Carmen, cuando miro la lista de premiados en convocatorias pasadas. En 2008 el premio se le entregó a Elena Tregubova, una valiente periodista rusa que tuvo que exiliarse a Reino Unido para evitar que la mataran como ya habían hecho con más de 150 trabajadores de los medios de comunicación, entre ellos la muy conocida Anna Politkóvskaya. “No me quedaré en silencio porque, si lo hago, me matarán silenciosamente. El periodismo es mi única arma”, gritó Elena Tregubova con toda la fuerza de la razón cuando tuvo que abandonar su país.

En 2010 el ganador fue Terry Gould, símbolo de la “lucha por la libertad de expresión al hacer visible en el mundo entero el bello oficio del periodismo” y por “combatir la injusticia y dotar de voz e imagen a tantos periodistas dispuestos a dar sus vidas por contar la verdad” en países como Colombia, Rusia, Filipinas, Bangladesh e Irak. Hacer visible el bello oficio de periodismo, tan importante para la sociedad como la educación y sanidad, contra la voluntad de un minoritario pero poderoso grupúsculo de empresarios y directivos sin escrúpulos cuyos intereses mezquinos han dinamitado redacciones enteras en nuestro país. Empresarios y directivos solo interesados en salvaguardar sus prebendas, sus exquisitos bonos, sus demenciales ganancias aunque signifique expulsar del mercado laboral a miles de trabajadores. Se ha instrumentalizado la crisis económica para justificar la debacle generalizada en el periodismo español. Pero nunca olviden que en las chequeras de estos desfalcadores sin escrúpulos está también la clave para entender lo ocurrido en los últimos años y, sobre todo, para entender nuestra profunda crisis de identidad.

Siento que no me merezco este premio cuando pienso en los ganadores del tercer galardón en 2015,  el colectivo de periodistas mexicanos que por sus trabajos de investigación y denuncia han  sido víctimas de las organizaciones de narcotráfico; o del cuarto, el año pasado, que recayó en el colectivo de periodistas turcos por la persecución, la represión y los ataques sufridos tras el intento de golpe militar.

Colectivos de periodistas de dos países con índices de persecución y asesinatos execrables. En México han sido asesinados tantos periodistas como meses han transcurrido del año en curso. Ser periodista se ha convertido en uno de los oficios más sangrientos en México. En la Turquía actual no pasa una semana sin que se detenga o se juzgue a periodistas. Hace menos de un mes, al menos 48 periodistas, la mayoría de ellos encarcelados, comparecieron ante los tribunales en tres juicios diferentes. Reporteros Sin Fronteras condenó sin paliativos los cargos infundados por los que están siendo procesados ??y pidió la liberación inmediata de los detenidos.

El barómetro de Reporteros sin Fronteras, cuya sección española es presidido desde hace un mes por el gran periodista y gran amigo Alfonso Armada, es muy explícito. En lo que va de año han sido asesinados 49 periodistas, 7 internautas y 8 colaboradores de prensa y están encarcelados 177 periodistas, 123 internautas y 16 colaboradores. Y no es el peor año

Como ya te he dicho en varias ocasiones siento que no me merezco este galardón, querida Carmen, pero te aseguro que es un honor recibirlo y va a quedar encuadrado en la categoría de mis premios más queridos. Cuando tenga dudas sobre la viabilidad del periodismo, algo que me ocurre a menudo, y no por culpa de los periodistas que hacen su trabajo con decencia y valentía, pensaré en José María Portell, en su arrojo y su dignidad y concluiré que sigue valiendo la pena defender el oficio más bello del mundo.

Para concluir quiero felicitar a mis compañeros premiados, a Mariano Ferrer e Iñaki Iriarte por sus trayectorias profesionales, a  Mikel Iturralde por su blog Treneando, premiado en la  categoría de Periodismo Digital, a Euskal Herriko Bertsolari Txapelketa en la de Institución Social, a Ane Irazabal, en la categoría Periodistas Vascos. Querida Ane, me recuerdas mucho a mí cuando tenía tu edad, un torbellino al que nadie era capaz de poner freno. Estoy seguro de que si sigues trabajando alejada del poder mediático y de los poderes fácticos, tan acostumbrados a dirigir las informaciones, tendrás muchas alegrías en los próximos años. Es un honor formar parte de la lista de premiados junto a todos vosotros.

Muchas gracias al jurado, compuesto por representantes de diversos medios de comunicación de la Comunidad Autónoma Vasca, por haberme elegido. Muchas gracias a todas las personas presentes, muchas gracias, Carmen por recordarnos cada día quién fue José Maria Portell.

* Estas fueron las palabras que Carmen Torres Ripa dedicó a Gervasio Sánchez antes de la entrega del premio. 

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El padre de uno de los detenidos de Alsasua: “no pedimos impunidad, pedimos justicia”

Interior de una celda. Foto: Jorge González.

El proceso sigue abierto y pendiente de juicio, así que todo son supuestos. La instrucción del caso sostiene que el 15 de octubre de 2016 dos guardias civiles (un sargento y un teniente) que no estaban de servicio y sus respectivas parejas fueron agredidas durante una pelea en un bar de Alsasua, una pequeña localidad de Navarra. Uno de los agentes terminó con una fractura de tobillo y las otras tres personas sufrieron policontusiones y magulladuras de carácter leve. Un mes después de los hechos, fueron detenidas ocho personas. En total hay 11 imputados, entre ellos dos menores de edad.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado penas de 50 años de prisión por lesiones terroristas para seis de los detenidos; 62 para otro de ellos, al que suma la acusación de amenaza terrorista, y 12 para otro acusado, al que solo imputa este último delito. Las familias de los acusados y quienes les conocen no dan crédito a lo que está pasando. La Marea conversa con el padre de uno de los tres jóvenes que siguen detenidos horas después de la multitudinaria concentración de apoyo que tuvo lugar este viernes en Pamplona. Pide que no revelemos su nombre para no restar protagonismo a las familias de los demás acusados.

¿En qué momento del proceso se encuentran?

El día 4 de este mes salieron las peticiones de penas, que son estrambóticas. Piden 375 años para los ocho imputados, desde 62 años para el que más, hasta 12 y medio para el que menos. Estamos desencajados ante la desproporcionalidad con la que se ha tratado el tema desde el principio. Ahora estamos a la espera de juicio, se espera que sea en otoño.

¿Por qué están tardando tanto?

Nos están diciendo que las cosas suelen ir más lentas pero que en principio lo están acelerando. Aquí hay tres encarcelados. Se llegó a decir que fue un linchamiento de 20, 40 personas, pero después imputaron a 11 personas, entre ellas dos menores, y seguimos sin entender el tratamiento que se le ha dado a todo esto, una pelea de bar a altas horas de la madrugada.

¿Cómo están los detenidos?

Bueno, uno es hijo mío. Ellos en principio están en régimen FIES [Ficheros Internos de Especial Seguimiento], con tratamiento de terrorismo y las condiciones que ello requiere. Está todo intervenido, las comunicaciones, las cartas… Cuando vas a la visita en el auditorio, están encerrados con llave. En el caso de mi hijo estamos hablando de un chaval de 21 años al que se trata de terrorista. Es muy dura esta situación. Al principio estuvieron en la prisión de Soto del Real los tres, en módulos diferentes, pero hace poco más de un mes los trasladaron a cárceles diferentes de Madrid.

¿Qué ha cambiado en el pueblo desde que empezó todo esto?

Lo criminalizaron. Este es un pueblo muy dinámico, toda la vida ha venido gente de otras partes del estado, de Extremadura, de Castilla… Este es un pueblo variopinto que siempre ha recibido con los brazos abiertos a la gente, un pueblo que está totalmente unido. Han conseguido el efecto contrario de lo que querían. Estamos desbordados por el despliegue de solidaridad, se respira en la calle. Se creó una plataforma de apoyo a los detenidos, y ayer en Pamplona esta plataforma organizó una manifestación y llenó la Plaza del Castillo, que no es un trabajo fácil.

¿Cómo ha cambiado Alsasua desde aquella noche de octubre?

Esto lo han sacado de madre los medios de comunicación. Pensamos que esto puede estar orquestado desde antes. Una pelea de barrio, a las cinco de la mañana, con alcohol… Eso ha ocurrido en todas partes cada dos por tres. Hace poco hubo una en Lugo y otra en los sanfermines. Cuando en esos casos hay atentado contra la autoridad, se dirime en un juicio rápido, cuatro o seis meses de cárcel, la denuncia correspondiente y no va a más. En este caso le han dado todo el matiz político que han querido. Aquí cuando ETA dejó la actividad armada, se respiraba un clima normal, no había ese distanciamiento que han querido mostrar. Una de las novias de los guardias civiles llevaba 15 días en el pueblo y habló de Alsasua como si llevara toda la vida, poniendo en boca de gente del pueblo actividades que no se han dado ni en la época más difícil de Alsasua. Es terrible el tratamiento que se le ha dado este tema, las mentiras que se han vertido sobre el pueblo… Por ejemplo, aquí hay una carretera que divide el pueblo por la mitad. Muchos medios dijeron que uno de los márgenes, la parte del casco viejo, era la zona abertzale y la otra la nacional, cuando la realidad es que aquí en cualquier parte del pueblo se respira tranquilidad y normalidad. Es estrambótico.

¿Cómo ha enturbiado esto la percepción en el pueblo hacia los cuerpos de seguridad?

El temor está ahí. Han implicado a chavales por el hecho de estar ahí, y en este caso podría haber sido cualquiera que estuviera en el bar o fuera. Imagino que ahora levantarán el pie del acelerador en montajes de este tipo porque la gente no es tonta y se da cuenta de que esto está totalmente fuera de sitio, porque se les ha ido de las manos.

¿Alguien del entorno de la Guardia Civil se ha solidarizado con ustedes?

Sí. Mira, incluso el coronel jefe de la Guarda Civil en Navarra, cuando pasó toda esta vorágine a finales de noviembre, hizo una intervención pública que no trascendió a nivel nacional. Estamos hablando del coronel jefe de la Guardia Civil en Navarra. Dijo que Alsasua no es territorio hostil, que es un pueblo normal, con convivencia normal con la Guardia Civil.

El juez Baltasar Garzón, que ejerció en la misma Audiencia Nacional que ahora juzga este caso, volvió a repetir hace unos días que había una actuación desorbitada por parte de la Justicia. El fiscal Perlas pide en total 375 años de cárcel. En opinión de ustedes los familiares, ¿qué sería lo justo?

Nosotros no somos jueces. Lo primero que pedíamos era presunción de inocencia, que no la hubo en ningún momento. Desde el principio se criminalizó a los chavales. También pedimos que se haga una investigación real de los hechos, porque la instrucción de este caso se hizo basándose únicamente en el testimonio de los guardias civiles y sus compañeras. Pedimos justicia, proporcionalidad, que se juzgue esto en la verdadera medida de lo que fue. No pedimos impunidad. Estamos hablando de una pelea a las cinco de la mañana que acaba con un tobillo roto. Llegaron a decir que fue un linchamiento de 50 personas, pero si así hubiera sido, los habrían matado.

Los imputados son personas jóvenes sin antecedentes. ¿A qué se dedicaban? ¿Cómo les está afectando todo esto?

Imagínate. El mayor tiene 30 años, ese salía de trabajar y se asomó allí por casualidad. Le marcaron y ahora está imputado y podrían caerle 60 años encima. El resto son chavales, la menor tiene 17 años. Son estudiantes. Te puedo hablar de todos porque esto es un pueblo de 7.000 habitantes. Mi hijo es estudiante, aficionado al deporte, hacía una vida normal. No estaba metido en política, a pesar de lo que han dicho. Chavales normales, cada uno con su ideología, que están estudiando, haciendo vida normal. No les dan libertad porque, según el auto, son hijos de familias arraigadas, y el propio arraigo dicen que puede provocar que les facilitemos la huida. Antes eran los desarraigados los que podían huir en un caso así, pero en nuestro caso dicen que nosotros podríamos facilitar su huida. Es totalmente desproporcionado. Aquí la concentración de ayer fue tan multitudinaria porque la gente ve lo que está pasando. Por desgracia eso no se ve fuera, no trasciende más allá de los medios locales.

Muchos medios han difundido una versión caricaturizada de ustedes: familias sombrías, ultranacionalistas, del entorno de ETA… ¿Usted cómo responde a eso?

A mí me produce risa. Yo no soy ultranacionalista ni mucho menos. En el grupo hay gente de ideologías totalmente diferentes. Lo estamos llevando en grupo porque todo esto no es más que una pelea de barrio y no lo estamos politizando como lo han querido politizar ellos. Cada uno tiene su forma de pensar, pero eso no es un crimen. Otra cosa es que actúes de forma violenta. No hay nadie del grupo que sea una persona violenta, nadie ha estado nunca detenido… Que nos criminalicen así no es más que otra parte del relato que están generando sobre este tema.

¿Han recibido alguna amenaza?

No. Más allá de lo que se ha publicado en algunos medios, no hemos recibido amenazas personales.

¿Destacaría alguna muestra de solidaridad que le haya marcado de forma especial?

Las más cercanas. Todas esas muestras son muy importantes y las agradecemos todas. El 26 de noviembre a la primera manifestación que se hizo acudieron 20.000 personas. Imagínate 20.000 personas manifestándose en silencio en un pueblo de 7.000 habitantes. Vas por la calle y te están dando abrazos, el apoyo de decir “esto hay que desmontarlo, es una vergüenza”. La solidaridad de todo el mundo es muy importante, desde la más cercana hasta la que viene de Europa, pero ese apoyo cálido y cercano de un abrazo es el que te llega más.

¿A que se agarran en estos momentos para mantener la esperanza?

A la justicia. No pedimos otra cosa que justicia. Viendo cómo se están desarrollando las cosas, tenemos miedo, pánico. Estamos totalmente desamparados. Se ha establecido un relato totalmente diferente al real y no sabemos a qué obedece todo esto. El apoyo de la gente es lo que hace que podamos tirar para adelante y seguir luchando. Solo pedimos justicia.
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La memoria, verdad y dignidad de Zoido en Twitter

No vamos a hablar de Lezo, ni de sobresueldos, ni de pisos de la DGT. El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, publica periódicamente en su cuenta de Twitter mensajes recordatorios sobre los asesinatos cometidos por la banda terrorista ETA. Algunos ejemplos recientes: “El 5 de abril de 1979, ETA asesinó a Pedro Fernández Serrano al colocar una bomba en su bar de Pamplona. Hoy le recordamos 38 años después”. “Un 8 de abril ETA asesinó a los agentes de @policia Vicente Sánchez y José Manuel Cruz y al empresario Ángel Berazadi. #Memoria #Dignidad”. “Un 5 de mayo como hoy, ETA asesinó al ingeniero Ángel Pascual y falleció el sindicalista Félix Peña, herido en un atentado diez días antes”. “Un 6 de mayo, ETA asesinó a los @guardiacivil Andrés Segovia y Francisco Robles, al concejal Tomás Caballero y al senador Manuel Giménez”. “Un 7 de mayo, ETA asesinó a Fernando Llorente, Guillermo Tevar, Antonio Noguera, Manuel Rodríguez y José Luis López de Lacalle #memoria”.

Un 6 de mayo, ETA asesinó a los @guardiacivil Andrés Segovia y Francisco Robles, al concejal Tomás Caballero y al senador Manuel Giménez. pic.twitter.com/YBxn5SyQGk

— Juan Ignacio Zoido (@zoidoJI) 6 de mayo de 2017

No es una obsesión. Es un deber del Estado reconocer y reparar a las víctimas. Y ese ejercicio de memoria que cada día hace el ministro nos da una idea y nos obliga a no olvidar la barbarie cometida por el terrorismo con el que muchos de nosotros, los más afortunados, convivíamos cuando salíamos del colegio y empezaba el telediario. Pide el ministro Zoido memoria, verdad y dignidad. Porque recordar no reabre heridas, es el dolor lo que no las cierra. ”Un 9 de mayo, el terrorismo asesinó a Manuel López, Juan Marcos, Francisco Álvarez, Antonio Moreno y Juan Torres. CC @guardiacivil @policia”, escribió este martes, el mismo día que el PP, su partido, en el debate sobre la propuesta socialista de retirar los restos de Franco del Valle de los Caídos -finalmente aprobada este jueves-, volvió a demostrar que la memoria, la verdad y la dignidad que pide para unas víctimas, las rechaza para otras. 

Esta semana se han cumplido 36 años del caso Almería, que, por si el ministro no se acuerda, da nombre a la historia de Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero, los tres jóvenes torturados y asesinados por la Guardia Civil al ser confundidos con un comando de ETA en 1981. También estos días, Ascensión Mendieta, con más de 90 años, anda buscando a su padre en una fosa por segunda vez consecutiva y después de que una jueza argentina solicitase la exhumación al Estado español. Timoteo Mendieta fue fusilado el 15 de noviembre de 1939 en Guadalajara. Tenía siete hijos. 

La última biografía incluida en la web todoslosnombres.org recoge la historia de Rogelio Pérez Rodríguez, asesinado el 19 de noviembre de 1936 en las tapias del cementerio de Sevilla. Tenía 39 años. Ana París fue estrangulada en la cárcel el 5 de febrero de 1938. Tenía 38 años, una hija de cinco y un hijo de tres. Juan Rodríguez Tirado fue asesinado el 22 de agosto de 1936 en Carmona. Luego le quitaron la casa. El 5 de agosto de 1939 fueron fusiladas frente a la tapia del cementerio de la Almudena, en Madrid: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. 

Dos años antes, tras ser rapadas y paseadas por el pueblo con su correspondiente dosis de aceite de ricino, fueron fusiladas y arrumbadas a una fosa en Gerena (Sevilla) estas rosas de Guillena: Eulogia Alanís García, Ana María Fernández Ventura, Antonia Ferrer Moreno, Granada Garzón de la Hera, Granada Hidalgo Garzón, Natividad León Hidalgo, Rosario León Hidalgo, Manuela Liánez González, Trinidad López Cabeza, Ramona Manchón Merino, Manuela Méndez Jiménez, Ramona Navarro Ibáñez, Dolores Palacios García, Josefa Peinado López, Tomasa Peinado López, Ramona Puntas Lorenzo y Manuela Sánchez Gandullo. Y muchos puntos suspensivos más…

Por si el ministro no tuviera los datos a mano, recomiendo entrar en la web antes citada, con la que podrá realizar el mismo ejercicio de memoria casi a diario con estas otras víctimas. Para hoy, 11 de mayo: Florencio Martín Benítez, alias Vicente del Puerto, fusilado por un piquete de la Guardia Civil en 1953. Para mañana, 12 de mayo: Marcelo Hernández Sáez, fusilado en 1942.… Pasado mañana, 13 de mayo: la matanza de presos políticos en Guadalajara de 1940… Memoria, verdad y dignidad. Y también reparación. Y justicia. Cumplido. Ni Lezo, ni sobresueldos, ni pisos de la DGT.

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“Hay intención y deseos de ejemplarizar”

El exjuez Baltasar Garzón I La Marea

MADRID// Desde que en 2012 el Tribunal Supremo (TS) lo condenó por prevaricar en el caso Gürtel a 11 años de inhabilitación como juez, Baltasar Garzón (Jaén, 1955) dedica sus esfuerzos a la defensa como letrado de distintas causas relacionadas con los derechos humanos. Buen conocedor del funcionamiento de la Audiencia Nacional –fue juez instructor allí durante 23 años–, Garzón investigó algunos de los delitos de mayor relevancia que se produjeron en España durante aquella época: crímenes contra la humanidad, terrorismo, terrorismo de Estado, narcotráfico, corrupción política, delincuencia económica… En 1998 ordenó el cierre de un medio de comunicación, el diario Egin. Casi dos décadas después, el controvertido exjuez sigue defendiendo aquella actuación. “Egin era un instrumento al servicio de ETA”, contesta por escrito a La Marea. El jurista advierte de la deriva peligrosa que atraviesa España a raíz de la judicialización de ciertos temas vinculados al ámbito de la libertad de expresión. Y se muestra muy crítico con el Gobierno del PP, a quien acusa de querer amedrentar a la población mediante la aplicación de leyes que no tendrían cabida en otros países de nuestro entorno democrático. Parte de esta entrevista fue publicada en el número 47 de la revista La Marea.

¿Cómo se explica el aumento de denuncias relacionadas con el terrorismo, cuando hace años que ETA anunció el cese definitivo de la actividad armada?
El terrorismo yihadista ha crecido exponencialmente en los últimos años y eso ha determinado un incremento de las investigaciones. Ahora bien, si se refiere al terrorismo de ETA, no tendría justificación, por cuanto esta organización carece de actividad delictiva desde octubre de 2011 y pretender que hechos como los de Alsasua
[la agresión a dos guardias civiles y sus parejas]  sean acciones terroristas, es ir mucho más allá de lo razonable; como lo es también criminalizar el uso de las banderas, los himnos, las fotos, etc. Desde luego son temas que entrarían en el ámbito de la libertad de expresión de un país democrático. Es decir, las causas relativas a ETA se han potenciado a partir de incesantes denuncias por enaltecimiento o justificación del terrorismo. Sin embargo, ello no responde a una realidad criminal objetiva, sino a un deseo de que la percepción sobre un determinado terrorismo no cambie. Como digo, ETA no atenta ni delinque ya y prácticamente está concluyendo el camino de su desaparición, que podría ser más rápido si el Gobierno supiera asumir que la pacificación es una realidad y que es el momento de cerrar ese espacio macabro que tanto dolor ha causado en nuestro país. Por ello, traerla a presente en forma más o menos forzada o artificial puede ser muy peligroso, por más que le interese a determinado sector del ejecutivo seguir alimentando la explotación política del fenómeno terrorista.

¿Cree que hay un abuso de la imputación por delitos de enaltecimiento del terrorismo? ¿Su definición es demasiado ambigua y abierta a la interpretación de cada juez?
Como decía, puede haber una  desacertada aplicación de ese delito cuando no responde a criterios estrictamente legales o cuando se fuerza la interpretación de la norma para forzar su aplicación. La propia Sala Segunda del Tribunal Supremo tiene criterios distintos en función de la composición del tribunal o del magistrado ponente que conozca del caso concreto. Los votos particulares o disidentes son muchos más que en otros tipos delictivos. Por todo ello, sí que parece en ocasiones que se confunden los conceptos. No creo en absoluto que casos como el de Strawberry, los titiriteros y otros bien conocidos caigan en lo que se conoce como enaltecimiento del terrorismo. El concepto de enaltecimiento del terrorismo tiene una serie de componentes que en estos casos no se dan. Más bien hay intencionalidad y deseos de ejemplarizar. Yo diría que hay miedo por parte del Ejecutivo hacia un sector de la sociedad que realiza una crítica probablemente grosera o zafia en ocasiones,  al no saber cómo abordarla.

¿Cuál es la diferencia entre enaltecimiento de terrorismo y libertad de expresión?
El enaltecimiento del terrorismo implica apoyar a grupos terroristas que se encuentran en situación activa y es un concepto legal que se acuñó en realidad en el País Vasco, en un momento en que ETA asesinaba y había grupos o personas que apoyaban mediante diferentes fórmulas como carteles, pancartas o pintadas -entre otros- sus acciones. Ese podría ser un primer criterio a aplicar. Como el de la violencia, es decir, el de la justificación e incitación a la violencia terrorista, para la consecución de los fines terroristas. La libertad de expresión supone exponer libremente las propias opiniones con los límites de lo que implica el respeto al otro, y sin incurrir en la difamación o la injuria. Yo añadiría que también se agradece el no faltar al buen gusto. No lo digo solo por estos ejemplos de tuits, sino por los exabruptos a que nos tienen acostumbrados algunos contertulios.

¿Cuál es el papel del ministro de Justicia en el aumento de las denuncias por enaltecimiento?
Desde luego, el señor ministro no está contribuyendo, como debiera, a atemperar o mesurar la situación. Formalmente el ministro carece de papel alguno en este ámbito. Si hay apariencia de delito, bien, y eso le toca apreciarlo a la policía, al fiscal y al juez, cada uno en su respectivo rol y competencia. El ministro de Justicia o el de Interior no deben interferir. Sin embargo, lo cierto es que algunas declaraciones coadyuvan a las actuaciones desproporcionadas y perturbadoras de algunos jueces y fiscales.

¿Cree que la Audiencia Nacional está siendo instrumentalizada por el Gobierno?
Confío plenamente en la independencia de los jueces de la Audiencia Nacional. Pero ello no obsta para que haya algunos magistrados que por su mayor sintonía con el partido actualmente en el Gobierno tengan una interpretación de la Ley próxima a aquel, y mucho más laxa que la que debería ser aceptada dentro del respeto a los derechos y garantías más estrictos. Así mismo, creo que la Fiscalía de la Audiencia Nacional está ocupándose de cosas que muy difícilmente podrían catalogarse como delito de terrorismo o de enaltecimiento del mismo.

¿Cómo se explica que algunas de estas detenciones (Strawberry, por ejemplo) hayan coincidido con momentos políticos de especial relevancia, como unas elecciones?
No creo que sea casual, hay una decidida intención por parte del Ejecutivo de hacer que la sociedad sienta temor o precaución hacia otras formaciones políticas. Y esto es altamente peligroso en una democracia. Dejar pasar estas actitudes, nos acerca cada vez más a una especie de sociedad constreñida por la seguridad y el temor a manifestarse libre y espontáneamente.

Organismos internacionales y ONG como Amnistía Internacional alertan del retroceso de libertades en España. ¿Está de acuerdo?
Sí. Es lo que se percibe. Para quienes hemos luchado por una sociedad en libertad y con plenos derechos es frustrante y produce indignación ver de qué manera el Gobierno del Partido Popular va echando por tierra avances que han costado la juventud e incluso la vida de muchos españoles.

¿Cree que en España está suficientemente garantizado el derecho a la libertad de expresión?
España tiene normativa constitucional y legal que la garantizan, el problema es la aplicación de esa normativa por los jueces y tribunales que pueden vaciarla de contenido en una sentencia, por ejemplo. Tampoco contribuyen a que el espacio de libertad triunfe sobre el de seguridad. Ahí está la denominada Ley Mordaza. Con ella, a pesar de los recortes sufridos, se manifiesta una especie de miedo a la sociedad y a sus manifestaciones frente a determinadas formas de hacer políticas contrarias a los derechos ciudadanos.

¿Cómo están afectando las leyes mordaza a estas libertades?
Como digo, generan en primer lugar inseguridad sobre lo que se puede y no se puede hacer y, por tanto, temor en los ciudadanos. En segundo término y no por ello menos importante, afectan a la libertad de expresión, al derecho de manifestación y permiten que acciones que deben ser en todo caso a criterio de un juez queden al arbitrio de los funcionarios de policía.

¿Tiene límites la libertad de expresión? ¿Cuáles son?
Por supuesto. Los límites son la injuria, la difamación, la mentira y yo creo que también hay que repasar los valores porque hay groserías innecesarias. El respeto a los demás también es un límite. El discurso del odio tampoco está amparado por la libertad de expresión.

Muchos de estas imputaciones tienen que ver con la difusión de mensajes en redes sociales. ¿Qué diferencia hay en expresar una idea a través de un medio u otro?
Hay dos aspectos en cuanto a las redes. Uno es la falsa sensación de anonimato e impunidad que hace que algunos crean que no hay barreras para decir cualquier cosa. Esto no es así. El otro es el de que algo que se haga público en Internet tiene una difusión casi infinita y es muy difícil después ‘borrar’ o retractarse de lo que se diga. No hay más que ver el acoso escolar en redes que lleva a las víctimas a situaciones de desesperación difíciles de imaginar.

En 1998, usted cerró el diario Egin. ¿Qué motivó aquella decisión?
Durante años, aproximadamente desde 1989, tras la detención de Josu Ternera acumulé evidencias e indicios suficientes que me permitieron comprender en toda su extensión el fenómeno terrorista. Obviamente mi planteamiento y el de los investigadores, siendo legal, no coincidía con la visión que, interesadamente, patrocinaba la organización terrorista ETA de sí misma. Siempre ha tenido un doble y un triple, e incluso más lenguajes para protegerse debajo de una serie de caparazones que no dejaran resquicio alguno al descubrimiento de sus verdaderas intenciones.
Una vez  que se reunieron las suficientes indicios de criminalidad para demostrar que la organización terrorista había nombrado al director del periódico; que se transmitían directrices de la organización que llegaron a apuntar a acciones criminales que luego ejecutó ETA (no se olvide que entonces los terroristas mataban); que la relación de dependencia de las distintas sociedades del grupo Orain y del diario Egin respecto de ETA era absoluta, hasta el punto de que los propios miembros del aparato político de la organización terrorista controlaban la línea editorial del diario, tomé la decisión de cerrar provisionalmente el medio y suspender las actividades del grupo, de acuerdo con el artículo 129 del Código Penal, el 16 de julio de 1998. Como antecedente, puedo decirle que a partir de 1992 el diario Egin llegó a estar plenamente subordinado, tanto en sus funciones como en su organización, a la estrategia global de ETA, si bien bajo la cobertura aparente de ser un periódico plural e independiente. La organización terrorista imponía sus directrices en el funcionamiento y organización del grupo editor, transmitiéndolas a través de claves directas de comunicación. También  Egin avisaba públicamente de la puesta en marcha de operaciones policiales dirigidas contra ETA o sus grupos de apoyo, permitiendo así que el resto de los colaboradores conociese esta circunstancia y pudiera eludir la acción policial. Egin era un instrumento de ETA y al servicio de ETA. Así se probó en la sentencia de la Audiencia Nacional y fue confirmado por el Tribunal Supremo.

Pero años después, el Tribunal Supremo dejó sin efecto el pronunciamiento relativo a la declaración de ilicitud de las actividades de Egin. ¿Cree que fue un error cerrar el periódico?
Siento contradecirle, pero la sentencia de fecha 22 de mayo de 2009 de la Sala Segunda del Tribunal Supremo en ninguna de sus líneas ni en ninguna de sus 922 páginas, afirma que fue un error o que fuera ilícito el cierre de Egin. Dice exactamente lo contrario: la actividad delictiva cesó con el cierre y la suspensión de actividades. “De todo lo dicho se concluye que la convicción probatoria del Tribunal no es irracional, sino que es fruto de la valoración de la prueba practicada obteniendo una conclusión que no es inmotivada o arbitraria ni contraria a la lógica. El Tribunal de instancia ha valorado racionalmente las pruebas sin separarse de la lógica, los conocimientos científicos o las máximas de experiencia para afirmar la vinculación del diario EGIN y la emisora EGIN IRRATIA y sus dirigentes con la organización terrorista ETA”. De esta manera, tras valorar la constancia de la reunión efectuada en 1992 con el responsable de la dirección política de ETA, así como la documental señalada y las declaraciones citadas, no resulta contrario a la lógica afirmar lo indicado por el Tribunal sentenciador: que las designaciones de estos recurrentes fueron oportunamente autorizadas por el aparato político de ETA, con el fin de que los medios que dirigían mantuvieran una posición afín a la de la organización terrorista y, de esa manera, coadyuvar a la obtención de sus fines. Esa es la verdad judicial.

 Una de las críticas más fuertes que se le ha hecho desde determinados ámbitos de la izquierda es que usted haya cerrado un medio de comunicación. ¿Cree que aquel cierre vulneró la libertad de prensa?
Ha habido una gran manipulación en todo lo relativo al cierre provisional del periódico Egin y la emisora Egin Irratia que acordé el 16 de julio de 1998. En ningún momento se clausuraron estos medios porque se pretendiera cercenar la libertad de prensa sino porque  eran un instrumento, creado, controlado y dirigido por ETA y en su nombre, dirigidos por diversas personas que fueron condenados al igual que los componentes del consejo de administración de la empresa editora Orain, SA. En la sentencia de la Audiencia Nacional, se destacó sin fisuras la actividad delictiva que se plasmó en las condenas contenidas en el fallo. Si bien al imponer las consecuencias accesorias (declaración como asociación ilícita y declaración de ilicitud), el tribunal debería haber explicitado los motivos por los que era preciso acudir a la imposición de las consecuencias accesorias para evitar la continuidad delictiva, motivando especialmente por qué tal finalidad no podía ser conseguida con las penas impuestas a las personas físicas que en un momento u otro utilizaron las estructuras de las entidades (Orain SA, entre otras). La sentencia constata y refiere la utilización de las entidades a las que se aplicaron estas sanciones para las actividades delictivas imputadas, pero sin embargo no motivó en qué medida con la aplicación de consecuencias accesorias se pretendía conjurar los riesgos derivados de una ulterior actuación delictiva de Orain o Hernani Imprimategia, entre otras. Se limitó únicamente a afirmar que “la actividad punible consiste en poner determinadas estructuras mercantiles o asociativas al servicio último de una organización terrorista, como es ETA”. Esta motivación escueta olvidó lo que el artículo 129.3 del Código Penal, exigía: correlacionar la sanción o sanciones impuestas con los fines que con su imposición se quiere obtener.
Las acusaciones no solicitaron expresamente respecto de dichas sociedades legales –a diferencia de KAS, EKIN, y XAKI– su declaración de asociación ilícita del art. 515.2 y, como consecuencia de ello, su disolución, sino que solo pidieron la declaración de ilicitud sin más y el TS, frente a ello, dijo que “esa declaración de ilicitud de las actividades no puede equipararse a la declaración de asociación ilícita pues ello podría implicar que todo delito cometido en el seno de una persona jurídica habría de ser sancionado adicionalmente con la disolución prevista para la asociación ilícita”. Al no existir pronunciamiento expreso declarando a algunas de las asociaciones como ilícitas, sino como ilícitas sus actividades y como consecuencia de tal declaración la disolución, la Sala de lo Penal de la AN, debería haber expresado con base en qué delitos por los que finalmente fueron condenados los acusados se impuso la consecuencia accesoria.

En definitiva, la suspensión provisional de actividades que yo adopté en 1998, no solo fue correcta sino necesaria para hacer cesar la presunta actividad delictiva que se estaba desarrollando a través del citado medio. La medida se mantuvo por los cinco años que preveía la ley y luego se alzó; de modo que tanto el periódico como la editora podían haber reanudado sus actividades. La Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo ratificaron y avalaron esas medidas, entre las que estaba el cierre de Egin, en forma absoluta y reconocieron expresamente la actividad delictiva a través de las mismas en el seno de la organización terrorista ETA. Solo aconteció que el tribunal de instancia (es decir, la Sección correspondiente de lo Penal de la Audiencia Nacional compuesta por tres magistrados), al declarar la ilicitud, sin previa declaración de asociación ilícita (caso de Orain SA y otras) fue mas allá de lo pedido por la parte acusadora, y el tribunal de casación lo anuló. Nada más. Eso es lo que dice el Tribunal Supremo y no otra cosa en el centésimo nonagésimo razonamiento, a partir de la página 822 de la sentencia de 22 de mayo de 2009. La prensa y la libertad de prensa poco tienen que ver con la actividad terrorista a través de Egin, descrita en las sentencias, a cuya lectura invito.

Años después, el juez del Olmo ordenó el cierre de Egunkaria. Finalmente, todos los imputados fueron absueltos tras una sentencia que tildó el cierre de “injerencia en la libertad de prensa”. ¿Cuál es su valoración de este caso? ¿Cree que existe alguna diferencia entre el cierre de Egin y el de Egunkaria?
Absolutamente diferentes. La prueba de que no se pretendía ningún tipo de secuestro de la opinión o de las críticas que desde el mundo abertzale se hacían a las actuaciones judiciales, es que nunca autoricé una operación contra Egunkaria. Me mostré contrario, a pesar de la petición del fiscal y rechacé la intervención, clausura y apertura de investigación alguna contra su director. No obstante, con la misma documentación que yo rechacé y con el impulso del fiscal Eduardo Fungairiño, se abrió a instancias de la Guardia Civil una investigación por orden del juez central número 6, Juan del Olmo, que, después de muchas incidencias y denuncias de malos tratos y tortura, acabó en absolución de su director. Nunca debió abrirse aquella causa, y, a pesar de haber sido yo el que se negó a incoar la misma y a pesar de estar en contra de esa actuación, para no variar, se me imputó a mí haberlo hecho.

Con el auge del independentismo catalán, también ha habido casos muy llamativos como diversas imputaciones por pitar el himno nacional en la final de la Copa del Rey, colgar esteladas, quemar ejemplares de la Constitución o fotos del rey. ¿Qué opina de que algunos magistrados consideren estas acciones un delito? ¿Podría verse como una persecución ideológica o una manera de coartar la libertad de expresión?
Volvemos a lo mismo, a la judicialización de temas que deberían ser temas de debate y solución políticos y a la confusión de acciones en este sentido. Se entra en una espiral de provocación–respuesta–provocación que no conduce a nada más que a crispar y tensar a la sociedad. El problema inicial es del Gobierno, que no sabe o no quiere gestionar estos asuntos. Pero, sin duda hay una corriente de interpretación jurídica demasiado amplia en la Fiscalía y la judicatura que está dando entrada en el Código Penal a hechos que nada tienen que ver con el principio de intervención mínima que caracteriza al derecho penal. Iniciar esa deriva nos lleva a una especie de medida cautelar suspensiva de la libertad de expresión y ello es altamente peligroso, porque de ahí a la condena por delitos de opinión, solo hay un paso.

¿Le consta que en otros países próximos la justicia actúe igual?
En los países democráticos este tipo de acciones ni se producen porque se ha gestionado mejor o porque hay otro concepto sobre la patria y la bandera en el sentido de que son patrimonio de todos sin que unos se las apropien y otros las demonicen. En otros países este tipo de acciones están extremadamente penadas porque también existe una falta terrible de libertades. Creo que aquí tenemos que revisar nuestra convivencia, el marco constitucional y resolver problemas de fondo como la pervivencia del franquismo a estas alturas en diversos estamentos sociales o la injerencia de los políticos en la administración de Justicia.

¿Podría llegar a ocurrir que para muchos de los condenados el Tribunal de Estrasburgo sea su última esperanza?
Desgraciadamente, sí. Estoy pensando por ejemplo en Strawberry, recientemente condenado por el Tribunal Supremo echando por tierra las decisiones de los jueces de la Audiencia Nacional. Y lo cierto es que frente a Europa, ese tipo de situaciones acaban siendo un bochorno para nuestro país.

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Cassandra Vera: “Spiderman Vs Carrero Blanco se trata claramente de una broma, Spiderman no existe”

MADRID// En tono surrealista y esperpéntico se ha celebrado hoy en la Audiencia Nacional el juicio a Cassandra Vera, acusada de un delito de humillación a las víctimas del terrorismo por 13 chistes sobre Luis Carrero Blanco publicados en Twitter entre los años 2013 y 2016. Vera defendió en todo momento que sus mensajes no querían enaltecer a ETA sino hacer humor sobre un hecho histórico. Además, aseveró que “su muerte, como cualquier otra, fue una tragedia”.

El juicio fue aplazado el pasado mes de febrero después de la renuncia de la joven estudiante de Murcia a su abogado de oficio por decirle este que era seguidor del expresidente del gobierno de Franco, y tras conocer que había defendido a Falange en otros procesos. Asimismo, el letrado le avanzó que pensaba basar su defensa en que sufría enajenación mental.

El fiscal Pedro Martínez Torrijos, que pedía a la acusada dos años y medio de cárcel, ha rebajado la petición sin especificar el motivo de la reducción de pena, y ha solicitado un año de cárcel por hacer chistes sobre el atentado que le costó la vida a Carrero Blanco. En el auto se afirmaba que sus tuits contienen “graves mensajes de enaltecimiento al terrorismo” y se le acusa de un “delito de humillación a las víctimas”, recogido en el artículo 578.1 y 578.2, y 579 bis del Código Penal.

El fiscal se ha visto desbordado por la elocuencia de Cassandra en el interrogatorio al responder a sus preguntas, que pretendían demostrar que la estudiante conocía que esos mensajes podían ser constitutivos de un delito de enaltecimiento. En concreto, se refirió al tuit “Si hacer chistes de Carrero Blanco es enaltecimiento del terrorismo…” Cassandra respondió que desconocía que era delito. El fiscal cuestionó entonces por qué no dijo que no lo sabía en la vista previa. “Que no lo dijera no significa que no lo conociera”, contestó.

El fiscal en su exposición de motivos aseveró que la opinión de la nieta de Carrero Blanco, que escribió lamentando el juicio, no es relevante porque no tiene el patrimonio sobre el sentimiento de ofensa de los tuits, y que este se trata de un bien colectivo que tiene que ser protegido por la Fiscalía.

La defensa de Vera alegó indefensión de su patrocinada por parte del anterior abogado, quien llegó a defender que se hallaba enajenada por estar sometida a un proceso de cambio de sexo. En este sentido, el abogado actual se desmarcó del escrito de conclusiones previo al juicio oral. Además, alegó como base de la defensa que comentarios como los realizados por su defendida se emiten de forma habitual y masiva sin tener ningún tipo de reproche penal. La prueba documental audiovisual sobre dichas afirmaciones no fue aceptada por el tribunal.

La acusada dijo que la primera vez que oyó hablar de Carrero Blanco fue en una comida familiar cuando, con siete años, su abuela contó un chiste sobre este miembro de la dictadura al ver pasar un avión, lo que provocó una carcajada general entre los adultos de su familia. Vera alegó que el humor es lo único que le llevó a hacer este tipo de comentarios porque siempre ha oído estas bromas y chistes, y le gusta el humor absurdo y de carácter “histórico”. El abogado le instó a explicar el contexto y las circunstancias en las que publicó cada uno de los mensajes. En uno de los momentos del interrogatorio, el abogado pidió a la acusada que explciara qué quería decir por con el tuit “Spiderman Vs Carrero Blanco”. Cassandra respondió: “Se trata claramente de una broma: Spiderman no existe”.

A continuación, el letrado citó comentarios de Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, sobre el asesinato de Carrero Blanco para demostrar que esos chistes han sido habituales en la sociedad española desde que se produjo el atentado en 1973.

El instructor policial de la causa afirmó en calidad de testigo en el proceso que los tuits fueron encontrados dentro de la operación Araña 4, que tenía como objetivo perseguir a los que realizaran “comentarios apologéticos” sobre organizaciones terroristas como “ETA, GRAPO, Al Qaeda o Resistencia Galega” para evitar que otras personas los realicen en el futuro.

Los 13 tuits juzgados

“ETA impulsó una política contra los coches oficiales combinada con un programa espacial”.

“Película: ‘A tres metros sobre el cielo’. Producción: ETA films. Director: Argala. Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial”.

“Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella”.

“Si hacer chistes de Carrero Blanco es enaltecimiento del terrorismo…”

“Perdone usted, @GcekaElectroníc, un respeto por el gran Carrero, la estación internacional de la ETA puso todo su esfuerzo”.

“¿Ya no puedo hacer chistes de Carrero Blanco?”

“Elecciones el día del aniversario del viaje espacial de Carrero Blanco. Interesante”.

“¿Carrero Blanco también regresó al futuro con su coche? #RegresoAlFuturo”

“Feliz 20 de diciembre” [junto con la imagen del atentado en que perdió la vida Carrero Blanco]

“Spiderman VS Carrero Blanco”

“Contigo quiero volar/para poder verte desde el cielo/en busca de lo imposible/que se escapa entre mis dedos” [junto con una imagen del atentado contra el expresidente del Gobierno con Franco]

“URSS VS SPAIN. URSS Yuri Gagarin VS SPAIN Carrero Blanco”

“20D” [junto a una imagen de un astronauta con la cara Carrero Blanco en una superficie lunar y la bandera de España de la dictadura franquista]

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ETA anuncia la fecha de su desarme: 8 de abril

ETA ha anunciado este viernes la fecha de su desarme definitivo: el próximo 8 de abril. Lo ha comunicado uno de los detenidos el pasado 16 de abril en el sur de Francia, Jean-Noël Etcheverry, a través del diario francés Le Monde: “ETA nos ha confiado la responsabilidad del desarme de su arsenal y, en la tarde del 8 de abril, ETA estará totalmente desarmada”.

La banda terrorista puso fin a la violencia en octubre de 2011 tras más de 40 años de actividad y con un balance de 829 víctimas mortales. Ahora se prepara para la entrega de zulos en los que guarda su arsenal. “Eta tiene que hacer dos cosas, que son desarmarse y disolverse”, ha afirmado el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo.

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Clemente Bernad: mirar desde el otro lado

Esta entrevista el fotoperiodista Clemente Bernad está incluida en #LaMarea46

Clemente Bernad (Pamplona, 1963) es uno de los pocos fotoperiodistas que han intentado reflejar el “conflicto” vasco desvelando las partes más opacas de esta historia y, por tanto, las menos fotografiadas [“conflicto” entendido según la tercera y/o cuarta acepción del DRAE: “3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.; 4. m. Problema, cuestión, material de discusión]. En su serie Basque Chronicles, que el fotógrafo está ahora preparando para su publicación, muestra una historia compleja en la que incluye una variedad de ángulos y representaciones (víctimas de atentados de ETA, la kale borroka, funerales de etarras muertos en “acción”, familiares de presos, actuaciones policiales, etc.). En 2007, el Museo Guggenheim le invitó a exponer algunas de estas imágenes. Bernad quiso incluir una fotografía de la radiografía del cráneo de Miguel Ángel Blanco (el concejal del PP de Ermua asesinado por ETA en 1997) que había tomado durante la rueda de prensa que ofreció el médico que atendió al joven. En una entrevista anterior, Bernad me explica por qué quiso incluir esta fotografía: “Es una foto brutal, delicada. Enseño que este hombre fue asesinado de forma brutal. Te hace parar y reflexionar. Yo comprendo que ver la radiografía tiene un punto de salvajismo. Pero esa brutalidad es la que es; estaba antes de que yo tomara la foto”.

unspecified-12Bernad pidió permiso a la familia de Blanco para incluir la fotografía en la exposición. La negativa fue rotunda y Bernad respetó su deseo. La foto de la radiografía nunca llegó al Guggenheim. Pero esta negativa no quedó ahí; la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Partido Popular y el Colectivo de Víctimas del Terrorismo amenazaron a Bernad con una demanda. Santiago Abascal, entonces parlamentario del PP en la Cámara vasca, interpuso una proposición no de ley —que no fue aprobada— para que el Guggenheim retirara las fotos de Bernad de la exposición. Conozco su obra porque para mí fue esencial a la hora de entender la representación visual del “conflicto” y de escribir mi libro El eco de los disparos, donde hago un tratamiento en profundidad de algunas de estas fotografías. En una reseña reciente publicada por ABC, Rogelio Alonso rebate mi defensa de Bernad distorsionando lo sucedido en torno a esa exposición al reducir el problema a la negativa de la familia Blanco, y al minimizar la persecución política y mediática que sufrió el fotógrafo y que tuvo graves consecuencias para su carrera.

En El eco de los disparos hago una reflexión sobre la incomodidad que causan las fotos de Bernad, remitiéndome al ámbito de la representación. Pero hay algo más que suscita este tipo de reacciones extremas, no solo en personas afines al PP. Clemente Bernad es sospechoso de proetarra porque ha entrado en su mundo para fotografiarlos. ¿Pero no es la labor de un fotoperiodista sacar a la luz aquello que no conocemos, informándonos a través de la imagen? En esta entrevista, Bernad nos apunta algunas claves sobre su posicionamiento ético y profesional.

Eres un fotoperiodista de Pamplona y has vivido el “conflicto” de cerca. ¿Cómo dirimes a la hora de hacer esta serie lo que puedas sentir emocionalmente o pensar políticamente con la necesidad de guardar distancia como fotoperiodista?

Hay historias a las que me acerco con curiosidad, otras como un encargo profesional. En realidad, yo no quiero tomar distancia, sino reconocer cómo me acerco al “conflicto”, y la palabra que mejor lo resume es la estupefacción. Esto no lo he sentido en ningún otro trabajo. Igual porque ocurría a gente de mi generación, de mi entorno, porque me tocaba de cerca. Entonces, cuando me meto a hacerlo sé que no puedo alejarme de la historia pero no actúo como militante de nada. Lo intento hacer de la forma más correcta posible.

¿Cuál te parece que es la forma correcta, desde el punto de vista ético?

Es querer mirar a una parte de la historia que no se contaba y a mí me apetecía contarla: todo lo que tiene que ver con la izquierda abertzale. A mí eso me parecía que era un silencio atronador, incluso por parte de ellos.

¿Lo dices desde el punto de vista visual?

Sí, hablo visualmente. Igual viene de que enseñar el dolor y los muertos propios es enseñar tu propia debilidad.

Es curioso porque en el discurso no visual hay una narrativa de victimización muy fuerte.

Es como si no hubiese control sobre lo visual y fuera arriesgado ofrecerlo, como si hubiese miedo a presentarse como vulnerable. ETA y la izquierda abertzale han desarrollado una especie de opacidad. Yo lo que veo de ese “lado” son imágenes policiales, de los detenidos y demás. Están hechas por un policía, no hay nada más antiperiodístico que eso, que fotografías hechas en la Audiencia Nacional. Incluso en sus medios han tirado de imágenes de agencias españolas. Entonces, eso fue lo que desde el principio quise mirar: ese otro mundo opaco y, al mismo tiempo, muy cercano.

Frente a la dimensión pública de la fotografía de los medios, tú vas a lo privado.

Claro, es lo que más me interesa, la dimensión privada, lugares y espacios invisibles, como funerales, familiares de presos, etc.

También incluyes escenas de la kale borroka.

Sí, quería mirar a la kale borroka desde otro sitio. El fotógrafo normalmente se pone del lado de la policía porque es normal, está protegido. Pero ¿qué pasa cuando miras desde el otro lado?

¿Y cómo conseguiste meterte en ese lado?

Mira, a mí me han roto cámaras tanto la Guardia Civil como gente de la kale borroka. Hasta que al final decidí negociar, hasta donde me dejaron, para hacer fotos. Yo habría ido mucho más lejos si hubiese podido, pero hay cuestiones difíciles de gestionar. Una de ellas, uno de los puntos clave, es que yo soy de aquí. Esto es decisivo.

Pero también el ser de aquí te proporciona otra visión, ¿no?

Sí, claro. Pero esto me ha dado muchos problemas después. Sólo por mostrarlo me acusan de simpatizante.

¿Porque se confunde la política con la representación?

Sí, y por mostrar la humanidad de esa parte del “conflicto”. Yo no soy un militante, solo pretendo mostrar. Nadie puede ser tan anormal como para decir, ‘esto no lo voy a mirar aunque esté pasando porque entonces me convierto en uno de ellos’. El problema está ahí y eso hay que contarlo. Yo quise hacerlo.

Fotografía perteneciente a la serie Basque Chronicles. C. B.

Entonces te acusaron de ser uno de ellos, por el simple hecho de que les fotografiabas.

Claro, es que te implicas mucho, pero yo simplemente negocié estar ahí. Es lo que hacen los periodistas: negocian. Tienes que tener muy claritas tus líneas rojas. En un momento alguien ve las fotos y me dice: ‘¿Igual no sería mejor que tú estuvieses encapuchado?’. Vamos a ver… ¡yo soy fotógrafo! Tengo que ser alguien que mira y ya está. Pero estás en la línea de fuego y en estas situaciones no todo es controlable. Con la kale borroka aquí en Pamplona yo iba corriendo a la vez que ellos; yo asumí un riesgo que ahora no lo haría por pudor. Pudor de que me vieran; yo vivía en Pamplona e iba a cara descubierta con una cámara que apenas se veía. Cualquiera que te ve, piensa, ‘¿qué hace este ahí?’.

¿Y  cómo has conseguido fotografiar funerales de etarras?

Por ejemplo, en el caso del funeral de los etarras del asalto de Morlans [San Sebastián] había unos espacios reservados a la prensa oficial, aunque yo entré hasta dentro. Pero sin engañar, simplemente diciendo estoy aquí y quiero hacer esto. Por otra parte, cuando detuvieron a Santi Potros, veías en la tele que eso estaba lleno de periodistas. Hay otros fotógrafos que tienen el canal de información directo de la Policía. Al final lo que genera eso es que el discurso visual sea ese, el policial. A mí me parece muy raro que en la detención de alguien así esté todo lleno de periodistas. Hay que ser consciente de cómo fluye la información.

¿Han cambiado durante estos últimos cinco años las posibilidades de representación del “conflicto”?

Los medios aún demandan estereotipos, pero ahora creo que ha variado un poco, en buena medida por el lavado de discursos sobre el pasado. El tono opresivo de mis fotografías no satisface y no sé si en algún momento satisfizo. La estética, la mirada, sigue resultando difícil de asumir. Pero ¿ha pasado esta mierda? Claro que ha pasado; y ahora queremos el sol, todos queremos el sol ahora. Pero esto fue así, esto es así.

El nuevo número de La Marea está dedicado al deterioro de la libertad de expresión tras las reformas legislativas del PP. 

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Celebrado el juicio al rapero Valtonyc por injurias a la Corona

El rapero Valtonyc I La Marea

MADRID // La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha juzgado este miércoles al rapero Valtonyc, Josep Miquel Arenas, por los delitos de calumnias e injurias graves contra la Corona y por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, que habría cometido en las letras de varias de sus canciones.

La Fiscalía pide tres años y tres meses de cárcel para el rapero. En concreto, solicita un año y tres meses de prisión por las injurias al rey Juan Carlos y otros dos años de cárcel y ocho meses de inhabilitación absoluta por enaltecer el terrorismo.

Pedro Martínez Torrijos, el fiscal encargado de realizar el escrito de acusación, considera que insinuar en su canción No al Borbó que el rey no mató a su hermano accidentalmente y haberle llamado “hijo de puta” son suficientes motivos para determinar la comisión del delito. Por otra parte, los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas se han sustanciando en el juicio con algunas frases de sus canciones como “Yo reventé el culo a Pueyes” o “la cloaca de Ortega Lara”.

“Poner una bomba de destrucción masiva”
Durante la sesión, la acusación particular que defiende los intereses de Jorge Campos Asensi, presidente de la fundación Círculo Balear, y que está personado por amenazas, ha considerado que la intencionalidad de la instigación del uso de la violencia contra su defendido queda demostrada en la frase “Ponerle una bomba de destrucción masiva”. Un extremo que ha negado la defensa de Valtonyc, quien ha insistido en que no se conoce ningún vínculo del acusado con organizaciones terroristas que tengan acceso a armas de destrucción masiva o nucleares.

Pablo Iglesias y La Tuerka
En su defensa ante el tribunal, el rapero ha señalado a Pablo Iglesias por encargarle la canción No al borbó para emitirla en su programa televisivo La Tuerka, con motivo del espacio dedicado al 14 de abril.
Uno de los momentos más intensos de la vista judicial ha sido la declaración del policía instructor, que ha aseverado que el acusado tenía como intención hacer “proselitismo de la extrema izquierda, que es su ideología”. En el turno de preguntas, la juez Concepción Espejel no ha dejado al abogado de Valtonyc preguntar al agente cuál era el problema en hacer proselitismo de una ideología completamente legal.

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