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Empresas sin patrón, espacios de resistencia

Gorka Martija y Gonzalo Fernández* // A finales de agosto se celebró en Pigüe (Argentina) el VI Encuentro Internacional de Economía de las/os Trabajadoras/es. Un espacio de debate y definición de estrategia política del movimiento de empresas recuperadas por las y los trabajadores —así como otras experiencias económicas autogestionarias—, que consolida su espacio en América Latina y que se proyecta crecientemente en el continente europeo.

Entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, cooperativas y empresas recuperadas de más de 25 nacionalidades se dieron cita en el evento, para analizar de manera específica aspectos como la compleja relación de estas iniciativas con el sector público, las dificultades para aunar lógicas productivas y comerciales, la tensión entre mercados capitalistas y formas alternativas de entender la economía, así como la viabilidad de este proyecto en un contexto de derechización y exclusión a lo largo y ancho del continente.

Por supuesto, la situación de Argentina no ha quedado al margen. La ofensiva lanzada por Macri al conjunto de las mayorías sociales, en las que destacan tarifazos y represión sindical, genera un momento crítico para los movimientos sociales y, en concreto, para el de empresas recuperadas. Atravesando los debates, como no podía ser de otra manera, la desaparición forzada del militante Santiago Maldonado, que estuvo en las mentes, la palabra y los corazones de todas las personas asistentes.

Tres retos ante un momento crítico

Fueron numerosas las aportaciones que, desde distintos ámbitos, geografías y disciplinas, se realizaron durante estos tres días. Todo ello bajo la dinamización del Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires y de un comité organizador comandado por la Fábrica Recuperada Textiles Pigüe, anfitriona del encuentro, que permitió que los muros de la factoría se convirtieran en nuestro propio hogar por unos días.

Uno de los ejes que atravesó el encuentro fue el análisis del impacto del neoliberalismo en este tipo de experiencias, proyecto político y económico ante el cual muchas de ellas surgen como respuesta. Así, se destacó la lógica de expulsión sistemática de cada vez mayores volúmenes de mano de obra al exterior del mercado laboral, cuestión que se manifiesta con especial crudeza en el Sur Global. Se generalizan así dinámicas como el trabajo informal y la economía popular como maneras de sobrevivir y reinventarse tras sufrir la expulsión de los márgenes del sistema. Y de manera especial, los procesos de recuperación de empresas, protagonizados en gran parte por trabajadoras y trabajadores que, ante el cierre de la fuente de trabajo por parte de la patronal, y ante las escasas perspectivas de reconversión laboral a las que se enfrentan en una coyuntura de crisis permanente, optan por mantener la fábrica abierta y operativa, ahora bajo su propio control directo.

Es aquí donde la necesidad inmediata de conservar la fuente de ingresos que permite la supervivencia vital, da inicio a una creciente generación de conciencia sobre la necesidad de la lucha, la pertenencia a un mismo sujeto subalterno, o la necesidad de implementar prácticas organizativas diferenciadas de las que imperan en las jerarquizadas y autoritarias relaciones propias de la empresa capitalista. Sin obviar los diferentes niveles de desarrollo de esa conciencia, así como las numerosas contradicciones internas que surgen en el seno de estos colectivos en el curso del proceso. Se pone en todo caso en valor que la reacción ante la ofensiva neoliberal genera resistencias y gérmenes de otra forma de entender la sociedad.

Dentro de estas contradicciones, los debates se centraron como segundo eje en la caracterización concreta del sujeto del que hacen parte las personas que participan en estas experiencias. Conviven así personas que se ven a sí mismas como propietarias del centro de trabajo desde una perspectiva más clásica de la palabra (reproduciendo así parcialmente determinadas lógicas propias de la empresa capitalista), con personas a las que les resulta dificultoso abstraerse de la identidad de asalariadas (lo que dificulta la concepción de la cooperativa o la empresa recuperada como un proyecto netamente colectivo y de construcción comunitaria, con nuevas reglas y relaciones horizontales entre sus componentes). Y también, por supuesto, con personas que se ven inmersas en procesos de adquisición acelerada de conciencia respecto a las implicaciones sociales y políticas de una experiencia de este tipo, y su rol profundamente contrahegemónico en el marco de la ofensiva neoliberal.

En esta discusión, siempre abierta y dinámica, destaca la capacidad de generar alianzas como un sujeto más amplio y diverso de cambio y, necesariamente, respecto al mundo sindical. De esta manera, aun cuando es general la concepción de que es indispensable un mayor grado de articulación con los sindicatos, afloran las dificultades de estos para aglutinar e incluir a toda la masa de trabajadores y trabajadoras que se ven expulsadas de los circuitos tradicionales del mercado laboral. Este se define, qué duda cabe, como un reto de primer orden.

Por último, un tercer debate es el que hace referencia a la relación con la institucionalidad. Aquí conviven expresiones que valorizan al máximo la autonomía respecto del Estado (rechazando ayudas financieras o legislativas), con otras visiones que consideran inevitable la generación de determinados niveles de sinergia o, al menos, de colaboración. Es aquí donde emergen las reflexiones sobre el rol de las líneas de ayuda financiera o la exigencia de leyes de expropiación; medidas legislativas por las cuales, cuando una empresa es recuperada por sus trabajadoras/es, el poder público decide expropiar el centro en cuestión y cederlo en usufructo al colectivo laboral, librándolo así de uno de los principales problemas que tienen este tipo de experiencias de resistencia: la personalidad jurídica y el acoso judicial por parte de los propietarios. La pluralidad en este, como en el resto de debates, es importante y sumamente enriquecedora.

Estos tres fueron, junto a otros muchos, algunos de los debates que permearon el encuentro, y que permitieron construir, dentro de la diversidad enriquecedora, una agenda política para los múltiples contextos que ahí se dieron cita.

Argentina, Macri y las empresas recuperadas

El encuentro se celebró en una Argentina que se prepara para la resistencia ante la embestida neoliberal del presidente Mauricio Macri, avanzadilla continental de la restauración de un modelo que hace de la defensa del poder corporativo su eje vertebrador.

Argentina se caracteriza por el alto volumen de empresas recuperadas que han nacido y resistido allá desde que estallara la crisis en 2001, expulsando a grandes cantidades de población trabajadora hacia los márgenes del sistema, empujándolas a idear nuevas fórmulas imaginativas de supervivencia y mantenimiento de la fuente de trabajo. Surge en el mismo magma popular del que nacieron las organizaciones piqueteras que integraban a la población desocupada a las dinámicas de lucha frente al colapso del sistema.

Esto significa que su propio motivo fundacional, así como su propia resistencia y existencia, son en sí mismas una impugnación a la totalidad de un modelo incapaz de proporcionar certidumbres y mínimos de bienestar a cada vez mayores porciones de la población argentina, latinoamericana y mundial. Un modelo que, por esa misma razón, sitúa a este tipo de entidades como un objetivo a batir.

A lo largo del encuentro numerosos elementos del paquete gubernamental que comienza a implementarse en Argentina han sido identificados como amenazas abiertas frente al movimiento cooperativo y de empresas recuperadas del país, como son el tarifazo (subidas de hasta un 300% de la tarifa eléctrica que ponen en jaque la viabilidad de muchas de las factorías que dependen para su funcionamiento de esta fuente energética); el recrudecimiento de la represión policial (se señalan casos en los que la policía cerca una determinada empresa antes de que se conozca su situación de quiebra, para evitar la ocupación por parte de la plantilla); o la hostilidad legislativa (destacándose el veto presidencial a disposiciones legislativas que conminan a aplicar la ley de expropiación antes mencionada, como es el caso del emblemático Hotel Bauen).

Las empresas recuperadas se encuentran, por tanto, en el punto de mira del gobierno argentino. Y, a su vez, se sitúan en el campo de la resistencia popular y ciudadana frente al ajuste duro de Macri. Son numerosas las dinámicas de movilización puestas en marcha en los últimos meses, como el auge de la movilización sindical en la que la eventualidad de un paro general sobrevuela el ambiente.

Es preciso destacar el hito que supondrá la celebración de la cumbre de la OMC en diciembre de 2017, frente a la que ya se preparan respuestas colectivas a la altura del reto que semejante expresión del poder corporativo y la arquitectura de la impunidad supone. Así, desde la campaña Argentina Mejor sin TLC están en marcha dinámicas dirigidas a visibilizar el rechazo social a una cumbre que pretende abrir una nueva fase de reimpulso de la última oleada liberalizadora del comercio y la inversión globales, en el marco de la nueva coyuntura abierta por la llegada de Trump al gobierno de EEUU.

En definitiva, un encuentro que se inserta en un contexto más amplio de resistencias y alternativas ante el viraje neoliberal encarnado por Macri, en el que la exigencia de aparición con vida de Santiago Maldonado recorre el país de punta a punta como un grito de ira ante los desmanes de una élite que no parece tener límite alguno en su pretensión de volver a controlar todos los resortes del poder.

* Gorka Martija y Gonzalo Fernández son investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad.

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La economía social y solidaria madrileña se reúne en su primer congreso

MADRID// Comienza el I Congreso Madrileño de Economía Social y Solidaria que se celebrará durante los días 24 y 25 de marzo. Diferentes realidades de este sector se reunirán por primera vez en Madrid para poner en común sus planes de desarrollo y fortalecer su papel de cara a convertirse en una realidad económica protagonista. Este encuentro ha sido organizado por la Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria de Madrid – REAS Madrid y forma parte de las acciones contempladas dentro del Convenio firmado el año pasado junto con el Ayuntamiento de Madrid.

En él se tratarán temas de futuro tan importantes como la creación de sinergias entre la Universidad y el tejido cooperativista, cómo mejorar la confianza de las personas consumidoras hacia las opciones de consumo de la Economía Social y Solidaria, las diferentes fórmulas productivas y reproductivas para la sostenibilidad de la vida como la cooperativización de los cuidados o las políticas públicas para el desarrollo del cooperativismo, entre otros.

El encuentro comienza este viernes con una mesa redonda y un debate posterior en torno a los diferentes retos que las otras economías, la social, la solidaria y la feminista enfrentan en una coyuntura de crisis económica, de cuidados y de modelo productivo como es la actual. La sesión del sábado contará con varias mesas de trabajo en las que se profundizará sobre cuatro ejes temáticos: el fortalecimiento de la Economía Social y Solidaria madrileña, qué cooperativismo necesitamos hoy en Madrid, la sostenibilidad de la vida y las mejoras necesarias sobre el trabajo doméstico y de cuidados, y las nuevas formas de consumo.

El objetivo final es la elaboración de un documento marco que recoja las conclusiones de las diferentes mesas de trabajo, y que sirva como punto y seguido para el trabajo de convertir la Economía Social y Solidaria en un motor socio-económico de transformación en nuestra Comunidad.

El fortalecimiento de la Economía Social y Solidaria madrileña

Las mesas de trabajo se centrarán en temas clave para la creación y consolidación del tejido productivo de la Economía Social y Solidaria como el Plan Estratégico para el desarrollo de la Economía Social madrileña. Para ello, el Congreso contará con la participación de David Bustos, Subdirector general de Economía del Ayuntamiento de Madrid y Helena Martín, representante de la UTE PLANESS quienes presentarán el resultado de la fase 1 del Plan. Otro tema fundamental del Congreso será la importancia del papel del trabajo doméstico y de cuidados para la reproducción y sostenibilidad de la vida, focalizado en impulsar los principios tanto de Equidad como de Trabajo recogidos en la carta de principios de REAS que tienen incorporada la dimensión de género en la definición del trabajo y de la igualdad de oportunidades. Para fortalecer estos principios es necesario facilitar el diálogo entre la economía feminista y la Economía Social y Solidaria.

Este encuentro contará también con un espacio de trabajo destinado al reconocimiento mutuo y la búsqueda de sinergias para mejorar la coordinación entre las diferentes realidades empresariales y sociales de la Economía Social y Solidaria madrileña. Habrá además una mesa dedicada a las personas consumidoras, en la que se reflexionará sobre cómo aumentar su confianza en las opciones de consumo de la ESyS, la cual ofrece alternativas en campos tan variados como la moda sostenible, cosmética natural, muebles, decoración, menaje y droguería, finanzas éticas, seguros solidarios, educación y formación, energías renovables, construcción y ecoeficiencia, limpieza y jardinería, transporte sostenible, alimentos agroecológicos sanos y de proximidad, entidades que hacen diseño y artes gráficas con software libre o medios de comunicación. Según apunta Sandra Salsón, coordinadora de la mesa de consumo, “en este escenario de crecimiento de la Economía Social y Solidaria, los hábitos de consumo y estilos de vida de la ciudadanía juegan un papel esencial”.

https://www.youtube.com/watch?v=24XCgzuNGHA

Impacto en términos de transformación social

Desde la OCU, organización participante, consideran que la Economía Social y Solidaria (ESyS) es un buen ejemplo de iniciativas en que la producción, el comercio y el consumo, se enmarcan en un ecosistema con normas más distributivas y fin social, “una realidad que encaja con los valores actuales”, según explica Amaya Apesteguía. “Para las consumidoras, elegir productos que sean beneficiosos para la sociedad, el medioambiente y las personas, es una actitud gratificante y una forma de contribuir al bienestar colectivo”, apunta la OCU.

Las empresas que pertenecen al Mercado Social de Madrid destacan en su mayoría por ser democráticas, por fomentar la transformación hacia la sostenibilidad y la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, según datos extraidos del Balance Social, herramienta de evaluación que mide el impacto en términos de transformación social. “Son empresas que generan un impacto positivo en el fortalecimiento de las comunidades donde se ubican, que se alejan totalmente de la economía sumergida, creando valor económico y social en sus entornos”, explica David Gámez, coorganizador del Congreso.

El I Congreso madrileño de Economía Social y Solidaria será un espacio de encuentro y reflexión para empresas, cooperativas, asociaciones, fundaciones, trabajadoras, trabajadores, consumidoras y consumidores de la Comunidad de Madrid destinado a consolidar proyectos socio-económicos en los que se plantean otras relaciones de producción y consumo basadas en valores como la cooperación, la reciprocidad y la equidad, al servicio del bienestar de las personas y de la reproducción de la vida en el planeta. Espacio que en breve tendrá un lugar de encuentro online a la altura de los nuevos retos, la plataforma web economiasolidaria.org, que se financia a través de una campaña crodwdfunding, con la que en tan sólo diez días se ha conseguido recaudar 10.000 euros, el 50% del objetivo.

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