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Octubre: Para cada proletario, para toda la clase obrera.

Por Nestor Guadaño.

Asistiendo al teatro imperialista de los Trump, Merkel y Rajoy, observo que la Dictadura de los Mercados sobre la mayoría de la población es cada vez más intensa.

Estamos en tiempo de recoger las enseñanzas de Octubre

Una sociedad libre es aquella en que todos sus integrantes tienen los mismos beneficios, donde el mismo trabajo es remunerado para todos de igual manera, sean mujeres u hombres, sean dirigentes o dirigidos, donde los privilegios son de todos, y todos aportan, con lo mejor que cada persona tiene.
 
F.E. Dzerzhinsky, V.I. Lenin, J. Sverdlov, J. Stalin y otros dirigentes del Estado soviético recibieron el salario medio de cualquier trabajador, soportaron todas las dificultades de la vida con el pueblo, y suprimieron severamente los intentos de aumentar sus salarios u otorgarseles privilegios.

Lunacharsky laboró durante sus últimos cinco años de vida 20 horas al día, siendo el Comisario de Instrucción Pública, proletarizando su pensamiento intelectual.

Dzerzhinsky dijo a menudo que “no hicimos una revolución para nosotros mismos, sino para la gente y debemos vivir como vive el pueblo”. Padeció decenas de años de cárceles zaristas. Su cuerpo estaba cosido a cicatrices de los tormentos. Fue uno de los mejores guardianes de la causa proletaria. Dio su vida en la lucha por la felicidad de los trabajadores, falleció luchando contra los contrarrevolucionarios.


Boris Vasin me escribió hace poco tiempo, desde Rusia con amargo desencanto:
“Sin embargo, en las últimas tres décadas, el rostro de Rusia y el legado de Stalin, ha comenzado a ser analizado de manera positiva. La esencia de los logros verdaderamente históricos de Stalin son olvidados por la `Historia Burguesa´. Elevó a Rusia desde el arado a los reactores nucleares. Contribuyó a que Rusia fuera el segundo país industrializado en el mundo. 
Esto no es solamente el resultado del progreso puramente material y del trabajo organizativo. Tales logros no habrían sido posibles sin una amplia revolución cultural, durante la cual toda la población asistió a la escuela y estudió muy duro, aplicando lo aprendido en la producción social. ¿Es que lo han olvidado, los actuales habitantes de Rusia?” 

А.А. Зиновьев

 “Algún día retornaremos a estos acontecimientos. Y nos parece increíble que se lograsen”
Y todo este desarrollo social de la población, en medio de los contrarrevolucionarios, que pugnaban para que no se desarrollase el proletariado como sujeto revolucionario, para que este no elevase la conciencia de la mayoría de campesinos, como así fue (recuerdo la epopeya de 1928 de mandar al campo a 25.000 trabajadores de las ciudades, allí trabajaron y allí se imbricaron con la población local).
En medio del acoso imperialista. Como ejemplo sirve el chantaje del Gobierno del Reino Unido del año 1929. Este exige, antes de reanudar las relaciones diplomáticas con la URSS, que los soviéticos hagan concesiones sobre una serie de cuestiones, incluido el reconocimiento de las deudas reales. Stalin escribió a Mólotov el 9 de septiembre: “Seríamos las últimas personas, si no pudiéramos responder a estos individuos insolentes, brevemente y claramente” . Mólotov respondió solamente en un escueto comunicado “No“.
El 5 de noviembre de 1929, sin ninguna concesión a Moscú, la Cámara de los Comunes aprobó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la URSS.

Para cada uno, para toda la clase obrera.
El socialismo no es un deseo utópico. 
El Socialismo es hoy, más que nunca una realidad. Quienes no quieren difundirlo, consignarlo en sus comunicados, obviando su alcance o simplemente ignorando el pasado están en la trichera imperialista. Porque en los países donde las multinacionales ejercen su poder, la alternativa social solamente es el Socialismo, sin etapas intermedias, de conciliación de clases, de prebendas institucionales, de fronteras separadas. Todos los obreros, de todos los países donde el imperialismo está lacerando las condiciones de vida son compañeros de lucha y forjadores del Comunismo.
Lenin, Stalin, Sverdlov, etc…no tuvieron propiedades, solo beneficios como los demás trabajadores, no entendían conceptos como propiedad intelectual, herencia, patentes, usura, porque todos sus compañeros eran proletarios, eran hermanos de clase, y devolvieron con hechos, su apoyo por conseguir sus anhelos y futuro. 
Hoy somos sus herederos y luchamos por su legado, difundiendo y compartiendo estas enseñanzas.
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Octubre: Para cada proletario, para toda la clase obrera.

Por Nestor Guadaño.

Asistiendo al teatro imperialista de los Trump, Merkel y Rajoy, observo que la Dictadura de los Mercados sobre la mayoría de la población es cada vez más intensa.

Estamos en tiempo de recoger las enseñanzas de Octubre

Una sociedad libre es aquella en que todos sus integrantes tienen los mismos beneficios, donde el mismo trabajo es remunerado para todos de igual manera, sean mujeres u hombres, sean dirigentes o dirigidos, donde los privilegios son de todos, y todos aportan, con lo mejor que cada persona tiene.
 
F.E. Dzerzhinsky, V.I. Lenin, J. Sverdlov, J. Stalin y otros dirigentes del Estado soviético recibieron el salario medio de cualquier trabajador, soportaron todas las dificultades de la vida con el pueblo, y suprimieron severamente los intentos de aumentar sus salarios u otorgarseles privilegios.

Lunacharsky laboró durante sus últimos cinco años de vida 20 horas al día, siendo el Comisario de Instrucción Pública, proletarizando su pensamiento intelectual.

Dzerzhinsky dijo a menudo que “no hicimos una revolución para nosotros mismos, sino para la gente y debemos vivir como vive el pueblo”. Padeció decenas de años de cárceles zaristas. Su cuerpo estaba cosido a cicatrices de los tormentos. Fue uno de los mejores guardianes de la causa proletaria. Dio su vida en la lucha por la felicidad de los trabajadores, falleció luchando contra los contrarrevolucionarios.


Boris Vasin me escribió hace poco tiempo, desde Rusia con amargo desencanto:
“Sin embargo, en las últimas tres décadas, el rostro de Rusia y el legado de Stalin, ha comenzado a ser analizado de manera positiva. La esencia de los logros verdaderamente históricos de Stalin son olvidados por la `Historia Burguesa´. Elevó a Rusia desde el arado a los reactores nucleares. Contribuyó a que Rusia fuera el segundo país industrializado en el mundo. 
Esto no es solamente el resultado del progreso puramente material y del trabajo organizativo. Tales logros no habrían sido posibles sin una amplia revolución cultural, durante la cual toda la población asistió a la escuela y estudió muy duro, aplicando lo aprendido en la producción social. ¿Es que lo han olvidado, los actuales habitantes de Rusia?” 

А.А. Зиновьев

 “Algún día retornaremos a estos acontecimientos. Y nos parece increíble que se lograsen”
Y todo este desarrollo social de la población, en medio de los contrarrevolucionarios, que pugnaban para que no se desarrollase el proletariado como sujeto revolucionario, para que este no elevase la conciencia de la mayoría de campesinos, como así fue (recuerdo la epopeya de 1928 de mandar al campo a 25.000 trabajadores de las ciudades, allí trabajaron y allí se imbricaron con la población local).
En medio del acoso imperialista. Como ejemplo sirve el chantaje del Gobierno del Reino Unido del año 1929. Este exige, antes de reanudar las relaciones diplomáticas con la URSS, que los soviéticos hagan concesiones sobre una serie de cuestiones, incluido el reconocimiento de las deudas reales. Stalin escribió a Mólotov el 9 de septiembre: “Seríamos las últimas personas, si no pudiéramos responder a estos individuos insolentes, brevemente y claramente” . Mólotov respondió solamente en un escueto comunicado “No“.
El 5 de noviembre de 1929, sin ninguna concesión a Moscú, la Cámara de los Comunes aprobó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la URSS.

Para cada uno, para toda la clase obrera.
El socialismo no es un deseo utópico. 
El Socialismo es hoy, más que nunca una realidad. Quienes no quieren difundirlo, consignarlo en sus comunicados, obviando su alcance o simplemente ignorando el pasado están en la trichera imperialista. Porque en los países donde las multinacionales ejercen su poder, la alternativa social solamente es el Socialismo, sin etapas intermedias, de conciliación de clases, de prebendas institucionales, de fronteras separadas. Todos los obreros, de todos los países donde el imperialismo está lacerando las condiciones de vida son compañeros de lucha y forjadores del Comunismo.
Lenin, Stalin, Sverdlov, etc…no tuvieron propiedades, solo beneficios como los demás trabajadores, no entendían conceptos como propiedad intelectual, herencia, patentes, usura, porque todos sus compañeros eran proletarios, eran hermanos de clase, y devolvieron con hechos, su apoyo por conseguir sus anhelos y futuro. 
Hoy somos sus herederos y luchamos por su legado, difundiendo y compartiendo estas enseñanzas.
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La Polemica del Che con Bettelheim. Plan o Mercado.

Por G. Guerrero

Empecemos por una parábola. Un cuento que no es tal, es un trozo de realidad narrado.
Imaginemos un Pintor, con su caballete y su lienzo en blanco. Sale al campo y se pone a pintar su paisaje. Probablemente le quede una preciosa obra despues de días de repetir su rutina, paseo, caballete, pinceles, vuelta.
Y ahora imaginemos un crítico de arte pero un crítico que no espera a ver terminado el cuadro porque su vida no le da para ello, o porque tiene impaciencia, o porque le apetece criticar la habilidad del pintor.
El crítico un día podría encontrar el cuadro muy pobre de contenido, otro día demasiado cargado de color azul, otro día la luz no le parecería bien lograda, etc etc.
Pero el pintor mientras seguiría pintando y podría decir…el cuadro no se hace sólo, y requiere trabajo constante y correcciones constantes. Eso es pintar.
Además, como el cuadro se pinta al aire libre, es decir, en el mundo real, hay factores que el pintor no controla. Un insecto que se posa inoportuno y queda pegado, una lluvia imprevista que gotea sobre el lienzo antes de poder protegerlo, un viento que arrastra polvo y hierbas sobre la pintura fresca…
Pero el crítico, que es un teórico y un purista prescinde de conocer esos factores externos. Para él el cuadro y el pintor son todo lo que existe. Está aislando las cosas por simplificar y de hecho está siendo metafísico filosóficamente hablando.
No considera la interrelación de todo y la propia dinámica del mundo, que nunca es estático. Nunca te bañas en el mismo río ni un día es exactamente igual a otro. Y así el crítico se dedica a polemizar teóricamente y a ‘dar lecciones’ al pintor.
Todo esto viene a cuento de la polémica que el marxista Bettelheim y Ernesto Guevara tuvieron por el modo en que debía organizarse la economía, la banca y en definitiva el sistema financiero y económico en Cuba. Podría aplicarse a las críticas del troskismo a la NEP, y a los bandazos que este revisionismo ‘de izquierdas’ dio y da cuando analiza procesos de avance y retroceso en las revoluciones. Si corres te dicen que vas muy rápido, si frenas es que vas muy lento, para cada política tienen un inconveniente. Tiran del carro siempre en dirección contraria al caballo.
No perdamos de vista que Che era ‘pintor’ (ministro de Economía y ciudadano de Cuba afectado por la realidad) y Bettelheim era ‘crítico de arte’.
Para aderezar la polémica, las lluvias, bichos y polvo sobre el lienzo los ponían y ponen en abundancia los fenómenos naturales como huracanes y sequías y los artificiales planes de la CIA y sus colaboradores de la ‘Pequeña Habana’ en Miami. También los periodistas, políticos y mercenarios varios del resto de paises satélites del imperio USA.
Resultado de imagen de Planificación socialista
Mas temprano que tarde, una Revolución de verdad, se enfrenta al problema de administrar los Medios de Producción expropiados a la clase capitalista y hacer que el socialismo avance.
La polémica podría sintetizarse en las palabras PLAN o MERCADO.
Para Bettelheim y otros teóricos como Alberto Mora la economía debe planificarse, pero lo que mide y orienta la planificación es el economicismo, que es la primacía de los cálculos contables al modo en que se realizan en el capitalismo y con la intención de que ‘el mercado’ regule el desarrollo de las diferentes ramas productivas y de los intercambios.
Esta teoría, llevada al extremo es la que condujo a paises supuestamente socialistas hacia el regreso al capitalismo. Las cooperativas y la ‘autogestión’ dieron unas economías planificadas en teoría, pero que en la práctica hacían que las empresas compitieran entre sí por la rentabilidad al igual que sucede en el no-planificado capitalismo.
La empresa individual primaba sobre el plan colectivo.
No basta con arrebatar los medios de producción a la élite, hay que cambiar las relaciones de producción. Precisamente esto último es lo que quería el Che cuando explicaba que el PLAN manda sobre todo. Esto mismo es lo que se hizo cuando se dio preferencia en la URSS a la construcción de la industria pesada, base de la industria ligera y de la industrialización de la agricultura.
La economía y la contabilidad así como el crédito tienen características diferentes porque diferentes son los objetivos en el capitalismo y en el socialismo.

El Che lo resumía en su tesis del ‘Hombre nuevo’. Dejar de lado los estímulos económicos y dar primacía a los morales.

Ciertamente, si por estímulos materiales se hubiera pretendido mantener y desarrollar el socialismo en Cuba, la guerra se hubiera perdido.

Dónde va a parar lo que cobra un médico en Miami o en La Habana. No resiste comparación económica, aunque si sorprende el grado de satisfacción moral de los médicos que no priman el dinero sobre todos los bienes de la Tierra.

¿Pero, no será esto de ‘estímulos morales’ un modo de idealismo?

El Materialismo Dialéctico enseña que es el modo de vida el que condiciona el modo de pensar. No se puede desarrollar un modo de vida, unas relaciones de producción, sobre un papel, pensando que se quiere vivir de una manera…si el PLAN promueve la solidaridad práctica entre empresas y ramas diversas lo que se hace es ‘vivir’ de un modo material solidario que cambia el modo de pensar…
Resultado de imagen de che guevara
Lo que hace el dar preferencia al Plan, es que las ganancias individuales no importan, sino lo que importa es la economía colectiva. Una empresa puede perder y no ser ‘económicamente rentable’ pero al modo en que un motor de combustión puede no ser tan eficiente como uno hidráulico, la empresa ‘no rentable’ ofrece ventajas materiales que no pueden obtenerse de otro modo. La turbina hidráulica no permite desplazarse pero el motor de combustión si es portable.
No todo puede medirse en términos ‘económicos’ de pérdida o ganancia sin considerar todo ‘el cuadro’ las gotas de lluvia que caen y lo desdibujan y los factores diversos que alteran el trabajo del pintor.
Cuando la URSS de los años 20 hizo la NEP, Lenin tenía muy claro que se estaba haciendo una concesión a modos de producción y a relaciones de producción capitalistas, retrógradas. 
Pero la contradicción principal era COMER.
Ese era el problema principal a resolver. No el hacer una política muy revolucionaria sobre el papel y el decreto que se viera ahogada por el hecho de que todavía los campesinos eran una clase con intereses propios y con una conciencia diferente a la del proletariado. Eran aliados y amigos, pero podían ‘cambiar de bando’. Como dijo Lenin, si no están con el proletariado se unirán a la reacción…
Cuando se desarrolló la propiedad koljosiana y el Estado Soviético consiguió controlar la producción de cereales y alejar la amenaza de la hambruna, entonces se acabó con la NEP. Para escándalo de los Troskistas y Bujarinistas que pretendían seguir halagando y manteniendo clases pequeñoburguesas cuando ya no eran necesarias. La revolución socialista tiene como objetivo final hacer que todas las clases desaparezcan, se absorban, en una única clase, la clase proletaria.
Guevara tenía claro que las funciones de la banca en el socialismo no eran las mismas que en el capitalismo.
En su trabajo Sobre el Sistema presupuestario de Financiamiento (Nuestra Industria, Revista Económica, n° 5, febrero de 1964) Ernesto Che Guevara decía lo siguiente:
‘Partiendo de la base de que en ambos sistemas el plan general del Estado es la máxima autoridad, acatada obligatoriamente, se pueden sintetizar analogías y diferencias operativas, diciendo que la autogestión se basa en un control centralizado global y una descentralización más acusada, se ejerce el control indirecto mediante el rublo, por el banco, y el resultado monetario de la gestión sirve como medida para los premios; el interés material es la gran palanca que mueve individual y colectivamente a los trabajadores.
El sistema presupuestario de financiamiento se basa en un control centralizado de la actividad de la empresa; su plan y gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa, no tiene fondos propios ni recibe créditos bancarios, y usa, en forma individual, el estímulo material, vale decir, los premios y castigos monetarios individuales y, en su momento, usará los colectivos, pero el estímulo material directo está limitado por la forma de pago de la tarifa salarial.’
Mas adelante añadía Guevara.
‘ No se trata ya de matices: para los partidarios de la autogestión financiera el estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al «desarrollo» de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio, pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.’
Guevara reflejó el conocimiento de contradicciones objetivas en la transición al socialismo en su Sistema Presupuestario de Financiamiento.
De algún modo hay dos ‘modelos’ posibles pero escoger uno u otro está influenciado también por las circunstancias.
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Guevara defendía el que vamos a llamar primer modelo que a la larga y por la propia experiencia histórica se ha revelado mas eficaz.
Como explica Molina (La Idea económica de Ernesto Che Guevara. Ernesto Molina Molina. Cuba siglo XXI, num 81, octubre 2007,pg9, http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/molina_300907.pdf)
‘El primer modelo prioriza el papel del Estado en el desarrollo económico y tiende a lograr una determinación exacta en los volúmenes necesarios en cada tipo de producto en las unidades productivas, para lo cual preferencia la concentración de los recursos a los niveles centrales del Estado, así como las decisiones económicas. El segundo modelo prioriza la ampliación “democrática” de la independencia económica de las empresas, sin renunciar a la dirección centralizada de la economía; eleva la responsabilidad de los colectivos de las empresas por obtener mayores resultados finales, por cumplir las obligaciones con los consumidores, para lo cual admite incluso el comercio mayorista de medios de producción.’
Y como también explica Molina (La Idea económica de Ernesto Che Guevara. Ernesto Molina Molina. Cuba siglo XXI, num 81, octubre 2007,pg13, http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/molina_300907.pdf)
‘ Pero la ventaja principal del sistema presupuestario de financiamiento se asocia a lo nuevo que surge en el proceso de creación de las relaciones socialistas de producción; a su no sometimiento espontáneo a las leyes del mercado capitalista; al carácter consciente como se establecen las nuevas relaciones de solidaridad junto a las imprescindibles relaciones de competencia que persisten con el capitalismo aún prevaleciente; al papel dirigente del Estado como garante de los intereses del pueblo trabajador. Ello se hace muy evidente en la decisión del Che de crear los Comités de Industrias Locales (CILOS) como forma de cooperación industrial. La idea era aprovechar las ventajas de la propiedad socialista general, es decir, que empresas de distintas ramas productivas intercambien recursos ociosos, ayuda calificada, etc., y se ayuden a resolver problemas con un espíritu de aparato productivo único y vayan eliminando el espíritu sectorialista.
Ernesto Che Guevara reconoció que el Sistema Presupuestario de Financiamiento exigía perfeccionamiento constante. Este sistema se llevó a la práctica en Cuba, coexistiendo con otro sistema en otras ramas de la economía: el Cálculo Económico; o como prefería llamarlo el Che, Autogestión financiera. Era de esperar que el Sistema Presupuestario de Financiamiento; y así también, el Cálculo Económico, presentaran dificultades y limitaciones en su ejecución en un país subdesarrollado como Cuba, que apenas iniciaba ese camino nuevo de construcción socialista. ‘
Aunque todo lo que da vida al hombre procede del trabajo, el trabajo en sí tiene un caracter bifacético desde el momento en que apareció el capitalismo.
La característica del capitalismo es que produce Mercancías con un valor de Cambio y que ese cambio es la prioridad.
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El mismo objeto tiene también un valor de uso, pero para el capitalista el valor de uso sólo le importa como respaldo al valor de cambio de la mercancía. Si no puede realizar (cambiar por dinero u otra mercancía) su mercancía, le da lo mismo lo útil o necesaria que pueda ser. Llega incluso a destruirla para evitar que otros puedan usarla sin darle beneficio alguno.
Un pollo que no se vende sigue siendo un pollo apto para comer, tiene un valor de uso claro. Pero su valor de cambio puede ser cero, nulo.
La economía planificada con prioridad del PLAN sobre el cómputo económico es lo que ha permitido sobrevivir al socialismo en Cuba. Los gastos energéticos, la distribución de alimentos, los recursos materiales, se repartieron durante el llamado Período Especial priorizando las escuelas, los hospitales, los asilos y también la fuente externa de divisas, el turismo.
La divisa extranjera se convirtió en una prioridad desde el momento en que disuelto el CAME no había posibilidad de intercambios que no se basaran en dichas divisas.
Ciertos bienes debían ser importados a cualquier precio y el turismo era la fuente de ingresos mas fiable mientras se recomponía el comercio exterior, luchando contra el omnipresente Bloqueo americano.
Por eso las zonas turísticas de la Habana (donde se concentraban hoteles) no se quedaban sin luz. Cosa que comprendían todos los cubanos salvo los partidarios de ‘la gusanera’. A pesar de las mentiras difundidas en la prensa occidental, que pintaba una Cuba en la que se estaba ya al borde de canibalismo, no se cerró ningún hospital, no se dejó de estudiar gratuitamente, no se dejó de comer y redistribuir lo mucho o poco que hubiera, no se desahució de su hogar a nadie. Miremos por la ventana para ver nuestros propios paises ‘desarrollados’ y lo que se ha hecho cuando ha habido crisis (y cuando no la hay, por lo menos en teoría).
Pero en la economía planificada había un factor mas, el factor moral. Sólo así se entiende que pocos cubanos se hayan dejado corromper por las promesas y los dólares de EEUU. Cuando ha faltado estímulo material no ha faltado estímulo moral para continuar preservando el sistema de propiedad colectiva.
Si algunos cubanos han demandado poder hacer sus ‘bussines’, ser cuentapropistas, trabajar cerca de los turistas para obtener un goteo de propinas en divisa…
Pero otros cubanos ponen en común y entregan las propinas recibidas, no se apuntan al ‘bussines’ sino que procuran trabajar en aquello que desarrolle mas el socialismo.
Otros demostraron en su día su compromiso internacionalista arriesgando su vida. De los miles de voluntarios que fueron a Angola, alguno lo hizo con el propósito de desertar, algún otro se dedicó a aprovechar su cargo para contrabandear en marfil y diamantes, pero evidentemente la mayoría cumplió honradamente con su compromiso revolucionario.
Ese es el espíritu del Hombre Nuevo.
¿Pero, entonces, un sistema de planificación puede ser la diferencia entre el fracaso o el éxito del socialismo? La realidad histórica nos dice que sí.Resultado de imagen de Planificación socialista
Después de sentar los cimientos de la propaganda de la Guerra Fría contra la URSS, personalizada en su dirigente histórico Iosif Stalin, mediante el llamado Informe Secreto, Jruchov se dedicó a sabotear la industrialización del campo.
Los campesinos de la URSS, que ya recibieron mediante el Decreto de la Tierra al comienzo de la Revolución un mundo nuevo en el que no tenían que sufrir por conseguir la propiedad de su medio de vida, vieron cómo los parques de maquinaria centralizada y abastecida por el Estado eran disueltos.
Se los obligaba de nuevo a volver a la mentalidad individualista, burguesa, a comprar en cada propiedad (aunque fuera colectiva) los medios mecánicos de producción agrícola. A competir entre sí en lugar de cooperar.
Lo que no se había dado desde la dificil situación de la Guerra Civil, el desabastecimiento de productos agrícolas, se dio en los años 80 cuando a las políticas economicistas de Jruchov y sus sucesores se unió la Perestroika de Gorbachov.
T.L.Koriagina, especialista en Economía Sumergida en la URSS y citada por Harpal Brar en su recomendable libro (Perestroika: El completo colapso del revisionismo, Edit Templando el Acero 2014, pg 52-53) da los siguientes datos.
En 1960 la Economía Sumergida representaba el 3-4% de la renta nacional de la URSS.
En 1988 era el 20% y este % bajó a 12,8% en 1990 debido a la legalización de parte de dicha actividad sumergida que ya no computó como tal.
En 1989 el 12% de la población total, 30 millones, trabajaba en la Economía Sumergida. Nótese que sobre el censo total de 288 millones de habitantes, sobre el censo de población activa esto sería mucha mayor proporción.
Si se añade la Empresa Privada Legal, a finales de los años 70 el 30% de los ingresos de la población urbana (62% de la población total) provenían de fuentes no oficiales, legales e ilegales.
Está claro que cuando la URSS colapsó, se mantenía un sistema de protección social bastante equitativo, pero la economía tenía una estructura mas próxima al Capitalismo que al Socialismo.
La clase burguesa había tomado fuerza y sólo necesitó ejercer el poder económico e ideológico que había ido acumulando. Se ninguneó el resultado del referéndum sobre la Unión, se cañoneó el Parlamento como broche final a la toma del poder y se dio luz verde al saqueo (privatización) de los bienes públicos (colectivos).
Cabe mencionar, que precisamente durante el período que los detractores del socialismo llaman ‘estalinista’ la planificación de la economía fue del tipo centralizado y no del tipo economicista. De hecho, los precios de los productos básicos bajaban año a año, la vivienda, un bien escaso después de la destrucción de la IIGM se hizo compartida hasta construir los suficientes apartamentos individuales y algunos productos como el pan llegaron a ser de libre consumo, completamente gratuitos. Esto último se suprimió porque se detectaron malas prácticas como el despilfarro que suponía el que campesinos de la periferia de las ciudades acapararan el pan gratuito para alimentar a los animales de propiedad individual.
La coexistencia de esa pequeña propiedad individual de animales de granja para uso familiar y la libre distribución de un alimento básico se revelaron incompatibles.
Así pues la historia y la realidad han puesto a cada cual en su sitio. Las economías socialistas basadas en el economicismo , la ‘autogestión’ y otros modos de continuar con las prácticas burguesas han desaparecido para volver al capitalismo (Yugoslavia, Urss, países del Este) .
Las economías con base ‘moral’ y con prioridad en el PLAN han sobrevivido. Ahí está Cuba.
¿Pero y los ‘bichos’ que ensucian el lienzo, que estropean la obra del pintor…?
Para los bichos … ¡¡ZAPATAZO¡¡
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La Polemica del Che con Bettelheim. Plan o Mercado.

Por G. Guerrero

Empecemos por una parábola. Un cuento que no es tal, es un trozo de realidad narrado.
Imaginemos un Pintor, con su caballete y su lienzo en blanco. Sale al campo y se pone a pintar su paisaje. Probablemente le quede una preciosa obra despues de días de repetir su rutina, paseo, caballete, pinceles, vuelta.
Y ahora imaginemos un crítico de arte pero un crítico que no espera a ver terminado el cuadro porque su vida no le da para ello, o porque tiene impaciencia, o porque le apetece criticar la habilidad del pintor.
El crítico un día podría encontrar el cuadro muy pobre de contenido, otro día demasiado cargado de color azul, otro día la luz no le parecería bien lograda, etc etc.
Pero el pintor mientras seguiría pintando y podría decir…el cuadro no se hace sólo, y requiere trabajo constante y correcciones constantes. Eso es pintar.
Además, como el cuadro se pinta al aire libre, es decir, en el mundo real, hay factores que el pintor no controla. Un insecto que se posa inoportuno y queda pegado, una lluvia imprevista que gotea sobre el lienzo antes de poder protegerlo, un viento que arrastra polvo y hierbas sobre la pintura fresca…
Pero el crítico, que es un teórico y un purista prescinde de conocer esos factores externos. Para él el cuadro y el pintor son todo lo que existe. Está aislando las cosas por simplificar y de hecho está siendo metafísico filosóficamente hablando.
No considera la interrelación de todo y la propia dinámica del mundo, que nunca es estático. Nunca te bañas en el mismo río ni un día es exactamente igual a otro. Y así el crítico se dedica a polemizar teóricamente y a ‘dar lecciones’ al pintor.
Todo esto viene a cuento de la polémica que el marxista Bettelheim y Ernesto Guevara tuvieron por el modo en que debía organizarse la economía, la banca y en definitiva el sistema financiero y económico en Cuba. Podría aplicarse a las críticas del troskismo a la NEP, y a los bandazos que este revisionismo ‘de izquierdas’ dio y da cuando analiza procesos de avance y retroceso en las revoluciones. Si corres te dicen que vas muy rápido, si frenas es que vas muy lento, para cada política tienen un inconveniente. Tiran del carro siempre en dirección contraria al caballo.
No perdamos de vista que Che era ‘pintor’ (ministro de Economía y ciudadano de Cuba afectado por la realidad) y Bettelheim era ‘crítico de arte’.
Para aderezar la polémica, las lluvias, bichos y polvo sobre el lienzo los ponían y ponen en abundancia los fenómenos naturales como huracanes y sequías y los artificiales planes de la CIA y sus colaboradores de la ‘Pequeña Habana’ en Miami. También los periodistas, políticos y mercenarios varios del resto de paises satélites del imperio USA.
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Mas temprano que tarde, una Revolución de verdad, se enfrenta al problema de administrar los Medios de Producción expropiados a la clase capitalista y hacer que el socialismo avance.
La polémica podría sintetizarse en las palabras PLAN o MERCADO.
Para Bettelheim y otros teóricos como Alberto Mora la economía debe planificarse, pero lo que mide y orienta la planificación es el economicismo, que es la primacía de los cálculos contables al modo en que se realizan en el capitalismo y con la intención de que ‘el mercado’ regule el desarrollo de las diferentes ramas productivas y de los intercambios.
Esta teoría, llevada al extremo es la que condujo a paises supuestamente socialistas hacia el regreso al capitalismo. Las cooperativas y la ‘autogestión’ dieron unas economías planificadas en teoría, pero que en la práctica hacían que las empresas compitieran entre sí por la rentabilidad al igual que sucede en el no-planificado capitalismo.
La empresa individual primaba sobre el plan colectivo.
No basta con arrebatar los medios de producción a la élite, hay que cambiar las relaciones de producción. Precisamente esto último es lo que quería el Che cuando explicaba que el PLAN manda sobre todo. Esto mismo es lo que se hizo cuando se dio preferencia en la URSS a la construcción de la industria pesada, base de la industria ligera y de la industrialización de la agricultura.
La economía y la contabilidad así como el crédito tienen características diferentes porque diferentes son los objetivos en el capitalismo y en el socialismo.

El Che lo resumía en su tesis del ‘Hombre nuevo’. Dejar de lado los estímulos económicos y dar primacía a los morales.

Ciertamente, si por estímulos materiales se hubiera pretendido mantener y desarrollar el socialismo en Cuba, la guerra se hubiera perdido.

Dónde va a parar lo que cobra un médico en Miami o en La Habana. No resiste comparación económica, aunque si sorprende el grado de satisfacción moral de los médicos que no priman el dinero sobre todos los bienes de la Tierra.

¿Pero, no será esto de ‘estímulos morales’ un modo de idealismo?

El Materialismo Dialéctico enseña que es el modo de vida el que condiciona el modo de pensar. No se puede desarrollar un modo de vida, unas relaciones de producción, sobre un papel, pensando que se quiere vivir de una manera…si el PLAN promueve la solidaridad práctica entre empresas y ramas diversas lo que se hace es ‘vivir’ de un modo material solidario que cambia el modo de pensar…
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Lo que hace el dar preferencia al Plan, es que las ganancias individuales no importan, sino lo que importa es la economía colectiva. Una empresa puede perder y no ser ‘económicamente rentable’ pero al modo en que un motor de combustión puede no ser tan eficiente como uno hidráulico, la empresa ‘no rentable’ ofrece ventajas materiales que no pueden obtenerse de otro modo. La turbina hidráulica no permite desplazarse pero el motor de combustión si es portable.
No todo puede medirse en términos ‘económicos’ de pérdida o ganancia sin considerar todo ‘el cuadro’ las gotas de lluvia que caen y lo desdibujan y los factores diversos que alteran el trabajo del pintor.
Cuando la URSS de los años 20 hizo la NEP, Lenin tenía muy claro que se estaba haciendo una concesión a modos de producción y a relaciones de producción capitalistas, retrógradas. 
Pero la contradicción principal era COMER.
Ese era el problema principal a resolver. No el hacer una política muy revolucionaria sobre el papel y el decreto que se viera ahogada por el hecho de que todavía los campesinos eran una clase con intereses propios y con una conciencia diferente a la del proletariado. Eran aliados y amigos, pero podían ‘cambiar de bando’. Como dijo Lenin, si no están con el proletariado se unirán a la reacción…
Cuando se desarrolló la propiedad koljosiana y el Estado Soviético consiguió controlar la producción de cereales y alejar la amenaza de la hambruna, entonces se acabó con la NEP. Para escándalo de los Troskistas y Bujarinistas que pretendían seguir halagando y manteniendo clases pequeñoburguesas cuando ya no eran necesarias. La revolución socialista tiene como objetivo final hacer que todas las clases desaparezcan, se absorban, en una única clase, la clase proletaria.
Guevara tenía claro que las funciones de la banca en el socialismo no eran las mismas que en el capitalismo.
En su trabajo Sobre el Sistema presupuestario de Financiamiento (Nuestra Industria, Revista Económica, n° 5, febrero de 1964) Ernesto Che Guevara decía lo siguiente:
‘Partiendo de la base de que en ambos sistemas el plan general del Estado es la máxima autoridad, acatada obligatoriamente, se pueden sintetizar analogías y diferencias operativas, diciendo que la autogestión se basa en un control centralizado global y una descentralización más acusada, se ejerce el control indirecto mediante el rublo, por el banco, y el resultado monetario de la gestión sirve como medida para los premios; el interés material es la gran palanca que mueve individual y colectivamente a los trabajadores.
El sistema presupuestario de financiamiento se basa en un control centralizado de la actividad de la empresa; su plan y gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa, no tiene fondos propios ni recibe créditos bancarios, y usa, en forma individual, el estímulo material, vale decir, los premios y castigos monetarios individuales y, en su momento, usará los colectivos, pero el estímulo material directo está limitado por la forma de pago de la tarifa salarial.’
Mas adelante añadía Guevara.
‘ No se trata ya de matices: para los partidarios de la autogestión financiera el estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al «desarrollo» de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio, pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.’
Guevara reflejó el conocimiento de contradicciones objetivas en la transición al socialismo en su Sistema Presupuestario de Financiamiento.
De algún modo hay dos ‘modelos’ posibles pero escoger uno u otro está influenciado también por las circunstancias.
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Guevara defendía el que vamos a llamar primer modelo que a la larga y por la propia experiencia histórica se ha revelado mas eficaz.
Como explica Molina (La Idea económica de Ernesto Che Guevara. Ernesto Molina Molina. Cuba siglo XXI, num 81, octubre 2007,pg9, http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/molina_300907.pdf)
‘El primer modelo prioriza el papel del Estado en el desarrollo económico y tiende a lograr una determinación exacta en los volúmenes necesarios en cada tipo de producto en las unidades productivas, para lo cual preferencia la concentración de los recursos a los niveles centrales del Estado, así como las decisiones económicas. El segundo modelo prioriza la ampliación “democrática” de la independencia económica de las empresas, sin renunciar a la dirección centralizada de la economía; eleva la responsabilidad de los colectivos de las empresas por obtener mayores resultados finales, por cumplir las obligaciones con los consumidores, para lo cual admite incluso el comercio mayorista de medios de producción.’
Y como también explica Molina (La Idea económica de Ernesto Che Guevara. Ernesto Molina Molina. Cuba siglo XXI, num 81, octubre 2007,pg13, http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/molina_300907.pdf)
‘ Pero la ventaja principal del sistema presupuestario de financiamiento se asocia a lo nuevo que surge en el proceso de creación de las relaciones socialistas de producción; a su no sometimiento espontáneo a las leyes del mercado capitalista; al carácter consciente como se establecen las nuevas relaciones de solidaridad junto a las imprescindibles relaciones de competencia que persisten con el capitalismo aún prevaleciente; al papel dirigente del Estado como garante de los intereses del pueblo trabajador. Ello se hace muy evidente en la decisión del Che de crear los Comités de Industrias Locales (CILOS) como forma de cooperación industrial. La idea era aprovechar las ventajas de la propiedad socialista general, es decir, que empresas de distintas ramas productivas intercambien recursos ociosos, ayuda calificada, etc., y se ayuden a resolver problemas con un espíritu de aparato productivo único y vayan eliminando el espíritu sectorialista.
Ernesto Che Guevara reconoció que el Sistema Presupuestario de Financiamiento exigía perfeccionamiento constante. Este sistema se llevó a la práctica en Cuba, coexistiendo con otro sistema en otras ramas de la economía: el Cálculo Económico; o como prefería llamarlo el Che, Autogestión financiera. Era de esperar que el Sistema Presupuestario de Financiamiento; y así también, el Cálculo Económico, presentaran dificultades y limitaciones en su ejecución en un país subdesarrollado como Cuba, que apenas iniciaba ese camino nuevo de construcción socialista. ‘
Aunque todo lo que da vida al hombre procede del trabajo, el trabajo en sí tiene un caracter bifacético desde el momento en que apareció el capitalismo.
La característica del capitalismo es que produce Mercancías con un valor de Cambio y que ese cambio es la prioridad.
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El mismo objeto tiene también un valor de uso, pero para el capitalista el valor de uso sólo le importa como respaldo al valor de cambio de la mercancía. Si no puede realizar (cambiar por dinero u otra mercancía) su mercancía, le da lo mismo lo útil o necesaria que pueda ser. Llega incluso a destruirla para evitar que otros puedan usarla sin darle beneficio alguno.
Un pollo que no se vende sigue siendo un pollo apto para comer, tiene un valor de uso claro. Pero su valor de cambio puede ser cero, nulo.
La economía planificada con prioridad del PLAN sobre el cómputo económico es lo que ha permitido sobrevivir al socialismo en Cuba. Los gastos energéticos, la distribución de alimentos, los recursos materiales, se repartieron durante el llamado Período Especial priorizando las escuelas, los hospitales, los asilos y también la fuente externa de divisas, el turismo.
La divisa extranjera se convirtió en una prioridad desde el momento en que disuelto el CAME no había posibilidad de intercambios que no se basaran en dichas divisas.
Ciertos bienes debían ser importados a cualquier precio y el turismo era la fuente de ingresos mas fiable mientras se recomponía el comercio exterior, luchando contra el omnipresente Bloqueo americano.
Por eso las zonas turísticas de la Habana (donde se concentraban hoteles) no se quedaban sin luz. Cosa que comprendían todos los cubanos salvo los partidarios de ‘la gusanera’. A pesar de las mentiras difundidas en la prensa occidental, que pintaba una Cuba en la que se estaba ya al borde de canibalismo, no se cerró ningún hospital, no se dejó de estudiar gratuitamente, no se dejó de comer y redistribuir lo mucho o poco que hubiera, no se desahució de su hogar a nadie. Miremos por la ventana para ver nuestros propios paises ‘desarrollados’ y lo que se ha hecho cuando ha habido crisis (y cuando no la hay, por lo menos en teoría).
Pero en la economía planificada había un factor mas, el factor moral. Sólo así se entiende que pocos cubanos se hayan dejado corromper por las promesas y los dólares de EEUU. Cuando ha faltado estímulo material no ha faltado estímulo moral para continuar preservando el sistema de propiedad colectiva.
Si algunos cubanos han demandado poder hacer sus ‘bussines’, ser cuentapropistas, trabajar cerca de los turistas para obtener un goteo de propinas en divisa…
Pero otros cubanos ponen en común y entregan las propinas recibidas, no se apuntan al ‘bussines’ sino que procuran trabajar en aquello que desarrolle mas el socialismo.
Otros demostraron en su día su compromiso internacionalista arriesgando su vida. De los miles de voluntarios que fueron a Angola, alguno lo hizo con el propósito de desertar, algún otro se dedicó a aprovechar su cargo para contrabandear en marfil y diamantes, pero evidentemente la mayoría cumplió honradamente con su compromiso revolucionario.
Ese es el espíritu del Hombre Nuevo.
¿Pero, entonces, un sistema de planificación puede ser la diferencia entre el fracaso o el éxito del socialismo? La realidad histórica nos dice que sí.Resultado de imagen de Planificación socialista
Después de sentar los cimientos de la propaganda de la Guerra Fría contra la URSS, personalizada en su dirigente histórico Iosif Stalin, mediante el llamado Informe Secreto, Jruchov se dedicó a sabotear la industrialización del campo.
Los campesinos de la URSS, que ya recibieron mediante el Decreto de la Tierra al comienzo de la Revolución un mundo nuevo en el que no tenían que sufrir por conseguir la propiedad de su medio de vida, vieron cómo los parques de maquinaria centralizada y abastecida por el Estado eran disueltos.
Se los obligaba de nuevo a volver a la mentalidad individualista, burguesa, a comprar en cada propiedad (aunque fuera colectiva) los medios mecánicos de producción agrícola. A competir entre sí en lugar de cooperar.
Lo que no se había dado desde la dificil situación de la Guerra Civil, el desabastecimiento de productos agrícolas, se dio en los años 80 cuando a las políticas economicistas de Jruchov y sus sucesores se unió la Perestroika de Gorbachov.
T.L.Koriagina, especialista en Economía Sumergida en la URSS y citada por Harpal Brar en su recomendable libro (Perestroika: El completo colapso del revisionismo, Edit Templando el Acero 2014, pg 52-53) da los siguientes datos.
En 1960 la Economía Sumergida representaba el 3-4% de la renta nacional de la URSS.
En 1988 era el 20% y este % bajó a 12,8% en 1990 debido a la legalización de parte de dicha actividad sumergida que ya no computó como tal.
En 1989 el 12% de la población total, 30 millones, trabajaba en la Economía Sumergida. Nótese que sobre el censo total de 288 millones de habitantes, sobre el censo de población activa esto sería mucha mayor proporción.
Si se añade la Empresa Privada Legal, a finales de los años 70 el 30% de los ingresos de la población urbana (62% de la población total) provenían de fuentes no oficiales, legales e ilegales.
Está claro que cuando la URSS colapsó, se mantenía un sistema de protección social bastante equitativo, pero la economía tenía una estructura mas próxima al Capitalismo que al Socialismo.
La clase burguesa había tomado fuerza y sólo necesitó ejercer el poder económico e ideológico que había ido acumulando. Se ninguneó el resultado del referéndum sobre la Unión, se cañoneó el Parlamento como broche final a la toma del poder y se dio luz verde al saqueo (privatización) de los bienes públicos (colectivos).
Cabe mencionar, que precisamente durante el período que los detractores del socialismo llaman ‘estalinista’ la planificación de la economía fue del tipo centralizado y no del tipo economicista. De hecho, los precios de los productos básicos bajaban año a año, la vivienda, un bien escaso después de la destrucción de la IIGM se hizo compartida hasta construir los suficientes apartamentos individuales y algunos productos como el pan llegaron a ser de libre consumo, completamente gratuitos. Esto último se suprimió porque se detectaron malas prácticas como el despilfarro que suponía el que campesinos de la periferia de las ciudades acapararan el pan gratuito para alimentar a los animales de propiedad individual.
La coexistencia de esa pequeña propiedad individual de animales de granja para uso familiar y la libre distribución de un alimento básico se revelaron incompatibles.
Así pues la historia y la realidad han puesto a cada cual en su sitio. Las economías socialistas basadas en el economicismo , la ‘autogestión’ y otros modos de continuar con las prácticas burguesas han desaparecido para volver al capitalismo (Yugoslavia, Urss, países del Este) .
Las economías con base ‘moral’ y con prioridad en el PLAN han sobrevivido. Ahí está Cuba.
¿Pero y los ‘bichos’ que ensucian el lienzo, que estropean la obra del pintor…?
Para los bichos … ¡¡ZAPATAZO¡¡
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La proletarias en la Revolución de Febrero

Estamos reivindicando la vigencia del Socialismo, recordando los sucesos que tuvieron lugar en la URSS, hace 100 años. 
Si el Centenario de la Revolución Socialista de Octubre fue posible, en gran medida, gracias a las bolcheviques, que hicieron posible cambios fundamentales por los derechos sociales y políticos de las trabajadoras. Caminaron hombro con hombro con sus compañeros, como milicianas, como madres, como compañeras que resguardaron el derecho a una existencia digna. En todos los pueblos del antiguo Imperio zarista, las reivindicaciones y logros de las revolucionarias soviéticas irradiaron a todas las mujeres del planeta.
Pero todo comenzó en Febrero del 17, donde el Partido Comunista (bolchevique) profundizó en su defensa de la liberación socialista de la mujer trabajadora. 
Incluímos este enlace, que aunque es incompleto, defiende el trabajo de las comunistas soviéticas.

Por Angel Ferrero.

El papel de las mujeres, que ocupaban un alto porcentaje de la clase trabajadora, fue imprescindible para el triunfo de la Revolución rusa y la caída del zarismo. Los líderes bolcheviques se enorgullecían de ser pioneros en políticas de genero.
Manifestación contra la guerra. Obreras de la fábrica de Putilov, Petrogrado, 2 de febrero de 1917.

Marzo da el pistoletazo de salida a los actos del Centenario de la Revolución rusa. En la revolución de marzo (febrero, según el calendario juliano), el hastío por la guerra y la carestía condujo a una revuelta social marcada por manifestaciones, motines y tumultos que finalmente forzaron la abdicación del zar Nicolás II y el establecimiento de un gobierno provisional, cuyo poder, sin embargo, compartía de facto con el Consejo de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, más conocido como Soviet de Petrogrado.
“En febrero de 1917, el 47% de la clase obrera de Petrogrado eran mujeres”
 
En un reciente artículo para Sin Permiso, el sindicalista Miguel Salas ha destacado el papel de las mujeres en estos hechos. Entre las exposiciones que se celebrarán este año con motivo del centenario, el diario Kommersant listaba el pasado 13 de febrero la de “Las mujeres y la revolución”. Su comisaria, Aleksandra Smirnova, se ha propuesto mostrar el papel de las mujeres “más destacadas” en aquellos sucesos. “La historia de la revolución ha sido escrita sobre todo por hombres, pero en 1917 las mujeres recibieron la igualdad de derechos y el derecho a voto”, recordaba.

La revolución de febrero y las mujeres

La Revolución de febrero arrancó como un eco de la Comuna de París. Rusia se encontraba en un estado de caos. Como ha afirmado el historiador británico A.J.P. Taylor, “un sistema anticuado sucumbió bajo el esfuerzo bélico de librar una guerra moderna”. La necesidad de abastecer a un ejército mal pertrechado en el frente, el funcionamiento irregular de las vías ferroviarias y la corrupción y las estructuras ineficaces del viejo régimen dieron el peor resultado posible: los alimentos no llegaban ni a los soldados ni a los civiles. Como sucedió en París décadas atrás, a las protestas contra la carestía del pan y el sistema de racionamiento en marzo de 1917, al frente de las cuales se encontraban las mujeres de Petrogado, se sumaron los reservistas y los soldados y marinos destacados en la ciudad.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las mujeres de Petrogrado salieron a las calles a demandar igualdad de derechos, el sufragio universal y el fin de la autocracia. “En febrero de 1917, el 47% de la clase obrera de Petrogrado eran mujeres. Muchos hombres estaban en el frente”, recuerda Miguel Salas. “Las obreras eran mayoría en la industria textil, del cuero y del caucho, y numerosas en oficios que antes habían tenido vedados: los tranvías, las imprentas o la industria metalúrgica, donde había unas 20.000. Las obreras eran también madres: debían garantizar el pan de sus hijos. Y, antes de ir a la fábrica, hacían interminables colas (unas 40 horas semanales) para conseguir algo de comida, acampando durante la noche, en pleno invierno ruso”.
Unos 50.000 trabajadores respondieron a sus llamadas a manifestarse y declarar la huelga. Las protestas se sucedieron durante semanas, sin que la represión lograse aplacarlas. Antes que disparar a los manifestantes, algunos de los soldados prefirieron fusilar a sus oficiales y unirse a los motines. “A la exigencia de ‘Pan’ se le unen las consignas de ‘Abajo el zar’ y ‘Abajo la guerra’. Grandes manifestaciones se dirigen hacia el centro de la ciudad”, explica Salas al indicar que “la policía ha levantado los puentes que separan los barrios obreros del centro, pero el río Neva todavía está helado y miles de huelguistas se atreven a cruzarlo”.
Según el testimonio de un obrero llamado Iliá Mitrofánovich Gordienko, al aparecer los temidos cosacos “las obreras tomaron la iniciativa, rodearon a los cosacos con una compacta cadena humana. Gritaban: “Nuestros esposos, padres y hermanos están en el frente”. “Y aquí soportamos el hambre, la carga de trabajo, los insultos, las humillaciones y los abusos. Ustedes también tienen madres, esposas, hermanas e hijos, ¡exigimos pan y el fin de la guerra!”.

Los oficiales, temiendo la influencia de la agitación sobre los cosacos, dieron una orden. Los cosacos se prepararon. Todos corrieron a cubrirse, agarrando piedras o piezas de metal, listos para lanzarlos. Sin embargo, los cosacos cabalgaron, pasaron sin atacarnos; luego dieron media vuelta y regresaron. Las masas los saludaron con gritos de “¡Viva!, pese a que el corazón no podía creerlo y la mente dictaba precaución”.
El 12 de marzo, los manifestantes, sin una aparente dirección política, habían logrado incendiar varios edificios administrativos y arrancar los símbolos del zarismo, controlar los depósitos de municiones y liberar a los prisioneros capturados. Ante la gravedad de la situación, el Consejo de Ministros, reunido en pleno, presentó su dimisión. Mientras diputados progresistas de la Duma organizaban un comité provisional, los partidos socialistas, siguiendo la tradición revolucionaria de 1905, creaban un consejo de diputados obreros y soldados. El poder, sea como fuere, ya no estaba en el trono, y el 15 de marzo, el zar Nicolás II, por consejo del jefe del ejército y dos diputados de la Duma, abdicó. En una frágil alianza con el Soviet de Petrogrado, el comité provisional creó un gobierno provisional cuyo fin era convocar una asamblea constituyente y decidir el futuro sistema de Rusia. Nunca llegó a cumplir su cometido.

Clara Zetkin, primera por la izquierda. III Congreso del Komintern, Moscú, 1921.

Clara Zetkin, primera por la izquierda. III Congreso del Komintern, Moscú, 1921.

Los bolcheviques y las mujeres

Según el testimonio de Clara Zetkin, los bolcheviques concedían mucha importancia a lo que entonces se denominaba “la cuestión de la mujer”, aunque en los años anteriores a la revolución se negaron a crear organizaciones específicas dentro de su partido por temor a alentar divisiones en la unidad de la clase trabajadora. Los hechos de 1917 corrigieron definitivamente ese error. “En Petrogrado, aquí en Moscú, en otras ciudades y centros industriales las mujeres actuaron espléndidamente durante la revolución. Sin ellas no habríamos salido victoriosos. Apenas. Ésa es mi opinión. ¡Qué valientes fueron y qué valientes son!”, comentaba Lenin durante una conversación con Zetkin.
Trotsky: “La mujer obrera representa un gran papel en el acercamiento entre los obreros y los soldados.
 
La mujer obrera representa un gran papel en el acercamiento entre los obreros y los soldados”, señalaba por su parte Trotsky, para quien la mujer, “más audazmente que el hombre, penetra en las filas de los soldados, coge con sus manos los fusiles, implora, casi ordena: ‘Desviad las bayonetas y venid con nosotros’.” Ante esto, seguía, “los soldados se conmueven, se avergüenzan, se miran inquietos, vacilan; uno de ellos se decide: las bayonetas desaparecen, las filas se abren, estremece el aire un hurra entusiasta y agradecido; los soldados se ven rodeados de gente que discute, increpa e incita: la revolución ha dado otro paso hacia adelante.”
En su entrevista con Zetkin, Lenin destacaba la importancia de crear organizaciones propias dentro del movimiento obrero así como de facilitar la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y la política. “Es importante para las mujeres y el mundo: demuestra la capacidad de las mujeres, el enorme valor que su trabajo tiene en la sociedad”, aseguraba. “Muy pocos hombres, incluso en el proletariado, se dan cuenta de cuántos esfuerzos y problemas podrían ahorrar a las mujeres, e incluso eliminar, si prestasen ayuda en el ‘trabajo femenino’ [doméstico]”.
Estas organizaciones, a juicio de Lenin, no habían de ser “un intento de apaciguar a las mujeres con reformas y desviarlas del camino de la lucha revolucionaria […] Nuestras demandas son conclusiones prácticas que hemos deducido de las necesidades urgentes, de la vergonzosa humillación de las mujeres en la sociedad burguesa, indefensas y sin derechos.”
Lenin creía, eso sí, que la movilización había de enlazarse en la cuestión social y bajo el liderazgo de los comunistas, y en su intercambio con Zetkin criticaba las tendencias intelectuales de la época en este debate en Europa central y occidental. “La extensión de las hipótesis freudianas parece ‘educada’, e incluso científica, pero es ignorante, torpe”, afirmaba el autor de ¿Qué hacer?. “La teoría freudiana es una moda moderna. Desconfío de las teorías sexuales de artículos, disertaciones, panfletos, etcétera […] Por salvaje y revolucionario que su comportamiento pueda ser, en el fondo es bastante burgués. Es principalmente un hobby de intelectuales y de los sectores próximos a ellos. […] Las grandes cuestiones sociales aparecen como adjuntas, una parte, de los problemas sexuales. Lo principal se convierte en subsidiario. No sólo se arriesga la claridad de la propia cuestión, sino que confunde los pensamientos, la conciencia de clase de las mujeres de clase trabajadora.”
El patriarcado también era considerado un problema por parte de los bolcheviques: “Debemos erradicar la vieja idea del viejo ‘dueño y señor’ hasta su última raíz, por pequeña que sea, en el partido y entre las masas. Ésa es una nuestras tareas políticas, así como la urgentemente necesaria tarea de formar una plantilla de camaradas, hombres y mujeres, entrenados en la teoría y en la práctica, para desarrollar la actividad del partido entre las mujeres trabajadoras”.

“Las leyes más avanzadas del mundo”

El programa bolchevique, en palabras de Lenin, consistía en abolir “todo lo que tortura y oprime a la mujer trabajadora, al ama de casa, a la campesina, a la esposa del tendero, sí, y en muchos casos a la mujer de las clases propietarias”.
El programa bolchevique, en palabras de Lenin, consistía en abolir “todo lo que tortura y oprime a la mujer” 
 
El poder soviético, aseguraba el dirigente bolchevique en su entrevista a Zetkin, era pionero en políticas de género. “Estamos llevando a las mujeres a la economía social, la legislación y el gobierno”, afirmaba. “Todas las instituciones educativas les están abiertas para que puedan incrementar sus capacidades profesionales y sociales. Estamos estableciendo cocinas comunales y comedores públicos, lavanderías y tiendas de reparaciones, guarderías, hogares para niños, instituciones educativas de todo tipo. En suma, estamos haciendo seriamente efectiva la demanda de nuestro programa de la transferencia de las funciones económicas y educativas del hogar a la sociedad”.
Lenin se enorgullecía de tener las leyes “para mujeres trabajadoras más avanzadas del mundo”. En octubre de 1918 la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR) legalizó el divorcio y el aborto, despenalizó el adulterio y la homosexualidad con la abolición del cógido penal zarista y reconoció a las mujeres igualdad de derechos en la esfera política y laboral, así como en el matrimonio, y también el permiso de maternidad, la gratuidad del cuidado de los niños y medidas para la protección en el trabajo para las mujeres embarazadas. 
Según la legislación zarista, como recuerda Miguel Salas, “la mujer debía ‘obedecer a su marido como cabeza de familia, ser amante y respetuosa…’; no podía tener pasaporte o trabajar sin el consentimiento del marido; el divorcio estaba en manos de la Iglesia, o sea, prácticamente no existía; el marido se convertía incluso en dueño de cualquier herencia que recibiera la mujer; en las fábricas, las mujeres debían soportar jornadas agotadoras cobrando menos que los hombres y sin ninguna protección por la maternidad. En el campo, la situación aún era peor, la mujer campesina era casi una esclava, del trabajo y del hogar”.
Cartel para la liberación de la mujer en Asia Central, RSFSR, años 20.

Cartel para la liberación de la mujer en Asia Central, RSFSR, años 20.
En la región de Asia Central, de mayoría musulmana, se llevó a cabo una campaña llamada ‘judzhum’ (“ofensiva”, en árabe) para la escolarización y alfabetización de las mujeres y en contra del velo islámico, de la que se conservan algunas fotografías de quemas públicas. En 1921 las autoridades soviéticas de Turkmenistán, por ejemplo, elevaron la edad de matrimonio a 16 y 18 años para mujeres y hombres respectivamente, y prohibieron los matrimonios infantiles, los matrimonios forzados y la poligamia. La campaña encontró una fuerte oposición local: según cifras oficiales, unas 300 delegadas de Zhenotdel ─el departamento de mujeres del Secretariado del Comité Central del partido─ fueron asesinadas en la región de Asia Central sólo en el año 1929.
“Es imposible tener éxito en la lucha entre grupos sociales y clases sin la cooperación de las mujeres”.
 
Según Alexandra Kollontái, los cambios experimentados en la Rusia soviética iban más allá de sus fronteras. “Ahora podemos encontrar a la nueva mujer en todas partes, en cualquier rincón del mundo”, escribía en un artículo titulado ¿Qué ha hecho la Revolución de Octubre por las mujeres en Occidente?‘. 
“La nueva mujer es un fenómeno de masas, con la excepción, quizá, de las mujeres en los países semicoloniales y coloniales, donde el desarrollo de las fuerzas productivas está impedido por el dominio depredador de los imperialistas”, escribía. Sin embargo, añadía Kollontái, “incluso allí, dada la lucha por la autodeterminación nacional y contra el imperialismo, la nueva mujer está siendo moldeada en el proceso mismo de lucha”. Y apostillaba: “Es imposible tener éxito en la lucha entre grupos sociales y clases sin la cooperación de las mujeres.”
“En todas partes, en todo país la actividad política de las mujeres ha mostrado un crecimiento sin precedentes en la última década”, proseguía. “Las mujeres están convirtiéndose en miembros del gobierno (Bang en Dinamarca, ministra de Educación; Margaret Bondfield, en el gabinete de Ramsay McDonald en el Reino Unido), están entrando en el cuerpo diplomático y convirtiéndose en la fuerza que inspira grandes movimientos revolucionarios (como, por ejemplo, Sun Tsin-lin, la esposa de Sun Yat-sen). Las mujeres están aprendiendo a dirigir departamentos, a estar al cargo de organizaciones económicas, a guiar la política”
 
“¿Hubiera sido esto posible sin la Gran Revolución de Octubre?”, se preguntaba Kolontái. 
 
Retóricamente, claro.
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La revolución de Octubre y el ajedrez


Por Alexandre García


El ajedrez aporta la prueba indiscutible de la superioridad de la cultura socialista sobre la cultura decadente de las sociedades capitalistas.”

(Alexander Kótov, obrero y ajedrecista)

De muchos es conocida la hegemonía cuasi absoluta que tuvo la URSS en el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. De las 19 ediciones del Campeonato Mundial de Ajedrez celebradas entre 1948 hasta la disolución de la URSS, sólo hubo una ocasión en la cual el título mundial fue conseguido por un no-soviético (concretamente en 1972 por el estadounidense Bobby Fischer, quien de hecho había aprendido ruso para poder leer los manuales soviéticos de teoría). Todos los demás campeonatos fueron ganados por jugadores soviéticos. Algo parecido se puede decir de las Olimpiadas de Ajedrez por países, en las que la URSS mantuvo una hegemonía prácticamente ininterrumpida a partir de 1952 (exceptuando las Olimpiadas de Tel Aviv 1964, que la URSS boicoteó, y las de Buenos Aires 1978 en las que la República Popular de Hungría dio la gran sorpresa).

Esto en cuanto al ajedrez masculino. En el ajedrez femenino1, la dominación fue aún más abrumadora. La URSS venció en prácticamente todas las ediciones del Campeonato Mundial Femenino de Ajedrez para mujeres celebradas entre 1950 y 1988 (siendo el campeonato de 1991 ganado por la china Xie Jun), y ello si no contamos con que la jugadora de nacionalidad anglo-checoslovaca Vera Menchik ya lo había ganado en 1927 representando a la URSS. Y en los que respecta a las Olimpiadas de Ajedrez femeninas ocurre lo mismo: la URSS se proclamó ganadora de manera continuada desde su primera edición en 1957 hasta 1986 (las ediciones de 1988 y 1990 siendo ganadas, también, por la República Popular de Hungría).

Pero de lo que se es menos consciente es que aquellos logros tremendos llevan indudablemente el sello de la Gran Revolución de Octubre. Gracias al impulso de la Revolución, la URSS consiguió ser un país donde el ajedrez alcanzó el rango de deporte nacional, de donde salió una cantidad innumerable de Grandes Maestros, y que contribuyó enormemente al ajedrez en el plano teórico, cosa reconocida hoy sin falta por jugadores, especialistas y docentes de todas las opiniones políticas.

Y es que la popularidad que tuvo este juego en la URSS, y el importante lugar que ocupó en la formación intelectual de la sociedad, fueron posibles gracias a un meticuloso trabajo por parte del gobierno soviético a partir de 1917, mediante una política de captación y entrenamiento de talentos infantiles ya desde la escuela, y gracias al cuidado con el que se trataba a los jugadores para que pudiesen desarrollarse hasta niveles profesionales. Tras el triunfo de la Revolución y en la Guerra Civil Rusa (1918-1921), Lenin, que decía que el ajedrez era “la gimnasia de la mente”, así como el conjunto del Partido Comunista (bolchevique), tomaron medidas resueltas para conseguir darle un prestigio intelectual a la nueva Rusia. Los soviéticos quisieron dar un golpe en la mesa, en un afán de demostrar que, en un deporte intelectual, podían ser los mejores.

Antecedentes

Hay que subrayar que previamente a la Revolución, ya existía un cierto de cultivo. El ajedrez se practicaba con cierta dedicación en el Imperio Ruso desde el siglo XVIII, pero estaba reservado para las élites aristocráticas y burguesas: de los 70 millones de personas que habitaban el Imperio, apenas un par de miles practicaban el ajedrez con asiduidad, y solo unos cientos frecuentaban clubes y torneos. La escasez de medios era tal que las personas que poseían algún libro sobre ajedrez no pasaban de las 150.

A pesar de ello, surgió alrededor de una veintena de jugadores que jugaban a un nivel magistral, como Petrov, Shumov, Schiffers, o el más importante de ellos, Mijaíl Chigorin (1850-1908), considerado como el padre de la llamada “escuela rusa de ajedrez”. Pese a no hacerse nunca con el título de campeón del mundo oficial, Chigorin estuvo en la élite mundial entre 1883 y 1898, compitiendo con jugadores de la talla de Wilhelm Steinitz o Emmanuel Lasker, y llegando incluso a disputar el match por el título mundial en La Habana en 1892 contra el mismo Steinitz.

Chigorin fue un jugador creativo, algo irregular en las competiciones, pero que hizo grandes contribuciones a la teoría ajedrecística. Partidario del juego abierto y de la belleza para alcanzar la victoria, fue de los pocos que se atrevieron a refutar algunas de las ideas posicionales de Steinitz que predominaban en la época2. Chigorin defendía que lo fundamental era un rápido desarrollo de las piezas para atacar rápidamente el enroque del rival, y no tanto el ir acumulando pequeñas ventajas. (lo que hoy se llamaría un jugador de ataque). Respondía a las aperturas cerradas defendidas por Steinitz con defensas que no estaban en la teoría, pero que degeneraban en partidas cuyas posiciones se volvían muy abiertas. De esas innovaciones nació, por ejemplo, la llamada “Defensa Chigorin” contra el Gambito de Dama. Si bien esta última no ha alcanzado nunca una gran popularidad, lo cierto es que las ideas de Chigorin supusieron un gran avance en la teoría de aperturas, y sus ideas sirvieron de base sobre la que después se desarrollaría la escuela soviética.

Chigorin desempeñó un importante papel para que el ajedrez adquiera popularidad en Rusia, organizando los primeros torneos exclusivamente para jugadores rusos. Con las ganancias, impulsó varias revistas de ajedrez, como “El heraldo de ajedrez”y “La hoja de ajedrez”, que sacaban unos pocos cientos de ejemplares y apenas se sostenían económicamente. En ellas colaboraban con asiduidad grandes maestros rusos, gracias al tiempo libre que les dejaba la falta de torneos.

Gracias a los esfuerzos de Chigorin y otros colaboradores, a principios del siglo XX ya eran unos 500 en Rusia los aficionados a la práctica organizada del ajedrez. De ellos, medio centenar ya era capaz de competir con los Grandes Maestros de Europa. Pero el nivel de los jugadores rusos aún estaba lejos de alcanzar al de los jugadores alemanes o austriacos.

La misma URSS reconocería más tarde la contribución de Chigorin al ajedrez soviético, cuando en 1958 emitió un sello conmemorando a este jugador.

Chigorin influyó de manera especial en otro jugador, Alexander Alekhine, campeón del mundo en 1927, 1929, 1934 y 1937, y que antes de la I Guerra Mundial, ya cosechaba éxitos en torneos de ajedrez, siéndole entregado el título de Gran Maestro por el mismísimo Zar.


Es difícil relacionar directamente a Alekhine con la URSS, puesto que en el momento de ganar sus cuatro títulos mundiales había adquirido la nacionalidad francesa, y además no era precisamente un bolchevique (su padre era terrateniente y su madre era hija de un empresario). De hecho, con la Revolución de Octubre su familia fue despojada de sus bienes, por lo que emigró a Francia, adoptando la nacionalidad francesa en 1925. No obstante, su carrera coincide parcialmente con la aparición de la URSS, y de hecho, se encontraba en Moscú durante la Revolución.


Exponente de la llamada escuela hipermoderna3de ajedrez, el juego de Alekhine encerraba una gran riqueza de ideas y una desbordante fantasía. Según Gary Kaspárov fue “probablemente el primer profesional de ajedrez”. Era un jugador muy serio, con una gran capacidad de trabajo, y excelente en muchas facetas del juego. Era un virtuoso del ajedrez de ataque, cosa que aunaba con una técnica exquisita para los finales (hasta el punto de que fue capaz de vencer al gran experto en finales José Raúl Capablanca en el Campeonato Mundial de 1927) y un profundo sentido estratégico. Pese a ser un personaje polémico y políticamente reprobable4, la escuela soviética siempre consideró que había un hilo rojo entre el ajedrez dinámico de Chigorin y Alekhine y el gusto por el juego de ataque de jugadores soviéticos como David Bronstein o Mijaíl Tal.


El impulso de la Revolución de Octubre

Como hemos apuntado antes, a principios del siglo XX, el ajedrez estaba reservado para unas élites restringidas. Esta situación empezó a cambiar radicalmente a partir de la Revolución de Octubre. Siguiendo las directrices de Lenin, los bolcheviques orientaron el juego hacia toda la población, promoviéndolo en la educación primaria, donde pasó a ser una asignatura complementaria. Veían en la práctica del ajedrez un medio para conducir el ideario, la conducta y la disciplina comunista, pues los valores de este juego –paciencia, disciplina, capacidad intelectual y trabajo colectivo, pues el ajedrez es un juego de equipo, en el que cada pieza debe coordinarse con las demás– se ajustaban al sistema de valores que se deseaba defender en la nueva sociedad socialista. Según Nikolai Krylenko, Comisario del Pueblo para Asuntos Militares, el ajedrez era “una expresión de los modos marxistas de pensamiento”.Resultado de imagen de Imágenes Ajedrez en la URSS
Además, las condiciones económicas de la nueva Rusia empujaban a ello. Tras siete años de guerra con Alemania y guerra civil, la pobreza y la devastación de la economía eran abrumadoras. Los dirigentes bolcheviques vieron en el ajedrez un medio barato de prestigiar a la URSS, pues no requería de grandes inversiones. Para impulsar este juego, no hacen falta pistas de atletismo, ni gimnasios ni estadios de futbol, sólo un tablero de madera, unas piezas y un reloj.
 

Anatoli Kárpov describió aquella época con estas palabras: [el ajedrez] era parte de la vida de la alta sociedad rusa y también lo jugaban algunos grandes escritores y científicos en la época imperial. Tras la Revolución, el nuevo poder decidió que Rusia era un país con mal nivel educativo, porque después de la Revolución muchos intelectuales dejaron el país. Eso provocó que hubiera que construir una nueva, por así decirlo, inteligencia o población bien formada. Pensaron que una de las formas más sencillas e inteligentes para hacerlo era a través del ajedrez… El nuevo poder decidió utilizar el ajedrez para educar a la gente y tuvo éxito.”

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La gran tarea de divulgar el ajedrez recayó primero sobre Alexander Ilín-Zhenevski,que se hacía llamar así en recuerdo a su exilio en Ginebra suiza en la época de la lucha en clandestinidad de los bolcheviques.  

Comisario de la Organización General de Reservistas de Moscú. Gran aficionado al ajedrez, introdujo su práctica en el Ejército Rojo. Estaba convencido de que el ajedrez podía jugar un papel importante en el plano político y que debía estar subordinado a la lucha ideológica.

Los primeros progresos tardaron poco en llegar. Antes de la guerra civil (1918-1921), los sindicatos ya organizaban un pequeño torneo en la República Soviética de Transcaucasia. Después, en plena guerra civil, Ilín-Zhenevski organizó la primera Olimpiada de Ajedrez de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia en octubre de 1920. Aquel torneo supuso el aldabonazo inicial para la organización de otros muchos otros en Moscú y Leningrado, como el torneo Internacional de Moscú de 1925 en el que Ilín-Zhenevski se convirtió en el primer soviético en derrotar al campeón mundial José Raúl Capablanca.

En 1924 se fundó la Sección de Ajedrez del Consejo Supremo de Cultura Física, y después se fundaron secciones similares en los Consejos de Cultura Física locales. El comandante en jefe del Ejército Rojo Nikolái Krylenko, a cargo de la misma, lanzó la consigna: “¡Llevad el ajedrez a los trabajadores! Debemos acabar de una vez por todas con la neutralidad del ajedrez, hemos de organizar brigadas de choque de jugadores de ajedrez y empezar de inmediato a cumplir el plan quinquenal del ajedrez.”

La escuela soviética se puso en marcha, caracterizándose por un afán de descubrir jóvenes talentos desde muy temprana edad, con un sistema de entrenamiento al más alto nivel, lográndose grandes avances en los métodos de enseñanza. De esta manera surgieron entrenadores de ajedrez altamente especializados como Romanovsky, Rabinóvich y Levenfish, los cuales, asesorados por especialistas en psicología y pedagogía como Vigotsky, Luria y Leontiev, idearon un sistema de enseñanza de máximo desempeño. Así, el ajedrez llego a tener un lugar reservado en los palacios de pioneros, en los que siempre había siempre una sección de ajedrez compuesta por niños de entre 6 y 17 años.

El sistema educativo soviético se ocupó trató desde el principio de llevar el ajedrez a las escuelas y las fábricas. Ello hizo posible la aparición de jugadores de alto nivel con un origen muy humilde, cosa absolutamente impensable en aquella época en Occidente. Ejemplo de ello lo tenemos en Alexander Kótov, hijo de un obrero de Tula, ingeniero de profesión y ganador del Torneo Interzonal de Estocolmo de 1952, por delante de Petrosián.

El número de aficionados en la URSS se disparó durante los años 20 y 30. De unos 1000 jugadores registrados en 1923, se pasó a 150.000 en 1929. Los sindicatos y los clubes de trabajadores fueron el alma de este movimiento de apasionamiento por el juego. A finales de los años 20, cada sindicato tenía un equipo con 28 jugadores registrados. Para hacernos una idea del lugar que ocupaba el ajedrez entre buena parte del proletariado soviético, baste decir que la fábrica automovilística Likachov de Moscú contaba con clubes de 26 deportes diferentes, siendo el de ajedrez el más grande. También se organizaban competiciones entre universidades e institutos científicos.

El resultado de décadas de dedicación al ajedrez fue que a mediados de los años 80, un total de 4.200.000 personas estaban inscritas en la Federación Soviética de Ajedrez, de las que más de un centenar poseía el título de Gran Maestro. Cada año, cientos de miles de niños participaban en el torneo “Torre Blanca”. En total, se estimaba que unos 12 millones de ciudadanos jugaban al ajedrez con asiduidad.

Inicio de la supremacía soviética

Después del final de la II Guerra Mundial, el trabajo realizado por el gobierno de la URSS empezó realmente a dar sus frutos. Ello se materializó en la persona de Mijaíl Botvínnik (1911-1995), patriarca del ajedrez soviético, seis veces campeón de la URSS y cinco veces campeón del mundo (en 1948, 1951, 1954, 1958 y 1961). Fue el primero de la larga serie de jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. Según Gary Kaspárov, con Botvínnik se produce en el ajedrez un “salto verdaderamente revolucionario.


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Botvínnik fue el precursor del llamado método soviético de preparación, un aspecto del juego que en sí mismo es una de las grandes contribuciones de la URSS. Este cuidadoso sistema de preparación fue hecho posible gracias al apoyo que los jugadores recibían del Estado. A diferencia de en Occidente, a los jugadores soviéticos se les suministraba todo el apoyo económico y material necesario, y se les ponía al corriente de la práctica y las innovaciones teóricas en todo el mundo, facilitándoles gran cantidad de libros, revistas, boletines, etc., que se publicaban permanente en la URSS. Bobby Fischer siempre afirmó envidiar el respeto y el apoyo económico que los jugadores soviéticos recibían por parte del Estado.

En su libro La Escuela Soviética de Ajedrez, Botvínnik decía: “Debe darse crédito a los maestros soviéticos por haber elaborado métodos de preparación. El nuestro, está disponible para todos y podemos asumir que la mayoría de los maestros soviéticos lo emplea cuando se prepara para alguna competencia importante. La parte más destaca del sistema consiste en la preparación de aperturas, entrenamiento físico, prácticas para corregir defectos; también cuestiones relacionadas con la rutina de los torneos”.

Los manuales de preparación de la URSS hacían especial hincapié en la importancia de tener una buena condición física, de tal manera que se aconsejaba a los jugadores que participaran en los programas de entrenamiento físico del GTO (Gotov ka Trudu i Oboronnie, “Preparación para el Trabajo y la Defensa de la URSS”). Los entrenadores se tomaban este aspecto del juego tan en serio que las preparaciones de los torneos se llegaron a hacer en balnearios. En el año 1953, de cara a la preparación del torneo de candidatos al título mundial de Zurich, el equipo nacional soviético (compuesto por Smyslov, Keres, Bronstein, Petrosián, Geller, Kótov, Taimánov, Averbaj y Boleslavski) estuvo dos semanas dedicándose exclusivamente a la preparación física, con entrenadores de natación, atletismo y especialistas en dietética. Solo a partir de la tercera semana empezaron a tocar el tablero.

Es más, hay que subrayar que algunos grandes maestros soviéticos destacaron en otros deportes. Puede mencionarse a Keres, que fue varias veces campeón nacional de tenis en la Estonia independiente, a Geller, notable jugador de baloncesto, y a Spassky, que corría los 100 metros en 11 segundos.

Otro aspecto a destacar del sistema de preparación era el minucioso estudio de las aperturas. Botvínnik cuenta que cuando se preparaba para jugar el match con el checoslovaco Salomon Flohr en 1933, analizó más de 100 partidas suyas antes de decidir qué aperturas tenía que jugar. Casi 30 años después, Botvínnik atribuyó su triunfo en el match de revancha en 1961 por el título mundial contra Mijaíl Tal a la floja preparación de éste en las aperturas.

El simple estudio de las partidas ya consumía para los ajedrecistas soviéticos cientos de horas y meses de estudio. Esto les permitía extraer conclusiones sobre las cualidades y los defectos de los adversarios. También jugaban un papel importante las partidas de entrenamiento, en las cuales se sometían a prueba nuevas variantes y se podían corregir defectos del jugador, llevando las partidas a posiciones en el tablero que no eran de su agrado.

Los soviéticos le daban mucha importancia al estudio de las tres fases del juego (apertura-medio juego-final), en coherencia con una visión dialéctica del mundo, que no concibe las fases del juego como aisladas entre sí. Siguiendo el consejo de Capablanca, que decía que “el ajedrez se aprende empezando por el final”, en las escuelas se hacía especial hincapié en que los niños aprendieran a manejarse en diversos tipos de final de partida, para aprender la autonomía de las piezas y su técnica de manejo (cosa que dio lugar a la expresión periodística sobre “la técnica soviética”), saber en qué casos un alfil es superior a un caballo, etc.


Al mismo tiempo, se analizaban las aperturas en conexión con el medio juego, o inclusive con un posible final de partida, en la que uno u otro bando tenga una desventaja estructural. De hecho, la importancia que se le da hoy en día al hecho de que, tras los primeros movimientos, un bando se queda con una o dos islas de peones y otro con dos o tres islas5, quedando éste en inferioridad estructural, es una aportación típicamente soviética. Mediante el estudio de este aspecto del juego querían saber qué variantes de una apertura permitían llegar una ventaja ganadora.

Y es que anteriormente, había una tendencia a analizar superficialmente las variantes de una apertura, y limitarse a decir que tal o cual bando tenía ventaja. Los soviéticos quisieron ir más lejos, experimentando con las aperturas llevándolas hasta el medio juego, para averiguar de qué manera esa ventaja estratégica podía convertirse en victoria. La mayor preparación que tenían en el estudio del desarrollo del medio juego pudo constatarse en un partida de un match Estados Unidos-URSS de 1945 entre Smyslov y Reschevsky, en la que tras la jugada 20, Smyslov apenas había gastado 6 minutos de reloj, mientras que Reschevsky, que era un genio natural, ya se encontraba apurado de tiempo.

Por último, los especialistas soviéticos consideraban que otro requisito para alcanzar el mayor nivel ajedrecístico era tener una buena cultura general y variados intereses intelectuales. Se pueden mencionar al respecto los trabajos de Botvínnik en el campo de la ingeniería eléctrica, el talento musical de Taimánov y Smyslov, o el hecho de que Kárpov haya sido catedrático de economía en la Universidad Lomonósov de Moscu. Ello se hacía valer oponiéndolo al limitado horizonte intelectual de algunos jugadores de Occidente como Bobby Fischer, que abandonó la escuela secundaria para dedicarse al ajedrez.

Volvamos a la trayectoria Botvínnik. Durante los años 30, los maestros soviéticos eran prácticamente desconocidos en Occidente, hasta que llegó Botvínnik, a quien se le dio un permiso para jugar torneos de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), con la condición de que ganara. Botvínnik pronto alcanzó la élite mundial, ganando en el torneo de Moscú de 1935, por delante de Lasker y Capablanca, y ganando contra Alekhine en el torneo AVRO de Holanda de 1938, donde quedó tercero. Por ello, la popularidad de Botvínnik en la URSS llegó a ser inmensa: todo el mundo, hasta gente analfabeta, sabía por todos los rincones de la URSS quién era Mijaíl Botvínnik.

Tras la II Guerra Mundial, Botvínnik fue miembro del equipo nacional que venció en todas las olimpiadas de ajedrez entre 1952 y 1964. Fue en la olimpiada de Helsinki 1952 cuando se empezó a ver quién iba a dominar el ajedrez mundial. Era la primera vez que la URSS participaba como equipo nacional, además con la incorporación del genial jugador de ataque Paul Keres (gracias a la incorporación de Estonia a la URSS). En aquel torneo se constató lo que todo el mundo ya sospechaba antes: ya en 1948, de los cinco aspirantes individuales al título mundial (que en teoría deberían haber sigo seis, pero el estadounidense Reuben Fine renunció a su plaza), estaban el holandés Euwe y el estadounidense Reshevsky como jugadores no soviéticos, y los otros tres eran Botvínnik, Keres y Smyslov. Era normal sospechar que algo estaba a punto de irrumpir. En las Olimpiadas de 1952, la URSS aplastó al resto de equipos, incluyendo a los Estados Unidos, que habían ganado las anteriores cuatro ediciones. El sueño de Lenin se había hecho realidad.

Cabe subrayar el hecho de que se incluso era más difícil ganar el campeonato nacional de la URSS que el propio título mundial. Ello se debía a que para clasificarse para el campeonato mundial había que jugar un torneo zonal, y luego otro interzonal, del que se clasificaban ocho jugadores para disputar el torneo de candidatos al título mundial, y del cual no se podían clasificar más de tres jugadores con la misma nacionalidad. Pero en cambio jugar el campeonato nacional de la URSS suponía tener que enfrentarse a Keres, Smyslov, Geller, Petrosián, Bronstein, Taimánov, Averbaj, Kótov, Tal, Tolush, Boleslavsky, y un largo etcétera. En la XIX edición del campeonato en 1951, Keres se hizo con el título de campeón nacional, ¡mientras que Botvínnik, que era el campeón del mundo reinante, quedó en quinto lugar! Otro apunte para ilustrar lo tremendamente competitivo que era el campeonato es que el mismísimo Gary Kaspárov nunca fue capaz de ganarlo en solitario: de sus cuatro participaciones, fue noveno en 1978, segundo en 1979, y empató en el primer puesto con Psajis en 1981 y con Kárpov en 1988.

Cuando se habla de la escuela soviética de ajedrez, muchas veces se piensa en jugadores de ataque con un estilo de juego dinámico, rápido y agresivo. Pero Botvínnik era un jugador muy posicional. La clave de su éxito residía en sus rigurosos estudios de las aperturas, muy por encima de cualquier otro jugador de la época, en un cálculo profundo y en una aguda técnicas en los finales. Su estilo de juego era poco apasionante, con planteamientos eran muy lógicos, pero profundizaba como nadie en las posiciones, por lo que era muy difícil ganarle, debido a la solidez de su juego. Sabía explotar la más mínima ventaja que le concediera el rival, estilo de juego emulado posteriormente por jugadores como Petrosián o Kárpov. A partir de 1960 se dedicaría al desarrollo de programas informáticos de ajedrez y a la formación de jóvenes ajedrecistas. Gary Kaspárov y Anatoli Kárpov se encontrarían entre sus alumnos.

Considerado en su época como el mejor jugador de la historia, fue el paradigma del jugador soviético: jugador muy estudioso, que se preparaba mucho las partidas, con un estilo muy profesional. Con él, el ajedrez se convirtió en una verdadera ciencia, demostrando que una buena preparación era la clave de un éxito duradero. Su dedicación era tal, que él, que detestaba el humo de los cigarrillos, se acostumbró a jugar partidas de entrenamiento con Viacheslav Ragozin, fumador asiduo, pidiéndole que fumara constantemente mientras jugaban.

Después de Botvínnik vinieron todos los demás jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial de manera ininterrumpida hasta la caída de la URSS, si exceptuamos el breve periodo de Bobby Fischer entre 1972-1975, tras su victoria en el “match del siglo” que le enfrentó a Spassky. Estos jugadores fueron los siguientes: el ruso Vassili Smyslov (1957-1958), el letón Mijaíl Tal (1960-1961), el armenio Tigrán Petrosián (1963-1969), el ruso Boris Spassky (1969-1972), el ruso Anatoli Kárpov (1975-1985) y el ruso-armenio Gary Kaspárov (1985-1990). Después, tras la caída de la URSS, los rusos Anatoli Kárpov y Alexander Jálifman se siguieron proclamando vencedores del campeonato mundial de la FIDE entre 1993 y 1999, mientras que en el campeonato mundial de la Professional Chess Association6, los rusos Gary Kaspárov y Vladimir Kramnik mantuvieron el título mundial entre 1993 y 2004.

En cuanto al Campeonato del Mundo de Ajedrez femenino, éstos son los nombres gloriosos de las jugadoras que llevaron en alto la bandera de la URSS a partir de 1949: la ucraniana Liudmila Rudenko (1949), la rusa Elizavieta Bykova (1953-1959), la georgiana Nona Gaprindachvili (1962-1975) y la georgiana Maia Chiburdanidze (1978-1988). 

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Elizavieta Bykova 

Un legado que pervive

Hoy la URSS ya no existe, pero la influencia del ajedrez soviético se sigue manteniendo a día de hoy, tanto en el plano de la enseñanza como en las competiciones de alto nivel. Las escuelas de Moscú y San Petersburgo en Rusia y las de Kiev, Odessa y Lvov en Ucrania se mantienen entre las líderes del mundo, pero las escuelas de países anteriormente pertenecientes a la URSS, principalmente Armenia, Georgia y Azerbaiyán, compiten con éxito con las rusas y ucranianas. Hoy, es imposible hablar de la historia del ajedrez sin mencionar a los Grandes Maestros de la era soviética, a la vez que su enriquecimiento de la teoría ajedrecística ya es patrimonio de todas las academias y escuelas a lo largo y ancho del mundo.

Estos inmensos logros de la URSS en el campo ajedrecístico son inseparables del socialismo como formación socio-económica superior al sistema capitalista. 

Existe una ligazón estrecha entre socialismo y ajedrez, tanto por sus beneficios en la educación de los niños (desarrollando en ellos valores éticos), como por ser un deporte que estimula la mente, además de fomentar la capacidad de análisis y reflexión, la capacidad de decisión, la creatividad y el espíritu crítico.

Ni qué decir tiene que, debido a la influencia soviética, la popularidad del ajedrez conoció un auge creciente en resto de países de la comunidad socialista o en aquellos que en día iniciaron la senda del socialismo. Finalizaremos este artículo con una serie de datos que en la actualidad demuestran claramente la huella de la Revolución de Octubre y la construcción socialista en el siglo XX en el ajedrez mundial:

  • Tras la caída de la URSS, en todos los Campeonatos del Mundo de la FIDE celebrados entre 1993 y 2006, se proclamaron vencedores jugadores nacidos en países socialistas: como ya hemos dicho anteriormente, los rusos Anatoli Kárpov (1993-1998) y Alexander Jálifman (1999); el ucraniano Ruslán Ponomariov en 2002; el uzbeco Rustam Kasimdzhánov en 2004; el búlgaro Veselin Topálov en 2005, y el ruso Vladimir Krámnik en 2006 (con la excepción del Campeonato Mundial del año 2000 que fue ganado por el hindú Viswanathan Anand, no obstante jugando en la final frente al letón Alexéi Shírov).

  • Esto era en cuanto a la categoría masculina. En el ajedrez femenino, hasta el día de hoy la dominación por parte de mujeres nacidas en países socialistas ha sido absoluta. Estos son los nombres de las campeonas: la china Xie Jun (1991-1993 y 1999-2001); la húngara y hermana de Judit Pólgar, Zsuzsa Polgár (1996); la búlgara Antoaneta Stefanova (2004); la china Xu Yuhua (2006); la búlgara Alexandra Kosteniuk (2008); la china Hou Yifan (2010, 2011, 2013 y 2016) y las ucranianas Anna Ushenina (2012) y Mariya Muzychuk (2015). En el momento de escribir estas líneas, se estaba jugando en Teherán la final del Campeonato Mundial de Ajedrez femenino entre la china Zhongy Tan y la hermana de Mariya Muzychuk, Anna Muzychuk.  

    Todos estos datos nos demuestran hasta qué punto la cuestión del feminismo debe ir unida al comunismo.

  • En cuanto a las Olimpiadas de Ajedrez, también es preciso decir que en la categoría masculina se han proclamado vencedores de manera ininterrumpida países socialistas o países de la antigua URSS entre 1992 y 2014 (hasta que en 2016 los Estados Unidos de América se hicieron la medalla de oro): Rusia (1992-2002); Ucrania (2004 y 2010); Armenia (2006-2008 y 2012) y República Popular China (2014). Huelga subrayar que en las últimas Olimpiadas, en las que los Estados Unidos se proclamaron vencedores, Ucrania y Rusia se hicieron respectivamente con la medalla de plata y la medalla de bronce.

  • En la categoría femenina de las Olimpiadas, los países ganadores han sido, después de Hungría en 1988 y 1990, Ucrania (1992 y 2006); Georgia (1994-1996 y 2008); República Popular China (1998-2004 y 2014-2016); y Rusia (2010-2012).

  • En cuanto al ranking mundial de la FIDE7 (que es algo así como el equivalente del ranking de la ATP en Tenis), hay que decir que en los últimos años han desaparecido de los primeros puestos muchos jugadores provenientes de la antigua URSS (aunque encontramos8, entre otros, a Krámnik en el 4º puesto, a la joven promesa rusa Serguei Karjakin en el 8º, y al cubano Leinier Domínguez en el 22º, un dato que dice mucho sobre los logros de la revolución cubana). Pero en lo que respecta a la clasificación exclusiva de mujeres9, vemos que entre los diez primeros puestos encontramos a dos chinas, dos ucranianas, dos rusas, una lituana y una búlgara.

  • Si en cambio miramos en la página web de la FIDE la clasificación por países10 (mujeres y hombres confundidos), vemos que Rusia está en el primer puesto, la República Popular China en el 3º, Ucrania en el 4º, Azerbaiyán en el 6º, Polonia en el 8º y Armenia en el 10º.

Notas:

1
El ajedrez femenino existe por la sencilla razón de que en general las mujeres (la mayoría) tienen menos nivel que los hombres. Sólo ha habido un caso de mujer capaz de hacerle frente a la élite mundial, la húngara Judit Pólgar, que llegó a alcanzar el octavo puesto del ranking mundial de la FIDE en 2005 (hoy la china Hou Yifan no llega a estar entre los 100 primeros puestos). Es por ello que en ciertos torneos existen las categorías femenil y varonil, para evitar que las mujeres se desanimen por sus malos resultados y abandonen el ajedrez, dándose el caso de que son precisamente ellas quienes solicitan que se mantenga este sistema, como cuenta Leontxo García en su último libro Ajedrez y ciencia. Sin embargo, en muchos torneos (particularmente a nivel magistral) no está prohibido que las mujeres se inscriban en la categoría de los varones. Sin ir más lejos, en 2002 Pólgar venció a Gary Kaspárov en el torneo Rusia contra el resto del mundo, siendo la primera mujer en conseguirlo.

2 Wilhelm Steinitz (Praga, 1836-Nueva York, 1900), primer campeón del mundo oficial de la historia en 1886, es considerado el primer teórico que intentó explicar el ajedrez de forma científica. Precursor del juego estratégico, estableció muchos de los principios en los que se basaría después el moderno juego posicional.

3 Corriente filosófica ajedrecística de los años 20 que reaccionó contra los postulados del ajedrez moderno de finales del siglo XIX que defendían que en la apertura lo fundamental era el control del centro del tablero. La escuela hipermoderna planteó nuevas formas de atacar el centro desde los costados, usando los caballos y peones laterales y sacando los alfiles por las casillas en fianchetto (por las casillas b2, g2, b7 o g7), y desarrollando un plan independiente sin preocuparse al principio de las intenciones del contrincante de ocupar las casillas centrales.

4 Alekhine fue un personaje polémico y sobre todo oportunista. Se dice que apoyó la Revolución de Octubre, pese a ser de origen terrateniente-burgués. En 1919 fue encarcelado en Odessa acusado de espionaje a favor del Ejército Blanco. En la cárcel, tras jugar unas partidas con Trotski, consiguió el favor de éste para ser liberado, tras lo cual emigró a Francia, donde Alekhine adoptó la nacionalidad francesa en 1925. Se sabe que bajo la ocupación alemana de Francia, colaboró con los nazis al redactar varios artículos con un marcado contenido antisemita, lo que le permitió jugar torneos bajo territorio ocupado. Tras la guerra se refugió en el Portugal de Zalazar donde murió en 1946.

5 La expresión ‘isla de peones’ se refiere a una cadena de peones separada de otra cadena de peones, por una o varias columnas. Así, tras distintos cambios de piezas, en una partida lo normal es que en cada bando haya dos, tres o hasta cuatro islas de peones. El hecho de tener varias islas de peones es en sí mismo una debilidad estructural, porque supone la existencia de una columna abierta, aprovechable para una torre, y sobre todo porque supone que hay un peón que ya sólo puede ser defendido por un peón y no dos.

6  
En 1993 se produjo un cisma en la FIDE, cuando Gary Kaspárov y el aspirante al título mundial Nigel Short se enfrentaron a la FIDE, a la que acusaron de corrupción y falta de profesionalismo. Ambos rompieron con la federación y decidieron crear la Professional Chess Association (PCA), que entre 1993 y 2006 organizó sus propias competiciones internacionales. Con la salida de Kaspárov, la FIDE le despojó de su título de campeón de mundo, lo que permitió que Kárpov volviera a ganar el título mundial en varias ocasiones. En 2006 las dos organizaciones llegaron a un acuerdo para celebrar un match de “unificación” por el título mundial. Hoy la FIDE vuelve a ser la única organizadora oficial del campeonato mundial.

8 
Esta clasificación cambia constantemente, entonces nótese que lo que decimos siempre es en relación al momento en que se escriben estas líneas.

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Conferencia de la Asociación sobre la Unión Sovietica

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El lunes día 23 de Enero, a las 19 hs. en el Ateneo de Madrid, en la sala de la Tertulia Republicana, tendrá lugar una conferencia realizada por la Asociación de Amistad Hispano Soviética en conmemoración del Centenario de la Revolución de Octubre, bajo el título:

Los logros del Socialismo en la Unión Soviética y porqué fue derrotada.


“Con la Revolución de Octubre, por primera vez en la historia, el triunfo de los trabajadores fue duradero y éstos pudieron demostrar a lo largo de decenios que podían valerse sin explotadores e incluso ser más eficientes que éstos al frente de la producción.”
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