Exhibir la desigualdad como algo bueno

ANA CRUZ MUÑOZ* // Últimamente los medios de comunicación de masas están sacando noticias de las mujeres en Arabia Saudí diciendo que se van a comprar coches y que asistirán a estadios de fútbol. En cualquier lugar del mundo serían noticias presentadas como vulneración de los Derechos Humanos, los fundamentales de las personas, como violaciones sistemáticas de una cultura opresora y segregadora, misógina y discriminadora, desigual e injusta.

Sin embargo, nuestros medios televisivos nos muestran esas imágenes como algo revolucionario, progresista, ejemplificador de modelo de igualdad, de civilización y modernización occidental, es decir, como algo bueno. Cada vez que asisto a una noticia de estas así expresada se me encoge el estómago.

El nivel de patriarcado, de paternalismo, de desprecio a la mitad de la población es tal que me entran náuseas y no puedo reprimir un ¡hasta dónde vamos a llegar! Si tenemos en cuenta que se exhiben, dichas noticias, sobre uno de los países más antidemocrático del mundo, más especulador del mundo, más capitalista del mundo, más religioso del mundo y más antiecológico del mundo, la cosa sube a niveles insoportables.

Usar medidas como que las mujeres pueden conducir e ir a estadios de fútbol para entrar en la club de los países estupendos del globo, cuyos mandatarios entran y salen de Europa con aviones privados, compran de todo, incluido mujeres, negocian con reyes, presidentes y empresarios, mostrando sus diferencias como exotismo económico salvador de occidente y seguir practicando la discriminación en su propio pueblo, debería ser un escándalo mayúsculo.

¿Cuántas mujeres tienen posibilidades reales de conducir, para qué?, ¿cuántas mujeres quieren ir a un estadio de fútbol, para qué? ¿Qué importa tener coche o entrar a un estadio si no se es tratada con dignidad, igualdad, respeto y libertad ni legal ni realmente día a día? ¿Qué artículo de los Derechos Humanos se practica con conducir y entrar a un estadio de fútbol?

El periodismo de masas le baila el agua al capitalismo más violador de derechos y lo presenta como algo bueno. La realidad y los medios se parecen tanto que da miedo y precisamente el miedo es lo que garantiza que nada cambie aunque se exhiban “cambios” por doquier. La ciudadanía, incluidas las mujeres, no nos merecemos estos medios, esta realidad.

* Ana Cruz Muñoz es profesora de Filosofía (Cuenca).

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