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Nuevas infraestructuras de gas deficitarias con dinero público a costa del clima

Planta de ciclo combinado en Fawley (sur de Inglaterra). Foto: Gillian Thomas / CC BY 2.0.

Samuel Martín-Sosa Rodríguez // En noviembre de 2017 la Comisión Europea presentó la lista de Proyectos de Interés Común de interconexión energética entre países de la Unión Europea, una serie de infraestructuras que recibirán financiación pública comunitaria y se beneficiarán de una tramitación agilizada -por ejemplo, trámites de Evaluación de Impacto Ambiental simplificados-. Aunque en principio esta lista debe de estar integrada principalmente por obras de interconexiones eléctricas, en la lista de la Comisión se pueden encontrar hasta 95 proyectos de gas, incluyendo grandes gasoductos y nuevas terminales para importar gas natural licuado por barco.

La apuesta europea por el gas es evidente. Desde 2014 el mecanismo financiero ‘Conectar Europa’ ha dedicado más de 1.000 millones de euros a financiar infraestructuras de gas (el doble que a planes de conexión eléctrica). Algunos de los proyectos planteados en la nueva lista son absolutamente faraónicos. Destaca el Corredor Meridional del Gas, una tubería de 3.500 kilómetros que pretende traer gas desde Azerbaiyán hasta Italia, vía Turquía, y que ha estado inmersa en polémicas de corrupción. Este proyecto de 34.000 millones de euros pretende beneficiarse de préstamos de instituciones financieras europeas. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo ya dio luz verde a partidas económicas para financiar los tramos caucásico y turco, y ahora el Banco Europeo de Inversiones está por decidir si concede 2.000 millones de euros para el tramo transadriático. La empresa española Enagás tiene participación en el proyecto. Enagás también está detrás de los dos proyectos españoles que integran la lista -el MidCat, que duplicará la capacidad de interconexión con Francia, y la tercera interconexión con Portugal-.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿necesitamos estas infraestructuras? La demanda europea de gas cayó un 20% entre 2010 y 2016. Diversos estudios muestran cómo el sistema gasista europeo actual es robusto y resiliente, capaz de hacer frente, solo introduciendo algunos cambios menores, a nuevas situaciones de estrés como las que se vivieron hace unos años a raíz del conflicto entre Ucrania y Rusia. Uno de estos estudios, encargado por la propia Comisión Europea, señala precisamente que los gasoductos españoles mencionados tendrían escaso o nulo flujo de gas.

El sistema gasista español ya está de por sí bastante sobredimensionado. Somos el cuarto país del mundo en capacidad de regasificación (plantas que transforman el gas líquido -licuado- que se transporta en buques), y sin embargo estas terminales funcionan a menos del 40% de su capacidad. Tenemos un amplio parque de centrales de gas de ciclo combinado que están la mayor parte del tiempo paradas. Las proyecciones de consumo pre-crisis fueron exageradamente optimistas en nuestro país y nuestro sistema nacional gasista retribuye esas inversiones aunque la infraestructura no se utilice. Eso, sumado a indemnizaciones como la del almacén Castor, ha generado un déficit del sistema que pagamos -y que pagaremos durante las próximas décadas- los usuarios en la factura del gas. En este contexto parece suicida generar nuevas infraestructuras deficitarias con dinero público.

La segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿es el gas la energía que necesitamos en un contexto de crisis climática? El gas es un combustible fósil y por tanto debe permanecer en su mayoría bajo tierra, como el petróleo o el carbón, de acuerdo con lo planteado por la ciencia para cumplir con los objetivos de París. A pesar de la retórica del Comisario Arias Cañete, que pretende presentar al gas como un combustible relativamente limpio, su huella climática es muy significativa si se consideran las fugas de metano, como muestra de forma creciente la evidencia científica. Según un reciente estudio del Tyndall Centre for Climate Change, Europa no debe construir una sola infraestructura de gas más si quiere tener posibilidades de cumplir con el objetivo global de no superar un aumento de temperatura de 2ºC a final de siglo.

La tercera y última pregunta que nos surge es: si no necesitamos más gas, y además el gas es enemigo del clima, ¿porqué se toman estas decisiones en la política energética europea? Incomprensiblemente la normativa europea establece que un organismo denominado ENTSO-G es el encargado de hacer la planificación de las infraestructuras de gas necesarias para satisfacer la demanda. La demanda futura también la estima este organismo, a pesar de que año tras año la tosca realidad se empeña en demostrar que sus previsiones estaban sobrestimadas. ENTSO-G es la coalición europea de operadores de transporte de gas: operadores como la española Enagás. Es decir, este organismo está integrado por las mismas empresas que luego son las encargadas de construir, con el dinero de todos los ciudadanos europeos, las infraestructuras que ellas mismas han determinado que son necesarias.

Esto se llama ‘poner al zorro a cuidar de las gallinas’. Se trata de una muestra del enorme poder que tiene la industria fósil en las decisiones sobre política energética. Una política que debería estar sujeta a criterios ambientales y de bien común. El Parlamento Europeo, que debe regirse por estos valores, tiene en los próximos días una oportunidad única de votar en contra de esta lista de Proyectos de Interés Común. Porque visto lo visto, el gas no es de interés común.

El viernes 26 de enero Ecologistas en Acción y el ODG organizan la mesa redonda ‘¿Qué papel debe jugar el gas natural en el modelo energético?’ en el Ateneo de Madrid.

Samuel Martín-Sosa Rodríguez es responsable de Internacional de Ecologistas en Acción.

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Noticias climáticas: hacer nuestro planeta grande de nuevo (sin eslóganes)

Nueva York corta con los combustibles fósiles

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunció el miércoles que retirará los 5.000 millones de dólares que los fondos de pensiones de los empleados públicos de la ciudad tenían invertidos en combustibles fósiles. Los fondos están valorados en unos 190.000 millones de dólares. Además, De Blasio también confirmó que el Ayuntamiento neoyorquino presentará una denuncia ante los tribunales federales estadounidenses contra cinco de las mayores empresas petroleras del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell). El alcalde declaró que el cambio climático al que han contribuido estas empresas pone en peligro a la ciudad y sus habitantes, y por ello exigirá “miles de millones” a estas compañías. Nueva York se une así a otras ciudades estadounidenses, como San Francisco y Oakland, que ya habían presentado quejas similares.

Portavoces de ExxonMobil y Shell lamentaron el anuncio y afirmaron que las empresas a las que representan han tratado de evitar el cambio climático, según recoge la agencia AP. No osbtante, ExxonMobil se vio envuelta hace dos años en un escándalo al desvelarse que, aun habiendo conocido la realidad sobre el calentamiento global, la compañía contribuyó a enfangar un debate que no existe en la comunidad científica. Shell también se enfrentó a acusaciones similares.

Más allá de la importancia relativa de los fondos retirados, el movimiento de una ciudad tan icónica como Nueva York puede empujar a otras administraciones locales, regionales o nacionales a tomar decisiones similares. No obstante, la decisión está basada en la lógica financiera, como el propio De Blasio reconoció en la nota de prensa publicada por el consistorio.

Iberia deshidratada

Entre un 20% y un 30% del planeta podría verse afectado por una creciente aridificación si no se consigue contener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC sobre niveles preindustriales (el límite más ambicioso del acuerdo de París), según un informe publicado el lunes en la revista Nature Climate Change. La desertificación afectará de forma especialmente pronunciada al sur de Europa. Los autores del estudio, que investigan en universidades de varios países, señalaron el riesgo particular que sufre la Península Ibérica.

La alarma sobre desertificación en esta zona lleva sonando tiempo. El cambio climático y una gestión ineficiente de los recursos hídricos están detrás de una de las mayores sequías que se recuerdan en España. Además, según un informe del Ministerio del Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, alrededor de tres cuartas partes del país sufren riesgo de desertificación.

2017, año más cálido en España

No ha sido récord mundial, pero sí nacional. 2017 es ya oficialmente el año más cálido jamás registrado en España, según confirmó la Agencia Estatal de Meteorología el jueves por la mañana a través de Twitter.

El año 2017 fue el más cálido y el segundo más seco en España desde que se tienen registros 1965 2017 ha superando en 0,2 ºC el anterior valor más alto que hasta ahora correspondía a los años 2011, 2014 y 2015. pic.twitter.com/QIpzUq3RN2

— AEMET (@AEMET_Esp) January 10, 2018

Según la propia AEMET, de los diez años más cálidos desde mediados de los 60, “siete han sido años del siglo XXI y cinco de ellos pertenecen a la actual decena que comenzó en 2011”. Asimismo, las precipitaciones han estado en un 27% por debajo de la media.

Alemania se desinfla, Francia está inflada

Los dos principales partidos de Alemania, el CDU democristiano de Angela Merkel y el SPD socialdemócrata de Martin Schulz, han reconocido que el país germano no cumplirá sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero para 2020, según informó el lunes la agencia Reuters. Berlín había prometido situarse un 40% por debajo de su nivel de emisiones de 1990. Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente alemán, filtrado el pasado octubre, ya advertía de que el objetivo resultaba demasiado ambicioso, “si no se tomaban medidas adicionales”. Unas medidas que podrían incluir el abandono del carbón, combustible fósil del cual Alemania es el mayor productor de Europa. El mismo lunes Alemania demolió la iglesia de Immerath (conocida como catedral por su tamaño), un pueblo que será engullido por una mina de carbón a cielo abierto propiedad del empresa RWE.

Merkel, que hasta ahora mantenía la imagen de que su compromiso era inamovible, ha recibido críticas internacionales por este movimiento. El ministro de Medio Ambiente de Maldivas, uno de los países más amenazados por el cambio climático, y que podría quedar inhabitable este mismo siglo, lamentó la rebaja de la ambición de Merkel: “Es desesperanzador que los países ricos rebajen sus compromisos, especialmente aquellos que estaban mostrando un mayor compromiso”.

Mientras tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, concluyó su visita a China encandilando a las redes sociales tras aprender a decir “hacer nuestro planeta grande de nuevo” (en referencia al eslogan de campaña de Donald Trump). Macron, sin embargo, no anunció ninguna medida medioambiental o climática en su comparecencia con el líder chino, Xi Jinping.

El cambio climático acaba con las tortugas macho

Un estudio publicado el lunes en la revista Current Biology ha relacionado el aumento de temperatura en Australia con la drástica reducción de machos de tortuga verde. Hasta un 99% de los ejemplares de la muestra en las playas más cálidas se identificaron como hembras. La temperatura de incubación de los huevos de estos animales determina el sexo de los mismos.

Esta mala noticia se une a un nuevo evento de blanqueo de coral en la cercana Gran Barrera, uno de los ecosistemas marinos más diversos e importantes del mundo. Es la primera vez que se producen dos episodios de este tipo seguidos.

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Nueva York corta con los combustibles fósiles

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunció el miércoles que retirará los 5.000 millones de dólares que los fondos de pensiones de los empleados públicos de la ciudad tenían invertidos en combustibles fósiles. Los fondos están valorados en unos 190.000 millones de dólares. Además, De Blasio también confirmó que el Ayuntamiento neoyorquino presentará una denuncia ante los tribunales federales estadounidenses contra cinco de las mayores empresas petroleras del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell). El alcalde declaró que el cambio climático al que han contribuido estas empresas pone en peligro a la ciudad y sus habitantes, y por ello exigirá “miles de millones” a estas compañías. Nueva York se une así a otras ciudades estadounidenses, como San Francisco y Oakland, que ya habían presentado quejas similares.

Portavoces de ExxonMobil y Shell lamentaron el anuncio y afirmaron que las empresas a las que representan han tratado de evitar el cambio climático, según recoge la agencia AP. No osbtante, ExxonMobil se vio envuelta hace dos años en un escándalo al desvelarse que, aun habiendo conocido la realidad sobre el calentamiento global, la compañía contribuyó a enfangar un debate que no existe en la comunidad científica. Shell también se enfrentó a acusaciones similares.

Más allá de la importancia relativa de los fondos retirados, el movimiento de una ciudad tan icónica como Nueva York puede empujar a otras administraciones locales, regionales o nacionales a tomar decisiones similares. No obstante, la decisión está basada en la lógica financiera, como el propio De Blasio reconoció en la nota de prensa publicada por el consistorio.

Iberia deshidratada

Entre un 20% y un 30% del planeta podría verse afectado por una creciente aridificación si no se consigue contener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC sobre niveles preindustriales (el límite más ambicioso del acuerdo de París), según un informe publicado el lunes en la revista Nature Climate Change. La desertificación afectará de forma especialmente pronunciada al sur de Europa. Los autores del estudio, que investigan en universidades de varios países, señalaron el riesgo particular que sufre la Península Ibérica.

La alarma sobre desertificación en esta zona lleva sonando tiempo. El cambio climático y una gestión ineficiente de los recursos hídricos están detrás de una de las mayores sequías que se recuerdan en España. Además, según un informe del Ministerio del Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, alrededor de tres cuartas partes del país sufren riesgo de desertificación.

2017, año más cálido en España

No ha sido récord mundial, pero sí nacional. 2017 es ya oficialmente el año más cálido jamás registrado en España, según confirmó la Agencia Estatal de Meteorología el jueves por la mañana a través de Twitter.

El año 2017 fue el más cálido y el segundo más seco en España desde que se tienen registros 1965 2017 ha superando en 0,2 ºC el anterior valor más alto que hasta ahora correspondía a los años 2011, 2014 y 2015. pic.twitter.com/QIpzUq3RN2

— AEMET (@AEMET_Esp) January 10, 2018

Según la propia AEMET, de los diez años más cálidos desde mediados de los 60, “siete han sido años del siglo XXI y cinco de ellos pertenecen a la actual decena que comenzó en 2011”. Asimismo, las precipitaciones han estado en un 27% por debajo de la media.

Alemania se desinfla, Francia está inflada

Los dos principales partidos de Alemania, el CDU democristiano de Angela Merkel y el SPD socialdemócrata de Martin Schulz, han reconocido que el país germano no cumplirá sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero para 2020, según informó el lunes la agencia Reuters. Berlín había prometido situarse un 40% por debajo de su nivel de emisiones de 1990. Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente alemán, filtrado el pasado octubre, ya advertía de que el objetivo resultaba demasiado ambicioso, “si no se tomaban medidas adicionales”. Unas medidas que podrían incluir el abandono del carbón, combustible fósil del cual Alemania es el mayor productor de Europa. El mismo lunes Alemania demolió la iglesia de Immerath (conocida como catedral por su tamaño), un pueblo que será engullido por una mina de carbón a cielo abierto propiedad del empresa RWE.

Merkel, que hasta ahora mantenía la imagen de que su compromiso era inamovible, ha recibido críticas internacionales por este movimiento. El ministro de Medio Ambiente de Maldivas, uno de los países más amenazados por el cambio climático, y que podría quedar inhabitable este mismo siglo, lamentó la rebaja de la ambición de Merkel: “Es desesperanzador que los países ricos rebajen sus compromisos, especialmente aquellos que estaban mostrando un mayor compromiso”.

Mientras tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, concluyó su visita a China encandilando a las redes sociales tras aprender a decir “hacer nuestro planeta grande de nuevo” (en referencia al eslogan de campaña de Donald Trump). Macron, sin embargo, no anunció ninguna medida medioambiental o climática en su comparecencia con el líder chino, Xi Jinping.

El cambio climático acaba con las tortugas macho

Un estudio publicado el lunes en la revista Current Biology ha relacionado el aumento de temperatura en Australia con la drástica reducción de machos de tortuga verde. Hasta un 99% de los ejemplares de la muestra en las playas más cálidas se identificaron como hembras. La temperatura de incubación de los huevos de estos animales determina el sexo de los mismos.

Esta mala noticia se une a un nuevo evento de blanqueo de coral en la cercana Gran Barrera, uno de los ecosistemas marinos más diversos e importantes del mundo. Es la primera vez que se producen dos episodios de este tipo seguidos.

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Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles

Vista aérea de Nueva York. Foto: Sama / CC BY-NC 2.0.

La ciudad de Nueva York va a dejar de invertir en empresas que operan con combustibles fósiles, como protesta por el cambio climático. El alcalde Bill de Blasio ha anunciado este miércoles que los cinco fondos de pensiones para los empleados municipales desinvertirán activos por un valor total de 5.000 millones de dólares. Estos fondos están valorados en 189.000 millones de dólares en total.

Además, la corporación local neoyorquina ha anunciado que presentará denuncias contra cinco de las mayores empresas de combustibles fósiles del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell), por daños relacionados con su contribución al cambio climático. Nueva York sigue la línea marcada antes por ciudades como San Francisco y Oakland, en California, que también denunciaron a empresas petroleras.

La metrópoli estadounidense se apunta de esta forma a una corriente de administraciones públicas en EEUU y otros países que no quieren seguir invirtiendo en petroleras y otras empresas que producen y distribuyen combustibles fósiles.

“Nuestra prioridad máxima es garantizar la jubilación de nuestros policías, profesores y bomberos y consideramos que su futuro financiero está relacionado con la sostenibilidad del planeta”, dijo Scott Stringer, el responsable de las finanzas de Nueva York, según cita la agencia Associated Press.

El Estado de Nueva York ya había anunciado este paso hacia la desinversión en fósiles hace un mes. En todo el mundo se extiende esta tendencia, desde ciudades como Washington y Berlín, instituciones universitarias y fondos de inversión. Entre estas entidades figuran también el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo y que precisamente se ha nutrido de las ganancias que ha obtenido este país nórdico de su petróleo. Es el caso también de la Fundación Rockefeller, que se basa en la fortuna de uno de los grandes barones del petróleo del siglo XX.

La iniciativa de las administraciones locales y estatales en EEUU va totalmente en contra de la política del presidente Donald Trump (sin ir más lejos, su actual secretario de Estado, Rex Tillerson, fue director de la petrolera ExxonMobil). El multimillonario de Nueva York ha negado la influencia del hombre en el cambio climático y ha llegado a ridiculizar el calentamiento global con motivo de la reciente ola de frío extremo que asola al país norteamericano. Más importante, ha retirado a EEUU del Acuerdo contra el Cambio Climático alcanzado en París en 2016, al que se han adherido todos los demás estados del mundo.

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Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles

Vista aérea de Nueva York. Foto: Sama / CC BY-NC 2.0.

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Además, la corporación local neoyorquina ha anunciado que presentará denuncias contra cinco de las mayores empresas de combustibles fósiles del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell), por daños relacionados con su contribución al cambio climático. Nueva York sigue la línea marcada antes por ciudades como San Francisco y Oakland, en California, que también denunciaron a empresas petroleras.

La metrópoli estadounidense se apunta de esta forma a una corriente de administraciones públicas en EEUU y otros países que no quieren seguir invirtiendo en petroleras y otras empresas que producen y distribuyen combustibles fósiles.

“Nuestra prioridad máxima es garantizar la jubilación de nuestros policías, profesores y bomberos y consideramos que su futuro financiero está relacionado con la sostenibilidad del planeta”, dijo Scott Stringer, el responsable de las finanzas de Nueva York, según cita la agencia Associated Press.

El Estado de Nueva York ya había anunciado este paso hacia la desinversión en fósiles hace un mes. En todo el mundo se extiende esta tendencia, desde ciudades como Washington y Berlín, instituciones universitarias y fondos de inversión. Entre estas entidades figuran también el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo y que precisamente se ha nutrido de las ganancias que ha obtenido este país nórdico de su petróleo. Es el caso también de la Fundación Rockefeller, que se basa en la fortuna de uno de los grandes barones del petróleo del siglo XX.

La iniciativa de las administraciones locales y estatales en EEUU va totalmente en contra de la política del presidente Donald Trump (sin ir más lejos, su actual secretario de Estado, Rex Tillerson, fue director de la petrolera ExxonMobil). El multimillonario de Nueva York ha negado la influencia del hombre en el cambio climático y ha llegado a ridiculizar el calentamiento global con motivo de la reciente ola de frío extremo que asola al país norteamericano. Más importante, ha retirado a EEUU del Acuerdo contra el Cambio Climático alcanzado en París en 2016, al que se han adherido todos los demás estados del mundo.

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Noticias climáticas: del deshielo a un impuesto a la carne

Desinversión

Las noticias más comentadas de la semana nos han llegado desde París, donde una serie de instituciones financieras y empresas anunciaron la retirada de fondos de proyectos de combustibles fósiles. Ocurrió el martes en el contexto de la cumbre del clima (One Planet Summit) convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron. El Banco Mundial aseguró que dejaría de financiar proyectos de exploración y extracción de petróleo y gas (no se retirarán los fondos de otros proyectos, como las refinerías, las distribuidoras, los oleoductos y gasoductos…). La aseguradora francesa AXA y el banco holandés ING también se comprometieron a reducir sus inversiones en combustibles fósiles.

Tras el gesto de las empresas, el peso recayó sobre la clase política, en especial sobre el organizador del evento, Macron. Para Greenpeace, el exbanquero no está haciendo lo suficiente por frenar el cambio climático y definió su discurso como “palabras vacías”.

La comunidad corporativa internacional sigue dando más malas noticias que buenas. Un día antes de la cumbre, la organización ecologista alemana Urgenwald, apoyada por otras ONG, publicó el informe Inversores Contra París, que analiza cómo las finanzas internacionales continúan invirtiendo en carbón, el combustible fósil más contaminante. Entre los que más dinero ponen está el fondo de inversión BlackRock, que sin embargo esta semana pidió a las compañías en las que participa que sean transparentes con los riesgos climáticos de sus inversiones.

Adiós al hielo

El mismo martes la Administración Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos emitió su Informe Anual sobre el Ártico. También malas noticias: 2017 ha sido el segundo año más cálido jamás registrado en la región. El primero fue 2016. Los cambios son “rápidos y dramáticos”, y la agencia norteamericana los considera “una nueva normalidad”. La capa de hielo está desapareciendo al ritmo más rápido de, al menos, los últimos 1.500 años. Desde que comenzó la recolección de imágenes por satélite, el hielo se ha reducido en un 13,2% por década.

Este deshielo tendrá efectos devastadores en todo el mundo. Desde el aumento del nivel del mar hasta mayores sequías, el ártico es un motor imprescindible de las corrientes oceánicas, que a su vez regulan el clima de enormes porciones del planeta.

Por si esto fuera poco, el miércoles se publicó otro estudio que predice el potencialmente catastrófico deshielo de la Antártida. Según este informe, en la revista científica Earth’s Journal, ciertas partes del continente helado se derretirán de manera acelerada, lo que podría aumentar el nivel del mar en casi dos metros para finales de este siglo. Y esa es la media, no el escenario más pesimista: hay un 10% de posibilidades de que el mar suba hasta dos metros y medio (8 pies). El ascenso no será repentino, ya habrá uno de varias decenas de centímetros en las próximas décadas. Y son son las únicas partes de la Antártida que se derriten.

Impuestos sobre la carne

Abandonar el consumo de carne, o al menos reducirlo drásticamente, es una de las medidas imprescindibles en la lucha contra el cambio climático. Como informaba ABC la semana pasada, en España se consumen unos 50 kilos de carnes al año por persona, y un regreso a la dieta mediterránea podría reducir nuestras emisiones de CO2 relacionadas con la industria alimentaria hasta en un 70%. La ganadería global es el origen del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Ahora, un nuevo informe considera que introducir un impuesto sobre la carne es “imprescindible” para salvaguardar la salud humana y combatir el cambio climático. El estudio, encargado por un grupo de inversores globales en ganadería y agricultura, prevé que la carne siga el camino del tabaco, los hidrocarburos o el azúcar.

Entre los hallazgos del estudio se encuentra que las emisiones procedentes de la ganadería exceden las del sector del transporte. Además, se considera el incremento en la resistencia a los antibióticos, las amenazas a la seguridad alimentaria e hídrica mundial, la degradación del suelo y la deforestación.

Se retrasa la decisión del TAP

El Banco Europeo de Inversión (BEI) retrasó el martes su decisión sobre la financiación del Gasoducto Trans Adriático (TAP), el tramo más occidental del corredor sur de gas, que conectará los campos de gas de Azerbaiyán con Italia. El banco público europeo evitó así dar uno de los mayores préstamos de su historia (1.500 millones de euros) a un proyecto que ha suscitado gran polémica, precisamente en el segundo aniversario de la firma del acuerdo de París. Diversos grupos han afirmado que la construcción del gasoducto encadenaría a Europa al gas natural durante décadas, haciendo imposible el cumplimiento de sus compromisos climáticos.

El Corredor Sur de Gas es el mayor proyecto de combustibles fósiles de la Unión Europea. La faraónica obra de infraestructura está dividida en tres partes, y su financiación pública ha levantado suspicacias más allá de la preocupación por el clima, al estar relacionada con la trama de corrupción de la “Lavandería Azerbaiyana”, como publicamos en #LaMarea55.

Jóvenes contra Trump

Los jóvenes que denuncian al Gobierno de Estados Unidos por no proteger su derecho a un clima seguro testificaron el lunes en un tribunal de apelación de San Francisco. El tribunal había pausado el devenir normal de la causa al invocar el Ejecutivo una maniobra legal poco común para bloquear el caso. Dos de los tres jueces ante los que se presentaron los demandantes se mostraron escépticos ante el movimiento de la Casa Blanca, por lo que los jóvenes, así como diversos expertos legales estadounidenses, eran optimistas a su salida del juicio.

Hace unos meses, La Marea habló con uno de los denunciantes, Jacob Lebel, que nos explicó la importancia de este caso. Tras su ejemplo, varias denuncias similares han comenzado a ser presentadas en todo el mundo.

Bola extra: blanco y en botella

No parece que haga falta decirlo ni estudiarlo más a estas alturas, pero un nuevo estudio ha demostrado que los seres humanos son los causantes del cambio climático, y que los eventos meteorológicos extremos son a su vez consecuencia de este. El estudio ha sido publicado por el Boletín de la Sociedad Americana de Meteorología, y es un análisis de 27 informes de todo el mundo, cada uno enfocado a un evento extremo distinto. No ha habido sorpresas: estamos cambiando el clima. A peor.

Donación a La Marea

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