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Noticias climáticas: Mala semana para negar la evidencia

Minta en el valle de Hunter, cerca del puerto de Newcastle (Australia). Foto: Max Phillips (Jeremy Buckingham MLC).

Francia prohíbe el fracking

El Parlamento francés ha prohibido la extracción de gas por fracturamiento hidráulico, así como las explotaciones petrolíferas en todos sus territorios. Francia no otorgará ningún nuevo permiso de explotación y no renovará los que están en activo más allá de 2040. La nueva ley se ha visto como un movimiento simbólico, ya que el país vecino importa el 99% del combustible que consume. Sin embargo, si se tiene en cuenta la cuenca no explorada que rodea a la región de París, Francia podría estar dejando de explotar hasta 5.000 millones de barriles de petróleo no convencional. Explotar esta región requeriría un uso extensivo de fracking.

La UE rebaja sus ambiciones climáticas

La reunión del Consejo Europeo de Energía, formado por los ministros del ramo de los Estados miembros, fijó en un 27% el mínimo de renovables en la Unión para 2030. Esta cifra no es definitiva, y representa la posición negociadora común de los ministros de Energía en las negociaciones que tendrán lugar en 2018 entre el Consejo y el Parlamento Europeo. Sin embargo, la rebaja en las ambiciones climáticas de los gobiernos europeos decepcionó a propios y extraños. En un consenso casi sin precedentes, el Parlamento Europeo, organizaciones ecologistas y empresas habían pedido la semana pasada un mínimo del 35% de renovables.

Además, el Consejo aprobó retirar la regulación de los precios en el futuro mercado común de la energía, aunque quedó abierta una puerta a las excepciones.

China anuncia su mercado de emisiones

China, el país que más gases de efecto invernadero emite en términos absolutos, anunció el martes un plan para reducir la contaminación. Entre las medidas presentadas se encuentra el mayor mercado de emisiones del mundo, que permitirá a las empresas del sector energético del gigante asiático comprar el derecho a la contaminación. El nuevo mercado ha sido celebrado por el sector liberal de la lucha climática, como el ex-vicepresidente estadounidense Al Gore. El comisario europeo de energía y acción climática, Miguel Arias Cañete, también ha felicitado al gobierno de Beijing. Organizaciones ecologistas como Greenpeace se han mostrado reservadas, al considerar que el mercado deja fuera sectores importantes, como el del transporte o el cemento. Por ahora, el sistema sólo incluye al sector energético chino.

Los mercados de emisiones son polémicos porque, si bien suponen un incentivo económico para la reducción de emisiones, fomentan la desigualdad y dificultan el desarrollo de las regiones del Sur global.

Mala semana para negar el cambio climático

La ciencia a echado por tierra uno de los principales argumentos de los negacionistas climáticos. Las nubes no nos ayudan a reducir el efecto invernadero, según un estudio publicado en Nature por científicos de la Universidad de Stanford. Hasta ahora, los que se oponen al abrumador consenso científico mundial, tenían en las nubes su principal aliado, ya que al ser blancas reflejan la luz y producen efecto albedo (al igual que el hielo y la nieve). Sin embargo, esto ha sido desmentido por la investigación, que recoge los resultados de otros siete estudios anteriores. La realidad es que el vapor de agua también es un gas de efecto invernadero, y el calentamiento que supone supera (por mucho) al posible efecto albedo.

Además, el científico británico James Annan está a punto de ganar la apuesta de 10.000 dólares que mantenía con los físicos rusos Galina Mashnich y Vladimir Bashkirtsev. Annan apostó a que las temperaturas serían superiores entre 2012 y 2017 que entre 1998 y 2003. Mashnich y Bashkirtsev, por su parte, creían que el descenso en la energía procedente del sol haría descender las temperaturas, ya que no creían en el origen humano del cambio climático. Mientras tanto, 2017 va camino de ser el segundo o tercer año más cálido jamás registrado (el primero sin el fenómeno de El Niño). El más cálido fue 2016.

Esta es sólo una de la multitud de predicciones erróneas del negacionismo, que parece no cansarse de equivocarse. El diario británico The Guardian ha recogido una lista de las más famosas.

Encrucijada para el carbón

La Agencia Internacional de la Energía ha publicado sus previsiones para el mercado del carbón, y prevé un pequeño incremento en la demanda global, impulsado sobre todo por una expansión del uso de este combustible en la India. La demanda había descendido ligeramente los últimos dos años. El director de seguridad y mercados energéticos de la agencia, Keisuke Sadamori, afirmó que se espera una «congelación de la demanda en la próxima década«. El carbón es el combustible fósil más contaminante, y dejar de usarlo se considera un paso imprescindible para

Sin embargo, no todo son malas noticias. El mayor puerto de carbón del mundo (el de Newcastle, en Australia), ha anunciado que debe diversificar su tráfico, ya que su dependencia del carbón es una «amenaza», según el nuevo consejero delegado de la infraestructura. El anuncio se ha considerado como una señal de que el carbón no tiene futuro como fuente de energía.

Bola extra: Echa a andar el primer tren solar

El primer tren solar del mundo ha echado a andar en Australia. Es un antiguo convoy de 70 años reformado y adaptado con paneles solares con una potencia de 6,5 Kw, con otros 30 Kw en la plataforma. Ha costado unos cuatro millones de dólares australianos. No cambiará el modelo de transporte mundial, pero como deseo pre-navideño no está nada mal. ¿Y un mundo impulsado por muchos como este?

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Trump aplica sus medidas más polémicas en su primera semana en la Casa Blanca

Donald Trump, presidente electo de EEUU. FOTO: Facebook de DT .

Una semana le ha bastado al presidente de los EEUU, Donald Trump, para demostrar al mundo que sus promesas electorales iban en serio. Desde su toma de posesión en Washington, el pasado 20 de enero, el nuevo mandatario estadounidense se ha encargado, a golpe de decreto y de órdenes presidenciales, de comenzar a aplicar sus medidas más polémicas.

Pocas horas después de asumir su cargo, y ya en el despacho oval, Trump firmó la orden ejecutiva para «aliviar las cargas» del Obamacare, la reforma sanitaria aprobada por el expresidente Barack Obama para ampliar la cobertura médica a la población más vulnerable. El desmantelamiento de este plan de salud, no obstante, no será inmediato, ya que debe ser el Congreso con mayoría republicana— quien en última instancia derogue la reforma. 

Otro de los objetivos puestos en el punto de mira de la nueva Administración de EEUU ha sido el aborto. Su segunda orden al frente de la Casa Blanca fue recuperar el programa conocido como Política de Ciudad de México, mediante el cual se prohíbe a ONGs y asociaciones en el extranjero que utilicen fondos del Gobierno estadounidense para asesorar, apoyar o participar en abortos.

Ese mismo día, el pasado lunes, Trump firmó un decreto para retirar a Estados Unidos del TPP, un acuerdo comercial firmado por Obama con 11 países del área del Pacífico, entre ellos con China. Algunas voces republicanas críticas con Trump, como el senador John McCain, han tildado de «error grave» la retirada de EEUU del TPP, ya que «tendrá consecuencias duraderas para la economía americana» y permitirá que «China reescriba las normas económicas a expensas de los trabajadores americanos». Trump también ha congelado, por decreto, las nuevas contrataciones en la administración federal, excepto en las fuerzas armadas.

Un día después, el martes, Trump ordenó también por decreto el arranque del proyecto de construcción de dos gigantescos oleoductos que atravesarán EEUU: Keystone XL y North Dakota Pipeline. Obama había paralizado estas dos infraestructuras debido a su impacto en el medio ambiente, una de las cuestiones que menos parecen interesar al negacionista Trump, quien ha dado órdenes de eliminar la página dedicada al cambio climático en la web de la Agencia para la Protección del Medioambiente de EEUU, según ha publicado Reuters.

Las últimas víctimas de Trump en esta primera semana al frente de la Casa Blanca han sido los inmigrantes y México. Por un lado, el nuevo presidente ha recuperado el programa «comunidades seguras», aprobado por George W. Bush en 2001, que permite que cualquier miembro de las fuerzas de seguridad de EEUU pueda actuar como un agente de inmigración con un objetivo: detener y deportar al mayor número de indocumentados posible.

Además, ha anunciado la construcción de 2.000 kilómetros de muro en la frontera con México, y ha anunciado la posible aplicación de un arancel de un 20% en las importaciones mexicanas (que superan cada año los 500 mil millones de dólares) para costear esta inmensa infraestructura. Estos anuncios han provocado una crisis diplomática con el gobierno mexicano, que llevaron al presidente Peña Nieto a cancelar su viaje a Washington. El pago de estos aranceles, además, implican de facto la derogación del Tratado de Libre Comercio (NAFTA, por sus siglas en inglés) entre EEUU, México y Canadá.

En los próximos días, Trump ya ha anunciado que prepara órdenes ejecutivas para reducir los compromisos económicos de EEUU con la ONU y a otras organizaciones internacionales, y que anunciará su candidato a ocupar un puesto de magistrado en el Tribunal Supremo . La prensa estadounidense también ha publicado que prepara otro decreto para mantener abierta la prisión de Guantánamo y para recuperar los centros clandestinos de la CIA.

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“La situación económica en Rusia es establemente mala”

El economista Vitali Koltashov

El economista Vasili Koltashov (Novosibirsk, 1979) conoce de primera mano cómo es la situación real de la economía en Rusia. Koltashov es el director del Centro de Investigación Económica del Instituto de la Globalización y los Movimientos Sociales (IGSO) de Moscú y también forma parte del Laboratorio de Política Económica Internacional de la Universidad Plejánov de Economía. «La calidad de vida ha empeorado de manera sensible en Rusia», advierte.

En los medios occidentales leemos con frecuencia artículos que hablan de una crisis económica inminente en Rusia, pero ésta parece no llegar. El gobierno ruso, por su parte, tiende a destacar los aspectos positivos. ¿Cuál es el estado actual real de la economía rusa?
La situación es establemente mala. El año 2016 fue relativamente estable: los salarios no cayeron, pero tampoco subieron y, para la gente que buscaba trabajo, fue difícil encontrar uno. En 2015 el salario medio en rublos se redujo de manera considerable: en algunas regiones hemos visto una caída hasta los 27.000 y 20.000 rublos al mes (415-300 euros), en otras hasta los 25.000 (384 euros), 15.000 (230 euros) e incluso los 13.000 rublos  (200 euros) al mes. La calidad de vida ha empeorado de manera sensible. En 2014 y 2015, es decir, en dos años consecutivos, el rublo se ha depreciado.

¿Qué impacto han tenido las sanciones económicas de la Unión Europea y EEUU?
Prácticamente ninguna, en mi opinión. Llueve sobre mojado. Es la segunda onda de la crisis lo que realmente afecta a la economía rusa. No hay sanciones contra Brasil, por ejemplo, y sin embargo su situación es similar a la de Rusia.

¿Está funcionando el programa de sustitución de importaciones del gobierno ruso?  
Muy poco. Incluso en la agricultura, donde hay muchas posibilidades de éxito, sus resultados distan de ser positivos. Se dice que ha aumentado la cosecha de trigo y verduras, pero nadie sabe dónde están porque no hay almacenes adecuados para almacenar la cantidad de alimentos que se declara haber producido. En agricultura se han registrado algunos éxitos en el programa de sustitución de alimentos. En el sector industrial encontramos algunos ejemplos de sustitución de bienes de consumo, pero es un efecto que sólo se debe a la depreciación del rublo. La economía rusa sigue siendo débil como para sustituir todos los bienes que importa.

Otro de los lugares comunes sobre la economía de Rusia es su dependencia de los hidrocarburos. ¿Hasta qué punto es cierto?
La dependencia es enorme. No sólo del petróleo y el gas, sino de la exportación de metales, fertilizantes químicos y otras materias primas. La dependencia sería menor si el mercado interno estuviese más desarrollado, pero la política anticrisis consiste en reducir el poder adquisitivo de los consumidores y recortar los programas sociales. Es una copia de las medidas económicas de la Unión Europea.

Pero en la Unión Europea estas medidas de austeridad no están funcionando…
¿Cómo que no funcionan? Claro que funcionan: son muy efectivas a la hora de llevar a la bancarrota  a la gente [ríe]. El rublo ha sufrido como consecuencia de esta dependencia del precio del petróleo, se ha debilitado directamente tras la caída de los precios de la energía y hay un temor crónico a que una crisis del petróleo arrastre su valor con ella. La elite tiene la ilusión mística de que si los precios del petróleo aumentan de nuevo todos los problemas se resolverán automáticamente. Pero eso, por supuesto, no es así. La crisis económica en Rusia tiene causas tanto internas como externas. Las causas externas son los cambios en los precios de las materias primas y en la demanda. En la economía doméstica es, sobre todo, el sobreendeudamiento de la población por las hipotecas y préstamos para el consumo. Estos créditos sirven para enmascarar los bajos salarios de la población, que han sido reducidos por las empresas. El gobierno y las empresas se han adaptado a las condiciones de crisis a través de la reduccción de los salarios. También los de los funcionarios: por ejemplo, los salarios de oficiales en las regiones eran de 35-40.000 rublos (615 euros aprox.) y ahora pueden llegar a cobrar 15.000 (230 euros). Esto crea una fuerte base para la crisis interna, ya que no hay programas para crear puestos de trabajo de calidad ni estimular los salarios.

En su último discurso a la nación, el presidente Putin pidió un presupuesto más estable y una economía cada vez más autónoma de la exportación de petróleo y gas. ¿Es posible a corto y medio plazo?
Es posible, pero no está ocurriendo. Si persisten en su política neoliberal, no será posible. El presidente no ha hablado de crear un complejo industrial como el que existía durante la Unión Soviética, ha hablado del procesamiento de las materias primas. No se tratará de vender las materias primas, sino de procesarlas primero en Rusia y ya se están construyendo factorías con ese propósito. Esto tiene que ver con el gas, el petróleo y los minerales. Hay grandes planes para construir estas factorías en Siberia. Pero esto no cambia en principio el motor de la economía, por lo que es insuficiente.

El complejo militar-industrial es conocido por ser otro de los pilares del país. ¿Cuál es el estado de este sector?
Su importancia es enorme. Su capacidad de exportación ha crecido considerablemente. Rusia ha conseguido adquirir la reputación de ser un país proveedor que no te invadirá si le compras y que te ofrecerá apoyo diplomático cuando sea necesario. Quienes compraron armas a EEUU, por ejemplo, no recibieron garantías de que algún día podrían ser invadidos. Sucedió, por ejemplo, en Libia: este país importó armas de Reino Unido. Una vez cumplieron con el último contrato, fueron invadidos. En cualquier caso, este sector necesita de un mayor orden: hay demasiada burocracia, una modernización limitada. El dinero del presupuesto para Defensa no sólo se destina de manera ineficiente, sino que también es robado.

China es uno de los países con los que Rusia mantiene una relación económica preferente. ¿Cómo cree que podría evolucionar esta relación?
Rusia se está convirtiendo en un proveedor de materias primas para China, y esta exportación se incrementará. La compleja situación económica en China no está siendo considerada en serio y creen que el crecimiento de la economía china permitirá mantener el ritmo de las exportaciones rusas.

Tanto en China como en Rusia hay mucha especulación con la posibilidad de desacoplarse del sistema dólar.
Pienso que la cuestión es más complicada que eso. El euro se ha depreciado en los últimos años, la libra esterlina también, ahora la pregunta es ¿qué divisa se depreciará antes, el dólar o el yuan? Ésa es la verdadera pregunta. Los debates sobre alejarse del sistema dólar son, por ahora, mera especulación. China busca apoyar la estabilidad del yuan porque si su moneda cae, la crisis en China se manifestará de manera más clara y se extenderá a Rusia, golpeando a su economía. Pero si el dólar baja, el yuan caerá con él. Por ahora el dólar se mantiene, mientras el yuan se deprecia gradualmente. De momento no hay signos de un alejamiento del dólar. Los chinos, en cualquier caso, buscan convertir el yuan en un sistema análogo al dólar. Veamos si ello ocurre. Yo, personalmente, no lo creo.

¿Cómo valora la Unión Económica Eurosiática?  
Está testimoniando una crisis profunda. Como diría un médico: el paciente está más muerto que vivo. El motivo es que Rusia ingresó en la OMC sin crear un mercado protegido en Euroasia. Esto hizo que Ucrania se decantase hacia la Unión Europea y facilitó la victoria de las fuerzas de Maidán.

¿Cuál es la situación económica de Ucrania?
Se ha deteriorado de manera considerable. A nivel doméstico, sólo el sector agrícola es relativamente estable. Podemos hablar de un proceso de desurbanización, no hay suficiente mano de obra en las ciudades. La industria ucraniana es ineficiente, su maquinaria es anticuada y, de hecho, la industria se está muriendo. En algunas partes con lentitud, en otras más rápidamente. El Acuerdo de Asociación con la Unión Europea es una completa catástrofe. Con todo, la crisis habría afectado a Ucrania de cualquier modo.

¿Se busca convertir a Ucrania en un proveedor de materias primas para la Unión Europea?
Sí, eso es lo que ocurre en este momento. La mayoría de la mano de obra, en cualquier caso, trata de emigrar a Rusia. Europa les ha cerrado las puertas.

¿Pero no estarían las empresas europeas interesadas en la mano de obra cualificada ucraniana, como ocurrió antes con la integración de otros países de Europa oriental?
Ya no es así. Incluso si ése era el plan en 2014, en este momento no tienen puestos de trabajo para ofrecer. El objetivo es que las corporaciones europeas controlen las riquezas de Ucrania. Puesto que Rusia desea debatir y negociar la retirada de las sanciones, esto crea las condiciones ideales para que la Unión Europea haga rehén a Ucrania en cualquier negociación. El objetivo de la oligarquía ucraniana era el Acuerdo de Asociación con la UE y, después, acceder como miembro de pleno derecho sin ceder su poder. Ahora mismo no tienen muchas oportunidades.

¿Ve tendencias aislacionistas o proteccionistas a nivel global?
Es probable que veamos en los próximos años una mayor desintegración de los bloques económicos neoliberales y la creación de grandes mercados continentales. El llamado «nacionalismo económico» sólo puede realizarse en grandes naciones con grandes mercados. Los grandes mercados requieren normativas y aranceles, que funcionan como protección contra los competidores. También de una diferente estrategia interna, consistente en un incremento de la demanda interna. La victoria de Trump en EEUU demuestra que una política así sólo será posible si hay una dura lucha política interna.

También se habla de guerras comerciales, especulación de divisas e inclusos nuevas burbujas.
Hay una batalla en curso entre las bolsas china y estadounidense. En Europa hay una burbuja financiera. El crédito barato, como la tasa del 0% del BCE, infla estas burbujas. También hay una burbuja industrial en China, creada después de que el país atrajese al capital especulador internacional con la emisión de bonos. Rusia tiene un sistema parecido. La caída de mercados de materias primas es inminente, al igual que la depreciación del dinero, en particular del euro. El debate sobre una nueva política económica ganará actualidad. La victoria de Donald Trump demuestra que ese debate es posible. Todos los demás están buscando soluciones externas a sus problemas e ignoran sus cuestiones internas, las causas de la crisis. La política de la UE es una expansión de su capital hacia el Este; la política de Rusia es mantener altos los precios de las materias primas y un alto nivel de exportación de las mismas a China; la política de China es encontrar inversiones extranjeras para mantener su burbuja industrial. Estas estrategias no ofrecen ninguna salida a la crisis. Ignoran a los consumidores, a la gente. Lo único que ofrecen son nuevos créditos, y eso no es ninguna solución.

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