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La importancia actual de la Revolución Soviética

A raíz de la última crisis económica del capitalismo, se reavivó la actividad de las masas y parecía cercano un giro político progresista, favorable a los trabajadores. Pero este movimiento todavía no luchaba contra el capitalismo, sino sólo contra sus consecuencias. Esta resistencia se fue debilitando y desviando hacia el objetivo de ganar las elecciones a toda costa, aunque hiciera falta hacer las paces con la OTAN, la Unión Europea, los acreedores financieros, la monarquía, etc., y dar la espalda a la lucha de otros pueblos contra el imperialismo (Venezuela, Siria, Corea, Rusia, etc.). Los capitalistas también han fomentado esta desorientación, atizando el conflicto entre nacionalidades. Necesitan desesperadamente seguir elevando el grado de explotación del trabajo y, para eso, tienen que distraer y dividir a la clase obrera.

No hay texto alternativo automático disponible.


Al frente de las multitudes progresistas, solidarias y combativas de hoy, encontramos a populistas e incluso a cuasi-marxistas. Tienen buenas intenciones y buenas propuestas. Pero, en cuanto intentan llevarlas a la práctica, sus adversarios les oponen cuentos de terror sobre la Revolución Soviética. Y, entonces, retroceden, renuncian a la lucha de clases e imploran una ilusoria democracia para todos explotadores y explotados-, desmoralizando a sus militantes.  

Tampoco podemos relevarles al frente de la lucha popular quienes reivindicamos la Revolución de Octubre. Aquí también domina la confusión, la duda y el escepticismo que destruyen la necesaria energía revolucionaria. 
¿De qué sirve ensalzar la conquista del poder por la clase obrera, si luego se le niega el apoyo cuando lo ejerce?  El Centenario de la revolución rusa de 1917 debe servir como aldabonazo para sacudirnos esta mediocridad y volver a ponernos en marcha, con seguridad, con convicción, con orgullo y con entusiasmo por el camino que desbrozó la Unión Soviética. 

Claro que la URSS y sus dirigentes tuvieron que cometer errores, pero hay que distinguir los errores reales de ese montón de afirmaciones sin pruebas, mentiras, invenciones, especulaciones y ataques vertidos contra ella por quienes anteponen sus intereses y sus dogmas a la causa de liberar a la humanidad de la esclavitud capitalista. 
¿Qué son, si no, aquéllos que desprecian los espectaculares aciertos y logros del País de los Soviets? La superación del hambre, de las crisis, del desempleo, del analfabetismo; la planificación de la economía, gracias a la sustitución de la propiedad privada sobre los medios de producción por la propiedad social; la mejora continua de las condiciones de vida de la población; la sanidad y la educación totalmente gratuitas; la igualdad entre sexos, naciones,…; el respeto y la solidaridad hacia otros pueblos, como con la República española; la victoria sobre el fascismo; la liquidación del sistema colonial racista de las viejas potencias; la extensión del socialismo a una tercera parte del planeta; el prodigioso desarrollo científico y técnico que abrió la era de la exploración espacial; etc. Y, todo eso, a pesar de tener que dedicar ingentes recursos a repeler las reiteradas agresiones militares de los imperialistas que le costaron decenas de millones de vidas. Al actuar como lo hizo, la Unión Soviética evitó a la humanidad muchísima más muerte y sufrimiento. 

 
Además, ¿estamos en condiciones de saber, de fuentes directas y fiables, qué errores se cometieron en la edificación del socialismo en la URSS? 
Un balance científico de esta experiencia ayudaría sin duda a las futuras luchas, igual que el de Marx y Lenin sobre la Comuna de París y la Revolución rusa de 1905 ayudó a la victoria de Octubre de 1917. Sin embargo, ellos fueron testigos directos y, en cambio, el movimiento comunista actual en Rusia y en el mundo apenas empieza a recuperarse de décadas de dominio revisionista. Sabemos que el declive del socialismo en la Unión Soviética, que la restauración del capitalismo en la URSS, empezó con el viraje que Jruschov imprimió al PCUS en su XX Congreso, pero, como dice el investigador comunista británico, Harpal Brar, “Las verdaderas razones del triunfo del revisionismo jruschoviano en la URSS después de la muerte de Stalin no se conocen aún”. 

Finalmente, la derrota del socialismo no se debe necesariamente a la existencia de defectos en su edificación. Como explica Stalin: “Una política acertada no debe, ni mucho menos, conducir siempre ni obligatoriamente a la victoria inmediata sobre el enemigo. Esta victoria no la determina únicamente una política acertada, sino, ante todo y sobre todo, la correlación de las fuerzas de clase, la evidente superioridad de fuerzas por parte de la revolución, la disgregación del campo enemigo, una situación internacional favorable”. Y es evidente que quién más sufrió las devastaciones de la Segunda Guerra Mundial no fue el imperialismo, sino la Unión Soviética. 

La imagen puede contener: 2 personas, interior

Por eso, si queremos reanimar la causa del socialismo, no debemos despistarnos buscando el supuesto “pecado original” de la URSS. Lo que hace falta es estudiar y explicar cómo consiguió realizar -como nunca antes- las reivindicaciones más anheladas por las masas obreras y oprimidas del mundo. En definitiva, no basta con una solidaridad parcial hacia los principios del marxismo-leninismo y hacia la edificación del socialismo en el Estado soviético: hace falta una solidaridad plena, como la mejor arma para que la clase obrera pueda librar sus futuras batallas con posibilidades de éxito. Hay que rearmar ideológicamente a la clase obrera y recuperar la memoria de su lucha histórica, de su capacidad para edificar una sociedad libre de explotación. 

“¿Qué hace falta para que los proletarios venzan en el Occidente -preguntaba Stalin? Ante todo, fe en las propias fuerzas, la conciencia de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía, de que la clase obrera no sólo es capaz de destruir lo viejo, sino también de construir lo nuevo, de edificar el socialismo. Toda la labor de la socialdemocracia consiste en inculcar a los obreros el escepticismo y la falta de fe en sus fuerzas, la falta de fe en la posibilidad de lograr por la fuerza la victoria sobre la burguesía. El sentido de todo nuestro trabajo, de toda nuestra edificación, consiste en que este trabajo y esta edificación convencen a la clase obrera de los países capitalistas de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía y edificar con sus propias fuerzas la nueva sociedad.”
 
El stand de la Asociación de Amistad Hispano-Soviética en la Fiesta del PCE 2017 aspira precisamente a pertrechar de munición para este combate a los que acuden a ella. 
¡Hace 100 años, comenzó el futuro!
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La importancia actual de la Revolución Soviética

A raíz de la última crisis económica del capitalismo, se reavivó la actividad de las masas y parecía cercano un giro político progresista, favorable a los trabajadores. Pero este movimiento todavía no luchaba contra el capitalismo, sino sólo contra sus consecuencias. Esta resistencia se fue debilitando y desviando hacia el objetivo de ganar las elecciones a toda costa, aunque hiciera falta hacer las paces con la OTAN, la Unión Europea, los acreedores financieros, la monarquía, etc., y dar la espalda a la lucha de otros pueblos contra el imperialismo (Venezuela, Siria, Corea, Rusia, etc.). Los capitalistas también han fomentado esta desorientación, atizando el conflicto entre nacionalidades. Necesitan desesperadamente seguir elevando el grado de explotación del trabajo y, para eso, tienen que distraer y dividir a la clase obrera.

No hay texto alternativo automático disponible.


Al frente de las multitudes progresistas, solidarias y combativas de hoy, encontramos a populistas e incluso a cuasi-marxistas. Tienen buenas intenciones y buenas propuestas. Pero, en cuanto intentan llevarlas a la práctica, sus adversarios les oponen cuentos de terror sobre la Revolución Soviética. Y, entonces, retroceden, renuncian a la lucha de clases e imploran una ilusoria democracia para todos explotadores y explotados-, desmoralizando a sus militantes.  

Tampoco podemos relevarles al frente de la lucha popular quienes reivindicamos la Revolución de Octubre. Aquí también domina la confusión, la duda y el escepticismo que destruyen la necesaria energía revolucionaria. 
¿De qué sirve ensalzar la conquista del poder por la clase obrera, si luego se le niega el apoyo cuando lo ejerce?  El Centenario de la revolución rusa de 1917 debe servir como aldabonazo para sacudirnos esta mediocridad y volver a ponernos en marcha, con seguridad, con convicción, con orgullo y con entusiasmo por el camino que desbrozó la Unión Soviética. 

Claro que la URSS y sus dirigentes tuvieron que cometer errores, pero hay que distinguir los errores reales de ese montón de afirmaciones sin pruebas, mentiras, invenciones, especulaciones y ataques vertidos contra ella por quienes anteponen sus intereses y sus dogmas a la causa de liberar a la humanidad de la esclavitud capitalista. 
¿Qué son, si no, aquéllos que desprecian los espectaculares aciertos y logros del País de los Soviets? La superación del hambre, de las crisis, del desempleo, del analfabetismo; la planificación de la economía, gracias a la sustitución de la propiedad privada sobre los medios de producción por la propiedad social; la mejora continua de las condiciones de vida de la población; la sanidad y la educación totalmente gratuitas; la igualdad entre sexos, naciones,…; el respeto y la solidaridad hacia otros pueblos, como con la República española; la victoria sobre el fascismo; la liquidación del sistema colonial racista de las viejas potencias; la extensión del socialismo a una tercera parte del planeta; el prodigioso desarrollo científico y técnico que abrió la era de la exploración espacial; etc. Y, todo eso, a pesar de tener que dedicar ingentes recursos a repeler las reiteradas agresiones militares de los imperialistas que le costaron decenas de millones de vidas. Al actuar como lo hizo, la Unión Soviética evitó a la humanidad muchísima más muerte y sufrimiento. 

 
Además, ¿estamos en condiciones de saber, de fuentes directas y fiables, qué errores se cometieron en la edificación del socialismo en la URSS? 
Un balance científico de esta experiencia ayudaría sin duda a las futuras luchas, igual que el de Marx y Lenin sobre la Comuna de París y la Revolución rusa de 1905 ayudó a la victoria de Octubre de 1917. Sin embargo, ellos fueron testigos directos y, en cambio, el movimiento comunista actual en Rusia y en el mundo apenas empieza a recuperarse de décadas de dominio revisionista. Sabemos que el declive del socialismo en la Unión Soviética, que la restauración del capitalismo en la URSS, empezó con el viraje que Jruschov imprimió al PCUS en su XX Congreso, pero, como dice el investigador comunista británico, Harpal Brar, “Las verdaderas razones del triunfo del revisionismo jruschoviano en la URSS después de la muerte de Stalin no se conocen aún”. 

Finalmente, la derrota del socialismo no se debe necesariamente a la existencia de defectos en su edificación. Como explica Stalin: “Una política acertada no debe, ni mucho menos, conducir siempre ni obligatoriamente a la victoria inmediata sobre el enemigo. Esta victoria no la determina únicamente una política acertada, sino, ante todo y sobre todo, la correlación de las fuerzas de clase, la evidente superioridad de fuerzas por parte de la revolución, la disgregación del campo enemigo, una situación internacional favorable”. Y es evidente que quién más sufrió las devastaciones de la Segunda Guerra Mundial no fue el imperialismo, sino la Unión Soviética. 

La imagen puede contener: 2 personas, interior

Por eso, si queremos reanimar la causa del socialismo, no debemos despistarnos buscando el supuesto “pecado original” de la URSS. Lo que hace falta es estudiar y explicar cómo consiguió realizar -como nunca antes- las reivindicaciones más anheladas por las masas obreras y oprimidas del mundo. En definitiva, no basta con una solidaridad parcial hacia los principios del marxismo-leninismo y hacia la edificación del socialismo en el Estado soviético: hace falta una solidaridad plena, como la mejor arma para que la clase obrera pueda librar sus futuras batallas con posibilidades de éxito. Hay que rearmar ideológicamente a la clase obrera y recuperar la memoria de su lucha histórica, de su capacidad para edificar una sociedad libre de explotación. 

“¿Qué hace falta para que los proletarios venzan en el Occidente -preguntaba Stalin? Ante todo, fe en las propias fuerzas, la conciencia de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía, de que la clase obrera no sólo es capaz de destruir lo viejo, sino también de construir lo nuevo, de edificar el socialismo. Toda la labor de la socialdemocracia consiste en inculcar a los obreros el escepticismo y la falta de fe en sus fuerzas, la falta de fe en la posibilidad de lograr por la fuerza la victoria sobre la burguesía. El sentido de todo nuestro trabajo, de toda nuestra edificación, consiste en que este trabajo y esta edificación convencen a la clase obrera de los países capitalistas de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía y edificar con sus propias fuerzas la nueva sociedad.”
 
El stand de la Asociación de Amistad Hispano-Soviética en la Fiesta del PCE 2017 aspira precisamente a pertrechar de munición para este combate a los que acuden a ella. 
¡Hace 100 años, comenzó el futuro!
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El brigadista de Lviv

Por Slaviangrad.

velik 
Yury Dmitriyevich Velikanovich nació el 9 de abril de 1910 en Ilnik, un pueblo que es ahora parte del distrito Turchovsky de Lviv, entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Era hijo del profesor Dmitro Velikanovich, miembro de la Unión Nacional Democrática de Ucrania (UNDO) y que llegó a participar en la Dieta polaca entre los años 1928 a 1938.

Velikanovich realizó sus estudios básicos en la escuela ucraniana de Lviv. Mientras estudiaba filología (derecho según otras fuentes) en la universidad Jana Kazimierza de Lviv, a finales de los años veinte, se integró en las juventudes del movimiento de liberación nacional ucraniano. Fue parte activa de la sociedad Prosbita (la “Ilustración”), desde cuyos balcones Stetsko intentó proclamar el nuevo estado ucraniano tras entrar en Lviv junto a las tropas nazis. A partir de 1928, sin embargo, Velikanovich empezó a cooperar con la resistencia izquierdista y el Partido Comunista de Ucrania Occidental (CPWU). Como activista comunista, desarrolló entonces tareas de propaganda en las cooperativas campesinas de Volinia y en la región de Ternopil.

En el otoño de 1936, Velikanovich atendió la llamada del Komintern y se implicó como voluntario en la Guerra Civil española. Pasó a la clandestinidad y se dirigió a Checoslovaquia, donde siguió un entrenamiento militar secreto. A continuación, a través de Francia (donde estuvo detenido unos meses), llegó a Madrid en julio de 1937. Ahí se incorporó a las fuerzas republicanas.

velik3

Combatientes de la Brigada Dombrowski prometen lealtad a la República española.

En España, el activista de Lviv se encargó inicialmente de la edición del boletín militar ucraniano-polaco. Posteriormente, luchó en el frente en la compañía conocida como los Cientos de Taras Shevchenko (o Shevchenkovtsy), impulsada por el CPWU. Junto al Batallón polaco Dombrowski, la compañía ucraniana fue parte de la constitución, en julio de 1937 en Albacete, de la XXIII Brigada de las Brigadas Internacionales.

A pesar de su dimensión mayoritariamente ucraniana, el primer comandante de la Brigada (y al mismo tiempo comisario político de la compañía Shevchenko) fue el bielorruso Stanislav Tomashevic. Según éste, desde el punto de vista de la formación de combate, la compañía ucraniana tenía un nivel muy alto gracias a la experiencia de una gran parte de sus miembros que habían servido previamente su servicio militar en otros ejércitos. Formaban la compañía Shevchenko voluntarios ucranianos y bielorrusos, además de polacos y españoles.

velik bandera

Escudo y bandera de la XIIIª Brigada Internacional

El bautismo de fuego de la Taras Shevchenko se produjo el mismo mes julio de 1937 en el frente cercano a Brunete. Allí, después de haber abortado el ataque de la caballería marroquí, junto con la compañía Adam Mickiewicz, sus miembros participaron en el ataque a las posiciones de las brigadas franquistas fortificadas entre Villafranca del Castillo y Romanillos de Atienza. En las feroces batallas que tuvieron lugar salieron finalmente vencedores, aunque perdiendo a la mitad de sus hombres. Las bajas fueron cubiertas por otros efectivos ucranianos procedentes de la zona de Galizia o Volinia.

En el frente de Aragón, en torno al 25 de agosto de 1937 en Belchite se enfrentaron con gran heroísmo, faltos de municiones, a las tropas italianas regulares, con la captura de varias de sus fortificaciones.

En este periodo, Velikanovich editaba, además, el periódico Borotba (Lucha). A finales de 1937, en el periódico aparecían obras de Shevchenko o artículos sobre el escritor o los kobzar, los bardos ucranianos itinerantes ciegos.

Entre diciembre de 1937 y febrero 1938, la XIIIª Brigada participó en las operaciones militares de la Sierra del Quemado (Peñalosa), una de las áreas de batalla en un frente que se extendía hasta Teruel. En marzo de 1938, la compañía participó en batallas defensivas pesadas en torno a Lleida donde por cuatro veces llegaron a romper el cerco nacionalista. También repelieron los ataques franquistas en las alturas cerca de la localidad de Caspe.

En marzo de 1938, el grupo Shevchenko retornó al frente de Aragón. En junio de ese año, Velikanovich cayó herido en la batalla por Cataluña. Después de recuperarse, combatió en el batallón especial de artilleros del 15ºCuerpo del Ejército de la República. Velikanovich murió, como comandante, el 7 de septiembre de 1938 (el 4 según otras fuentes) durante la Batalla del Ebro. Según puede leerse, durante la batalla los ucranianos mostraron su alta eficiencia en el combate, una evidente capacidad para atacar y contraatacar y la habilidad para hacer frente a los ataques de la caballería.

velik guada
Combatientes de la Brigada Dombrowski después de la batalla de Guadalajara

La muerte de Velikanovich en el frente precedió, en unas pocas semanas, a la retirada de las Brigadas Internacionales. La guerra de la compañía Shevchenko terminó el 28 de septiembre de 1938, cuando el Gobierno republicano de Juan Negrín aceptó la retirada de los internacionalistas. En su desfile del 28 de octubre en Barcelona, el pueblo presente en las calles les despidió con flores. Al retornar a Polonia, los ucranianos fueron detenidos por los gendarmes polacos y fueron encerrados en el campo de concentración de Beresa Kartuskaya (en la Bielorrusia actual).

A diferencia de Polonia, la URSS honró a la Taras Shevchenko. Durante el periodo soviético, el comandante Velikanovich fue considerado como un héroe internacionalista. Una calle de Lviv fue nombrada en su honor (antes de ser renombrada en 1990 con la primera “descomunización”). En 1982, en la zona del Nuevo Lviv, se erigió en uno de los parques un monumento a Velikanovich en recuerdo de su participación como Brigadista en España. El monumento no sólo recuerda su compromiso militar con la República sino también su amor por la cultura. Lleva un libro de notas en la mano, recordando así su papel como periodista y su afición por la literatura y la poesía. En 2010, unos vándalos trataron de cortarle la cabeza. Pero el monumento fue luego restaurado.

Con una UNDO radicalmente opuesta a la URSS, el padre de Velikanovich, en cambio, fue arrestado en 1940 por el NKVD y deportado a Kazajistán, donde murió. Fue rehabilitado en 1998 por las autoridades judiciales de Kazajstán.

La historia de Yuri Velikanovich muestra que ucranianos étnicos de la Galicia polaca, residentes fuera del territorio de la Ucrania soviética, se integraron en el combate a favor de la España republicana, una circunstancia que hoy podría sin duda sorprender. Pero no fue el único caso. Ya en agosto de 1936 consiguieron llegar a Madrid llegar 37 nativos de Ucrania occidental que se ganaban la vida como mineros y metalúrgicos en Bélgica y Francia. Tras ellos, a través del paso Javornik de los Cárpatos, en lo que era entonces la frontera entre Polonia y Checoslovaquia, viajaron ilegalmente de Galicia y Volinia a España otros 180 voluntarios, entre ellos Velikanovich. Algunas fuentes, citando al general soviético Alexander Rodimtsev, señalan que el número de nativos de Ucrania occidental en las Brigadas Internacionales llegó a ser de miles de personas.

Parte de ellos eran izquierdistas que habían huido de la represión polaca pero que no compartían la posición de los comunistas soviéticos y el proceso de sovietización de Ucrania. Las discrepancias terminaron con la decisión del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de disolver en 1938 el CPWU. La lucha por la libertad y la cultura de Velikanovich, así como los conflictos entre Stalin y los partidos comunistas de la zona fronteriza con la Unión Soviética, dominada por Polonia, son una muestra de las contradicciones de la época. Unas contradicciones de las que las fuerzas más reaccionarias se aprovecharían, tras la caída de la URSS, para allanar el terreno del nacionalismo derechista y silenciar toda oposición izquierdista en el este de Europa.
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El brigadista de Lviv

Por Slaviangrad.

velik 
Yury Dmitriyevich Velikanovich nació el 9 de abril de 1910 en Ilnik, un pueblo que es ahora parte del distrito Turchovsky de Lviv, entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Era hijo del profesor Dmitro Velikanovich, miembro de la Unión Nacional Democrática de Ucrania (UNDO) y que llegó a participar en la Dieta polaca entre los años 1928 a 1938.

Velikanovich realizó sus estudios básicos en la escuela ucraniana de Lviv. Mientras estudiaba filología (derecho según otras fuentes) en la universidad Jana Kazimierza de Lviv, a finales de los años veinte, se integró en las juventudes del movimiento de liberación nacional ucraniano. Fue parte activa de la sociedad Prosbita (la “Ilustración”), desde cuyos balcones Stetsko intentó proclamar el nuevo estado ucraniano tras entrar en Lviv junto a las tropas nazis. A partir de 1928, sin embargo, Velikanovich empezó a cooperar con la resistencia izquierdista y el Partido Comunista de Ucrania Occidental (CPWU). Como activista comunista, desarrolló entonces tareas de propaganda en las cooperativas campesinas de Volinia y en la región de Ternopil.

En el otoño de 1936, Velikanovich atendió la llamada del Komintern y se implicó como voluntario en la Guerra Civil española. Pasó a la clandestinidad y se dirigió a Checoslovaquia, donde siguió un entrenamiento militar secreto. A continuación, a través de Francia (donde estuvo detenido unos meses), llegó a Madrid en julio de 1937. Ahí se incorporó a las fuerzas republicanas.

velik3

Combatientes de la Brigada Dombrowski prometen lealtad a la República española.

En España, el activista de Lviv se encargó inicialmente de la edición del boletín militar ucraniano-polaco. Posteriormente, luchó en el frente en la compañía conocida como los Cientos de Taras Shevchenko (o Shevchenkovtsy), impulsada por el CPWU. Junto al Batallón polaco Dombrowski, la compañía ucraniana fue parte de la constitución, en julio de 1937 en Albacete, de la XXIII Brigada de las Brigadas Internacionales.

A pesar de su dimensión mayoritariamente ucraniana, el primer comandante de la Brigada (y al mismo tiempo comisario político de la compañía Shevchenko) fue el bielorruso Stanislav Tomashevic. Según éste, desde el punto de vista de la formación de combate, la compañía ucraniana tenía un nivel muy alto gracias a la experiencia de una gran parte de sus miembros que habían servido previamente su servicio militar en otros ejércitos. Formaban la compañía Shevchenko voluntarios ucranianos y bielorrusos, además de polacos y españoles.

velik bandera

Escudo y bandera de la XIIIª Brigada Internacional

El bautismo de fuego de la Taras Shevchenko se produjo el mismo mes julio de 1937 en el frente cercano a Brunete. Allí, después de haber abortado el ataque de la caballería marroquí, junto con la compañía Adam Mickiewicz, sus miembros participaron en el ataque a las posiciones de las brigadas franquistas fortificadas entre Villafranca del Castillo y Romanillos de Atienza. En las feroces batallas que tuvieron lugar salieron finalmente vencedores, aunque perdiendo a la mitad de sus hombres. Las bajas fueron cubiertas por otros efectivos ucranianos procedentes de la zona de Galizia o Volinia.

En el frente de Aragón, en torno al 25 de agosto de 1937 en Belchite se enfrentaron con gran heroísmo, faltos de municiones, a las tropas italianas regulares, con la captura de varias de sus fortificaciones.

En este periodo, Velikanovich editaba, además, el periódico Borotba (Lucha). A finales de 1937, en el periódico aparecían obras de Shevchenko o artículos sobre el escritor o los kobzar, los bardos ucranianos itinerantes ciegos.

Entre diciembre de 1937 y febrero 1938, la XIIIª Brigada participó en las operaciones militares de la Sierra del Quemado (Peñalosa), una de las áreas de batalla en un frente que se extendía hasta Teruel. En marzo de 1938, la compañía participó en batallas defensivas pesadas en torno a Lleida donde por cuatro veces llegaron a romper el cerco nacionalista. También repelieron los ataques franquistas en las alturas cerca de la localidad de Caspe.

En marzo de 1938, el grupo Shevchenko retornó al frente de Aragón. En junio de ese año, Velikanovich cayó herido en la batalla por Cataluña. Después de recuperarse, combatió en el batallón especial de artilleros del 15ºCuerpo del Ejército de la República. Velikanovich murió, como comandante, el 7 de septiembre de 1938 (el 4 según otras fuentes) durante la Batalla del Ebro. Según puede leerse, durante la batalla los ucranianos mostraron su alta eficiencia en el combate, una evidente capacidad para atacar y contraatacar y la habilidad para hacer frente a los ataques de la caballería.

velik guada
Combatientes de la Brigada Dombrowski después de la batalla de Guadalajara

La muerte de Velikanovich en el frente precedió, en unas pocas semanas, a la retirada de las Brigadas Internacionales. La guerra de la compañía Shevchenko terminó el 28 de septiembre de 1938, cuando el Gobierno republicano de Juan Negrín aceptó la retirada de los internacionalistas. En su desfile del 28 de octubre en Barcelona, el pueblo presente en las calles les despidió con flores. Al retornar a Polonia, los ucranianos fueron detenidos por los gendarmes polacos y fueron encerrados en el campo de concentración de Beresa Kartuskaya (en la Bielorrusia actual).

A diferencia de Polonia, la URSS honró a la Taras Shevchenko. Durante el periodo soviético, el comandante Velikanovich fue considerado como un héroe internacionalista. Una calle de Lviv fue nombrada en su honor (antes de ser renombrada en 1990 con la primera “descomunización”). En 1982, en la zona del Nuevo Lviv, se erigió en uno de los parques un monumento a Velikanovich en recuerdo de su participación como Brigadista en España. El monumento no sólo recuerda su compromiso militar con la República sino también su amor por la cultura. Lleva un libro de notas en la mano, recordando así su papel como periodista y su afición por la literatura y la poesía. En 2010, unos vándalos trataron de cortarle la cabeza. Pero el monumento fue luego restaurado.

Con una UNDO radicalmente opuesta a la URSS, el padre de Velikanovich, en cambio, fue arrestado en 1940 por el NKVD y deportado a Kazajistán, donde murió. Fue rehabilitado en 1998 por las autoridades judiciales de Kazajstán.

La historia de Yuri Velikanovich muestra que ucranianos étnicos de la Galicia polaca, residentes fuera del territorio de la Ucrania soviética, se integraron en el combate a favor de la España republicana, una circunstancia que hoy podría sin duda sorprender. Pero no fue el único caso. Ya en agosto de 1936 consiguieron llegar a Madrid llegar 37 nativos de Ucrania occidental que se ganaban la vida como mineros y metalúrgicos en Bélgica y Francia. Tras ellos, a través del paso Javornik de los Cárpatos, en lo que era entonces la frontera entre Polonia y Checoslovaquia, viajaron ilegalmente de Galicia y Volinia a España otros 180 voluntarios, entre ellos Velikanovich. Algunas fuentes, citando al general soviético Alexander Rodimtsev, señalan que el número de nativos de Ucrania occidental en las Brigadas Internacionales llegó a ser de miles de personas.

Parte de ellos eran izquierdistas que habían huido de la represión polaca pero que no compartían la posición de los comunistas soviéticos y el proceso de sovietización de Ucrania. Las discrepancias terminaron con la decisión del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de disolver en 1938 el CPWU. La lucha por la libertad y la cultura de Velikanovich, así como los conflictos entre Stalin y los partidos comunistas de la zona fronteriza con la Unión Soviética, dominada por Polonia, son una muestra de las contradicciones de la época. Unas contradicciones de las que las fuerzas más reaccionarias se aprovecharían, tras la caída de la URSS, para allanar el terreno del nacionalismo derechista y silenciar toda oposición izquierdista en el este de Europa.
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Hasta cuando

Esta pregunta flota entre la mayoría de los trabajadores conscientes de la sociedad en la que nos encontramos, heredera de un Golpe de Estado contra una sociedad elegida en las urnas, la República Democrática de Trabajadores.

Los militares que instauraron un régimen de terror mataron sin piedad, a todos los republicanos (excepto los que tuvieron que exiliarse forzadamente) que quisieron instaurar una sociedad que rompía los moldes de la Iglesia, los Terratenientes y el pensamiento conservador de clase de los ricos.

Los republicanos no provocaron la guerra ni instauraron la dictadura, mataban como respuesta a las matanzas franquistas, defendiendo la libertad y la democracia, siendo hoy muy evidente que la mayoría de las victimas (caídos) fueron republicanas. 

Llamar a estos hechos como hasta ahora “Guerra Civil” es un chiste repetido durante 81 años. Si Franco no se hubiera sublevado no hubiera muerto nadie de ningún bando. Es fácil entenderlo, salvo en la actual época. Porque a los niños se les sigue adoctrinando en las escuelas sobre ese chiste. Y se repite por los adultos.

 
La Impunidad prevalece.

Esta herencia franquista hace que todos medios del régimen rechacen friamente y con amedranatamiento la búsqueda de la dignidad de los muertos en las cunetas, realizada por sus descendientes.

Parece como que espera la Justicia del Reino de España, que esos descendientes estén TODOS MUERTOS, para que se cambien las leyes de la Memoria. 

¿Acaso habrá algún juez dispuesto a desatascar las leyes del silencio, contra los criminales y su régimen dictadorial que impute a los culpables de semenjante genocidio? 

Todo son palabras de la mayoría de los políticos profesionales.

Los muertos del bando franquista fueron enterrados y sus familiares saben donde pueden ir a depositarles flores e inclusive a las viudas les abonan una paga hasta su defuncion.

Pero… si fue una “guerra civil” donde están sepultados los miembros del otro bando, ¿O es que por estar tirados en las cunetas y en fosas comunes, sus vidas no valierara para nada?
 Y sus viudos y viudas, hijas e hijos, nietas y bisnietos con miedo por reclamar Justicia, son tildados de “nostálgicos” y “perturbadores del pasado” para que ninguna ley contra los criminales se apruebe, esta es la auténtica realidad.

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Hasta cuando

Esta pregunta flota entre la mayoría de los trabajadores conscientes de la sociedad en la que nos encontramos, heredera de un Golpe de Estado contra una sociedad elegida en las urnas, la República Democrática de Trabajadores.

Los militares que instauraron un régimen de terror mataron sin piedad, a todos los republicanos (excepto los que tuvieron que exiliarse forzadamente) que quisieron instaurar una sociedad que rompía los moldes de la Iglesia, los Terratenientes y el pensamiento conservador de clase de los ricos.

Los republicanos no provocaron la guerra ni instauraron la dictadura, mataban como respuesta a las matanzas franquistas, defendiendo la libertad y la democracia, siendo hoy muy evidente que la mayoría de las victimas (caídos) fueron republicanas. 

Llamar a estos hechos como hasta ahora “Guerra Civil” es un chiste repetido durante 81 años. Si Franco no se hubiera sublevado no hubiera muerto nadie de ningún bando. Es fácil entenderlo, salvo en la actual época. Porque a los niños se les sigue adoctrinando en las escuelas sobre ese chiste. Y se repite por los adultos.

 
La Impunidad prevalece.

Esta herencia franquista hace que todos medios del régimen rechacen friamente y con amedranatamiento la búsqueda de la dignidad de los muertos en las cunetas, realizada por sus descendientes.

Parece como que espera la Justicia del Reino de España, que esos descendientes estén TODOS MUERTOS, para que se cambien las leyes de la Memoria. 

¿Acaso habrá algún juez dispuesto a desatascar las leyes del silencio, contra los criminales y su régimen dictadorial que impute a los culpables de semenjante genocidio? 

Todo son palabras de la mayoría de los políticos profesionales.

Los muertos del bando franquista fueron enterrados y sus familiares saben donde pueden ir a depositarles flores e inclusive a las viudas les abonan una paga hasta su defuncion.

Pero… si fue una “guerra civil” donde están sepultados los miembros del otro bando, ¿O es que por estar tirados en las cunetas y en fosas comunes, sus vidas no valierara para nada?
 Y sus viudos y viudas, hijas e hijos, nietas y bisnietos con miedo por reclamar Justicia, son tildados de “nostálgicos” y “perturbadores del pasado” para que ninguna ley contra los criminales se apruebe, esta es la auténtica realidad.

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Entrevista a Andrei Micu, voluntario rumano de las Brigadas Internacionales

Andrei Micu fue un hombre excepcional. Comunista desde su juventud, no dudó en marchar a luchar a tierras lejanas y seguir la llamada del Komitern para enrolarse en las Brigadas Internacionales, con el fin de luchar contra el fascismo en España, con la seguridad de que enfrentarse allí contra el capitalismo enrrabietado era también defender a su país frente a esa peste y combatir para la emancipación de la clase trabajadora rumana y mundial.

Andrei Micu

Micu murió hace ya tres años, pero antes de abandonarnos nos dejó su valioso testimonio sobre la Guerra Civil Española, la lucha contra el fascismo y el capitalismo, dos rostros de la misma moneda envenenada y, especialmente, sobre la Rumania Socialista, desde el triunfo de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial hasta su final en diciembre de 1989, haciendo hincapié en el punto de inflexión que provocaría, finalmente, el hundimiento: el triunfo del revisionismo en el movimiento comunista internacional, también en el rumano, tras la muerte de Stalin.

La siguiente entrevista, realizada en 2001 por el comunista rumano Gheorghita Zbaganu, la tradujimos en Un vallekano en Rumania el ¡ año en que el héroe rumano falleció, en 2013.

Ahora la republicamos, repasada y en formato descargable, porque pensamos que su difusión es esencial para comprender no solo el nacimiento, desarrollo y final de la Rumania Socialista, sino también la evolución del movimiento comunista en Europa, además de servir para honrar la memoria de un comunista siempre fiel a sus principios, constantemente entregado a la lucha por la emancipación de la clase trabajadora y que jamás dejó de tener claro, hasta el momento de su muerte, la necesidad de acabar, por todos los medios al alcance de los trabajadores, con la barbarie capitalista, esa Hécate de doble rostro que, aunque flirtee con su máscara democrática como forma de engañar a sus víctimas, siempre oculta, dispuesta a aparecer cuando sea conveniente para mantener la explotación  de la clase obrera, su verdadero rostro fascista:

“He llegado a la conclusión de que en la coyuntura política actual, ningún partido es bueno.  No hacen otra cosa que enfrentar al pueblo. Los partidos de hoy sirven a los intereses de los grandes magnates del dinero y a los multimillonarios del mundo. En primer lugar, a los intereses del imperialismo norteamericano. El pueblo trabajador tiene necesidad de un partido de vanguardia con ideología marxista, consciente de su rol. El rol de un partido de vanguardia no puede ser otro que el de coordinar el derrocamiento por el pueblo del sistema capitalista y la construcción del socialismo. De semejante movimiento tenemos necesidad especialmente ahora, cuando, debido a la globalización, la riqueza se concentra en cada vez menos manos y la pobreza se extiende, incluso en los países capitalistas más desarrollados”

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La monarquía parlamentaria, representante de los opresores

Ayer hubo diferentes manifestaciones republicanas en España.
Tras el 14 de Abril de 1931, la sociedad española cambió, pero la llamada República de Trabajadores, desde el golpe militar del 36, por el impulso de la unión de todas las organizaciones que querían una nueva sociedad que atendiese a la clase obrera, llamado “Frente Popular”, fue tomando en aquellos tres años una decidida apuesta por atender a la mayoría de la población, con programas y decretos sociales, que se implantaron en la Unión Soviética desde la Revolución de Octubre. Creemos que solamente el Socialismo, hoy día, puede dar soluciones al actual Sistema Social instalado en el Reino de España.
En el siguiente artículo se analiza, la actual relación de clases en España, y sus límites sociales y electorales.
Por Unión Proletaria
 

 Por parte de la clase obrera en el Reino de Espana, nada hay que celebrar
A lo largo de su historia, el movimiento obrero ha hecho causa común con otras masas oprimidas y progresistas por las libertades civiles y políticas, por la mayor democracia posible y por la forma de Estado más adecuada a ella: la república.
La lucha de la clase obrera por su emancipación se desarrolla más completa y rápidamente cuanta mayor es la libertad política: libertad de expresión, de manifestación, de organización, etc. Además, es en estas condiciones cuando más claro se manifiesta el antagonismo entre el proletariado y la burguesía en su totalidad, cuando menos aparece éste velado por el poder de instituciones precapitalistas que oprimen también a las capas inferiores de la burguesía. La monarquía es la principal de estas instituciones, amparando al alto clero, la nobleza latifundista y la aristocracia militar.
La Revolución de Octubre que instauró, en Rusia, el primer poder duradero de la clase obrera se fraguó bajo las consignas de república democrática, jornada de 8 horas y entrega a los campesinos de las propiedades de los terratenientes. Sólo cuando se conquistó la primera de estas reivindicaciones, en febrero de 1917, las masas comprobaron que las otras dos no serían satisfechas mientras la burguesía tuviera el poder y que, para realizarlas, era necesario que la república democrática fuera dirigida por la clase obrera organizada -junto a los campesinos pobres- en los soviets (consejos) que eran los órganos de la insurrección popular y del Estado de la dictadura del proletariado.
En la etapa imperialista de desarrollo del capitalismo, la cúspide de la burguesía -la oligarquía financiera- se convierte en el centro de la reacción, apelando en su apoyo a todas las viejas instituciones de origen feudal, principalmente la monarquía, frente a los anhelos democráticos y revolucionarios de las masas.
Así, no fue casual que, en la España de los años 1930, ante el ascenso del movimiento obrero y avance del socialismo en la URSS, la mayor parte de la burguesía se volviera contra la república para restaurar la monarquía por la fuerza de las armas. Y tampoco fue casual que tuviera para ello el apoyo internacional, no sólo de los Estados más retrógrados -Italia, Alemania y Portugal nazi-fascistas-, sino también de los Estados democrático-burgueses de Francia y Gran Bretaña bajo la argucia de la “no intervención” en la guerra civil española.
La Unión Soviética sí que estuvo con la República española, a pesar de que ésta era burguesa, haciendo causa común con la democracia, como siempre ha hecho el movimiento obrero para avanzar hacia su meta final.
Desde 1978, la monarquía constitucional pretende encarnar la conciliación de los explotadores y los explotados, lo que viene a ser -como muestra la experiencia, más allá de la palabrería habitual- la sumisión más absoluta de los explotados a los explotadores: el régimen monárquico empeora cada día la situación económica y política de la mayoría de la población, mientras elude toda responsabilidad por los crímenes que perpetraron sus partidarios durante la larga dictadura franquista.
La clase obrera y las demás clases populares tienen un interés común en luchar por una república democrática. A la vez, el proletariado necesita plena independencia política a fin de asegurar este objetivo frente a las vacilaciones de la pequeña burguesía y a fin de preparar la revolución socialista, único contenido posible para un progreso social real en un país imperialista como España. Y esa independencia política exige, ante todo, la reconstitución del Partido Comunista, es decir, de un partido intransigentemente fiel al marxismo-leninismo y, por tanto, a los intereses fundamentales de la clase obrera.
Fuente:
http://unionproletaria.net/spip.php?article586
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Inauguración del monumento a las Brigadas Internacionales en París

Por Rose-Marie Serrano

La tarde del 22 de octubre de 2016 se inauguró el monumento  de Denis Monfleur en honor de las Brigadas Internacionales en la estación de Austerlitz, París, para conmemorar el 80 aniversario  de la creación de las Brigadas Internacionales. De dicha estación parisina partían los «Voluntarios  de la libertad» hacia España para ayudar a la República española agredida por el nazi-fascismo.
Fue un grandioso homenaje, con la participación de los Amigos de los Combatientes en España Republicana (ACER, asociación patrocinadora del proyecto), de la Presidenta de la AABI, Almudena Cros, de ministros, de las autoridades parisinas y del director de los ferrocarriles (SNCF, quien ofreció el lugar), de numerosas asociaciones del exilio español y de los guerrilleros, de los Amigos de los Republicanos españoles de Región parisina, de sindicalistas, de delegaciones extranjeras (alemana entre ellas), de personalidades como Jean Ortiz,  quien tanto ha hecho para difundir la epopeya de las Brigadas Internacionales (ver su último documental, Brigades Internationales, entre mémoire et silence, CREAV).  


También asistió el Señor Consul de España (al que al final dije –me encontraba cerca-: «¡Viva la República!» pero me contestó «¡Viva España!» y repliqué bien alto: «¡Viva la Tercera República!»).

Entusiasmo y alegría rodearon el monumento y a los asistentes.

Aquí van los pocos apuntes que tomé de lo que dijo el Ministro  hablando de los Brigadistas « …Si los unos y los otros dejaban su país (para ir a España) es que sabían que se trataba de una lucha contra el fascismo… ».


La Señora Delegada de la Memoria y del Mundo Combatiente, Madame  Catherine Vieu-Charier  recordó  que  (traduzco) «el gobierno de Leon Blum decretó la no-intervención mientras Italia  fascista y Alemania nazi  movilizaban sus fuerzas para apoyar a Franco… todos estaban dispuestos a morir de pie por un pueblo que se levanta por sí mismo y para sí mismo… con un pueblo en el que había dos millones de campesinos sin  tierra… »


 

Siguió Madame  Catherine Vieu-Charier :


«Los Brigadistas internacionales recordaban la Comuna de París…vieron en la República española la suerte de la Humanidad entera…la República acribillada, masacrada, cobardemente abandonada por Francia que sin embargo también estaba amenazada por las ligas de la derecha…si las democracias hubieran sostenido España… en Francia numerosos Brigadistas se alistaron en la Resistencia. La Resistencia de nuestro país  debe la fuerza al combate (de aquellos hombres) contra el fascismo. Necesitamos recordar la historia de los héroes porque las ideologías del odio, de las fuerzas bárbaras intentan aniquilar los valores de los Brigadistas internacionales y pienso también en todos esos países… (la Sra Delegada mencionó muchos países en guerra). Acabó su magnífico discurso añadiendo «esta ceremonia es un acto de Historia, de transmisión, es el «No pasarán» de Dolores Ibárruri. Lo que nos dice este monumento es que a nosotros nos toca  ser centinelas. Todos los viajeros que pasen comprenderán la imperiosa necesidad de seguir defendiendo los valores de las Brigadas Internacionales.»

Después de grandes aplausos habló el Sr Director de la SNCF, al que siguió la Secretaria General de ACER, Madame Claire Rol-Tanguy: «Nos pareció que solo una obra artística podía corresponder a nuestra expectativa de traducir el empeño de los Brigadistas internacionales por sostener la lucha de nuestros hermanos republicanos españoles. Se impuso la elección de la estación de Austerlitz como punto de reunión para la marcha hacia España.» Recordó el gran papel de la CGT y del PCF en la organización de la red de ayuda a los Brigadistas para preparar su marcha a España, mencionó al Secretario de la CGT actual, Philippe Martinez, hijo de Brigadista.

Prosiguió: «La gran mayoría de los brigadistas eran adherentes a la CGT… duró un año la búsqueda del bloque de varias toneladas… no hay memoria de que se erigiera tal monumento desde hace 150 años. La ejemplaridad de las Brigadas Internacionales nos atañe aún hoy en día. La mayoría salían del mundo obrero, se sentían en comunión (con el pueblo español). Hubiera que haber ayudado a la República española desde el principio, hasta el final. Los antiguos brigadistas tienen una fe inquebrantable en el valor de la Libertad. Nos han mostrado que se puede soportar desilusiones pero sin renegar de sus ideales Vincent Almudever y muchos màs (a los que mencionó), los hijos de los Garibaldianos… nos han enviado mensajes de simpatía representantes de Rusia (Samara), de Alemania, hay hoy una manifestación en Varsovia para que no se quite el nombre de las calles que honran a Brigadistas internacionales. Está con nosotros la Presidenta de la AABI y nos envió un mensaje de simpatía la Sra Alcaldesa de Madrid… en España se encuentran fosas comunes con restos de Republicanos españoles y de Brigadistas… (este monumento es idóneo) para luchar contra el olvido, con la misma voluntad de seguir siendo vigilantes juntos».


 

El discurso de Claire Rol-Tanguy fue muy aplaudido y también aplaudimos a su madre, la esposa de nuestro admirado y respetado héroe de las Brigadas Internacionales y de la Resistencia francesa, el coronel Henri Rol-Tanguy.


Después se cantó la Marsellesa y algunos cantamos El paso del Ebro y la Internacional en varias lenguas, entre ellas en catellano, en ruso y en alemán y varias canciones de la Revolución rusa (la de Lenin, con melodía del himno de los guerrilleros), nos costó mucho parar y poner un freno a nuestro  grandísimo entusiasmo. Un gentío entusiasta se arrimó al monumento una vez terminadas las excelentes intervenciones del Ministro, de la Señora Delegada de la Memoria y del Mundo Combatiente, de la Secretaria General de ACER, y del Presidente de la SNCF, queriendo todos  depositar un clavel rojo, cantar y/o posar delante con sus banderas o estandartes, como la de la Brigada Thaelmann o la de la CGT.


Todos quisimos hacer fotos con  los amigos delante de «nuestro» monumento. Nos lo apropiamos y volveremos pronto a ponerle flores.

¡Vivan las Brigadas Internacionales! 
¡Viva la Tercera República!
 
 

Fuente:

Más fotografias en La Historia en la memoria (lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es) 

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