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PP y Ciudadanos piden en plenos municipales cancelar las suscripciones a ‘La Marea’ por motivos ideológicos

MADRID // El Partido Popular ha solicitado al Ayuntamiento de Madrid que elimine las suscripciones municipales a La Marea y Diagonal por motivos ideológicos. No ocurre lo mismo con otras publicaciones de distinto posicionamiento editorial, como ABC, El País o La Razón. Los populares han exigido al consistorio a través de distintas vías —en comisión, en plenos de Juntas de Distrito y en preguntas al Gobierno de Ahora Madrid— que se rescindan estas suscripciones lo antes posible.

El pasado 22 de febrero, Marta Higueras, primera teniente de alcalde de Madrid, ya respondió en la Comisión de Equidad, Derechos Sociales y Empleo a preguntas de la concejal del PP Beatriz Elorriaga Pisarik que La Marea y Diagonal son dos revistas más dentro de la amplia oferta de la que disponen los centros de jubilados: “En todos los centros se cuenta con carácter general con suscripciones a los diarios ABC, El País, El Mundo y La Razón, y también a diarios deportivos como As o Marca. Es también frecuente en algún distrito encontrar habitualmente publicaciones gratuitas de índole local, como El Distrito o el periódico de las asociaciones Gente, La Gaceta, La Gaceta Local o Distrito-21″.

Un argumento que no convenció a Elorriaga, quien rebatió que no se debía aumentar la oferta con cabeceras como La Marea o Diagonal por sus posicionamientos editoriales: “Tampoco consideramos que estas revistas sean principales ni sean de información general; desde luego La Marea y Diagonal son revistas de marcado carácter ideológico, con una clara tendencia política”. 

La revista mensual La Marea cuenta con 3.400 suscripciones. El Ayuntamiento de Madrid tiene actualmente 38 suscripciones, que incluyen 12 números en papel. Cada una de ellas alcanza una tarifa de 50 o 60 euros, dependiendo del precio vigente en el momento de darse de alta, repartidas entre seis distritos (Latina, Tetuán, Ciudad Lineal, Chamartín, Moncloa-Aravaca y Moratalaz). Además, el distrito de Fuencarral-El Pardo recibe La Marea a través de un contrato con una empresa subsidiaria a la distribuidora Logintegral. MásPúblico Sociedad Cooperativa, empresa editora de La Marea, ignora si en otros distritos reciben la revista a través de esa vía.

La campaña del Partido Popular continúo en los plenos de las Juntas de Distrito. En el celebrado este jueves en Carabanchel, el vocal del PP, José María Lorenzo Moreno, acusó al gobierno de Ahora Madrid de manipular y adoctrinar a los ancianos por ofrecer ambas revistas entre las opciones de prensa, a las que calificó “de carácter ideológico y de su círculo más cercano”. Lorenzo, además, comparó erróneamente precios en las suscripciones, al no tener en cuenta la periodicidad de las publicaciones. Así, el concejal insistió en que el precio del diario As era de 0,93 euros, por los 4,23 euros de La Marea, sin considerar que el medio deportivo es de periodicidad diaria y la revista es mensual. Asimismo, obvió que Diagonal dejó de publicarse el pasado 15 de diciembre, tal como le recordó el portavoz de Ahora Madrid.

Ciudananos, a través de su vocal Francisco Rubio, se unió a la petición del PP de Carabanchel de cancelar las suscripciones. Rubio consideró “poco ético que el dinero público se utilice para sufragar medios periodísticos minoritarios, partidistas y de ideologías trasnochadas y claramente antisistema. Estos medios no contribuyen a formar, educar e informar, sino todo lo contrario”. Bosco Labrado, portavoz adjunto de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, también votó a favor de esta moción. Sin embargo, Begoña Villacís, portavoz de la formación naranja en el consistorio, se ha desmarcado completamente del posicionamiento de su grupo en la Junta de Distrito y ha asegurado que dará instrucciones a los coordinadores para votar en contra de cualquier moción del PP en este sentido. “Ha sido un error que no podemos volver a cometer”, ha insistido.

El portavoz del PSOE en Carabanchel, Rafael José Vélez, que votó en contra de la moción, aseguró que no sería su grupo el que negara a nadie mayor pluralidad informativa. “Me arriesgaré a que me adoctrinen, porque me he suscrito a una de las publicaciones” 

Esther Gómez Morante, concejal de Ahora Madrid y presidenta del distrito de Carabanchel, reprochó al PP y Ciudadanos que trataran a las personas mayores como si fueran menores de edad por creer que saben qué es lo que quieren leer y qué lecturas buscan adoctrinarles. Además, explicó que lo único que ha hecho la Junta de Gobierno ha sido ampliar la oferta editorial al incluir el diario ABC, El País, As, Diagonal y La Marea, frente a años anteriores, cuando el PP se limitaba a una suscripción a El Mundo y otra a La Razón. “La libertad de prensa en este país existe. Yo entiendo que ustedes no se la crean demasiado, pero como existe todo el mundo tiene derecho a leer lo que quiera y a acceder a la información lo más plural posible”, sostuvo.

En un receso, a preguntas de La Marea, el concejal del PP José María Lorenzo Moreno admitió que “nunca” había leído la revista pero que había buscado que es una publicación surgida del diario Público y por eso sabía “de qué pie cojea”. Tras ser cuestionado por la discriminación ideológica frente a otras publicaciones como ABC o La Razón, Lorenzo Moreno increpó a este redactor. “¡Qué pretende usted! ¡Que qué pretende usted!”, fue su respuesta. Al incidir en la pregunta, el edil contestó: “Por personas como usted… y no use esa grabación porque como la use le voy a denunciar”. Ningún responsable del PP ha querido hablar con La Marea para explicar la posición oficial del partido.  

El Ayuntamiento de Madrid no es la única institución pública suscrita a esta revista. En estos momentos hay suscripciones activas con la Universidad de Salamanca, la Universidad del País Vasco, la Biblioteca Pública del Estado de Ciudad Real, la Biblioteca Pública de Segovia, diversas bibliotecas a través de la Diputación de
Barcelona. También en el extranjero, entre las que destacan las contratadas por la Biblioteca Municipal de Lyon (Francia) y la Universidad de Uppsala (Suecia).

https://www.youtube.com/watch?v=FIA04WmK7QQ&feature=youtu.be

 

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El barrio donde naces marca tu futuro

Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, se mostró estos días indignada porque la alcaldesa Manuela Carmena pretendía, a través de libros, mostrar a los niños las diferencias entre las casas del barrio de Orcasitas y las del barrio de Salamanca como elemento necesario para construir ciudad. Es decir, las diferencias entre clases. Villacís calificó la idea de gravísima: “Por si a los niños no les da por discriminar, ya se encarga el Ayuntamiento de Madrid de adoctrinarle. Terrible”.

La entelequia de la clase media es el constructo creado por la ideología dominante para transmitir la idea de que la existencia de las clases sociales es una ilusión. Mostrar a los niños desde la escuela que no sólo es una realidad sino que definirá de forma casi absoluta su futuro es algo que no pueden consentir aquellos que viven bien, muy bien, gracias a la estratificación social. Por eso combaten cualquier iniciativa que ponga en evidencia la desigualdad y la existencia de ciudadanos de diferente categoría según su origen social. Negarlo como premisa para perpetuarlo.

La negación del conflicto es quizás, junto con la cultura del esfuerzo, el pilar básico de la ideología liberal. La difusión del relato de que el futuro depende únicamente del esfuerzo individual y que el origen y el hábitat social es sólo un obstáculo nimio, casi una excusa para autocompadecerse. Despojarse de este relato es eliminar la única ideología de una parte de la derecha que ahora ha encontrado acomodo en Ciudadanos, pero que se esconde también en buena parte del Partido Popular. El escritor Richard Grunberger explicaba en su libro Historia social del Tercer Reich cómo en la Alemania de la República de Weimar se acuñó un término específico para la negación del conflicto, el konfliktlosigkeit. Un concepto que no significa más que barrer bajo la alfombra las causas del conflicto y mirar para otro lado. No existe lo que no vemos.

Luis Garicano, el gurú económico de la formación naranja, es uno de los mejores ejemplos de esta ideología. Economista, con una amplia formación, un extenso currículum y también procedente de una familia con amplias posibilidades. En una conferencia con estudiantes explicaba de forma sucinta su pensamiento: “Si no sabes inglés, te coges la maleta y te vas a fregar platos a Londres. A estudiar y a trabajar en lo que sea para aprender”. Una frase que muchos podrían firmar pero en la que subyace el desconocimiento absoluto de la realidad de miles de estudiantes o familias. Equipara su caso al del resto. Pero quita de la ecuación el capital social, los contactos, el entorno, el acceso a los recursos (becas) que su posición privilegiada en el seno de una familia acomodada le profirió.

El esfuerzo que durante años gente como Garicano tuvo que hacer estuvo exclusivamente orientado a su formación con el apoyo de un capital social muy importante, más aún que el económico, mientras que el esfuerzo que un estudiante de clase obrera sin recursos ni contactos, en la mayoría de ocasiones, va destinado a la subsistencia, suya y de su familia. Por lo que irse a estudiar fuera es, en muchos casos, una posibilidad que los estudiantes de clases humildes no se pueden permitir.

J.D Vance es el escritor de uno de los libros que ayudan mejor a entender la victoria de Donald Trump. Se llama Hilbilly Elegy y es el relato de su memoria, el de una clase olvidada por la mayoría de los periodistas de las costas de EEUU y que sólo es noticia para sucesos luctuosos o para explicar, a posteriori, el triunfo presidencial de un multimillonario racista. Los Hillbilly son las personas nacidas en los Montes Apalaches, pero están también los Rednecks, y la White Trash, términos despectivos que nacen para separar y segregar. Calificativos peyorativos para evitar llamarles clase obrera y así situar su realidad como un problema de orden público o cultural más que de clase.

Vance estudió en Yale, consiguió uno de esos ascensores sociales que la ideología de Ciudadanos pone a disposición de los más desfavorecidos para poner de ejemplo de esfuerzo. Pero Vance, como casi todos los que son conscientes de sus orígenes, no tiene un relato que puedan instrumentalizar. En una conferencia explicó cómo influye el concepto de clase para un joven estudiante de un pueblo de Ohio con una familia desestructurada y con un entorno social problemático.

https://www.youtube.com/watch?v=iEy-xTbcr2A

J.D. Vance explica los problemas a los que se enfrenta un niño de clase obrera y, aparte de los ya conocidos problemas económicos y los derivados de esa carencia material, establece uno que no suele tenerse en consideración y que es vital para el futuro: el capital social. El entorno en el que nos desarrollamos influye hasta en el conocimiento de las posibilidades que existen, acceso a becas, programas de ayudas a estudiantes, toma de decisiones.

Este escrito explica cómo la ascensión social, o lo que los académicos llaman “movilidad ascendente”, depende mucho del lugar en el que naces. Si lo haces en Utah tendrás muchas posibilidades; si lo haces en el sur de Ohio, muy pocas. Traducido para Begoña Villacís: si lo haces en el barrio de Salamanca, muchas; si lo haces en Orcasitas, muy pocas.

La sorpresa generalizada que se han llevado los medios de comunicación con la victoria de Trump tiene mucho que ver con esa negación del conflicto y con la ideología hegemónica que ignora la importancia del capital social y cultural en la consecución de una salida laboral exitosa. En política y prensa existe una fractura de clase. La mayoría de sus miembros no conocen la realidad social, se niegan a verla, hablan de clase media y desconocen de verdad la vida en un barrio obrero de su país. No saben lo difícil que es conseguir una beca si, además, tienes que trabajar para ayudar a tu familia. Y desconocen que la jornada laboral en España se aproxima más a las 60 horas que a las 40 que establece la ley. En ocasiones, ni siquiera conviviendo continuamente en barrios trabajadores se conocen los problemas de nuestros vecinos.

Una profesora de Secundaria de un instituto de Fuenlabrada, también vecina de la localidad, me explicaba las dificultades para comprender los problemas a los que se enfrentan los niños de ascendencia humilde con un ejemplo que le afectó de manera profunda. Durante una redacción, pidió a sus alumnos que explicaran algo nuevo que hubieran hecho hoy con respecto a ayer. Uno de ellos escribió: “Hoy he desayunado”. La profesora le insistió en que tenía que describir algo novedoso con respecto al día anterior. “Pues eso, hoy me ha tocado desayunar”.

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