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Adicae y Podemos piden explicaciones por la “extraña” venta del Banco Popular

Este jueves la asociación de consumidores bancarios Adicae pidió que se explique en el Congreso la “extraña maniobra de intervención y venta del Popular” al Banco Santander. Adicae comparó la operación para salvar al Banco Popular de la quibra con la controvertida adquisición de la CAM por parte del Banco Sabadell y pidió al Santander que ofrezca una alternativa a los 305.000 accionistas del Popular que perderán la integridad de sus inversiones. Un tercio del accionariado del Popular está compuesto por pequeños inversores.

Desde el BCE hasta el Ministerio de Economía español, pasando por buena parte de los diarios y televisiones del país, los elogios han caído sobre el Banco Santander después de que este miércoles comprara por un euro el Banco Popular, evitando así un costoso rescate con fondos públicos. Se trata de la primera operación de este tipo bajo las normas de resolución de entidades bancarias de la Unión Europea y, aunque los depósitos de los clientes del Popular están asegurados por el Santander, los accionistas de la entidad quebrada han perdido la totalidad de sus inversiones. Entre esos accionistas hay numerosos empleados de la entidad intervenida que, además de haber perdido sus acciones y bonos, podrían perder su empleo si el Santander decide reducir plantilla.

Adicae pide explicaciones para entender por qué las autoridades decidieron intervenir el Popular y venderlo al Santander tras asignar un valor cero a sus acciones, en lugar de propiciar una venta normal, que habría supuesto compensaciones para los pequeños accionistas. En noviembre de 2016 el Santander había atribuido a las acciones del Popular un valor de entre 1 y 1,7 euros por título.

Desde la Secretaría de Economía de Podemos subrayan que esta operación acentúa la concentración en el sector bancario y pidieron explicaciones al Gobierno, así como una investigación de la CNMV para saber si hubo fraude por parte del Popular en la venta de bonos convertibles a particulares. Desde 2008 hasta 2016, la cuota de mercado de los cinco mayores bancos de España pasó del 31,4% al 61,8%, según datos del BCE.

“El Santander aprovecha la indefensión de los pequeños accionistas en España para hacer negocio y engordar a costa de los ahorros de decenas de miles de familias”, dijo Adicae a través de un comunicado de prensa

Varios analistas, así como el diario económico Cinco Días han puesto en duda la información facilitada a los inversores para que adquiriesen acciones del Popular en la ampliación de capital en junio del 2016. Adicae y otras organizaciones tacharon esta operación de imprudente ya que, según estas fuentes, contribuyó a aumentar la “bola de nieve”. La auditora PwC destacó desajustes en los balances de este banco por valor de 694 millones y el consejo de administración del Popular llegó a reconocerlos.

Ese no es el único suceso que pone en duda la veracidad de la información sobre la que los accionistas se basaron para invertir ahí su dinero: en 2016 la CNMV multó con un millón de euros al Popular por vender bonos convertibles que el Supremo declaró nulos por “desconocimiento de la dinámica y desenvolvimiento del producto”.

Adicae propone que se canjeen las acciones del Popular por títulos del Santander. De momento el Santander se congratula de haber evitado un costoso rescate con dinero público y ha anunciado una ampliación de capital de 7.000 millones de euros para sanear los balances del Popular, sexto banco más grande de España, lastrados principalmente por su enorme cartera de activos inmobiliarios.

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Grecia, Alemania y el fondo monetario europeo

La Unión Europea tiene muchos frentes estos días: el Brexit, la crisis de los refugiados, el auge de la ultraderecha ante las elecciones de Holanda, Francia y Alemania este año o la incertidumbre sobre el rumbo de la administración norteamericana de Donald Trump. Quizás por ello no se está prestando la debida atención a la vuelta de un viejo fantasma que había provocado la mayor crisis de la UE hace poco tiempo: el rescate internacional de Grecia. Estos días, en Atenas se están revisando las condiciones del tercer programa de ayuda entre el gobierno heleno y sus deudores: la famosa troika de Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional (FMI), que se ha convertido en un cuarteto al sumarse el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), un vehículo creado por los europeos para coordinar las ayudas.

Son negociaciones muy duras al pie de la Acrópolis. El cuarteto quiere imponer al Ejecutivo de Alexis Tsipras, del partido de izquierda Syriza, una nueva vuelta de tuerca en las políticas de austeridad –como recortes en las pensiones y más impuestos– a cambio de autorizar un nuevo tramo de dinero sin el cual Grecia no sería capaz de devolver los más de 7.000 millones de euros de créditos que vencen en julio. Sin embargo, en el cuarteto de acreedores han emergido serias diferencias en cuanto a cómo proceder con Grecia. Recientemente, el FMI constató que la deuda pública helena era “insostenible”, algo en que coinciden la mayoría de economistas, ya que llega a casi el 180% del Producto Interior Bruto del país, unos 311.000 millones de euros. Por ello, el organismo de Washington exigió una condenación parcial de la deuda a Atenas como condición de seguir participando en el rescate.

Esta demanda del FMI ha chocado frontalmente con la posición de los europeos, especialmente Alemania. El gobierno conservador de Angela Merkel no quiere ni pensar en aligerar la carga a Grecia, a pocos meses de las elecciones parlamentarias alemanas de septiembre. La canciller tiene por delante una dura batalla para mantenerse en el poder ante el inesperado auge de los socialdemócratas liderados por Martin Schulz. Cualquier concesión a Atenas sería inaceptable para buena parte del electorado de Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ya ha subido el tono contra Tsipras.

Ante este escenario parece que el FMI ha cedido y se pospondrá la decisión sobre una posible condonación de la deuda para el año que viene, cuando caduque el tercer programa del rescate. En un más que probable cuarto programa, el Fondo ya no participaría. Por ello, los alemanes ya están trabajando en convertir el MEDE en una especie de Fondo Monetario Europeo, un organismo que coordinaría y supervisaría las crisis en el continente en vez de la Comisión Europea, como ahora. En Berlín, al parecer, se plantea que el presidente del MEDE, el alemán Klaus Regling, pueda continuar al frente de este nuevo FME. Eso si los socios europeos se tragan un plan tan germánico.

Artículo publicado en El Heraldo (Colombia)

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¿Qué precios aumentarán y cuáles disminuirán en 2017?

gasolina

Comienza un nuevo año y los precios de productos y servicios que utilizamos cotidianamente se encarecerán, se abaratarán o se quedarán igual. En este artículo ofrecemos las previsiones más generalizadas sobre la evolución de los precios más destacados para una familia media. Los precios de algunos productos están fuertemente regulados o están condicionados por una serie de factores sujetos a decisiones políticas y podemos saber más o menos cuál será su comportamiento; otros responden más a factores volátiles de mercado y por lo tanto cualquier previsión podrá errar notablemente.

Combustibles

Casi todas las opiniones coinciden: el petróleo será más caro en 2017 que en 2016. De hecho, ya los primeros días de enero el precio del barril Brent de petróleo ha superado los 57 dólares, algo que no ocurría desde abril de 2015.

Este ascenso comenzó el pasado 30 de noviembre de 2016 debido a que los países de la Organización de los países exportadores de petróleo (OPEP), bajo el liderazgo de Abu Dhabi, Kuwait y Catar, acordaron reducir en un millón de barriles la producción diaria de petróleo. Con menos oferta, el precio tiende a aumentar. No obstante, está por ver cuánto aumentará el precio del petróleo; difícilmente veremos en 2017 unos precios tan elevados como los de 2011, 2012 y 2013 porque hay serias dudas de que el acuerdo de la OPEP llegue a implementarse adecuadamente (algunos países importantes como Libia no firmaron el acuerdo; Arabia Saudí recortará la producción en febrero en vez de en enero como estaba acordado, etc), porque todavía hay elevados stocks de petróleo, porque los hidrocarburos no convencionales (como el obtenido a través de fracking) empujan a la baja los precios, y porque este invierno se prevé menos duro y por lo tanto habrá menos consumo de energía.

Como todo el mundo sabe, el precio del petróleo afecta al de los combustibles de una forma directa, aunque mucho más cuando los precios suben (efecto cohete) que cuando bajan (efecto pluma). La gasolina cuesta ya de media 1,21 euros el litro, cuando hace un año rondaba los 1,14.

Electricidad

Es imposible saber cuánto, pero el precio de la luz también subirá; lo dan por hecho tanto el sector eléctrico como los expertos. Y ello a pesar de que la parte regulada del precio (en torno a un 60%) ha vuelto a ser congelada por el Gobierno. Esto es así porque la parte no regulada depende del precio de la climatología y de la materia prima (gas y petróleo, fundamentalmente), que ya hemos visto que ya se está encareciendo.

Además, la desconexión de varias centrales nucleares francesas ha provocado que le vendamos energía al país vecino, lo que empuja al alza su precio. En las últimas semanas el precio del megavatio ha pasado de 40 euros a más de 60. De hecho, este incremento tan acelerado ha conllevado que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) investigue el fenómeno por si han existido irregularidades. Por otro lado, es muy probable que se produzca una leve subida del margen de las comercializadoras de mercado regulado por una sentencia del Tribunal Supremo.

Gas

Existe consenso en creer que el precio del gas aumentará en 2017. Aunque, como en el caso de la luz, el gobierno ha congelado la parte regulada del recibo, el aumento del precio de la materia prima (que ha aumentado más de un 14% desde septiembre) acabará trasladándose previsiblemente al coste del gas. Aquellas familias que tengan contratada una tarifa de último recurso (TUR) verán incrementar su recibo en torno a un 3%.

Agua

Con casi toda probabilidad, el precio del agua se mantendrá inalterado en 2017 en la mayoría de regiones del país. No hay motivos a la vista para pensar que el precio del agua sufrirá alteraciones importantes. El precio depende fundamentalmente de la orografía, ergo hay diferencias notables entre un territorio y otro. De hecho, según un reciente estudio de Facua realizado en 28 ciudades españolas, hay localidades donde el precio es el triple que en otras. Los importes llegan a pasar de los 10,82 euros al mes de Valladolid, la ciudad más barata, para un consumo de diez metros cúbicos mensuales en contador de 15mm, hasta los 48,62 euros en Alicante, que posee la factura más cara encontrada por el estudio, y que llega a suponer importes anuales que alcanzan los 453 euros. En el año 2015, en algunas ciudades el precio disminuyó, en otras quedó igual, y en otras aumentó.

En Barcelona y Madrid las tarifas se han congelado para 2017. En el caso del área metropolitana de la ciudad condal, la factura debía subir un 4,6%, pero el Govern rechazó el aumento, por lo que la situación seguirá igual. En Madrid, además del mantenimiento de las tarifas, se ampliará el alcance de la tarifa social.

Hipoteca

El precio de las hipotecas suscritas a tipo de interés variable no aumentarán en 2017, y puede incluso que experimentan una nueva aunque reducida bajada. Esto es así porque el Banco Central Europeo (BCE) ha dejado claro que no aumentará el tipo oficial del dinero durante todo 2017, y cualquier otro tipo de interés (como el Euribor) depende de ese tipo oficial. De hecho, el Euribor puede incluso que continúe descendiendo este año, aunque en todo caso lo haría en una proporción muy reducida pues no tiene mucho margen para ello.

Telefonía

El precio medio de la telefonía aumentará en 2017. Esto es así porque la principal compañía operadora, Telefónica Movistar, ha anunciado un incremento en sus servicios (algunos acompañados de mejoras, otros no) como es el caso de su paquete convergente –móvil, fijo e internet- a partir de febrero en un 5%, y también en servicios como el desvío de llamada, mantenimiento o identificación de llamada.

Transporte público

No hay previsto incrementos en el precio del transporte público en 2017, aunque depende de cada región. En las dos ciudades más grandes (Madrid y Barcelona) los precios de todo el transporte público seguirán congelados. En el caso del metro se cumplen ya cinco y tres años con los precios inalterados en Madrid y Barcelona, respectivamente.

Vivienda

Está previsto que el precio de las viviendas se mantenga o aumente ligeramente en 2017. El incremento se producirá en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, San Sebastián o Alicante, mientras en otras localidades menos pobladas la evolución podría seguir a la baja.

Peajes

Por segundo año consecutivo, los precios de las autopistas de peaje dependientes del Estado bajarán. En 2017 caerán de media un 0,4%, frente al 0,6% de este ejercicio. Aunque llama mucho la atención que después del enorme esfuerzo económico que va a realizar el Estado por rescatar muchas de estas autopistas quebradas los peajes no se vuelvan gratuitos como tantas organizaciones están reclamando.

Vuelos

No está previsto que el precio de los billetes aéreos vayan a aumentar en 2017. A pesar de que uno de los costes de producción más importantes de las aerolíneas es el petróleo y que éste previsiblemente aumentará, en el sector las empresas se suelen cubrir de la volatilidad de los precios de los hidrocarburos. El informe American Express Global Business Travel prevé que los precios de los billetes se mantengan en España. Por otro lado, en marzo se deben negociar las tasas aeroporturarios y está previsto que el resultado sea un descenso en las mismas, lo que en teoría debería presionar a la baja en los precios de los billetes.

Los precios de los vuelos aumentaron hasta 2013 por regla general, pero con el abaratamiento del petróleo comenzaron a descender (entre 2013 y 2015 cayeron un 1% los precios de los destinos nacionales, un 13% los de los destinos europeos, y hasta un 30% en el caso de destinos extranjeros no europeos).

Sellos

El precio de los sellos aumentará un 11,1% en 2017, su mayor incremento de la última década. El sello ofrecido por Correos para su servicio postal público a un destino nacional pasará a costar de 45 céntimos a 50. En el 2015 aumentó un 10,5%, y en 2016 un 7,1%. Los sellos destinados a países europeos también aumentan, un 8,7%, de 1,15 a 1,25 euros. Aquellos sellos para envíos más allá de Europa aumentarán un 3,8%, de 1,30 a 1,35 euros.

Tabaco

El precio del tabaco aumentará en 2017. El gobierno ha incrementado el tipo específico que grava el tabaco un 2,5% para los cigarrillos y un 6,8% para el tabaco de liar, y las compañías ya lo han repercutido en el precio (Altadis ha encarecido diez céntimos el envase blando del Fortuna, Philip Morris ha encarecido sus marcas Marlboro y Chesterfield, también en 10 céntimos de euro).

Alcohol

Las bebidas de alcohol de mayor graduación se encarecerán en 2017. El Gobierno ha incrementado un 5% el impuesto que recae sobre el alcohol, aunque quedan fuera el vino y la cerveza.

Bebidas azucaradas

El precio de la bebidas azucaradas se incrementarán en 2017. El Gobierno ha anunciado un incremento del impuesto sobre este tipo de productos, aunque no ha concretado cuándo lo ejecutará ni en qué proporción. La Organización Mundial del Comercio (OMC) recomienda incrementarlo en un elevado 20%.

Salario mínimo y pensiones

Frente a los citados incrementos de los precios, las pensiones sólo se revalorizarán un 0,25% y el salario mínimo que afecta al 12,9% de los trabajadores aumentará un 8%.

 

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El BCE da la espalda a la deuda portuguesa y su prima de riesgo se dispara

Draghi BCE

Desde que el 26 de julio de 2012 el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, declarase que iba a hacer “todo lo que fuese necesario para salvar al euro”, las primas de riesgo de todos los países europeos detuvieron su tendencia ascendente y comenzaron a descender. Se acabó así la etapa de crisis marcada por primas de riesgo disparadas para dar paso a una nueva fase caracterizada por primas de riesgo reducidas y controladas gracias a las intervenciones monetarias del organismo europeo. Muchos se preguntaron entonces: ¿por qué no había actuado antes el BCE? ¿Por qué había dejado que los inversores financieros presionasen con tipos de interés cada vez más altos? ¿Por qué había abandonado a los países del sur a costes de financiación tan elevados?

La respuesta la conocimos tan sólo unos cuantos meses más tarde, cuando el BCE decidió apoyar con sus compras los bonos públicos de todos los países del Eurozona salvo Grecia, como forma de presionar a un gobierno que se había mostrado rebelde frente a las directrices y deseos de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). De ahí que la prima de riesgo griega nunca haya caído a niveles razonables como en el caso de sus vecinos y se haya mantenido en niveles estratosféricos.

Es un ejemplo evidente de utilización de la política monetaria europea como forma de condicionar las decisiones de un gobierno democráticamente elegido. Exactamente lo mismo que había ocurrido antes del 26 de julio de 2012 con el resto de países del sur de Europa: el BCE les dio la espalda a sus bonos públicos para que los gobiernos se viesen obligados a recortar el déficit público de la forma más rápida posible. No fue hasta que la presión se hizo insoportable y el termómetro social se disparó (ascenso de Syriza en Grecia y del Frente Nacional en Francia, el surgimiento del 15M, etc) cuando el BCE decidió aliviar la soga. Draghi aprieta pero no ahoga.

Pero ya han pasado casi cinco años desde aquel punto de inflexión y nos encontramos con un panorama político muy diferente. Ahora el gobierno de Syriza parece controlado y no supone ninguna amenaza al statu quo de la Eurozona, el movimiento del 15M en España no ha sido capaz todavía de desbancar al bipartidismo del régimen, las tensiones en Italia no están desembocando en un polo de poder político capaz de rebelarse frente al proyecto de la zona euro…

Todo parece seguir los cauces diseñados por el proyecto neoliberal de la zona euro, con una excepción: queda un pequeño país que está gobernado por un gobierno nítidamente de izquierdas cuyas políticas están desafiando en buena medida las directrices de la Troika: Portugal. El Ejecutivo socialista apoyado en el Partido Comunista Portugués y en el Bloco de Esquerda ha revertido en buena medida las políticas de austeridad implementados por gobiernos anteriores: ha aumentado el salario mínimo y las pensiones, ha recuperado muchas ayudas sociales que fueron suprimidas, ha eliminado el impuesto extraordinario sobre las nóminas, ha perdonado determinadas deudas fiscales a pequeñas empresas y familias, y ha aprobado unos presupuestos que mejoran notablemente el gasto social. Y todo ello a pesar de no contar con el visto bueno de Bruselas.

deuda Portugal

Quizás todo esto sea lo que explique que recientemente el BCE haya modificado los criterios en los que se basa su programa de compra de activos, priorizando aquellos que tienen mejor rating y perjudicando a los que tienen menos, que casualmente son mayoritarios en el caso del Tesoro Público portugués. Esta decisión política del BCE que perjudica al bono público portugués ha conllevado que en tan sólo unas semanas la prima de riesgo se haya disparado: el interés de la deuda soberana portuguesa a diez años superó el pasado 5 de enero la barrera del 4% y se situó en niveles máximos desde principios de febrero de 2016. La prima de riesgo (el diferencial con el bono alemán) ha superado por vez primera en mucho tiempo los 375 puntos básicos.

Es más, es la primera vez que un bono público presenta un diferencial más elevado que el de empresas con calificación similar, debido a esta distorsión provocada unilateralmente por el BCE, como ya destacó Reuters.

¿Se tratará simplemente de una curiosa anomalía no perseguida por el BCE o estaremos hablando una vez más de una decisión que busca condicionar las políticas de un gobierno soberano que se ha mostrado rebelde con el proyecto neoliberal de la Eurozona?

 

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