“Que no se reconozca la autoría en el teatro afecta a la remuneración y al valor que se da a nuestro trabajo”

Carmen Domingo es finalista a Mejor Autoría de Teatro en los Premios Max 2017. TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA

Las creadoras y creadores son los grandes olvidados del cine y del teatro. “Si nos fijamos en las noticias que salen en prensa, nunca se habla, en general, de quién es el autor de los guiones o de los textos dramáticos”, apunta Carmen Domingo, finalista a Mejor Autoría Teatral de los Premios Max de las Artes Escénicas, que este lunes celebran su gala en Valencia, conducida por Ana Morgade y dirigida por Joan Font.

Precisamente, este año, el evento tiene la autoría como eje principal: “un explícito y emotivo homenaje a los creadores”, según explican desde la Fundación SGAE. Para Domingo, “está bien que se haga hincapié en esto porque es algo que no se hace nunca”.

La falta de reconocimiento es el principio de un bucle que va más allá. “Afecta a la remuneración y al valor que se da a nuestro trabajo”, denuncia Domingo, que está nominada por la obra Només són dones. A modo de ejemplo, basta recordar la gala de los Goya de 2016, cuando muchos guionistas se quejaron de la discriminación que habían vivido. No tenían permitido el paso ni al photocall ni a la alfombra roja, un espacio reservado para quienes dirigen y actúan, pero no para quienes escriben y “dan arranque a todo el proyecto”, explica Domingo.

En esta rueda de precariedad dentro del mundo de la cultura, autores y autoras lidian también con las irregularidades en los pagos. “Siempre estamos esperando ese 10% que nos corresponde según la SGAE -porcentaje de la entrada que va a parar a este organismo- y que no siempre los teatros acaban pagando a la hora que toca, mientras el resto de trabajadores tiene sueldos ya pactados. También es frecuente que te encarguen un texto y no te lo paguen dando por supuesto que, como ya cobrarás tu 10%, eso ya es tu remuneración”, cuenta Domingo.

Para las mujeres creadoras, hay, además otra serie de escollos por razón de género. “Una gran mayoría de grandes teatros siguen siendo dirigidos por hombres y también hay un mayor número de directores hombres”, señala Domingo. “Por ello, seleccionan textos afines a ellos. Su sensibilidad es distinta y también son distintos los problemas que les interesan. Si los directores son hombres y encargan a hombres que hagan la dramaturgia, nosotras quedamos en un segundo plano“, concluye.

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