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Exhibir la desigualdad como algo bueno

ANA CRUZ MUÑOZ* // Últimamente los medios de comunicación de masas están sacando noticias de las mujeres en Arabia Saudí diciendo que se van a comprar coches y que asistirán a estadios de fútbol. En cualquier lugar del mundo serían noticias presentadas como vulneración de los Derechos Humanos, los fundamentales de las personas, como violaciones sistemáticas de una cultura opresora y segregadora, misógina y discriminadora, desigual e injusta.

Sin embargo, nuestros medios televisivos nos muestran esas imágenes como algo revolucionario, progresista, ejemplificador de modelo de igualdad, de civilización y modernización occidental, es decir, como algo bueno. Cada vez que asisto a una noticia de estas así expresada se me encoge el estómago.

El nivel de patriarcado, de paternalismo, de desprecio a la mitad de la población es tal que me entran náuseas y no puedo reprimir un ¡hasta dónde vamos a llegar! Si tenemos en cuenta que se exhiben, dichas noticias, sobre uno de los países más antidemocrático del mundo, más especulador del mundo, más capitalista del mundo, más religioso del mundo y más antiecológico del mundo, la cosa sube a niveles insoportables.

Usar medidas como que las mujeres pueden conducir e ir a estadios de fútbol para entrar en la club de los países estupendos del globo, cuyos mandatarios entran y salen de Europa con aviones privados, compran de todo, incluido mujeres, negocian con reyes, presidentes y empresarios, mostrando sus diferencias como exotismo económico salvador de occidente y seguir practicando la discriminación en su propio pueblo, debería ser un escándalo mayúsculo.

¿Cuántas mujeres tienen posibilidades reales de conducir, para qué?, ¿cuántas mujeres quieren ir a un estadio de fútbol, para qué? ¿Qué importa tener coche o entrar a un estadio si no se es tratada con dignidad, igualdad, respeto y libertad ni legal ni realmente día a día? ¿Qué artículo de los Derechos Humanos se practica con conducir y entrar a un estadio de fútbol?

El periodismo de masas le baila el agua al capitalismo más violador de derechos y lo presenta como algo bueno. La realidad y los medios se parecen tanto que da miedo y precisamente el miedo es lo que garantiza que nada cambie aunque se exhiban “cambios” por doquier. La ciudadanía, incluidas las mujeres, no nos merecemos estos medios, esta realidad.

* Ana Cruz Muñoz es profesora de Filosofía (Cuenca).

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PP, PSOE y Ciudadanos rechazan vetar la venta de armas a Arabia Saudí

En el centro, el rey Felipe VI junto a Salman Bin Abdulaziz Al-Saud, rey de Arabia Saudí. FOTO: CASA REAL.

España seguirá vendiendo armamento a Arabia Saudí a pesar de las violaciones de derechos humanos y de la Convención de Ginebra en Yemen gracias a los votos en contra del Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos durante la sesión de la Comisión de Defensa del Congreso celebrada este martes. Unidos Podemos, PDCat y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) votaron a favor del veto a la exportación de armas a Arabia Saudí y también a Iraq, mientras que el PNV se abstuvo.

Actualmente España es el tercer mayor proveedor de material militar al régimen saudí, por detrás de Estados Unidos y Reino Unido, con unas exportaciones de armas que superaron los 1.360 millones de euros entre 2013 y 2016, es decir, 26 veces más que en el trienio anterior (2009-2012).

En 2016 las organizaciones Oxfam Intermón, FundiPau, Aministía Internacional y Greenpace pidieron por carta al Gobierno que vetara la venta de armas españolas a Arabia Saudí después de comprobar que estaban siendo utilizadas para atacar objetivos civiles en Yemen y violar varias ‘leyes de la guerra’ recogidas en la Convención de Ginebra, contribuyendo así a la grave crisis humanitaria que vive ese país. Además, alertan de las violaciones a los derechos humanos de la petromonarquía saudí contra sus propios ciudadanos. Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países más relevantes en la difusión del wahabismo, la corriente del islam fundamentalista que nutre el ideario de los combatientes de DAESH.

Entre los principales contratos armamentísticos de España con Arabia Saudí está la fabricación de cinco corbetas en los astilleros de Navantia en Cádiz, con el beneplácito del consistorio gaditano de Podemos. Oxfam Intermón advirtió de que el ejército saudí planea emplear estos buques militares para asediar y bloquear la entrada de víveres al puerto de Saná, capital de Yemen, una acción prohibida por los tratados internacionales por su devastador efecto sobre la población civil.

En la votación de este martes la Comisión de Defensa aprobó dos propuestas para prohibir la venta de armas a países que violen los derechos humanos (una medida ya contemplada en tratados firmados por España) y para mejorar el seguimiento parlamentario de la venta de armas a otros países una vez realizada la entrega del material bélico. No obstante, la negativa del PP, PSOE (preside la Comisión) y Ciudadanos para poner fin a la exportación de armas a la monarquía saudí llega apenas 10 días después de que Civio revelara que en septiembre de 2016, los gobiernos de España y Arabia Saudí firmaron un acuerdo sobre protección mutua de información clasificada en el ámbito de la defensa, un secretismo que varias organizaciones denunciaron por última vez en mayo de este año. Este pacto entró en vigor en agosto y tendrá una duración de cinco años.

España fue uno de los primeros países en ratificar en 2014, con Pedro Morenés al frente del Ministerio de Defensa, el nuevo Tratado Internacional de Comercio de Armas, que prohíbe vender material bélico a gobiernos que cometen atrocidades y violan de manera sistemática los derechos humanos y la legislación internacional. Actualmente España es el sexto mayor exportador de armamento a nivel mundial y es uno de los principales proveedores militares de Egipto, Turquía, Bahréin, Israel, Brasil y Colombia, con gobiernos acusados de emplear armamento de guerra contra la población civil. A pesar de los votos en contra de PP y Ciudadanos, la Comisión de Defensa aprobó este martes pedir al gobierno más detalles sobre las armas exportadas a estos países.

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Qatar, el fundamentalismo ‘glam’ (3)

Tercer artículo de la serie dedicada al dinero del wahabismo de Arabia Saudí En España y Qatar.

El régimen de los Al-Thani, que domina con mano de hierro el país de Qatar, no es menos integrista y rigorista que el de Arabia Saudí. Su maquillaje occidental, su dinero, y el glamour de sus inversiones hacen que en Europa sea visto como el más aceptable de los fundamentalismos que vienen del Holfo. Al rascar levemente la pátina de modernidad deja al descubierto una dictadura que interviene de manera flagrante en la difusión del discurso de odio wahabi y del terrorismo salafista-yihadista.

La complejidad del proceso de influencia y control del mundo suní la evidencia como ninguno otro caso el emirato de Qatar. La lucha por la hegemonía en el mundo árabe ha provocado un enfrentamiento entre Arabia Saudí y el emirato catarí que no se debe a una concepción diferente de la visión rigorista del Islam que ambos países comparten y circunscriben al salafismo wahabita, sino a intereses mucho más crematísticos que son los que verdaderamente marcan las políticas y líneas de actuación de Doha.

Para conseguir esos objetivos el país de los Al-Thani no ha dudado en seguir una estrategia ambigua que engloba apoyar a diferentes organizaciones musulmanas, terroristas y grupos radicales, y hacer negocios al más alto nivel en occidente e inversiones en empresas de todo el mundo. La hipocresía y el pragmatismo dictan la política de los Al-Thani, cualquier alianza les sirve para lograr su cometido. Es la sublimación de la Realpolitik que los países occidentales acogen con buena cara.

Un buen ejemplo de este proceder se sucedió durante las revueltas árabes, como cuenta Andrés Mourenza en El Confidencial: el régimen catarí apoyó a todos aquellos que pedían un cambio de gobierno en Túnez, Libia, Egipto y Siria mientras reprimía con fiereza el levantamiento en Bahrein por miedo a que se contagiara a su territorio. 

Los Hermanos Musulmanes y Qatar

Qatar ha puesto en cuestión la hegemonía en el mundo árabe de la dictadura Saud sobre todo a partir de 2011, cuando se acercó durante las revueltas árabes a los Hermanos Musulmanes, uno los rivales históricos de la familia saudí, que tienen a dicha asociación en el listado de organizaciones terroristas. La cúpula de esta organización y de su brazo político, Libertad y Justicia, acabó refugiada en Qatar tras el golpe de Estado en Egipto de 2013 de al Sisi contra Mohamed Morsi. La relación de Qatar con la hermandad no se circunscribe a este momento temporal, ya se daba, y de forma muy importante, a través del clérigo Yusuf Al-Qaradawi con el programa que tiene en Al Jazzeera, La Sharia y la vida.

Al Qaradawi es una de las personas más influyentes del mundo musulmán gracias al altavoz que le proporciona Qatar con su televisión. El clérigo fue uno de los miembros más cercanos de Jalifa bin Hamad Al Thani, emir de Qatar hasta el año 1995. Al Qaradawi es lo más parecido a un papa en el cristianismo, dirige el consejo europeo de las fatwas y la investigación (ECFR) y la asociación internacional de Ulemas. Estos organismos intentan fijar posiciones homogéneas sobre cualquier circunstancia relativa al mundo musulmán, con especial incidencia en los que se encuentran en occidente.

Los órganos dirigidos por Al Qaradawi fomentan una interpretación rigorista del Islam, rechazan la laicidad del Estado y solo consideran la sharia como aceptable. Además, determinan que todo takfir (infiel) debe ser castigado y sus posiciones antisemitas se basan en publicaciones falsas como Los protocolos de los sabios de Sión. La proximidad de Al Qaradawi con los Hermanos Musulmanes es plenamente conocida y aceptada por el propio clérigo, aunque renunció a dirigir la organización para seguir con su influencia desde la independencia de sus propios medios auspiciados por Qatar.

La organización Hermanos Musulmanes es la que cuenta con mayor base social en países como Egipto y se ha ido radicalizando hasta situarse en el origen de multitud de grupos terroristas escindidos de su seno. La evolución del pensamiento de los Hermanos es compleja y con diferentes aristas, pero el fundamentalismo que defienden es difícilmente diferenciable desde el mundo occidental del wahabismo saudí y catarí. El salafismo ikhwaníta en el que se englobarían los hermanos es muy similar a la corriente salafista wahabita que impera en Arabia Saudí y Qatar. Lo importante es que todas estas corrientes están basadas en el precepto del takfirismo: considerar que cualquiera que no siga los preceptos del Islam a su manera es un apóstata y un infiel que debe ser castigado.

‘Una gran yihad [en cuanto que guerra santa] y la eliminación y la destrucción de la civilización occidental desde dentro, saboteando su miserable casa con las propias manos de los creyentes para que sean eliminados y la religión de dios sea victoriosa sobre todas las demás religiones’, decía un comunicado de los Hermanos Musulmanes en el que explicaban sus objetivos. José María Irujo, periodista de investigación de El País, publicaba esta semana que el imán de Ripoll aleccionó a los terroristas de Barcelona y Cambrils según los preceptos de una corriente sectaria llamada Takfir Wal Hijra, una organización yihadista wahabista que surgió como una escisión de los Hermanos Musulmanes por parte de Sukri Mustafa.

Qatar, el banco del odio y la violencia

El juego a varias bandas de los jeques catarís les lleva a apoyar también a cualquiera que pueda ayudar a sus propósitos, mezquitas rigoristas, organizaciones terroristas o grupos radicales. En España, la financiación directa de mezquitas está prácticamente copada por Arabia Saudí. Qatar, con la excepción de algún intento fallido en Barcelona, dirige el principal foco de su financiación del discurso de odio wahabí desde los centros de culto oficiales a otros países europeos. La difusión del salafismo en Europa por parte del régimen de los Al Thani está ampliamente documentada.

“Rechazamos cualquier tipo de financiación extranjera a instituciones que adoptan el discurso salafista y que no traen más que radicalismo a Europa y llevan a nuestros jóvenes a un terreno inaceptable”, decía a El Mundo el diputado holandés Ahmed Marcouch respecto a la noticia que descubrió que Qatar había enviado a través de su embajada en La Haya 200.000 euros a la mezquita Hamad Bin Khalifa en Copenhague.

Su influencia en las mezquitas no se circunscribe a Dinamarca, según un informe de 2012 del Gateston Institute el jeque Hamad bin Khalifa al-Thani aseguró en un discurso que no escatimaría esfuerzos para difundir el wahabismo por todo el mundo. El régimen catarí tiene incluso un proyecto específico para la banlieu parisina. Un informe de la agencia alemana de Inteligencia BfV y del servicio federal de inteligencia BND denunció la implicación directa de Qatar, Arabia Saudí y Kuwait en el apoyo de grupos radicales salafistas en Alemania. Entre las organizaciones responsables se encontraba la Eid Charity Fundation de Qatar.

Qatar y el terrorismo

La vinculación de Qatar con grupos terroristas quedó en evidencia tras la filtración de Wikileaks de los correos electrónicos de John Podesta, exdirector de campaña de Hillary Clinton. En uno de los correos filtrados, enviado desde el mail de Clinton, se advirtió a Podesta de la necesidad de abordar el problema de la financiación de ISIS por parte del régimen de Qatar y presionar de manera efectiva para cortar ese tipo de relaciones.

Qatar ha sido uno de los países en Siria que más apoyó a los grupos integristas rebeldes. El envío de armas a formaciones terroristas que combaten al gobierno de Al Assad está ampliamente documentado por el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), como por ejemplo mediante el envío de manpads a través de Turquía. La vinculación de Qatar con Ahrar al-Sham o Al Nusra es solo uno de los numerosos ejemplos de sus conexiones con organizaciones terroristas.

Durante las revueltas árabes, Qatar fue uno de los principales precursores de los rebeldes que pusieron en cuestión a los gobiernos del Magreb y de otras regiones. Las donaciones privadas permitidas por Doha han llegado al Ejército de los Hombres de la Cofradía (sufí) Al Naqshbandia durante las protestas de 2012 en Iraq. El grupo está liderado por Izzat Ibrahim al-Duri, el número dos de Saddam Hussein. El rey de tréboles combatió junto a ISIS al igual que muchos otros grupos de la insurgencia iraquí.

En definitiva, las evidencias sobre la unión de Qatar con la implantación del terrorismo global son muchas y adoptan diferentes formas. A través de la difusión del discurso takfirista de odio de su doctrina wahabí, con la financiación directa de grupos rebeldes radicales para derrocar a países que no son de su misma doctrina, con la venta de armas o con la tolerancia de las donaciones a grupos terroristas desde su territorio, el régimen qatarí fomenta una visión del mundo que no tiene cabida en nuestras democracias abiertas y basadas en el estado de derecho. La permisividad de Occidente con el emirato tiene mucho que ver con las ingentes inversiones en sus países, un tema que merece tratarse aparte.

Artículos anteriores:

El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (1)

Arabia Saudí, el huevo dorado de la serpiente (2)

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Arabia Saudí, el huevo dorado de la serpiente (2)

Segunda parte de la serie de artículos dedicada ‘El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España’.

“Bélgica ha dado las llaves del islam a Arabia Saudí por la gran mezquita. Le ha dejado financiar el salafismo. He dicho que el salafismo no es un problema en sí mismo si no fuera porque no hace nada para minar el terreno a los grupos radicales”. Son palabras de Corinne Torrekens, profesora de la Universidad Libre de Bruselas, explicando una pauta en Bélgica que se da en todos los países que tienen al país saudí como socio prioritario de negocio. Una opinión compartida por multidud de analistas y expertos, como el general Jonathan Shaw, ex jefe de Estado Mayor de Defensa de Gran Bretaña, que aseguró que Arabia Saudí y Qatar habían activado “una bomba de relojería mediante la financiación de la propagación mundial del islam radical”.

La postura habitual de los gobiernos occidentales consiste en mirar para otro lado y priorizar los intereses económicos en lugar de afrontar la preponderante contribución de los países wahabitas como Arabia Saudí y Qatar a la difusión del discurso de odio salafista y su importancia en la legitimización de la violencia como método para imponer su visión rigorista del Islam. España es uno de los países donde la integración del discurso fundamentalista wahabí ha calado con más fuerza en los centros de culto financiados por la dictadura saudí.

El grupo terrorista ISIS o Daesh preocupó durante mucho tiempo a la opinión pública por su expansión y por haber conseguido crear su propio Estado. Pero para observar cómo se establece un Estado islámico represivo que aplica la sharia con crueldad y maneja un ejército, basta poner los ojos en Arabia Saudí. El escritor argelino Kamel Daoud llama al país de los sátrapas Saud “White Daesh” [ISIS Blanco], y alerta de la capacidad que tiene para imponer su visión radical del Islam en multitud de países con sus canales de televisión, periódicos, industria editorial y clérigos entrenados y adoctrinados en el conocido como Fatwa Valley. “Daesh tiene una madre: la invasión de Iraq. Pero también tiene un padre: Arabia Saudí y su complejo industrial religioso”, concluye el autor de The Mersault Investigación en su artículo en The New York Times.

Un ejemplo que muestra de manera gráfica esta relación directa fue expuesto recientemente en el Congreso de los Estados Unidos por el republicano Ted Poe, quien denunció el pasado julio el uso de libros de textos saudíes por parte de ISIS en el año 2015, cuando aún no tenían capacidad para editar los suyos propios. La denuncia del congresista ya fue expuesta en 2014 en un artículo de The New York Times escrito por David Kirkpatrick y ampliamente tratado en el trabajo documental de James Jones Saudi Arabia Undercovered.

El principal objetivo es el negocio. Pero los países occidentales necesitan una coartada para defender ante la opinión pública sus relaciones comerciales, empresariales y políticas con la dictadura de los Saud. Por ello, su petromonarquía se esmera en proyectar la idea de que está luchando contra el terrorismo de un modo sincero y efectivo e incluso realiza visitas para periodistas a la cárcel de máxima seguridad de Al-Ha’ir en la que se encuentran internos multitud de terroristas.

A pesar de su influencia en la propagación del terrorismo global, Arabia Saudí se ha convertido de forma paradójica en un objetivo de la ponzoña que promueve, ya que los terroristas de raíz salafista desearían que el Estado que alberga La Meca fuese aún más riguroso en lo que concierne a sus postulados religiosos. En este sentido, han incluido a este país y a algunos de sus miembros entre los objetivos de sus acciones. Aun así, lo cierto es que la mayoría de los ataques terroristas se dirige contra población chií. [1][2]

La excusa de la lucha antiterrorista de Arabia Saudí sirve a Occidente para ocultar que acepta el discurso de odio que propaga mediante la financiación de mezquitas, la compra y envío de material coránico, el suministro de imanes a todos los lugares del planeta y la colaboración con organizaciones terroristas en Siria. 

La Casa Real española siempre se ha mostrado solícita y cooperante a la hora de facilitar cauces de diálogo que culminan en suntuosos acuerdos comerciales con el régimen saudí. El rey Juan Carlos, íntimo amigo del ya fallecido rey Abdullah, colaboró en la campaña de comunicación que el sátrapa organizó en Madrid en el año 2008 para mejorar la imagen de la familia Saud, que había quedado muy deteriorada tras los atentados del 11 de septiembre.

Ese año, el monarca español inauguró junto a Abdullah de Arabia la Conferencia internacional para el diálogo interreligioso que fue organizada por la Liga Islámica Mundial, la organización wahabí con sede en La Meca que gestiona la Mezquita de la M-30. La conferencia auspiciada por Arabia Saudí buscaba fomentar el diálogo entre religiones. Sin embargo, en su territorio prohíbe cualquier otra práctica religiosa distinta al Islam.

Apoyo a las empresas españolas que invierten Arabia Saudí

El ICEX es según su propia definición “una entidad pública empresarial de ámbito nacional que tiene como misión promover la internacionalización de las empresas españolas”. Dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, tiene como misión facilitar y dar recomendaciones a las compañías españolas que quieren invertir en el extranjero. En el caso saudí, ofrece información relativa a la legislación laboral y a las oportunidades de negocio en la región.

“Si no lo hace uno, lo van a hacer otros”, respondió el ministro de Economía, Luis De Guindos, al ser preguntado sobre los acuerdos comerciales de España con Arabia Saudí. De ese modo, se mostraba sincero al mostrar la importancia que el Gobierno de España otorga a los derechos humanos en cuestiones de negocios.

“El Código laboral no reconoce a los trabajadores en Arabia Saudí el derecho a la negociación colectiva o al derecho a la huelga. Tampoco se permite formar sindicatos o a manifestarse públicamente. Esto se aplica estrictamente por las autoridades”. Es una frase literal de la guía publicada por el Gobierno español a través del ICEX y que muestra las ventajas que los empresarios pueden encontrar al invertir en el país gobernado por mano de hierro por la dinastía saudí.

Las recomendaciones y consejos alcanzan casi todos los ámbitos, incluida la vestimenta que tienen que llevar las mujeres que trabajen en el país: “Las trabajadoras deberán llevar ropa islámica o uniforme del empleador que será conservador, que cubra  y que no sea transparente [sic]”. Es sólo una descripción somera que refleja cómo las empresas que quieran trabajar en Arabia Saudí deberán faltar el respeto a los derechos de las mujeres. Esta condición no es la única ni la más llamativa regla islámica que las compañías cumplen para hacer negocios con la dictadura saudí. Los servicios financieros y la banca a la que tienen que acudir también siguen los rigurosos preceptos wahabís.

Aceptar la sharia para hacer negocios

Alinma Bank es una de las principales entidades financieras de Arabia Saudí. Todos los servicios de esta institución y sus productos están sujetos a la sharia (ley islámica). Para ello existen varias autoridades, como The Capital Market Authority (CMA) y el Ministerio de Comercio e Industria y el clero (los ulemas), que juegan un papel ocasional pero determinante en la banca ya que están llamados a pronunciarse sobre si ciertos instrumentos contravienen la ley islámica y así prohibirlos

Las empresas españolas establecidas en Arabia Saudí son muchas y de diferentes sectores. Es bastante conocido el emporio empresarial dedicado a las grandes construcciones e infraestructuras como la UTE encargada de la construcción del AVE de Medina a La Meca o del metro de Riad. Las empresas más importantes que operan en Arabia Saudí son ACS, Dragados, Repsol, Amadeus o Indra, pero hay muchas otras compañías que operan en el país árabe de forma habitual mucho más desconocidas.

El grupo de Inditex de Amancio Ortega opera en Arabia Saudí a través de acuerdos con Al Hokair, la empresa más importante de moda en este país. Propiedad de Fawaz Abdulaziz Alhokair, se encarga de gestionar el grupo Zara en el país wahabita mediante 34 tiendas, a las que hay que añadir 60 de otras marcas que también pertenecen al emporio gallego.

Técnicas Reunidas Gulf es la empresa con la que opera en Arabia Saudí la corporación española homónima, propiedad de la ilustre familia catalana Lladó. El actual presidente, José Lladó Fernández, fue ministro de Comercio y Transportes con Leopoldo Calvo Sotelo, e hijo de Juan Lladó Sánchez, quien presidió el Banco Urquijo. El presidente de Técnicas Reunidas es patrono de la Fundación Princesa de Asturias, miembro del círculo de empresarios cercano a la Casa Real y asiduo a muchos de los viajes comerciales que la monarquía española encabeza.

Técnicas Reunidas ha obtenido concesiones importantes en el país árabe, como la construcción de la planta de gas de Fadhili. Los negocios en la región generan importantes beneficios. Muy distinta es la valoración de las condiciones laborales de la mano de obra, ya sea local, foránea o española. Empleados españoles contratados como tuberos para obras en Arabia Saudí ya denunciaban en 2014 el régimen de semiesclavitud en el que trabajaban para la compañía de los Lladó.

La nula importancia que los empresarios que hacen negocios en Arabia Saudí dan a la situación política interna de la dictadura contrasta con la postura que esos mismos hombres y mujeres de negocios mantienen en ocasiones ante la política interna española. Un buen ejemplo es Alberto Palatchi, fundador de Pronovias y propietario mayoritario de la empresa hasta hace unos días. 

Paltachi es amigo íntimo de Jorge Moragas -director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España- y un hombre cercano al PP. Su hijo Alberto Palatchi Gallardo fue nombrado por Xavier García Albiol coordinador de Política de Innovación, Tecnología y Empresa en la ejecutiva del PP de Cataluña. Pronovias mantiene negocios importantes en la dictadura de los Saud gracias a su alianza con Al Daha Group, el socio local, que también mantiene acuerdos con Mango.

No se conocen declaraciones de Palatchi ni comunicación alguna de su empresa sobre la situación política del país saudí en el que hacen negocios. Sin embargo, con motivo del proceso independentista catalán, el empresario ha declarado en varias ocasiones de su intención de abandonar Cataluña si el independentismo logra sus propósitos. En un comunicado interno antes de las elecciones autonómicas de 2015, advirtió a sus empleados de la posibilidad de abandonar la región si vencía la opción soberanista.

La doble vara de medir con respecto a la dictadura saudí se puede ejemplificar con una anécdota reveladora de un personaje público que ejerce feroces críticas ante el fundamentalismo islámico y que se postula como defensora de los valores democráticos. La eminente comunicadora Pilar Rahola se muestra muy beligerante con la financiación de mezquitas financiadas por Arabia Saudí en España. Sin embargo, ello no le impide ser vocal del patronato de la Fundación Rosa Oriol, promovida por la familia Tous. La empresa de joyas propiedad de Alba Tous, amiga íntima de Rahola, es la matriz de Tamkeen, una compañía afincada en Jeddah, una de las principales poblaciones comerciales de Arabia Saudí.

“Arabia Saudí es la ­metáfora de nuestra miserable de­bilidad: necesitamos su veneno para garantizar nuestro modelo de sociedad, sabiendo que ese veneno es el que intenta destruirnos. Es una tiranía ­feroz que promociona ideas totalitarias. Pero es una tiranía poderosamente ­rica, y cuando ese adverbio y ese adjetivo rematan la frase, el sustantivo ya no importa”, decía Pilar Rahola en un artículo en La Vanguardia el pasado siete de julio. Irrebatible.

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El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España (Parte 1)

Una de las causas más importantes para evitar el odio a los musulmanes es identificar correctamente a los responsables de que el discurso integrista y radical cale entre algunos de sus miembros. Tan irresponsable es incidir en la generalización sobre los musulmanes como pasar por alto la importancia de ideologías religiosas intolerantes que financian, promueven y difunden un mensaje de odio que no tiene cabida en una sociedad abierta y democrática. El wahabismo y el salafismo son dos corrientes diferentes sunitas pero imbricadas por un mismo concepto, el takfirismo. Que significa la expulsión del distinto, no concebir al resto de musulmanes como verdaderos y el rechazo al que no practica ni su religión ni su misma acepción de la misma. En esencia, el wahabismo y el salafismo son discursos de odio.

Arabia Saudí es, junto a Qatar, uno de los países difusores más importantes de la corriente fundamentalista del wahabismo. La visión del Islam wahabí del profeta Muhammad Ibn Abd Al Wahhab, que data del siglo XVIII, preconizaba un ideario mucho más riguroso para todos aquellos musulmanes que según él se habían desviado del verdadero mensaje del Islam. La unión de esa visión integrista del islam y Arabia Saudí se dio en el año 1744 por el acuerdo pactado entre el predicador y Muhamma Bin Saud, fundador de la dinastía Saud a la que hoy pertenecen los sátrapas del Estado actual de Arabia Saudí.

“La exportación por parte de Arabia Saudí de una rama rígida, fanática, patriarcal y fundamentalista del Islam conocida como wahabismo, ha alimentado el extremismo global y contribuido al terrorismo”, analizaba Scott Shane en un artículo en The New York Times. La visión extrema del Islam coaligada con la dictadura saudí ejerce una dramática influencia sobre el yihadismo dependiente de la corriente salafista, que persigue devolver La Meca a unas postulados utópicos de pureza islámica.

Por ello, paradójicamente, el terrorismo de raíz salafista actual es una serpiente venenosa creada por la visión dogmática de la religión que alimentan los Estados wahabistas de Arabia Saudí y Qatar, y que creció con el antiimperialismo, pero que no dudaría en matar a su creador si tuviera la oportunidad de conquistar La Meca.

Wahabismo en España

La mezquita de la M30, o Centro Cultural Islámico de Madrid, fue inaugurada el 21 de septiembre de 1992 con la presencia del rey de Arabia Saudí Salman Ben Abdelaziz y el rey Juan Carlos I. La inauguración se produjo 11 años después de un acuerdo al que habían llegado 18 países musulmanes con presencia diplomática en España y sólo después de que el rey Fahd de Arabia Saudí hubiera puesto 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) para la construcción del complejo de seis plantas y más de 12.000 metros cuadrados.

El actual imán de la M30, Hussam Khoja, se ha pronunciado en diferentes ocasiones en contra de la violencia y contra la visión integrista y rigorista que nutre a los terroristas salafistas y el Estado Islámico, enarbolando su independencia ante el dinero wahabí que financia la mezquita pero ejerciendo el discurso implantado y gestionado desde La Liga del Mundo Islámico, la coalición islámica internacional que dirige la mezquita. El anterior imán, Moneir Mahmud, un suní de nacionalidad egipcia que ejerció de profesor e imán en Arabia Saudí, siempre ha rechazado influencia wahabí en su discurso y también sufrió el desprecio de los asistentes más radicales a su mezquita por sus discursos contra Abu Qutada, un clérigo radical próximo a Al Qaeda. Estos son dos ejemplos paradigmáticos de la controversia entre dos discursos integristas como el wahabí y el salafista por el control del mundo musulmán.

La mayor radicalidad del discurso no se da en las mezquitas grandes a cargo de los imanes plenamente identificados, sino en pequeños lugares de cultos ilegales y clandestinos, o centros islámicos de menor tamaño. Sin embargo, no es menos cierto que la financiación de Arabia Saudí de las principales mezquitas en España y en Europa legitima una visión rigorista del Islam desde los grandes centros de oración. El dinero saudí está en las mezquitas de Marbella, de Whitechapel, en Londres, del rey Fahd en Los Ángeles o de Saint-Etienne, en Nantes. En el momento de la inauguración de la mezquita de la M30 los musulmanes moderados ya advertían del peligro de la implantación de la visión saudí del Islam: “Arabia Saudí pretende ser la representante verdadera del Islam, pero no lo practica”, afirmaba Jalifi Riadh, un profesor tunecino de ley islámica en un artículo de El País en 1992.

La mano de Arabia Saudí en la propagación del discurso del odio es tolerada por parte de los responsables políticos. En mayo de 2016 fue permitido un sermón en el Centro Cultural Islámico de Cornellá en la mezquita Al Tauba del imán saudí Saleh Al Moghamsy. Este clérigo, responsable de la mezquita de Quba en Medina, ha llegado a defender la santidad de Osama Bin Laden por encima de la de cualquier otro infiel.

Un informe del CNI al que tuvo acceso El País en el año 2011 advertía del escaso control que se tenía sobre el dinero que Arabia Saudí y Qatar, junto a otros cuatro países como Kuwait, Emiratos Árabes, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanes y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas. Nada ha servido para que la política exterior española cambie su postura frente a los petrodolares de las dinastías wahabitas.

La financiación de las mezquitas en España es solo una de las partes más evidentes del incesante flujo de dinero que las dictaduras de Arabia Saudí y Qatar usan para ampliar su influencia. Los negocios al más alto nivel y las fuertes inversiones de capital en empresas españolas, junto a los jugosos negocios que proporcionan estos países, hacen que se sea muy laxo con el discurso del odio que promueven y al que dan soporte.

‘El dinero del wahabismo de Arabia Saudí y Qatar en España’ forma parte de una serie de artículos que serán publicados en los próximos días.
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Oxfam exige a España más ayuda a Yemen y que cese la venta de armas a Arabia Saudí

MADRID // Oxfam Intermón ha denunciado que, desde el inicio de la guerra en Yemen hace dos años, España solo ha destinado 700.000 euros de ayuda humanitaria, periodo en el que ha vendido armas a Arabia Saudí por 650 millones de euros pese a conocer el “riesgo sustancial” de que se usen contra la población yemení.

Por ello, la ONG ha exigido al Gobierno español que deje de vender armas a Riad y aumente la ayuda humanitaria a Yemen. Desde 2015, la guerra civil ha causado más de 8.000 muertos, 44.000 heridos y ha situado a siete millones de personas al borde de la hambruna.

Yemen está al borde del abismo y España podría contribuir a paliar esta situación si destinara más fondos y cesase la venta de armas a países que están implicados en la guerra, como Arabia Saudí”, ha aseverado en una nota el director de Oxfam Intermón, José María Vera.

La aportación española de ayuda humanitaria es “ínfima” y “no supone ni el 0,02% del total de las contribuciones de todos los donantes internacionales”, ha lamentado.

Vera recuerda que el presupuesto para la Oficina de Acción Humanitaria para 2017 es de menos de 16,3 millones de euros y ha pedido que se aumenten hasta los 150 millones en 2018 “para poder responder con urgencia a las extremas necesidades de millones de personas afectadas por conflictos y desastres naturales” incluidas las necesidades de la población yemení.

Ha recordado, además, que el pasado mayo Oxfam Intermón, junto con la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, presentó una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado para 2017 para sumar 19,5 millones (a los 16,3 millones consignados) que no fue aprobada.

“El Gobierno español demuestra así su escaso compromiso con las personas más vulnerables ya sea porque pasan hambre o porque han tenido que dejar sus hogares por culpa de la violencia”, ha señalado la ONG. Y ha incidido en que la referida partida se ha recortado un 85% desde 2009.

Según el último informe publicado por Oxfam Intermón, junto con Amnistía Internacional, Fundi Pau y Greenpeace, entre 2015 y 2016 España exportó munición, bombas, torpedos, cohetes, misiles, granadas de mortero, sistemas de dirección de tiro, equipos electrónicos y aeronaves a Arabia Saudí por valor de más de 650 millones de euros.

Según Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), entre 2013 y 2015 España fue el tercer principal exportador mundial de armas a Arabia Saudí, tras EEUU y Reino Unido.

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Que la cobertura mediática sobre las víctimas de Manchester sea un modelo para la cobertura de todas las víctimas de guerra

Donald Trump y el rey Salman de Arabia Saudí. FOTO: GOBIERNO DE EEUU.

En su primera gira oficial como presidente, Donald Trump, el pretendido líder del mundo libre, visitó a una monarquía absoluta, el Reino de Arabia Saudí, un Estado petrolero conocido por la ausencia de instituciones democráticas y las flagrantes violaciones de los derechos humanos. El principal acontecimiento en materia de política exterior que Trump anunció el fin de semana en Riad fue un amplio acuerdo para la venta de armas a Arabia Saudí por 110.000 millones de dólares. Muchas personas morirán como consecuencia de este flujo de armamento. Sin embargo, el acuerdo aún no es una realidad. La afinidad de Trump con autócratas, hombres poderosos y matones afronta resistencia. Mientras el mundo procesa el horror del ataque suicida ocurrido esta semana en Manchester, Inglaterra, en el que la mayoría de las víctimas eran adolescentes que asistieron a un concierto, deberíamos prepararnos para una ola similar de muertes inocentes, esta vez en Yemen, el blanco de los incesantes bombardeos lanzados por Arabia Saudí, con el apoyo de Estados Unidos.

Partamos de la premisa de que matar niños está mal, y punto. Tanto en Manchester como en Saná, Yemen. Está mal matar niños como parte de un acto de guerra, ya sea que la matanza sea perpetrada por un soldado estadounidense, un avión Predator de Estados Unidos controlado en forma remota, un piloto saudí de un F-35 proporcionado por Estados Unidos, o, para utilizar el término actual, por un terrorista.

Cuando un atacante suicida hizo estallar una bomba en el concierto de Ariana Grande en Manchester esta semana, las víctimas mortales fueron casi en su totalidad sus fans: chicas jóvenes, pre-adolescentes, y sus padres. Los medios de noticias etiquetaron el ataque acertadamente de “salvaje”. Pero recordemos un acontecimiento ocurrido durante la primera semana de gobierno de Trump. En aquel entonces, con característica soberbia, Trump y sus funcionarios calificaron de “exitoso” a un ataque contra Yemen, a pesar de que murió un miembro de la Armada y se perdió un helicóptero. Sin embargo, inicialmente no se informó de la muerte de 30 civiles en el ataque, muchos de ellos mujeres y niños, entre los que se encontraba la niña de 8 años de edad Nawar Anwar al-Awlaki. Su nombre es conocido porque era la hija de Anwar al-Awlaki, un clérigo musulmán que fue asesinado en 2011 en un ataque con un avión no tripulado de Estados Unidos. El hermano mayor de Nawar, Abdulrahman al-Awlaki, un joven de 16 años de edad nacido en Denver, murió en otro ataque de un avión no tripulado dos semanas después de que su padre fuera asesinado. Abdulrahman no sabía que habían asesinado a su padre y estaba intentando ubicarlo cuando las fuerzas estadounidenses mataron a Abdulrahman.

El ataque fallido de enero tuvo lugar tras el desastroso ataque de Arabia Saudí contra un funeral en Saná el 8 de octubre de 2016, en el que más de 140 personas murieron, en su mayoría civiles. Tras el ataque, el Presidente Barack Obama, que había autorizado una venta de armas a Arabia Saudí por 115.000 millones de dólares, retiró las municiones de precisión de la venta, dado que muy probablemente serían utilizadas contra civiles. Donald Trump levantó la restricción a esas armas. El Rey de Arabia Saudí, un dictador, ahora posee armamento de última generación para lanzar contra la población de Yemen.

En respuesta al ataque en Manchester, Tariq Ali, comentarista político, escritor, editor de la New Left Review y un activista pacifista británico de gran trayectoria, declaró en el noticiero “Democracy Now!”: “Estos ataques terroristas no solo ocurren en Europa. Ocurren cada día en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen y Bahrein. Todos deploramos la pérdida de vidas inocentes. Es así. Todos lo hacemos. Pero no podemos tener un doble discurso según el cual sostenemos que si alguien muere en Europa, su vida es más valiosa que las vidas de las personas que mueren en gran parte del mundo musulmán. Y a menos que Occidente comprenda que este doble discurso provoca y enoja cada día a más personas, esto seguirá sucediendo”.

Así como han cubierto las historias de las víctimas del ataque de Manchester, los medios de comunicación deberían cubrir las conmovedoras biografías y la historia de vida de cada joven fallecido en Yemen, Siria, Irak y Afganistán. Tenemos que conocer los nombres, tenemos que escuchar las historias de estas personas que también perdieron sus vidas.

El acuerdo armamentístico de Trump con Arabia Saudí es un error. Exacerbará la situación en una región que ya ha sido devastada por la guerra y afectará a Yemen de manera muy severa. Debido a la terrible destrucción del país, Yemen sufre una epidemia de cólera, hambruna y un colapso casi absoluto de su infraestructura de saneamiento, agua y de asistencia médica y hospitalaria. Se trata de una crisis humanitaria de gran magnitud.

Después de haber vendido este nuevo arsenal al rey de Arabia Saudí, el Presidente Trump se dirigió a Israel y luego se reunió con el Papa. Tras la reunión, Trump tuiteó: “Me voy del Vaticano con mayor determinación que nunca de lograr la PAZ mundial”. Algunos quizá tengan la esperanza de que Trump realmente haga lo que tuitea. Mientras tanto, millones de personas en todo el mundo se están organizando para poner fin a las guerras y detener las ventas de armas que las promueven.


© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Petición colectiva contra el secretismo de la venta de armas españolas

Vehículo de combate Pizarro de fabricación española. FOTO: JONATHAN FINEGOLDl

El lucrativo mercado de la guerra es también uno de los más opacos. En el caso de España, sexto exportador mundial de armas, destaca la ausencia de información pública en comparación con otras democracias occidentales. Este martes varias asociaciones no gubernamentales de renombre han pedido información sobre la autorización de armas a países como Arabia Saudí e Iraq, así como el cese de estas ventas a países en conflicto o con regímenes autoritarios. La petición coincide con la comparecencia en el Congreso de Marisa Poncela, secretaria de Estado de Comercio.

España fue uno de los primeros países en ratificar en 2014 el nuevo Tratado Internacional de Comercio de Armas, que prohíbe vender material bélico a gobiernos que cometen atrocidades y violan de manera sistemática los derechos humanos y la legislación internacional. Entre los principales clientes de las armas hechas en España están los regímenes de Arabia Saudí, Egipto y Bahréin, además de gobiernos como los de Israel, Turquía, Brasil y Colombia, acusados de emplear armamento de guerra contra la población civil. Amnistía Internacional, Greenpeace, FundiPau y Oxfam Intermón, integrantes de la campaña Armas Bajo Control, pidieron que la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso publique las actas de la Junta Interministerial que dio luz verde a la exportación de armas a esos países y exigieron el cese de esas ventas.

En 2016 la industria armamentística española exportó misiles, equipos de mortero, municiones, carros de combate, buques de guerra y otros artilugios bélicos por valor de 4.362 millones de euros, operaciones que contaron con el beneplácito del Gobierno (la ley establece que el Ejecutivo ha de validar la venta de “material de defensa” al extranjero). Según las organizaciones citadas, es necesario “que la Junta Interministerial que autoriza las exportaciones de armas mejore la evaluación del riesgo del uso de las armas contrario al derecho internacional”.

El destino más polémico de estas armas es Arabia Saudí, un régimen autoritario de tipo feudal acusado de atacar de manera indiscriminada a objetivos civiles en Yemen y de proveer al grupos armados afines a Daesh. En total, la campaña Armas Bajo Control pone la lupa sobre 16 “operaciones de potencial preocupación” sobre las que apenas existe información pública para “potenciar la transparencia (…) y el escrutinio parlamentario”. Desde 1987 las actas que autorizan estas ventas son secretas, mientras que este año se cumple una década desde la entrada en vigor de la Ley sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de su doble uso.

Estas y otras peticiones y propuestas de la campaña Armas Bajo Control aparecen plasmadas en un amplio informe publicado este martes, que además recoge los casos pormenorizados de otros controvertidos envíos de material bélico a una amplia lista de países, entre ellos República Centroafricana, Camerún, Guatemala, México, Pakistán y Ucrania.

Además de ratificar el Tratado sobre Comercio de Armas, el gobierno de España firmó la “regla de oro”, que rige el principio de “no autorizar armas para cometer atrocidades”, una norma que estaría siendo violada en el caso de al menos dieciséis países que importan armamento español, según el informe.

En marzo la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anunció que España duplicará el gasto en defensa en los próximos siete años. Los presupuestos nacionales de 2017, aún pendientes de aprobación, incrementarán en un 30% el gasto militar español respecto a 2016. Este aumento refleja los intentos del Ejecutivo por acabar con la ingeniería contable iniciada en el gobierno de Felipe González para maquillar el gasto armamentístico real de España y que durante décadas se ha beneficiado del secretismo de Estado que ahora denuncian varias ONG.

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