You are here

Presentación en La Librairie del libro "El espía y el niño" de Ian Brossat

Crónica de Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos españoles en Región parisina)
El espía y el niño 
(L’espion et l’enfantde Ian Brossat – éditions Flammarion)
Presentación del libro en la Librairie (Bobigny, Paris) el 30 de abril de 2016
(Traduzco la mayoría de los apuntes que tomé)
Esta tarde en la Librería de Bobigny (A la Librairie), en las afueras de París, Ian Brossat, concejal (PCF) de la Alcaldía de París, nos expuso la trayectoría de su abuelo materno, Marcus Klingberg, judío e hijo de rabino, quien huyó en 1941 ante la invasión nazi yéndose para la Unión Soviética, en la que se alistó en el Ejército Rojo para combatir en contra de los alemanes. Su trayectoria se prosiguió en Israël, donde codirigió el Instituto de búsquedas ultrasecretas de Ness Ziona. Terminó detenido porque había transmitido informaciones a la Unión Soviética.
Toda su familia que se quedó en Polonia había muerto en un campo de concentración.
Esta es parte de la historia del abuelo materno de Ian Brossat.
Después de esbozar un breve compendio de ésta, Ian Brossat nos explicó cómo vivió él aquel período de su adolescencia, con un abuelo acusado de espionaje y de traición por los israelíes, condenado a veinte años de cárcel. ¿ Cuáles eran las motivaciones de su abuelo ?
Trabajaba en un Instituto de armas químicas y bacteriológicas. Decidió dar informaciones a la Unión Soviética, saldar su deuda hacia un país que le había tendido la mano.
No tenía compromiso comunista en Polonia. Era estudiante y el primer día en la universidad él, judío polaco estudiante en medicina, vio cómo los estudiantes de extrema derecha querían excluirlos a los judíos, arrinconarlos. Los comunistas los defendieron.
En 1941 el abuelo de Ian Brossat se alistó en el Ejército Rojo, donde se volvió comunista.
No se fue a espiar a Israel, sino que se instaló allí en 1947 y fue decepcionado por el « socialismo ».
La relación entre abuelo y nieto se construyó en la cárcel, en los locutorios y salas de visita. Entre 1983 y 1989 (Ian entonces ya tenía dieciocho años) eran dos visitas a la semana durante dos horas.
« Mi abuelo era un traidor  pero ¿ por qué se hacían esas armas allí ? » No fue condenado por haberlo hecho sino por haberlo hecho gratis, por motivos ideológicos. »
Ian Brossat añadió que su compromiso político es debido a encuentros, no a libros teóricos, como para la mayoría de los militantes, a las humillaciones sufridas en Israel, al gusto por el combate. El haber sufrido abre al sufrimiento ajeno.
Alguien preguntó : ¿ Qué es un traidor ? ¿ Qué es la patria ?
« Durante diez años hubo que guardar el secreto sobre lo acontecido con mi abuelo y un día ya fue público, todos los periódicos publicaban : « Traidor ». Yo no entendía ».
Durante el período de Gorbachov hubo un intento de intercambiar un preso, había que tener la maleta preparada para salir, pero no se hizo.
« Después los soviéticos siguieron preguntando qué tal seguía mi abuelo, quien ya residía en París.  Mi madre era israelí, trotkista, al ser condenado el abuelo, se reconcilió con mi padre. Guardo de mi abuelo comunista el sentido de la lucha tenaz, del rechazo de la injusticia. En la cárcel los presos de derecho común eran mejor tratados que los palestinos presos, mucho peor tratados que los demás. Mi abuelo se volvió espía por deuda hacia la Unión Soviética y por decepción con relación a Israel, mi madre volvía de la escuela y cantaba : « Muerte a los árabes ! »
Con humor Ian Brossat recuerda el reproche de su bisabuelo a su abuelo : « ¡ No serás rabino pero quizás seas rabino para los comunistas ! »
Después de grandes aplausos, le pedimos al Concejal de la Alcaldía de París que nos dedicara unos libros de esta historia emocionante del amor de un nieto por su abuelo y que se hiciera una foto con los Amigos de los Republicanos españoles en región parisina y su bandera de la República, aquella República a la que tanto ayudó una de las patrias de su abuelo Marcus Klingberg, la Unión Soviética.
Por fin le entregamos una carta de parte de los ARE de RP hablándole de nuestras preocupaciones parisinas, o sea de un lugar de memoria para todos los Republicanos españoles.
Read More

Presentación en La Librairie del libro "El espía y el niño" de Ian Brossat

Crónica de Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos españoles en Región parisina)
El espía y el niño 
(L’espion et l’enfantde Ian Brossat – éditions Flammarion)
Presentación del libro en la Librairie (Bobigny, Paris) el 30 de abril de 2016
(Traduzco la mayoría de los apuntes que tomé)
Esta tarde en la Librería de Bobigny (A la Librairie), en las afueras de París, Ian Brossat, concejal (PCF) de la Alcaldía de París, nos expuso la trayectoría de su abuelo materno, Marcus Klingberg, judío e hijo de rabino, quien huyó en 1941 ante la invasión nazi yéndose para la Unión Soviética, en la que se alistó en el Ejército Rojo para combatir en contra de los alemanes. Su trayectoria se prosiguió en Israël, donde codirigió el Instituto de búsquedas ultrasecretas de Ness Ziona. Terminó detenido porque había transmitido informaciones a la Unión Soviética.
Toda su familia que se quedó en Polonia había muerto en un campo de concentración.
Esta es parte de la historia del abuelo materno de Ian Brossat.
Después de esbozar un breve compendio de ésta, Ian Brossat nos explicó cómo vivió él aquel período de su adolescencia, con un abuelo acusado de espionaje y de traición por los israelíes, condenado a veinte años de cárcel. ¿ Cuáles eran las motivaciones de su abuelo ?
Trabajaba en un Instituto de armas químicas y bacteriológicas. Decidió dar informaciones a la Unión Soviética, saldar su deuda hacia un país que le había tendido la mano.
No tenía compromiso comunista en Polonia. Era estudiante y el primer día en la universidad él, judío polaco estudiante en medicina, vio cómo los estudiantes de extrema derecha querían excluirlos a los judíos, arrinconarlos. Los comunistas los defendieron.
En 1941 el abuelo de Ian Brossat se alistó en el Ejército Rojo, donde se volvió comunista.
No se fue a espiar a Israel, sino que se instaló allí en 1947 y fue decepcionado por el « socialismo ».
La relación entre abuelo y nieto se construyó en la cárcel, en los locutorios y salas de visita. Entre 1983 y 1989 (Ian entonces ya tenía dieciocho años) eran dos visitas a la semana durante dos horas.
« Mi abuelo era un traidor  pero ¿ por qué se hacían esas armas allí ? » No fue condenado por haberlo hecho sino por haberlo hecho gratis, por motivos ideológicos. »
Ian Brossat añadió que su compromiso político es debido a encuentros, no a libros teóricos, como para la mayoría de los militantes, a las humillaciones sufridas en Israel, al gusto por el combate. El haber sufrido abre al sufrimiento ajeno.
Alguien preguntó : ¿ Qué es un traidor ? ¿ Qué es la patria ?
« Durante diez años hubo que guardar el secreto sobre lo acontecido con mi abuelo y un día ya fue público, todos los periódicos publicaban : « Traidor ». Yo no entendía ».
Durante el período de Gorbachov hubo un intento de intercambiar un preso, había que tener la maleta preparada para salir, pero no se hizo.
« Después los soviéticos siguieron preguntando qué tal seguía mi abuelo, quien ya residía en París.  Mi madre era israelí, trotkista, al ser condenado el abuelo, se reconcilió con mi padre. Guardo de mi abuelo comunista el sentido de la lucha tenaz, del rechazo de la injusticia. En la cárcel los presos de derecho común eran mejor tratados que los palestinos presos, mucho peor tratados que los demás. Mi abuelo se volvió espía por deuda hacia la Unión Soviética y por decepción con relación a Israel, mi madre volvía de la escuela y cantaba : « Muerte a los árabes ! »
Con humor Ian Brossat recuerda el reproche de su bisabuelo a su abuelo : « ¡ No serás rabino pero quizás seas rabino para los comunistas ! »
Después de grandes aplausos, le pedimos al Concejal de la Alcaldía de París que nos dedicara unos libros de esta historia emocionante del amor de un nieto por su abuelo y que se hiciera una foto con los Amigos de los Republicanos españoles en región parisina y su bandera de la República, aquella República a la que tanto ayudó una de las patrias de su abuelo Marcus Klingberg, la Unión Soviética.
Por fin le entregamos una carta de parte de los ARE de RP hablándole de nuestras preocupaciones parisinas, o sea de un lugar de memoria para todos los Republicanos españoles.
Read More