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Las acerías europeas ¿En peligro por el acero chino?

Desde el año 2008 la producción de acero en Europa ha caído a la mitad. El sector se ha llevado tras de si miles de puestos de trabajo. En el año 2013 Arcelor ponía contra las cuerdas a sus trabajadores en toda Europa: la “sobreproducción estructural”, “la demanda insuficiente” y “el continuado descenso en los pedidos por la debilidad de la economía europea[i] hacen necesario cerrar acerías. ¿La receta para salir de la situación? Reducciones de salarios y empeoramientos de convenios. Exactamente la misma receta que estaba acabando con el consumo y profundizando la recesión en toda Europa. Pero para Arcelor, poner a competir a los trabajadores entre sí a lo largo del continente, tenía su propio objetivo: cerrar varias acerías para intentar mantener los beneficios. Meses después, Arcelor ya tenía ganadores en este particular concurso: decidía cerrar 6 plantas en Bélgica y Francia.

Dos años más tarde, la renqueante economía europea sigue intentando salir a flote a base de recortes salariales, facilitación del despido y descenso del gasto publico. El consumo de automóviles y la construcción, antiguos motores del acero, siguen por los suelos. Los países del sur, asfixiados por la crisis de la deuda, tras los multimillonarios rescates a la banca privada, son llamados a recortar costes salariales para mejorar sus exportaciones… hacia economías que cada vez importan menos en el centro de Europa.

En este contexto, 9 grupos de presión patronales, incluyendo Eurofer y la American Iron and Steel Institute, sacan a relucir un nuevo enemigo: “el mercado sufre de crisis de sobreproducción y la industria del acero chino es el principal contribuidor global al problema”.

 

El peligro amarillo…¿la única amenaza?

China produce aproximadamente la mitad del acero mundial. Con una capacidad instalada de 1.250 millones de toneladas anuales, en 2015 China ha exportado 88 millones de toneladas de acero. Un 25% más que el año precedente, y el equivalente a la producción de Méjico y Canadá juntas.

Tata Steel, una acería privada india con implantación en Gran Bretaña, ha anunciado el cierre de varias instalaciones en el país y el despido de 1.200 trabajadores, por “la competencia del acero chino”. “Los productores de acero chinos están plenamente subsidiados por el gobierno chino y las provincias”, se queja la patronal UK Steel.

La otrora pujante industria de la energía eólica y maremotriz británica, esta de capa caída, y los pedidos de acero caen a mínimos históricos. Salir de la recesión realizando un cambio hacia energías más sostenibles y ecológicas no es rentable para los inversores. En ese contexto, el acero importado desde china en Gran Bretaña, que apenas ha pasado del 2% del total al 8% en los últimos, tiene un efecto notable en los pedidos.

En España, Arcelor amenaza con cerrar la planta de Sestao si “nos inundan de acero casi un 30% más barato procedente desde China”. La multinacional india exige “medidas rápidas de protección y defensa comercial” para imponer aranceles al acero de importación.

Sin embargo, la multinacional se ve obligada a reconocer que existe un problema de fondo: la acería de Sestao “es una acería eléctrica y el coste de la energía eléctrica para las industrias electrointensivas como este caso es muy alto”. La electricidad en nuestro país tiene un “coste mucho más alto” que el resto de Europa.[ii]

Arcelor ha obtenido unos beneficios de 352 millones de euros en el 2º trimestre de 2015, un 22% más que en 2014. Pero seguir aumentando el EBIDTA, los beneficios, sigue siendo una exigencia de los accionistas. La misma exigencia que hacen los accionistas de Endesa, que utilizan el elevado precio de la luz para maximizar sus inversiones. En esta lucha despiadada, los trabajadores de Sestao son unos rehenes involuntarios entre dos grupos empresariales.

La sobreproducción en el país asiático 

A diferencia de Europa, China crece cerca del 7% anualmente. El increíble despegue chino se ha sustentado en las últimas décadas en la producción y exportación hacía otros países. Por eso, la recesión en Europa y EEUU, los principales compradores de esos productos, está pasando factura al país asiático.

La desaceleración ha sacado a la luz un problema de sobrecapacidad en sectores como el carbón, el acero el cemento, el aluminio y el cristal. Tres millones de empleos desaparecerán en esos sectores en el país en los próximos años. La economía china, que ha pasado de la planificación económica a un sistema en el que las fuerzas de mercado juegan un papel más crucial para determinar precios y producción, tiene problemas semejantes a las economías capitalistas. Las provincias chinas, que tienen coomo objetivo mantener el empleo, subvencionan las empresas y las animan a exportar el excedente no consumido en el país.

Sin embargo el gobierno chino no parece aspirar a “exportar la crisis” inundando con acero barato el resto de economías. Según la patronal del acero europea, China tiene una sobreproducción de 425 millones de toneladas. Desde 2012 China ha eliminado más de 90 millones de toneladas de capacidad de producción. En los próximos años el país dejará de producir de 100 a 150 millones de toneladas, según el Consejo de Estado Chino. Esta reducción implicará despedir a 400.000 trabajadores, según Li Xinchuang del China Metallurgical Industry Planning and Research Institute. Una cifra elevada, teniendo en cuenta que en el sector –sin contar los productores privados- trabajan 1.8 millones de trabajadores.[iii]

Hasta aquí nada que no conozcamos en nuestro país, donde el estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia arrastró tras de sí a una economía que ya vivía de un consumo basado en el crédito. Millones de trabajadores pasaron a engrosar las filas del paro. Y sin embargo, la “sobreproducción con características chinas” tiene algunas particularidades.

La restructuración “con características chinas”

En China, la mayoría de las acerías son estatales, y como tales no tienen como objetivo obtener los máximos beneficios. De hecho, llevan dos años operando con pérdidas. Sin embargo, para dejar en la calle a sus trabajadores deben conseguir la aprobación del gobierno. En  el país asiático, las leyes económicas de competencia extrema, de restructuración sobre los hombros de los trabajadores y de búsqueda exclusiva del máximo beneficio, no juegan tan libremente como quisieran.

Desde 2013, el país ha dejado de aprobar nueva capacidad de acero. China también tiene pensado cerrar “de forma gradual las acerías que no cumplan los estándares ambientales, de seguridad y de conservación energética.” La capacidad restante “deberá ser optimizada en parte a través de elevar los estándares de acceso al mercado sobre protección ambiental y uso de la energía, materiales y agua.” Además “el país alentará las fusiones y adquisiciones y “guiará la salida voluntaria” de las compañías débiles que no puedan dejar de registrar pérdidas.” Es decir: la restructuración del sector se hará consolidando las mayores empresas estatales y mejorando su tecnología para ser más respetuosa con el medio ambiente.

En su visita a Gran Bretaña, en sock por el anuncio de cierre de Tata Steel, el presidente Xi Jiping declaraba: “China ha tomado una serie de medidas para reducir la capacidad, hemos reducido la producción de acero en millones de toneladas, y puedes imaginar la tarea de encontrar empleos para esos trabajadores”. En China, el gobierno se considera responsable último a la hora de dar una salida a esos trabajadores.

Para enfrentar los costes de la restructuración, y ayudar a los trabajadores de los sectores con sobreproducción, la agencia Xinhua informaba de la creación de un “fondo de restructuración industrial” para recabar dinero de las fábricas de todo el país con base en su consumo de electricidad”. El objetivo es que el resto de industrias del país aporten unos 7.200 millones de dólares al año para los sectores con dificultades.[iv] El grueso del dinero recaudado irá destinado a indemnizar a los trabajadores despedidos.

El consejo de estado ha sacado unas directrices guía sobre la restructuración: “el país salvaguardará los legítimos intereses de los trabajadores despedidos a través de ofrecer nuevos empleos, de apoyarlos para empezar negocios y de ofrecerles cargos en empresas sin afán de lucro.”

Crear nuevos motores

A pesar de la recesión, China seguirá siendo el mayor productor de acero del mundo, porque existen nuevos motores económicos promocionados por el estado que seguirán necesitando acero. La mitad de la población china vive en el campo y en los próximos 5 años tiene planificado construir 10 megaciudades de varios millones de habitantes. En los próximos años el país pretende construir 10.000 km de vías férreas de alta velocidad para conectar el interior y la costa del país.[v] E igualmente ha planificado instalar en los próximos 15 años una capacidad de generación de energías renovables equivalente al total de lo que consume EEUU en un año. Sólo en energía eólica, el país se ha marcado la meta de construir en los próximos 5 años 100 GW. Una cantidad enorme.[vi] Todos estos sectores, seguirán necesitando acero.

Los trenes de alta velocidad y la energía renovable no son “rentables” en la economía capitalista. Sin embargo, en China ambos sectores están en su mayoría en manos del estado, que no se marca como objetivo obtener el máximo beneficio. Los créditos a esos sectores son otorgados por bancos públicos estatales, el llamado “capital paciente” que no exige que se devuelvan inmediatamente, ni exige intereses elevados.[vii] Tampoco exige hacerse con el control de las empresas o su cierre en caso de impago de una parte de los créditos. El dinero prestado por los bancos públicos, cumple un papel social.

Y por último, y más sorprendente aún para una Europa que se ahoga en la austeridad, el gobierno chino se ha marcado como objetivo doblar la riqueza de las familias en 2020 comparado con el año 2010, aumentado los salarios un 7% cada año.[viii] El gobierno del país ha planificado cambiar la base de la economía, desde la exportación, basada en unos salarios competitivamente bajos, y unas jornadas laborales extenuantes, a una de consumo, elevando el nivel de vida de sus ciudadanos y mejorando la renqueante red de seguridad social, que hoy sigue dejando en la miseria a millones de familias que deben hacer frente a los gastos de un pariente enfermo.

Las fuerzas del mercado son implacables, en China y en Europa. Y la lucha de las empresas por acaparar sectores con alto crecimiento crea burbujas y sobreproducción, que acaban estallando tiempo después sobre las espaldas de los trabajadores. Pero atribuir exclusivamente a un país como China, responsable del 33% del crecimiento mundial – parte la producción europea tiene ese país como destino- el problema del acero, es ignorar que la austeridad, la ausencia de motores alternativos a los coches y las viviendas, y la lucha competitiva entre grandes empresas, están en el origen de la crisis en nuestro continente.

Los trabajadores de Sestao tienen en los accionistas de Endesa y Arcelor sus principales enemigos, porque ambos intentan maximizar sus “porfolios”, unos aumentando el precio de la luz y otros poniendo a competir acerías. Es evidente que el acero que China no consume debe tener aranceles. Que el estado debe imponer precios máximos a la energía a las familias y las empresas. Que el sector energético de nuestro país debe estar en manos públicas para reinvertir los beneficios en energías renovables. Que se debe obligar a Arcelor a repartir la carga de la crisis entre los distintos centros y paises. Que se debe exigir a Arcelor disminuir sus beneficios y no recortar empleo, seguridad o inversiones. Pero para que el sector se revitalice, hacen falta motores alternativos, en los que las necesidades sociales en energía renovable, transporte público, trenes de cercanías, aislamiento de casas, remodelación de infraestructuras… hagan rodar la economía. Y para eso, hace falta que la economía esté al servicio de las personas, no del beneficio.

 

A. Mancebo

Enero 2016

www.jaimelago.org

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Putin vuelve a cargar contra Lenin y los bolcheviques

El anticomunista Vladimir Putin ha vuelto a atacar a los constructores de la Union Sovietica, los bolcheviques, en unas declaraciones realizadas con motivo del aniversario del fallecimiento de Lenin. No se trata, sin embargo, de la primera vez, pues el presidente ruso ha dado muestras en multitud de ocasiones de su odio al comunismo y de que su ideologia es, sin embargo, la de la clase parasita que vive a costa del trabajo y el producto de la explotacion de la clase obrera y de los recursos de otros pueblos.

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Putin y su valedor, Boris Yeltsin

Desde el mismo proceso de aperturismo, la conocida como Glasnot o Perestroika, Putin estuvo de parte de los que se frotaban las manos con la restauracion del capitalismo salvaje en Rusia, poniendose de lado de Boris Yeltsin frente a los intentos de frenar la situacion, como fue el golpe de estado de agosto de 1991, incluso, tal como él mismo suele contar orgulloso, repartiendo armas para defender la vuelta al capitalismo (que se había iniciado muchos años antes). De hecho, Putin siempre admiro al borracho traidor Yeltsin, afirmando, cuando murio, que “gracias a él Rusia se había convertido en un país libre, abierto y pacífico en el que se respetaban los derechos humanos”, y elogió su, según él, “calidez humana y valentía”. No obstante, ejulio de 1998 es designado por el propio Yeltsin como Director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor del KGB, puesto que a partir de marzo del año siguiente alterna con el de Secretario del Consejo de Seguridad Nacional; después, su valedor Yeltsin, le nombraría Primer Ministro.

Así que el hecho de que cargue contra Lenin, Stalin y el comunismo en general solo puede sorprender a los lerdos o a los fanáticos creyentes, cerrados ante las múltiples evidencias y pruebas de a qué clase social pertenece y defiende el que algunos siguen, pues será verdad que en este mundo tiene que haber de todo, considerándo como el adalid del antimperialismo mundial.

Sin ir mas lejos, ordenó a finales del año pasado, como publicó Ria Novosti, la construcción en el centro de Moscú del memorial que se denominará Muro del dolor, del escultor Geórgy Frangulián, para conmemorar, según él, “cientos de miles de víctimas de las represalias cometidas en la Unión Soviética”. Ante eso, el líder de la clase capitalista rusa afirmó que:

“Es una de las páginas más difíciles y más tristes en nuestra historia, pero no es menos aleccionadora que las de victoria y triunfo. Se requiere imparcialidad y responsabilidad, porque esta página conlleva una importante lección, la lección más importante para la generación actual y para todas las futuras”, ha afirmado el lider de la clase capitalista rusa.

Ahora ha vuelto a las andadas y, en relación a los actos de recuerdo al líder bolchevique Vladimir Lenin, Putin ha declarado que los bolcheviques “pusieron bajo el edificio llamado Rusia una bomba atómica que finalmente explotó”, Según el presidente ruso, las acciones de Lenin tuvieron como resultado la destrucción del país, y fueron las ideas de Lenin las que “finalmente desembocaron en la caída de la Unión Soviética (URSS)” en 1991.

Es curioso como el defensor de la clase saqueadora rusa olvidé que precisamente fueron Lenin y los bolcheviques los que crearan la Unión Soviética, entidad a la que en 1991 Putin no dudó en ayudar a desmantelar con el objetivo de que él y los suyos pudieran saquear sin medida las riquezas colectivas y el producto de los trabajadores rusos.

Actos en Rusia por motivo del 92 Aniversario de la muerte de Lenin

Las declaraciones fueron hechas durante una discusión con el director del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk, en la reunión del Consejo Presidencial para la Ciencia y la Educación, en el contexto del comentario de un verso del poeta ruso Borís Pasternak, en que Lenin se menciona como una persona que puede “controlar el flujo de su pensamiento y, por eso, logró controlar el país”, Vladímir Putin ha expresado su visión crítica hacia el líder del proletariado, declarando que

“Controlar el flujo de pensamiento es bueno, pero este pensamiento debe traer un resultado correcto, y no como hizo Vladímir Ilich. Porque como resultado su pensamiento llevó a la caída de la Unión Soviética. Hubo muchas ideas incorrectas: la creación de autonomías nacionales, etcétera. Pusieron una bomba atómica bajo el edificio llamado Rusia y esta, finalmente, explotó”.

Es cierto que Putin ha afirmado en alguna ocasión también la verdad de perogrullo de que la caida de la URSS fue el mayor desastre geopolítico de la historia, y que probablemente ansie su reconstrucción, aunque ni mucho menos como el estado y modelo de los trabajadores de los pueblos del mundo en su lucha contra la explotación capitalista, como inicialmente fue, tal y como la crearon Lenin, Frunze, Stalin, Vorosilov, Molotov, etc., sino como potencia económica y militar en pugna por que su oligarquía adquiera más ventaja en el conflicto interimperialista mundial.
Afortundamente, el desarrollo del capitalismo lleva implicito en sí mismo su propia destrucción, a pesar de los altibajos, fracasos y errores en la construcción del socialismo, y Putin y los suyos (lo mismo que los Obama, Merkel, o Cameron), acabarán tarde o temprano arrasados por la los trabajadores y los pueblos en su camino hacia un mundo sin explotación ni explotadores, Camino que, como expresó con bella certeza Mao Tse Tung, es el de un indefectible avance hacia el comunismo, “Derrota, tras derrota, tras derrota, hasta la victoria final”.
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Desde el mismo proceso de aperturismo, la conocida como Glasnot o Perestroika, Putin estuvo de parte de los que se frotaban las manos con la restauracion del capitalismo salvaje en Rusia, poniendose de lado de Boris Yeltsin frente a los intentos de frenar la situacion, como fue el golpe de estado de agosto de 1991, incluso, tal como él mismo suele contar orgulloso, repartiendo armas para defender la vuelta al capitalismo (que se había iniciado muchos años antes). De hecho, Putin siempre admiro al borracho traidor Yeltsin, afirmando, cuando murio, que “gracias a él Rusia se había convertido en un país libre, abierto y pacífico en el que se respetaban los derechos humanos”, y elogió su, según él, “calidez humana y valentía”. No obstante, ejulio de 1998 es designado por el propio Yeltsin como Director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor del KGB, puesto que a partir de marzo del año siguiente alterna con el de Secretario del Consejo de Seguridad Nacional; después, su valedor Yeltsin, le nombraría Primer Ministro.

Así que el hecho de que cargue contra Lenin, Stalin y el comunismo en general solo puede sorprender a los lerdos o a los fanáticos creyentes, cerrados ante las múltiples evidencias y pruebas de a qué clase social pertenece y defiende el que algunos siguen, pues será verdad que en este mundo tiene que haber de todo, considerándo como el adalid del antimperialismo mundial.

Sin ir mas lejos, ordenó a finales del año pasado, como publicó Ria Novosti, la construcción en el centro de Moscú del memorial que se denominará Muro del dolor, del escultor Geórgy Frangulián, para conmemorar, según él, “cientos de miles de víctimas de las represalias cometidas en la Unión Soviética”. Ante eso, el líder de la clase capitalista rusa afirmó que:

“Es una de las páginas más difíciles y más tristes en nuestra historia, pero no es menos aleccionadora que las de victoria y triunfo. Se requiere imparcialidad y responsabilidad, porque esta página conlleva una importante lección, la lección más importante para la generación actual y para todas las futuras”, ha afirmado el lider de la clase capitalista rusa.

Ahora ha vuelto a las andadas y, en relación a los actos de recuerdo al líder bolchevique Vladimir Lenin, Putin ha declarado que los bolcheviques “pusieron bajo el edificio llamado Rusia una bomba atómica que finalmente explotó”, Según el presidente ruso, las acciones de Lenin tuvieron como resultado la destrucción del país, y fueron las ideas de Lenin las que “finalmente desembocaron en la caída de la Unión Soviética (URSS)” en 1991.

Es curioso como el defensor de la clase saqueadora rusa olvidé que precisamente fueron Lenin y los bolcheviques los que crearan la Unión Soviética, entidad a la que en 1991 Putin no dudó en ayudar a desmantelar con el objetivo de que él y los suyos pudieran saquear sin medida las riquezas colectivas y el producto de los trabajadores rusos.

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Las declaraciones fueron hechas durante una discusión con el director del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk, en la reunión del Consejo Presidencial para la Ciencia y la Educación, en el contexto del comentario de un verso del poeta ruso Borís Pasternak, en que Lenin se menciona como una persona que puede “controlar el flujo de su pensamiento y, por eso, logró controlar el país”, Vladímir Putin ha expresado su visión crítica hacia el líder del proletariado, declarando que

“Controlar el flujo de pensamiento es bueno, pero este pensamiento debe traer un resultado correcto, y no como hizo Vladímir Ilich. Porque como resultado su pensamiento llevó a la caída de la Unión Soviética. Hubo muchas ideas incorrectas: la creación de autonomías nacionales, etcétera. Pusieron una bomba atómica bajo el edificio llamado Rusia y esta, finalmente, explotó”.

Es cierto que Putin ha afirmado en alguna ocasión también la verdad de perogrullo de que la caida de la URSS fue el mayor desastre geopolítico de la historia, y que probablemente ansie su reconstrucción, aunque ni mucho menos como el estado y modelo de los trabajadores de los pueblos del mundo en su lucha contra la explotación capitalista, como inicialmente fue, tal y como la crearon Lenin, Frunze, Stalin, Vorosilov, Molotov, etc., sino como potencia económica y militar en pugna por que su oligarquía adquiera más ventaja en el conflicto interimperialista mundial.
Afortundamente, el desarrollo del capitalismo lleva implicito en sí mismo su propia destrucción, a pesar de los altibajos, fracasos y errores en la construcción del socialismo, y Putin y los suyos (lo mismo que los Obama, Merkel, o Cameron), acabarán tarde o temprano arrasados por la los trabajadores y los pueblos en su camino hacia un mundo sin explotación ni explotadores, Camino que, como expresó con bella certeza Mao Tse Tung, es el de un indefectible avance hacia el comunismo, “Derrota, tras derrota, tras derrota, hasta la victoria final”.
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Putin y su valedor, Boris Yeltsin

Desde el mismo proceso de aperturismo, la conocida como Glasnot o Perestroika, Putin estuvo de parte de los que se frotaban las manos con la restauracion del capitalismo salvaje en Rusia, poniendose de lado de Boris Yeltsin frente a los intentos de frenar la situacion, como fue el golpe de estado de agosto de 1991, incluso, tal como él mismo suele contar orgulloso, repartiendo armas para defender la vuelta al capitalismo (que se había iniciado muchos años antes). De hecho, Putin siempre admiro al borracho traidor Yeltsin, afirmando, cuando murio, que “gracias a él Rusia se había convertido en un país libre, abierto y pacífico en el que se respetaban los derechos humanos”, y elogió su, según él, “calidez humana y valentía”. No obstante, ejulio de 1998 es designado por el propio Yeltsin como Director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor del KGB, puesto que a partir de marzo del año siguiente alterna con el de Secretario del Consejo de Seguridad Nacional; después, su valedor Yeltsin, le nombraría Primer Ministro.

Así que el hecho de que cargue contra Lenin, Stalin y el comunismo en general solo puede sorprender a los lerdos o a los fanáticos creyentes, cerrados ante las múltiples evidencias y pruebas de a qué clase social pertenece y defiende el que algunos siguen, pues será verdad que en este mundo tiene que haber de todo, considerándo como el adalid del antimperialismo mundial.

Sin ir mas lejos, ordenó a finales del año pasado, como publicó Ria Novosti, la construcción en el centro de Moscú del memorial que se denominará Muro del dolor, del escultor Geórgy Frangulián, para conmemorar, según él, “cientos de miles de víctimas de las represalias cometidas en la Unión Soviética”. Ante eso, el líder de la clase capitalista rusa afirmó que:

“Es una de las páginas más difíciles y más tristes en nuestra historia, pero no es menos aleccionadora que las de victoria y triunfo. Se requiere imparcialidad y responsabilidad, porque esta página conlleva una importante lección, la lección más importante para la generación actual y para todas las futuras”, ha afirmado el lider de la clase capitalista rusa.

Ahora ha vuelto a las andadas y, en relación a los actos de recuerdo al líder bolchevique Vladimir Lenin, Putin ha declarado que los bolcheviques “pusieron bajo el edificio llamado Rusia una bomba atómica que finalmente explotó”, Según el presidente ruso, las acciones de Lenin tuvieron como resultado la destrucción del país, y fueron las ideas de Lenin las que “finalmente desembocaron en la caída de la Unión Soviética (URSS)” en 1991.

Es curioso como el defensor de la clase saqueadora rusa olvidé que precisamente fueron Lenin y los bolcheviques los que crearan la Unión Soviética, entidad a la que en 1991 Putin no dudó en ayudar a desmantelar con el objetivo de que él y los suyos pudieran saquear sin medida las riquezas colectivas y el producto de los trabajadores rusos.

Actos en Rusia por motivo del 92 Aniversario de la muerte de Lenin

Las declaraciones fueron hechas durante una discusión con el director del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk, en la reunión del Consejo Presidencial para la Ciencia y la Educación, en el contexto del comentario de un verso del poeta ruso Borís Pasternak, en que Lenin se menciona como una persona que puede “controlar el flujo de su pensamiento y, por eso, logró controlar el país”, Vladímir Putin ha expresado su visión crítica hacia el líder del proletariado, declarando que

“Controlar el flujo de pensamiento es bueno, pero este pensamiento debe traer un resultado correcto, y no como hizo Vladímir Ilich. Porque como resultado su pensamiento llevó a la caída de la Unión Soviética. Hubo muchas ideas incorrectas: la creación de autonomías nacionales, etcétera. Pusieron una bomba atómica bajo el edificio llamado Rusia y esta, finalmente, explotó”.

Es cierto que Putin ha afirmado en alguna ocasión también la verdad de perogrullo de que la caida de la URSS fue el mayor desastre geopolítico de la historia, y que probablemente ansie su reconstrucción, aunque ni mucho menos como el estado y modelo de los trabajadores de los pueblos del mundo en su lucha contra la explotación capitalista, como inicialmente fue, tal y como la crearon Lenin, Frunze, Stalin, Vorosilov, Molotov, etc., sino como potencia económica y militar en pugna por que su oligarquía adquiera más ventaja en el conflicto interimperialista mundial.
Afortundamente, el desarrollo del capitalismo lleva implicito en sí mismo su propia destrucción, a pesar de los altibajos, fracasos y errores en la construcción del socialismo, y Putin y los suyos (lo mismo que los Obama, Merkel, o Cameron), acabarán tarde o temprano arrasados por la los trabajadores y los pueblos en su camino hacia un mundo sin explotación ni explotadores, Camino que, como expresó con bella certeza Mao Tse Tung, es el de un indefectible avance hacia el comunismo, “Derrota, tras derrota, tras derrota, hasta la victoria final”.
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Más Partido en los centros de trabajo. Segunda parte: el caso Belga

 
¿Qué ha permitido resistir o progresar a los Partidos Comunistas en Europa? Esencialmente, la implantación entre la clase trabajadora. En una primera serie de artículos, recogíamos reflexiones del Partido Comunista Portugues sobre algunas claves de su trabajo político, la relacción partido y sindicatos,  y la importancia de los Comités de Trabajadores. En la segunda parte de esta serie, recogemos un extracto de los documentos del último congreso del Partido del Trabajo de Bélgica (descargarlos), donde reflexionan sobre importancia del trabajo político en la clase trabajadora, y su relacción con la lucha cultural por una nueva sociedad. Esperamos que sea de utilidad.
 
 
  • 1.      LA ESTRATEGIA DEL CAMBIO
    • 1.1.Partido de la clase trabajadora
    • 1.2.Partido de encuentro progresista
    • 1.3.La lucha cultural en sentido amplio
    • 1.4.La lucha social y los representantes del pueblo

 

1.1.        Partido de la clase trabajadora

(1)   Hacia todos los trabajadores

El PTB es, en primer lugar, el partido de la clase trabajadora, que es la única fuerza fundamental en la lucha social por las reformas y el cambio de sociedad. La clase trabajadora (o clase obrera en sentido amplio), es el conjunto de la población que trabaja por un salario. Se compone de diferentes capas (véase el anexo: La estructura social de la sociedad belga).

Por razones estratégicas, nos concentramos en primer lugar en las grandes cadenas de producción industrial y en los sectores clave de la economía. La producción es la base de la sociedad. Los empleados de la industria manufacturera[i] forman el corazón de la amplia clase de los trabajadores. Por un lado los grandes sectores productivos son los principales bastiones de experiencia y de lucha. Por otro tienen una importancia económica clave. Ahí, en el corazón de la economía, queremos estar activos. Nuestra historia social nos enseña que con frecuencia en las grandes líneas de producción industrial y en los sectores clave, el movimiento obrero está más avanzado a nivel de organización y de lucha. Ahí es donde trabaja la mayor parte de la gente. Es allí donde más forma, organiza y disciplina la producción. Ahí se concentran enormes conocimientos de las más modernas técnicas de producción y de planificación. En muchas ocasiones perviven tradiciones de lucha. Por todas estas razones, el movimiento obrero de las grandes líneas de producción y de los sectores clave suele estar en mejor disposición para liderar a los otros estratos de la clase trabajadora en la lucha emancipadora por una sociedad sin explotación. Algo que se pudo observar claramente durante las movilizaciones de la huelga general a finales de 2014.

Por líneas de producción industriales nos referimos a la empresa matriz y a los proveedores, a las subcontratas y las empresas de trabajo temporal y precario que dependen de ella. Alrededor de las grandes empresas han surgido decenas de subcontratas, de empresas de trabajo temporal y de pequeñas empresas pseudo-independientes. El trabajo de las grandes empresas, con su cadena de proveedores y subcontratistas, genera condiciones salariales y laborales diferentes dentro de la misma cadena de producción. Lo hemos podido comprobar, por ejemplo, en las subcontratas de la fábrica de Ford en Gante. Allí se juntaba una amplia gama de convenios y de modalidades de contratos, en los que aumenta cada vez más la proporción de nuevas capas de trabajadores (trabajadores temporales, trabajadores a domicilio y falsos autónomos). A menudo trabajando en pequeñas empresas en las que no hay presencia sindical, lo que hace todavía más complicada la situación. Pero al mismo tiempo, este desarrollo hace muy inestables a las empresas matrices, porque en tiempos de malestar social o de huelgas en en las subcontratas, se frena la entrega de las mercancías. Por sectores clave nos referimos tanto a la producción de energía como a la gestión del agua, el transporte y el almacenamiento.

Para permitir que la clase trabajadora desempeñe su papel de vanguardia en la lucha por la emancipación, es necesario que el partido siga creciendo, antes que nada en las grandes cadenas de producción industrial y en los sectores clave.

En segundo lugar, queremos desarrollar un trabajo político entre todas las capas de la población trabajadora, es decir, entre el medio millón de empleados en el sector servicios (a menudo vinculado a la industria), el medio millón activo en el sector de la salud y la asistencia a las personas, entre los 400.000 empleados en la educación, el millón de funcionarios públicos, los empleados del comercio y el medio millón de desempleados. Este es una gama de colores muy variada. Así que debemos diversificar nuestra acción y nuestro discurso. También queremos prestar especial atención a los jóvenes, las mujeres y los trabajadores de origen inmigrante. Son los tres grupos más afectados por la crisis y a menudo viven situaciones de doble opresión.

 

(2)   Sólidos grupos de base

El lugar de organización más importante en el mundo laboral es el centro de trabajo. Organizar a las obreras y los obreros en un grupo de base de empresa no es una tarea fácil. El ritmo de trabajo es cada vez mayor: se hace más con menos gente. La seguridad en el trabajo disminuye: trabajo precario, mayor rotación entre el personal, represión patronal… Pero junto a esto, también hay una gran cantidad de contactos sociales, de cooperación, de compañerismo y de solidaridad. Nuestra prioridad sigue siendo conseguir grupos de base fuertes en los lugares de trabajo.

El lugar de trabajo no es el único lugar para organizarse. La historia social belga cuenta con una amplia gama de organizaciones de trabajadores. Como las asociaciones locales ligadas al barrio donde socializan decenas de miles de trabajadores y de jóvenes. Como los clubes deportivos, grupos de teatro, bandas de música (fanfarrias), organizaciones culturales, cooperativas, clubes deportivos, movimientos juveniles, organizaciones de mujeres y otras organizaciones fundadas por el movimiento obrero.

Estas diversas organizaciones culturales de la clase trabajadora son un de una importancia clave en la lucha por la emancipación. Para hacer crecer al partido se necesitan muchas iniciativas, novedosas y originales, en el conjunto de los trabajadores. Cada sección puede reflexionar y esbozar propuestas creativas de actividades accesibles como rutas, recorridos culturales por la ciudad, visita a exposiciones, noches de cine…

 

(3)   Progreso gradual

En los últimos años hemos avanzado en la creación de secciones fuertes. El número de secciones en el mundo laboral se ha incrementado en un 150% en los últimos cinco años. El número total de miembros del partido en las empresas aumentó en un 75%.

Este progreso se materializó en todas las provincias. Hemos progresado más allí donde hemos invertido más energías para dirigir mejor el trabajo entre la clase obrera. En otras provincias el progreso es menos claro. A veces debido a la desaparición de empresas clave (Ford en Limburgo y ArcelorMittal en Lieja).

Pero no sólo hemos avanzado numéricamente. También ha mejorado la calidad del trabajo de nuestras secciones de empresa. Durante la campaña electoral de 2014 rellenamos más de 5 000 cuestionarios en las empresas. En casi todos los grupos, los miembros llevaron a cabo un gran trabajo con las encuestas electorales y los votos. Se llevaron a cabo discusiones políticas con los compañeros de trabajo. Todo esto influyó en los resultados electorales. Durante la lucha social contra el gobierno de derechas nuestras secciones de empresa informaron a sus compañeros de las medidas antisociales.

El progreso de nuestras secciones en el mundo del trabajo se basa en tres pilares: (1) mayor número de análisis y estudios comprensibles por los trabajadores; (2) una colaboración con los sindicatos más óptima y (3) una mayor atención, apoyo e implicación por parte de la dirección.

En primer lugar, ahora contamos con análisis y estudios al alcance de los trabajadores, más numerosos y mucho mejores que hace cinco años. Hemos alcanzado un cierto prestigio gracias a las intervenciones de nuestros portavoces en los medios de comunicación y gracias al best-seller ¿Cómo se atreven?, que fue leído ampliamente en los círculos sindicales. Ahora tenemos un cierto grado de autoridad en base a nuestros estudios y conocimientos sobre los impuestos, el aumento de precios de la energía, los servicios de salud y las pensiones. Nuestro apoyo a los trabajadores que resisten nos ha llevado a desarrollar análisis científicos: sobre la legislación salarial, el impuesto salarial, el IVA, el cierre de ArcelorMittal y Ford-Genk. Nuestros estudios rompen con la idea de que la política liberal es una necesidad, de que no existe alternativa. Son bien recibidos en medio del descontento y la resistencia de las personas sobre el terreno.

En segundo lugar el Congreso de renovación (2008) ha hecho posible una relación distinta con los sindicatos. Ahora tenemos más perfil de partido político, que defiende su posición de principios, pero que también es flexible y táctico. Y que sabe intervenir respetando a los sindicatos. Esta actitud nos ha facilitado una apertura cada vez mayor: muchas de nuestras propuestas son tomadas en serio por los sindicatos o se invita a los especialistas de nuestro departamento de investigación a dar conferencias o formación. Durante las elecciones de 2014 hubo un número récord de delegados sindicales en nuestras listas electorales y muchos sindicalistas presentaron al PTB como una fuerza política creíble.

En tercer lugar, también hubo más atención, apoyo e implicación por parte de la dirección. Dimos una importancia central en el partido al seguimiento de nuestros grupos y al trabajo de nuestros miembros en sus empresas. Hubo más acompañamiento también por parte de las Direcciones Provinciales, más material al alcance de nuestras secciones de empresa, más retroalimentación desde abajo hacia arriba. Redactamos directrices para el trabajo en la clase obrera, un manual para los dirigentes de sección, organizamos seminarios para el intercambio de experiencias, nombramos responsables provinciales e hicimos un balance de las experiencias positivas. También establecimos un departamento del Mundo del trabajo, que debe asumir el control del seguimiento de esta tarea.

 

(4)   Grandes Retos

El balance es positivo. Esto contrasta con la idea de que no es posible que el partido desarrolle una sólida fuerza en el mundo del trabajo. Pero no podemos cerrar los ojos: las fuerzas de derecha siguen teniendo gran influencia en las empresas. Todavía estamos lejos de poder hacer contribuciones significativas y decisivas para el desarrollo de la lucha social en las empresas e industrias más importantes. En comparación con las necesidades y el crecimiento general del partido en los últimos años, el aumento del número de miembros y ramas del partido en las empresas sigue siendo insuficiente. Espontáneamente se crece más rápidamente en las localidades y en los barrios. El primer desafío sigue siendo convertir las decenas de grandes cadenas de producción en la industria manufacturera y en los sectores clave en bastiones reales de la lucha social. Cómo fortalecer el partido.

Dedicar más atención y esfuerzos a la construcción de secciones sólidas en las grandes empresas de producción industrial y en los sectores clave. Más material accesible para los trabajadores. Más creatividad en nuevas iniciativas de nuestras secciones de empresa. Insertar a más miembros (jóvenes) del partido en el mundo del trabajo. Más obreras y obreros que presidan nuestros grupos de base y que asuman funciones de cuadros. Estos son nuestros principales retos para los próximos años.

Apoyamos a los sindicalistas y a sus organizaciones que en sus ideas y sus acciones van más allá del estrecho marco de las leyes de mercado y del pensamiento único y que plantean reivindicaciones a la ofensiva. Apoyamos el enfoque participativo y social del trabajo sindical. La idea de que la lucha consigue victorias es fundamental. La tremenda presión existente en numerosas empresas, la flexibilidad rampante, el manejo de competencias y la inseguridad laboral despiertan mucha ira. Esta ira se convierte en frustración si no logra convertirse en lucha colectiva. La acumulación de frustraciones conduce a la división, a la delación, al acoso y al racismo.

Si queremos educar a los compañeros de trabajo, hay que empezar hablando con ellos. Aunque parezca algo evidente, no lo es tanto en la ac tualidad. Sólo un limitado número de representantes sindicales pueden salir de su puesto de trabajo en cualquier momento para realizar trabajo sindical. Los empresarios tienen muchas maneras de restringir este derecho o de hacerlo impracticable: el chantaje y la amenaza, el “castigo” a los compañeros para que tengan que suplir el trabajo del delegado mientras está de visita. Cualquier acción social requiere la construcción de un contrapoder sindical en la empresa. Por eso nuestro partido contribuye por principios al fortalecimiento de la fuerza sindical.

 

1.2.        Un partido de convergencia progresista

Somos en primer lugar el partido del mundo del trabajo, de todas sus capas y de toda su diversidad. Al mismo tiempo, trabajamos como partido por una alianza progresista contra el capital monopolista. Esto significa dos cosas: (a) que también nos dirigimos a amplias capas de la clase media independiente y de los agricultores y (b) que nos dirigimos en particular a capas y grupos específicos de la sociedad: jóvenes, estudiantes, intelectuales y artistas.

Una convergencia progresista no es una forma de organización o una iniciativa electoral, es ante todo un enfoque global convergente con un discurso, portavoces y reivindicaciones destinadas a todos los componentes de la convergencia progresista y no sólo a la clase obrera. Una convergencia progresista implica reuniones, intercambios de puntos de vista y de experiencias de resistencia y de debate sobre la sociedad. La convergencia progresista es vital para el futuro, ya que constituye la única estrategia capaz de romper la influencia asfixiante de la pequeña capa de monopolios, grandes accionistas y rentistas.[ii]

En el corazón de esta convergencia progresista se encuentra la clase trabajadora. Pero si ésta quiere involucrar con éxito a otros segmentos de la sociedad en la lucha por la emancipación, debe ser capaz de ir más allá de su propio discurso y de sus reclamaciones directas. Sólo entonces podrá liberar de la esfera de influencia política y cultural de los monopolios a los jóvenes, intelectuales, artistas y a las diferentes capas de la clase media independiente. Debemos enfocar nuestras propuestas, nuestras acciones, nuestras palabras y nuestra lucha cultural en este sentido. En nuestras acciones y en la comunicación de masas debemos ir más allá de las intervenciones o discursos sindicales[iii] que están orientados sólo hacia la clase trabajadora.

La historia nos enseña que es de vital importancia. El fascismo nació como una revolución anti-socialista y fue apoyado financieramente desde el principio por grandes terratenientes[iv] y grandes empresarios en Italia y Alemania. Así se instaló en el poder una dictadura abierta del capital, que se las arregló para reprimir el movimiento obrero insurgente.[v] Lo específico del fascismo es que los “camisas negras” (milicias fascistas italianas lideradas por Mussolini) consiguieron organizar por primera vez a la clase media (los autónomos) en un partido de masas. Fue un fenómeno completamente nuevo ya que hasta entonces sólo la clase obrera se había organizado en partidos de masas. Los partidos comunistas de Alemania e Italia eran muy fuertes entre la clase obrera, pero los autónomos arruinados por la crisis se unieron en masa a los fascistas. Tiempo después, los marxistas de Alemania afirmaron que habían perdido la batalla contra el fascismo entre otras causas por su relación con la clase media arruinada. No estamos en la misma situación de los años 30 del siglo pasado. Pero esto no nos debe cegar ante los acontecimientos actuales. Hoy la reacción[vi] también elabora una estrategia destinada a la clase media independiente, para meterla dentro del mismo carro de los intereses de los grandes monopolios industriales y financieros. La N-VA, en particular, está ganando influencia y adhesión rápidamente entre las diferentes capas de la clase media independiente. Subjetivamente, es comprensible, porque muchos autónomos de la clase media tienden a aspirar a convertirse en una gran empresa. Pero objetivamente, capas importantes de estos mismos autónomos se ven zarandeados por la competencia de los grandes monopolios. En esta situación objetiva tenemos que saber cómo atraer a diferentes segmentos de la clase media independiente a alianza progresista, para aislar a la reacción.

Para hacer posible el espíritu de esta convergencia progresista, el papel de los portavoces es crucial. Casi todas las capas de la sociedad tienen sus propios portavoces que forman ideológica y culturalmente su imagen del mundo. Como Karel Van Eetveldt, el jefe de la organización flamenca de PYMES (UNIZO) que extiende de manera sistemática y agresiva la cosmovisión y la cultura de los monopolios entre los pequeños empresarios independientes. Es importante que los empresarios independientes y todos los demás estratos sociales encuentren sus propios portavoces e intelectuales que desarrollen otro discurso. Lo mismo ocurre con las organizaciones de la clase media y los agricultores. El líder campesino José Bové jugó al principio de su carrera un papel progresista en la resistencia campesina en Francia. Lo mismo ocurre con los jóvenes, estudiantes, intelectuales, artistas, mujeres y personas de origen inmigrante.

1.3.        Una amplia lucha cultural

En general, el capital industrial y financiero monopolista define la orientación política del país. Esto ocurre de maneras muy variadas. Por un lado gracias a la implicación de una parte del mundo político: el sistema de puertas giratorias coloca a políticos en puestos muy bien pagados en las juntas directivas y confía a hombres de negocios puestos en los gobiernos o en la administración. También mediante la influencia de miles de lobistas[vii] en el trabajo legislativo en Bruselas. Pero sobre todo gracias a la visión del mundo de la clase dominante (el establishment, como lo llaman los ingleses), que crea un pensamiento único opresivo asumido por prácticamente todas las fuerzas políticas.

Aqui no pretendemos exponer las exigencias concretas de las organizaciones empresariales o de los lobbys empresariales, si no sus ideas generales culturales, sus meta ideas[viii] culturales, que año tras año se difunden entre la población. Estas ideas se han desarrollado durante años en diversos “laboratorios de ideas” (think tanks en inglés) liberales como los de la Escuela de Chicago, conservadores o incluso nacionalistas y racistas como los de la nueva derecha. Imponen una visión de la sociedad que legitima el capitalismo. Hoy en día las visiones neoliberal, conservadora y nacionalista son las dominantes. Todos estos grupos de expertos también han afinado mucho la forma de comunicar su visión del mundo.

Todo el mundo los conoce, los chistes, las frases hechas, “de sentido común”, que se repiten todos los días: “Si la gente no tiene trabajo, es por su culpa”; “Los empresarios crean riqueza”; “No se puede ir contra los ricos, si no se irán con su capital al extranjero”; “La verdadera contradicción no es entre trabajo y capital, sino entre aquellos que son productivos y los que no lo son”; “el Estado es demasiado mastodóntico, hay que disminuir el número de funcionarios”; “Vamos a tener que trabajar más años porque vivimos más tiempo”; “Las acciones sindicales nunca han cambiado nada fundamental en la sociedad”; “ la huelga no sirve para nada “; “El hombre es un lobo para el hombre, el egoísmo es parte de la naturaleza humana”; “La desigualdad crea dinamismo en la sociedad”; “El mundo cambia, la Seguridad Social debe cambiar también, no verlo es conservadurismo”; “Tenemos que estimular las capas superiores de la economía; que tiran del resto de niveles”; etcétera.

El mundo de los negocios, los rentistas y las élites financieras llevan a cabo una lucha cultural ininterrumpida. Lo hacen con gran creatividad, con campañas desarrolladas por costosas agencias de publicidad, con mensajes sutiles difundidos en el cine y la cultura, en series y juegos, revistas y libros, pero sobre todo a través de una presencia continua de sus portavoces en la prensa dominante que propagan día tras día el mismo mensaje. Los medios de comunicación, que también están en manos de la élite económica, transcriben de buena gana este mensaje, creando una especie de pensamiento único. La clase dominante trata de persuadir al público que su visión del mundo es la única posible, o al menos la única que funciona. Otras ideas o visiones rara vez se mencionan, o se hace marginalmente.

La clase dominante intenta difundir su visión del mundo, en primer lugar, entre las diferentes capas de la clase media independiente, para que todos los pequeños empresarios independientes también acaben siendo sus portavoces. Pero a fin de cuentas, también quieren que su visión del mundo impregne a la clase trabajadora y transforme la lucha en pasividad y sumisión. A la clase dominante le encantaría popularizar su filosofía y comercializarla hasta que la gente no considere a esa visión del mundo como un discurso ideológico del poder, sino que simplemente perciba esa visión como el “pensamiento común y corriente.” Si lo logran, podemos hablar de hegemonía[ix] cultural de la clase dominante.

 

(1)   Construir su propia cultura

Después de la crisis de 2008 resonó por todos los sitios la consigna “no vamos a hacer de esto un debate del tipo de sociedad.” También entre la socialdemocracia europea. Fue la culminación de la idea del profesor americano ultraconservador Francis Fukuyama, que anunció el “fin de la historia” en 1990. En realidad quería decir: el fin de la lucha de ideas entre una ideología capitalista y la ideología socialista emancipadora. Esto por supuesto no es más que un camelo. Porque allí donde desaparece la cultura emancipadora y de liberación, se deja el campo libre a la hegemonía de la cultura capitalista. La supuesta “falta de ideología” sólo alienta a la ideología de la clase dominante. La indiferencia en la lucha cultural e ideológica debilita el movimiento progresista. Le lleva a una posición defensiva. Porque en vez de dirigirse hacia un cambio profundo de sociedad, lo único que importa es lo que se puede lograr en lo inmediato, los pequeños cambios en el orden establecido.

Por tanto es de vital importancia difundir la cultura propia. La clase trabajadora es la principal creadora de riqueza y es la mejor situada para traer una nueva cultura, emancipadora, basada en la solidaridad. La clase obrera desarrolla su propia cultura, una cultura rica que va más allá de sus propios intereses y que también puede inspirar a la clase media independiente, a los campesinos, intelectuales, jóvenes, estudiantes y artistas. Porque la ambición debe ser difundir una nueva cultura liberadora en la clase trabajadora, pero también entre otras capas de la población. Para sustraer a estas diferentes capas de la influencia cultural de los monopolios, de la mentalidad de los banqueros, de la lógica neoliberal egoísta y de las concepciones nacionalistas corporativistas.[x] En otras palabras, el movimiento obrero deberá oponer una “contra hegemonía “ a la hegemonía cultural de la clase dirigente.

Crear una nueva cultura emancipadora y una visión progresista del mundo basada en la solidaridad, es una lucha en sí misma. No podemos subestimarla. Es un error ocuparse sólo de la política de los precios, los salarios, las pensiones y las necesidades inmediatas de la población. Por supuesto, son temas de suma importancia, ya que hablamos de las condiciones de trabajo y de vida de millones de trabajadores y de sus familias. Pero es un error pensar que la lucha cultural sobre la visión del mundo no es importante. La situación material y concreta de explotación existen, pero frecuentemente las ideas son las que mantienen a las personas atrapadas en su opresión. Y por lo tanto, combinamos las dos: nuestra lucha por una política progresista se une a nuestra lucha por una visión del mundo progresista y emancipadora. Debemos abandonar la tendencia profundamente arraigada de limitarnos a los problemas económicos y sociales, sin abrir las ventanas al mundo.

 

(2)   Un vasto proceso de concienciación cultural

Para romper el consenso sobre el modelo dominante de sociedad, necesitamos una nueva visión del mundo. Una concepción de vanguardia de la vida social, democrática, ecológica e internacionalista que se construya desde la base de la sociedad. La Revolución Francesa se preparó gracias a décadas de lucha cultural e ideológica, dirigidas por pensadores radicales de la Ilustración[xi] en un proceso de toma de conciencia. Hoy necesitamos este proceso amplio de lucha cultural.

Nuestra contra hegemonía reposa, en última instancia, en el modelo de sociedad que queremos: el socialismo 2.0. Cada capítulo de la sección dedicada al Socialismo 2.0 es parte de nuestra visión del mundo. La visión del hombre (que se realiza a sí mismo), de la cultura (las personas son capaces de participar en la gestión de la sociedad), la economía (la colectivización de las principales palancas económicas), la ecología (el respeto a la naturaleza como fuente de riqueza) o la ética[xii] (la solidaridad). Es un error pensar que la lucha sobre estos conceptos sólo será importante más adelante, en la nueva sociedad socialista. En una sociedad profundamente politizada como la nuestra es crucial liderar esta lucha cultural y tratar de construir nuestra propia visión cultural, desde el movimiento obrero hacia todos los demás sectores de la sociedad. Con objetivo de aislar finalmente a la hegemonía cultural de la clase dominante, la visión del mundo que es buena sólo para el 1% más rico. Con el socialismo 2.0 ofrecemos una respuesta contemporánea inclusiva, hacia el futuro, frente al pensamiento único de la derecha. Pero para eso hay que atreverse a participar en el debate de hoy, no de mañana. Con tribunas en la prensa y con análisis solventes, pero también con reacciones mordientes, con frases que impacten e imágenes progresistas, con estados de Facebook y tweets que reflejen el optimismo de nuestra visión del mundo.

Esto también significa que tenemos que crear nuestra propia cultura. ManiFiesta es un ejemplo positivo: es un reflejo de la sociedad que queremos, un equilibrio entre el contenido y la cultura, con la diversidad y la solidaridad imperantes, con el compromiso de simpatizantes, miembros y cuadros. Al igual que los centros médicos de Medicina para el Pueblo, que también son un buen ejemplo de nuestra cultura.

“No habrá cultura nueva si no aplicamos hoy en nuestra lucha los valores de la nueva sociedad que queremos”, dijo Ángela Davis. El Partido de los trabajadores también debe valorar hoy, en la práctica, a la clase trabajadora en todo lo que hace, en su cultura, en sus imágenes y sus palabras. Esto también se aplica a la igualdad entre hombres y mujeres, que debe estar presente en nuestra cultura, frente a todo tipo de machismo. Al igual que la diversidad. En última instancia, esto es aplicable a todos los valores del socialismo 2.0 que defendemos como partido: la ayuda mutua, la solidaridad, la cooperación, el colectivismo, el respeto mutuo, la conformidad entre la palabra y la acción, el respeto por el trabajo, el racionalismo, la exclusión del racismo o el sexismo, la autoconfianza y el autocontrol, el sentido de iniciativa y el internacionalismo. Todo esto debe ser presentado y discutido en los ciclos encuentro y compromiso, en las escuelas de cuadros, pero también en la vida cotidiana de las secciones, de los grupos de base, de los departamentos y las organizaciones juveniles. Esta es nuestra imagen del mundo, esta es nuestra visión del mundo y antes que nada queremos, por supuesto, aplicarlo y difundirlo entre nosotros mismos. Nuestros portavoces, cuadros, militantes y miembros están en contacto diario con decenas de miles de personas. Son los embajadores más importantes de una nueva cultura liberadora, en sus palabras y en sus actos.

 

(3)   Nuestro propio idioma, en oposición a los dogmas[xiii] y la jerga

Las ideas son muy importantes. Las ideas se expresan con el lenguaje, al que solemos negar su importancia. Esta es una enfermedad grave que existe desde hace mucho tiempo en el movimiento comunista y realmente es un obstáculo para dirigirse a amplios grupos de personas. Ya lo tratamos explícitamente en el Congreso de renovación (2008): ”Hablamos un lenguaje directo y sencillo, comprensible por la gente. Simplificamos nuestros mensajes, nuestro material, nuestras actividades, para que la gente con quienes trabajamos se sientan cómodos. Hay que prestar especial atención en evitar la jerga de partido, en simplificar el mensaje, tanto el texto como la imagen. Abordamos la mente y el corazón, con humor y seriedad. […]Nos basamos en análisis y dosieres sólidamente documentados. A partir de ahí se elaboran propuestas dónde todo puede ser tenido en cuenta. Ese trabajo le habla a la mente. Pero hace falta ganar los corazones. Aquí el contacto directo es crucial. Pero cuando se trata de llegar a un extenso grupo de personas, es imposible conocer a todos personalmente para ofrecerles una taza de café y exponer pacientemente nuestros argumentos. Ahi lo importante es la impresión que se deja a las personas. El estilo propio ayuda a conocer el alma del partido. Un estilo propio ayuda a que las personas se sientan bien tras ver la imagen del partido. “

Sin embargo todavía hay gente en el partido que usa un lenguaje lleno de signos de exclamación con numerosas simplificaciones. Con una lógica binaria[xiv]: o un lenguaje académico incomprensible, o un lenguaje lleno de lugares comunes, dogmas simplistas y facilones. Se confunde el lenguaje directo, claro y sencillo con un discurso mecánico; la indignación con el uso de exclamaciones y letra en negrita; la educación política con la supresión de cualquier matiz y de toda dialéctica.[xv] Subestimamos la sed de cultura de la gente.

Estamos a favor de un nuevo tipo de lenguaje, comprensible, claro y rico en contenido. Para convencer a la gente con argumentos y no mediante la enumeración de una serie de dogmas. Para aportar una cultura rica, no un producto fácil. Para poner en primer plano a las personas, con sus creencias, expectativas, esperanzas, fortalezas y también con sus debilidades. No héroes ni heroísmo abstracto, sino personas de carne y hueso. No se debe confundir el lenguaje combativo con la jerga para los entendidos. El uso del lenguaje también es un trabajo creativo y es un elemento esencial de una cultura innovadora. Necesitamos nuevas palabras, metáforas,[xvi] imágenes impactantes y una gran creatividad a todos los niveles de nuestra comunicación. Necesitamos una mayor diversificación de los medios de comunicación de nuestra propia cultura. No sólo en lengua escrita, sino también hablada, medios audiovisuales y actividades más accesibles.

 

1.4.        La lucha social y los representantes del pueblo

Los grandes logros de la lucha social, como la seguridad social, las vacaciones pagadas y la jornada de ocho horas, son el resultado de la fuerza de la organización, la conciencia y la movilización del movimiento obrero. También los logros democráticos como los derechos sindicales, el derecho al voto, el derecho de asociación y la libertad de opinión, se obtuvieron tras más de un siglo de lucha obrera. Las mejoras más esenciales en la vida de los trabajadores fueron precedidas de años de lucha social.

Nosotros no decimos “lo arreglaremos por ti”. No somos una organización clientelista [xvii] que promete conseguir rápidamente empleo, vivienda social

o cualquier otro beneficio a cambio de un voto o de una tarjeta de afiliación. El PTB es diferente. Nuestro discurso es: “tomar vuestro destino en vuestras manos, organizaros, (in)formaros y estudiar, movilizaros. Los cambios esenciales que necesitamos sólo se consiguen mediante la lucha social e invitamos a todos a participar concientemente.” Esto no significa que no podamos tomar medidas concretas en respuesta a las preguntas que nos hace la gente. Podemos proporcionarles información, dirigirlos a una sección del partido que se ocupa de ese tema o de las autoridades administrativas competentes o, en algunos casos con implicaciones más generales, tomar iniciativas políticas sobre el asunto.

Para fortalecer la lucha social hacemos un llamamiento también a nuestros miembros y cargos electos. Son miembros del partido que no se presentaron para la elección por un cargo, ventajas materiales o dinero fácil. Viven y trabajan con el salario de un trabajador medio. Esto nos distingue de todos los demás partidos y es crucial en la lucha contra el arribismo: ninguno de nuestros cargos electos se beneficia económicamente de su mandato. Esta es también nuestra visión fundamental de nuestros diputados: viven y trabajan para servir a la gente y se ponen a disposición de la sensibilización, la movilización y la organización de los trabajadores. Nuestros diputados son bazas del partido: repercuten en la lucha social y en la convergencia progresista, dan más resonancia las posiciones y la visión del mundo del partido en los medios de comunicación. También son el rostro visible, los portavoces del partido.

Nuestros diputados y concejales son transparentes e independientes de la politiquería y de los acuerdos entre bastidores, de los lobbies, think tanks liberales y de la caza al cargo que caracteriza a nuestros parlamentos y asambleas provinciales y municipales. Pero con demasiada frecuencia nuestros cargos electos constatan que se juega a la mayoría (“buena”) y la oposición (“mala, que sólo sabe decir no”). A menudo estos roles son intercambiables y se invierten tras las elecciones, sin que haya cambiado nada esencial. Abundan las declaraciones altisonantes, pero casi siempre la cosa está ya decidida de antemano en otros lugares. En el gobierno (o en el ayuntamiento), el orden del día se define por poderosos grupos de presión del mundo financiero o del mundo de los negocios. Lo mismo pasa en la UE, donde los intereses de la clase dominante influyen todavía más – basta pensar en el TTIP (ver la parte “Los tiempos cambian”). Nuestros diputados y concejales se niegan a jugar a ese juego y se apegan firmemente al principio de representación popular: recibieron un mandato del pueblo y trabajan al servicio de la emancipación social. Esto molesta a ciertas fuerzas que ejercen toda clase de presiones para atraer a nuestros cargos electos al juego de la politiquería y los acuerdos entre bastidores.

Para nuestros diputados y concejales, es importante abrir las puertas y ventanas de los parlamentos nacionales, regionales y ayuntamientos. Para hacer política de otra manera. Por eso nuestros cargos electos sacan a la luz pública acuerdos secretos y arreglos en los pasillos del poder. La transparencia política es hacer de la política algo totalmente público. La gente tiene derecho a saber cómo se toman las decisiones y qué grupos de presión trabajan detrás de las cortinas. Y nuestros cargos electos tienen el deber de revelar todo eso.

Nuestro objetivo es que los cargos electos hagan intervenciones correctas, argumentadas y enérgicas. Comprensibles y claras, frente a la jerga del Parlamento que sólo es comprensible por los enterados. Cuando un diputado se expresa como si fuese un notario, decimos que no pisa la calle. “Dime cómo hablas te diré quién eres”, dice el refrán. La forma en la que se comunican nuestros cargos es muy importante. El lenguaje y las imágenes que utilizamos son un arma muy importante en la lucha política.

Nuestros diputados y concejales no buscan “una palmadita en el hombro del alcalde” o “cumplidos de la oposición”. Nuestros cargos electos han recibido el mandato del pueblo de llevar nuestro programa al orden del día, dando voz a la lucha social e involucrando a los movimientos sociales. Y esta política a menudo choca con el pensamiento único asfixiante que prevalece en los distintos parlamentos. Argumentamos nuestras intervenciones, no desarrollamos un discurso basado en consignas y requiebros verbales gratuitos y siempre tratamos de fortalecer los movimientos sociales y la lucha social.

El principio de nuestros cargos electos es “calle-ayuntamiento-calle”. No son el punto final, sino un eslabón en la obra de la emancipación que lleva a cabo el partido. Nuestros cargos parten de lo que se vive en el barrio, en el lugar de trabajo, en las asociaciones y vinculan estas aspiraciones a informes sólidos y a reivindicaciones. Nuestra arteria central y nuestra fuerza son las vivencias de la población. Esto va desde las pequeñas cosas a proyectos por los que las personas se organizan y comienzan a moverse. Muy a menudo, nuestros cargos electos ponen en la agenda política los temas más concretos, a partir de esta riqueza proveniente de los miembros del partido y gracias también a la contribución de los movimientos sociales. Nuestros cargos electos enriquecen el movimiento de emancipación con toda la información a la que su puesto les da acceso. Luego comparten los resultados de sus intervenciones y propuestas, aunque no hayan sido aprobadas. Nuestros cargos vuelven con los resultados de su trabajo al terreno, a la calle. Este es el significado de “calle-ayuntamiento-calle”. Las intervenciones de nuestros cargos electos están al servicio de la lucha social y no al revés.

La esencia del trabajo del partido es desplegar sobre el terreno una actividad política viva. Si una sección hace un buen trabajo, puede avanzar mucho localmente, aunque no tenga concejales. Para ello es fundamental la conciencia, la fuerza organizativa y de movilización, que traerán resultados. Ya sea a la hora de mantener abierto un parque para jugar, o de un ambicioso proyecto para soterrar una autopista con el fin de tener una ciudad en la que se pueda respirar. Ni siquiera en las ciudades y pueblos donde tenemos concejales los ejes de nuestro trabajo están condicionados por su existencia. Evidentemente introducimos numerosos temas en la agenda de los ayuntamientos municipales, provinciales o del CPAS – y a menudo usamos demasiado poco todavía esta vía. Pero no todo tiene que pasar por los concejales. Las secciones y locales de empresa tienen su propia dinámica y su propio plan de acción para lograr cambiar las cosas. El corazón político de nuestro partido está en los grupos de base y en la lucha social y queremos que siga siendo así.

Lo mismo ocurre con nuestro trabajo parlamentario. No es un fin en sí mismo sino un eslabón más de un amplio movimiento de emancipación.

Nuestros diputados también practican el principio “calle-parlamento- calle”. Llevan las voces de la lucha social, ecológica, democrática y cultural en general. El trabajo de nuestros diputados tiene como objetivo fortalecer la capacidad de movilización, la fuerza organizativa, el trabajo de sensibilización del partido y la fuerza de choque del mundo del trabajo. A través de los grupos de base, están a la escucha de lo que vive el pueblo, implican como protagonistas del terreno a los sindicatos y al tejido asociativo y traducen con el departamento de investigación todas estas aspiraciones en resoluciones y propuestas de ley. Pero también en este caso la regla es que no todos los aspectos de la lucha por la emancipación pueden o deben pasar por el Parlamento. Nuestros diputados se centran en los principales temas vividos sobre el terreno y en una serie de cuestiones clave. Por supuesto, cuanto mayor sea nuestro grupo parlamentario, más numerosos serán los asuntos y temas que podamos tratar. Sin embargo, debemos garantizar en todo momento que nuestros cargos electos tienen el tiempo suficiente para pisar el terreno, para que no se dejen vencer poco a poco por los hábitos y el lenguaje del Parlamento. Queremos que nuestros diputados se muevan como pez en el agua. Y este agua no es el Parlamento, si no el barrio popular, el lugar de trabajo, el grupo de acción, la asociación, el sindicato o el comité vecinal. Nuestros diputados deben rendir cuentas de su mandato y es ahí donde tienen que hacerlo, no con los diputados de otros partidos. Esto es importante, así que tenemos que organizarlo. ¿Qué hizo el PTB con tu voz? Podemos organizar discusiones vecinales, recoger nuevas ideas y propuestas, así como recopilar las críticas que nos permitan mejorar la calidad de nuestro trabajo.

La historia del Partido Obrero Belga (POB) nos enseña que hay un gran riesgo en asistir a un deslizamiento del poder en el partido hacia los diputados en detrimento de las estructuras democráticamente electas del partido. Los diputados comienzan a definir la dirección política y el poder del partido se encuentra cada vez más en sus manos. Así, la actividad se encuentra cada vez más limitada a la labor parlamentaria, en vez de jugar un papel emancipador en los barrios y en el lugar de trabajo. La lógica se vuelve cada vez más una lógica electoral, donde nunca se toman posiciones que vayan en contra de las ideas dominantes porque costaría votos. Y la política se encuentra cada vez más prisionera de la lógica de las correlaciones de fuerzas parlamentarias, en lugar de partir de la correlación de fuerzas en la sociedad. Cuando se impuso la prohibición del trabajo infantil en 1887 ningún diputado se había mostrado partidario. Si entonces se hubiera razonado exclusivamente desde la perspectiva de las mayorías parlamentarias, esos niños nunca hubiesen salido de las minas ni de las fábricas textiles. La lucha social que desarrolló la correlación de fuerzas sociales fue la que dio lugar a la prohibición del trabajo infantil.

La orientación política del PTB es desarrollada por las diversas estructuras democráticamente electas en el partido, en primer lugar por el Consejo Nacional. Las actividades de nuestros grupos parlamentarios están subordinadas a los intereses del conjunto del movimiento obrero. Todos nuestros cargos electos trabajan dentro de las orientaciones del Consejo Nacional. El partido impone a sus grupos parlamentarios requisitos políticos, organizativos y financieros exigentes. Los grupos parlamentarios, por lo tanto, no funcionan de forma independiente, si no bajo el control del Consejo Nacional y el Buró del partido. La historia de los partidos obreros muestra, de hecho, que la tribuna parlamentaria fue un foco de arribismo, individualismo y enriquecimiento para muchos diputados. La gente está cansada de estas prácticas y tienen razón. Por lo tanto, tenemos el deber de aferrarnos a estos principios.

 

 

Notas

 

[i]Industria manufacturera: sectores económicos que transforman los materiales en nuevos productos de manera industrial.

[ii]Un rentista es un individuo que no trabaja, que vive de sus rentas y de ingresos de sus inversiones. Sus rentas pueden provenir de distintas fuentes (seguros de vida, acciones en empresas, alquileres o ventas inmobiliarias bolsa, inversiones financieras…).

[iii]En el original tradeunionismo, del ingles tradeunion que significa sindicato. Se orienta sobretodo o exclusivamente hacia las ventajas directas de un grupo de trabajadores y pierde de vista la lucha global por un cambio de sociedad.

[iv]Terratenientes: propietarios de grandes latifundios.

[v]Insurgente: en insurrección, revuelta, resistencia.

[vi]La reacción: fuerzas políticas e ideológicas que se oponen a la lucha por la democracia social y el socialismo. Quieren mantener la situación actual y la limitación, o anulación de los derechos logrados por los trabajadores.

[vii]Un lobista es una persona que influencia las decisiones políticas (leyes, reglamentos, normas) de un gobierno para beneficiar los intereses de una persona o de un grupo profesional, económico o financiero.

[viii]Meta idea: una idea que engloba otras, una idea muy general.

[ix]Hegemonía: preponderancia, supremacía.

[x]Corporativista: orden social de colaboración de clases en una nación.

[xi]Ilustración: los pensadores ilustrados del siglo 18 favorecieron el desarrollo de la ciencia y una visión científica del mundo por sus intercambios intelectuales. Se opusieron a las supersticiones, al abuso de derechos de la Iglesia y el Estado y a la intolerancia. Promovieron la idea de igualdad, de derechos del hombre y del ciudadano. Esta corriente de ideas constituyó la base ideológica y política de la Revolución Francesa de 1789 que instauró la democracia burguesa y puso fin al sistema feudal.

[xii]La ética se marca como objetivo aportar respuestas a cómo deben comportarse los seres humanos, ser y actuar, entre ellos y con quienes les rodean

[xiii]Dogma: afirmación presentada como una verdad fundamental, incontestable e intangible, sin espíritu crítico.

[xiv]Binaria: que solo contempla 2 posibilidades.

[xv]Dialéctica: visión del mundo y método de pensamiento que trata de comprender el mundo en su complejidad, cohesión y desarrollo.

[xvi]Metáforas: lenguaje mediante la imagen, basada en la comparación.

[xvii]Clientelista: un sistema para atar políticamente a los clientes.

 

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Realismo Socialista rumano en los depósitos del Museo de Arte de Brasov

Hace unos años tuvo lugar en la ciudad de Brasov,  Ciudad Stalin durante la República Popular

Rumana (1948-1965), la exposición „Arta sub comunism. Arta oficială a regimului comunist în colecţia Muzeului de Artă Braşov (1945-1989)” (Arte Oficial del Régimen comunista en la colección del Museo de Arte de Brasov (1945-1989).

Se trató de una acción cultural inédita, pues como se dice en su propio catálogo de presentación, “se presenta un fenómeno artístico  hoy sometido al silencio”, eufemismo que oculta la existencia de la censura oficial sobre todos los logros, tanto económicos, como educativos, diplomáticos, o culturales del Socialismo Rumano, exagerándose, por otro lado, sus defectos.

Así, el arte producido durante las dos repúblicas comunistas rumanas, la Popular y la Socialista, fue relegado tras el golpe de estado de 1989 a los almacenes de los museos, y olvidado, muchas veces por motivos ruines y pragmáticos,  por sus propios creadores, entregados al habitual transformismo del converso que hace cualquier cosa por seguir saliendo en la foto.

Por supuesto que los organizadores de la exposición no pretendieron romper la opinión oficial sobre el Realismo Socialista, que como todos sabemos, pues los medios de propaganda anticomunistas se han encargado de que se convierta en indiscutible verdad, se considera en general como un arte sin calidad y basado en el sometimiento de la creatividad individual del artista a los criterios impuestos por el partido o el estado.

Muy al contrario, ya en el mismo título de la exposición aparecen algunos tópicos obligados en el pensamiento “oficial” de en la reinstaurada tirania del mercado, siempre temerosa de todo lo que suene a comunismo. Así que los términos “régimen”, en vez de sociedad, gobierno o sistema, y “arte oficial”, como si el que se desarrolla bajo la dictadura capitalista no lo fuera, dejan claro que, a pesar de la buena noticia de que de vez en cuando se saquen  las obras de los depósitos, la censura y la obligación de repetir el catecismo ideológico anticomunista siguen presentes.

La realidad del Realismo Socialista, sin embargo, era otra, pues estaba bastante lejos de ser una cultura uniforme y, al contrario, se producia a través de diferentes formatos y estilos de expresión. La gran diferencia era que entonces respondia a la intención de construir nueva realidad social, en la que el objetivo del arte ya habia dejado de ser el de que lo comprara el burgués, la iglesia, o el aristócrata, a los que el trabajo manual repugnaba, sino que su destinatario era el trabajador, que se había convertido, al menos en la teoría, en el centro de todo el sistema y cuyo desarrollo integral pasa a ser el principal objetivo de la cultura, la educación y, por supuesto, la economia.

Asi que el arte socialista ya no se pliega a los gustos de la minoria pudiente, y el artista no busca simplemente enriquecerse con lo que les sobra al burgués y al aristocrata del botín extraido del trabajo de los demás, sino que se imbrica en un teorico nuevo sistema de valores, en el que la explotación del hombre por el hombre no se concibe, y en el que los que crean la riqueza no son considerados con desprecio por sus parásitos, sino que se han convertido en el origen y el fin de todo el sistema productivo.

Por ello, los artistas dejan de representar episodios individuales de la vida de la burguesia y la aristocracia, o acontecimientos historicos provocados por los intereses propios de la clase dominante y dirigidos a su propio beneficio, para pasar a expresar lo que todos comparten: la importancia del trabajo de cada miembro de la colectividad, la fraternidad e iguales intereses de toda la clase obrera mundial, la educación de los jóvenes para seguir construyendo un futuro igualitario y mejor, o los cambios sociales y economicos que han dejado atras la epoca en la que solo unos pocos se beneficiaban de la riqueza de la nación. En resumen, se da la primacia a la vida e intereses colectivos frente a las ambiciones egoistas individuales que llevan a que se acepte y se fomente una sociedad inhumana en la que unos pocos hombres explotan y viven a costa de otros; es decir, a la barbarie capitalista.

La exposición, pues, muestra las creaciones culturales de la Rumanía Socialista que fueron almacenadas tras la reinstauración del capitalismo en los depositos del Museo de Arte de Brasov. Lamentablemente, tras el final de esta, volvió al lugar en la que la ocultaban, los sótanos, pues, como hemos dicho, la clase dominante, los que dos décadas y media después del final de la Rumania Socialista viven de nuevo a costa del trabajo de la mayoria, siguen teniendo un miedo atroz a todo lo que suene a comunismo, pues saben que si los trabajadores se organizan y vuelven a ser conscientes de que la fuerza está en sus manos, se les acabaría el chollo de vivir de la apropiación de los medios de producción y de la riqueza producida por la clase obrera.

Cartel de exposición del Consejo Popular
de la Ciudad  Stalin

En la siguiente selección de obras del Catálogo de la Exposición citada, se ven algunas muestras representativas de las obras hoy almacenadas en los depósitos del Museo de Arte de Brasov, y también se puede comprobar la evolución sufrida por el arte socialista rumano, desde las primeras expresiones comprometidas con la lucha de clases y la clase obrera de la Republica Popular Rumana, hasta el gradual desarrollo de la primacia de formatos mas simbolistas, mucho más neutras y desvinculadas de la clase trabajadora y el comunismo, a traves de metaforas relacionadas con la patria, el partido, etc…, paralelas a la progresiva  pérdida de importancia del Socialismo frente al Nacionalismo y de la separación entre las masas y el partido desde la instauración de la República Socialista Rumana y la elección de Ceausescu como jefe de estado (1965).

Como en la mayoria de los paises socialistas, en Rumania se irían abriendo paso nuevas ideas de carácter revisionista, como la de la sociedad sin clases o la contemporeización con las potencias capitalistas, que también afectarian a las creaciones artísticas, y que darían lugar al desarrollo progresivo de una elite burocrática dentro del propio partido y, por ende, del mundo cultural. Esta élite acabaría traicionando a su propio pueblo y  favoreciendo la reinstauración del fascismo con máscara democrática, con la unica finalidad de romper los límites a su enriquecimiento personal, pues el sistema seguía impidiendo, a pesar del protegido contagio de valores capitalistas, el desarrollo excesivo de la desigualdad.

En resumen, tras el golpe de estado de diciembre de 1989. la burguesía explotadora volvió a sentirse a sus anchas en su papel de clase dominante,  viviendo del trabajo ajeno sin traba alguna, y los artistas pasaron a dedicarse a satisfacer, babeando, sus caprichos, enviando al arte de la clase trabajadora a los sótanos de los museos, donde, de momento, hoy permanente. Veamos, a continuación, algunos ejemplos del arte socialista almacenado en los depósitos del Museo de Arte de Brasov:

Aurel Bordenache, Lenin, 1950-60

Feszt Lazslo, El rodaje del trabajo colectivo, 1960

Fedsz Lazslo, Soldador, 1961

Friedrich von Bömches, Acereros, 1963
Mircea Balau, Regreso a casa tras el trabajo, 1963

 Miklos Margit, Cartero, 1961
Pavel Codita, Cuadros nuevos de la fábrica, 1963
Tiberiu Kraus, Soldadora, 1959
Geta Braescu, Huelga de los talleres Grivita 1933, 1963
Puia Hortensia Masichievici,
Agradecimientos al partido, 1961
Herman Morres, Escena rural, 1956
Corina Beiu Angeluta, El horno eléctrico, 1956
Hans Hermann, Huéspedes de la URSS en un club obrero, 1953
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Petre Dumitrescu, Alexandru Sahia, escritor comunista, 1950

Lia Szaz, Brigadistas, 1959
Ludovic Boroş, Retrato de un obrero, 1963
Victor Rusu Ciobanu, Electrificación, 1961
Eugen Vegh, Distribuidores de manifiestos, 1936
Avram Mentzel, La decisión plenaria, 1959
Ana Hadiac, Pionera, 1961
Bianca Podea, Visita al museo, 1960
Corina Beiu Angeluta, Futura vivienda, 1957
Ludovic Boros, Los futuros constructores aprendiendo, 1959
Ion Pacea, Campesina agitadora, 1957
Hermann Morres, En una fundición, 1956
Hans Eder, Obrero, 1948
Gy. Szabo Bela, Recuerdos de Moscu, 1960
Heynrich Schunn, Trillado , 1957
Stefan Serbanescu, Construcción de la Casa Scanteii en Bucurest, 1951
 Hans Mattis-Teusht, El leñador,(1950-60)
Eftimie Modalca, Energía eléctrica, 1964
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Eftimie Modalca, La bandera de la victoria, 1984
Alexandru Iacubovici, 1947, 1983

Sabin Balasa, Primavera rumana, 1981
Eftimie Modalca, Estrecha unidad en torno al partido, 1971
Eftimie Modalca, Retrato de Nicolae Ceausescu, 1979
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Constantin Micu, Deseamos la paz, 1982
Florin Codre, Bajo los muros de la cárcel de Doftana, 1989

Viorica Kovacs Ardeleanu, Homenaje a la República, 1983
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Realismo Socialista rumano en los depósitos del Museo de Arte de Brasov

Hace unos años tuvo lugar en la ciudad de Brasov,  Ciudad Stalin durante la República Popular

Rumana (1948-1965), la exposición „Arta sub comunism. Arta oficială a regimului comunist în colecţia Muzeului de Artă Braşov (1945-1989)” (Arte Oficial del Régimen comunista en la colección del Museo de Arte de Brasov (1945-1989).

Se trató de una acción cultural inédita, pues como se dice en su propio catálogo de presentación, “se presenta un fenómeno artístico  hoy sometido al silencio”, eufemismo que oculta la existencia de la censura oficial sobre todos los logros, tanto económicos, como educativos, diplomáticos, o culturales del Socialismo Rumano, exagerándose, por otro lado, sus defectos.

Así, el arte producido durante las dos repúblicas comunistas rumanas, la Popular y la Socialista, fue relegado tras el golpe de estado de 1989 a los almacenes de los museos, y olvidado, muchas veces por motivos ruines y pragmáticos,  por sus propios creadores, entregados al habitual transformismo del converso que hace cualquier cosa por seguir saliendo en la foto.

Por supuesto que los organizadores de la exposición no pretendieron romper la opinión oficial sobre el Realismo Socialista, que como todos sabemos, pues los medios de propaganda anticomunistas se han encargado de que se convierta en indiscutible verdad, se considera en general como un arte sin calidad y basado en el sometimiento de la creatividad individual del artista a los criterios impuestos por el partido o el estado.

Muy al contrario, ya en el mismo título de la exposición aparecen algunos tópicos obligados en el pensamiento “oficial” de en la reinstaurada tirania del mercado, siempre temerosa de todo lo que suene a comunismo. Así que los términos “régimen”, en vez de sociedad, gobierno o sistema, y “arte oficial”, como si el que se desarrolla bajo la dictadura capitalista no lo fuera, dejan claro que, a pesar de la buena noticia de que de vez en cuando se saquen  las obras de los depósitos, la censura y la obligación de repetir el catecismo ideológico anticomunista siguen presentes.

La realidad del Realismo Socialista, sin embargo, era otra, pues estaba bastante lejos de ser una cultura uniforme y, al contrario, se producia a través de diferentes formatos y estilos de expresión. La gran diferencia era que entonces respondia a la intención de construir nueva realidad social, en la que el objetivo del arte ya habia dejado de ser el de que lo comprara el burgués, la iglesia, o el aristócrata, a los que el trabajo manual repugnaba, sino que su destinatario era el trabajador, que se había convertido, al menos en la teoría, en el centro de todo el sistema y cuyo desarrollo integral pasa a ser el principal objetivo de la cultura, la educación y, por supuesto, la economia.

Asi que el arte socialista ya no se pliega a los gustos de la minoria pudiente, y el artista no busca simplemente enriquecerse con lo que les sobra al burgués y al aristocrata del botín extraido del trabajo de los demás, sino que se imbrica en un teorico nuevo sistema de valores, en el que la explotación del hombre por el hombre no se concibe, y en el que los que crean la riqueza no son considerados con desprecio por sus parásitos, sino que se han convertido en el origen y el fin de todo el sistema productivo.

Por ello, los artistas dejan de representar episodios individuales de la vida de la burguesia y la aristocracia, o acontecimientos historicos provocados por los intereses propios de la clase dominante y dirigidos a su propio beneficio, para pasar a expresar lo que todos comparten: la importancia del trabajo de cada miembro de la colectividad, la fraternidad e iguales intereses de toda la clase obrera mundial, la educación de los jóvenes para seguir construyendo un futuro igualitario y mejor, o los cambios sociales y economicos que han dejado atras la epoca en la que solo unos pocos se beneficiaban de la riqueza de la nación. En resumen, se da la primacia a la vida e intereses colectivos frente a las ambiciones egoistas individuales que llevan a que se acepte y se fomente una sociedad inhumana en la que unos pocos hombres explotan y viven a costa de otros; es decir, a la barbarie capitalista.

La exposición, pues, muestra las creaciones culturales de la Rumanía Socialista que fueron almacenadas tras la reinstauración del capitalismo en los depositos del Museo de Arte de Brasov. Lamentablemente, tras el final de esta, volvió al lugar en la que la ocultaban, los sótanos, pues, como hemos dicho, la clase dominante, los que dos décadas y media después del final de la Rumania Socialista viven de nuevo a costa del trabajo de la mayoria, siguen teniendo un miedo atroz a todo lo que suene a comunismo, pues saben que si los trabajadores se organizan y vuelven a ser conscientes de que la fuerza está en sus manos, se les acabaría el chollo de vivir de la apropiación de los medios de producción y de la riqueza producida por la clase obrera.

Cartel de exposición del Consejo Popular
de la Ciudad  Stalin

En la siguiente selección de obras del Catálogo de la Exposición citada, se ven algunas muestras representativas de las obras hoy almacenadas en los depósitos del Museo de Arte de Brasov, y también se puede comprobar la evolución sufrida por el arte socialista rumano, desde las primeras expresiones comprometidas con la lucha de clases y la clase obrera de la Republica Popular Rumana, hasta el gradual desarrollo de la primacia de formatos mas simbolistas, mucho más neutras y desvinculadas de la clase trabajadora y el comunismo, a traves de metaforas relacionadas con la patria, el partido, etc…, paralelas a la progresiva  pérdida de importancia del Socialismo frente al Nacionalismo y de la separación entre las masas y el partido desde la instauración de la República Socialista Rumana y la elección de Ceausescu como jefe de estado (1965).

Como en la mayoria de los paises socialistas, en Rumania se irían abriendo paso nuevas ideas de carácter revisionista, como la de la sociedad sin clases o la contemporeización con las potencias capitalistas, que también afectarian a las creaciones artísticas, y que darían lugar al desarrollo progresivo de una elite burocrática dentro del propio partido y, por ende, del mundo cultural. Esta élite acabaría traicionando a su propio pueblo y  favoreciendo la reinstauración del fascismo con máscara democrática, con la unica finalidad de romper los límites a su enriquecimiento personal, pues el sistema seguía impidiendo, a pesar del protegido contagio de valores capitalistas, el desarrollo excesivo de la desigualdad.

En resumen, tras el golpe de estado de diciembre de 1989. la burguesía explotadora volvió a sentirse a sus anchas en su papel de clase dominante,  viviendo del trabajo ajeno sin traba alguna, y los artistas pasaron a dedicarse a satisfacer, babeando, sus caprichos, enviando al arte de la clase trabajadora a los sótanos de los museos, donde, de momento, hoy permanente. Veamos, a continuación, algunos ejemplos del arte socialista almacenado en los depósitos del Museo de Arte de Brasov:

Aurel Bordenache, Lenin, 1950-60

Feszt Lazslo, El rodaje del trabajo colectivo, 1960

Fedsz Lazslo, Soldador, 1961

Friedrich von Bömches, Acereros, 1963
Mircea Balau, Regreso a casa tras el trabajo, 1963

 Miklos Margit, Cartero, 1961
Pavel Codita, Cuadros nuevos de la fábrica, 1963
Tiberiu Kraus, Soldadora, 1959
Geta Braescu, Huelga de los talleres Grivita 1933, 1963
Puia Hortensia Masichievici,
Agradecimientos al partido, 1961
Herman Morres, Escena rural, 1956
Corina Beiu Angeluta, El horno eléctrico, 1956
Hans Hermann, Huéspedes de la URSS en un club obrero, 1953
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Petre Dumitrescu, Alexandru Sahia, escritor comunista, 1950

Lia Szaz, Brigadistas, 1959
Ludovic Boroş, Retrato de un obrero, 1963
Victor Rusu Ciobanu, Electrificación, 1961
Eugen Vegh, Distribuidores de manifiestos, 1936
Avram Mentzel, La decisión plenaria, 1959
Ana Hadiac, Pionera, 1961
Bianca Podea, Visita al museo, 1960
Corina Beiu Angeluta, Futura vivienda, 1957
Ludovic Boros, Los futuros constructores aprendiendo, 1959
Ion Pacea, Campesina agitadora, 1957
Hermann Morres, En una fundición, 1956
Hans Eder, Obrero, 1948
Gy. Szabo Bela, Recuerdos de Moscu, 1960
Heynrich Schunn, Trillado , 1957
Stefan Serbanescu, Construcción de la Casa Scanteii en Bucurest, 1951
 Hans Mattis-Teusht, El leñador,(1950-60)
Eftimie Modalca, Energía eléctrica, 1964
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Eftimie Modalca, La bandera de la victoria, 1984
Alexandru Iacubovici, 1947, 1983

Sabin Balasa, Primavera rumana, 1981
Eftimie Modalca, Estrecha unidad en torno al partido, 1971
Eftimie Modalca, Retrato de Nicolae Ceausescu, 1979
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Constantin Micu, Deseamos la paz, 1982
Florin Codre, Bajo los muros de la cárcel de Doftana, 1989

Viorica Kovacs Ardeleanu, Homenaje a la República, 1983
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PC Portugal: Más Partido en las empresas y centros de trabajo – Organizaciones de clase más fuertes

 

Autor: Paulo Raimundo

Fuente: O militante. Enero-Febrero 2016

 

El 19º Congreso del Partido Comunista de Portugal caracterizó los ejes centrales de la ofensiva contra la clase obrera y los trabajadores y, al mismo tiempo señaló el camino para hacerles frente:

“La ofensiva se centra en gran medida en la reducción de los sueldos y los salarios, en el aumento y la extensión de la jornada laboral, en la generalización de la precariedad, en la facilitación y el abaratamiento del despido gracias el ataque a la negociación colectiva, y en el debilitamiento del trabajo frente al capital. Estos objetivos se concretan en los cambios en la legislación laboral de los sectores público y privado. Todas y cada una de estas medidas que aumentan la explotación pueden ser interrumpidas o bloqueadas en cada empresa y centro de trabajo, organizando y movilizando a los trabajadores para derrotar y, al mismo tiempo, para exigir aumentos salariales y mejores condiciones de vida. Identificar las prioridades de intervención y dinamizar la lucha, tal y como ocurre en decenas de empresas, es un camino esencial. Las victorias ya obtenidas demuestran que es necesario y posible derrotar este proyecto.”

Esta ofensiva se aceleró brutalmente en los últimos cuatro años, pero obtuvo una respuesta por parte de los trabajadores mediante el desarrollo de su lucha, aislando socialmente primero al gobierno PSD / CDS-PP, conduciendo luego a su derrota electoral, alterando la correlación de fuerzas, y finalmente, consumando esta derrota con la manifestación del 10 de noviembre organizada por la CGTP-IN frente al Parlamento.                                           

La lucha de los trabajadores y su persistencia fueron el principal obstáculo para el logro de todos los objetivos del capital y la razón fundamental que explica la derrota del gobierno PSD / CDS-PP. Si bien es cierto que en los últimos cuatro años hemos asistido a importantes momentos de protesta e indignación que involucraron a distintos sectores y grupos sociales, lo que caracteriza a todo este período es la permanente resistencia de los trabajadores, la acción de sus organizaciones representativas, en especial del movimiento sindical de clase y el papel, la iniciativa y la intervención del PCP, el instrumento político más fuerte, cohesionado y con mejores condiciones para contribuir a su unidad, movilización y organización.

                                                   

Elementos que en el actual marco político siguen siendo de suma importancia.

Un PCP más organizado y desplegado en las empresas y centros de trabajo es una condición y garantía para la existencia de organizaciones representativas de los trabajadores más fuertes, en mejores condiciones para cumplir con su rol y acción reivindicativa. Organizaciones que representan a los trabajadores más fuertes, más lucha organizada, un PCP más fuerte.

El fortalecimiento del Partido en las empresas y lugares de trabajo, la creación y fortalecimiento de las células no son una tarea colectiva más del partido, si no la tarea de todo el Partido.

En las empresas y lugares de trabajo tienen lugar todos los días las luchas más exigentes y decisivas, en donde se deshacen los ataques más violentos contra los trabajadores, y por tanto es ahí donde se encuentra el principal frente de combate.

El XIX Congreso ha definido como una de las directrices fundamentales para el fortalecimiento de la organización del partido, la prioridad de la organización y la intervención del Partido junto a la clase obrera y los trabajadores en las empresas y centros de trabajo.

“La prioridad de la organización y la intervención del Partido junto a la clase obrera y los trabajadores, en las empresas y centros de trabajo y su concreción efectiva, en especial confirmando y destacando cuadros, incluyendo a funcionarios del partido que se dediquen este trabajo; consolidando la organización existente y creando nuevas células o sectores (estableciendo metas en cada organización para aumentar en número); prestando especial atención a las empresas con más de mil empleados y / o de importancia estratégica; ampliando el número de miembros del Partido organizados a partir de las empresas y centros de trabajo, mediante el reclutamiento, la integración prioritaria de nuevos militantes y transferencias de los mismos; asegurando la organización y potenciando la intervención con un sentido amplio, permanente y audaz de conexión con las masas; teniendo en cuenta la diversidad de la situación de los trabajadores, especialmente los vínculos con los precarios; asumiendo este trabajo como una preocupación y tarea de todas las organizaciones y militantes, cuya aplicación requiere decisión, planificación, iniciativa, persistencia y control de la ejecución.”

Tras el XIX Congreso, el Comité Central, en su reunión del 16 de diciembre de 2013, aprobó la resolución «Más organización, más intervención, más influencia – Un PCP más fuerte”, donde precisó y esbozó formas más concretas para llevar a la práctica las conclusiones del XIX Congreso, subrayando una vez más el fortalecimiento del Partido en las empresas y los centros de trabajo como un elemento de importancia estratégica para la unidad, la militancia y la organización de los trabajadores y de sus organizaciones representativas.

Es una tarea que requiere una atención especial de todo el Partido y que implica darle la centralidad y la importancia decisiva que tiene, concentrando medios, aumentando la toma de responsabilidades de cuadros, en particular de los funcionarios – del partido que tengan las características para desarrollar un trabajo de gran exigencia y perseverancia, muchas veces de permanente construcción y reconstrucción de la organización del partido. Es este sentido es importante:

  • Asumir el reclutamiento de nuevos miembros como una tarea prioritaria y condición para construir la organización del Partido y promover de forma consecuente la lucha de los trabajadores;
  • Continuar e intensificar la transferencia de los miembros del Partido con menos de 55 años de las organizaciones locales a las empresas y centros de trabajo;
  • Tomar medidas para el acompañamiento y la supervisión de los miembros del Partido que en número creciente están sujetos al cambio trabajo y al desempleo, entre los distintos sectores y diferentes regiones;
  • Aprovechar el gran potencial de refuerzo, que la reciente batalla municipal reveló, en el que miles de trabajadores sin partido, de cientos de diferentes empresas y centros de trabajo, participan en la CDU, muchos de los cuales estarán disponibles para unirse al Partido y organizarse en su centro de trabajo;
  • Mantener y ampliar el trabajo de propaganda, dando a conocer a los trabajadores las posiciones del partido, utilizando las más diversas formas, basándose especialmente en documentos propios de las células o sectores, además del aumento en la distribución y venta del “Avante!”.

Inseparable de la consolidación de la organización y la intervención del Partidoen las empresas y centros de trabajo es el fortalecimiento, la creación y el funcionamiento adecuado de los organismos de militantes del Partido que intervienen en las estructuras sindicales y  en las organizaciones unitarias de los trabajadores en general.

Fortalecer el Partido, fortalecer la organización de los trabajadores, encontrar en el seno de los trabajadores y de su lucha a los hombres y mujeres que den más fuerza al PCP.

Estas directrices y líneas de trabajo son decisivas, directrices que que no sólo siguen siendo actuales si no que tienen una importancia estratégica para el presente y el futuro del Partido, para el papel y las características de las organizaciones representativas de los trabajadores y para el desarrollo de la lucha.

La clase obrera y los trabajadores con su lucha cambiaron el panorama político. Ahora será su organización, su unidad y la continuación de la lucha los que marcarán la evolución de la situación.

Quedar a la espera, quedar varados en aparentes negociaciones, o permitir que se lleve el trabajo la hipotética posibilidad de reconciliación con el capital, sería un error estratégico que los trabajadores y sus organizaciones pagarían caro, más tarde o más temprano.

El ambiente es bueno y las expectativas son altas, mientras sean canalizadas hacia la movilización y la exigencia de la resolución de problemas concretos que afectan a los trabajadores en cada empresa, centro de trabajo y sector – aumento de los salarios, recuperación de los derechos perdidos, combate a la precariedad, una rápida mejora de las condiciones de vida, una mayor claridad y una mejor organización de los trabajadores para forzar a que se materialicen los avances positivos, y para, al mismo tiempo, estar listos para hacer frente a cualquier cosa negativa que pueda surgir.

El papel del Partido en las empresas y centros de trabajo, también por estas razones, vuelve de nuevo a la palestra como un tema central y como una tarea estratégica.

La realidad en la que intervenimos está marcada por la destrucción del aparato productivo, por alteraciones profundas en el tejido económico, por una legislación laboral a medida de la patronal, por la inseguridad laboral, por el desempleo y la inestabilidad, por la represión y el chantaje, por horarios diferenciados y desregulados. En este difícil contexto, y no en otro, tenemos que continuar nuestro trabajo con la conciencia de que, incluso cuando, después de meses de trabajo, se logra construir una célula que es destruida pocos días después, fruto de los despidos, y toca reiniciar todo el proceso.

El camino es la persistencia, la fijación de objetivos, planes de trabajo y la asunción de responsabilidades de los cuadros.                                                                          

No hay recetas para el trabajo en las empresas y centros de trabajo. Hay, sin embargo, líneas generales de trabajo que tienen y deben llevarse hacia adelante a partir de cada realidad concreta. Cada empresa, cada centro de trabajo tiene sus propias características, a menudo horarios diferentes, más o menos precarios. Se debe partir de la idea de que el camino es reforzar o crear células del partido que operan regularmente, pero tendrán que encontrarse en cada momento los medios más apropiados para lograrlo.

En las empresas consideradas prioritarias a menudo no tenemos militantes o contactos. Esta realidad requiere un contacto regular con los trabajadores, llevando la palabra del Partido, acompañando los problemas y actuando sobre ellos, con un trabajo de persistencia que, tarde o temprano, siempre traerá resultados, como demuestran varios ejemplos.

Como resultado de una nueva afiliación, de nueva actualización de datos de militantes, de una recogida de apoyos o de un contacto resultado de procesos electorales, a menudo resulta que una serie de miembros del Partido trabajan en la misma empresa o centro de trabajo, en centros que no están definidos como prioritarios, pero que desde ese momento pasan a serlo.

En cualquier empresa, el Partido será siempre los militantes que en ella existan. Ya sean militantes veteranos o recientes, ya tengan mucha o poca experiencia a sus espaldas, si son debidamente acompañados, ayudados y responsabilizados, algo en lo que tenemos que trabajar, vamos a dar pasos hacia adelante. Este aspecto es de gran actualidad en un momento en que el reclutamiento en muchas empresas y sectores es la cuestión decisiva.

Es necesario, y en algunos casos crítico, seguir identificando trabajadores e invitarlos a unirse al Partido, crear un impulso y una iniciativa políticas que contribuyan a que más gente se acerque,  llevar la opinión del Partido regularmente a los trabajadores, siempre que sea posible a través de la situación de la empresa, centro de trabajo o sector, a través de la edición de documentos, boletines de células u otras formas que se consideren útiles, utilizando todas las herramientas y plataformas disponibles. En este trabajo se pone de manifiesto la importancia hacer que más trabajadores de forma organizada y regular lean la prensa del partido, “El Militante” y especialmente el “Avante!”, que asuman un papel estructurante en la formación política e ideológica al dotar a los trabajadores de su información de clase.

Más Partido en las empresas y centros de trabajo es la tarea fundamental de cada día de todo el colectivo partidario, y exige a todos los niveles cuadros y medios que se correspondan con esta prioridad. Tarea que, en el nuevo contexto político, se reafirma como la más decisiva, la garante de la unidad de los trabajadores, y de su lucha, el elemento estructurante para el fortalecimiento de las organizaciones que representan a los trabajadores, los comités de empresa, el movimiento sindical unitario, sus características clase y para estar en mejores condiciones de cumplir con su papel en el ámbito de la empresa y el centro de trabajo.

 

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Museo de la Aviación de Bucarest y algunos aparatos de la Fuerza Aérea Socialista de Rumanía.

El Museo de la Aviación rumana de Bucarest es un lugar olvidado del que no se hace demasiada publicidad y que no tiene tampoco demasiados visitantes. Se encuentra en el norte de la ciudad, en la zona empresarial de Pipera.

Fue inaugurado el 2 de marzo de 1990, tras el golpe de estado, quizas con el único fin de guardar allí el helicóptero en el que fue secuestrado Ceausescu desde el Comité Central en Bucarest y llevado hasta el lugar de su sumaria ejecución por orden de los golpistas.. En realidad, el proyecto era bastante anterior.

Sea o no grande el interés por aviones y otras máquinas militares, la visita al museo de la aviación rumana tiene cierto interés, sobre todo por tres razones:

1)En primer lugar, porque allí podemos apreciar como la aviación rumana en el periodo socialista estaba bien surtida, incluso con helicópteros y aviones de producción nacional , algo que hoy suena como a historia de ciencia ficción tras la destrucción de prácticamente toda la industria y la producción desde 1990.

2) Podemos ver todavia una gran presencia de estrellas rojas y de la simbólogia socialista e internacionalista anterior a 1990, algo que en el resto de la ciudad se ha eliminado de forma radical, en el contexto del empeño por parte de la clase dominante de borrar todo recuerdo de los logros de la etapa socialista rumana. Se podrán contemplar de cerca gran cantidad de míticos aparatos soviéticos, como, por ejemplo, una amplia gama de los eficaces dueños del aire, los MIG.

3) El helicóptero en el que arrastraron a Ceausescu y a su esposa hacia su ejecución supone todo un testimonio histórico, y aunque lo tengan un poco apartado, como si les diera miedo enseñarlo, al fin y al cabo quizas constituye la pieza mas importante de todo el museo desde el punto de vista del crimen que representa. Muchos todavía hablan de él como “el helicoptero en el que Ceausescu huyo del Comite Central”, aunque los datos ya han revelado que fueron los organizadores del golpe de estado, teledirigidos desde Washington y Moscú, los que le metieron en el helicóptero a empujones y golpes para quitársele de enmedio y tener via libre para la reinstauración de la dictadura del capital frente a la clase trabajadora.

Antes de 1989 existía ya un proyecto para abrir un museo de la aviación militar, pero hasta 1990 no se llevará a cabo. Su superficie es de unos 60.000 metros cuadrados, de los cuales 6.800 son cubiertos (incluida la sección Hermann Oberth ubicada en Mediaş, Sibiu, dedicada a la historia de los cohetes autopropulsados, uno de cuyos padres fue él ingeniero transilvano).

El museo esta organizado en tres secciones:

– Historia de la aeronáutica universal y nacional

– Sección técnica de las fuerzas aéreas

– Historia de los cohetes y de la investigación espacial (en Mediaş, ciudad en la provincia de Sibiu)

Se trata de una visita recomendable, a un museo ubicado en la antigua Fabrica de Glucosa de Bucarest (una de las muchas, por cierto, que se destruyeron tras la Contrarrevolucion de diciembre de 1989).

Alberga gran cantidad de fondos fotográficos, documentales y técnicos, aunque, sin duda, la parte mas interesante es la que está al aire libre, donde se pueden observar aparatos antiguos, incluidos los de fabricación soviética y algunos aviones rumanos construídos en la Rumania Socialista, muchos de ellos conservando la estrella roja del ejército del pueblo, como se puede ver con algunos ejemplos que compartimos a continuación:

El helicoptero en el que fue secuestrado Ceausescu y llevado al lugar de su ejecucion (el blanco)
Uno de los antiguos camiones de producción nacional
Un Mig 17
Un MIG 21

Mig 21
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Un “vulturul” (buitre) IAR 93, de producción nacional, creado en la Rumania Socialista
Mig 15
MIG 17

Mig 29 Sniper
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YAK-23
MIG 21R

Medalla a las 1000 horas de vuelo

Medalla aerea

Memoria conmemorativa primer vuelo espacial rumanosovietico
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