La Chinoise

La Chinoise

La chinoise

NOT RATED 96 min Chinaotras

7.3
IMDb 7.3/10 3,524 votes

04 Mar 1968

1 win & 1 nomination.

Sinopsis

Estrenada un año antes del mayo del 68, «La Chinoise» relata las inquietudes por cambiar el mundo de un grupo de estudiantes franceses empapados del pensamiento de Mao Tse Tung. París, durante el verano de 1967, cuando pocos intentaban aplicar los principios que rompieron con el revisionismo de la URSS y de los partidos comunistas occidentales en el nombre de Mao Tse Tung. Empapados del pensamiento de Mao y de literatura comunista, un grupo de estudiantes franceses se empieza a preguntar por su posición en el mundo y las posibilidades de cambiarlo, aunque eso signifique considerar el terrorismo como una posible vía…

La película de Godard, que juega con la ambigüedad entre el género documental, el teatro brechtiano y el filme tradicional picaresco, narra las profundas discusiones de un pequeño grupo de jóvenes maoístas residentes en un apartamento parisino. Haciendo uso constante de metáforas visuales (barricadas construidas con ejemplares del «libro rojo», radios que se convierten en fusiles, pizarras en los que los pensadores de la burguesía van siendo borrados, etcétera), Godard aborda varios de los elementos de discusión característicos de la izquierda de la década de los sesenta: la intervención norteamericana en Vietnam, las crecientes desavenencias entre la República Popular China y ”socialimperialismo” encarnado en la Unión Soviética, o la Revolución Cultural China, así como aspectos concretos de la obra teórica de Mao Tse-Tung, como la cuestión del carácter de la guerra, la contradicción o la lucha contra el revisionismo. Con estas discusiones Godard deja patente su nulo interés en hacer de la Chinoise una película para el gran público ”despolitizado”, sino para una minoría intelectual con conciencia comunista.

Si a fines de los cincuentas, con Truffaut, Rivette y el resto de los directores del movimiento en su cine la frase “Política de Autor” ponía el acento en la palabra “autor”, ya La Chinoise  decididamente pone también en primeros planos la “política”. También la película es considerada anticipatoria de las revueltas obreras-estudiantiles de mayo del ´68, y lo podemos apreciar gráficamente en lo que los jóvenes escriben en las paredes del departamento (símil a la que embellecería París meses después a los Dazibaos de los comunistas chinos como forma de lucha contra los que defendian lo que Mao definia como «el camino capitalista»), contra el pronunciamiento del Partido Comunista Frances que, en una escena, se lee que declara que “la insurgencia violenta y barricadas no son políticamente viables en países capitalistas avanzados como Francia”.

Para Godard, «Un fusil es una idea práctica y una idea es un fusil teórico. Un film es un fusil teórico y un fusil es un film práctico», intuyendo la idea de no solo «el poder nace del fusil», frase de Mao, sino que la lucha no solo es armada, sino también, en el sistema capitalista globalizado, también de los medios de información y culturales, verdaderas armas de lucha de clases que siempre han utilizado mejor los capitalistas, en especial, desde la invasión norteamericana de Europa Occidental desde la SGM.

En resumen, Godard reflexiona sobre el socialismo (cuya única via es la revolucionaria), la revolución (armada y, por supuesto, ideológica) y la ideología (siempre al frente de toda revolución o estado socialista, única garantía de mantener la lucha de clases incluso durante la dictadura del proletariado que, como ya explicaba Marx, ha de ser dictadura porque existirán durante un largo tiempo restos de las clases derrocadas contra las que hay que luchar). Y ve en el maoismo la única salida ante la traición del revisionismo soviético al marxismo-leninismo, la solución para mantener la esperanza de la juventud para creer en la posibilidad real de alcanzar un día el comunismo. Como ya Lenin, y también Mao, no cesaban de repetir, el marxismo-leninismo no puede ser jamás dogmatismo, el hecho de repetir palabras huecas que escribieron un día los maestros comunistas, sino que tiene que ser creativo, crítico, construyendo constantemente nuevas salidas a los problemas concretos, siempre con el objetivo de avanzar hacia la utopia comunista mediante la revolución, la dictadura del proletariado y la lucha de clases, que jamás hay que abandonar hasta alcalzar el objetivo del final de toda explotación del hombre por el hombre.

Sea como fuere, la película es una constante autocrítica, una serie de preguntas sobre la actualidad (años sesenta) del Movimiento Comunista Mundial, una actitud que se echa de menos generalmente entre los que se autodenominan comunistas que, como dejaron claro Engels o Marx, y Lenin, Stalin o Mao, han de tener la crítica como herramienta principal de su teoría y su práctica, sin aceptar jamás una idea como divina o incuestionable, sin esperar libertadores que les salven o a los que seguir, y en ser, principalmente, iconoclastas, creadores de un mundo nuevo que no nunca existió para en el que hay que destruir lo viejo y construir lo nuevo en un ciclo cuyo único fin es la llegada a la sociedad comunista.

Se trata, sin duda, de una obra maestra de Godard, una película que no nos podemos perder.

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