2003 El baile rojo

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El baile rojo (2003)

Calificación IMDb 7.1/10 - 19 votos

Titulo original Memoria de los silenciados: El baile rojo

Duración 56 min

Año

Lanzamiento N/A

Pais Colombia

Idiomas Spanish

Director

Guion ,

Premios N/A

Genero Socialismo bolivariano

Reparto

N/A Sinopsis de El baile rojo (2003)

El Estado colombiano es el instrumento de la oligarquía local y de las multinacionales para acallar el descontento social que provoca el saqueo y el consiguiente empobrecimiento que conlleva. La situación de Colombia, sin embargo, no es muy diferente a la de otros países de su entorno, a pesar de que parezca que, tras el Acuerdo de ¿paz? al que han firmado las FARC y el gobierno de Santos, las cosas han cambiado lo suficiente (curiosamente, al que le han dado los organismos internacionales el Premio Nobel de la Paz es al presidente Santos, al narcopresidente, representante del capitalismo salvaje sin escrúpulos, apoyado en la CIA y en grupos mafiosos).

En El Baile Rojo, documental dirigido por Yezid Campos en 2003, se recuerda el exterminio de la Unión Patriótica, partido en el que los guerrilleros de las FARC se integraron en otro acuerdo de paz parecido al actual que se firmó en 1985, por aquel entonces con el gobierno, también títere del capital, de Belisario Betancur. Parece ser, como se esperaba, que el exterminio de militantes y de exguerrilleros que se produjo entonces, ya ha empezado de nuevo, aunque, de momento, no ha alcanzado los niveles de aquella operación que los propios genocidas bautizaron como “El baile rojo“.

El exterminio físico y sistemático de los miembros de este partido, es la reciente prueba de lo que es exactamente la “democracia” de pega en Colombia: una farsa mediática que oculta la perpetuación del saqueo mediante el genocidio político. La Unión Patriótica fue un partido político de “izquierda”, creado tras unos acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC en 1985: una propuesta política legal de varios actores sociales, entre ellos las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Partido Comunista Colombiano, otros movimientos sociales como la Coordinadora Obrera Campesina, Sindicatos, asociaciones campesinas, y personas de otros sectores.

La Unión Patriótica, pese a no contar con las millonarias campañas de los partidos tradicionales, logró gran simpatía y votos entre la población colombiana, ya que su programa respondía a necesidades objetivas de la población, pues proponía las reformas estructurales necesarias para la consecución de la Justicia social, y por consiguiente la Paz con cimientos profundos. La UP logró sus mayores votaciones en las regiones del Nordeste, Bajo Cauca, Magdalena Medio, Urabá, Chocó, Arauca y Área Metropolitana de Medellín: todas las regiones que serían arrasadas por el ejército y los grupos paramilitares en los años siguientes. Durante las elecciones del 25 de mayo de 1986 la UP obtuvo 5 senadores, 9 representantes, 14 diputados, 351 concejales y 23 alcaldes.

La respueta fue inmediata: dos candidatos presidenciales, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y miles de sus militantes fueron asesinados por las fuerzas del Estado colombiano. Ante el exterminio, muchos militantes huyeron al exilio para preservar su vida, y otros ingresaron a la guerrilla, como fue el caso de Mariana Páez, de Iván Ríos o de Simón Trinidad.

El Estado colombiano asesinó, mediante sus herramientas paramilitares, sus policías y ejército a más de 5.000 militantes. Muchos guerrilleros que habían depuesto las armas, engañados o demasiado inocentes, para entrar en la vida política-legal fueron masacrados por el Estado, así como innumerables militantes de la UP que no provenían de la guerrilla. En 1993 se interpuso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una demanda contra el estado colombiano por genocidio contra la UP. El plan del Estado y de la CIA para exterminar a la UP, se denominó “Baile Rojo”.

En los últimos acuerdos de “paz” que fueron firmados en noviembre de 2016. Santos prometió custodiar las zonas donde operaban las FARC y se desmovilizaran, pero grupos paramilitares y otras bandas criminales parecen gozar de todas las libertades para cometer asesinatos. Parece que una nueva ola de asesinatos políticos dirigida por la oligarquía colombiana se está produciendo en Colombia.
La revista Arcadia ha descrito como en un año fueron asesinados 70 defensores de los derechos humanos, 30 de ellos desde el comienzo del cese del fuego entre el gobierno y las FARC. Al respecto el sociólogo Alfredo Molano, experto en el conflicto colombiano, dijo a la revista que los crímenes “no han dejado de suceder desde que comenzaron los acuerdos de paz”. Según él, se trata de la “continuación de los asesinatos de la UP”, la Unión Patriótica que fue víctima del genocidio descrito en la película que podéis ver en Moscofilms tras aquellos acuerdos similares de 1985.

Como nos recuerda Marx, la historia suele repetirse dos veces: la primera como tragedia, pero la segunda como comedia. O como dice el refranero popular castellano: si te engañan una vez, la culpa es del mentiroso, pero la segunda vez el único culpable eres tú.

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